Hola a todos nuevamente, me alegra estar de regreso con un nuevo capítulo, espero lo disfruten. Ya se va ir poniendo más intensa la cosa.

Serenalucy Espero te guste este nuevo capítulo, pronto subiere mas.

Moon Me alegra que te gustara la historia, si los chicos no saben nada sobre el futuro de Serena, cosa muy importante para la historia.

Me alegra que lo notaras, como nunca nadie dijo nada, ya o empezaba a dudar.

MaryLas Si la neta si, quien quisiera tener esas atenciones, los tres hermosos, buenotes y enamorados, que mas quiere verdad. Pero bueno aun hay mucho que contar.

Talantia Aun no saques el tenis, pero quien sabe al final que pensaras, para mi es hermosa la historia y la amo tal cual la imagino, espero te guste este nuevo capitulo

CAPITULO XI Helena

La anciana y bella mujer que se encontraba al final del pasillo no podía evitar mirar lujuriosamente el semidesnudo cuerpo de Yaten quien caminaba libremente por ese mismo pasillo. Los delgados bóxers negros definían perfectamente sus firmes glúteos. Dejándole poco a la imaginación de la anciana.

—Aun no entiendo cómo pueden mantenerse imperturbables teniendo a especímenes tan perfectos caminando por ahí.

―Qué cosas dices—Luna quien iba saliendo de su habitación se inclinó un poco para mirar que tenía tan entretenida a la anciana, pero solo pudo ver la cabellera de Yaten perdiéndose por el pasillo ―Ese era Yaten verdad.

—Si—Le sonrió la anciana ―Paseándose en bóxers por el pasillo —Le extendió su brazo para que una embarazadísima Luna la tomara.

―Por lo menos se cubrió un poco— Tomo su brazo y juntas comenzaron a caminar.

― ¡QUE!—Miro el pasillo por donde se había perdido Yaten.

—Yaten detesta dormir con ropa― Se rasco la cabeza queriéndole quitar importancia al asunto —Cuando despierta siempre está un poco desorientado y a veces olvida que no trae nada. Pero cuando Artemis se enteró, tuvieron una seria plática sobre el respeto y la decencia ―Sonrió al recordar la cara que puso Artemis cuando le pregunto si ella lo había visto alguna vez recién levantado y ella solo había atinado a asentir con la cabeza.

—Espero tener la suerte de encontrármelo así, antes de que muera― Miro sus manos frágiles y arrugadas.

—No digas eso, tienes aun un largo camino por vivir― Le sonrió

―No estoy tan segura― Trato de regresarle la sonrisa pero no lo logro.

—Buenos días—Seiya se encontraba sobre la mesa exprimiendo naranjas para hacer jugo.

―Buenos días—Luna se sentó a su lado, tomo el cuchillo y comenzó a cortar las naranjas faltantes.

—Buenos días―La anciana mujer chasqueo la lengua—Como que tu personalidad no va para nada con tus ropas― Se recargo sobre la pared y comenzó a escanear a Seiya.

—Que tiene de malo―Miro sus pies descalzos, sus guangos pantalones de cuadros, las mangas de su larga camisa del mismo estampado que sus pantalones— Es muy cómodo para dormir—Miro a Luna que trataba de ocultar su risa.

―Yo solo pienso que tal vez sería más cómodo algo más ligero― Se sentó junto a Luna y comenzó cortar un poco de queso.

—Ha visto Yaten— Fastidiado miro a Luna.

―¡SI!― Contesto por Luna ― Tiene un cuerpo de infarto, con esa mini ropa tan pegadita se ve tan bien sus…—Comenzó a mover las manos como si apretara algo.

―Ya entendí, ya entendi― Vacío el jugo en una bella jarra —No es necesario que seas tan explícita.

―Buenos días―Entro a la cocina bostezando, las mañanas no eran su mejor momento.

―Que lastima—Con decepción miro a Yaten que estaba perfectamente vestido para comenzar su día―Aun con ropa te sigues viendo hermoso-

—Perdón― El sueño que aun sentía se desvaneció completamente al escuchar a la anciana mujer

La anciana mujer se inclinó sobre la mesa y Yaten la imito por reflejo ―Si fuera unos años más joven, me pondría un traje muy muy sexy y te seduciría hasta dejarte totalmente exhausto.

