- Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, para su creación "Ranma ½", (a excepción de algunos que son de mi invención, que serán incorporados durante el transcurso del relato, algo así como "extras"). Esta humilde servidora los ha tomado prestados para llevar a cabo un relato de ficción, sin ningún afán de lucro.


****Advertencia****:

No, no me he equivocado en el orden de los capítulos y éste capítulo no se repite, es sólo que a última hora y escribiendo el capítulo IX, mi cabecita comenzó a funcionar y decidí hacer un cambio (más bien se trata de una complementación). Decidí proponer dos finales, el que pensé originalmente (que ya fue publicado) y uno alternativo que vino para quedarse en esta cosa que llevo sobre los hombros y que me sentí en la obligación de traspasar a palabras, por lo tanto, he publicado ambos capítulos en conjunto, dejándoles a ustedes elegir cuál de ellos les gusta más (o tal vez ninguno de los dos sea de su agrado, es un riesgo que deberé correr).

Pero... si no les gustan las emociones fuertes, les solicito que dejen de leer en este preciso momento, el capítulo es bastante intenso (mucho más que los que ya se han publicado) y no quisiera que alguien de los que gentilmente me han regalado algo de su tiempo siguiendo esta historia se quede con una mala impresión. NO ES OBLIGACIÓN LEERLO PARA SEGUIR CON LA HISTORIA, se trata sólo de un capítulo TOTALMENTE independiente a la historia original, el cual publico como desafío personal y debido a esta publicación tambien el cambio en el rating.

Ya lo saben, así es que hago la acotación para que no piensen que hay un error en el orden de los capítulos y reitero, capítulo alternativo e independiente que no es necesario leer para la continuidad de la historia. Sin más que decir, les dejo con el capítulo X "alternativo".

"Corazones en conflicto"

Capítulo X (alternativo)

La mañana siguiente llegó con todo el esplendor de un hermoso día. Kasumi y Nodoka se habían levantado al alba para preparar lo que sería un delicioso y contundente desayuno, ya que sus anteriores comidas habían sido por sobre todo frugales.

Ambas mujeres se encontraban charlando y riendo alegremente con temas triviales, haciendo planes para lo que vendría en el futuro de la joven pareja de enamorados. Una vez que Akane saliera del Hospital, era casi seguro que sus padres intentarían casarlos inmediatamente, por lo que ellas ya estaban planeando una estrategia para evitar que los dos atolondrados padres de la pareja cometieran una imprudencia al apresurar la tan esperada boda.

Nabiki se había levantado también, pero permanecía en su habitación, haciendo cálculos y planeando los pasos que seguirían a continuación. Había conseguido los servicios de un estupendo abogado gracias a los contactos que había logrado establecer en su primer año de Universidad, pero sabía que aún así, no podía dejar todo el trabajo en manos de un desconocido.

El abogado en cuestión tenía buen aspecto, pero ella mejor que nadie sabía que no debía confiar ciegamente en las personas, menos en un abogado, ya que todos ellos pertenecían a una rara especie de profesionales a quienes la gente les tenía desconfianza y apodaban "amorosamente" con distintos apelativos, entre ellos y uno de los más usados, el de "chupa sangre".

No, ella tenía que tener el control de la situación hasta la última instancia. Su hermana pequeña había despertado el día anterior y eso era un gran alivio para toda la familia. Ahora, ella tenía que dedicarse única y exclusivamente a los negocios.

Soun y Genma se encontraban como de costumbre, sentados uno al lado del otro en la veranda que daba al jardín, frente al estanque Koi. A pesar de lo temprano que era, conversaban alegremente, haciendo planes y soñando con el futuro heredero que seguramente le darían sus hijos. Después de todo, Akane había despertado y la prohibición de hablar sobre el tema que les había impuesto Nabiki quedaba nula con ese hecho. Ellos estaban disfrutando el planificar el futuro del Dojo y de la continuación de las escuelas de combate libre Saotome y Tendo, las que prontamente se unirían en una sola, como había sido su sueño compartido por tantos y tantos años.

