Resident Geek

By: cdunbar

Traducido por: Nikky McGuiness (FFAD)

Beteado por: Patto Moleres (FFAD)

Encuentra más de nuestras traducciones en www facebook groups/ FFAddiction/ (Sin espacios)

"Holding Out For A Hero" by Bonnie Tyler

I need a hero

I'm holding out for a hero till the end of the night

He's gotta be strong and he's gotta be fast

And he's gotta be fresh from the fight

I need a hero

I'm holding out for a hero till the morning light

He's gotta be sure and he's gotta be soon

And he's gotta be larger than life


BPOV

Sábado por la noche, me encontraba en la misma posición en la que había estado la noche anterior —de pie delante de mi espejo, tratando de evaluar si mi atuendo era lo suficientemente bueno para salir de la habitación usándolo. Pero con una diferencia importante.

—¡Alice, por última vez, NO me voy a vestir como un hada!

—¡Bella! Tienes que hacerlo. Esto es importante. Leí todo sobre eso esta mañana.

—No. Y eso es definitivo.

Ella me dio una mirada suplicante, levantando las alas verdes brillantes de nuevo, pero yo negué con la cabeza firmemente y traté de parecer severa e implacable. Alice finalmente se echó atrás (no es poca cosa, por cierto) y pisoteó a su lado de la habitación, lanzándose de forma dramática sobre la cama.

Rodeé los ojos, pero no dije nada. Si rompía mi concentración, sonreiría y arruinaría todo por lo que había trabajado tanto los últimos 20 minutos. Echando un vistazo al espejo una última vez, me sequé una mancha de maquillaje debajo de mi ojo y agarré mi bolso del gancho en la pared.

—Muy bien, estoy harta. Nada de ponerse de mal humor toda la noche —le dije a Alice. Me di la vuelta justo a tiempo para ver como sacaba la lengua.

—Muy madura, Ali —murmuré para mis adentros mientras me dirigía escaleras abajo.

Conducir a la casa de Edward por segunda vez en el mismo número de noches, me ponía muy nerviosa. Una cosa era estar con él por decisión propia, pero otra muy distinta es pasar el rato con sus amigos. No quería hacer nada para arruinar la dinámica de grupo o avergonzar a Edward.

A pesar de que sabía que las posibilidades de no avergonzarlo eran escasas ya que nunca antes había jugado Calabozos y Dragones. Ni siquiera tenía idea de lo que era hasta que hice un poco de investigación esta mañana. La mayoría de los artículos en Wikipedia habían sido tan técnicos y confusos que mi cerebro dolía como si acabara de completar el SAT.

Edward me recibió en la puerta con una sonrisa enorme y me condujo hacia el comedor, donde Ben se estaba preparando para la noche. Un par de libros grandes en anchura, pero no muy gruesos estaban en la cima de la mesa y detrás de ellos, un buffet de aperitivos variados, estaban alineados sobre una mesa de aparador.

El hecho de que dos individuos universitarios, incluso fueran dueños de una mesa de aparador me pareció raro. Mi suposición era que una de sus madres tenía algo que ver con eso.

—Está bien —Edward comenzó, llamando mi atención—. Te dije que vinieras temprano porque quería que Ben y yo te ayudáramos a cubrir los conceptos básicos antes de que los otros chicos se presentaran.

Me hizo un gesto para que yo tomara asiento y se sentó a mi lado, Ben tomó asiento en el costado contrario.

—Hola, Ben —le dije, dándole un pequeño saludo.

—Hey —contestó.

—Así que, aquí está lo que hice esta tarde. —Edward deslizó dos pedazos de papel encima de la mesa para que yo los mirara. La de arriba parecía una encuesta completada con números y notas por todas partes.

—¿Qué es? —le pregunté, mirando el papel confundida.

—Es tu personaje —afirmó, señalando en la parte superior donde se leía claramente "Hoja de caracteres".

Duh, Bella.

—Llené lo que pude sin tomar por completo el personaje. —Luego pasó a explicar lo que cada sección de las hojas significaba y lo que podía cambiar, si quería. A decir verdad, me sorprendió la cantidad de trabajo que había hecho en mi lugar. Y no se me ocurriría cambiar nada, incluso si supiera cómo cambiarlo.

