Hola.
Como ya han de saber, parece que la pagina anda con algo de problemas, porque llevo dias tratando de subir el capitulo.
Pero en fin.
Espero que lo disfruten.
Por favor, dejen sus comentarios
Triangulo Amoroso
SEIYA PVO
Solté su mano y lleve la mía hasta su mejilla, donde limpie con una suave caricia el rastro de sus lagrimas –Por favor, no llores – le suplique – No tienes idea del daño que me hacen tus lagrimas. Me destroza el alma verte así. –
Baje la mirada y desee que la tierra me tragara al saberme culpable por su llanto.
La última vez que le confesé mi amor, ella también termino llorando. ¿Se puede ser más imbécil? Al parecer Yaten tenía razón. Ella jamás sentiria algo más que una amistad por mí. Me dolía tener que aceptarlo. No sería fácil.
Pero la amaba tanto, que preferiría ocultar mi amor y jugar el papel del amigo, antes que perderla por completo.
Di un paso atrás, alejando mi mano de su rostro, y baje la mirada al no soportar ver su llanto -Perdóname…- le pedí levantando mi vista una vez más hasta ella. Pude ver una nueva lágrima surcar su mejilla y deslizarse hasta la comisura de sus temblorosos labios.
Sus labios…
Devolví mi mirada a sus celestes ojos y encontré en ellos una chispa que no supe comprender. Mis labios continuaron con su disculpa - Quizás no debí….
Como en un hermosos sueño, la mire avanzar hacia mí, tomar mi rostro gentilmente entre sus manos y detener mis palabras al sellar mis labios con los suyos.
-¿Qué perfecto y cruel espejismo es este?- me pregunte a mi mismo en ese instante. Y fueron sus ansiosos labios, quienes me dieron la respuesta.
Sentí su cálido aliento mezclándose con el mío, sentí sus delicadas manos acariciando mis mejillas, su cuerpo pegado a mí, sentí su anhelo, su desesperación por tenerme, por hacerse presente en cada uno de mis sentidos, sentí su amor…
Su amor hacia mí…
¡Ella me amaba!
Y así, ese perfecto espejismo se transformo en la más hermosa realidad. Ella me amaba, y acababa de gritármelo aun en el silencio… con tan solo un beso.
Sentí como todos mis sentidos se agudizaron ante la enorme alegría: mi olfato, inundado por su dulce aroma; mi vista, que había sido capturada por la hermosa imagen de mi amada caminando hacia mi; mi oído, que parecía escuchar los fuertes latidos de mi propio corazón, mi tacto, que percibía la cercanía de su cuerpo y la estreches de su cintura rodeada por mis brazos, y mi gusto, que por primera vez era deleitado con el dulce sabor de sus labios.
Si, estaba en el paraíso…
Nuestro beso se intensifico llenándose de pasión y deseo, mostrándonos el uno al otro cuanto nos habíamos echado de menos.
Me sentí extasiado, desesperado por tener más y más de ella. Desesperado por hacerle saber con toda claridad cuán grande era mi amor. Cuanto la amaba…a ella… a mi bombón.
La había extrañado tanto…
El mundo a nuestra alrededor se esfumo en un segundo, yo solo podría percibirla a ella. Era todo lo que necesitaba. No me importaba nada más. Solo ella…
Sentí sus manos deslizarse por mis mejillas, permitiendo que sus dedos se adentraran en mi cabello.
Sentir su tacto, sus caricias, su cercanía, sus labios… me estaba enloqueciendo de placer…
Mis brazos se ciñeron alrededor de su cintura reclamándola por primera vez como mía.
Poco después, aun renuentes, nuestros labios se separaron ante la necesidad de aire. Aun así permanecimos unidos.
Yo la estreche con fuerza entre mis brazos, ocultando mi rostro en su dorado cabello, y acunando su pequeño cuerpo contra mi pecho.
-Oh bombón- Le murmure de forma anhelante –Te amo tanto… yo…. – Me quede sin palabras.
