Capitulo 11: Miradas

—Eres… eres… eres tu mi Lucy — Latis sonrió como nunca en su vida lo había hecho.

La pelirroja permanecía quieta mirándolo mientras en su mente se agolpaban infinidad de imágenes confusas, de repente su celular comenzó a sonar haciéndola volver a la realidad. Confundida lo tomo en su manos — alo… Maciel llámame después, este no es momento para hablar, adiós — Lucy colgó y corrió tan rápido como pudo.

Sorprendido, feliz, nervioso y sobretodo confundido Latis corrió tras ella — ¡Lucy! ¡Lucy! ¡Por favor espera!

—¿Quién es ese hombre? ¿Por qué sabe mi nombre? ¿Qué significa esto que siento? —murmuraba mientras corría sin rumbo fijo.

—Pero… ¿qué pasa? — se preguntó el espadachín deteniéndose al ver como su guerrera huía mas de el — Lucy… - Latis apretó sus puños bajando su cabeza.

La ex guerrera se detuvo al mirar hacia atrás y no ver a su perseguidor, cansada y con una mezcla de sentimientos y emociones que no entendía, entró a baño y se miró al espejo — ¿que fue eso? Esos ojos… esa mirada… mi cuerpo, todo en mi se estremeció… ¿qué está pasando?- Lucy cerró los ojos colocando una mano en su pecho.


—Buenos muchachos es todo por hoy — dijo el profesor, mientras todos los estudiantes se levantaban de sus sillas y salían.

"Anais por favor comunícate conmigo o ven rápido al baño de la sede g te necesito Att: Lucy"

—¿Hay Lucy y ahora que te habrá sucedido? — se preguntó la rubia mientras leía el mensaje que la pelirroja le había enviado a su celular hace cinco minutos. Sin pesarlo tomo sus cosas y se dirigió rápidamente a la salida.

—Esto parece complicado — pensó Paris al asomarse por una ventana y ver al profesor explicar unas ecuaciones matemáticas — menos mal en Céfiro no existe nada de esto.

—Ya amiga cálmate por favor no te estoy entendiendo nada, Lucy espera ya voy para allá y me cuentas bien lo que quiera que te allá pasado, ¿sí?... hay Lucy la universidad es grande y la sede g está un poco retirada de esta, a demás yo no vuelo… estoy corriendo… que si… que si… si amiga — decía Anais mientras hablaba por celular y corría por los pasillos.

Paris suspiró y bajó la mirada — ¿en donde estas metida? — preguntó mientras caminaba sin percatarse de que detrás de el venia una rubia.


Marina permanecía pensativa mirando por la ventana de su oficina, la guerrera se sentía rara, una parte de ella le pedida a gritos que ya era hora de volver a hacer la misma de antes, que era momento de estar con las personas que realmente la llenaran y la dejaran ser quien era, diciéndole adiós a las apariencias y demás tonterías.

¡TOC! ¡TOC!

—Siga — dijo dirigiendo su mirada a la persona que iba entrando —mamá hola, ¿qué te trae por aquí?

—Hola Marina —saludó la señora sentándose— ¿que no puedo venir a ver cómo le está yendo a mi hija en su nuevo trabajo?

—Claro que sí, es solo que me sorprendiste — Marina sonrió.

La señora Ryuuzaki se quedó viendo fijamente a su hija — ¿Marina a ti te pasa algo?

—Eeehhh… no por… ¿Por qué? — la señora Ryuuzaki como buena madre que era conocía a su hija perfectamente, por consiguiente sabia cuando algo le preocupaba.

—¿Estás segura?— preguntó cruzando los brazos.

—Si mamá deja de ser tan paranoica, es solo que… bueno aun no me acostumbro al trabajo… si, si eso es — mintió.

—Está bien lo que tú digas — suspiró la señora Ryuuzaki — pero cuéntame hija ¿cómo va la relación con Yuki?

—Estamos bien —contestó mostrándose lo más tranquila posible.

