CAPÍTULO 11 Everglow.
Lo último que deseaba Serena aquella mañana era toparse con Seiya Kou o Kouba, como fuese.
Salió rumbo a la universidad aliviada de no habérselo encontrado en la calle y rogando no verlo en la escuela. Le parecía casi una maldición siempre advertirlo en los lugares menos esperados.
Tenía latente el beso de la noche anterior, al igual que sus palabras.
—"No puedo, perdón" ¡¿Pero qué demonios no puede?! Tal vez deba enfrentarlo mañana en la final, me merezco una explicación. Mmmh ¡Basta Serena, no le interesas!
Como de costumbre llegaba tarde a la primera clase, un portazo en las narices le hizo saber que no la dejarían entrar. Abatida y enojada consigo misma por no levantarse más temprano se dirigió al jardín principal.
La explanada era muy bella, llena de árboles y una que otra banca sobre las que descansaban alumnos que seguramente como ella habían llegado tarde, parejitas que entre arrumacos se profesaban su amor a las siete y media de la mañana o estudiantes de arquitectura que afanosos intentaban reproducir en sus lienzos los edificios traseros.
Serena se sentía incómoda en aquel lugar, pero no deseaba ir a la cafetería en donde sería más propensa a ver gente indeseable, o a visitar a Mina que seguramente la atacaría con sus preguntas sobre cómo había recuperado el bendito pase.
Instintivamente se llevó las manos a los labios, como queriendo resguardar en su memoria la sensación; aunque eso le causase dolor.
—¿No te dejaron entrar a clases, cabeza de bombón?
—¿Cabeza de… bom-bón?
La rubia giró esperanzada hacia la voz detrás suyo, sólo él la había llamado de esa forma.
Su mirada se topó de frente con el jovencito de los días anteriores. Llevaba puesto un Nomex* con el escudo de la Universidad grabado en el pecho, y el casco bajo el brazo. El rubio cenizo de su cabello ondeaba con el vientecillo matutino, y sus ojos fijos en ella la hicieron sonrojar.
—¿Hablas, o te ha comido la lengua el ratón? —le dijo acercándose a ella.
—Eh, eh, yo…
—Vaya, ¡qué linda te ves cuando te sonrojas!
—Él me dijo eso… —¡Pues yo no lo creo! —respondió enfadada.
Si de algo estaba segura es que ya no caería con facilidad en los coqueteos embusteros de los chicos que la rodeaban.
—Sí que tienes temperamento, eso… me gusta.
Mientras decía esto, Haruka se sentaba al lado de la rubia que le parecía tan simpática. Serena no pudo evitar sentirse nuevamente alterada ante la cercanía. Olía bien, y su gallardía parecía de otro mundo.
—¿Acaso te pongo nerviosa, preciosa?
—¡¿Eh?! ¡No, nada de eso! —espetó poniéndose de pie.
Haruka soltó una breve carcajada, era obvio que la muchachita estaba incómoda, pero aun así lo disfrutaba.
—A veces lo nuevo da miedo, ¿no lo crees?
—¿Y tú eres algo nuevo? —reviró con seguridad Serena.
—Puede ser, depende de ti.
—¿De mí?
—Por supuesto, depende de qué tan nuevo quieres que sea para ti.
—Pues eres lo suficientemente nuevo como para considerarte un extraño y no hablar contigo.
—¡Wow, parece imposible que tanta maldad se albergue en un cuerpo tan pequeño!
Serena se sintió grosera, después de todo él nada le había hecho.
—Discúlpame, no quise ser mal educada. Podemos empezar de nuevo. Soy Serena —le dijo extendiendo la mano en son de paz.
—Mucho gusto, Serena, creo que ya me había presentado soy Haruka Tenou.
—¿Haruka? Ese nombre es…
—¿De mujer? —la interrumpió.
