Bueno chicas, aquí les dejo el capitulo once, ya más cerca del final :3

Me disculpo por no actualizar la semana pasada, es solo que ya comencé con la evaluación del parcial y estas dos semana han sido un tanto pesadas para mi, tan solo ayer martes sentía que ya no podía más, pero en fin, este viernes es mi ultimo día de clases por lo que al fin podre transcribir más de este fic y de otros.

Ahora les dejare algo pequeño sobre el capitulo, es una canción que aparece hasta el final del capitulo, para las chicas que no la conoscan les dejo el link aquí abajito, se llama "Creeré" y es de Sonohra, una banda italiana :3

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Capitulo 11

Antonio iba conduciendo de regreso a casa pensando en que debería hacer, le habían informado que tendría que ir a un partido fuera de la ciudad, pero Lovino ya no estaba en condiciones de viajar y le preocupaba dejarlo sólo ahora que el parto estaba más cerca, , así que no sería buena idea dejarlo sólo.

Llegando a casa fue directamente con Lovino a la habitación, se sentó junto a él y lo abrazo; quedaron en silencio viendo la televisión y con su mano sintió como los pequeños bebés se movían dentro del vientre del castaño, se acerco y recargo la cabeza en el hombro del ojimiel, mantuvo la mano en su vientre y soltó un suspiro.

-¿Qué te pasa bastardo?- pregunto algo preocupado.

-Ah, Lovi, es solo que tengo que ir a un partido fuera de la ciudad.

-¿Y?

-Que no puedo dejarte sólo, pero tampoco puedo arriesgarte llevándote.

-Yo estaré bien sólo, ya estoy lo suficientemente grande para apañármelas, además de que es tu trabajo.

-¿Pero y si pasa algo con los niños mientras no estoy? ¿Quién te llevara al hospital en caso de una emergencia?

-Ya te dije que estaré bien, aunque de cualquier forma mi hermano vendría. ¿Eso te tendría más tranquilo?

-Por supuesto Lovi.

-Pues ve, solo no tardes mucho en volver.

-Vale, solo voy y vengo.

-Bien.

Al poco tiempo se quedo dormido abrazando al castaño, éste levanto la mano y comenzó a peinar el alborotado cabello del moreno con los dedos. Cada día estaba más ansioso por la llegada de los bebés, cosa ante la que Antonio lo abrazaba y le decía que tuviera paciencia, que pronto ya estarían en sus brazos; eso lograba tranquilizarlo un rato hasta que veía as cosas de bebé y se alteraba, quería tenerlo todo ordenado para cuando nacieran.

OoOoOoOoOoOoOoO

-Hola Feli

-Vee~. Ciao.

-Que bien que viniste, no estaría tranquilo si Lovi se quedara aquí sólo.

-No es nada.

Lovino bajo y saludo a su hermano.

-Bueno, lo mejor será que me vaya o puedo llegar tarde.

Fueron a la puerta y Antonio beso a Lovino.

-¿Seguro que estarás bien?

-Joder, que sí, anda que se te hace tarde.

-De acuerdo, volveré lo más pronto posible- le beso la frente y se puso en marcha al aeropuerto.

Durante todo el juego no pudo dejar de pensar en Lovino y en si se encontraría bien, los minutos en la cancha se le hicieron eternos, se sintió aliviado con el juego terminado y la victoria entre sus manos.

-Hey. En la noche habrá una fiesta del equipo en el bar del hotel. ¿No vienes?

-lo siento Ale, ni siquiera traje equipaje, le prometí a Lovi que volvería lo más pronto posible.

-Oh, cierto. Tu italiano está en casa sólo.

-Si alguna vez Alfred y tú tener hijos lo comprenderás, y Lovi y yo estaremos ahí para apoyarlos.

-¿Qué… quien dijo que yo iba a tener hijos con ese pinche gringo?

-No sabes. Lovi y yo no lo planeábamos y de repente paso.

-Pero eso fue por un pinche descuido suyo.

-Bueno, no hay método cien por ciento efectivo más que la abstinencia, así que ya sabes.