Los únicos espacios no llenados fueron el nombre del personaje, edad, altura, peso, rasgos de personalidad, las peculiaridades, y el fondo. Edward y Ben me aconsejaron sobre qué poner y, después de mirar los nombres femeninos más comunes para los elfos y los humanos, me decidí por el de Cassi.

—Así que, como un medio elfo, tienes una clara ventaja porque puedes aprender un poder de encuentro de cualquier clase que desees, lo cual es genial, porque como un paladín, causas más daño con... —Edward continuó hablando sobre los diferentes méritos del poder de encuentro que él había elegido para mí y yo sólo asentía con la cabeza como si entendiese lo que estaba pasando.

Mi mente confundida no entendía ni un solo término. Es como quien no entiende la primera vez lo que significa la frase —'delirio radiante'.

En serio, este juego hizo que me doliera la cabeza, y ni siquiera había empezado a jugar. Mentalmente me pateé por haber accedido a jugar, cuando debería haber dicho que sólo vería la primera vez.

—Ahora, éste es tu personaje. Yo soy un elfo explorador llamado Lucan; Ben es un clérigo humano llamado Thorn; y hay otros dos chicos que juegan con nosotros, Eric y Tyler. Eric es un asistente eladrín llamado Aramil y Tyler es un luchador de dragones llamado Torinn —Él iba a seguir hablando, pero lo detuve poniendo una mano en su antebrazo y manteniendo la otra en frente de su cara. Whoa. Nada de esto tenía sentido para mí.

Edward ladeó la cabeza hacia un lado, pensativo—. Umm... ¿Qué tal si sólo lo escribo?

—Eso sería genial —suspiré de alivio. Estaba al límite de mi capacidad, intelectualmente hablando. Ninguna otra cosa podría ser atiborrada en mi cabeza sin que tuviera repercusiones graves en mi promedio.

—Lo más importante que necesitas recordar es que, una vez que comienza el juego, debes tratar de dirigirte a nosotros por el nombre de nuestro personaje, porque se supone que debemos 'convertirnos' en nuestro personaje, es el punto primordial detrás de los juegos de rol —Edward explicó mientras escribía las cosas que tenía que saber o recordar.

De acuerdo... convertirte en tu personaje. Puedo hacer eso.

Creo.

No hay tiempo como el presente para descubrirlo, supongo.

Después de algunas instrucciones de última hora, se sumergieron principalmente en cómo te 'aventurabas' en el juego y lo que ocurría durante un combate. La mayoría de los cuales se manejaban en grupo, mi cabeza daba vueltas. Tuve un nuevo respeto por las personas que llevaban a cabo la difícil hazaña de aprender y jugar este juego, que, a su vez, me dio un profundo respeto por Edward.

El timbre sonó, salvándome de tratar de comprender más de lo que Edward y Ben me decían. Al menos por el momento. Ben fue a abrir la puerta, dejándome a solas con Edward por unos preciosos segundos.

—Gracias por hacer esto —dijo Edward, girándose para mirarme.

Sonreí—. Cuando quieras.

Iba a decir algo más, pero fui interrumpida por un fuerte grito que provenía de la puerta principal.

—¡Wolverines!

¿Qué?

Oí a Ben responder a la misteriosa voz masculina de la misma manera, gritando la palabra "Wolverines" desde la parte superior de sus pulmones. Sorprendida y muy confundida, le lancé una mirada a Edward. Él se limitó a sacudir la cabeza y se encogió de hombros. No podía culparlo por estar un poco avergonzado, pero si esto era la cosa más extraña que sus amigos hacían, seguían estando ligas más cerca de lo normal que mis amigos.

Un tipo que tenía el pelo enmarañado de un color marrón similar al mío entró en la habitación, seguido de cerca por Ben. Sus ojos se iluminaron cuando me vio. Él hizo una muy buena presentación de una reverencia, y luego extendió su mano hacia mí. Yo no estaba segura si debía tomarla, así que opté por no hacerlo.

—Es un placer conocerla, mi lady. Cuando Edward nos informó que una mujer de su talla se uniría a nosotros esta noche, casi no podía creer lo que oía.

Fue un milagro que no me riera en su cara.

No me malinterpreten, yo quería. Pero me contuve. Por Edward.

—¿Gracias? —le respondí sin saber cuál era el protocolo para responder a algo así.

