¡Hola! La verdad que siento mucho no actualizarlo tan seguido teniendo encima algunos capítulos más escritos… ¡Soy lo peor, lo siento! Prometo dedicarle más tiempo al fic.
Este capítulo le tocó escribirlo a mi amiga, como el anterior a mí. Espero les guste ^^
Capítulo 11.
Hyuga se enojó mucho, y salió detrás de Naiara, pero cuando estaba cerca de ella, se le acercó su padre, por lo que se paró y decidió no decirle nada, ya que Tsubasa estaba de por medio. Así que se marchó con sus compañeros, que ya iba a acabarse el descanso.
Naiara, por su parte, se marchó con Kenji, al que le puso al tanto de todo.
-Perdona que te diga amiga, pero estás un poquito chiflada.
-¿Y por qué?
-Porque acabaste de rechazar al hombre que amas y que creo, que va a ser al único que amarás-le dijo el chico.
-¿Y qué quieres que hiciera? No me quedaba opción. – cerró sus ojos- Por mucho que lo ame, nunca pero nuca podría estar con él.
-¿Quién sabe? El amor todo lo puede.- la animó el chico. En ese momento, apareció Sakura, saludando a ambos muchachos.
-Hola, ¿qué se cuentan?
-Aquí estando un rato, ¿Algo nuevo?- la chica se sentó al lado de Naiara, que seguía en silencio mirando a la cancha, mientras entrenaban.
-Poca cosa. Hablábamos de la Copa Asiática, que Japón la ganará. – dijo Kenji.
-Por supuesto, faltaría más. – se dio cuenta de que su amiga, estaba muy callada.
-¿Naiara, te pasa algo?
-No. Nada que no se cure con un buen helado y la compañía de amigos- sonrió levantándose. - ¿Me acompañan?
-Claro amiga, siempre es un placer- y los tres chicos se marcharon de la concentración de la selección.
Hyuga lo vio todo con sus ojos, y en un momento de descuido, mandó el balón fuera, cosa que le extrañó a sus compañeros.
-Hyuga, ¿Se puede saber en qué piensas? Mandaste la pelota bien lejos. – dijo Ishizaki. – Pareces peor jugador que yo.
-¡Calla esa bocota cara de mono!-respondió enojado.
-¿Cómo me llamaste? – Ryo se iba a enganchar con Hyuga, que parecía que buscaba pelea, pero Matsuyama lo agarró. – Atrévete a repetirlo.
-Ya Ishizaki, ya, no tienes por qué entrar en su juego provocador. – le pidió Izawa.
-Hyuga por favor, te pasaste demasiado. Cualquiera te aguanta- le dijo Tsubasa poniendo la mano en su hombro.
-¡Dejadme en paz!- y salió directo a los vestuarios mientras sus compañeros los miraron extrañados. Tsubasa iba a ir a ver lo que le pasaba a su compañero, pero Wakashimazu lo paró.
-Necesita estar solo, tendrá un mal día. – le dijo.
-De seguro que se enojó con Maki y nosotros tenemos que pagarlo- murmuraban los hermanos Tachibana.
-Sea lo que fuere, no es de nuestra incumbencia, por lo que tenemos que seguir entrenando chicos- puso orden Misugi. Todos asintieron y siguieron con lo suyo. Poco después, Wakashimazu vio como Hyuga se marchaba a escondidas de la concentración.
Naiara, Kenji y Sakura iban andando en busca de una heladería abierta, que era un poco difícil porque todavía no era tiempo de helados. Cuando de repente, una voz les hizo pararse.
-¡Naiara!- se giró y vio a Hyuga corriendo intentando alcanzarla.
-¿Se puede saber qué haces aquí?-preguntó extrañada.
-Pues estoy aquí para hacer una cosa que debería haber hecho desde el principio.- y de pronto, la cogió de la cintura y la besó, ante la mirada atónita de Kenji y más todavía de Sakura.
-¿Pero qué hace? ¿Se volvió loco o qué?- dijo Sakura.
-Sí, está loco, pero de amor. – respondió el chico sonriendo. – Venga, que creo que molestamos, será mejor que nos vayamos Sakura.
-¿Pero cómo nos vamos a ir? Esto es gravísimo, él es… ella es…
-Que sí, que sí, él es adulto, ella es adolescente, él es dieciséis años más grande que ella y ella es hija del capitán Ozora. – la cogió de la mano- Eso ya lo sé, ven, que te tienes que quedar calladita sobre esto. Pero yo te cuento todo. – ambos se dieron la vuelta para marcharse. - ¡Naiara adiós, que disfrutes amiga!- al oír a sus amigos despedirse, Naiara dejó de besarse con Hyuga.
