Capítulo 11
[…]
Era de mediodía, Sabine y Tom habían salido a realizar unas diligencias relacionadas a la panadería, así que dejaron a Marinette a cargo del negocio familiar por un par de horas.
Marinette estaba sentada detrás del mostrador, a la espera de que algún cliente se aproximara. No había rastro alguno de alguien interesado en entrar en la panadería. Se estiró y luego recostó su cabeza sobre el mostrador, estaba cansada, pues no había dormido las horas acostumbradas por culpa de Chat Noir. Se ruborizó al recordar que estuvo a punto conocer la verdadera identidad de su compañero de batalla. ¿Cómo es que llegó a pasar todo eso en su habitación? ¿Por qué tenía que destransformarse en esas circunstancias? ¿Por qué no podía quitárselo de la cabeza? ¿Cómo hubiera sido su reacción si hubiera visto su verdadera identidad? Eran algunas de las preguntas que rondaban en su mente.
– mmm… Quizás deberías comer chocolates…– dijo Tikki que había salido de su escondite y se encontraba flotando alrededor de la peliazul– …el azúcar te ayuda a despertar.
– Tikki… ¿Quién crees que sea Chat Noir? – preguntó Marinette aún recostada sobre el mostrador. Al no escuchar respuesta de la pequeña kwami, continuó hablando– …sé que estudia en la misma escuela que yo… pero… ¿será de mi clase? ..o… ¿quizás de una clase superior?–. En ese instante no pudo evitar recordar a Luka. Marinette se levantó intempestivamente. –…¿Quizás está en la clase de Luka?...–susurró.
– ¿…Luka? –Preguntó la kwami– …por cierto… ¿ya terminaste el colgante que diseñaste para él?.
– Ahhh… es verdad… estaba dándole los últimos retoques hasta que… – y de nuevo lo recordó, ese gato, que la había visitado de nuevo, y no sólo eso, también estaba el hecho de que casi conocía la verdadera identidad de Chat Noir. Esbozó un suspiro y de nuevo se recostó en el mostrador de la panadería.
La campanilla en la puerta del negocio sonó, eso indicaba el ingreso de un cliente al local. Marinette se levantó rápido y Tikki se escondió. –¡Bienvenido!– dijo mientras posaba sus ojos en la persona que acababa de ingresar en el establecimiento. Se llevó una sorpresa al reconocerlo.
– Buen día… ¡Mari!... – dijo un sonriente Luka mientras se acercaba al aparador– …No pensé que sería atendido por ti… me alegra haber venido– dijo mientras se acercaba.
– Hola… –contestó algo atónita. Era extraño que se apareciera en el preciso instante en que estaba hablando de él. –Yo… Eh… ¿Cómo estás? –finalizó.
– ¿Yo? –dijo señalándose con ambas manos– …Pues… estoy bien… pero… –en ese instante observó los alrededores– …¿tú estás bien?... te noto cansada… fue por… ¿lo de ayer?– dijo en tono preocupado.
– ¿lo de ayer? – susurró intrigada y entonces comprendió a lo que se refería.
– Claro… –afirmó mientras observaba con cautela los alrededores– …debe ser difícil tener que proteger a la ciudad… y continuar con las obligaciones que te corresponden por ser la única heredera del negocio familiar– dijo con una media sonrisa en sus labios y con una mirada ligeramente preocupada.
– Ehh… supongo – afirmó Marinette ligeramente apenada.
– Como sea… sólo quería saber si te encontrabas bien… –contestó sonriente – eso y…ya que no fue necesario pedir autorización de tus padres para poder verte… – dijo mientras colocaba unas entradas sobre el aparador– …mañana se presentará un grupo de rock alternativo que me gusta… me preguntaba si… ¿quisieras acompañarme? – preguntó ligeramente nervioso.
Marinette no sabía que decir, mañana no tenían clases, tampoco tenía responsabilidades pendientes como quehaceres de la escuela o atender la panadería por ausencia de sus padres. Así que lo pensó –Mmmm… solo… ¿seremos los dos? –cuestionó algo indecisa.
– Pues si… –afirmó el pelinegro– tu… yo… y cientos de personas que también son fans de la banda –contestó animado.
Marinette aún no daba una respuesta a la invitación que le hizo Luka, pensó que sería una buena oportunidad distraerse con su amigo, después de todo, entre la escuela y los quehaceres de casa, la tenían un poco estresada. Además, quizás sería la oportunidad perfecta para entregarle el colgante que había diseñado para su amigo y confidente. Después de todo, no era una mala idea pasar la tarde con Luka. –Bueno… no tengo pendientes que atender mañana… así que… será una buena idea salir y divertirnos… –respondió animada.
– ¿De veras? –preguntó ligeramente incrédulo– ¡genial! … pues entonces, pasaré por ti en la tarde– dijo muy animado– ahora… me gustaría que…
– ¿Qué cosa? –preguntó Marinette curiosa.
– … que… me vendas tres panes baguette por favor… –finalizó sonriente.
– Jajajaja –dijo divertida la peliazul– a la orden señor– finalizó con ironía mientras se disponía a atender su pedido.
[…]
– ¡Buen trabajo! –dijeron al unísono los jóvenes héroes luego de derrotar a la criatura akumatizada. Era de tarde en la ciudad de París y ya todo estaba en orden.
Un ligero sonido se escuchó proveniente de los aretes de Ladybug, era hora de retirarse de escena. Sin embargo, algo le preocupaba a la heroína y eso era su compañero felino. Ayer, hoy y de seguro todos los días tendrán que afrontar villanos juntos. Aun sabiendo eso no podía evitar preocuparse, sobretodo sabiendo que ambos habían dormido pocas horas. Ambos estaban entre los barrotes de la Torre Eiffel.
