Disclaimer: Mahou Shoujo Lyrical Nanoha no me pertenece, le pertenece a su(s) respectivo(s) dueño(s).
A TU LADO
CAPÍTULO 10
El silencio era palpable en el ambiente. Las dos miradas fijas en su contraparte con seriedad y la tensa línea que formaban sus labios crearon una atmosfera cargada de tensión.
Como si de magia se tratara ambas chicas se abalanzaron la una contra la otra. Las espadas de madera chocaron con fuerza. Se quedaron unos segundos presionando con fuerza hasta que no pudieron más y saltaron hacia atrás al mismo tiempo. Se atacaron una vez más. Parecía que iba a ser un empate mas la inexperiencia por parte de una de ellas le jugó una mala pasada. Un destello carmesí brillo y cuando su contrincante quiso darse cuenta, el filo de madera quedo a escasos centímetros de su cuello.
La característica sonrisa burlesca de la joven apareció y con ella el fastidio en Arisa.
Suspiro.
Miro su espada en el suelo a un par de pasos de su posición. Cuando fue que Fate le había dado tiempo a desarmarla en ese corto periodo en que sus espadas se volvían a unir. Jamás lo comprendería. Pero si de algo estaba segura, era de que su confidente, tenía toda la ventaja.
—Yo gano.— una mirada altiva fue suficiente para que sintiera su ceja derecha tirar con rabia.
De un manotazo aparto la espada de su cuello y con una mirada de advertencia se dio la vuelta a recoger el arma. En el transcurso en que aquello sucedía las espectadoras de aquel pequeño roce suspiraron conocedoras de la rivalidad que aquel dúo se traía desde siempre.
—Tienes ventaja fanfarrona.— gruño granjeándose unas cuantas carcajadas.
—Acéptalo. Soy mejor que tu.— pico, a lo que Arisa, empuñando con fuerza su espada alzo el filo provocando un choqué con la de Fate.
Ambas acercaron los rostros desafiantes. La fuerza que las chicas aplicaban por mantener sus puestos y no ceder ante la otra era notoriamente visible, tanto que nadie osó intervenir por miedo a ser envueltas en esa estúpida pelea sin sentido.
Al final alguien se decidió pues ambas jugadoras sintieron un fuerte dolor en sus frentes al mismo momento en que sus cuerpos se desestabilizaron y cayeron al suelo sin cuidado.
El estruendo de dos cuerpos contra el suelo entarimado del teatro resonó como un eco. Las personas de debajo tragaron saliva ante la escena; algunas se lamentaron, otras sintieron lastima por las rubias y de muchas otras decidieron que el lugar más seguro era lejos de aquel lugar.
—¡Ya es suficiente!— grito Nanoha.
El efecto tan vivaz que le otorgaron las luces del escenario en sus pupilas consiguió amedrentar al dúo. Arrepentidas se postraron delante de la joven animadora con las cabezas agachadas como si de dos cachorros de perro se tratara.
Después de aquel pequeño evento ninguna de las dos se atrevió a tentar a la otra y pronto los ensayos llegaron a su fin. Nanoha luego de cerciorarse de que las rubias cumplían se fue a ayudar en el café en el lugar donde verdaderamente era necesaria y no donde debía ejercer como madre en contra de su voluntad.
Al salir de clases Fate se dio un respiro para poder alzar las manos al aire sin miedo al regaño. Notaba sus músculos tensos por la obra y aun que su primer día de ensayo había ido mejor de lo esperado seguía siendo agotador de muchas maneras distintas.
Nanoha se había tenido que quedar en clase un par de horas más y aunque a ella le hubiese gustado quedarse, decidió que lo mejor era irse en cuanto empezó a distraer a sus compañeras. Ni que decir que la cobriza le cerro la puerta en la cara en cuanto los primeros indicios se dieron. Había sido graciosos, lo admitía, pero también se había sentido un poco mal por ello. Suzuka y Arisa se habían quedado a pulir un par de cosas más y su hermana se había pasado por el club a petición de Shari. Sus opciones se habían reducido a la castaña mas sus planes se vieron truncados con la aparición de Signum y su coche.