-Espera, esto no está para nada bien- dijo la chica recuperando el aliento.
-Me da igual mi amor, me da igual todo, sólo me importas tú- le respondió volviéndola a besar en media calle.
-Pero ¿Te diste cuenta que me estás besando en plena calle? – miró para todos los lados.
-¿Y qué? Ya me importa bien poco todo.
-Que sepas que nos vamos a meter en un buen lío.
-Me da igual si es contigo- ambos sonrieron. - ¿Vamos a un sitio mejor para hablar?
-Claro, ¿Vamos a tu hotel?
-Vamos pues. – ambos se marcharon.
Mientras tanto, con Sakura y Kenji..
-Vamos a ver Kenji, ¡Que Kojiro Hyuga besó a Naiara!- aún estaba en shock.
-Que sí amiga, es que Naiara se enamoró de Hyuga desde una vez que la salvó de ser arrollada por un auto y ella anduvo como mucho tiempo detrás de él hasta que consiguió despertar algo.
-Todo eso me parece muy bonito y romántico. ¿Pero se dio cuenta que es una menor? No, peor que ser una menor, es la hija de Tsubasa! Le liará una buena, lo podría denunciar e incluso echar de la selección.
-Sí, pero parece ser que está dispuesto a correr ese riesgo, a sacrificarse por amor. ¿No es bonito?-sonrió
-Es surrealista. Eso es. – empezó a andar. - ¿Y qué harán, lo mantendrán en secreto de por vida o lo harán público?
-Yo que se Sakura, eso ya lo decidirán ellos, lo que yo sé, es que hacen una pareja preciosa. – miró a su amiga- ¿O me vas a decir que no?
-Que sí, que hacen una pareja preciosa, pero que ..
-Pero nada amiga, ya no es asunto nuestro. Lo único que está en nuestras manos es callarnos. – se levantó- Vayamos a por el helado.
-No, yo no quiero helado, volvamos a la concentración.- propuso la chica.
-¿Qué dices? ¿Qué quieren que nos vean llegar sin Naiara y vean que no está Hyuga y sospechen?
-Como quieras, pero esto, tarde o temprano saldrá a la luz.
-Vale, pero mientras, tendremos que andar calladitos. Venga vayamos a por mi helado.
-Está bien…- la chica aceptó y se fueron a tomar helado.
Volviendo a la concentración, todos estaban extrañados pensando a dónde habrá ido Hyuga, por qué estaba tan enojado y por qué estaba más en otro planeta que en éste. Pensaron que tuvo una pelea con Maki, y que no aguantó más y fue a buscarla para reconciliarse, por lo que no le dieron demasiada importancia y ya ajustaría cuentas con el entrenador por haberse marchado del entrenamiento sin permiso.
Con Hyuga y Naiara, ambos había llegado al hotel del nipón.
-Naiara, te quiero- esas palabras hicieron que a la chica se le derramara unas lágrimas, que fueron borradas rápidamente por los dedos de Hyuga – Me da igual las consecuencias, hoy mismo si hace falta dejo a Maki y estamos juntos.
-Esto es una locura Kojiro- él sonrió al oír que la chica lo volvió a llamar por su nombre- Se nos está yendo de las manos esta situación.
-¿Y qué te parece dejarnos llevar por esta situación? Ya tendremos tiempo luego de arrepentirnos. ¿No crees? – la morena asintió y sintió como Hyuga le cogía de la cintura para besarla con dulzura. Ella le correspondió al beso. Ambos estaban en la puerta de su habitación, dentro, pero de pie. Siguieron besándose, acariciarse, hasta que las prendas empezaron a sobrar.
Hyuga le quitó el jersey a la chica, mientras ella le quitaba la camiseta de entrenamiento de la selección japonesa, que con las prisas, ni se había cambiado.
Él la condujo hasta la cama, donde la recostó y se tumbó encima, pero sin pararle de besar ni un segundo. Naiara estaba en las nubes, por fin había conseguido que Hyuga la reconociera como su compañera, como una mujer más dispuesta a enamorar a cualquier hombre.
La parte de ambos estaba claro que también sobraban, y así fue. Ambos se quedaron nada más que con su ropa interior. Hyuga, desde su posición podía ver ese cuerpo de mujer que poseía la adolescente. Podría ser una adolescente por edad, pero ese cuerpo era claramente de mujer.
