CAPÍTULO 10: La Primera Cita

-Vamos, tú puedes- el chico iba caminando por la banqueta, hablando consigo mismo, mucha gente se le queda viendo, unos con lástimas, otros con burla y una que otra señora con miedo- No es tan difícil, sólo es una cita, no puede ser tan difícil pedírsela, la conoces desde hace más de diez años- continua con su dialogo y sin darse cuenta había llegado a su destino, una casa azul se levanta frente a él.

-Hola- para desgracia o fortuna, hay momento en que no sabes cómo te juega el destino, le abrió ella- ¿Qué haces aquí? ¿Pasó algo?

-Bueno yo- de repente se quedó mudo, debía haber pensado bien que decir antes de venir- Yo…

-¿Estás bien?- pregunta con verdadera preocupación- ¿Quieres pasar?

-Yo…-seguía sin poder decir otra palabra-Yo…

-Por favor, me estás asustando, entremos a la casa- lo tomó de la mano y lo jalo para que entrará, además varias personas se les quedaban viendo.

-No- se soltó del agarre- Yo…

-¿No?- alzó una ceja, se estaba empezando a molestar- ¿Entonces qué quieres?

-¿Quieres tener una cita conmigo?- sin querer lo había gritado, eso hizo, gritar lo que realmente quería, la chica se le quedo viendo sorprendida, para después darle paso a la emoción.

-Sí- el chico no creía lo que oía, ella dijo que sí- ¿A dónde vamos?

-A…-otra vez la mente vacía- A…- sin poder evitarlo ella empezó a reír, como siempre su risa era una melodía para él.

-¿Te parece que lo veamos después? Gerald- el moreno suspiró y le regreso la sonrisa.

-Claro Phoebe- la tomo de la mano- Lo importante era saber si querías tener una cita conmigo- saliendo del portón le dijo- Pero ahora que dijiste que sí te prometo algo.

-¿Qué?- la chica de lentes estaba muy divertida.

-Será la mejor cita que has tenido en tu vida- sin esperar nada salió corriendo.

-Si es contigo, sé que será así- se recargo en el portal de su casa, pero el sonido del teléfono la saco de sus pensamientos.

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-Vamos Phoebe, contesta- la rubia está acostada en su cama con el teléfono.

-Residencia Heyerdahl - le falta un poco el aliento- ¿Quién habla?

-Soy yo

-Helga- la asiática podía reconocer esa voz donde fuera, pero estaba de muy buen humor

- Oye ¿ya hablaste con el ex melenudo?- la chica al escuchar a su mejor amiga se puso roja, ¿acaso Gerald fue hablar primero con Helga?

-Yo…y- empezó a tartamudear-Yo…bueno…tú sabes

-¿Phoebe estás bien?- le preguntó- ¿Te hizo algo el ex melenudo? ¿Quieres que lo dejemos fuera de nuestra tradición?- desde que Arnold se fue a San Lorenzo, Phoebe, Helga y Gerald se juntaban para ir a la Feria del Queso, la rubia accedía para darle una oportunidad a su mejor amiga de estar cerca del chico, comúnmente solía perderse para que esos dos estuvieran juntos.

-Ah eso- suspiró aliviada

-¿De qué creíste que hablaba?- era raro que su amiga estuviera tan nerviosa.

-No, de nada- se rio un poco- Pero ¿Estás segura de querer hacerlo este año?

-Claro que sí- la pregunta la sorprendió un poco- ¿Por qué preguntas?

-Bueno- no estaba segura de cómo decir lo siguiente- Arnold regresó.

-Eso ya lo sé- interrumpió la chica- Sería muy tonto no darte cuenta del balón con patas- otra vez el mismo chiste, de nuevo ella fue la única que se rio.

-No me refería a eso- tragó en seco- Bueno, Arnold y Gerald son mejores amigos ¿No crees que lo invite a ir a la feria con nosotros?

-Mmm- la rubia se levantó de su cama y se vio en el espejo- Es probable- empezó hacer muecas- Pero, es nuestra tradición.

-Lo sé, pero también la tuya es desaparecer para dejarnos solo- la rubia tosió- ¿Crees que nunca me di cuenta de eso?

-Eres demasiado inteligente- masculló entre dientes.

-Gracias Helga- la chica sonrió internamente-¿Entonces?

-Creo…- soltó un suspiro- Debemos continuar con la tradición, además como tú dices, suelo desaparecer.

-¿Estás segura?- no quería meter en problemas a su amiga.

-Claro- se sentó en el suelo con un cuaderno rosa en sus manos- ¿Le avisas a Geraldo que nos vemos donde siempre mañana?

-Afirmativo, nos vemos mañana Helga.

-Hasta mañana Phoebe- escucho como su amiga colgó del otro lado, soltó el teléfono y se quedó viendo el cuaderno- Maldición- aventando la libreta se puso de pie y sacudió su cabeza- Sigo sin poder escribir- volvió a verse en el espejo- La Feria del Queso ¿eh? Espero no tener que arruinar una cita ahora.