—Sí, pero bueno, no quiero decir que… bueno, yo…
Arrugó la nariz como intentado enmendar su atrevimiento. Haruka se puso de pie, colocándose justo frente a ella. Se veía imponente enfundada en su traje de piloto de carreras y Serena tragó saliva cuando con habilidad sintió apresado su mentón entre unos finos dedos.
—¿Acaso importa que sea hombre o mujer?
La afilada nariz descendió hasta posarse sobre la punta respingada de la otra que lo contemplaba atónita. Había algo en ese joven que la ponía temblorosa, pero de una forma distinta a los demás.
—¡Haruka!
Ambas se apartaron ante el llamado que más que saludo parecía reclamo.
Y ahí estaba como una cruel broma del destino, a quien quería evitar a toda costa, llevando del guante a la maravillosa "señorita perfección" como bien la habían nombrado ella y sus amigas.
—Michiru, veo que tampoco entraste a clases.
Su gélida mirada hacia el pelinegro no pasó desapercibida por Serena.
—Y yo veo que tú no estás entrenado como habías dicho.
La peli aguamarina hizo una pausa para observar con detenimiento al objeto de entretenimiento de su amada Haruka.
—¿Y no vas a presentarnos a tu amiguita?
—No, yo… tengo prisa.
La muchacha intentó escapar, pero nuevamente los dedos de Haruka la aprehendieron antes de poder salir corriendo.
—Ella es…
—Serena Tsukino —contestó con prontitud el pelinegro acompañante.
—¡Bravo, el monigote que siempre traes, habla!
—¡Haruka! No seas así. Seiya ¿la conoces?
Una punzada de celos le escocía la piel en ese momento. La forma en que los había encontrado aunado a la socarronería del rubio cenizo le hacían hervir la sangre. Una cosa era su hermano, pero este tipo quién era y qué se creía revoloteando como abeja en un panal alrededor de su bombón.
—¿Seiya?
Michiru se deshizo de su brazo, molesta por ser ignorada.
—¡Claro que la conozco! —respondió luego de unos segundos, regresando a su 'yo' Don Juan, ese que tan bien le salía. Se abrió paso entre Michiru y Haruka para aproximarse a ella.
—Pues, júzgame loco, pero cabeza de bombón tiene una cara de no saber ni tu nombre.
—¡¿Cabeza de bombón?! ¿Le dijiste…?
Seiya volteó adusto, ese tipo estaba comenzando a exasperarlo. Serena notó al instante la tensión.
—Sí, sí lo conozco es mi vecino —respondió intentando aminorar las cosas.
—¡Ya veo! En ese caso, Michiru ¿me acompañas por una soda?
Haruka notó al instante que entre esos dos había algo, y sonrió hacia sus adentros pensando que le había dado una buena dosis de su propia medicina a ese tal Seiya que tanto la exasperaba.
Michiru respondió colgándose ahora del brazo del piloto. Estaba realmente molesta de haberla visto con esa desconocida. Eran contadas las veces que se permitía sentir celos, mucho menos de ella, pero esta vez Haruka se había pasado así es que sin importarle el dejar a Seiya su nuevo capricho con la rubia optó por irse de ahí con Haruka. Tenía que alejarla.
Un silencio incómodo envolvió el ambiente. Serena podría jurar que se podía escuchar el sonido del carboncillo sobre el papel de los estudiantes de más atrás.
—Bueno, me voy —dijo al fin tomando su mochila.
—Serena, espera.
La rubia entornó la mirada sin que él se diera cuenta.
—¿Irás mañana a la final?
—Claro, mi mejor amiga también es concursante.
—Está molesta.
Seiya intentó acercarse a ella, pero el verla retroceder le hizo saber que no era bien recibido.
—Me gustaría mucho que pusieras atención a la canción que voy a cantar.
—¿Una canción?
—Sí, te veo mañana —le dijo mientras comenzaba a correr.
Serena se quedó pensativa, de qué canción estaba hablando. Como fuese ya no se daría el lujo de emocionarse, Seiya no se la volvería a hacer.