Era tanto lo que quería decirle, hacerle saber y sentir, que sin duda las palabras jamás podrían expresar todo el sentimiento que yo quería trasmitirle.
Mis lágrimas se escaparon de mis ojos en un notable gesto de felicidad no contenida. ¿Podía ser más dichoso en ese momento?
Ella me había extrañado, había pensado en mí, había anhelado mi cercanía tanto como yo la suya.
¡Me amaba!
¡Ella me amaba!
Y al conocer esa verdad, me sentí en la gloria. Incluso, me atrevería a decir que ni el mismo cielo lograría igualar una dicha semejante
Sin embargo, por un momento había olvidado que todo cielo tiene su infierno… y el mío se presento demasiado pronto…
Un fuerte destello llego a nosotros desde el ventanal de la sala, y acto seguido, el cristal salió volando en mil pedazos.
Gire sobre mis talones y protegí a mi bombón con mi cuerpo, mientras que de reojo pude ver como Yaten y Taiki hacían lo mismo con Mina.
El estruendo inicial paso, sin embargo, una furiosa voz logro estremecerme en tan solo un segundo. -¡Aléjate de ella, maldito intruso!-
Sabía perfectamente de quien se trataba. Aun así, gire para verlas de frete. Bombón quedo a mi lado, y allí, frente a nosotros se encontraban tres de las poderosas Sailors exteriores: Saturn, Plut y Neptium, cada una tan molesta como su compañera.
Sus frías miradas se clavaron en mí, para un segundo después posarse sobre Serena. En sus ojos pude ver reproche, molestia, pero ninguna muestra de asombro. De alguna forma, no parecieron extrañadas de encontrarla entre mis brazos.
-Sentimos su presencia ingresar en la atmosfera de la tierra, y aunque planeábamos ser las primeras en recibirlos, veo que ya tenían una comitiva esperándolos – las palabras de Neptium estaban cargadas de reproche, mientras que su acusadora mirada se clavaba de una rubia a otra.
-Nosotras no lo sabíamos –le aseguro Mina notablemente indignada por la acusación de su compañera –Su llegada nos tomo por sorpresa, al igual que a ustedes.-
-¿En serio? Pues al parecer nuestra princesa supero muy rápido la sorpresa- esta vez fue Saturn quien hablo, fijando su vista de manera delatora en la cercanía que había entre Bombón y yo.
Ante su mirada, Serena dio un paso a su costado alejándose de mí –Por favor, no quiero que esto se convierta en una pelea – les suplico.
-Lo siento princesa, pero gracias a ti, eso ya es inevitable- aseguró sailor Plut viéndome de forma retadora – Ya deberías saber que cada obra y cada palabra tienes sus consecuencias. No puedes desafiar al destino y esperar que este te sonría.
-Ellos no tienen la culpa de mis errores.- objeto tratando de defendernos de una acusación que yo no comprendía.
-Ellos… o mejor dicho, el, es el causante de tu actual traición. –la voz de Neptium sonó dura, peligrosa…
-Ella no ha traicionada a nadie - Mina dio un par de pasos al frente encarando a las tres outers presentes –Son ustedes quienes la han traicionado a ella. Como Sailors le debemos respeto y lealtad. Nuestro deber es apoyarla, no juzgarla. –les aseguro determinante. Yo seguía sin comprender.
-¡Cierra la boca! Tú jamás debiste apoyar esta locura. –le exigió Plut notablemente molesta.
Taiki dio un paso al frente –No sabemos qué está pasando entre ustedes, pero como han de imaginarse, no son bienvenidas en este departamento, así que márchense –
Las tres aludidas sonrieron con descaro y arrogancia. Fue Saturn quien hablo esta vez: -quienes deben marcharse son ustedes. Su presencia esta de mas en este planeta –aseguro apuntando su mortal alabarda hacia nosotros.
-¡Basta por favor!- suplico mi bombón anticipándose a evitar lo que prometía ser una batalla entre las outers y las Star light
-No te dejaremos con él, y lo sabes. –la mirada de Neptium fue de completo desafío a su princesa, quien no hizo más que bajar la mirada y apretar los puños a sus costados.