Ranma se encontraba aún dormido. Después de los agotadores días anteriores, era muy normal que hubiese quedado exhausto. Por vez primera durante ese período de tiempo, había conseguido dormir tranquilo, sin sobresaltos ni pesadillas que perturbaran su descanso.

La noche anterior, apenas había llegado junto a su madre, Kasumi y Tofu del Hospital, él había comido rápidamente lo que le habían servido Kasumi y su madre, para posteriormente, disculparse con la familia e internarse en su cuarto con el único objetivo de dormir toda la noche.

Habían sido tantas emociones, y estaba tan cansado que ni siquiera se había molestado en cerrar la ventana de la habitación. Quizá era por ese motivo que en ese momento sintió un repentino escalofrió que lo hizo despertar abruptamente. Le pareció extraño el frío que hacia, siendo que afuera, el sol brillaba en todo su esplendor.

Se quedó un momento más recostado en su futón, con un brazo sobre los ojos, pero de pronto una sonrisa iluminó su rostro cuando pudo recordar que tenía que levantarse para ir a ver a su prometida, seguramente ella estaría impaciente por salir de ese horrendo Hospital y él tendría que tranquilizarla.

Apartó su brazo de sus ojos y pestañeo por unos cuantos segundos hasta enfocar su mirada en el techo. Un leve y casi imperceptible sonido captó su atención, era como el revoloteo de un insecto, pero... sí, una ingenua mariposa de vivos colores revoloteaba torpemente alrededor de su habitación, tratando de encontrar una salida al jardín. El chico sonrió y se puso de pie, después de dar unas cuantas vueltas más, la mariposa se posó cerca de la ventana, en la mesita que él usualmente ocupaba de escritorio. Ranma se acercó con cautela y la atrapó con sus manos.

-¿Cómo diablos te metiste aquí? –preguntó sonriendo a la mariposa, el aletear de sus alas causándole cosquillas en sus manos. Caminó hacia la ventana y la dejó libre a orillas de la misma-. Vete ya, eres libre pequeña –la mariposa dio un par de vueltas más, como si no quisiera alejarse de su lado y luego desapareció de la vista del joven-, que fría está la mañana –dijo él frotándose las manos, luego recordó que tenía prisa y se preparó para lo que seguramente, sería un nuevo y agitado día.


Toda la familia se encontraba sentada a la mesa, nunca antes se habían conjugado tanta tranquilidad y alegría en el desayuno familiar. Todos charlaban y acotaban alguna cosa en una conversación relajada y armoniosa. Estaban tan sumidos en lo que se estaba debatiendo, que se sobresaltaron cuando escucharon unos golpes en la puerta de entrada a la casa y el repiqueteo del teléfono, ambos sonidos al mismo tiempo. En fracción de segundos, las dos hermanas Tendo se pusieron de pie, diciendo al mismo tiempo.

-¡Yo voy! –ambas sonrieron hasta que Nabiki, siempre práctica, zanjó la situación.

-Kasumi, ve a abrir, yo contestaré la llamada.

-Sí.

Las dos hermanas se dirigieron a hacer lo que habían acordado.

En la puerta, Kasumi recibió sonriente a Ryoga y Ukyo, quienes habían querido pasar por el Dojo antes de dirigirse al Hospital, sólo para asegurarse de que todo iba bien.

Mientras tanto, en el teléfono, Nabiki contestaba una inquietante llamada.

-Sí, habla con su hermana... sí... ¿cómo?... no, no puede estar hablando en serio –dijo la joven de melena castaña, mientras se apoyaba firmemente en la mesita en que se encontraba el teléfono, ya que sus piernas habían comenzado a temblar-... ¡No! –gritó dando un fuerte golpe a la mesa que se estremeció, mientras sus ojos dejaban escapar las lágrimas que hasta ese momento había logrado contener.

Kasumi, Ryoga y Ukyo detuvieron su ingreso a la casa al verla en ese estado. Mientras, desde la sala había acudido el resto de la familia al escuchar el grito de la chica-...esta bien....entiendo, hasta pronto –dijo recuperando en parte la compostura, pero no por eso dejaba de llorar. Colgó el auricular y se dio media vuelta para encarar a todos los que allí se encontraban.