CELOS DE SANGRE
—¡Por favor apúrense! Seiya, ¿qué tanto, haces? ¡Vamos a llegar tarde!
Darién estaba impaciente en la entrada de la casa esperando a sus hermanos, al fin había llegado el día de la final y aunque no estaba del todo de acuerdo con la carrera artística de su hermano, lo apoyaría en esos momentos tan importantes para él.
Zafiro bajó antes que el concursante enfundado en unos jeans y una camisa azul marino que resaltaba el color de sus ojos, se había acostumbrado a usar corbata por lo que optó por un juvenil modelo que acompañara el atuendo. Lucía serio, pero, aunque no lo expresara dados los últimos acontecimientos estaba feliz por Seiya.
—¡Seiya Kouba, pareces una señorita!, ¡baja ya!
—Calmado Darién, ya estoy listo.
En lo alto de las escaleras apareció un atractivo Seiya, llevaba puesto un traje rojo a la medida, con una corbata amarilla contrastando, su larga cabellera atada como de costumbre y una rosa roja en la solapa.
Darién y Zafiro no pudieron menos que sonreír, de verdad se veía muy bien.
Subieron todos al auto de Darién, y se enfilaron hacia la Televisora Vía Láctea.
Por su parte, Mina había invitado a las chicas a arreglarse en su casa. La rubia estaba realmente emocionada. Daba vueltas por el recibidor con su exquisito vestido color coral que acentuaba a la perfección sus bien formadas curvas.
Ami, siempre sobria llevaba un discreto vestido azul cielo, pero no por eso menos bello y por último Serena las observaba a ambas desde el sillón ataviada con el vestido que había comprado para la ocasión. Un lindo modelo strapless que dejaba al descubierto los blancos y menudos hombros, más un incipiente escote adornado por el medallón que la rubia siempre cargaba.
—Nos vemos maravillosas, chicas muchas gracias por acompañarme en estos momentos.
—Mina Aino, ¿sentimental?
—¡Lo suficiente como para decirles cuanto las quiero!
La señora Aino bajó las escaleras interrumpiendo el tierno momento, era hora de irse o llegarían tarde.
Todo el camino Serena iba recordando las palabras de Seiya, y preguntándose qué canción cantaría, se sintió tentada a preguntarle a Mina si ella sabía, pero eso seguro desataría nuevamente los famosos cuestionamientos.
CELOS DE SANGRE
En la entrada de las instalaciones se armaba un gran revuelo, periodistas de otras televisoras intentaban sin mucho éxito conseguir alguna entrevista con los Kouba, al parecer alguien había filtrado que Seiya Kou era en realidad hijo de los difuntos Neherenia y Soichi Kouba ocasionado un gran alboroto por conocer el motivo que había llevado al joven a seguir los pasos de su madre, y sobre todo el por qué no había utilizado sus influencias y estaba metido en un concurso de aficionados.
Darién parecía algo molesto al bajar del auto, ese mundo no le interesaba y además le preocupaba que pudiese ser mal visto por la comunidad científica a la que con tanto esfuerzo intentaba entrar ganando terreno y respeto.
Por el contrario, Seiya parecía maravillado y acostumbrado a las cámaras. Zafiro desde atrás se limitaba a observar a sus hermanos.
—¡Seiya, Seiya!, pregunta para Radiodifusora Jubaan. ¿Es cierto que tu madre era la ex estrella de cine y televisión Neherenia Kouba?
—Hola, antes que todo. Pues… creo que los tres no podemos ocultar el parecido ¿no te parece?
—¡Seiya! —gritaba otro reportero intentado acercarse. —¿Tus hermanos también tienen intenciones de pertenecer al mundo del espectáculo?
Darién estuvo a punto de contestar la pregunta.
—No, mi hermano aquí presente es el genio de la familia y Zafiro, él será un gran fotógrafo.