Tanto Luna como Seiya, no pudieron evitar escupir su jugo al escuchar tremenda declaración. La cara de Yaten rápidamente fue pasando por varias tonalidades hasta llegar un intenso rojo. No era la primera vez que una mujer se le insinuaba, solo que para él todas ellas solo eran rostros borrosos que decían palabras sin sentido. Definitivamente no estaba para nada preparado para una confesión de ese tamaño.

Satisfecha miro la cara de estupefacción de los tres jóvenes ―¡QUE!— Le dio un trago a su jugo ―Cualquier hombre que hubiera tenido mis atenciones, hubiera sido muy afortunado al tener a su lado a una mujer tan hermosa como lo fui yo.

—Sigues siendo hermosa―Seiya un poco más compuesto por la impresión comenzó a comer la fruta que había picado anteriormente —Eso no tienes por qué dudarlo.

La anciana mujer miro un momento a Yaten que aun trataba de recobrar la compostura ―Actualmente podría ser vista como una adorable viejita que se quedó soltera. Debido sus extraños desvaríos, nunca logro que un hombre se mantuviera a mi lado.

—No digas eso—Se recargo en la silla y comenzó a acariciar su abultado vientre

―Es la verdad Luna ―Le dio un sorbo a su jugo —En la Tierra hay tantas costumbres y tradiciones, que cuando aparece alguien que ve las cosas diferentes, se vuelve una persona inaceptable, el ser humano es un ser naturalmente intolerante con mucho miedo a la incertidumbre.

―Tu eres humano, por si lo has olvidado— La miro burlonamente Yaten.

―Desafortunadamente una parte de mi lo es y no me agrada en absoluto—Le dio un mordisco al queso.

—Odias a los terrestres―La desaprobación de Luna era evidente.

—Solo con los que viví― Sus ojos viejos y cansados la miraron —Mi vida fue horrible.

―¿Por qué los dices?— La miro Seiya con curiosidad.

―Desde pequeña yo tenía visiones, de una vida, de un mundo muy lejano. Mi familia era tan conservadora, que era terrible que su primogénita estuviera loca, así que me mandaron a una clínica psiquiátrica por un tiempo. Afortunadamente tuve suerte y tuve buenos doctores que solo pensaron que yo era una niña con mucha imaginación y una familia horrible, así que me enseñaron a controlarme y me instruyeron para que dejara de contar historias —Suspiro― Regrese a casa cuando cumplí 16 años. A todos nuestros conocidos les dijeron que estuve en un internado en Francia y yo acepte todas sus decisiones con tal de agradar a mi familia. Hablar de mi infancia era un tabú, yo estaba satisfecha con eso porque por primera vez me sentí aceptada por los míos. Pronto mi madre ayudo a que conociera un joven y me comprometiera. Para ese tiempo mi belleza era un imán para los hombres y yo los ignoraba porque no quería hacerles pasar una vergüenza a mi familia. Yo me llevaba estupendamente bien con mi prometido, me enamore de él. Con sus encantos me sedujo y le entregue mi cuerpo. Yo era feliz y en mi ingenuidad quise que el supiera todo de mí, así que le conté mi más grande secreto. El horrorizado tomo sus cosas y se fue. Unos días después lo escuche a él discutiendo con mis padres. Les grito que él no pensaba casarse con una loca como yo, que por más dinero que le dieran no pensaba arriesgarse que un día yo en un momento de locura decidiera matarlo mientras el durmiera. ―Tanto Luna, como Seiya y Yaten, la miraban asombrados— Yo lo vi partir escondida entre las cortinas. Mi madre furiosa me golpeo, me dijo que era una deshonra para la familia. En ese momento me di cuenta que por más que lo intentara jamás seria parte de esa familia, Así que tome solo las cosas más importantes para mí y me fui de casa. Obviamente mi padre me desheredó. No me importo, durante mi tiempo en el psiquiátrico aprendí a vivir con lo mínimo, al principio fue difícil, el mundo era más grande de lo que imagine, pero tuve suerte y en mi camino encontré personas asombrosas que me enseñaron muchas cosas y me ayudaron a ser una mujer fuerte e independiente —Le sonrió sugerentemente a Yaten ―Claro mi belleza me ayudo, conocí a varios hombres, todos ellos grandiosos, con habilidades sorprendentes en la cama —Miro pícaramente a Luna y su inmensa barriga, ocasionando que se sonrojara ―Pero ninguno de ellos era lo que yo buscaba. Estudie muchísimo para poder entender que es lo que me pasaba, porque con el tiempo entendí que mis visiones no era algo que estaba mal en mi cabeza, si no que había algo más y fue cuando descubrí la reencarnación. Me metí profundamente en el tema, tratando de entender cómo funcionaba y si yo era un caso de esos, pero mis visiones no se ajustaban a ninguna época en la tierra conocida. Fue tan confuso, que con el tiempo me fui dando por vencida, así que solo me dedique a viajar conocer el mundo. Tenía por fin una vida tranquila y creí que en algún momento así terminaría mis días, pero cuando comenzaron las voces, el llamado. Las visiones se volvieron cada vez más y más nítidas, Eran hilarantes, no entendía como yo podía estar en un lugar tan lejano mirando la Tierra.