Su mirada se enfocó en una sola persona, el prometido de su hermana, quien la miraba expectante. Tomó aire para calmarse y habló en un susurro.

-Dicen que tuvo una descompensación... una falla multisistémica... hace sólo media hora... no pudieron hacer nada, ella...

-¿Qué quieres decir Nabiki? –le interrumpió Ranma apretando sus puños fuertemente.

-¡Ella nos dejo Ranma!, ¡mi hermana dejo de respirar hace quince minutos, la enfermera me lo acaba de decir! –Nabiki no soportó más y cayó de rodillas al suelo, abrazándose a si misma y sollozando angustiada.

Nadie podía creer lo que había escuchado decir a la mediana de las Tendo. Tenía que ser mentira, Akane había despertado del coma, se encontraba bien la noche anterior, había hablado con su prometido, ¡incluso había bromeado con él!. No podía estar... muerta, simplemente eso no era posible.

Ranma avanzó la distancia que lo separaba de Nabiki y la levantó en vilo tomándola de ambos brazos como si se tratara de una muñeca de trapo, la remeció un par de veces con brusquedad para lograr que lo mirara a los ojos, para luego hablar desesperadamente y casi en grito.

-¡Estas mintiendo Nabiki!, ¡sabes que ella estaba bien!, ¡no juegues con esto!

-¡Jamás jugaría con algo así Ranma!, ¡la enfermera me lo acaba de decir, ella...

Las palabras de Nabiki fueron interrumpidas por el sonido del teléfono, Ranma soltó a Nabiki de inmediato y se apresuró en contestar.

-¿Si?... ¡Tofu!, ¡dime que es mentira, dime que la enfermera se equivocó, Akane no puede haber... ! –el pesado silencio que siguió después sólo era interrumpido por los sollozos apagados de las cuatro mujeres que rodeaban a Ranma.

Entonces el chico pareció entrar en una especie de trance, alejó el auricular de su oído y se lo pasó a la persona que se encontraba más cerca de él, no importándole quien lo recibía, luego se abrió paso hacia la sala y avanzó lentamente hasta llegar a la veranda que daba al jardín.

No escuchó los llantos cada vez más fuertes y angustiantes de las mujeres, no escuchó los gritos desesperados que daba Soun Tendo, no escuchó a su padre tratando hacer algo por calmar a su amigo, no escuchó el fuerte sonido que produjo el golpe que dio Ryoga contra uno de los muros de la casa Tendo, sólo bajo la pequeña escalera de piedra y avanzó hasta el centro del jardín.

Sus ojos no le dejaba ver bien el paisaje, nublados por las lágrimas contenidas, le parecía estar viendo una de esas pinturas de arte abstracto, con difusas formas y extraños colores difuminándose a su alrededor. Aquello no podía estar sucediendo, era ilógico, tenía que tratarse de un sueño nuevamente, en cualquier momento él despertaría de esa pesadilla, tenía que despertar de esa pesadilla. Un fuerte gemido escapó de sus labios, para luego transformarse en un grito desesperado. Cayó de rodillas al suelo y comenzó a golpear furiosamente en el mismo lugar.

-¡Nooo!... ¡esto no puede estar pasando!... ¡ella no!... ¡Arghhh!

El chico se puso de pie y quiso salir corriendo de ese lugar, tenía que verla, tenía que ir a ese maldito Hospital y encontrarse con ella, se lo había prometido y seguramente ella le estaba esperando. Pero cuando quiso avanzar deseperado por el jardín, el cuerpo de otra persona impidió que lo hiciera.

-¡Ranma, tranquilízate!, ¿qué piensas hacer?

-¡Debo ir a buscarla, ella está esperando por mi!, ¡le prometí que saldríamos de ese lugar y nunca más volveríamos a entrar allí!

-Ranma, cálmate. Debes calmarte y pensar en lo vas a hacer. No puedes ir al Hospital en ese estado...

-¡Y tú piensas impedírmelo!

-¡Ranma!