—Eso me parece perfecto, hay hija no sabes lo feliz que me siento de saber que estas con una persona que vale la pena, ojala todo salga bien, porque enserio a mi si me gustaría que Uds. se casaran.

—Espérate mamá, porque hablas de matrimonio yo a penas tengo 19 años, no he terminado mis estudios, no soy independiente ni nada de esas cosas — dijo Marina molesta — ¿no crees que vas un poquito rápido?

—Si hija pero tú tienes que ver que un hombre como él no se encuentra a la vuelta de la esquina.

—Hay mamá cállate y no sigas ¿quieres? —La guerrera de agua se levantó molesta de la silla intentando respirar profundo — ¿porque todo con Uds. todo tiene que ser así? ¿Cuál es el intereses que tienen de verme casada con Yuki? ¿Qué no les basto con hacerme novia y cuasi prometida de el?

—Pero porque dices esas cosas Marina, ¿es que acaso no lo amas? ¿Ya no estás feliz con él? ¿Qué es lo que está ocurriendo entre Uds.?

—Si lo quiero y todo, pero no podemos negar que lo mi relación con Yuki surgió y se ha mantenido más que todo por la presión que han ejercido tanto Uds. como la familia de el, yo no dijo que no lo quiera ni que no quiera estar con él, es solo que por una vez en la vida quiero hacer las cosas sola, todavía no se si Yuki sea para mí.

—Marina es que tú no puedes seguir así, tu más adelante vas a ser la dueña de todo esto, tienes que saber con qué clase de persona estas, empezando por tu pareja.

—El asunto de que yo vaya a ser la sucesora de papa es mejor que lo olviden, entre mis planes no está el ser la presidenta de esta empresa ni nada por el estilo, yo quiero continuar con mis estudios y ser una gran abogada les guste o no.

—Pero como dices esas cosas, ¿qué crees que haces? — preguntó la señora alzando la voz — a mi no me vienes a decir estas cosas, ni me vas a salir con el cuentico de que no sabes si Yuki es o no para ti, Marina Ryuuzaki tu ya eres una mujer, ya es hora de que madurez y dejes esa actitud de niña consentida.

—Pues no me importa —dijo la peli azul saliendo de la oficina molesta.

—Marina ven para acá, ¿para dónde vas? — preguntó la señora viendo a su hija alejarse.

—Estoy harta de todo esto — se dijo a si misma entrando al ascensor — ya no quiero vivir de apariencias — Marina tomó su celular encontrándose con que tenía un mensaje de voz en su buzón, con algo de duda decidió escucharlo — por favor que no sea él, que no sea el…

" Hola Marina soy yo Anais solo te llamaba porque bueno tu sabes como el Lucy y pues a ella se le ocurrió la gran idea de almorzar juntas, si estás de acuerdo y claro esta si puedes llámame. Adiós y perdón las molestias"

—Por supuesto necesito hablar con alguien —dijo la peli azul limpiándose algunas lagrimas —este lugar hace que me estrese más de lo normal — Marina no se sentía nada bien, solo tenía ganas de llorar, su madre era una excelente madre, pero nunca se había interesado por saber que era lo que realmente quería su hija, esta situación había empeorado mas a raíz del cambio tan brusco que había tenido la guerrera después de su "normal" y "casual" visita a la torre de Tokio, ya que luego de este evento Marina solo se preocupaba por ella o lo aparentaba, puesto que era muy común que cuando se encontrara sola llorara desesperadamente por sentirse tan vacía y confundida.


El mago suspiró — bueno creo que es hora de entrar —dijo dirigiéndose a la entrada sin percatarse de que Marina caminaba en dirección hacia él.

—Muy bien Anais entonces llámame cuando sepas que le sucede a Lucy ¿te parece bien?... no te preocupes por mí, yo estoy bien es solo que discutí con mamá… si, si tranquila, más bien ve con Lucy ella te necesita, adiós — la peli azul colgó y limpió sus ojos ignorando por completo a la persona que iba entrando, lo único que sintió fue el choque y el posterior golpe contra el piso. Cuando abrió los ojos su coraje aumento a tal punto que lo único que hizo fue levantarme y sin mirar al chico frente a ella que por cierto la miraba sorprendido y emocionado, se acercó – ¡Que es que esta ciego que no logro ver que venía en camino! –Exclamó alzando la voz lo mas que pudo – ¡Bruto, animal fíjese por dónde camina!