Ambos siguieron besándose, y los gemidos de la chica no tardaron en llegar cuando esas manos recorrían cada parte de su cuerpo. Sintió como le desabrochaba su sujetador y lo tiraba fuera de la vista, mientras ponía una de sus manos en uno de sus pechos. Hyuga se paró, dejó de besarla para mirarle directamente a la cara. Naiara abrió los ojos y lo miró. Él sonrió y agachó su cabeza para ponerse a besar tiernamente sus pechos. Dejaron los preliminares para ponerse hacer lo que en ese momento, les pedían sus cuerpos.
La concentración de la selección terminó, y todos los jugadores se marcharon a sus casas, todos menos Tsubasa, Misugi y Taro, que iban a casa de los padres del primero. Daichi y Megumi tenían que darles una noticia estupenda.
Una vez en casa, todos estaban esperando a la pareja, deseosos de escuchar qué querían contarles. Los mencionados aparecieron, y rodeados de sus familiares, contaron la tan esperada noticia; iban a ser padres.
-¡Enhorabuena hijo!- lo abrazó emocionada Natsuko.
¡Qué felicidad, por fin vamos a ser abuelos!- gritó Yayoi abrazando a su marido.
- Bueno, nosotros ya somos abuelos, pero nos alegramos igualmente muchísimo- agregó el señor Ozora.
-Vaya, otro Ozora más en la familia- sonrió Tsubasa mirando a sus hijos, pero entonces se acordó que faltaba su primogénita.
-Sanae, ¿Dónde está Naiara?
-Estará con Kenji-respondió.
-Pues debería estar aquí celebrando la noticia- cogió su teléfono y la llamó.
Hyuga y Naiara se habían quedado durmiendo. Ambos estaban tapados con una fina sábana mientras la chica apoyaba su cabeza en el pecho del nipón. Abrió sus ojos y miró a Hyuga, que seguía durmiendo. Por fin se había entregado a él. Por fin se sentía mujer. Por fin sintió lo que es sentirse amada y protegida por un hombre. Hyuga despertó y sonrió.
-Nos quedamos dormidos- dijo el chico incorporándose.
- Sí, gracias- susurró la chica.
-¿Por qué?
-Por sentirme así de querida- ambos se empezaron a besar, pero los interrumpió el sonido del celular de Naiara. Al mirar en la pantalla el nombre, que quedó fría.
-Es mi padre.
-Cógeselo, o se asustará e insistirá. Dile que andas con Kenji él seguro que te cubrirá. – le dijo Hyuga. La chica asintió y contestó.
-Hola papá. - ¿Qué? Pues con Kenji. – Sí, sí ahora voy a casa de los abuelos – No te preocupes, no tardaré – Vale sí, adiós papá. –a chica colgó.
-Me tengo que marchar, mi padre me dijo que fuera a casa de mis abuelos, que mi tío Daichi les tenía que dar una noticia.
-De acuerdo, si quieres te acompaño. Kojiro se levantó, se puso sus bóxers y le pasó su ropa a la morena.
-Gracias, pero me dejas en la esquina de la calle, no quiero que me vean llegar contigo, sabrían que te fuiste de la concentración por estar conmigo.
-Lo sé. Mañana me caerá una buena, pero después de lo sucedido, no me importa- la besó. – Yo ya estoy listo, cuando quieras. – Naiara se terminó de vestir y ambos se marcharon.
Hyuga se quedó en la esquina de la calle dónde se encontraba la casa Ozora, mientras veía como la chica entraba en ella. Naiara llamó a la puerta, y su tío Taro le abrió.
-Al fin llegas- dijo Tsubasa al verla entrar- ¿Dónde estabas que tardaste en llegar?
-Dando un paseo con Kenji, es que se me antojó helado pero nos costó mucho encontrar una heladería abierta. – mintió. Sabía que Kenji la cubriría.
-Bueno, pero sabes que desde lo sucedido no me gusta que andes muy lejos.- le advirtió su madre.
-No te preocupes mamá, estaba con Kenji. – sonrió – Y bien, ¿Qué era esa noticia?
-¡Que vamos a ser papás!- exclamó Megumi.
-¿En serio?- la chica los abrazó – Enhorabuena, qué gran noticia.
La cena transcurrió, y nuevamente, Naiara y Megumi se apartaron para hablar de cosas, la morena tenía muchas qué contar. Una vez asegurada de que no les pudiera oír nadie, se lo contó todo.
-Sabes, tengo algo que contarte.
-Tú dirás, espero que sea bueno, ya me entiendes.
-Tranquila, es una noticia de cáete para atrás aunque ni de lejos supera a la tuya. – sonrió – Hyuga me besó en mitad de la calle.
-¿De verdad? Pero me imagino que estarían solos ¿No?