– Bien mi lady… –dijo coquetamente mientras hacía una reverencia– …creo que ya es hora de salir de escena –dijo mientras se disponía a retirarse.
– Espera Chat… –le interrumpió la heroína. –Yo… –titubeó muy nerviosa– …yo… ¿quería saber si te encuentras bien? –dijo preocupada.
– ¿si me encuentro bien? ¿yo? –se preguntó extrañado– …por su puesto… este gato es fuerte madame… no cederá tan fácil –dijo sonriente.
– ¿De veras? – preguntó extrañada mientras se acercaba más hacia su compañero. Ella quería ver cada detalle de su rostro. Era el mismo rostro que solía ver tan de cerca en las noches cuando la iba a visitar. El cabello desordenado, los grandes ojos verdes, sus mejillas, sus labios. Entonces ella se ruborizó inconscientemente – …yo… eh…. – no supo que decir, estaban muy de cerca los dos.
Chat Noir notó la cercanía de Ladybug, se puso nervioso, era la primera vez que veía esos ojos de interés en su compañera tan de cerca, esos ojos azules, se parecían a… Y entonces la recordó, Marinette Dupain Cheng, su compañera de clases, su amiga y la chica a la que le robó un beso la noche anterior. Se ruborizó completamente al recordarla. Con ambas manos alejó a Ladybug quien estaba muy de cerca. –yo… eh… mi lady… acabo de recordar… que tengo que irme… – dijo en tono nervioso –… este gatito tiene una cita esta noche… y… debe recuperar energía –finalizó sonriente.
De nuevo el tintineo de los aretes de Ladybug sonó, haciendo que ella despertara de sus pensamientos. –Yo… ehhh… es verdad… tenemos que irnos –dijo mientras se disponía a tomar su yoyo para impulsarse sobre los tejados de las edificaciones y dirigirse a casa.
[…]
Llegó a la terraza de su casa lo más rápido que pudo y se destransformó. Ingresó a su habitación y se dirigió hacia la cocina para conseguir algo con qué alimentar a Tikki. Horas atrás, sus padres habían llegado y ella tenía el tiempo suficiente para seguir con sus "asuntos". Desafortunadamente, cuando se dispuso a continuar con el diseño del colgador para Luka, apareció una criatura akumatizada, viéndose en la obligación de socorrer a la ciudadanía como Ladybug.
En fin, ya todo había terminado y la ciudad de París volvió a la normalidad. Marinette estaba en la cocina y cogió un plato con galletas, se dirigió a su habitación y alimentó a Tikki, quien estaba exhausta y luego de su merienda se dirigió hacia el diván para descansar.
De esta manera, aprovechando su tiempo libre, Marinette se enfocó en terminar el colgante que diseñó para el pelinegro.
[…]
Adrien se dirigió rápidamente hacia los camerinos de la escuela y se destransformó. Plagg instintivamente se metió hacia el casillero del rubio y rebuscó entre sus objetos personales el queso que había camuflado para devorárselo.
– ¡Entonces eso era lo que olía en la mañana! –le increpó el rubio al kwami.
– Esh que… –le refutó el pequeño gatito negro mientras procedía a comer su queso– …esperarte mientras entrenas me da hambre… –finalizó mientras se embutía la boca con trozos del queso.
Sin decir palabra alguna, el rubio cerró su casillero, tomó su careta (casco de esgrima) y salió en dirección al patio de la escuela para continuar con su entrenamiento.
– Adrien… ¿Qué pasó?... ¿Por qué tardaste tanto? – preguntó en tono preocupado Kagami quien se sacó la careta mientras caminaba hacia el joven rubio.
– Ehhhh… –titubeó Adrien – …lo siento… yo… olvidé que recibiría una llamada… ¡si!... fui por mi teléfono celular… y la llamada demoró más de lo que tenía previsto. – se disculpó.
Kagami miró extrañada a su compañero de esgrima, esbozó un sonrisa crédula y se colocó nuevamente la careta – En guardia Adrien– dijo– no te lo pondré fácil por haberte ido tanto tiempo del entrenamiento –finalizó divertida.
Adrien suspiró con resignación, estaba algo exhausto, pero quería seguir entrenando junto a su compañera – Bueno… trataré de seguirte el ritmo – dijo divertido – ¡En guardia!.
[…]
Las horas pasaron y ya había anochecido en la ciudad, Marinette, luego de cenar con sus padres se dirigió hacia su habitación para darle los últimos retoques al obsequio de Luka, quería terminarlo cuanto antes, pues se lo iba a entregar al día siguiente.
– ¡Listo!, he terminado – dijo Marinette luego de un largo rato, mientras observaba con detalle el colgante que había realizado para Luka. Pensando en el estilo particular que tenía el pelinegro para vestirse (en donde predominaban los colores negro y gris), ella había utilizado cuero negro trenzado y otros accesorios del mismo color, y como un dije al final, utilizó la púa de guitarra en tono púrpura, la misma que por estar gastada lijó y dio una forma ovalada para que se vea un poco más sofisticado.
Hubo un momento de silencio mientras Marinette observaba el colgante, ligeramente se puso tensa –Quizás… es ligeramente sofisticado para él – se dijo nerviosa –…¿qué pasa si no es de su agrado?... significaría que estropeé la púa de guitarra por nada– se dijo mientras sostenía su cabeza con ambas manos estresada.
