Hola a todos!

Gracias por todos los comentarios! Que bueno que les esté gustando la historia…de este capítulo que puedo decir…, al principio querrán matar a Sesshomaru y después lo amarán más jajaja.

Ya saben, sus comentarios me ayudan a ver como va la historia, así que dejen sus comentarios!

No le gustaba estar encerrada o en cama durante mucho tiempo, más sin embargo tenía que reconocer que lo había sucedido no era para menos. Podía mover su brazo, con moderación, y su energía estaba ya restaurada, a decir verdad estaba aún sorprendida que esa cantidad de poder estuviera dentro de ella, no era tonta, sabía que ese poder no era usual, le daba a pensar que quizás si era la sacerdotisa que el clan esperaba, lo cual la ponía en problemas, la sacerdotisa elegida debería estar al liderazgo del clan, no podría casarse debido a las fuertes responsabilidades, o eso dictaba la tradición. Antes de proponer una posible boda con los Taisho se habían asegurado de restituirla como heredera del clan, su hermano Sota era quien había demostrado habilidades espirituales.

¿Podría revocarse esa decisión? No tenía idea, nunca había sucedido.

Y lo más importante

¿Querría ella ese papel?

Suspiro, estaba confundida, era lo que toda su vida había querido, desde pequeña se esforzaba durante horas para poder ser la mejor, no hubo estudiante mas dedicada que ella, era buena en arco, sabía todos los conjuros y sellos, simplemente no tenía el poder. O eso había creído.

Se miro ambas manos, lo había logrado. Demostró tener poder espiritual, ser una sacerdotisa poderosa.

Además no era lo único que tenía en mente. Sango le había contado acerca del incidente con el veneno. Alguien había intentado matarla, las razones podrían ser muchas, pero con el despertar de sus poderes venían dos cosas, defensas más fuertes de su parte y mejores intentos para terminar con ella.

Podría ser cualquiera de las dos tanto Sakura como Kagura eran demonios que no se tentarían el corazón para terminar con ella.

Estaban los líderes rebeldes de la resistencia contra la unidad de humanos con demonios. Si la mataban a ella se acababa el plan de unidad.

-Te ves muy pensativa – dijo Sango entrando a la habitación – Te traje de comer.

-No es para menos, ¿Cómo se pueden complicar tanto las cosas?, no entiendo – dijo Kagome.

-No te estreses demasiado, no es bueno, apenas te estas recuperando – dijo Sango dejando la bandeja junto a Kagome.

-¿Qué noticias tienes? – preguntó Kagome mientras descubría que estaba famélica.

-Toga mando un equipo para investigar el incidente del veneno, hasta el momento tienen un leve rastro, pero es un demonio desconocido – explicaba Sango, después volteo a ver de reojo a Kagome mientras añadía – Y Sesshomaru cree que Sakura lo hizo.

Kagome suspiro, ella también sospecharía de ella, o de Kagura.

-Ella o Kagura – dijo Kagome –Pudo haber sido cualquiera.

Sango se mostro entonces incomoda. Reacomodo su ya lustro kimono y jugo con sus manos y una servilleta.

-¿Qué no me estas diciendo? – preguntó Kagome suspicaz.

-Sesshomaru sospecha de Sakura por que fue ella la que creo una distracción para el – dijo Sango sonrojada. Kagome le vio con atención.

-¿Qué distracción? – preguntó comenzando a pensar que no le gustaría la respuesta.

-No me hagas decírtelo – dijo Sango sonrojada – Ya sabes cómo perciben ellos las relaciones íntimas, no significan lo mismo.

"No significan lo mismo" había dicho Sango, y si su mente no estaba demasiado cansada o apabullada, podría jurar que Sango le acababa de decir que la distracción fue que Sakura y Sesshomaru…

¿Qué significaba entonces? ¿Acaso Sesshomaru había elegido a Sakura antes del incidente?

¿Había perdido la oportunidad?

-Sesshomaru ya…

-Deberías de haber visto Kagome – continuo Sango – Sakura traía un par de heridas muy feas en el cuello, las garras de los inu son de lo más letales.

Sesshomaru la había atacado. Kagome volteo a verle sorprendida.

-¿La atacó? – preguntó con algo parecido a la esperanza.

Sango asintió.

-No solo eso – dijo en un murmuro – Ha estado muy al pendiente, no quiere admitirlo, pero Toga-sama lo sabe, de hecho le dijo que si no te elegía como la prometida oficial no tendría derecho a meterse en todo esto.

Kagome se sonrojo y se llevó una mano al pecho.

-¿Y cómo lo tomó? – preguntó Kagome.

-¿Tu como crees? – preguntó Sango sonriendo.

Fueron interrumpidas por un guardia el cual toco amablemente la puerta. Sango se levantó y abrió la puerta.

-Me informan que Kagome-sama es requerida en la sala de trono – dijo el guardia – Toga-sama lamenta el sacarla de su estado de reposo.

-Esta bien Sango, dile que iremos en un momento – dijo Kagome.

Sango pasó el mensaje y el guardia se retiro complacido.

Kagome se levantó del futón con un poco de dificultad. Sus músculos estaban algo débiles, pero estaba bien, caminar le haría bien.

Sango ya estaba sacando uno de sus trajes más cómodos y le ayudó a vestirle.

Al final lucía un poco pálida pero no tan enferma como creía que se vería. Bien.

-¿Seguro que estas bien? – preguntó Sango.

-Si, no te preocupes, gracias – dijo Kagome sonriendo.

Caminando a un paso un poco más lento de lo normal llegaron a la sala de trono donde algo grave estaba sucediendo. Toga estaba al frente, Sesshomaru a su lado y en medio de todo el salón se encontraba Sakura.