La rubia se encontraba viendo un aparador de telas, suspirando decidió entrar a la tienda, en unos meses el club de teatro iban a presentar el clásico de W. Shakespeare Mucho Ruido y Pocas Nueces, tenía que empezar hacer su vestuario si quería tenerlo a tiempo.

-Helga- una voz la detuvo, volteando a su derecha vio a Arnold que le sonreía, traía una pinta de despreocupación, unos jeans algo viejo y gastados, playera azul y encima una chamarra negra, el cabello aún más revuelto, como si se hubiera parado hace pocos minutos.

-¿Qué hay Cabeza de Balón?- ese día la chica tenía una pinta similar, usaba unos jeans rotos de la rodillas, una playera blanco y encima una chamarra rosa, unos tenis de tela rosas completaban la vestimenta.

-¿A dónde te dirigías?- definitivamente no iba a desaprovechar la oportunidad de estar cerca de la oji azul.

-Bueno, metiche- el rubio rodo los ojos- Voy a comprar tela- la chica entro a la tienda seguida por él.

-¿Para qué?- la chica tomaba entre sus manos una tela blanca y suave.

-Bueno, ya que estás tan interesado- volvió a acariciar la tela y se dirigió a otro estante-Estoy buscando tela para mi vestuario en la obra de primavera.

-¿En serio?- como siempre, el optimismo por delante- ¿Cuál van hacer?

-Pues…Mucho Ruido y Pocas Nueces- no sabía porque le daba pena hablar de eso con el rubio.

-¿Y qué papel vas hacer tú?- antes de que la rubia contestará la interrumpió- No, espera, deja que adivine, serás Beatriz ¿verdad?

-¿Conoces la obra Arnoldo?- estaba sorprendida, honestamente nunca pensó que iba a poder hablar de literatura o teatro con el oji verde.

-Claro- sonrió- Pero dime, ¿le atine?

-Sí- desvió la mirada, definitivamente esa sonrisa la hacía perderse.

-Ja, lo sabía, Señorita Bocazas- Helga frunció el ceño- ¿Quién será Benedick?

-Curly- le contesto de mala gana.

-¿Estás enojada?- preguntó al darse cuenta del tono de la chica.

-No- salió de la tienda.

-Helga, espera- el chico corrió para alcanzarla, la tomo de la cintura y la abrazó.

-¿Qué haces zopenco?- casi grito al sentir como la tenía tomada el chico.

-Ven- la jalo hasta una calle lateral y la recargo en la pared y puso sus dos brazos a los costados para que ella no se fuera- ¿Estás enojada?

-Ya te dije que no- desvió la mirada para no tener que ver esos ojos.

-¿Segura?- se acercó un poco más.

-No lo estoy cabezón- lo empujó, pero el chico no se movió- Déjame ir.

-No hasta que me digas porque estás enojada- la rubia lo encaró.

-Me molesta que me tengas acorralada- lo volvió a empujar, pero él se acercó más ¿De cuándo acá el camarón con pelos era más fuerte que ella?

-No lo estarías si no estuvieras molesta- se acercó aún más, se empezaban a mezclar los alientos de los dos- ¿Entonces Helga? ¿Por qué estás enojada?

Yo…- ¿acaso Arnold la iba a besar? No podía, no- Me llamaste Señorita Bocazas- termino gritando, definitivamente la presión no era buena para la chica.

-¿Qué?- se apartó completamente.

-En la tienda- bajo la mirada, estaba sonrojándose- Me llamaste Señorita Bocazas- la chica alzó la mirada sorprendida al escuchar la risa del rubio.

-Lo siento, lo siento, no era mi intención reírme- la risa se fue apagando- Espera- la chica aprovecho para huir, pero no pudo ir muy lejos, nuevamente estaba recargada en la pared y los brazos del chico evitaban que se moviera- No te lo dije a ti, recordé que ese es el apodo de Benedick para Beatriz- la abrazo por la cintura y la chica sintió calor, mucho calor- Lamento el error Helga- susurró a su oído y la chica se sintió derretir, poco a poco se alejaron- Por favor- la miro con ternura- Siempre, que haga o diga algo que te moleste dímelo.

-Entonces nunca acabaría-sin poder evitarlo el chico se rio.

-Oye, tendremos que encontrar una manera para que te pongas de buenas, por el momento- sin previo aviso, sin ninguna advertencia la volvió a abrazar, pero no se conformó con rodearla con sus brazo, le tomo el mentón y deposito un leve beso en la mejilla de la chica, muy cerca de sus labios, la rubia se sonrojo y se perdió en esa sensación, Arnold acababa de besarla, el rubio se separó y la vio con una sonrisa- Parece ser que esta es una buena manera de que me perdones, pero…-empezó a reír al ver que no se movía- Nos vemos en la noche Pataki- sin más se alejó dejando a Helga muy sonrojada- Por cierto- la rubia empezó a salir de su encantamiento cuando sintió la voz del chico muy cerca- Te vez linda apenada.