—¿Sentiste miedo?― Seiya estaba alucinado con su relato.

—Mucho. El llamado era tan constante, tan atrayente. Yo en mis momentos de lucidez creía que mi mente había creado a esa bella mujer como la cara de la muerte, para interpretar mi deseo de morir.

―Serena no es nada de eso, Ella es vida, es luz—Molesto Yaten dejo caer el vaso sobre la mesa.

―Lo sé— Lo causo curiosidad la forma tan vehemente de hablar de su reina.―Pero en ese momento no lo entendía, Ella solo era la bella representación que le pondría fin a mi sufrimiento.

—Debió de a ver sido un impacto muy fuerte para ti ver a mi Bombón― Seiya le dedico una dura mirada a Yaten, para que se tranquilizara.

—Si lo fue― En ese momento recordó cuando la vio por primera vez .

La desesperación la tenía con los pies en la orilla del último piso del edificio, las voces en su cabeza la tenían tan confundida, sentía una desesperación por llegar a la Luna, En lo más profundo de su cerebro sabía que eso estaba mal, que no era posible, pero su cuerpo creía otra cosa —Tal vez así todo terminara.

―Por favor no lo hagas —La suave voz de Serena ocasiono que la anciana mujer volteara.

―¡Tú!―Sus ojos se dilataron al ver a la hermosa mujer que le llamaba—Así debe de ser verdad, vienes a presenciar mi partida.

Serena por un momento se sintió confundida, no entendía de que hablaba ―¡No! ¡No! —Cuidadosamente dio un paso al frente ―Yo solo quiero ayudarte

—Ayudarme, como, Nunca nadie ha podido hacerlo, nunca han podido darme respuestas―Miro la Luna —Solo ella las tiene, yo debo ir a ella.

―Yo puedo dártelas—Extendió su mano ―Solo toma mi mano, dame una oportunidad—Dudosa la anciana mujer miro la mano extendida de Serena.

—Por que debería de creerte― Miro hacia el precipicio, cada vez se sentía más segura que esa era la mejor opción de llegar a su destino.

―Por qué yo sé quién eres. Solo dame la oportunidad de mostrarte— Aun tenía su mano extendida hacia la anciana― Por favor.

La anciana miro una vez más el precipicio antes de tomar con su mano temblorosas la mano de Serena—¿Dime quien soy yo?

Serena miro un momento a la anciana mujer, aunque su cuerpo se veía frágil por los años, su presencia y energía era fuerte, poderosa. Estiro su mano y su báculo apareció entre sus manos, el discreto traje sastre que llevaba desapareció, convirtiéndose en su fino vestido blanco.