A mi lado, Edward suspiró y nos presentó. —Bella, él es Tyler. Tyler, Bella. —Se volvió hacia mí y añadió—: Por favor, perdónalo. Él es un poco demasiado apegado al renacimiento.

Sonreí, finalmente sentí como si estuviera en la broma en vez de ser parte de ella—. Ahh. Eso tiene sentido.

—Yo sé que usted habla mal de mí, señor, pero yo soy, ante todo, un caballero. Y los caballeros nunca se menosprecian a sí mismos en busca de venganza. —Tyler frunció el ceño, molesto con Edward por restar importancia a su... manía, si así se dice, y se sentó frente a nosotros. Giró su mochila sobre la mesa y abrió la cremallera.

—¿Has traído las redes? —Edward preguntó, Tyler empezó a sacar varios libros.

—Sí, están aquí en alguna parte —respondió Tyler bruscamente dejando caer el diccionario 'medieval'—. Y fui capaz de modificar algunos requerimientos de los niveles que hicimos hace nueve meses por Bella.

—Asombroso. Gracias por hacer eso.

Tyler se encogió de hombros—. Eh, no es gran problema.

El timbre sonó de nuevo y Ben se fue una vez más para ver quién era. Edward y Tyler empezaron a hablar de la nueva serie de Joss Whedon, 'Dollhouse', y los rumores que flotaban alrededor en relación con regrabaciones y como la red posponía la fecha de estreno. Tyler mencionó cuan sexy era la actriz Eliza Dushku, lo que hizo que Edward se moviera de forma incómodo en su silla mientras furtivamente me miraba de reojo.

Interesante, pensé divertida de que reaccionara como si automáticamente estuviera molesta o celosa de que encontrara a otra mujer atractiva. ¿De verdad creía que mi autoestima era tan pobre?

Me detuve, expresaría mi propia opinión sobre el asunto para que pudiera mostrarle a Edward que era lo suficientemente segura como para manejar el atractivo de otras mujeres—. Sí, ella es ridículamente linda. Mataría por su six-pack. —Los ojos de Edward se abrieron un poco a medida, así que continué— ¿Viste el montaje del traje de baño que hizo en "The New Guy"?

—¿Lo viste? —exclamó Tyler con los ojos brillantes—. ¡Lo tengo en mi iPod! —Luego se agachó y se puso a buscar en su mochila y, estoy segura acerca de esto, tenía toda la intención de mostrarnos la escena. Pero Ben y otro chico que no conocía entraron y arruinaron su momento.

—Hey, Eric —dijo Edward rápidamente, claramente queriendo cambiar de tema—. Eric, Bella. Bella, este es Eric.

Eric asintió en mi dirección y nos dimos la mano. Muy mundano comparado con la entrada de Tyler. Ben se sentó en una silla junto a la mía y Eric se instaló en la única silla libre.

—Entonces, ¿dónde lo dejamos la última vez? —Ben preguntó, mirando alrededor de la mesa—. Tyler era el Maestro del Calabozo(1) en este juego, ¿te importaría recapitular?

—Claro —respondió él, dejando caer la mochila vacía en la alfombra al lado de su silla—. Así que, la última vez dejamos a nuestros aventureros, terminamos la mazmorra y escapamos a la Aldea de Nad. Ben, estaba recibiendo su armadura reparada. Eric, se encontraban en el mercado de regateo de suministros y trataba de vender parte de su tesoro. Yo estaba durmiendo en una cama de la posada, donde tú también estabas, Edward, curando las heridas hechas por la chava de ojos marrones, cabello castaño y pechugona, hija del cuidador de Inn.

Edward de pronto interrumpió el discurso de Tyler con una tos seca bastante audible. Convenientemente, cuando todo se empezaba a poner bueno. Ben soltó una carcajada a mi lado y Edward le lanzó una mirada penetrante que lo calló rápidamente.

—Eso no es exactamente en lo que terminamos y lo sabes, Tyler —Edward lo reprendió, haciendo hincapié en el nombre de Tyler de una manera bastante amenazante. Sin duda, una faceta diferente a la que acostumbraba a ver en Edward.

Tyler le dedicó una sonrisa descarada y se encogió de hombros—. Lo sé, pero no me pude resistir. Lo siento, Bella —dijo, enfocando su atención en mí—. Me refería a que las heridas de Edward estaban siendo tratadas por el mismísimo posadero, un hombre corpulento, de pecho musculoso, que tenía un buen ojo para los hermosos elfos exploradores.