Zafiro no pudo evitar mirar con cariño a su hermano, él siempre lo había tratado con admiración, tal vez sus palabras del otro día tenían mucho de verdad. Si él no se amaba nadie más lo haría.
—Seiya, ¿es cierto que llegaste a la final gracias a tus conocidos y el poder de tu familia?
Esa pregunta sin duda lo descolocó. Darién salió a su rescate como un león protector.
—Creo que es una pregunta fuera de lugar, somos una familia que trabaja y el talento no se compra, te invito a que veas su actuación del día de hoy, seguro te vas a responder solo — espetó Darién abriéndose paso entre los periodistas.
Una vez que pudieron entrar Seiya le agradeció.
—Gracias por apoyarme, aunque sé que no estás de acuerdo.
—No me agradezcas nada y ahora vete, Zafiro y yo vamos a nuestros lugares, mucha suerte Seiya.
Se fundieron en un fraterno abrazo.
—¿Y tú no me vas a desear suerte, Zaf?
—Por supuesto —contestó el muchacho acercándose.
El abrazo, aunque extraño se sintió sincero y eso alivió un poco los corazones de ambos, tal vez después de la final pudiesen hablar del tema que venían evadiendo.
Seiya se dirigió a los camerinos en donde ya estaban los demás participantes menos Mina.
Sabía que ella escucharía su canción, y esperaba que el mensaje que deseaba transmitir fuese entendido y recibido. Era la única forma que tenía por el momento de decirle lo que sentía.
Como un torbellino ingresó Mina con una amplia sonrisa en los labios, le dirigió una mirada de complicidad a su pelinegro contrincante y pasó de largo a vocalizar al fondo de la estancia.
Uno a uno fueron saliendo a escena. Mina estuvo realmente espectacular, esa chica había nacido para ser una estrella.
Era el turno de Seiya. Las manos le sudaban y su corazón latía con fuerza, sería la primera vez que cantase acompañado del piano y sobre todo que lo hiciera frente a ella.
Los reflectores sobre su rostro le impedían ver al público que permanecía en la penumbra del estudio, y ahí entre los asistentes de la parte media distinguió el medallón que siempre tenía consigo, resplandeciendo.
—Everglow —pensó.
El piano de cola estaba dispuesto sobre una tarima, y una tenue luz alumbraba el banquillo en donde Seiya se colocó. Era su momento, cantaría para lograr ganar la final, pero más que todo cantaría para ella. Era una canción desconocida, compuesta por él durante los días que estuvo en conflicto consigo mismo. La noche que Serena lo había besado la había podido terminar.
Los productores en vano intentaron persuadirlo de cantar algo propio. "La gente no hará clic" le dijeron, pero eso a él poco o nada le importó.
Las primeras notas comenzaron a fluir por sus prodigiosos dedos, y su bello rostro con los ojos cerrados hizo suspirar a más de una presente, entre ellas a Serena.
La rubia sentía un calor abochornando sus mejillas, era el momento de saber qué quería que escuchara. ¿Acaso era una especie de mensaje?
Pronto se sintió envuelta en una calidez que emanaba la hermosa melodía y todos sus sentidos se pusieron alerta cuando él comenzó a cantar.
EVERGLOW
Oh! they say people come, say people go / ¡Oh! Dicen que la gente viene, dicen que la gente va.
This particular diamond was extra special / Este diamante en particular fue muy especial.
And though you might be gone / y aunque es posible que se haya ido.
And the world may not know / y que el mundo no puede saberlo.
Still I see you, celestial/ Todavía te veo celestial.
like a lion you ran, a goddess you rolled / Como un león corriste, cabalgas como Diosa.
Like an eagle you circled, in perfect purple / Como un águila das vueltas en perfecto púrpura.
So how come things move on, how come cars don't slow / Entonces, cómo es que las cosas avanzan, cómo es que los autos no van lento.
When it feels like the end of my world / Cuando se siente como el final de mi mundo.