La anciana miraba embelesada la magnificencia de la bella mujer frente a ella, era una reina, su reina ―Reina Serenity

―Así es —un resplandor salió de uno de sus dedos al tocar la frente de la anciana mujer. Una ola de recuerdos comenzaron a inundar su mente. Por fin sus visiones tenían sentido, la comprensión de lo que ella era le trajo la paz que durante toda su vida busco, por fin estaba completa.

―Mi reina—Trato de inclinarse pero Serena no lo permitió.

―No lo hagas por favor— La tenía tomada de sus hombros para evitar que ella se inclinara.

―Pero…

—Has sufrido mucho debido a mi causa, yo debería de inclinarme ante ti, para pedir perdón por todo tu sufrimiento―Las lagrimas en sus ojos le dieron a entender a la anciana que Serena había visto su vida en la tierra.

―No Reina mía, yo estoy muy agradecida de que tomara en cuenta a una pobre sierva como yo— Inclino su cabeza en señal de respeto.

Con delicadeza Serena tomo su barbilla haciendo que la mirara ―¿Quieres ir a Casa?― Al escuchar esas palabras los ojos de la anciana mujer se llenaron de lagrimas.

―Si— La alegría que sintió al escuchar las palabras de Serena, inundaron de alegría su corazón, por fin estaría donde pertenecía. Su hogar.

―Vamos— Estiro su mano y ella la tomo ―Por cierto — La sonrisa que le dedico Serena era la más hermosa que había visto en su larga vida ―El honor es mío Helena—El báculo resplandeció y juntas desaparecieron bajo la luz de la Luna.

―Le guardas rencor a Serena— La voz de Yaten le saco de sus pensamientos.

―No—Su cálida mirada reflejaba su sinceridad. ―Siempre le estaré a gradecida, gracias a ella, mis miedos desaparecieron por completo.

—Tus miedos― Luna acaricio la mano de la anciana mujer.

—Mi mayor temor era morir sin saber quién era yo en realmente, de donde venía y a donde pertenecía― Le sonrió un momento a Luna —Aunque la verdad si estoy un poco molesta, si no se hubiera tardado tanto, yo no tendría este feo cuerpo arrugado y viejo.—Dijo divertida.

―No digas eso, tu eres muy hermosa―Le giño un ojo coquetamente Seiya.

—Te verías muy Sexy, si no trajeras esas horribles pijamas puestas― comenzó a agitar la mano como si espantara moscas —Pero tu Yaten― Le sonrió coquetamente—Si quieres aun te puedo enseñar algunas cosas.

Inmediatamente el tono rojiso pinto sus mejillas —Ya es muy tarde, iré a ver si Serena regreso― Como si fuera un resorte se levantó de la silla —Vienes Seiya.—Miro a Seiya que aun se miraba sus ropas, buscando cual era el problema con ellas.

―Si― Se levanto también —Nos vemos chicas—Seiya junto con Yaten abandonaron la cocina.

―Luna, ellos…

—Asi es Helena, ellos solo viven por y para ella.

―Es una lástima— Ambas se miraron, sabedoras de lo que ese peso significaba para esos tres chicos.

―Estas bien Serena―Artemis tenía sus largos cabellos enredados, se notaba sudoroso y cansado.

—Sí y tu— Su respiración aún era irregular, su báculo ayudaba que aún se sostuviera en pie. Lentamente su transformación de Eternal Sailor Moon fue desapareciendo, dejándola solo con su característico y largo vestido blanco.

―Creo que me lastime un brazo―Trato de moverlo pero no lo logro, al parecer lo tenía más fracturado de lo que parecía.

—Lo siento Artemis― Con dificultad se acercó a él y poso su mano sobre su fractura, una tenue luz comenzó se metió en su piel curando su fractura.

—Aun que me agrada muchísimo saber que Luna no me matara por llegar herido. Creo Serena que te estas excediendo, no puedes seguir haciendo todo tu sola. Ellos se van a dar cuenta y esta vez no creo que te perdonen tan fácilmente.

Al escuchar la advertencia de Artemis, Serena no pudo evitarse morder el labio con nerviosismo―No quiero que nada les pase—Artemis solo suspiro.