– Descuida Marinette – dijo Tikki mientras flotaba a su alrededor– está bonito, no creo que le desagrade… además… él no parece ser la clase de persona con gustos exquisitos… al menos… no lo aparenta… –dijo sonriente.
– Tienes razón… me siento más aliviada jajaja– finalizó la peliazul mientras limpiaba los restos de cuero negro que se encontraban sobre su escritorio con ayuda de su pequeña kwami.
– Y bien… entonces… ¿mañana es tu primera cita con Luka? –le refuto la pequeña kwami en tono burlón.
– ¡¿QUÉ?! – Dijo en voz alta Marinette – ¡Claro que no! – S–sólo saldremos y pasaremos un momento agradable los dos –dijo ligeramente tensa– …es decir… como amigos…
– Y… ¿Estás segura?
– ¡Claro que sí!... S–solo somos amigos… muy buenos amigos ¿verdad?– dijo con el rostro completamente ruborizado.
– No lo sé… si tú lo dices – susurró la pequeña kwami mientras sonreía pícaramente. En ese momento Tikki se escondió entre los organizadores junto al escritorio de Marinette. Y se escuchó un ruido desde la ventana.
Marinette reconoció automáticamente el ruido, giró su cabeza hacia la ventana y lo vio. Chat Noir estaba al otro lado de la ventana y cuando sus miradas se cruzaron, el felino agitó su mano en además de saludo.
Ella se dirigió instintivamente a abrir la ventana para que el héroe ingresara a su habitación.
– Chat… ¿cómo es que… –dijo mientras el felino entraba por el umbral de la ventana.
– Madame… Estaba patrullando por la zona y no podía irme sin darte las buenas noches– dijo ligeramente nervioso, mientras esbozaba una sonrisa.
– Ehhhh… yo… – Ejem… aclaró su garganta la joven.
– ¿Te interrumpo en algo? –dijo en tono curioso mientras observaba los alrededores. Su mirada se posó en el escritorio de Marinette, en donde estaba su ya conocido cuaderno de bosquejos junto a… algo que ligeramente le era familiar.
– Yo… ehhh… ya me iba a dormir –susurró la peliazul en tono nervioso, mientras veía como el felino se dirigía hacia su escritorio. Marinette estaba tensa, ¿por qué es que le costaba entablar una conversación amena con Chat Noir?, es decir, después de todo era su compañero en batalla, confiaba en él y sabía que él confiaba en ella, bueno… en realidad sabía que él confiaba en Ladybug… pero es lo mismo… ¿verdad?.
Entonces recordó lo que había ocurrido la noche anterior, casi descubría su verdadera identidad. El calor que sintió en sus mejillas la hizo despertar de sus pensamientos. Y entonces vio que Chat Noir tenía entre sus manos el colgante que había diseñado para Luka.
Chat Noir había reconocido el obsequio que Marinette había diseñado para Luka, lo tomó entre sus manos, tenía un acabado admirable, se notaba el esfuerzo que ella había puesto para terminarlo. –Que afortunado– pensó. – Pero nada supera el brazalete de la suerte que ella me dio– se dijo mentalmente en afán de darse ánimos.
– ¿Te gusta? –preguntó la peliazul despertándolo de sus pensamientos.
– Si… –susurró instintivamente– … de seguro… a él… le va a encantar– dijo en un tono nostálgico. –…y bien… ¿Cuándo se lo piensas dar? –preguntó curioso.
– Mañana –contestó sonriente.
– Pensé… que mañana no tenías clases– dijo intrigado, pues considerando que Luka y Marinette son de clases diferentes, lo normal era que se frecuentaran lo menos posible, ósea en horarios de refrigerio, cambio de clases, durante clases extracurriculares o en horario de castigo.
– Jajaja… Mañana no hay clases gatito– dijo divertida– Pero habrá un concierto al que Luka me invitó, así que aprovecharé en entregarle el colgante mañana.
– ¿Luka invitó a Marinette a una cita? –se dijo mentalmente el felino– ¿Qué pretende ese individuo? ¿Qué quiere con Marinette? ¡Mi Marinette!– Entonces se dio cuenta. Estaba celoso. Celoso de Luka, por tener el valor para invitar a Marinette, celoso de que Marinette se muestre tan natural cuando está con él… y celoso de que ambos se vean bien juntos, definitivamente ¡Hay química entre ellos! Y no puede odiarlo, pues es una persona agradable. Estaba preocupado, pero no podía ser muy obvio– Y bien… –susurró Chat Noir– …¿a qué hora y en donde será el concierto? – preguntó intrigado.
– …Que acaso… ¿también quieres ir? – preguntó divertida Marinette.
– ¡Claro!...–ejem– …quiero decir… de seguro habrá mucha gente… y sería bueno que ronde las inmediaciones para asegurarme de que todo está en orden… ¿No te parece? – le dijo con media sonrisa.
– Supongo que tienes razón… –dijo apenada Marinette. Por un momento le hubiese gustado que el héroe de París se ponga celoso de ella. Pero bueno… todo indicaba que se había equivocado.
Marinette le dijo el lugar y hora en donde sería el concierto a Chat Noir quien le escuchaba muy atento. Luego esbozó un suspiro. Y se sentó en el diván de su habitación.
– Mi lady… este felino la dejará descansar… no pretendo que se trasnoche conmigo de nuevo –dijo en tono sonriente– además… solo vine a darle las buenas noches –mencionó mientras se acercaba a ella. – Hasta mañana Marinette– dijo mientras le daba un beso en su mejilla.
Marinette estaba ruborizada… –Ehhhh… Chat…– susurró nerviosa.
– ¿Si Marinette?
– ¿Puedes devolverme el colgante por favor? –susurró mientras extendía su mano.