-Si ella desea quedarse aquí, entonces lo hará, sin importar lo que ustedes digan- las desafié dispuesto a defender su lugar a mi lado.
Neptium sonrió triunfante, como si mi desafío le hubiera complacido. –Es una pena que Uranus no se encuentre aquí, estoy segura de que te cerraría la boca con mucho placer – me aseguro – pero no te preocupes, volverá muy pronto… acompañada de Darien.
La simple mención de ese nombre hizo hervir mi sangre. Ni él, ni nadie, alejaría a mi bombón de mi lado.
Hoy menos que nunca.
-¿Qué has dicho?- inquirió Mina dando un nuevo paso hacia ellas- ¿Cómo se atreven a interferir en las decisiones de Darien y Serena? Esto es un asunto solo de ellos. El se fue por voluntad propia, y su regreso debe depender solo de ella. ¿Con que derecho se atrevan a manipular la vida de nuestra princesa?
La expresión desafiante de las tres outers no cambio en lo absoluto. Y por un par de minutos, nadie dijo nada, ocasionando la presencia de un incomodo silencio.
MINA PVO
Sentía mi sangre hervir ante la injusticia que estaba presenciando. ¿Cómo es que ellas se atrevían a tratar de manipular la vida de Serena? ¿Y cómo es que Serena en respuesta, solo atinaba a bajar la mirada?
Si, también estaba molesta con ella, por ser tan débil, por no lograr que su voz fuera oída. Por siempre tratar de darles gusto a los demás. Porque sabía que haría cualquier cosa por evitar un enfrentamiento entre las outers y las star light. Incluso apartarse de Seiya.
-¿Serena? ¿Estas bien? -Escuche la preocupada voz de Taiki. Fue entonces que me percate de que ella había retrocedido unos pasos, y ahora se encontraba con el rostro cubierto de llanto y las manos sobre su cabeza en un gesto que denotaba desesperación.
De inmediato lo supe, la mención del nombre de Darien, la había puesto en ese estado. Ella aun no tomaba una decisión. Se había dejado llevar, mostrándole a Seiya sus sentimientos. Y ahora, seguramente se estaba lamentando por eso, ya que sin querer, le había brindado las esperanzas de un futuro que un no estaba segura de poder compartir a su lado.
-¿Bombón?- escuche como Seiya la llamaba dispuesto a acercarse a ella. Sin embargo, Saturn fue más veloz, y tras una ligera ráfaga de aire, Seiya se encontró con la mortal mirada de la Sailor clavada a sus ojos, y con la afilada punta de su alabarda pegada a su cuello.
Taiki, Yaten y yo, contuvimos la respiración ante la escena sintiéndonos petrificados. Mientras que Neptium, haciendo alarde de su arrogancia, camino frente a nosotros hasta situarse junto a Serena, y tras murmurarle algo al oído, vi como ella levanto la vista y después camino hacia el ventanal siendo escoltada por la sailor, donde ambas se reunieron con Plut, y tras una ligera ráfaga de aire, desaparecieron.
Saturn las imito un minuto después, no sin antes dejarles en claro a los hermanos Kuo, que debían marcharse del planeta, o atenerse a las consecuencias. Mientras que a mí, con tan solo una rígida mirada, me dejo en claro que ya no era bien recibida entre ellas.
SERENA PVO
Una vez más escuche su nombre. Darien. Y solo eso me basto para terminar de sacarme de aquel hermoso sueño que la llegada de las Sailors outers ya había interrumpido.
-Darien, Darien- se repetía en mi mente una y otra vez. Me sentí culpable. Aun podía sentir con toda claridad la calidez del cuerpo de Seiya, la dulzura de sus labios.
Sentí mi rostro cubierto de lágrimas. Estaba confundida.
Cada poro de mi piel exigía la cercanía de Seiya y una parte de mi corazón clamaba su nombre de manera ansiosa. Sin embargo, en mi mente, en mi conciencia, solo tenía lugar una persona: Darien.