-Idiota- grito al tiempo que veía al chico huir de ahí.

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Como todos los años La Feria del Queso llegó a Hillwood, queso chedar, amarillo, de hebras, suizo, parmesano, manchego, todo con olor, sabor o forma de queso. Una rubia esperaba, en esos momentos, impacientemente a que su mejor amiga llegará.

-Helga- Brainy, vestido todo de negro se presentó en frente de ella- ¿Qué haces aquí sola?

-Contemplando la noche- contesto con ironía-¿Qué crees que hago zopenco?

-Esperando a tu cita- respondió con inocencia.

-¿Acaso hay alguien suficientemente bueno para mí?- últimamente se sentía incómoda al lado del chico, él no la dejaba de mirar siempre que podía y eso la hacía sentir muy rara.

-Pues…-se señaló así mismo- Aquí me tienes.

-¿De verdad eso te funciona?- alzo la ceja izquierda interrogando.

-Al parecer contigo no- alzó la mirada y sonrió- Pero espero que un día sí funcione- la chica frunció el ceño- Ahora sí me disculpas, a mí sí me está esperando mi cita, con permiso- la oji azul siguió con la mirada al rubio y vio cómo se juntaba con una chica, que al parecer se veía mayor.

-Helga- regreso la mirada para ver llegar a Phoebe agitada- Lo siento, no me di cuenta de la hora- aspiro un poco para controlar su respiración- ¿Y los chicos?

-No lo sé- la rubia vio sorprendida a su amiga, ella nunca llegaba tarde- ¿Una lectura?

-Sí, una lectura- Helga observo más detenidamente y se dio cuenta que la chica le mentía, traía el cabello suelto y levemente ondulado, así como maquillaje y vestía un pantalón negro con una blusa, con escote azul, nunca había visto a su amiga vestida tan…¿provocadoramente?, si la comparaba con ella, que llevaba la misma vestimenta que la mañana, exceptuando que traía el cabello en una coleta alta, se veía demasiado bien- ¿Segura que una lectura?

-Sssí- la asiática se había dado cuenta del escaneo de parte de su mejor amiga.

-¿Segura?- se levantó y se puso enfrente de Phoebe que también se enderezó- Bueno, pues esa lectura te hizo muy bien hoy, amiga.

-¿Qué?- la chica se sonrojo furiosamente- Helga yo…yo

-No me tienes que dar explicaciones- se acercó un poco más y le dijo en voz baja- Si te quiere arreglar para el ex melenudo, pues…

-Helga- su rostro se cubrió de rojo-Gracias.

-No te preocupes Phoebe, si no le gustas al plumero francés lo más seguro es que…

-No deberías decir ese tipo de cosas tan a la ligera- interrumpió Gerald.

-Se te está haciendo una costumbre interrumpir cuando habló plumero- los chicos estaban enfrente de ellas, Arnold y su mejor amigo.

-Es inevitable- la voz del moreno salió molesta- Cuando dices cosas que no debes de decir.

-Basta- dijo la asiática al ver que su amiga iba a responder a la agresión- Tratemos de llevar las cosas en paz- se le hacía raro que esos dos se pelearán, era cierto que no siempre llevaba la fiesta tranquila, pero por lo menos las discusiones fuertes eran cosas del pasado.

-Estoy de acuerdo con Phoebe- el rubio traía cara de cansancio y vestía igual que en la mañana, exceptuando que su cabello se veía un poco más ordenado.

-Bueno melenudo- la oji azul se molestó por la interrupción de su mejor amiga y ahora el oji verde parecía que le quería dar lecciones de comportamiento- Si ustedes no hubieran llegado tarde- El chico de cabeza de balón suspiró antes de contestar.

-Lo siento Helga, fue mi culpa, Rose no se quería dormir temprano-, la rubia bufó pero el rubio sonrío y chasqueó los dedos- Pero- se acercó un poco a ella- Si quieres nos contentamos como en la mañana- la chica se movió y empezó a caminar a la feria- O tal vez no.

Los demás la siguieron, la feria de este año no los decepcionó, menos a Arnold que llevaba años sin verla, todos los juegos se veían divertidos y arriesgados y los de azar tenían premios muy interesantes, claro todo en relación al queso.

-Vamos, subamos primero a los juegos, luego comemos y por último les daré la hermosa demostración de mi puntería- dijo Helga al tiempo que corría al primer juego, El Martillo, aunque adaptado a la feria del queso era de color amarillo. La asiática y los otros chicos sólo sonrieron, al parecer el mal humor de la chica se había esfumado.