– ¡Ahhhh! ¡Claro!…– dijo al darse cuenta que seguía con el colgante de Luka en su mano– yo… lo iba a dejar en su lugar… pero… toma jajaja– dijo mientras le devolvía el accesorio antes de dejar la habitación.
[…]
Al día siguiente, Luka pasó a casa de Marinette para recogerla, ella estaba en la panadería familiar esperándolo.
– Hola Mari…, Buen día señor Dupain –dijo al verla a ella y a su padre junto al aparador. Ambos respondieron al saludo cordial.
Marinette instintivamente se acercó al pelinegro y lo tomó del brazo– Papá, ya regreso… volveré antes de que anochezca… creo– dijo lo último en un susurro inaudible.
– Descuide señor… regresaremos temprano… después de todo… mañana tenemos clase– dijo sonriente Luka.
– Vayan con cuidado…Por cierto… ¿No desean llevar algún aperitivo?… tenemos croissant recién horneados por si…
– No papá estamos bien… gracias – interrumpió Marinette antes de retirarse junto a Luka.
[…]
– Bien Mari… ¿Me dirás que te ocurre? – preguntó el pelinegro mientras daba un sorbo a su bebida. –No has dejado de ver los alrededores desde que nos hemos sentado.
Los dos jóvenes estaban sentados en sus respectivas ubicaciones, no eran primera fila, pero se podía apreciar toda la escenografía y por supuesto, una vez abierto los telones, se podría ver a la banda.
– ¿Ehhh…? ¿A qué te refieres? – preguntó sorprendida. No podía admitir que estaba buscando a Chat Noir entre las personas que habían asistido al concierto.
– Acaso… ¿estás buscando algo o alguien? –preguntó ligeramente intrigado– …o…¿quizás buscas el baño? –susurró con complicidad.
– Jajajajajaja… pues en realidad… veo mucha gente en los alrededores… y… –dijo mientras miraba a los costados–
– …y… quizás estés buscando un lugar seguro para transformarte? –la interrumpió en un susurro mientras le guiñaba un ojo. –Descuida… de ser necesario yo te cubriré Mari– finalizó con una sonrisa galante.
Marinette se ruborizó por completo, no podía evitarlo, Luka era su confidente, su amigo, sabía que podía confiar en él… Pero a veces, su amabilidad era tan fácil de confundir. – Un momento… ¿fácil de confundir?– se dijo mentalmente. Obviamente eran sólo amigos, no hay nada más allá de eso ¿verdad?.
– Ehhh… Muchas gracias– susurró mientras le dedicaba una sonrisa ligeramente nerviosa.
Es ese instante dio inicio a la música y la gente en los alrededores se puso de pie. Los dos jóvenes hicieron lo mismo. Los telones se abrieron y se vio a la banda que daba inicio con su espectáculo.
Era la primera vez que la peliazul iba a un concierto en compañía de un amigo, a solas, estaba acostumbrada a asistir a diferentes tipos de eventos en grupos más grandes, por lo que notaba una diferencia en cuanto a su nerviosismo, pero… Se trataba de Luka, así que tenía pensado divertirse y dejar a un lado esos pensamientos que la fastidiaban ligeramente.
Los minutos pasaron, ella no conocía en su totalidad la letra de las canciones de la banda, pero le encantaba, aplaudía conforme lo hacían los demás, saltaba si los demás lo hacían y cantaba en coro cuando el vocalista decía que repitan alguna frase de sus canciones. Se estaba divirtiendo como nunca.
– ¿Deseas que te traiga algo para beber? –preguntó el pelinegro.
– ¿Qué dices? – gritó Marinette a Luka, pues con el bullicio de los alrededores, le era imposible escucharlo.
– Jajajaja– se rio el pelinegro, entonces acercó sus labios a los oídos de su amiga para poder comunicarse con ella– Me alegro haber venido contigo… –susurró– eso y…voy por algo para beber – finalizó con una amable sonrisa.
[…]
– Viejo… de veras que no sabía que te gustaba esta banda… quería comprar entradas pero se acabaron rápido… Muchas gracias por invitarme. – dijo en voz alta Nino a su amigo que estaba sentado a su lado.
Por otro lado, Adrien estaba muy atento viendo unas ubicaciones situadas más adelante que ellos. Hubiese preferido unas ubicaciones más estratégicas, pero primero, no tenía idea de en qué lugar estarían Luka y Marinette y segundo, esas fueron las mejores entradas que Nathaly pudo conseguir a espaldas de su padre. El rubio suspiró con resignación. No podía quitarle los ojos de encima. Estaban juntos, se veían divertidos, hacían una linda pareja– Un momento– El rubio despertó de sus pensamientos al darse cuenta de que Luka estaba acercándose a Marinette. ¿Acaso le estaba dando un beso? – Ahhh no… Luka no podía hacer un movimiento como ese con tanta gente alrededor ¿o si?. Presionó con fuerza la bebida que tenía en sus manos.
– ¿Adrien?... ¿Todo bien? – preguntó Nino, sacando de sus pensamientos al rubio.
– Yo… ehh… si, todo bien… sólo me distraje un poco – dijo fingiendo una sonrisa y en voz alta para que su amigo le escuchara, pues el bullicio del público sumado a la música que interpretaba la banda era ensordecedor.
El joven rubio trató de prestar atención a la banda, pues la música no estaba tan mal, además, consideraba que sería injusto haber invitado a su mejor amigo a que lo acompañe a tal evento y no divertirse. Aunque ocasionalmente desviaba su mirada hacia los asientos ubicados más adelante.