Lleve mis manos a mi cabeza sintiéndome desesperada. Darien volvería. Haruka había ido por él. Y ahora, Seiya también estaba allí, consiente de mis sentimientos hacia él.
-¿Serena? ¿Estás bien?- escuche la lejana voz de Taiki. Seguida de un -¿bombón?- Por parte de Seiya.
Baje la mirada.
No, no me encontraba bien.
Sentí la cercanía de alguien, y aun así, yo mantuve mi vista en el piso. Fue hasta que escuche su voz a mi oído que supe de quien se trataba. – Ven con nosotras, y los dejaremos tranquilos… por ahora. –Me aseguro Sailor Neptium.
Tuve deseos de mandarla al diablo. De exigirle que se marchara. De gritarle que estaba harta de ellas y de su intento por controlar mi vida.
Alce la vista esperando reunir el valor suficiente para encararlas, y fue entonces que lo vi, Seiya me veía fijamente, temeroso de perderme, de que fuéramos separados y determinado a luchar para que eso no pasara.
Determinado, aun cuando tenía a la sailor de la destrucción a punto de abrirle la garganta.
Sentí como si la sangre se me fuera a los pies en un segundo. ¿Ellas serian capaces?
Fije mi vista a espaldas de Seiya, y la determinante mirada de Plut me dio la respuesta. Si, si eran capaces.
No soy consciente de cómo logre hacerlo, pero mis pies comenzaron a moverse. Neptium camino a mi lado. Nos acercamos a Plut, y un segundo después, desaparecimos sin ver atrás.
SEIYA PVO.
Sailors Saturn se marcho solo un minuto después de que mi bombón hubiera desaparecido junto a Neptium y Plut. Yo por mi parte me quede confundido y molesto. No había entendido casi nada sobre la discusión que recientemente había presenciado. Necesitaba respuestas.
Mis ojos se clavaron en el nervioso rostro de Mina. Ella de inmediato sintió mi mirada y dando media vuelta se dirigió a la puerta principal dispuesta a marcharse.
Mis pies se movieron a tiempo record y me interpuse en su camino - ¿Qué rayos está pasando?-le pregunte tomándola por los hombros y obligándola a mirarme a los ojos - ¿Qué clase de conflicto interno es este? ¿Dónde está el resto de las inners? ¿Qué significa eso de que Darien volvió a irse? Y sobre todo ¿Por qué me dio la impresión de que las outers quieren jugar a ser las carceleras de mi bombón?
Mina abrió la boca quizás dispuesta responderme. Pero un segundo después, volvió a cerrar sus labios y desvió la mirada.
Me sentí aun más molesto y desesperado – ¡dime qué demonios está pasando aquí! ¿A dónde se la han llevado?- le exigí una respuesta mientras la sacudía ligeramente
Taiki se acerco a nosotros- Basta Seiya, suéltala, no creo que sea necesario que la maltrates.
Mi hermano tenía razón. La solté y di un paso atrás, recargándome en la puerta.
-Mina –escuche que era esta vez Taiki quien hablaba con ella – sabes que Serena nos importa. Le debemos demasiado… si ay algo en lo que podamos ayudar…
La escuche respirar profundo –Dios santo, en que lio nos hemos metido –murmuro por lo bajo, sin embargo, alcance a escucharla.
-Mina… por favor. Sabes que la amo más que a mi propia vida. Sabes que aria cualquier cosa por ella… yo…
-Ese es justamente el problema. La amas demasiado, pero no eres el único hombre que lo hace.
No me agrado su respuesta. En especial porque me obligo a recordar al príncipe de la tierra. Sin embargo, a mi mente llego un argumento infalible- Pero ella me corresponde. –le recordé llego de orgullo - ¡Tú lo viste! ¡Ella me ama!