—¡Tyler! —gritó. Ben y Eric estallaron en carcajadas. El rostro de Edward era de un hermoso rojo clásico, lo más probable es que era una combinación de la ira y de la mortificación.

—Oh, relájate, Edward. Él sólo se divierte a costa tuya frente a tu amiga —Eric señaló.

—Sí, relájate —repetí, golpeando el hombro de Edward con el mío. Me miró con inquietud, pero no pudo mantener sus labios fruncidos una vez que vio mi sonrisa.

—Lo que sea —suspiró, encorvándose sobre la mesa, derrotado. Puse mi mano en la suya y le di una sonrisa tranquilizadora. Él realmente tenía que relajarse y calmarse si es que esto iba a ser divertido.

—Está bien. Ahora que esto está arreglado, ¿todos listos para comenzar? —Ben le preguntó al grupo. Todos asentimos y los chicos rebuscaron entre sus cosas, sacado las hojas de sus personajes, mientras que Ben agarraba el conjunto de dados especiales que se utilizan en el juego y los puso en el centro de la mesa.

—Haz lo tuyo, MC(2) —dijo Ben, recostándose en su silla. Tuve la impresión de que él era el líder no oficial y moderador del grupo.

Tyler abrió el primer libro de su pila en una página marcada y luego volvió su atención sobre nosotros—. Así que, como novata, ¿Bella debería ir primero?

Esa pregunta, sin duda me sorprendió. Había esperado observar a los otros jugando antes de ser arrojada a los lobos.

—¿Bella? ¿Quieres tirar primero? —Edward preguntó suavemente, frotando su pulgar sobre los nudillos de mi mano, la cual aún seguía aferrada a la suya.

Tomé una respiración profunda—. Claro, ¿por qué no?

¿Qué es lo peor que podría pasar?

—Increíble —Tyler exclamó frotándose las manos al estilo de villano—. ¿Cuál es el nombre de su personaje, de nuevo?

—Cassi.

—Muy bien, Cassi. Un niño que conoces de tu pueblo corre hacia ti con un mensaje del líder electo de la zona. Parece que el valioso elixir, que contiene la única cura conocida para un hechizo lanzado sobre la madre del niño, ha sido robado. Alguien vio el ladrón entrar a una cueva bajo tierra donde se sabe que parte de los Shriekers y Violet Fungi viven. Tu misión es entrar en la cueva, encontrar el elixir, y traerlo de vuelta antes de que la madre del niño se muera. ¿Aceptas esta campaña?

Inmediatamente giré hacia Edward con una mirada suplicante para que me explicara qué demonios había dicho Tyler y lo que tenía que hacer.

—Los Shriekers son secuaces de nivel uno que son más fáciles de matar cuando se tiene un poder de encuentro a distancia, lo que tú haces. Lo mismo ocurre con Violet Fungi la cual es nivel dos —aclaró.

—No tienen nada como tú, Cassi —Ben intervino.

—Sí, los paladines te besan el culo —Eric agregó con vehemencia.

Sonreí con recelo hacia ellos y apreté la mano de Edward—. ¿Puedes hacer la búsqueda conmigo? —le pregunté con los ojos muy abiertos, luciendo como damisela angustiada. Podía ver la guerra que se libraba, vacilando en lo que me diría. Finalmente negó con la cabeza lentamente.

—No, no debería porque estoy por encima de ti lo suficiente y podría atraer a los monstruos de nivel superior. Morirías mucho más rápido de esa manera.

—Oh. Bueno, ¿qué debo hacer?

Una vez que empecé a jugar y, fui a través de las campañas, no fue tan malo como pensé que sería. Todavía era confuso como el infierno, pero los chicos, sobre todo Edward, eran geniales y rápidos para sugerir movimientos y tácticas que yo no habría conocido de otra forma.

Y Eric tenía razón, los paladines me besaron el culo. El mío lo hizo, de todos modos, porque completé la misión, sólo para encontrar un poco de problemas con la primera Violet Fungi que me encontré, y recibir 300 puntos de experiencia en el proceso.

¡Diablos, sí!