[…]
El concierto terminó al cabo de unas dos horas de espectáculo, algunos de los jóvenes empezaban a retirarse de los estrados, Marinette se puso de pie y estiró sus brazos. – ¡Estuvo increíble! … Muchas gracias por invitarme– dijo sonriente mientras se disponía a girarse para salir hacia el pasadizo junto a los demás.
– Espera…– dijo el pelinegro mientras la tomaba de la mano– Hay demasiada gente aún… esperemos a que se despeje un poco para poder salir sin inconvenientes. –Susurró.
– Ehh… está bien… –dijo nerviosa. Nuevamente sentía el latir de su pecho de manera estruendosa. ¿Acaso se había puesto nerviosa? ¿por qué?. Marinette cerró sus ojos y se daba palabras de aliento en su mente– Cálmate… Cálmate… Sólo estas así por la emoción del concierto– se decía a sí misma. Presionó con fuerza sus parpados e inhaló profundamente para tranquilizarse.
Luka notó la ligera tensión en Marinette, así que se acercó para verla con mayor detalle. Cuando Marinette abrió los ojos, se cruzó con los grandes pero conocidos ojos del pelinegro, –¿Estás bien Marinette?– susurró preocupado– ¿Deseas que te lleve a casa?. El pelinegro estaba muy cerca de ella, lo que la puso aún más nerviosa. Pero un detalle había pasado desapercibido por Marinette.
– Ehhh… ¿Luka? ¿Qué le pasaron a tus ojos?– preguntó en susurro mientras tomaba con ambas manos la cara del pelinegro. La curiosidad había hecho que la peliazul perdiera los nervios.
– ¿Mis ojos? –Preguntó extrañado, aun estando cerca uno del otro – …Ahhhh… si… me incomodó usarlos durante el concierto así que me quité los lentes de contacto (o pupilentes) cuando fui por las bebidas… –dijo sonriente– …Preferiría tener los ojos escarlata como mi hermana… pero el celeste no está nada mal… ¿verdad? – preguntó mientras guiñaba un ojo.
– Ahhh… yo… supongo que si… –contestó la joven, aún cerca de Luka.
– Hola chicos… ¿También disfrutaron el concierto? – fueron interrumpidos por una voz familiar.
Marinette giró su cabeza instintivamente. Se trataba de Adrien, quien estaba en compañía de Nino.
– ¿Acaso… interrumpimos algo? – preguntó apenado el joven rubio.
La peliazul se dio cuenta de la posición en la que se encontraban. Ella sujetando con ambas manos el rostro del pelinegro. Y con el rostro de Luka muy cerca al de ella.
– Descuida… no nos interrumpes…– dijo el pelinegro sonriente mientras trataba de desviar la mirada hacia el rubio– Mari… me devuelves mi rostro por favor… –susurró divertido.
– Ahhh… Lo siento– contestó la peliazul mientras se reincorporaba y se alejaba de Luka.
– ¿Ustedes también son admiradores de la banda? – preguntó Nino.
– Pues… en realidad… es la primera vez que los oigo… –dijo la peliazul– Pero me divertí mucho –finalizó sonriente.
– Sigo esta banda desde que aperturaban los conciertos de Jagged Stone – Continuó el pelinegro, por eso quería venir… e invité a Mari…
En ese instante se escucharon gritos alrededor, la gente que se dirigía hacia las salidas se atiborró en dirección opuesta y eran atacados por algo o alguien.
Marinette y Adrien reconocieron la escena inmediatamente, se trataba de una criatura akumatizada, así que tenían que entrar en acción como Ladybug y Chat Noir.
– Chicos debemos ponernos a salvo– dijo Adrien mientras dirigía a sus compañeros hacia un lugar seguro. Había mucha gente histérica en los alrededores. Marinette miraba por doquier –Debe haber un lugar seguro en donde pueda transformarme–pensó.
– Mari, sé hacia donde debemos ir…– susurró Luka mientras la tomaba de la mano. Con la gente asustada alrededor, era la oportunidad perfecta para escabullirse. Además, Marinette confiaba en Luka, así que supuso que él la llevaría hacia un lugar donde no sea vista para transformarse en la heroína de París. Ella se dispuso a seguirlo, pero algo lo impidió.
Adrien había tomado la otra muñeca de Marinette –Es peligroso… es por esa dirección en donde está la criatura akumatizada– dijo en un tono serio.
Luka se tensó. No pensaba que el rubio estuviera atento a sus pasos. Trató de buscar una excusa razonable, pero no se le ocurría nada. Jaló del brazo de Marinette instintivamente, pero Adrien no lo dejaba llevársela. –Adrien… tu… –trató de refutarle, pero fue interrumpido.
Se escuchaban los gritos de las personas mientras que autoridades se encargaban de evacuar a los civiles a lugares seguros. Marinette no podía perder más tiempo, interrumpió lo que sea que Luka haya querido decirle al rubio. – Adrien… tienes que ir a un lugar seguro con Nino… yo… eh… hay un lugar al que debo ir antes.
– Te acompañaré– dijo el rubio sin titubear.
– ¡No! …No quiero que te pase nada malo – Le contestó la peliazul– …debes ir a un lugar seguro… sino… me enfadaré contigo– dijo con seriedad y sin pensarlo, pero sonaba muy convincente.
Adrien (al igual que Luka y Nino) se quedó perplejo por las palabras de Marinette. La peliazul se zafó de la mano del rubio y se fue con Luka, perdiéndose entre la multitud.