El chico de la trenza comenzó a atacar al joven que se encontraba frente a él, Ryoga esquivaba con facilidad los golpes que trataba de darle Ranma. En condiciones normales, eso sería casi increíble, ya que al menos un golpe habría llegado a destino, pero lo cierto era que Ranma estaba destrozado y sólo atacaba con furia a su oponente, no hacia para nada uso de su fuerza, agilidad y astucia, sólo se dedicaba a dar golpes imperfectos al tiempo que lloraba y gritaba desesperado. Ryoga bloqueó uno de sus golpes, tomando con fuerza su puño cerrado y obligó a Ranma a aterrizar con ambas rodillas en el suelo, luego se abalanzó sobre él y lo inmovilizó en un fuerte abrazo.

-Ranma por favor, el que te pelees con todo el mundo no la traerá de vuelta.

-Entonces, ¿es cierto?, ¿no es una pesadilla?

-No Ranma, el doctor Tofu estuvo con Akane hasta el final, ella estuvo conciente hasta esta mañana, pero de pronto, sufrió una descompensación que finalmente terminó en un paro respiratorio, él dice que hicieron todo lo posible, pero su cuerpo no resistió...

-¡Siempre dicen lo mismo!... -gritó furioso- ¡ellos siempre hacen todo lo posible y después!...

-Ranma, piensa que a ella no le gustaría verte así -le interrumpió Ryoga mientras hacia enormes esfuerzos por contener a su amigo para que no lograra escapar y armar un escandalo en el Hospital-, ¡tú no eres así!...

-¡¿Cómo quieres que este tranquilo?!, ¡ayer le dije que la amaba, le propuse matrimonio y ahora!... ¡¿qué tengo que hacer, esperar a que alguien la traiga dentro de un cajón?!

-Piensa en las chicas y en el señor Tendo, al menos tú tuviste la oportunidad de verla, de estar con ella un momento, de despedirte...

Ranma no contestó, se aferró fuertemente a Ryoga, como si fuese su tabla de salvación en un naufragio y se abandonó al llanto.

El abrazo de su otrora rival se volvía doloroso para el chico de la pañoleta, pero él sabía que debía aguantar, el dolor físico que él sentía ni siquiera llegaba a compararse con el que debía estar sintiendo su amigo en ese momento.

Ranma estaba destrozado, los recuerdos se mezclaban con la realidad y le hacían pensar que no soportaría esa dura prueba. Recordó su promesa, "no volveremos nunca más" le había dicho y el brillo en sus ojos, entonces se dio cuenta, había sido el anuncio, ella había recuperado la conciencia sólo para despedirse de él y ese "nunca más" se cumpliría como si se tratase de una profecia, pero no de la manera en la que él había pensado. Cuando logró controlar un poco su llanto, comenzó a hablar calmadamente, casi susurrado sus palabras.

-Se iba a casar conmigo Ryoga... ayer, ella fue la única que se acordó de mi cumpleaños, la hubieses visto… en medio de todas esas máquinas, con su cuerpo...tan lastimado… se acordó de mi cumpleaños…-el chico hizo una pausa para recuperar el aire en medio de los sollozos desesperados-... dime, ¿por qué se la llevaron?, ella era una mujer buena, siempre preocupada de los demás, entonces, ¿por qué ella y no yo?...

-No lo sé...

-El Sugi no era un buen presagio Ryoga… fue un anuncio de… muerte...-Ryoga no pudo contestar, se encontraba tan abatido como su amigo-… Se iba a casar conmigo... dijo que me amaba –continuó llorando desesperado-… tenía que haber sido yo... ¡yo debí haber muerto en ese incendio maldita sea, no ella!

Un nuevo silencio y ataque de llanto, esta vez compartido por Ryoga.

Ukyo les observaba de pie en la veranda, no se atrevía a avanzar. Ellos estaban en el césped, a escasos metros de ella, Ranma derrumbado en los brazos de Ryoga, ambos abrazados, ambos llorando como dos niños pequeños. De vez en cuando, Ryoga parecía decirle palabras de consuelo a Ranma, a las que el chico de la trenza asentía en silencio. Era conmovedor verlos en esa actitud, ella nunca había podido siquiera imaginar llegar a ver a los dos hombres más fuertes que conocía, derrotados de tal manera por un amor compartido, el amor de una chica que les había sido arrebatado cruelmente a ambos por la propia vida.