Los chicos realmente se desinteresaban cuando se trataba de dejarme jugar hasta que mi búsqueda fuera completada, ya que Edward me había dicho anteriormente que por lo general se turnaban, por lo que una persona no manipular demasiado el juego. Una vez que estuvo terminada, elegí sentarme un rato y Tyler les puso una fase de grupos, una que implica ogros y un castillo abandonado.

Observé con fascinación cada que le tocaba a Edward entrar en combate mientras realizaba diferentes movimientos que, al parecer, hacía en su cabeza antes de llevarlos a cabo. Debería haber sido aburrido, como observar un juego de ajedrez, pero extrañamente, no lo era. Y sabía que él era inteligente, pero saber y ver eran cosas completamente diferentes. La manera rápida y eficiente con la que calculaba todos esos giros y modificaciones, incluso el saber tan rápido que tenía que agregar a otros caracteres… En serio me ponía.

Lo cual me hizo reconsiderar a Edward, dos veces porque me estaba excitando… con matemáticas.

Matemáticas.

No había palabras para explicar cuan profundamente esto me afectaba. Tal vez fuera el ver a Edward resolviendo cosas matemáticas. Porque eso era mejor. Y más sano.

Los chicos se quedaron en la tarea durante la mayor parte de la búsqueda, sólo se salieron del tema una vez, que se convirtió rápidamente en una pelea a gritos. Todo comenzó cuando Tyler le dijo a Eric que un ogro había llegado por detrás de él desde un cuarto secreto que había omitido durante su exploración de la habitación.

—¿Qué? ¿Vas a dejar de ser un puto Narutardo? ¿Por qué hay una habitación secreta? ¡Exploré la habitación! —Eric explotó de la nada, haciéndome saltar.

—¡Mira, no es mi culpa que no pasaras la prueba de Sigilo y no vieras la palanca escondida junto a la estatua! ¡Y no me llames Narutardo! ¡Naruto es un gran anime y si quitaras tu cabeza en tu culo, podrías saber eso! —Tyler le gritó.

Ben saltó y tuvieron que mantenerse físicamente separados porque ambos se habían levantado de sus sillas y se acercaron peligrosamente al espacio personal del otro. Yo estaba un poco asustada de que fueran a empezar a golpearse cuando Edward se levantó también y en parte me protegió de la vista mientras trataba de calmarlos. Eché la cabeza hacia un lado para ver a su alrededor, incapaz de mirar a otro lado por mucho tiempo, como cuando ves un accidente de coche en el lado de una carretera.

—Ustedes dos Utawarerumono y Fullmetal Alchemist. ¿Por qué no se concentran en lugar de irse siempre a los golpes cuando hay diferentes opiniones sobre un anime? —Edward trató de razonar con ellos.

—Uta es muy bueno —admitió Eric, perdiendo parte de su enojo.

—Sí. También lo es FMA(3) —Tyler aceptó, siguiendo su ejemplo y dar marcha atrás.

Los chicos llegaron a una especie de tregua y comenzaron a jugar de nuevo, después de tomar un breve descanso para calmarse. Después, a los diez minutos se estaban riendo y bromeaban como si nada hubiera pasado. Edward trató de explicarme lo que había pasado durante la trifulca, pero, sinceramente, no sabía lo suficiente sobre anime como para entender.

Milagrosamente, logré estar toda la noche sin que mi cerebro explotara por sobrecarga de información.

—Bella, fue un placer haber hecho una búsqueda contigo —Tyler me informó mientras metía los libros que había traído de nuevo en su bolsa.

—Estoy totalmente de acuerdo —Eric agregó.

—Bueno, gracias. Fue bastante divertido jugar, una vez que lo entendí —contesté, ahogando un bostezo proveniente de un ataque repentino de cansancio. Secretamente le di un vistazo al reloj, dándome cuenta de que no lo había visto ni una sola vez en mucho tiempo.

Wow, una a.m. Era extraño que hubiéramos jugado por casi seis horas, cuando se sentía como si sólo estuviéramos empezando. Pude ver cómo esto podría convertirse en algo adictivo, porque tenía este impulso extraño de ir en otra misión, y otra, hasta que subiera de nivel. Era una picazón sobrenatural que necesitaba eliminar.