Clef sonrió, era más que obvio que era ella — lo siento mucho señorita no fue mi intención, ¿se encuentra bien? ¿Esta lastimada?

Marina respiró profundo y dirigió su mirada al chico frente a ella quedando sorprendida – yo… yo… estoy bien… - contestó nerviosa – con permiso – dijo abriéndose paso.

—Espere — Clef la tomó del brazo —¿está segura que se encuentra bien? — preguntó al verle los ojos llenos de lagrimas.

—Eso a Ud. no le importa — contestó molesta intentando soltarse — por favor suélteme.

Clef la miró fijamente a los ojos, el momento fue mágico, tanto él como ella se perdieron es la profundidad de esos ojos azules.

La guerrera comenzó a sentirse rara, su cuerpo comenzó a temblar, su corazón se aceleró, una sensación de tranquilidad la empezó a volver —por favor déjeme ir —murmuró

Clef afirmó con la cabeza soltándola y suspirando, la había encontrado pero tenía que dejarla ir.


Al llegar al baño Anais encontró a su amiga limpiándose las lágrimas.

—Por dios Lucy, ¿qué fue lo que te paso? — preguntó la rubia acercándose.

—Anais todo esto es muy confuso… — la guerrera de fuego hizo una pausa — tengo miedo, mucho miedo —dijo llorando y abrazándola.

—Espérate Lucy ¿dime qué fue lo que paso? — preguntó preocupada.

—Es que…

...

Luego de verse una y otra vez al espejo, su reflejo comenzó a cambiar en una mujer peli rosa con orejas puntiagudas, cuya mirada mostraba mucho odio.

—¡Tuuu! – exclamó asustada.

—Tonta eso si que no lo voy a permitir… acércate a ese sujeto y te juro que los que van a sufrir son tus hermanos.

—¿De qué hablas? —preguntó tomando su medallón con ambas manos.

—Ese pasado ya no existe — dijo mirando el medallón de Latis — aléjate de él Lucy, si no quieres que tus hermanos sean los que paguen por ese pasado.

—Pasado… ¿de qué pasado hablas? –cuestionó confundida.

—Tonta una persona como tú, capaz de asesinar a otra solo merece lo mismo — Luz sonrió — es por eso que yo estoy aquí.

—Yo asesinar… ¡mentirosa! — Lucy negaba con su cabeza

—Querida Lucy tu lo decides —dijo desapareciendo por completo.

—¡Espera!

...

—Lucy… Lucy… ¿amiga que sucede? — preguntó Anais moviéndola suavemente.

-Anais es que no entiendo muy bien que está pasando, tengo una corazonada… algo va a suceder.

-¿corazonada? – pregunto preocupada, la expresión de la pelirroja mostraba intranquilidad.

-Yo sé que no me entiendes, pero muy pronto todo tendrá claridad y la vida que acostumbramos tener va a cambiar.

La rubia se limito a escucharla, a pesar de que a veces Lucy decía cosas que no parecían tener sentido, muy en el fondo ella parecía entender a que se refería, sobre todo ahora pues sus recuerdos y sentimientos parecían ponerse en orden en sus pensamientos, sueños y en su corazón.

A Lucy realmente le hubiera gustado contarle a Anais todo lo que su otro yo le había dicho, así como también decirle lo que sintió al ver a ese hombre, pero le fue imposible, ella misma no entendía nada, a demás pensaba que si hablaba de esa mujer de seguro la creería loca.

—Perdóname Anais, yo se que hice mucho alboroto para que vinieras sin razón alguna, pero… creo que me siento algo desprotegida y sola al pensar que mis hermanos se irán de mi lado — Lucy cambió rápidamente de tema.