Allí, de pie en la veranda de la casa Tendo, ella lloró con una tristeza que jamás había sentido, y mientras se apoyaba en una de las contraventanas y observaba a sus dos amigos, habría jurado ver una pequeña mariposa de vivos colores que sobrevolaba por encima de los dos jovenes y luego se elevaba al cielo hasta perderse en él.


La casa Tendo se encontraba silente a esa hora de la noche, todos habían decidido retirarse temprano a sus habitaciones. La noticia de la muerte de Akane Tendo había caído como una bomba en el círculo de amigos y conocidos de la familia. Nadie podía creer que eso fuera cierto. Toda la gente se habría esperado que muriera alguien de más edad, alguien que hubiese vivido por más tiempo, no era lógico que la muerte se llevara consigo a una jovencita que estaba próxima a cumplir recién los dieciocho años y mucho menos a la chica más bondadosa que podían haber conocido. La vida era injusta.

El día anterior, cuando se había producido el deceso, el doctor Tofu había conseguido que se saltaran una serie de papeleos y burocracia, logrando así entregar con prontitud el cuerpo sin vida de su buena amiga. El doctor había llorado amargamente y durante horas después de darle la noticia a la familia Tendo. Siendo médico, sabía que habían hecho lo humanamente posible por salvarla, él y sus colegas se habían esforzado al máximo, pero aún así, la pérdida era demasiado grande y cercana para él. Conocía a Akane de toda la vida, sabía de todas y cada una de las enfermedades que había tenido, recordaba cada fractura, esguince o lesión provocada por el duro entrenamiento o por pelearse con alguien en una lucha callejera. Simplemente, no podía aceptar haber fracasado al intentar salvarla y con ello, provocarle ese dolor a su familia y a su prometido.

Fue Kasumi quien haciendo un gran esfuerzo, consiguió calmar la culpa que sentía el buen doctor y convencerlo para que acompañara a la familia en los ritos fúnebres.

En un principio, Nabiki había decidido acompañar a su hermana pequeña en su habitación, pero luego y viendo la cantidad de gente y amigos que llegaban, había decidido que el Dojo era un buen lugar para acompañarla en lo que sería, su última visita física a ese lugar.

Cuando el cuerpo de Akane había llegado del Hospital, ella había tenido que hacer un esfuerzo gigantesco para contenerlos a todos y lograr que dejaran a los profesionales preparar a su hermana para el rito funerario. En el Hospital, habían hecho un trabajo impecable, el cuerpo de Akane había sido entregado casi sin muestras de haber estado expuesto al desastroso incendio. La herida en su cabeza era casi imperceptible y sus extremidades habían sido despojadas de los vendajes, todo esto para facilitar la purificación del cuerpo de la chica.

Nabiki había ingresado junto a Kasumi al cuarto de Akane y habían insistido en ser ellas las encargadas de hacer los ritos de purificación del cuerpo de su pequeña hermana. Le apartaron de encima las sábanas blancas que la cubrían, le quitaron el camisón y lavaron con una ternura indescriptible cada fracción de su blanca piel con abundante agua para purificar su cuerpo, preparandola así para su largo viaje, ambas chicas no habían podido aguantar el llanto al ser participes de este rito tan triste pero necesario. Luego la vistieron con un hermoso kimono blanco, cepillaron sus cortos y azulados cabellos y los adornaron con pequeñas flores blancas que Ukyo amablemente se había encargado de conseguir. Se veía tan linda, entera de blanco, maquillada y con el rostro sereno. Parecía que dormía, tan pacifica, tan tranquila, sumergida en un plácido sueño del que en cualquier momento podría despertar. Entonces, Kasumi se había acercado para mojarle los labios con agua y luego, Nabiki había salido de la habitación para avisar que su pequeña hermana se encontraba lista para emprender su viaje, su último viaje.