En contra de la muchedumbre de personas, Marinette siguió a Luka hacia uno de los camerinos del establecimiento. Como se habían realizado varios conciertos de música alternativa, a los cuales Luka había asistido, el pelinegro conocía la zona. Metió a Marinette a uno de los cubiles de los servicios higiénicos –Ahora… tienes que traer a la heroína de París… yo te esperaré– le dijo antes de cerrar la puerta.
– Muchas gracias Luka– susurró del otro lado. Una vez sola en el cubil, Tikki salió de su escondite– Tikki… puntos fuera– Dijo la peliazul antes de transformarse.
[…]
El rubio estaba perplejo, pero siguió a las autoridades que evacuaban a la gente afectada, vio a Nino y le dijo –Lo siento amigo… Pero no puedo dejarlos solos… – y se dispuso a correr en dirección opuesta.
– Viejo… No te atrevas a… –trató de detenerlo Nino, pero era tarde, Adrien se había ido.
Ya en un lugar seguro, Adrien se abrió la camisa de donde salió Plagg– ¿De veras que seguirás dejándote llevar por tus impulsos?– preguntó con ironía el pequeño gatito.
– No hay tiempo que perder… Plagg… ¡Garras fuera! – dijo antes de transformarse en Chat Noir.
[…]
¡Buen trabajo! –dijeron al unísono. Los héroes de París habían (de nuevo), derrotado al villano y con ello terminado sus deberes como héroes. Pese a la afluencia de gente y a las circunstancias, esta vez no les fue tan complicado derrotar al villano.
Chat Noir se veía inquieto, no dejaba de mirar los alrededores, entonces el sonido característico de su anillo sonó. Despertándolo de su búsqueda.
– ¿Chat?... ¿Está todo bien?– preguntó Ladybug preocupada.
– Yo… ehhh… Mi lady… este minino debe irse cuanto antes– dijo mientras sostenía su báculo y se ponía en marcha, dejando a la heroína de París preocupada. En ese instante, sus aretes sonaron, alertándola de que se destransformaría.
Ladybug se dirigió nuevamente hacia los servicios higiénicos en donde se había transformado anteriormente, esperaba encontrar a Luka en los alrededores, pero no había señales de él. Un resplandor emanó de uno de los cubiles, y salió Marinette.
– ¿Luka? – susurró con tono preocupado. Se supone que tenía que esperarlo en este lugar. –Ya puedes salir… –volvió a susurrar.
– ¿Marinette? – se escuchó detrás de ella. La peliazul volteó sorprendida, era Adrien –¡¿estás bien?! –preguntó preocupado.
– ¿Adrien? …¿Cómo es que… –cuestionó sorprendida
– Estaba preocupado por ti… yo…
– ¿Has visto a Luka? –le interrumpió– …se supone que… tenía que estar aquí… pero no lo veo por ningún lado… ¿Crees que le haya pasado algo?
– ¡Mari!... ¡Al fin te encuentro! – se escuchó desde la puerta de los camerinos.
– ¡Luka!... ¿en dónde te habías metido? – preguntó inquisitivamente Marinette mientras se acercaba al pelinegro. –Estaba preocupada– finalizó.
– Lo siento… inspectores me vieron aquí y me obligaron a evacuar…
– ¡¿No te das cuenta lo mucho que se preocupó por ti?! –Interrumpió Adrien– ¡No vuelvas a dejarla sola!– Dijo en tono recriminante. El ambiente se tensó, solo estaban los tres jóvenes.
El pelinegro se dio cuenta a lo que Adrien se refería– Yo lo sien….
Marinette comprendía a Luka, él estaba solo en este lugar, expuesto, todo por esperarla, era obvio que lo obligaran a evacuar. Adrien no sabía nada al respecto, pero era injusto que le recriminara de esa manera, así que antes de que el pelinegro terminara su frase intervino– …Adrien… Luka no tiene la culpa… ya explicó lo que pasó con…
– ¡Estás justificándolo!... –interrumpió el rubio. No podía explicar lo que le pasaba, después de todo lo ocurrido, ella seguía preocupada solo por el pelinegro, Adrien estaba allí, Adrien se había transformado en Chat Noir y como el héroe de París, no podía dejar de pensar en Marinette, pero ella, solo podía pensar en Luka, ¿Qué tenía el pelinegro que hacía a Marinette preocuparse tanto?. Adrien trató de mantener la compostura, pero sus celos le ganaron la partida en su actuar, por lo que habló sin pensar mucho en la situación– hace un rato estabas muy angustiada por saber de él… lo menos que debería hacer es disculparse, además...
– Pero viendo las circunstancias no es necesario culparlo… él es…
– ¡Es suficiente!... no puedo quedarme a oír más – dijo mientras se giraba y se iba de los camerinos.
Marinette estaba sorprendida por el accionar del rubio –¿Acaso estamos hablando del mismo Adrien Agreste? – pensó. Esbozó un suspiro y giró hacia donde estaba Luka.
– Yo… creo que deberías ir con él y conversar…– Dijo –…Ustedes son amigos después de todo…
– ¡No! –Contestó Marinette –…él no sabe la realidad de las cosas, es por eso que actúa así… además… Creo que ya encontraré el momento más adelante para conversar con él. –dijo mientras miraba en su pequeño bolso rosa. En su bolso estaba su pequeña kwami con un semblante de cansancio. Lo que le recordó a la peliazul que sería mejor ir por un aperitivo. –Ehhh… ¿te parece bien ir a comer algo antes de dirigirnos a casa? – le dijo con una sonrisa forzada.
– ¿Estás segura? – preguntó el pelinegro.
– ¡Si por favor!... Mi estómago te lo agradecería –susurró– Además… los héroes de París hicieron un buen trabajo ¿no te parece? –susurró sonriente.