-¿Te encuentras mejor?- Gerald sostenía el cabello de Phoebe que estaba, para su desgracia, vomitando en un bote de basura, después de subir al Martillo, a la torre, a la montaña rusa, al látigo, a los carros chocones, la vuelta al mundo y subir nuevamente a todos, el estómago de la asiática no pudo más.

-Creo- sin poder evitarlo volteo a ver a su mejor amiga y si las miradas matarán definitivamente la rubia lo estaría, la oji azul sólo se limitó a encogerse de hombros.

-¿Entonces ya no vamos a comer?- preguntó con una genuina sonrisa en sus labios Helga.

-Helga- murmuro un poco molesto el moreno.

-De acuerdo- a la rubia se le ilumino la mirada y se acercó a su amiga, le dio una cajita y le dijo algo al oído que provoco que se sonrojará, luego se alejó y se dirigió al chico del afro- Bien, ex melenudo, te pido de favor que lleves a mi amiga a su casa o…que la cuides…no sé, haz algo para que se sienta mejor- al oír eso el chico al que se refería la oji azul se sonrojo- Yo tengo hambre- empezó a caminar pero se detuvo al escuchar a la chica de lentes.

-No olvidas algo- las dos miraron a Arnold que sólo observaba la escena, no estaba seguro de qué estaba pasando, pero sabía que no se podía quedar ahí, suspirando la rubia lo tomó del brazo y se lo llevó, guiñándole un ojo en el camino a Gerald.

-Entonces- empezó el moreno- ¿Quieres que te lleve a casa?- preguntó aunque internamente deseaba que la chica dijera que no.

-No- la chica estaba más compuesta, por lo menos el color en la cara ya le había regresado- Vamos, todavía hay mucho que hacer, mientras no implica subirme a otro juego mecánico o comer, creo que nos podemos divertir todavía.

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En un puesto de comida, donde todo tenía queso, estaban los dos rubios, uno sentado frente al otro, sin plato de comida o vaso de bebida aún.

-¿Qué esperas Cabeza de Balón?- el chico la miró con duda- Ve por algo de comer.

-¿Perdón?- alzó levemente una ceja.

-Te toca comprar la comida- la chica sonrió levemente- No haces muchos méritos con la persona que, según tú, te gusta ¿verdad?

-¿Qué?- un leve sonrojo subió por las mejillas del oji verde, no esperaba que Helga lo atacará de esa manera, era vil, pero de cierta manera ¿coqueta?, lo confirmo al ver a la chica reírse, lo que provocó que el frunciera el ceño completamente.

-No te molestes cabezón- de nuevo los apodos- Era broma- se acercó a él, todo lo que la mesa se lo permitió- Pero- bajo la voz, suave, como un ronroneo- Todavía tengo hambre- el chico sonrió, dos podían jugar el mismo juego.

-De acuerdo- la tomo levemente de la mano- Entonces ¿esta es nuestra primera cita?-la chica vio calculadoramente y analizó la situación, ya estaba cansada de que siempre Arnold ganará, no es que jugará con los sentimientos del chico, pero sí un poco con la que estaba pasando. Se soltó del agarre del rubio y sonrió.

-Yo…-que supiera que debía ganar esta, no significaba que fuera fácil- Yo…En tus sueños Cabeza de Balón- nuevamente salió la vieja Helga, el chico se rio.

-Me parece bien, no es nuestra primera cita- la rubia lo miro molesta- No te enojes, tú lo dijiste- se puso de pie- Pero soy un caballero, te invitaré a cenar, pero con una condición.

-No te voy a besar Melenudo- respondió secamente.

-¡Lástima!- se acercó nuevamente a ella y se puso a su altura- Porque me muero de ganas- la oji azul se sonrojo, últimamente le pasaba con mucha facilidad, por lo menos en lo que llevaba del día ya iban más de cinco veces- Pero esta vez no te voy a pedir eso- el menor de los Shortman se enderezó- Si no que me expliques que acaba de pasar allá atrás.

-¿A qué te refieres?- inquirió mientras se componía del acercamiento.

-A Gerald y Phoebe- contestó antes de ir a la fila para pagar la comida.


Flash back.

-Vamos Melenudo- Helga de 11 años jalaba a Gerald de la misma edad, vestía de manera similar que a los diez, sólo que en vez de falda usaba un overol rosa, con playera blanca, sus coletas de siempre y su uniceja vivía sin la preocupación de que unos años más adelante desaparecería bajo la tortura de Rhonda, Lila y Phoebe. El moreno por su parte seguía con exactamente la misma vestimenta, pantalones de mezclilla con su inseparable playera roja con el número 33.