Justo en ese momento, el cielo pareció encapotarse y unas cuantas gotas de luvia cayeron en el preciso instante en que la gente de la funeraria se encontraba trasladando con cuidado el cuerpo de Akane desde su habitación hasta el centro del Dojo, para depositarlo bajo el altar de sus antepasados. Las hermanas Tendo habían escuchado el comentario de uno de los presentes, quien había dicho: "es increible, hasta el cielo parece entristecerse y llorar la partida de Akane". Sí, el señor que había dicho esa frase debía tener razón, porque la lluvia había durado sólo un par de minutos, el cielo también lloraba por la perdida de la dulce chica.

Después de eso, el desfile de amigos y conocidos había comenzado. Todos compartiendo con las dos hermanas Tendo, con Soun Tendo quien se encontraba destrozado por la perdida de su hija menor y que sólo dejaba de llorar a intervalos irregulares y con Genma y Nodoka Saotome.

Nadie había notado la ausencia del prometido de la chica, nadie sabía dónde se encontraba, no fue hasta que Shampoo y Mousse llegaron a medio día al Dojo y preguntaron por él, que todos se dieron cuenta de que él no había aparecido, tampoco encontraron a Ryoga y comenzaron a sospechar lo peor. Genma, Ukyo, Shampoo y Mousse estaban a punto de salir a buscarlos cuando les vieron ingresar con una calma y serenidad que nadie se hubiese esperado. Ambos impecablemente vestidos, usando las mismas vestimentas que ya les eran típicas, pero era indudable que se habían esmerado en prepararse para la ocasión.

Caminaron con decisión y al llegar a los pies de Akane, se separaron, ambos depositaron un único lilium blanco en las manos que la chica conservaba cruzadas. Ranma la observó por un momento con infinita ternura, se aproximó, acaricio los cabellos azulados de su prometida, se acercó a su rostro y después la besó, no dijo nada, no hacia falta, tampoco observó a nadie a sabiendas de que aquel acto podría haber provocado algun inconveniente, pero no le importó, no la dejaría marchar sin despedirse de ella. Luego, ambos chicos ocuparon cada uno un lugar a la cabecera de ella, Ryoga a la derecha y Ranma a la izquierda. Allí permanecieron, velando el sueño eterno de la joven que había conseguido enamorarles. Durante todo el resto del día y la noche que le siguió, los dos chicos se alejaban de su lugar sólo cuando era estrictamente necesario, pero siempre y cuando, el otro permaneciera acompañando a la bella joven vestida de blanco en el centro del Dojo.

Fue así como Ranma despidió a Shampoo y Mousse cuando le dijeron que regresarían a China, no sin antes ofrecer disculpas y la posibilidad de un duelo para zanjar la deuda que creían, tenían con Ranma por demorarlo durante el fatídico día del incendio en el Centro Comercial. El chico de la trenza simplemente declinó de la proposición, aludiendo que se había dado cuanta de que nadie tenía la culpa de lo que había sucedido y que por lo tanto no les guardaba ningún rencor. Les deseó un buen viaje y se despidió amablemente de ellos.

Luego vinieron muchos compañeros de escuela. Tuvo que consolar a las amigas de Akane y confortar a los chicos, incluso a Kuno cuando lo vio ingresar hecho un despojo al interior del Dojo, llorando a mares y proclamando a los cuatro vientos que no se recuperaría jamás de una perdida semejante.

Los profesores, vecinos y conocidos no paraban de sucederse unos tras otros, todos con sentimientos de pesar, pero a la vez con bellos y alegres recuerdos de la chica de cortos cabellos azulados.

El día siguiente fue de más tranquilidad. Sólo la familia acompañada por el doctor Tofu, Ryoga y Ukyo acompañaron a Akane al crematorio. El ánfora que contenía las cenizas de la chica y que debía ser entregada a su padre como familiar directo, esta vez fue entregada a su prometido, quien la llevó consigo hasta depositarla en la tumba de la familia Tendo. Todos escucharon las oraciones del monje budista y luego vino el doloroso momento de separarse para siempre de ella. Ya no había nada más que hacer, desde ese momento, sólo los buenos recuerdos quedarían para acompañar a la familia en el duro camino de la aceptación de la perdida.