Luka sonrió con el último comentario de su amiga, era cierto, ella como Ladybug era sorprendente. Sin embargo, consideraba que como Marinette era increíble y valiente. – Bien… Entonces… Vayamos por unos frappes– dijo mientras se disponían a salir del lugar.
[…]
– ¡Viejo! estaba preocupado ¿todo bien? – preguntó Nino.
– Ehhh… si… lo siento… –se disculpó apenado con su amigo.
– ¿Estás seguro?... Te ves afligido…
– Sólo… – susurró. En ese instante sintió como un pequeño kwami se removía en el interior de su camisa. Tenía que ir en busca del apestoso queso camembert, el cual sabía con seguridad que tenía en casa. No le quedó de otra alternativa más que buscar una excusa para irse– …no me siento bien…creo que iré a casa– Finalizó el joven Agreste antes de tomar su teléfono móvil y llamar a su guardaespaldas para que venga a recogerlo.
[…]
Marinette permanecía sentada, mientras Luka había ido a hacer el pedido de lo que consumirían. Abrió su bolso, Tikki seguía con un semblante de cansancio. – Espera un poco más… –susurró– …Te daré de mi muffin en cuanto Luka lo traiga– dijo con la finalidad de animarla.
¡Listo Mari! – interrumpió el pelinegro mientras colocaba una bandeja sobre la mesa, en ella habían dos frappes (bebidas frías) y dos muffins (queques o cupcakes)– Sírvete por favor, manifestó mientras tomaba asiento frente a la peliazul.
Instintivamente Marinette tomó la mitad de su muffin y lo metió en su bolso, para de esta manera alimentar a su pequeña kwami. Luka observó en silencio el accionar de la joven y sonrió.
– Ehhh… jajaja… solo decidí guardar esto… por si me da hambre más tarde… jajajaja– Dijo mientras tomaba un sorbo de su frappe. Lo último que quería en ese momento, era que el pelinegro descubriera a Tikki, ya tenía suficiente con que él hubiese descubierto que era la heroína de París. Dirigió con soslayo sus ojos hacia el pelinegro. Él la estaba mirando atento, ligeramente extrañado, mientras daba una mordida a su muffin. Sus ojos se cruzaron, eso hizo que ambos sonrieran ligeramente nerviosos.
En ese instante Marinette lo recordó. En su pequeño bolso tenía el colgante que había elaborado para Luka con la púa de guitarra reciclada. Abrió su bolso y extrajo el accesorio, acto seguido extendió su mano sobre la mesa. –Yo… espero que te guste… –susurró nerviosa.
El pelinegro se sorprendió con lo que su acompañante le mostró – ¿para mí?...–se preguntó mientras hacía un gesto con las manos– …No me digas que eso es… –dijo mientras extendía su mano para sujetar el colgador. Era un colgante modesto, de cuero negro trenzado y algunos detalles plateados y al final estaba… ¿acaso esa era la vieja púa de guitarra que había extraviado la otra vez?, se dijo Luka mentalmente. –Mari… tu… –dijo anonadado mientras revisaba exhaustivamente el accesorio– …¡de veras eres increíble! –dijo con una amplia sonrisa.
Todo indicaba parecer que le gustó. El pelinegro estaba feliz, –¿no estará fingiendo o sí?– se preguntaba mentalmente.
– Juleka no bromeaba cuando decía que eras increíble diseñando –dijo sonriente mientras procedía a colocarse el colgante alrededor de su cuello.
–Parece ser que no está fingiendo– se dijo la peliazul aliviada mientras sonreía.
Se lo puso y acto seguido preguntó fingiendo seducción –¿y cómo me queda Mari?... ¿realza mi belleza natural? –preguntó con sarcasmo mientras sonreía.
– Jajajajaja… pues… nada mal… –atinó a contestar Marinette. Por un momento se preocupó que no sea muy su estilo… pero que equivocada estaba.
– Bien… –dijo Luka mientras sacaba su teléfono móvil– …esto merece una fotografía– manifestó mientras se colocaba junto a la peliazul y estiraba su brazo para tomarse un selfie junto a ella. – Mari… sonríe– dijo. Marinette estaba sorprendida. De veras que se veía muy feliz. Acto seguido hizo un gesto de "amor y paz" con las manos y posó para la foto junto a su amigo.
[…]
La peliazul llegó a casa, se suponía que llegaría temprano, antes que anochezca, pero conversando con Luka el tiempo volaba, él era increíble. Es decir, sabía que era genial, pero en serio ¿Cuánto puede saber un joven como él?. Conversaron de música clásica, hasta de la música compuesta por Jagged Stone, de los héroes de la historia Europea, incluso de Ladybug y Chat Noir. De los lugares a los que ella suele visitar para obtener inspiración para sus diseños, y de los lugares a los cuales Luka se dirige cuando quiere componer una canción. – No puedo esperar por escucharlo interpretar una canción– susurró mientras se disponía a colocarse su ropa de dormir.
– ¿Acaso… te gusta él? – susurró Tikki mientras flotaba por la habitación.
– ¿Qué?... ¡Claro que no! –contestó ligeramente tensa– él es un amigo…
– ¿Al igual que… Adrien?– le increpó la kwami.
– … – Ella por un momento había olvidado lo sucedido luego del concierto. Entonces vino a su mente el rubio. Adrien se había peleado con ella esa tarde. ¿Por qué reaccionó así?. Nunca lo había visto en esa faceta. Siempre aparentaba ser apacible, amable, nada efusivo. Suspiró y trató de analizar la situación, pero estaba exhausta. Apagó las luces y se recostó sobre su cama. – Tikki…será mejor que descansemos– susurró.