-¿A dónde vamos Pataki?- preguntó molesto, desde que su mejor amigo decidió quedarse en Centro américa a vivir con sus padres el humor del chico era pésimo, todos se habían dado cuenta y aunque al principio los demás niños, Harold, Sid, Stinky, trataron de animarlo, con el tiempo decidieron darle tiempo al tiempo, pero la rubia nunca desistió y el ejemplo es que en ese momento lo arrastraba a la Feria del Queso, la primera a la que iban desde que Arnold vivía en San Lorenzo.

-Plumero Francés- dijo soltándolo y haciendo que volteará- Es suficiente de tu plan de víctima- el chico abrió la boca para protestar, pero lo interrumpió- Sabes que es cierto. Todos extrañan…-bajo la voz- extrañamos a Arnold, pero sé que a él le gustaría que tú siguieras tu vida. Él lo dijo, fue un hasta luego, no un adiós- el moreno observo a la niña que estaba en frente de él, ruda y fría, además de las más temida de toda la primaria PS 118, era cierto que estaban a un paso de entrar al séptimo grado, pero Helga seguía siendo Helga, pero al verla fijamente y preocupada por el hecho de que él estuviera triste se dio cuenta porque su mejor amigo estaba enamorado de ella, todo era una máscara, todo para esconder la parte amable y noble de la niña y eso hizo que sintiera una enorme ternura, sospecho que Arnold se sentía igual cuando lo descubrió, aunque conociéndolo, lo más seguro es que el rubio siempre lo supo. Además si la mirabas detenidamente la rubia no era fea, tenía unos enormes ojos azules profundos y una boca rosa, en ese punto el moreno detuvo su pensamiento, no podía olvidar que la rubia era "algo" de su mejor amigo y la mejor amiga de la chica que le gustaba- ¿Me estás escuchando Geraldo?

-Sí- respondió avergonzado- Entiendo que tengo que seguir Helga, gracias por recordármelo- y lo último lo dijo de corazón lo que provoco que la chica sonriera.

-Bueno melenudo, vayamos a la feria, Phoebe nos está esperando- empezó a avanzar, pero se detuvo y se giró de nuevo hacia el chico- No te preocupes, les daré un tiempo a solas- y le guiño el ojo, provocando que el moreno se sonrojará.


-Y lo hago todos los años- la oji azul estaba comiendo la hamburguesa que el rubio le compró- Todos los año me desaparezco para que esos dos tengan una "cita"-bebió un poco de refresco- Aunque para ser honesta no sabía cómo hacerlo este año.

-¿Por qué?- preguntó el chico mientras agarraba unas papas fritas.

-Por ti- respondió, golpeando levemente la mano del chico- Son mías- gruño.

-¿Por mí?- se sobo la mano y le sacó la lengua a la rubia mientras agarraba más papas.

-Sí- volvió a golpear al chico y le arrebató las papas- Que son mías.

-¿Por qué?- le quito nuevamente las papas y se comió más.

-Porque es más fácil desaparecer cuando estás solo- lo miro con desprecio al ver como el chico se comía las últimas migajas de la papas- Eran mías.

-De los dos- respondió limpiándose la boca- Me hubieras dicho de tu plan y te hubiera ayudado.

-Cómprame otras- exigió- No pensé en eso.

-No quiero, además tú te comiste la mayoría- protesto- Cuando los dejabas solos ¿Qué hacías tú?

-Arnoldo, no me provoques- se sobo el brazo- Pues, me iba a mi casa para no volvérmelos a topar y pudieran disfrutar.

-¿O sea que ya no veías la feria, ni nada?- estaba sorprendido.

-No- se sobo un poco más el brazo

-Eres increíblemente linda- dijo sonriendo- Por eso te comprare otras papas- se puso de pie y se volvió a formar, la chica agradeció que se fuera, era más sencillo controlarse cuando él no estaba cerca.

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-¿Entonces si tiro las botellas y gano el conejo de peluche?- Phoebe y Gerald estaba enfrente de al puesto de tirar las botellas con una pelota, le chico la quería sorprender por eso iba a participar en el juego.

-Así es niño- el moreno respingo levemente al escuchar al dueño del puesto referirse a él como niño.

-Bueno, dame un juego- puso el dinero con seguridad en el tablero y el señor le dio tres dardos.

-¿Quiere que le de otro juego niño?- el moreno había fallado estrepitosamente y de nuevo que le dijeran niño hizo que algo en su cabeza se prendiera.

-¡Vamos!- empezó nuevamente a lanzar.


Flash Back

-Gerald ¿Y Helga?- preguntó Phoebe, era el segundo año en que iban los tres a la feria del Queso y al igual que el primer año la rubia había desaparecido.

-No lo sé, pensé que venía atrás- no completo la frase porque vio a lo lejos la rubia, la cual le sonreía y se despedía para luego guiñar el ojo, igual que lo hizo el año anterior- No te preocupes, ella está bien.

-¿Seguro?- la asiática estaba preocupada, aunque sospechaba que la desaparición de su mejor amiga mucho tenía que ver con el hecho de dejarlos solo.