—Lucy yo se que para ti esto es difícil, por lo que significan para ti, sobretodo Saturno, pero tú tienes que entender que de la misma manera que tus hermanos están haciendo su vida tu harás lo mismo en algún momento, tú no puedes ser egoísta y pensar solo en ti, a demás no te vas a quedar sola, ¿Cameo se va a quedar contigo o me equivoco?

—Hasta el momento si, pero… el al igual que Maciel desea estudiar en otro país —Lucy cerró los ojos, otro de los motivos de la preocupación y tristeza de la guerrera era la partida de sus dos hermanos. Ellos se habían convertido en todo para ella, desde que sus padres habían fallecido, ella dejo de verlos como sus simples hermanos, para verlos como sus padres, consejeros y amigos.

Conmovida Anais la abrazó de modo que sintiera su apoyo — Lucy todo va a salir bien ya lo veras — dijo limpiándole las lágrimas — envés de llorar, sonríe como siempre acostumbras a hacerlo, alégrate por ellos y comparte el tiempo que tienes a su lado — Anais sonrió — mejor vamos amiga que Marina nos espera para ir a almorzar.

Lucy terminó de limpiar sus lágrimas y sonrió — está bien vamos, gracias.


Luego de buscar hasta en el último rincón de la facultad Paris se resignó y decidió irse, al llegar a la salida de la universidad se encontró con Latis que se encontraba recostado contra la pared con la mirada dirigida hacia el suelo.

—Vaya no pensé encontrarte por aquí solo y tan pronto.

Latis suspiró —no estoy de ánimo para tus bromas.

—Entonces se puede decir que no soy el único al que le fue mal… ¿la encontraste?

—Si la encontré, pero no me fue nada… - Latis abrió grande los ojos al ver a las dos personas que se dirigían a la salida.

—¿Que sucede? —preguntó Paris dirigiendo su mirada hacia donde Latis miraba — ¡Anais! ¡Lucy!

Las guerreras venían hablando y riéndose mientras se acercaban a los chicos.

—Pero que hermosa… — murmuró Paris.

—Bueno entonces, ¿en que quedaron con Marina? —preguntó Lucy sonriendo.

—Pues he intentado llamarla pero no contesta — Anais miró su celular.

—Esto no lo voy a dejar pasar ni un día mas — Paris se acercó a las chicas — Anais…

Al escuchar su nombre la guerrera de viento dirigió su mirada al chico que había hablado quedando totalmente estupefacta.

Paris sonrió – eeehhh… ¿podemos hablar?

Lucy miró a su amiga extrañada — ¿amiga lo conoces? —preguntó señalándolo.

Anais miró a la pelirroja y negó con la cabeza, gesto que sorprendió mucho al príncipe.

—No lo conozco —dijo mirándolo.

—A bueno entonces que esperamos aquí, vamos — Lucy tomo a su amiga que permanecía en shock del brazo. Antes de irse Anais volteó a mirar a Paris.

—¿Estás bien? – preguntó Latis acercándose.

—Supongo que esto es normal ¿o no? Digo cinco años es mucho tiempo a lo mejor no me reconoció — dijo un optimista Paris.

—No lo sé, aquí hay algo raro.

—¿A qué te refieres?

—Solo es un presentimiento — respondió el espadachín serio.

—De todas formas no podemos negar que hemos avanzado mucho, ya sabemos dónde encontrarlas — Paris sonrió — sabes algo Latis, no lo tomes a mal pero Lucy es una mujer muy bonita.

—Lo sé, creo que elegí a la mejor de las tres.

—Te equivocas Anais es la mejor — el príncipe suspiró.

—Lo que tu digas, tienes razón hemos avanzado, pero dejemos por hoy hasta aquí.

—Oye Latis, ¿por qué no aprovechaste y hablaste con Lucy?

—Después te lo diré, necesito hablar con Clef, hay algo que me inquieta bastante.


Marina limpiaba las últimas lágrimas en sus ojos mientras se detenía y recordaba al sujeto con el que se había estrellado — a pesar de ser un bruto… — la peli azul sonrió – no cabe duda de que es guapo — dijo — creo que ya paso algo bueno en este día.