– Buenas noches Marinette.
– Buenas noches Tikki– dijo antes de quedarse profundamente dormida.
[…]
Era cerca de medianoche, y en su dormitorio un joven rubio no podía descansar, daba una y otra vuelta sobre su cama.
– ¡Quieres dejar de hacer ruido!– se quejó el pequeño kwami que se había recostado sobre una de las almohadas de la cama. – ¡Las criaturas normalmente esperamos dormir a estas horas!– dijo en tono molesto.
– Lo siento Plagg– contestó mientras se giraba y abrazaba a su almohada. No podía creer lo que había pasado esa tarde, él había perdido el control de sus palabras y terminó levantando la voz a Marinette. Y lo que es peor, quizás ella esté enfadada con él por lo ocurrido. Cubrió su rostro con la almohada. – No puedo seguir así– se dijo a sí mismo. – …A este paso, de seguro ella se alejaría de mí... Pero ¿Qué puedo hacer ahora?.
– De veras que deberías de intentar descansar… –dijo Plagg.
Entonces, el rubio se sentó rápido sobre su cama. – ¿Será muy tarde? –susurró.
– Ahhh… no… Adrien… ni se te ocurra intentarlo… –dijo Plagg mientras escurridizamente se envolvía entre las sábanas.
– Lo siento amigo… Pero no sé qué más hacer… –dijo mientras se levantaba– Plagg… ¡Garras fuera! –dijo enérgicamente antes de transformarse en Chat Noir y salir por la ventana de su habitación.
[…]
Chat llego a la terraza colindante a la habitación de Marinette. Todo estaba en silencio y a oscuras. Felizmente eso no era impedimento para el felino héroe. Forzó el ingreso que estaba en el suelo de la terraza y accedió a la habitación de la peliazul. Sigilosamente como el felino que era, ingresó. Hizo una revisión general al cuarto que ya conocía (pues recordemos que en más de una ocasión el héroe de París había visitado a Marinette). Y entonces vio que la peliazul estaba en su cama profundamente dormida.
Instintivamente se acercó a la cama. Estaba plácidamente dormida. ¿Qué podía hacer? Sólo se limitó a observarla. Su respiración era pausada y cada cierto tiempo balbuceaba dormida como si quisiera decir algo. Chat Noir sonrió nostálgicamente. No era la primera vez que la veía dormir tan plácidamente. Es más, se atrevería a decir que ya se había acostumbrado a verla casi a diario.
– Mmmm …ka– escuchó que ella balbuceaba.
El felino acercó su rostro hacia ella para poder oír con precisión lo que ella quería decir entre sueños.
– Mmm… Lu..ka… –susurró más audiblemente.
Chat Noir se quedó en silencio junto a Marinette. – ¿Acaso tiene que verlo hasta en sus sueños?– se preguntó con fastidio. Era consiente que estaba celoso pero no podía evitar mostrar fastidio hacia el pelinegro. Sabía que era una persona agradable. Y se sentía mal consigo mismo por lo que sentía. ¿Es que tuvo que pasar todo esto para que pudiera darse cuenta de lo que siente por Marinette? ¿Desde cuando es que él siente esta atracción por ella?.
Se suponía que él estaba enamorado de Ladybug. Entonces vino a su mente "su lady". En los últimos días la había visto frecuentemente. ¿Qué acaso no lo había notado?. ¿Qué acaso ya no siente nada por Ladybug?. Tenía muchas preguntas que hacerse y ninguna respuesta al respecto.
Definitivamente es complicado ser Adrien Agreste (el joven modelo hijo de Gabriel Agreste), Chat Noir (el héroe de París) y un adolescente con las hormonas revueltas, y no por cualquier persona, sino por la joven Marinette Dupain Cheng. El héroe esbozó otro suspiro de resignación. Quizás lo mejor sea hacerse a un lado… –¿Qué? ¡Claro que no!. Marinette no es cualquier chica, es su amiga, sabe que puede confiar en ella, además es…– El joven héroe tenía que reconocerlo. Se había enamorado de la peliazul.
Su anillo tintineó y eso lo sorprendió –No de nuevo– se dijo mentalmente. ¿Acaso tenía limitaciones en la cantidad de transformaciones diarias? ¿o es que Plagg estaba muy cansado por lo acontecido ese día? Como sea, aún le quedaban unos minutos antes de destransformarse, así que quiso despedirse de Marinette quien seguía durmiendo. – Descanse mi lady – susurró. No hubo respuesta, era obvio, no quería despertarla. Entonces el joven héroe quiso aprovecharse un poco de la situación. Un pequeño beso, ¡eso es!, ya lo había hecho antes y no tiene nada de malo, si ella no se entera… ¿verdad?.
Se acercó cautelosamente a su rostro, podía sentir la respiración pausada de Marinette. Entonces cerró los ojos y se dejó llevar, besando tiernamente los suaves labios de la joven. Ya extrañaba esta sensación, besar a la chica que le gusta y sentir ese cosquilleo característico que te llena de placer al hacerlo. El héroe entre abrió sus ojos y lo notó. Marinette había despertado y lo miraba fijamente mientras sus labios seguían unidos.
Continuará…
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Disculpen la demora :( . Honestamente no sé si me leen, creo que mi historia no es tan buena (estoy pasando por un momento de incertidumbre x_x) La buena noticia es que ya terminé de escribir el bendito fic xD ...El próximo capítulo lo subiré cuando llegue a los 70 Reviews. Un abrazo a distancia... los estaré leyendo :D
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