Ben nos dijo que él iba a limpiar, por lo que nos fuimos a la habitación de Edward, porque yo no quería irme todavía. Edward se sentó en su silla de la computadora, dejándome la cama... o su regazo. Me paré frente a él, cambiando el peso de un pie a otro, tratando de reunir el valor para actuar en el escenario que simplemente se había formado en mi mente.

Levantó la vista hacia mí, era la imagen de dulzura, con una expresión inquisitiva—. ¿Te has divertido?

Una de las esquinas de mi boca se arqueó hacia arriba y me decidí a ir a por ello—. Sí, lo hice. Pero creo que debería decirte acerca de esta misión que recientemente capturó mi atención.

—¿Qué búsqueda? —preguntó él, dos líneas de expresión aparecieron entre sus cejas.

—Esta. —Sonreí con malicia, di un paso hacia adelante, y luego me senté a horcajadas sobre su regazo, descansando las manos sobre sus hombros. Sus ojos parecían que iban a salirse de su cabeza.

—Amable señor, solicito ayuda. Un malvado brujo me maldijo por haberme negado a su beso. Ahora estoy condenada a buscar a un hombre dispuesto a darme un beso todos los días por el resto de mi vida, o seguramente me voy a morir. ¿Me ayudaría? —Dejando caer mi voz a un susurro, agregué—: ¿Está usted dispuesto?

—¿Quién podría resistirse a semejante oferta? —respondió, levantando sus manos para izarlas alrededor de mis caderas. Pasé las manos por ambos lados de su cara antes de inclinarme hacia adelante y rozara mi boca sobre la suya en un suave, caliente, y pequeño beso.

—Vamos —dijo en voz baja cuando me alejé. —Eso no es un beso.

Con más confianza de lo que esperaba de él, agarró la parte posterior de mi cabeza con una mano y atrajo mi boca a la suya una vez más. Mis labios se separaron con un gemido entrecortado y necesitado, me había burlado toda la noche por su cercanía, pero había recibido poco contacto físico de él. Esto era exactamente lo que necesitaba después de horas de ser una buena chica.

Sus dientes capturaron con suavidad mi labio inferior, mordisqueando y succionando antes de que su lengua acariciara todo el borde, calmando el leve escozor de su mordida. Me incliné hacia adelante, persiguiendo su boca para profundizar el beso. Mi cuerpo ardía por su toque, por sus grandes manos delineando mis curvas, reclamándolas como suyas. Ansiaba su peso duro, sólido contra mi pecho, estómago y muslos.

Después de lo que pareció una eternidad, su lengua finalmente buscó la mía. Gemí en agradecimiento, deslizándome por su regazo hasta que nuestros torsos se tocaron levemente. Él gimió profundamente en su garganta, su boca comiendo la mía salvajemente, con besos adictivos, mientras deslizaba la mano, que había estado hurgando en mi cadera, alrededor de la parte baja de mi espalda y me aplastó contra él. Sentí el duro bulto de su erección golpeándome donde lo necesitaba, pero su cuerpo permanecía inmóvil y tenso bajo el mío.

Yo no estaba tan disciplinada.

Sin más pensamiento de cómo iba a reaccionar o cómo apenas nos conocíamos, me froté rítmicamente contra él, dejando que la presión se reuniera, deleitándome con la fricción de la mezclilla y la seda húmeda deslizándose eróticamente a lo largo de mi entrepierna, despertando a mi cuerpo.

Mis manos recorrían sus costados hasta la espalda, luego subí hasta enredarlas en su cabello. Apreté los muslos y le monté más rápido a medida que continuamos besándonos, los dedos de Edward estaban creando moretones en mi piel por presionar con tanta fuerza. De vez en cuando un suave gemido escapaba de nuestras bocas, sólo para ser tragado por el otro. Mi mente me inundó con imágenes de Edward penetrándome, empujando duro y llenando ese vacío adolorido dentro de mí.

Mi orgasmo golpeó duro, rápido y más intenso que cualquiera otro que hubiera experimentado antes. Nuestros labios se separaron y Edward hundió la cara en un lado de mi cuello, gruñendo y jadeando. Me di cuenta, ocasionando que contuviera la respiración, que habíamos llegado juntos.

Floté de regreso a la tierra, inconscientemente pasando los dedos por su cabello. Sus brazos se envolvieron alrededor de mi cintura y me sostuvo firmemente contra su pecho.