En definitiva, le tocaba ir sola a casa.
Detuvo sus pasos pensando que hacer. La verdad es que hacia bastante tiempo que no tocaba el bate más que para moverlo de un lado a otro de la habitación. No era muy fan de la época del año por la que estaban pasando -por obvias razones- y por lo que pudo apreciar por los pasillos Zafira tampoco estaba muy contento con la situación.
A lo mejor una tarde en un centro de bateo no le iría del todo mal y, a pesar de que tenia un librito entero que aprenderse para las dos siguientes semanas antes de la obra, confiaba en poderlo hacer en menos tiempo. Necesitaba desempolvar sus habilidades antes de que fuera algo irremediable. Decidida se encamino al lugar más cercano que conocía, el lugar al que siempre iba y que se conocía como la palma de su mano.
Dejo las bolsas a un lado de la reja donde no le estorbaran y se posiciono en su lugar. El bate entre sus manos en un estado semi muerto fue alzado al tiempo en el que el pie izquierdo se adelanto en busca de una buena base en la que apoyarse cómodamente.
Los ojos carmesí se clavaron concentrados en la máquina. De repente el cañón emitió un sonido sordo y de él salió la primera bola disparada a una velocidad inhumana. Fate agudizo su visión y con un golpe certero regreso la bola con la misma fuerza hacia una diana de más arriba.
El 'tap' lejano que se produjo con el impacto de la bola en el circulo la lleno de satisfacción. La piel de sus brazos se erizo producto de la emoción que le recorrió todo el cuerpo. Los labios de Fate se retiraron en una enorme sonrisota al tiempo en que se volvía a preparar para la siguiente bola.
Una vez más el cañón disparo y la joven movió el bate con mucha más fuerza.
Arisa golpeo una vez mas al aire con la espada. Las gotas que perlaron su rostro fueron apartadas cuando sacudió la cabeza de lado a lado, negando. Se reposiciono en el mismo lugar y repitió el movimiento. La suela de su zapato chirrió al hacer fricción con el suelo; momentos después se las vio haciendo un hincapié en un intento por evitar la caída.
Se paso el antebrazo por la frente apartando el sudor. Giro sobre su eje con ojos recelosos, fijos en su improvisada zona de práctica. Suspiro aliviada. Era una suerte que nada le hubiera pasado; una caída, por muy tonta que fuera podía encadenar un dolor mayor y ella lo había comprobado en varias ocasiones.
Las compañeras con las que se había quedado se habían ido a sus casas ya al igual que Suzuka quien debió de atender ciertos asuntos de su familia. Fate se había ido mucho antes así que le tocó practicar por cuenta propia. Y siendo sincera, lo prefería; su orgullo herido le pedía a gritos venganza.
Su habilidad con la espada era nula por el simple hecho de no saber como manejarla. Desde su niñez siempre sintió una gran atracción a la esgrima, no obstante, lo dejo correr en cuanto se unió al club de baseball y el hecho de que con cada año que pasaba su profesor de violín le exigía aún más, termino por renunciar a esa idea.
—Bunnings-san.
—¿Tu eres…?
Arisa miro por encima del hombro a la chica parada detrás, en la penumbra del escenario junto al material. La chica se paso una mano por la cabeza apartando un mechón violeta rebelde y entorno sus parpados en un pestañeo. La rubia decanto la cabeza a un lado confusa.
—Kamishima Mia, estamos en la misma clase.
La peli violeta ando un par de pasos al frente y pegándose al lado derecho sostuvo entre sus manos la de Arisa y le hizo levantar la espada al frente bajo el precavido brillo verde. No le hacia falta un cartel de letras enorme como para darse cuenta de quien era esa chica; ella no era Fate.