Así, llegada la noche de aquel día y después de consumir unos bocadillos muy livianos y alguna que otra taza de té, todos habían decido que sería mejor ir a descansar.

Como era su costumbre, Kasumi fue la última en retirarse, pero no sin antes ir a ver a su hermano, porque para ella, aunque Akane no estuviera más con ellos y por ende, el compromiso no significara ya nada, Ranma seguiría siendo su hermano.

Lo buscó en su habitación, pero el chico no se encontraba allí, por un momento se preocupó al creer que él volvería a desaparecer, pero luego una idea vino a su mente y salió de la habitación de él para dirigirse a la de Akane, abrió la puerta con cuidado y levantó la mano para alcanzar el interruptor.

-Deja la luz apagada, por favor Kasumi.

-¿Te encuentras bien Ranma?

-Sí.

-¿Seguro?

-Estaré bien, no te preocupes, sólo necesito... necesito...

-Te entiendo, yo también necesito asimilar que ella ya no está. Sabes que puedes contar conmigo ¿verdad?

-Lo sé.

-Bien.

-Kasumi... ¿crees que pueda... quedarme aquí esta noche?

-Claro que sí Ranma, esta noche y todas las que quieras... hasta que logres superarlo.

-Gracias.

-Buenas noches hermano.

-Buenas noches... hermana.

La puerta se cerró y el joven suspiró con fuerza, eran demasiadas emociones embargándolo, parecía que su cabeza iba a explotar en cualquier momento. Kasumi le había preguntado si se encontraba bien y él había mentido.

No, no se encontraba bien, no se sentía para nada bien, todos sus pensamientos daban vuelta en su cerebro, cerraba los ojos y la veía a ella, sonriente, bella y viva, pero luego los abría y la realidad lo golpeaba dolorosamente de nuevo, una y otra vez, ella ya no estaba junto a él, nunca más escucharía su voz, su risa, sus gritos e insultos, ya nunca más podría caminar junto a ella, ya nunca más podría estrecharla en sus brazos y salir corriendo para escapar de algún adversario o algún peligro... ya nunca más.

Cerró los ojos con fuerza y las lágrimas escaparon nuevamente recorriendo sus mejillas, había tomado una decisión, era la única opción que tenía, no podía seguir con su vida sabiendo que ella no estaría nunca más con él, debía seguirla o terminaría volviendose loco de dolor. Con el firme proposito de poner fin a su existencia, abrió sus ojos, pero cuando pudo enfocar su mirada en una de las esquinas de la habitación, se quedó paralizado.

La luz que veía se fue acercando lentamente a él, era pequeña y muy brillante, y él podía entender a la perfección lo que aquella luz parecía decirle. Se sentó en la cama de golpe, no creyendo lo que veía, luego, la luz dio un par de vueltas en completo desorden, él sonrió y la luz se detuvo a la altura de su rostro.

-Te lo prometo. Te prometo que haré lo posible –la luz hizo un movimiento brusco y él soltó una breve carcajada, aunque aún lloraba-, está bien. Retomaré mi vida y haré todo lo que esté a mi alcance para ser feliz por el resto de los años que me queden por vivir. Te lo juro...Akane.

Entonces, la pequeña luz se acercó aún más a su rostro y luego salió disparada por la ventana. Él no logró volver a verla durante todo el resto de esa noche, pero estaba decidido a cumplir con la última promesa que le había hecho a su marimacho, al amor de su vida, seguiría haciendo su mayor esfuerzo por vivir hasta que ella volviera a buscarlo y se encontraran para no separase jamás. Se lo había prometido y él nunca rompía una promesa.


Notas Finales:

1.- ¡No puedo creer lo que acabo de hacer!, ¡terminé de poner en palabras lo más difícil que he escrito nunca!, aún estoy conteniendo las lágrimas, tengo la vision borrosa y mis dedos tiemblan, en serio... tengo que calmarme un poco...