-Sí, mejor sigamos disfrutando la feria- la tomó levemente de la mano lo que provocó que ambos se sonrojarán, pero la chica le sonrió.

-Vamos Gerald, subamos a la Rueda de la Fortuna- le dijo mientras corría hacía el juego.

-Gracias Pataki- susurró antes de seguir a la chica de lentes.


-Vamos Cabeza de Balón- ambos estaban formados para subir al juego llamado La Vuelta al Mundo, que consistía en dar vueltas a tal velocidad que los chicos quedarán pegados a la pared del juego, el rubio no quería subir después de haber comido.

-No Helga, mejor vamos a otro juego- era difícil negarse cuando la chica lo miraba con sus grandes ojos azules.

-¿Acaso tienes miedo?- su táctica siempre para lograr lo que quería del chico era retarlo, con los años eso no cambió

-No me vas a convencer así- o tal vez sí.

-¿De verdad?- se acercó lentamente- No querrás saludar a la Vieja Betsy y a los Cinco Vengadores ¿o sí Arnoldo?

-No te atreverías- el rubio la vio retándola pero antes de que otra cosa sucediera una voz llego a los oídos de los dos, para alegría de la rubia y molestia para el oji verde.

-Pataki- hasta ellos llegó Wolfgang seguido de Edmond, que sólo creció, pero la cara de distraído aún la tenía.

-Wolfgang- la chica lo saludo con entusiasmo, Arnold se limitó a hacer un gesto con la cabeza.

-Hey Wolfgang regresó el Cabeza de Balón- inquirió Edmond.

-Les dije que sólo yo lo puedo llamar así- la rubia se estiró- Wolfgang sube conmigo, esta niñita no lo quiere hacer.

-A tus or…- no pudo terminar la frase ya que el rubio se puso en medio de los dos, el rubio cenizo se le quedo viendo inquiridoramente y se rio- Parecer ser que alguien está marcando su territorio.

-¿Qué te pasa Arnoldo?- lo empujo la rubia para tomar a Wolfgang, pero no completo el movimiento ya que el oji verde la tomo de la mano y la llevo al juego.

-Parece ser que alguien se puso celoso- Edmond se rasco la cabeza- ¿Los seguimos?

-Ya creo que sí- respondió el ex capitán de base ball caminando atrás de la pareja.

Al minuto de estar arriba del juego Helga entendió porque Arnold no quería subir, empezaba a marearse, al parecer esa regla de esperar media hora después de la comida antes de nadar se aplicaba también para los juegos mecánicos. Tratando de controlar las ganas de vomitar se llevó las manos al estómago y empezó a respirar profundamente, sólo que las ganas no se iban, se hacían más fuertes.

-¿Pataki estás bien?- Wolfgang y Edmond veían divertidos a la oji azul que estaba vomitando dentro de un bote, el rubio sostenía una botella del agua, la rubia había salido corriendo al momento que termino el juego.

-Por eso te dije que no subiéramos- Helga miro con molestia a Arnold que la veía también burlonamente.

-Ya, ya entendí señor perfecto- la oji azul se limpió la boca- Vamos por un helado.

-¿Qué?- preguntaron al mismo tiempo los tres chicos.

-¿No tienen hambre?- la chica los miro- ¿Qué?

-¿Te sientes bien Helga?- el oji verde fue el primero en reaccionar.

-Sí ¿Por qué lo dices?- la rubia seguía viéndolos confundida, la risa de Wolfgang invadió el lugar.

-Vamos Pataki, yo te lo invito- el rubio cenizo camino hasta el puesto de helado seguido por los demás- ¿Fresas?

-Mejor chocolate- contestó Helga burlonamente, haciendo referencia a la alergia de Wolfgang al cacao.

-Muy graciosa ¿Qué te parece vainilla?

-Mi favorito- Arnold y Edmond se quedaron viendo- Ustedes qué esperan, no van a comprar el de ustedes zopencos- tomo el vaso que le ofrecía el chico más alto y se dirigió junto con él a una mesa.

-¿Entonces Helga?- ambos estaban sentados, el rubio y el mejor amigo del ex bravucón aún estaban en la fila- ¿Estás contenta?

-¿Por qué lo preguntas?- detuvo la cuchara en el aire para ver la mirada café del chico.

-Porque estabas con Arnold- la chica sólo lo fulmino con la mirada y le soltó un golpe en el brazo- Hey, ya te dije que te portes como una dama- dijo sobándose la zona afectada, otra vez.

-Y yo que dejes de preguntar estupideces.

-No lo son y antes de que me vuelvas a golpear- se adelantó a la acción de la oji azul- Sólo te voy a decir que es momento de realidades, no de sueños- la chica lo miro confundida- Sabes a que me refiero, bueno- se puso de pie y tomó del cuello a Edmond que había llegado junto a Arnold- Es hora de irnos y permitir que la pareja continúe su cita.