-…

-Lo mejor será que me de prisa, nos vemos Ale, y si por ahora no quieres hijos no festejes demasiado con Alfred- se despidió y salió corriendo.

-¡Jodete pinche español de mierda!

Saliendo del estadio los paparazzi fueron tras Antonio.

-¿Cómo se siente con respecto a la victoria?- comenzó uno de los reporteros.

-Excelente.

-Como podemos ver usted y Alejandro son los goleadores estrella del equipo. ¿Sería posible que hubiera una pequeña rivalidad entre ustedes?

-¿Qué? Por supuesto que no. Él y yo somos como hermanos, nos sería difícil competir entre nosotros.

-¿Piensa llevar a su equipo a la cima de la Liga Española?

-Claro; y ahora con permiso, tengo que retirarme.

-¿Lleva prisa?

-Sí, bastante.

-¿Tiene alguna persona esperándole en casa?

-Sí…creo que en realidad son tres.

-Se le ha visto últimamente en tiendas de bebés. ¿Está esperando uno?

-A decir verdad son dos, ahora debo irme a ver si está todo bien por allá. Lo siento, con su permiso.

Lovino estaba viendo eso desde casa junto con su hermano, durante todo el partido estuvo con la inseguridad de que Antonio pudiera ver alguna chica linda de entre todas sus fans e irse a divertir con ella, idea que se desvaneció al ver la pequeña entrevista que le habían hecho.

Llegando a casa cerró la puerta tras de sí y escucho pasos dirigirse hacia él.

-Vee~. Qué bueno que llegas Antonio, creímos que se había retrasado tu vuelo.

-Oh, no. Solo había un poco de tráfico hacia acá.

-Bueno, entonces será mejor que me vaya, ya es muy tarde.

-De acuerdo Feli. Nos vemos luego.

-Hasta luego. Adiós fratello.

-Claro, vete con cuidado.

Cuando Feliciano salió de casa y se escucho el auto alejarse Lovino hablo.

-¿Dónde estabas? ¿Por qué tardaste tanto?- dijo en tono tajante.

-Ya te dije Lovi, había tráfico camino hacia acá. ¿Por qué el enojo?

-Po… Por nada.

-¿Qué? ¿Tenias miedo de que me fuera con otra persona? Tú siempre serás el único- dijo abrazándolo.

-No es eso- trato de zafarse del abrazo.

-¿Entonces qué es?

-Em… los… los niños estuvieron inquietos.

El español sonrió y se arrodillo para quedar a la altura del vientre del otro y recargar la mejilla en este.

-Tranquilos, papi ya está aquí.

Volvió a su postura y tomo a Lovino en brazos, se dirigió a las escaleras y comenzó a subirlas.

-¿Qué… que haces? Yo puedo subir las escaleras sólo.

-Ya lo sé.

-Pues entonces bájame.

-Tranquilo gruñón, ya casi llegamos a la habitación- le dijo con cariño.

Entraron en el cuarto y cerró la puerta. Deposito a Lovino en la cama y éste recordó la noche en que había pasado todo, cuando esos niños habían comenzado un camino hacia ese mundo y también él como creyó que lo traiciono por lo que huyo de esa casa.

-¿Sabes? Hace mucho que no tocas la guitarra.

-Es porque me interesa ponerte más atención a ti y a nuestros pequeños, pero si tú quieres puedo tocar un rato para ustedes.

Tomo la guitarra que estaba a un lado de la cama y comenzó a rasgar las cuerdas y luego a cantar con esa voz suya que tanto le gustaba a Lovino

Quédate así

De tu luz dame más

Verde luna cómplice serás

Con coraje yo sé luego te dejare

Niebla al cielo traeré

Creeré que hay amor y que es de todos

Creeré aunque no vean mis ojos

Creeré el mundo que se va

Al terminar de tocar volvió a dejar la guitarra en su lugar y reposo la cabeza en el vientre del otro sintiendo en la mejilla de vez en cuando los movimientos de los pequeños bebés dentro de Lovino.