-No, estaban delante Kenji y Sakura.
-Pero eso es muy arriesgado, ellos podrían…-pero antes de que terminara la frase Naiara habló.
-Lo dudo, son muy buenos amigos, es más Kenji ya sabía que me gustaba Hyuga. – tragó saliva- Aún no queda ahí la cosa.
-¿Es que aún hay más? – se sorprendió – Pensé que eso era todo.
-No. – tomó aire, sonrojada y mirando hacia el suelo – Y bueno, estuve con él. – silencio.
-Espera ¡¿Quéeee?! Naiara, no estarás bromeando con eso ¿No?
-Que no que no Megu, que es verdad, es más vengo de su hotel ahora mismo.
-Sigo sin creérmela. Es pero que muy fuerte. Pero tú querías
-No si te parece.. ¡Lo llevaba deseando desde hacía tiempo! – se sonrojó.
-Vaya vaya, esto sí que es una verdadera sorpresa. Pues en ese caso te felicito sobrina, ya lo tienes hecho – le guiñó el ojo.
-No te creas, aún sigue con su novia y dudo que rompa con ella. – dijo cabizbaja.
-¿Y por qué piensas así?
-Porque yo soy adolescente, mi padre es quién es y él es adulto. ¿Te parecen pocas razones?
-¿Y tú qué sabes? Todo puede dar un giro de 180º. Esto te lo tendrás que tomar con mucha paciencia, ya que sólo tienes que mirar tu situación y la de él. – ella asintió- Eso sí, pero no vayas a ser tonta y que te maneje como él quiera.
-¿A qué te refieres?- no entendía lo que quería decir.
-Que si no deja a su novia, pero se sigue acostando contigo, no vayas a ser tan imbécil de seguir con él teniendo a su novia, porque entonces está a la vista que a ella la quiere para formalidad y a ti para ser un simple entretenimiento. – le aconsejó Megumi.
-Ya lo sé- suspiró- Espero que no sea así y deje a su novia.
-Por eso te aconsejo que te lo tomes con calma y paciencia, pero siempre sin ser tonta- le volvió a guiñar el ojo. – Ahora vayamos con los demás, podrían sospechar que algo tienes que contar, además que es mi momento- sonrió.
-De acuerdo, vayamos- ambas chicas se reunieron con la familia, que terminaron de platicar y felicitar al matrimonio por la noticia y todo el mundo se marchó para su casa.
Una vez en casa de los Ozora-Nakazawa, Naiara no tardó en contárselo a su querido amigo confidente Kenji Wakashimazu. Él se asombró, pero se alegró mucho por su amiga, no sin antes aconsejarle justamente lo mismo que le dijo Megumi.
Naiara terminó de hablar con Kenji y se tumbó en su cama rozándose sus labios; aún sentía con eran besados por los de Hyuga. Ese beso en plena calle, que le daba a entender que le importaba bien poco lo que pudiera pensar la gente. Esos brazos fuertes y musculosos abrazándola y protegiéndola. Esas manos acariciándola con una experiencia sacada de quién sabe dónde. Una sonrisa se le dibujó en el rostro. Estaba feliz, no podía ocultarlo. Empezó en darle vueltas a lo que le habían dicho Kenji y Megumi, pero ella quiso creer en su mentira. Quiso creer que la amaba de verdad y que aunque siga con su novia, ella iba a ser su pensamiento nada más levantarse. Se metió entre sus sábanas, apagó la luz e intentó dormir, porque después de tantas emociones fuertes, le resultaba bien difícil.
Hyuga, por su parte, intentaba quitarse de los pensamientos a Maki. Estaba pensando en cómo decirle que la dejaría. Pero no se atrevía aún, ya que, dejarla por una adolescente era precipitarse un poco. Temía que si le dijera que es que estaba enamorado de otra persona, los acabara descubriendo y por puro rencor y venganza fuera a contar que la persona por quién la había dejado era una simple adolescente. Hyuga estaba hecho un lío, porque por una parte, quería a la niña, le costó reconocerlo pero se dio cuenta que la quiere y mucho, y por otra parte le daba pena dejar a Maki. Estaba claro que él no sentía nada por Maki, que estaba con ella porque necesitaba olvidarse de la niña Ozora y aprovechando que ella sí estaba enamorada de él, empezó una relación con ella. Pero entonces se sentía más culpable aún, porque no la amaba y estaba jugando con sus sentimientos, la pobre estaba viviendo en una mentira. Decidió decírselo sin falta lo más pronto posible, lo que él no se podía imaginar es que las cosas no iban a suceder como él quería.
Continuará..