―Serena sabes que ellos aceptaron todo lo que conlleva estar a tu lado, sea bueno o malo. No los alejes nuevamente, confía en ellos y en su poder― Con su brazo ya curado tomo a Serena de la cintura—Vamos a casa, no creo que regresen en algún tiempo― Serena solo asintió antes de desaparecer.

Taiki se encontraba recostado sobre una de las puertas de entrada al Milenio de Plata, contemplando las estrellas, tratando de encontrar el resplandor de lo que fue su planeta

―¿Aun no llegan?—Yaten le tendió un vaso con jugo de naranja

Negó con su cabeza ―Gracias—Le dio un sorbo para refrescarse un poco la garganta.

―Ve a descansar, yo te relevare—Se recargo Seiya a lado de Taiki ―Esta vez no se nos escaparan.

—¿Por qué nos sigue ocultando cosas?―Yaten dio varios pasos al frente, miraba las estrellas preguntándose donde estará ella.

—Tal ves…

Frente a ellos se fueron materializando Serena y Artemis, cuando la luz dejo de rodearlos, El malestar que sentían por ser dejados nuevamente de lado aumento, al mirarlos cansados, sucios y lastimados.

—¡Bombón! — Se detuvo después de dar un paso hacia ellos, apretó los puños y miro hacia el otro lado.

—¿CHICOS?— No se habían percatado de la presencia de los tres jóvenes —¿Qué hacen aquí? — apretó con fuerza el brazo de Artemis para darse valor y lograr mantenerse en pie.

—Eso mismo quisiéramos saber, que haces aquí y donde estaban— El enojo de Yaten era notorio en el rojo sus mejillas.

—Yo… —Los miro a los tres.

—¿Por que nos sigues ocultando cosas?— Taiki fue el que se acerco mas a ellos.

—Serena, por favor—Artemis miro suplicante a Serena, no solo porque le estaba cortando la circulación de su brazo, si no porque ya era hora de ellos supieran que es lo que realmente pasaba.

—Serena— Se coloco Yaten a la altura de Taiki —¿En dónde estabas?

Con determinación, respiro profundo y hablo —El universo siempre está en constante cambio, el mal siempre está presente y lentamente va cobrando fuerza. Mi amado planeta Tierra es una luz en el universo, ya que la energía de todas esas semillas estelares se fusiono con la Tierra. Esa energía se encuentra en reposo a la espera de los elegidos.

—¿Elegidos?

—Cuando Galaxia mato a todos los portadores de las semillas estelares, causo que el ciclo de la vida en muchos planetas volviera a comenzar. Conforme se vaya desarrollando, los guardianes elegidos, reclamaran al momento de nacer su derecho, atrayendo la energía que aun se mantiene resguardada en la Tierra.

— Es comprensible, muchos planetas quedaron desolados después de la guerra—Con melancolía Taiki miro las estrellas.

—Según tengo entendido para que eso pase, deben pasar muchos años—Yaten no dejaba de seguir cada lento movimiento de Serena, se veía tan cansada.

—Así es— Dijo Artemis.

—¿Pero que tiene que ver eso con lo que ustedes están haciendo?— Se cruzo de brazos Seiya, no entendía lo que decían.

—Muchos seres de este universos están deseosos de tomar el poder que actualmente reside en la tierra y para lograrlo deben destruirla.

—Y tú estas peleando para evitarlo— El enojo de Seiya se incremento al entender lo que Serena estaba haciendo.

—¡ESTAS LOCA!— Taiki con la furia en la garganta comenzó a caminar de un lado a otro, tratando de entender lo que Serena hacia.

—¡Puedes mori!r— Yaten más que enojado, se encontraba aterrorizado de solo pensar que algo le pudiera pasar a Serena. El trataba de conectar con su mirada para entenderla, pero ella solo lo evadía.

—Porque no nos lo dijiste antes, nosotros podemos ayudarte— Le grito Taiki pero ella solo negó con la cabeza.

—No pueden.

—¿Por qué dices eso? — Molesto porque Serena menospreciara sus habilidades, se cruzo de brazos —Nosotros somos muy poderosos.

—No lo son Sieya, ya no lo son— Miro a cada uno de ellos —Desde que ustedes renunciaron a ser una Stars sus poderes ya no son lo mismo.

