Regrese a la casa temblando de ira; decidida a hacerle ver a la perra de Tanya que no podía destruir mi romance solo porque le había entrado el estúpido capricho de hacerlo. Entre respiración y respiración trataba de calmarme, pero simplemente no podía, la rabia había llegado a extremos que no podía imaginar.
Llore, grite y tire todo lo que se ponía a mi paso, estiraba mi cabello y sentía como la rabia inundaba aún más mi cuerpo. No sabía qué hacer, que tal si solo estaba postergando lo inevitable, una mujer no se hace ilusiones sola, tal vez Edward le había estado dando esperanzas y ella creía que tenía oportunidad.
Maldición, realmente no sabía qué hacer. Alice se me acerco y me abrazo, trataba de calmarme acariciando mi cabello pero nada de eso funcionaba.
-Él te ama, no haría nada para lastimarte, lo sabes. Si ya no te quisiera o pensara en que deben de hacer cosas por separado te lo diría, sabes que nunca haría nada para hacerte daño. Trata de pensar en otra cosa, no des por hecho que va a caer en lo que ella quiere.
-y que tal si no me deja por lastima Alice, como se yo que ustedes no se hicieron amigos míos por lastima, cuando llegaron a mi vida nadie quería pasar tiempo conmigo, ¿qué te hizo querer ser mi amiga? Pudiste ser amiga de las populares, él pudo haber estado con una mujer más hermosa y menos rota que yo, con un autoestima alto y no por los suelos, podría ser más feliz.
-sabes bella, yo no soy amiga tuya por lastima, nunca se ha tratado de eso; pero si es lo que quieres creer adelante, auto compadécete como siempre lo haces, menospréciate si eso te hace sentir mejor, di que eres fea, si eso te va a ser sentir mejor contigo misma, pero no te atrevas a decirme que mi amistad es falsa; nunca he sido una persona hipócrita y en ti vi lo que veía en Rosalie, sinceridad. No me acerque a ti por lástima, porque habría de tenerle lastima a alguien que no era capaz de defenderse, no eras discapacitada cuando te conocí. Simplemente eras una persona indefensa que necesitaba amigos con excesos de confianza para contagiarse y darse cuenta que también podía ser fuerte. En poco tiempo te robaste el corazón de todos nosotros, y no porque nos dieras lastima si no porque te conocimos en el fondo, algo que nadie había podido hacer, porque todos son unos imbéciles, porque vivimos en un mundo que si eres gorda eres fea, si usas lentes eres fea, si tienes una imperfección en la cara o en cualquier parte del cuerpo, eres fea y solo cuando llega una persona con un gran corazón y se da el tiempo de conocer a la persona "fea" deja de ver esas cosas "horribles" para otros y empieza a ver su verdadero interior. Y en tu caso fuimos cinco grandes corazones los que llegamos a tu vida. No puedes dejar que más piedras en el camino te hagan caer así y regresar a la chica que conocí el primer día que llegue a Forks.
Levante la vista del suelo y clave mi mirada en Alice, estaba llorando igual que yo. Rosalie se sentó a un lado mío y me abrazo, empecé a llorar de nuevo, no podía contenerme, esto era una mierda.
-sabes nunca me han caído bien las personas que se auto compadecen, me desesperan me dan ganas de golpearlos hasta que se den cuenta que eso no sirve de nada si no tratas de salir de la mierda de siempre. Pero me molesta más la gente que llega y se cree superior solo porque alguien les dijo, eres bonita. Tu actitud en este momento de verdad me irrita, pero te quiero y necesito que sepas, que no estoy contigo por lástima, porque yo tampoco soy hipócrita. Y tienes que reconocer que juntas hemos recorrido un gran camino y me has demostrado una y otra vez que realmente eres fuerte, que eres una mujer con iniciativa y sé que una pequeñez no va a hacer que te rindas creo en ti y estoy segura que la estúpida esa con mierda en la cabeza no va a poder más que tú. Ahora ve y lávate la cara. La zorra salió con la cola entre las patas después de que Edward la corriera y le dijo que no quería que le hablara de nuevo.
No me sentía mejor, pero me levante y fui a hacer lo que me dijo Rosalie. Sabía que había personas que tenían problemas más grandes, que sufrían la desdicha de haber perdido a algún familiar, o con alguna enfermedad incurable.
No sabía a cuantas personas más me toparía en el mundo que quisieran hacerme daño solo por verme como protegida de Edward, Rosalie, Emmet, Alice y Jasper. Así que o me volvía una completa perra o seguía lloriqueando por las esquinas como hace un rato.
-ya me siento un poco mejor, gracias chicas. Ahora por favor déjenme sola, tengo algunas cosas en que pensar.
La noche paso sin percances, Edward no se enteró de lo que hicimos ni del espectáculo que monte en el cuarto, nadie dijo nada, aunque todos sabíamos que algo había pasado.
Al día siguiente me fui caminando a la escuela, me puse los auriculares con la música a todo volumen y no pensé en nada más que no fuera dejar de ser la debilucha.
Cuando llegue a la escuela había mucho revuelo al parecer ya se habían dado cuenta de las travesuras que habíamos dejado en la casa de las huecas rubias.
Por el momento no les preste atención, no quería parecer sospechosa. De repente paso frente a mí un manchón verde, y no pude evitar soltar una carcajada, me reí tanto como no me había reído en mucho tiempo y termine contagiando a todos lo que estaban cerca, era un solo coro de carcajadas y Tanya estaba verde y roja.
Se me acerco amenazadoramente y me di cuenta que lo rojo no era de coraje si no a causa del pica pica y reí más fuerte, sentí como mi tención se iba con cada carcajada y empecé a sentir que mi día gris empezaba a tomar color.
Me apunto con un dedo, temblorosa:
-deja de reírte tú, patito feo, patito Swan.
Y claro como si fuera obediente a la primera, mi risa desapareció.
-si vuelvo a escuchar que me dices así de nuevo, voy a arrancarte uno por uno esos cabellos de pasto que te cargas y no me voy a detener cuando te vea pelona, ya veré que más me invento.
Le puse mi mirada más desafiante y la rete a que me dijera algo, pero no se atrevió a hacerlo.
Levante la barbilla, cuadre los hombres y puse la vista fija al frente, iba caminando sin ver a nadie, fui lo más arrogante que pude al pasar por el lado de todos y nadie me vio con lastima.
El día paso con todos mirándome extraño, pero no con lastima por lo menos hoy había logrado lo que me había propuesto nadie me veía con lastima o con burla, y me iba a mantener así, era cansado pero era necesario.
Fui a comprar un almuerzo y me topé con la otra idiota de cabello verde y con piel roja, ahora aguante la risa, porque lo único que quería era respeto no quería volverme una abusadora.
Me senté cerca de su mesa pero con la capucha de la chamarra, para poder escuchar a gusto su plática.
Estaban haciendo una lista de los posibles culpables de la broma, nunca se mencionó mi nombre o el de Rosalie, ni Alice. Culpaban a mujeres que tal vez había visto pero no sabía quiénes eran, y seguramente les había hecho algo para que las odiaran.
-anoche que fuiste al apartamento no viste nada raro, ¿estas segura? Yo no tarde mucho en regresar después de hablar contigo, así que tal vez estaba ahí cuando llegamos y se fueron cuando dormíamos, no puede ser posible que nadie escuchara algo extraño.
Tanya de verdad estaba poniendo a trabajar su cerebro casi podía oler a quemado, pero no iba a ser tan fácil que descubriera quienes lo habían hecho ni como, no era tan inteligente, aun así no debía de cantar victoria tan pronto.