—Cierto, lo siento.
Arisa trato de hacerse a un lado en un intento por recobrar una distancia segura entre ellas sin embargo la chica no solo no la dejo si no que dejando sus manos suspendidas en el aire se atrevió a pasar su brazo por detrás de su espalda hasta regresar a su posición. Se tenso al sentirse apresada en un abrazo. Podía sentir como la cabeza de Mia descansaba en uno de sus omoplatos haciendo visible la diferencia de estatura.
Se sonrojo por lo vergonzoso que le parecía esa posición y que la peli violeta se recargara en su espalda haciendo más notoria su presencia no le hacía ningún bien.
—Cada uno tiene su propia técnica en la esgrima.— dijo y la rubia sin bajar la guardia le dio una ojeada por encima del hombro.— Testarossa-san es buena. Muy buena. Buenísima, derecho. Pero su estilo es más tirando a la doble espada o al rapier.— una sonrisa sutil escapo de los labios de Mia.
Para su suerte la joven decidió abandonar su ventajoso lugar y se posiciono en frente de si; las manos aun aguantando las suyas en la posición.
—Es normal. Fate suele practicar esgrima de vez en cuando.— se quejo para gracia de su acompañante.
La oji ámbar no dijo nada más y asintió pensativa. Dejando a la rubia se acercó a las cajas detrás del escenario y de ahí tomo una espada con el filo algo más estrecho que una convencional. La rubia no pudo ocultar su duda cuando la chica volvió con dicha arma en mano.
—Tal vez no sea tan buena como Testarossa-san pero puedo enseñarte lo que yo se.— haciendo una reverencia se posiciono justo enfrente y alzo la espada de madera ante los incrédulos ojos esmeralda que se abrieron de par en par.
—¿Qué piensas hacer?— con un semblante de desconfianza Arisa agarro con ambas manos el mango de la espada dispuesta a protegerse de lo que fuera que le iba a venir.
—Quiero enseñarte un par de trucos.— sonrió y con una mano le indico que se posicionara de nuevo.
Arisa asintió titubeante he hizo lo pedido casi al instante. Mia avanzo un paso al frente a una velocidad que Arisa no creía posible sin embargo la aguda sensación en su mano le confirmaron que aquello era cien por cien real.
La espada que con anterioridad había sostenido entre sus manos voló por los aires tan lejos que la peli violeta tuvo tiempo a poner el filo de madera en el cuello de la oji esmeralda en un pestañeo. De las pupilas ámbar broto una chispa asesina y si Arisa no hubiera tenido el filo de la espada presionando en horizontal por debajo de su mentón alzado, hubiera tragado saliva con fuerza.
El silencio se hizo hasta que el 'clonk' repetido de la madera contra el escenario las devolvió a la realidad. Mia aparto la espada por fin dejando a la rubia respirar mientras ella aprovecho para recoger el objeto tirado.
—Eso ha sido increíble.— Arisa sobo la parte del cuello donde había estado la madera obstruyendo su saliva. La dificultad al hablar era palpable mas no fue impedimento para el entusiasmo de la joven heredera Bunnings.
La peli violeta se reverencio una vez más y le entrego la espada, la cual fue aceptada al instante.
—Empecemos con el desarme.— indico sonriente.
—¡Ya estoy en casa!
El traqueteo de pasos en su dirección le hizo saber el apuro de la persona por encontrarse con ella y así fue porque no tuvo ni tiempo para dejar los zapatos a un lado que su madre le asalto a preguntas nada más aparecer por la puerta del comedor.
—¿Fate, donde estabas hija?
—Fui al centro de bateo.
Los ojos violeta se cerraron en un parpadeo antes de que su dueña pudiera respirar tranquila al mismo tiempo, los orbes rojizos se entornaron divertidos. Recordaba aquellos días de su niñez cuando su padre las llevaba a jugar al parque sin avisar a su madre. Recordar esos días la llenaba de calidez porque al regresar a casa Precia se les abalanzaba encima, a ella y a Alicia, y no las dejaba nunca ir entre achuchones y besos que le hacían reír de felicidad.