Fue una prueba realmente dura escribir esto, si llegaron hasta aquí quiere decir que se arriesgaron a leer este capítulo al igual que yo al escribirlo. Bueno, este es el final "alternativo" en donde las cosas no terminan bien. De verdad, me costó demasiado escribirlo, soy muy honesta al decirlo, primero porque tuve que hacer grandes esfuerzos para convencerme a mi misma de hacer que Akane nos dejara (es un personaje al que adoro, uno de mis favoritos tanto de la serie, como del anime en general y jamás lo habría hecho de no ser por mi intención de mostrar la otra cara de la moneda, la parte fea de la vida, de la cual uno nunca esta libre. Como dice mi madre, la muerte es lo único seguro de la vida), y segundo porque las emociones me jugaron una muy mala pasada haciendome recordar algunas cosas que no me gusta recordar, he derramado algunas lágrimas escribiendo algo así, pero ya está y al menos he cumplido, quizá no con las expectativas de ustedes, pero sí con lo que yo quería entregar. Pido mil disculpas por haber cometido el sacrilegio de asesinar a un personaje tan querido, pero quería ver hasta qué punto era capaz de transcribir emociones tan intensas y sí, ¡merezco que me condenen a sufrir las peores penas del infierno, que me linchen ciberneticamente y que me torturen de por vida si así lo quieren por atreverme a ello! (aunque igual pueden elegir el final romantico y bonito que siempre estuvo pensado, porque lo he dicho, me gustan los finales felices y romanticos y el verdadero final de esta historia es el que publiqué anterior a éste, el capítulo X "normal", esto sólo lo escribí como un desafío muy personal), si quieren dejar algún comentario por el verdadero final o por éste, sea bueno o malo, será muy bien recibido.

2.- Incorporar a una mariposa como señal de que algo "especial" estaba ocurriendo fue una idea de último momento al recordar una situación particular que me contaron, alguna vez, les sucedió a varios integrantes de mi familia hace años atrás (aunque bien puede haber sido sugestión colectiva).

Si alguien leyó con atención el capítulo anterior, y sé que al menos cuatro de ustedes tenían sospechas de que algo "raro" sucedía (sí, maring, trekumy, edwardina-NY y Akai27, ¡dieron en el blanco!, pero no podía adelantarles nada, sorry!), en su parte final, Ranma nota como la mirada de Akane se nubla dandole un brillo especial. Bueno, ese detalle es crucial, porque según mis averiguaciones y lo que me han comentado personas que lo han vivido, muchos coinciden en que los ojos de aquellas personas que están próximas a dejar este mundo adquieren un brillo distinto, me han explicado que es como una especie de manto que le da una intensidad diferente a sus ojos. Yo no lo sé, tal vez se trate sólo de una sugestión, creencia popular o simples supersticiones, pero decidí incorporarlo.

3.- Traté de describir a muy grandes rasgos lo poco que sé de los rituales fúnebres en Japón. La verdad, son muy interesantes, bastante distintos a lo que hacemos en occidente. No quise extenderme mucho, porque no era la idea, pero espero que hayan quedado claros algunos puntos, como el uso del agua y el color blanco en la vestimenta (ambos en señal de pureza y purificación según el concepto de la religión budista), así como la cremación del cuerpo, antes de enterrarlo.

4.-¿Por qué un lilium blanco y no una rosa u otra flor?, sólo es porque me gustan esas flores, las encuentro lindas, delicadas y elegantes.

5.- Ya sólo queda el epílogo (el normal y el alternativo) y se acaba esta historia que al menos para mí ha sido bastante especial, ya que he puesto a prueba toda mi capacidad para describir de una forma limpia y no demasiado exacerbada sentimientos tan intensos como el dolor, la angustia, la desesperanza y por supuesto, el amor, que cualquier ser humano puede llegar a sentir en algún momento de su vida, espero haber conseguido en parte mi objetivo. Así es que, no les quito más tiempo con tanta palabreria y será hasta el próximo capítulo, ahora sí, el último.

Hasta pronto, cuídense mucho y buena suerte!

Madame De La Fère – Du Vallon.