—¿Como lo sabes? —Tanto Taiki como Yaten se sentían descubiertos, nunca pensaron que Serena lo sabría.

Serena se recargo levemente sobre Artemis, se encontraba muy cansada, pero ella sentía que era el momento de dejar todo claro, para que ninguno de los tres cometiera una imprudencia, la cual les podría costar la vida —Al principio me costó un poco de trabajo entenderlo, ya que yo me encontraba muy débil por la pelea con Galaxia, pero con el tiempo, al compartir tanto con ustedes, me di cuenta del cambio en su esencia, su energía ya no era la misma. Al comienzo creí que habían perdido mucha energía por lo que hicieron para resguardar todos esos recuerdos, pero después me di cuenta que su energía no cambiaba, así que llegue a la conclusión de que habían destruido el lazo con su princesa

—Nosotros…— Seiya, Yaten y Taiki, no podían mirarla a los ojos, les daba vergüenza que Serena supiera el sacrilegio que cometieron.

—Sin lo que ustedes hicieron, yo no hubiera podido soportarlo— Lentamente se acerco a los tres, tomo a Yaten del mentón y lo obligo a mirarla a los ojos. No quería que creyeran que ella los juzgaba por eso.

—Sí, tienes razón, nuestros poderes nunca serán los mismos, somos parias, hicimos lo más despreciable que una Sailor es capaz de hacer y no estamos arrepentidos— Yaten toco la mano de Serena que aun se encontraba en su rostro y la acaricio.

—No nos hagas a un lado— Seiya se acerco un poco más a ella —No somos tan fuertes como antes, pero aun tenemos el poder de nuestra estrella y con ella te protegeremos— A pesar de que lo dijo con gran decisión Serena no se convenció.

—No puedo hacerlo— Soltó a Yaten y se acerco a Seiya y lo tomo de las manos — Ustedes son muy importantes para mí, son lo único que me queda y no quiero arriesgarlos en peligros innecesarios, no podría soportar perderlos— Serena ya no lo soporto más y comenzó a llorar.

—Entiéndelo tú, nosotros no soportaríamos perderte— Taiki se acerco por detrás y la abrazo. Serena por un momento se sorprendió, pero al sentir la tierna cercanía de Taiki se relajo —Juntos protegeremos a tu amado planeta.

—No nos subestimes— Le sonrió Seiya.

—No le hare mas— La sonrisa que les dedico tranquilizo sus corazones.

—Bueno chicos no quiero romper el momento, pero Serena debe descansar, hoy fue un día muy largo y yo muero por ver a mi querida Luna— Artemis se acerco a ellos, acaricio el rostro de Serena con ternura y los miro— Ayuden a Serena a llegar al castillo, se encuentra más agotada, lo que ella está dispuesta a aceptar.

—Si— Con gran agilidad Taiki la tomo entre sus brazos y comenzó a caminar seguidos de Yaten y Seiya.

—No te pesa mucho Bombón, con eso de que se la pasa comiendo todo el día— Comenzó a burlarse Seiya al ver como Taiki caminaba con algo de dificultad.

—Me estás diciendo gorda Seiya—Gritoneo Serena moviéndose como loca, causando que casi se cayeran ella y Taiki. Yaten no pudo evitar soltar una pequeña carcajada —Yaten tu también.

—No, no. Tu estas muy bien como estas— No pudo evitarse ponerse rojo por la vergüenza

—Mentiroso— Miro a Taiki—Tu no digas nada— Los tres siguieron caminando

—¿Te encuentras bien?—Luna con dificultad comenzó a caminar hacia Artemis.

—Sabia que estarías aquí—La abrazo con ternura y acaricio su abultado vientre —Escuchaste todo.

—Así es — Miro a los cuatro jóvenes alejarse —Temo tanto por el corazón de ellos tres.

—Ellos lo saben Luna, y aun así la aman— Tiernamente Artemis beso a Luna

—Lo sé, pero aun así me duele el destino que eligieron.

Continuara…

Muero por saber sus comentarios y que me digan un poco de cómo piensan que terminara esta historia.

Hasta pronto.