Al entrar todos voltearon a verla, a pesar que no había hecho ningún sonido.

-Kagome – dijo Toga extendiendo su mano. – Lamento tener que sacarte de tu reposo, pero tu presencia nos es necesaria.

Kagome avanzo hasta llegar a un lado de Toga, donde se coloco sonriendo.

-Es un placer Toga-sama.

-Bien – dijo otro demonio que se encontraba en la sala – Se le acusa Sakura Uchimura de intento de asesinato de Kagome Higurashi, así como de la emboscada que dio lugar un día antes.

-¡Yo no lo hice! – siseo Sakura – La emboscada ya lo explique, fue idea mía, quería demostrar mis habilidades de combate, el dragón tenía que atacarme a mi, no sabía que atacaría en otro lugar, si fuera acabar con la pequeña miko lo haría con mis propias manos, no con esos métodos cobardes.

-Acepta entonces que la emboscada fue su idea – dijo este demonio que fungía como juez.

-Si, pero el asesinato…

-¡No lo hice!

-Creaste una distracción – dijo Sesshomaru apenas conteniendo su furia – Usaste a este Sesshomaru para poder crear tu plan.

Sakura le vio furiosa. Kagome podía sentir el youki en toda la habitación, el de Sesshomaru y el de Sakura prevalecían encima de todos los demás.

-No me uses para justificar algo que tu consentiste – dijo Sakura – Nunca te obligué, dormiste conmigo porque quisiste, no creas excusas para lo que paso.

-No necesito de excusas – dijo Sesshomaru furioso, apenas reprimiéndose. Kagome juró que le vio de reojo durante una milésima de segundo.

-Basta – dijo Toga al ponerse de pie – Sakura, se encontraron restos del veneno en tu habitación, fuiste la única que creaste una coartada para ese preciso momento, y tienes como antecedente la emboscada.

-Toga-sama…

-Estarás en el calabozo, se le hará mandar a tu clan para definir un castigo definitivo – dijo su padre.

Kagome pudo ver como Sesshomaru se reprimía, estaba furioso, y ella por alguna extraña razón estaba enojada con él.

¿Qué razones tenía el para estar furioso? Era ella a la que habían intentado asesinar, y lo primero que hacía era dormir con una de las posibles sospechosas.

De solo imaginarlos a los dos hacía que el dolor de su herida y todo el cansancio se esfumaran.

Pudo ver como Sakura le volteo a ver al sentir su poder espiritual crecer considerablemente. No bajó la mirada, quizás antes no tenía poder para enfrentarla, pero así se quedara en cama un mes, podría sellarla y hacer que nadie nunca más la pudiera liberar.

Sorprendida por lo agresivo de sus pensamientos controlo su poder espiritual y respiro profundo. No solo Sakura tenía la culpa, Sesshomaru también había accedido, y después actuaba como si fuera el ofendido.

Los guardias se llevaron a Sakura, quien con la poca dignidad que le quedaba camino directo al calabozo del palacio.

La sala se fue vaciando poco a poco. Kagome intercambio saludos con dos o tres personas que se alegraban de verla sana.

Y así, se quedo a solas con él.

Quería salir, pero sus piernas se negaban a escucharla.

-No quiero escucharte – dijo Kagome antes que Sesshomaru dijera algo.

-No creas que eres lo suficientemente importante para que me disculpe – dijo Sesshomaru orgulloso.

-No, solo intentaste justificarte en frente de toda la corte – dijo Kagome sintiendo su furia crecer.

-No entiendes nada mujer – dijo Sesshomaru acercándose a la pequeña miko.

-Lo que entiendo es que intentan asesinarme, y tu vas y duermes con ella – dijo Kagome sin poder controlarse.

Sesshomaru la arrincono en la pared furioso. ¿Cómo se atrevía esta humana a contradecirlo?

¡¿A él?!

-Con quien duerma no es tu asunto – dijo Sesshomaru siseando.

-¿Ah no? – Preguntó Kagome enfadadísima – Quizás deba dormir con Koga para saber que tiene de atrayente el dormir con otra persona así nada más porque si.

Y esa fue la gota que derramó el vaso.

La sola idea de ella con otro hombre le incendió las venas. Más allá del ataque, de lo que era o no conveniente para la raza, de lo que dijo que nunca haría, esa sola imagen le hizo soltar un gruñido de amenaza.

Tomó el rostro de Kagome con una mano y fijo su mirada en sus ojos para dejarle claro que con él no se jugaba.

-Tu no vas a dormir con nadie – dijo con una voz que Kagome no le había escuchado nunca.

-¿Por qué no? – Preguntó Kagome, ignorando de donde había tenido el valor – Tu lo haces.

-Por que este Sesshomaru no comparte lo que es suyo.

Sin pensarlo dos veces, cerró la distancia entre ambos y la besó.

La corriente eléctrica que paso por su cuerpo la hizo perder el equilibrio. Los labios de Sesshomaru le hacían olvidar todo sentimiento de furia y de enojo.

Podía sentir sus manos en su rostro, y la pasión que demostraba contradecía el carácter frío y desapasionado del demonio.

Cuando se separó y la dejo ir no pudo articular palabra.

¿Cómo hacerlo?

Sesshomaru se dio la media vuelta y justo antes de salir le dijo con una voz clara.

-No te quiero cerca del lobo.

Y salió.

Aún después de unos minutos sentía su corazón latiendo a mil por hora. Muchas más preguntas había surgido en su cabeza, pero solo una duda se había resuelto. No se iría, guardaría el secreto de sus poderes, el lugar donde estaba era justo donde quería estar. Había decidido su camino a seguir.