Lucy y Anais caminaban en silencio, la guerrera de fuego no entendía la actitud de su amiga, nunca había visto tal expresión en el rostro de ella. La guerrera de viento hasta ahora estaba asimilando lo sucedido, a su mente llego la imagen del chico que había besado en sus sueños, el parecido era increíble, cosa que la hizo sonrojar. ¿Quién era ese hombre? ¿Por qué la había hecho sentir así? Eran las preguntan que se hacían ambas. Un mezcla de alegría, ansiedad y confusión envolvían a Anais.

—Y bien, ¿no piensas decirme la verdad? —preguntó seriamente Lucy mirándola.

—¿A qué te refieres?

—¿Quien era él?

—Hay yo que voy a saber – dijo Anais evadiendo el tema.

—Si sabes Anais, tu lo conoces y el a ti también. Uno no llega así como así donde una persona que en la vida ha visto y pide hablar con ella porque si.

—Lucy no tengo idea, te lo juro yo jamás lo había visto, créeme yo estoy igual o más sorprendida que tu.

—Sabes que no te creo… tú tienes un guardadito.

—No, enserio no sé… tal vez me confundió con alguien más yo que sé, a cualquier persona le puede ocurrir.

Lucy analizó las palabras de Anais — tal vez tienes razón, a mi un muchacho que no creo haber visto nunca me llamo cuando salí de clase, aunque no le di mucha importancia, ya sabes que uno no conoce a todos con los que estudia. Lo que pasa es que por la forma como él te miró y tu a el pensé que tal vez si se habían visto anteriormente.

—No sé, a lo mejor está en alguna clase conmigo y necesitaba algo.

—En ese caso creo que estuvo mal que te llevara como te lleve – Lucy sonrió.

—No te preocupes, si me necesita me buscara después y si no cuando lo vuelva a ver le pediré disculpas.

—Bueno ahora será mejor que nos apuremos o Marina nos dejara.

—Tal vez estudias conmigo, tal vez te he visto y por eso sueño contigo… pero entonces eso significaría que… ¿me gustas?... — se preguntó abriendo grande los ojos— Hay no ¿Tengo un enamorado en mi mismo salón de clases y hasta hora lo noto? — Anais se decía a si misma mientras se sonrojaba — estoy perdida.

—¿Que dijiste?

Anais sonrió — nada solo recordé algo.


Clef rápidamente llego al hotel se sentía feliz y decepcionado, después de tanto tiempo la había visto, a pesar del tiempo Marina seguía siendo la misma niña que había conocido en Céfiro, aunque claro ya no era una niña ahora era una mujer hermosa más hermosa de lo que recordaba. Aun así el no hubiera querido que el reencuentro hubiera sido así, no solo no logró hablar nada con ella sino porque la tristeza de la guerrera lo había dejado preocupado. A demás de esto el al igual que Latis logro percibir algo extraño.


Hola a todos! ya regrese. Perdon por la demora pero es que enserio ya casi se acerca el final de semestre y pues uds. entenderan la cantidad de trabajos que he tenido que entregar, a demas la semana pasada tuve que viajar (cosas de mi carrera) y el camnio de clima me afecto demasiado, he estado muy enferma con fiebre y todo incluido, aun estoy asi T_T que mal enserio odio estar enfermar. El caso ya esty de vuelta, espero que este capitulo sea de su agrado. Por fin! se encontraron, lastima que no fue como ellos quizas llegaron a imaginar, de todas formas esto es solo el comienzo, estos tres extrangeros de tierras muy muy lejanas le podran la vida patas arriba a estas pobres chicas.

A Mia ryuzaki, lucia y Stern-Rosenkreuz gracias por el apoyo. -FyF-HANNAH gracias por tus mensajes sobre todo por el ultimo, se que te habia dicho que me iba a ir por un tiempito pero la verdad logre organizar mejor mis cosas y mi tiempo.

A todos los que estan siguiendo esta historia gracias enserio que si.

Hasta la proxima suerte

Att: Lina A. Aleman