Mina volvió a fijar su vista en mí. Yo tenía razón y ella lo sabía. Su propia mirada me lo confirmaba. Sin embargo, en sus ojos, pude también apreciar algo de pena, pena por mi - Sí, lo vi, -me aseguro desviando nuevamente la mirada -Sin embargo, no eres el único al que ella corresponde…
SERENA PVO.
Al llegar a la mansión, esta se encontraba en silencio. Pasamos el umbral de la puerta y a pocos pasos me encontré al resto de las inners en la sala, notablemente nerviosas.
-Serena, gracias a Dios que estas bien – Lita se acerco a mí y me rodio con sus brazos – Estábamos asustadas, ellas dijeron que los chicos habían vuelto y salieron de aquí furiosas. –murmuro a mi oído esperando no ser escuchada por el resto.
-¿En verdad eran ellos?- escuche la pregunta de Rey en un tono que denotaba molestia.
-Si- afirmo Plut con voz cortante, y acto seguido tanto ella como, Neptium y Saturn, desvanecieron su trasformación.
-¿En qué diablos estabas pensando? –me cuestiono Michiru notablemente molesta.
No respondí.
-No puedes escapar a tu destino, lo único que estás haciendo es complicarnos la vida. Deben aceptar tu posición de una vez por todas. Tú eres la princesa de la luna. Debes empezar a actuar como tal. –los reproches de Setsuna que sin duda tenían como fin intimidarme, dieron el resultado opuesto.
-¿Quieres que actúe como una princesa? ¿Quieres que asuma mi papel como futura soberana?-le pregunte con sarcasmo - Bien… permíteme hacer una prueba.- la mire desafiante y sonreí de lado.
-Yo, como tu princesa, te ordeno… perdón, les ordeno a todas las presentes ¡Que dejen de fastidiarme la vida! –le exigí haciendo acopio de toda la fortaleza que pude reunir en esos momentos.
-Pero Serena… -trato de interrumpirme Rey
-No –le interrumpí tajante – Mina tiene razón, siempre me he preocupado por darle gusto todos, en especial a ustedes, ¡Pero estoy harta! –Le asegure sintiendo que algo dentro de mí se desataba – Se bien que no soy perfecta, quizás soy quien más errores ha cometido, y quizás consideren que lo que actualmente esta pasando sea solo uno más de ellos, y tal vez tengan razón. Pero les guste o no, esta es la realidad: ¡Amo a Darien, jamás he dejado de amarlo, sin embargo… también amo a Seiya!
-Eso es una estupidez.-me aseguro Setsuna
-Quizás, pero es la realidad, y su ridícula actitud no está ayudando en nada. ¿Acaso no lo comprenden? Estoy confundida… tengo miedo. Yo jamás desee que esto pasara, ¡yo no lo busque! Simplemente paso.
-¿Es tu forma de pedirnos que nos hagamos a un lado? –pregunto esta vez Saturn con escepticismo
-No les estoy pidiendo nada. ¡Les exijo que se mantengan al margen! No se trata de un enemigo, no existe una batalla que requiera la presencia de las Sailors Scaust. Es simplemente un problema que me incumbe a mí. Y debo ser yo quien lo resuelva.
-¿Acaso insinúas que sin eliges Seiya debemos simplemente aceptarlo?
-Yo no he elegido nada aun. Y si así fuera ¿Acaso tendrías otra elección?- le pregunte desafiante. –Tú misma lo has dicho, yo soy la princesa, la futura soberana– Respire profundo tratando de bajar un poco el tino de mi voz. Jamás había sido mi intención imponerme ante ellas. Y no me complacía en lo absoluto estarlo haciendo- Ustedes saben bien que las amo, aun cuando no siempre estoy de acuerdo con ustedes. Yo siempre he visto en cada una de ustedes a una amiga, a una hermana, y no simplemente a las guardianas que deben velar por mí.
-En verdad las amo chicas. Ustedes siempre han estado conmigo. Y yo… se que les debo demasiado. Se que esta situación no es de su agrado y créanme que tampoco del mío. Yo quise evitarlo. Yo ya había asumido mi papel. Yo estaba… -no me atreví a utilizar la palabra "resignada" – pero Darien se fue… una vez más… y yo… estoy confundida.