When I should but I can't let you go? / Cuando debería, pero no puedo dejarte ir.
El corazón de Serena se oprimió, qué era eso que le impedía estar con ella.
But when I'm cold, cold / pero, cuando tengo frío, frío.
Oh when I'm cold, cold / oh, cuando tengo frío, frío.
There's a light that you give me when I'm in shadow / Me das luz, cuando estoy entre sombras.
There's a feeling you give me, an everglow / Me das un sentimiento, un eterno resplandor.
Like brothers in blood, sisters who ride / Como hermanos de sangre, como hermanas que viajan.
And we swore on that night we'd be friends til we die / Y juramos esa noche, ser amigos hasta el final.
But the changing of winds, and the way waters flow / Pero los vientos cambian, y la forma en que las aguas fluyen.
Life as short as the falling of snow / La vida es tan corta como la nieve que cae.
And now I'm gonna miss you I know / Y ahora voy a extrañarte, lo sé.
Zafiro pudo percibir el poderoso mensaje de su hermano, pudo sentir como su voz deseaba viajar hasta el corazón de alguien, pero… de quién. En todo el tiempo juntos jamás lo había escuchado cantar con tal devoción, con tanta entrega. Parecía que el mundo había desaparecido y sólo estaban Seiya y su piano.
But when I'm cold, cold / Pero, cuando tengo frío, frío.
In water rolled, salt / Atrapado en aguas saladas.
I know that you're with me and the way you will show / Yo sé que estás conmigo, y cómo me lo demostrarás.
And you're with me wherever I go / Y estás conmigo a donde vaya.
And you give me this feeling this everglow / Y me das este sentimiento, este eterno resplandor.
Oh- / Oh- I I I I
What I wouldn't give for just a moment to hold / ¡Qué no daría por tenerte sólo un instante!
Yeah I live for this feeling this everglow / Sí vivo por este sentimiento, por este eterno resplandor.
So if you love someone, you should let them know / Así es que, si amas a alguien, deberías hacérselo saber.
Oh the light that you left me will everglow / Oh, la luz que me dejaste resplandecerá eternamente.
Una lágrima escapó de los zafiros ojos clavados en las teclas del piano. Esa canción representaba para Seiya el no quedarse con los sentimientos guardados, ya en el pasado lo había hecho con su padre, y ahora que él no estaba se arrepentía tanto de no haberle dicho lo cuánto lo amaba.
Entonar la última estrofa fue un bálsamo acariciando su alma, no habría más mentiras, ni verdades a medias. Ella y el mundo sabrían lo que sentía, y si tenía que apartarse lo haría a sabiendas de que siempre fue fiel a su corazón.
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Este capítulo es dedicado con mucho amor para mi gran amiga Amorette, que me ayudó a escoger la canción Everglow de Coldplay. :) ¡Gracias, preciosa!
¡Hola mis queridos lectores!
Después de unas merecidas vacaciones regreso con el capítulo 11, por fa háganme saber qué les pareció, sus reviews son el alimento de mi alma de escritora, no me dejen morir de inanición.
Un saludo especial a Andreita Kou, muchas gracias tocaya por tus lindos comentarios. Elenmar, amiga, es un gusto saber que esta historia te agrada, tenemos pendiente lo de la portada. Gabiusa, mi querida Gaby, espero con este capítulo 'desestrujar' tu kokoro. Sioux, muchas gracias por siempre dejarme tus comentarios, aprecio mucho que te guste lo que hago. Y por último pero no menos importante Sol Levine, no sabes lo feliz que me puso leerte, ojalá llegues pronto a esta mención, es un placer leerte y que me leas.
NOTA DE AUTOR: Nomex* es el traje completo que usan los pilotos de carreras.
NOTA DE AUTOR: La traducción no es literal, hay que darle un poquito de sentido a la letra, espero que les guste tanto como a mí. Les mando un gran beso y un abrazo.