—Voy a participar en la obra de teatro de la escuela.— Fate se rasco la cabeza. Un ligero sonrojo se formo en sus mejillas anticipando el bochorno que esa información iba a costarle.— Estaría bien que invitaras a Lindy-san.
Dejo los zapatos a un lado y paso por enfrente de su madre visiblemente en shock. Estaba dispuesta a ir a su habitación más su madre la detuvo.
—Fate.— Precia planto un pie en el suelo llamando la atención de la gemela menor.— Ante todo tu y Alicia son lo más preciado para mí, si me dais una negativa lo entenderé y no intentare nada.
Fate volteo la cabeza y miro a Precia por encima del hombro. Nuevos sentimientos aparecieron como un huracán en su interior cada uno aclamando una resolución distinta; contraria, debatiéndose por cual era la correcta. Y aunque Fate supo siempre cual era la mejor, el mar de dudas aun era demasiado grande para ella.
—Me esforzare.
Dejo a su madre atrás y entro en el pasillo. A pesar de todo lo que había hecho y dicho su cabeza le pedía por un descanso, descanso que tardaría un poco más.
Alzo la cabeza y ergio la espalda con firmeza. En la penumbra del pasillo pudo distinguir un brillo rojizo parecido al suyo, a diferencia de su rostro sereno aquellas facciones idénticas mostraron aflicción y enfado.
—¿Eso está bien para ti?— No la podía ver del todo bien pero sabía que su entrecejo estaba fruncido. Fate detuvo sus pasos y cerro los ojos unos segundos antes de responder.
—Alicia. ¿Con que derecho voy yo a elegir lo que es mejor para mamá?— los ojos carmín se posaron tristes en los borgoña de su contraparte.— No creo que sea mala persona. Creo que merece una oportunidad.
Le mando una sonrisa débil a pesar de ser consciente de que probablemente jamás llegaría a su destinataria. Dio un golpecito en signo de apoyo en el hombro de su hermana y entro a su habitación.
Ella también debía pensarlo con calma.
Lindy Harlaown no era una mala persona o no lo demostró en su primer encuentro. Aquella mujer desprendía un aura cálida y sencilla. Si Fate la pudiera comparar con alguna sería la de su difunto padre sin duda, pero algo se le hacia distinto, algo que la diferenciaba en gran medida a él y no solo por el sexo o la apariencia.
—Me pregunto… ¿Qué será?
—No me mal entiendas, pero pensé que estaban de exámenes.
Signum se acerco a una de las paredes y dejo su espada apoyada. Guio sus ojos a su acompañante enlistada en un hakama negro parecido al suyo sentada en el centro del dojo. La espada de bambú a un lado inerte cerca de sus pies.
—Lo estamos.— sonrió sin ganas.— La semana después del festival nos tocara hacerlos.
La peli rosa murmuro un corto "eh" antes de tomar un trago de su botella de agua. Con su mano libre agarro otra extra y se la tiro a Fate quien la tomo al aire sin mayor problema.
—Apuesto que Zafira estará trepando por las paredes.
—Sí, ya hace más o menos un mes desde que los entrenamientos se suspendieron.— sonrió y tiro la botella de regreso; como Fate la mujer la recibió y la dejo en su lugar.— De cierto modo puedo entenderlo.
Los ojos carmesí se posaron en el techo divertidos. En su momento de silencio Fate pudo reconocer de fondo el inconfundible sonido del césped crujiendo y supo que era su momento de retirarse y la nueva presencia de cierta rubia de ojos violeta parada en la entrada del dojo se lo confirmo.
—¿Interrumpo algo?— hablo con su dulce voz. Fate fijo con disimulo su atención en la peli rosa y meneo la cabeza al tiempo en que sus manos se elevaban acompañando el gesto.