-No es…

-Lo que digas Pataki- Wolfgang no le permitió acabar- Vámonos

-Pero no me he comido mi helado- reclamó su amigo.

-Cállate y camina- se fueron discutiendo los dos chicos, Arnold se sentó al lado de Helga.

-¿Qué fue eso?- cuestionó viendo a lo lejos a sus anteriores acompañantes.

-Al parecer, no soy la única con un plan- dijo mientras observaba como Wolfgang le daba un leve golpe en la cabeza a su amigo y lo hacía caminar.

-¿Cómo?

-Olvídalo Cabeza de Balón, hay cosas que no vas a lograr entender.


Flash Back

-Phoebe- Gerald se encontraba junto a la chica en la Montaña de la Fortuna, ahora tenían 12 años- Hay algo que quiero decirte- estaban sentados uno frente a el otro-Yo no estoy seguro de cómo decir esto pero…

-¿Qué pasa Gerald?- la asiática estaba confundida ¿Acaso el chico del afro se iba a declarar?

-Bueno es que tú a mí me…

-Lo lamentamos señores usuarios hemos sufrido una pequeña falla-una voz de hombre salió de un altavoz interrumpiendo a los chicos-Les pedimos que se acerquen a las puertas de su canastillas para que la grúa los pueda sacar.

Después de diez minutos estaban a salvo en el suelo y pudieron observar cómo se llevaban a Eugene en una camilla, al parecer el niño pelirrojo había subido junto a la pareja. El moreno suspiro, el momento había pasado y difícilmente iban a recuperarlo.


-Han pasado cinco años desde esa vez- pensaba la asiática mientras observaba a Gerald, que iba por su sexta oportunidad en el juego tiro al blanco, como era de esperarse no había ganado ninguna- ¿Por qué no volvimos hablar del tema?- seguía pensando cuando soltó un suspiro.

-¿Estás bien?- preguntó el chico al escuchar el suspiro de su acompañante- Lo siento- inclinó levemente la cabeza- No pensé que estuvieras aburrida.

-No lo estoy- sonrió levemente- Es que estaba pensando.

-En mis oportunidades de ganar este juego- bromeó y la tomó de la mano y la alejó del puesto- ¿Recuerdas la primera feria a la que venimos?- siguió hablando- Antes de que Arnold se fuera- la chica lo miró con duda- Bueno, no sé si pueda decir eso, nos encontramos casi al final. El túnel del…

-Oh te refieres a cuando Helga arruinó los planes de Arnold con Ruht- el moreno la miro sorprendido- Creo que no debí de haber dicho eso.

-¿Helga arruinando los planes románticos de Arnie?- el chico caminó hasta el puesto de helados, donde anteriormente había estado la pareja de rubios- ¿Un momento, eso no fue con Lila?

-Bueno- dudo antes de seguir, no estaba segura de contarle eso a Gerald, pero ya eran cosas del pasado ¿No?- También tuvo la culpa.

-Eso fue hace tanto tiempo- se paró- ¿Quieres un helado?

-Mientras no sea de queso- el chico fue y regreso con dos conos de chocolate.

-Pregunta- la asiática lo vio divertida, nunca pensó que el chico del afro se interesará tanto- ¿Desde cuándo lo sabes?

-¿Qué?

-Que a Helga le gusta Arnold- la chica bajo la mirada, eso era algo personal.

-Pues…-dudo antes de contestar- Creo que antes de que Helga me lo dijera y eso fue antes de San Lorenzo.

-¡Vaya!- era mucha información- ¿Por qué no están juntos?- Phoebe se preguntaba lo mismo desde que el rubio regresó.

-Creo- limpió sus lentes y se los puso nuevamente- Que los dos están confundidos.

-Pero mi amigo

-Sé que ha hecho planes e incluso como es ahora con ella me da entender que la quiere- lo interrumpió- Pero, creo que el día que ambos estén al cien seguros de lo que sienten podrán estar juntos, hay duda, porque creo que es algo muy real- nuevamente la chica demostraba su inteligencia.

-Supongo que tienes razón- se puso de pie y le tendió su mano a la chica, pero esta vez no dudo, no la quito, si de niño había sido capaz de estar al lado de ella, ahora de grande tendría que confirmarlo- ¿Nos vamos?

-Sí- la chica tomo la mano ofrecida, el chico sonrió.

-¿Te acompaño a casa?- los dos ya estaban afuera de la feria.

-Claro- caminaron tomados de la mano, igual que hace 8 años, igual que hace 7 y como lo llevaban deseando desde hace tiempo.

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-Vamos Cabeza de Balón- los rubios se encontraban ahora en el puesto de tiro al blanco- Yo tiro mejor.

-Helga- el rubio iba por su tercera oportunidad, irónicamente esta situación le recordaba mucho la vez cuando invito a Lila a la feria- Yo puedo hacerlo- la rubia rodo los ojos.