-Quiero ser feliz, y quiero que ustedes también lo sean. Pero de momento no se cómo lograrlo. Mi corazón está dividido al igual que mi mente, y les juro que me estoy volviendo loca con todo esto.
Amy se acerco a mí y tomo mi mano derecha - ¿Qué podemos hacer para ayudarte? – me pregunto con dulzura.
Yo le agradecí el gesto con una sonrisa – En este momento no necesito guardianas, necesito amigas. Y se, que bajo estas circunstancias, es mucho pedir, así que por favor, solo denme tiempo.
-Darien regresara pronto, y ahora Seiya también se encuentra aquí, y yo… me deje llevar… estoy muy confundida y temerosa… necesito pensar… estar sola…
Pase fugazmente mi mirada en por cada uno de sus rostros. Después baje la vista, de media vuelta y camine hacia la puerta principal.
Nadie me detuvo.
AMY PVO.
-¿Qué podemos hacer para ayudarte?- le pregunte tras haber comprendido la difícil situación en que se encontraba.
Ella me regalo una tenue sonrisa – En este momento no necesito guardianas, necesito amigas. Y se, que bajo estas circunstancias, es mucho pedir, así que por favor, solo denme tiempo. – nos pidió
Rápidamente pase la vista por el rostro de las demás chicas. Serena tenía razón. Lo que nos pedía no sería fácil para ninguna de nosotras. En especial para las outers. Todas conocíamos el futuro. Estábamos encariñadas con él. Habíamos luchado por su realización. Y ahora, quizás jamás se haría realidad, debido a los sentimientos de Serena
¿Qué debíamos hacer? ¿Hasta qué punto llegaba nuestro deber como Sailors? Quizás Mina tenía razón. ¿Cómo obligar a Serena a cumplir un destino que quizás no la haga feliz? ¿Y si Seiya es su felicidad?
-Darien regresara pronto, y ahora Seiya también se encuentra aquí, y yo… me deje llevar… estoy muy confundida y temerosa… necesito pensar… estar sola… -murmuro. Después nos dio la espalda y salió de la mansión sin que nadie fuera capaz de detenerla.
-Darien en verdad la ama –reflexioné en voz alta
-Bravo Amy, acabas de revelarnos una verdad que ya todas conocemos. – me reprocho Rey con total sarcasmo.
El comentario me molesto. Pero decidí dejarlo pasar.
-¿Qué vamos a hacer?-pregunto Lita preocupaba.
-Nada- Me anticipe a responder
-¿Nada? –
-No Lita, nada. ¿Acaso no lo comprendes? –le pregunte comenzando a sentirme desesperada. Respire profundo. Necesitaba calmarme si quería hacerle entender al resto, lo que yo acababa de comprender. -¿Ustedes aman a Serena? –mi pregunta fue dirigida a todo el grupo.
-¿Qué clase de pregunta es esa? Sabes perfectamente que si la amamos.- me respondió Lita un tanto ofendida por mi interrogante.
-Tú misma lo has dicho Amy, Darien la ama. Solo queremos que ella sea feliz. Asemos esto por su bien.- me aseguro esta vez Michiru. Setsuna y Hotaru asintieron respaldando esa respuesta.
-Darien en verdad la ama- volví a repetir. Rey rodo los ojos con fastidio. Yo la ignore y proseguí: La ama tanto que se hizo a un lado al comprender que después de todo, quizás, el no sería su felicidad. ¿No es eso el amor?
Todas guardaron silencio, fue mi voz nuevamente la que se escucho: ¿Qué felicidad podríamos encontrar nosotras en el futuro si ella no fuera feliz? – Note como cada una de ellas bajaba el rostro.
Lo estaban comprendiendo.
-El más afectado de esta situación es Darien, y aun cuando pudo haberse quedado callado y continuar adelante, no pudo hacerlo, ¡Por que la ama! Porque antes que su propia felicidad, desea que ella sea feliz, aun cuando eso sea al lado de otro hombre… de Seiya.