Había perdido a su maestra y rival por lo que quedaba de día.
—No te preocupes ya hemos terminado.— los ojos azul cielo se entrecerraron con cariño e inconscientemente Shamal la imito.
La rubia intrusa observo la interacción entre ambas mujeres. Un aura impenetrable las rodeaba como si fuera una barrera que rechazara cualquier entrada indeseada, pero, lo que sin duda llamo la atención de la rubia fue esa media sonrisa en los labios de Signum. Pocas eran las veces por las que esa mujer sonreía, pero Shamal tenía un 'no sé qué' que con una simple sonrisa le sacaba los gestos más recónditos a su inexpresiva amiga.
—¿No se te hace algo familiar esta interacción Fate-chan?
La mencionada giro su cabeza al encuentro de esos divertidos ojos azul rey. Con un grito de ratón y un bote se aparto de su amiga con el corazón palpitándole a mil. Un bonito sonrojo por la cercanía tiñendo sus mejillas. Por su contra, Hayate no dudo ni un momento de carcajearse de la situación, interrumpiendo así la cursi aura que envolvía a su hermana y prima.
Signum se tomo la frente y negó al tiempo en que Shamal reía nerviosa.
—¡Hayate!— se quejó.— No me des esos sustos.
La castaña levanto la mano con el índice arriba y lo movió de lado a lado.
—Eso no importa.— de una zancada se acercó de nuevo ganándose un rostro desconfiado de la más alta.— Deberías estar en otro lugar ahora mismo.
Los ojos rojizos se posaron en la castaña confusos escasas milésimas de segundos antes de que la dueña de estos se golpeara la frente y saliera corriendo del dojo.
Una vez cambiada a su ropa habitual, huyo de la residencia Yagami entre burlas y risas de fondo; claramente proporcionadas por su amiga castaña. A pesar de que si se apresuraba en su carrera llegaría a tiempo antes de que cerraran el video club decidió subir al primer bus que paso por su lado.
Estaba tan cansada que presentía que en algún momento sus piernas le fallarían todo debido al intenso entrenamiento de kendo que había tenido junto a Signum. Decir que la peli rosa prácticamente la vapuleo era decir poco. ¡Estaba segura que la había utilizado como saco de boxeo!
Cuando el bus llego a la parada se bajó y ando a paso apresurado al video club. Contenta de haber llegado a tiempo entro dentro encontrándose con un nuevo problema.
¿Qué tipo debía elegir? Las de terror u horror estaban fuera de cuestión, esas solo les gustaban a personas como a su gemela o a Hayate. ¿Romance? Descartadas. A pesar de que muchas veces la cobriza las pedía prefería ver algo distinto porque estaba segura que se habían visto todas o casi todas las de ese género. Preferirá tener una semana lejos de la diabetes autoproducida por tales tramas. Cruzo los brazos e hizo un gracioso bailoteo con sus cejas rubias; pensativa. Su decisión se vio reducida en tres géneros en concreto: acción, aventura o comedia. Difícil, pensó.
La elección fue súbita cuando la dependienta de la tienda le aviso del poco tiempo que le quedaba. Azoto su mano al aire y agarro una caratula del estante al azar y se la entrego. Hecha su tarea en el video club se acercó al supermercado de al lado y compro un par de refrescos, así como dos tipos de ensaladas distintas.
En la verja circundante a la casa llamo al timbre sin reparo y espero paciente. Como de costumbre los padres de la cobriza iban a salir tarde y la única luz visible en esa casa se lo confirmo. La puerta de la entrada emitió un chirrido al mismo tiempo en que la luz iluminaba la oscuridad de la calle, de detrás salió la adolescente enlistada en su pijama rosa y sus zapatillas.
Fate se maravilló ante la tierna visión de su amiga confundida por su tardía llegada. Lo mas probable es que ya hubiera renunciado a su llegada y no la culpaba.