-Y eso que esta vez no les puse pegamento- al momento de decirlo se tapó la boca.

-¿Qué dijiste?- el chico dejo el dardo y la volteo a ver.

-Nada Arnoldo. Tira ¿Quieres?- el oji verde movió la cabeza y tiro, logrando esta vez dando en el centro y tirando las botellas.

-¡Vaya!- el encargado le dio un oso a Arnold que miro a la rubia- No te estaba halagando, simplemente era una expresión de sorpresa- el chico sonrió de lado.

-Lo que digas Helga- empezó a caminar seguido por la chica.

-¿Ya nos vamos Cabeza de Balón?- pregunto al ver que se dirigían a la salida.

-¿No te quieres ir?- seguía cargando el peluche, el cual miraba continuamente la oji azul- Ya acabo la feria.

-Como quieras Melenudo- contesto y siguió su camino, a su lado iba el muchacho que balanceaba y aventaba cada tanto el muñeco.

-¿Puedes parar?- Helga brinco y atrapo el oso antes de que Arnold lo logrará agarrar- Me desesperas- y cargo el peluche y caminaron hasta la casa de la rubia en completo silencio- Bueno Cabeza de Balón, me voy.

-¿Helga?- la chica se detuvo y regreso la mirada a su acompañante- ¿Me regresas mi oso por favor?- la rubia abrió los ojos y molesta le aventó el muñeco-Espera- la sostuvo de la mano y la atrajo a él- Es tuyo, lo gané para ti- le coloco enfrente el oso- Era broma lo anterior.

-No lo quiero- bajo la mirada avergonzada, él alzó una ceja.

-¿Segura?- la chica volvió a negar con la cabeza- Bien- se alejó un poco- Supongo que se lo puedo dar a Li…

-Ni se te ocurra- no lo dejo terminar y le arrebató el muñeco y antes de cualquier cosa entro a su casa, ya dentro se dejó caer por la puerta con el peluche en las manos, lo vio, grande, café y con los ojos de cristal- Estúpido Cabeza de Balón.

-Buenas noches Helga

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En otro pórtico también llegaba una pareja.

-Bien aquí estamos- Gerald seguía sosteniendo la mano de Phoebe- ¿Puedo hacer una última pregunta?

-Sí- la chica tampoco quería soltarlo.

-¿Lo de nosotros también es real?- trago en seco antes de continuar- Ya sabes, esto…bueno…tú me gustas- completó en voz baja, la asiática sonrió al escucharlo.

-Tú también me gustas Gerald- el moreno la vio con alegría

-¿En serio?- la chica de lentes asintió levemente- No quiero que pienses que esto va a ser rápido, quiero…que empecemos a salir, ¿si te parece?

-Ya vamos de gane me pediste la primera cita ayer ¿Recuerdas?- cuestiono.

-Sí. Pero, yo quiero todo- Phoebe se asustó ante esto- No, quiero decir, la citas, pláticas, conocernos nuevamente- el chico la jalo y la abrazo- Quiero que sea tan real que ninguno de los dos dudemos-ella se dejó hacer, recargo su cabeza en el pecho de él y olio su aroma, ya no era el de un niño, ni siquiera el de una adolescente, era el de un hombre, se separó y subió las escaleras de su pórtico, abrió la puerta, pero antes de entrar regreso su mirada a Gerald.

-Yo también lo quiero- y entró.

-Buenas noches Phoebe.


Lamento la tardanza, pero mi cerebro se secó :( me costó trabajo escribir este capítulo y eso que tenía la idea, pero simplemente se secó, ya no quiso servir ni nada. Sé que es un poco más corto que los anteriores, pero creo que es importante porque habla un poco de otra relación de la banda.

En fin, en cinco días en EUA es Día de Acción de Gracias y al igual que en la serie quiero escribir algo especial, ya tengo una idea, pero creo que con ese capítulo, el próximo, entramos a la reta final de la historia, todavía no estoy segura de como terminarla o si hacerla más "dramática" en lo personal no me gustaría, ya que siento que Oye Arnold tiene su parte humana y real, sí, pero creo que el humor es su punto principal.

Creo que escribí de más, pero antes de irme quiero agradecer a zoerv2013 por el msj, sí, Wolfgang ve a la rubia como una chica y eso es lindo, creo que por eso la trata de manera especial,espero que te siga gustando la historia y a Stefany BM, tienes razón Wolfgang enamorado de Helga es algo ya conocido, pero quiero que más que una relación de amor entre ellos sea de amistad, en lo personal creo que los personajes se parecen, ambos rudos, pero internamente tienen una parte muy sentimental, que esta en todos los artistas, no olvidemos que Wolfgang toca el oboe :D

Gracias por leer

Suerte

Mi cerebro sigue un poco seco, ya van dos consejos que les debo.