—Creo que te amo —dijo con voz áspera, acaloradamente contra mi cuello.

Mi boca se abrió y un pánico abrumador y la sensación de desconcierto me llenó.

—Yo... —Luché para decir una palabra más, para cuantificar cómo me sentía en algo parecido a una oración, pero no pude. Yo no sabía lo que sentía por él, más allá de que me gustaba y amaba su cuerpo como nadie más.

Pero eso no es lo que le dices a alguien cuando te dice: "Creo que te amo". Una respuesta a la altura sería algo como un "gracias". Simplemente no supe qué hacer.

Edward levantó la cabeza y me vio a los ojos. Mi boca se abrió y cerró varias veces, cada abertura se debía a que quería reconocer verbalmente su confesión, pero luego volvía a cerrarse cuando no salía nada. La presión se construyó detrás de mis ojos cuando el silencio entre nosotros se prolongó. Me puse frenética, preguntándome cómo podría rectificar la situación.

Mierda. Yo iba a arruinar todo entre nosotros, porque yo no podía decirle que me sentía de la misma manera sin tener que mentir.

Pero Edward me sorprendió. Él tomó suavemente un lado de mi cara y enjugó la lágrima solitaria que se había deslizado por mi mejilla.

—Shh, está bien —susurró—. Sé que todavía es apresurado para nosotros, pero tenía que decirlo. Necesitaba que lo supieras.

Incliné mi cabeza voluntariamente, siguiendo la suave presión de su mano para apoyar la cabeza en la curva de su hombro. Nos abrazamos hasta que mis rodillas protestaron por su posición doblada. Sollozando, me levanté de su regazo, pasando mis manos sobre mis mejillas para limpiar la humedad.

—Probablemente debería irme —murmuré, con ganas de salir, pero todavía me resistía a marcharme antes de saber que él estaba bien con mi falta de respuesta.

Él asintió y se puso de pie e hizo una mueca cuando se enderezó—. Um... Te llevaría, pero… —Señaló vagamente hacia la dirección de su regazo—. Me resulta incómodo estar aquí, y mucho más caminar a cualquier lugar.

Le di una sonrisa llorosa—. Lo siento.

—No te disculpes —respondió él con firmeza—. Valió la pena esto y mucho más experimentar esto contigo.

¿Podría ser más perfecto? Tomé su respuesta como la reafirmación de que estábamos bien.

—Está bien, retiro lo que dije —cedí.

—Bien.

Nos miramos el uno al otro por un par de segundos más antes de que yo hiciera un ademán de marcharse—. Bueno, voy a, uh, ¿supongo que voy a hablar contigo más tarde?

—Definitivamente —dijo con una sonrisa.

Le lancé un beso de despedida y luego me giré para irme. Mi mente se aceleró a un mil por hora en el momento que salí de su habitación, tratando de procesar los sucesos que habían ocurrido en la última hora.

¿Él piensa que me ama?

Nos habíamos conocido durante menos de una semana, cinco días para ser exactos. ¿Cómo iba a sentir algo tan monumental como amor en ese corto periodo de tiempo?

Y si bien era dulce de parte de él que yo supiera sus sentimientos, aún me hacía sentir incómoda. ¿Qué se supone que debo hacer con esta información? Si llegó a la conclusión de que él me ama, ¿sería capaz de responder cuando llegara ese momento?

Y si no podía entonces, ¿cuándo llegaríamos al punto en el que se hartara tanto con mi falta de respuesta que acabara resentido por ello?

Había demasiadas preguntas, demasiadas incógnitas, y demasiada presión.

Necesitaba alguien con quien hablar. Alice era mi mejor amiga, pero era un poco frívola cuando se trataba de cosas como éstas. Ella lo vería como el destino y trataría de convencerme de que yo estaba enamorada de Edward y nos íbamos a casar y vivir uno junto al otro después de graduarnos.

No podía hablar con Alice sobre esto.

Necesitaba alguien que me escuchara sin interrumpirme. Que supiera cuando callarse y me dejara hablar, y cuando callarme antes de que me hablara a mí misma sobre lo que quería.

Angela… Necesitaba a Angela.


1- Maestro del Calabozo: Es aquél que cuenta la historia a desarrollar en el juego.

2- MC: Abreviación de Maestro del Calabozo

3- FMA: Abreviación de Fullmetal Alchemist