Nadie se atrevió a decir palabra y el ambiente quedo en completo silencio. Yo por mi parte, no tenía nada más que decir. Ya lo tenía claro. Darien nos había mostrado exactamente lo que debíamos hacer: Dejar que ella eligiera su felicidad, por si misma.
MINA PVO
Sentí pena por él. Seiya desconocía los detalles de la actual situación. Desconocía la complejidad de los sentimientos de Serena. –Si lo vi - le aseguro desviando nuevamente la mirada - Sin embargo, no eres el único al que ella corresponde.
De reojo pude ver como Yaten y Taiki contenían el aliento. Ellos lo habían comprendido.
Seiya se aparto de la puerta, y acercándose una vez más a mí, me volvió a sujetar por los hombros. - ¿Qué estás diciendo? ¿Qué… -y fue allí, en ese justo momento, cuando él también lo comprendió – Darien. –murmuraron sus labios de forma derrotada mientras se apartaba de mi una vez más.
-Si… Darien, el también la ama y ella le corresponde.
Yaten se acerco a mi – ¿Insinúas que esto es un triangulo amoroso?- me pregunto molesto -¿ ella esta….
-Confundida- le interrumpí – temerosa, indecisa entre dos opciones que podrían ser su felicidad, su futuro.
Mire como Seiya se dejo caer en uno de los sillones con expresión derrotada, llevándose ambas manos al rostro.
-¿Así que ese es el conflicto interno? –Reflexiono Taiki en voz alta- Obviamente las outers quieren que ella elija a Darien. Mientras que tu estas a favor de Se…
-De Serena- le interrumpí –yo estoy dispuesta a apoyar lo que ella elija.
-¿Y qué hay del resto de las inners? –pregunto Yaten con escepticismo.
-Rey está del lado de las outers, y en cuanto a Lita y Amy, la verdad, no lo sé, no he podido hablar con ellas.
Un incomodo silencio se instalo entre nosotros. Yo comencé a sentirme muy incómoda. Quizás no debí decirles… pero ya estaba hecho.
Levante la vista y me dirigí a la puerta nuevamente. De momento ya no tenía nada que hacer ahí. Sin embargo, cuando estaba por marcharme, las palabras de Seiya me detuvieron: -Pero él se ha ido. Tu misma lo dijiste. El volvió a marcharse. Volvió a dejarla.- aseguro saboreando la posibilidad de que eso le diera una ventaja.
-No te equivoques Seiya. Quizás hace tiempo se marcho persiguiendo su propio sueño, quizás en aquel entonces fue egoísta. Pero hoy… te aseguro que el haberse marchado, fue la mayor prueba de amor que Darien pudo brindarle.
-El la ama- le asegure –su amor por ella va mas allá de él mismo, tanto, que se marcho dejándola libre, libre para elegir.
- Darien sabe que Serena también te ama, y a pesar de eso, permaneció a su lado sin hacerle un solo reproche. Pero un día finalmente comprendió que ella se había resignado a su presente… a su futuro, y no lo soporto.
-Darien se marcho liberándola de todo compromiso u obligación. Se marcho esperando que ella hiciera su elección sintiéndose libre. Pero como ya te diste cuenta, las outers actuaron por sí mismas. Y ahora Darien regresara a tan solo un día de haberse ido. Harukase encargara de eso.
-¿A qué te refieres con eso de que la libero de toda obligación? –Pregunto Taiki un tanto extrañado -Aun cuando Serena y Darien estuvieran comprometidos ¿Qué obligación podría atarlos?
Yo respire profundo. – Hay algo que ustedes no saben, algo que tuvo inicio en el pasado, en otra vida, y que resurgió aquí, en este presente, prometiendo tener un final feliz en un utópico futuro… un futuro, donde ustedes no forman parte…
Hola ¿Qué les pareció?
Este triangulo amoroso se está poniendo cada vez más caliente.
Mil gracias por sus comentarios y por seguir esta historia.
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