—¿Necesitas compañía?— la bolsa de plástico fue alzada acompañando dichas palabras junto a una traviesa sonrisa comparable a la de una cría de 5 años después de haber hecho su travesura.
Ya no recordaba cuando fue que empezó a saludarla de esa manera, pero sin duda le era necesario decirlo y repetirlo hasta el cansancio si hacía falta.
Las manos de la cobriza se pelearon con el cierre de la puerta. Nanoha se hecho a un lado dejándole paso y la volvió a cerrar con algo más de agilidad.
—Pensé que ya no vendrías.— un vistazo de reojos fue suficiente como para que la más alta se percatara del puchero en el rostro de la animadora. Fate se rio ganándose un golpe de parte de la chica.
—Me distraje en el dojo.— revelo, su mano entretenida revolviendo el flequillo de su amiga con cierta gracia. Nanoha bufo con sus ojos entronados en una sutil amenaza.
Prevista a lo que tal gesto provoco, Fate entro dentro de la casa en tres veloces zancadas siendo perseguida por una cobriza -ahora- encolerizada. El distinto sonar del traqueteo de los pies de las adolescentes resonó por toda la casa hasta hacerse audible para los vecinos circundantes. Las risas, así como los gritos tampoco pasaron desapercibidos mucho menos cuando la rubia, en su momento de huida salto por la puerta corrediza del comedor hasta el amplio patio.
Nanoha no se lo pensó y la siguió lanzándose de inmediato al oscuro césped. Ignorando el hecho de que de seguro se iba a llevar una buena reprimenda de su madre si es que se atrevían a retomar la persecución dentro de la casa. El desastre ocurriría si por un casual lo hacían además de que Fate seria conocedora de donde heredo su apodo de Demonio Blanco.
—¡Fate-chan, espera!— trato de gritar mas el respirar agitado y las risas le dificultaron el trabajo.— Quiero decir. Los vecinos vendrán a quejarse.
La aludida paro todo el circo cuando fue consciente del alboroto que estaba causando por lo que se detuvo en seco. La cobriza quien no se lo espero no pudo frenar a tiempo y salto a la espalda de la joven jugadora como su última opción para detenerse.
¡Thum!
Los cuerpos de ambas chicas cayeron a la vez al suelo siendo Fate la peor parada. Nanoha enderezo en su lugar, adolorida, siendo secundada por la rubia aun tendida en el suelo.
—E-eso dolió.— las manos de Fate palparon el terreno para posarse en su boca ocultándola, tratando de remitir el agudo dolor en dicha zona.
Nanoha no dejo ir su oportunidad y aprovecho su ventajosa posición encima de la rubia. Apoyo las manos en la espalda de la rubia a modo de suporte y se encorvó hacía delante haciendo presión para denotar su presencia.
—Eso fue tu culpa Fate-chan.— una ceja rubia se arqueo incrédula.— Ahora ya no podemos entrar y mi madre me reñirá por esto.
Fate trato de darse la vuelta mas las manos de la joven animadora se lo impidieron presionándola contra el suelo. Soplo con la cabeza pegada al suelo en total rendición.
—¿Por qué?
Sin decir nada Nanoha movió sus manos de forma descendente queriendo recalcar su pijama rosa teñido de verde en algunas partes, en especial rodillas y codos. Los finos labios de Testarossa se entreabrieron en un largo y silencioso 'eh' al tiempo en que su vista se posaba al frente.
La pupilas violeta se posaron fijos en la cabeza rubia. Un suspiro se escucho como un leve murmullo antes de que la joven rompiera con el silencio.
—¿Qué propones ahora?— una pregunta llena de resignación fueron la luz verde para Fate. El peligro había pasado.
Con cuidado Fate se arrastró por el suelo hasta escapar de debajo de Takamachi. Ya poco le importaba que su ropa fueran a quedar verde porque, estaba segura de que incluso podía olfatear el olor impregnado en esta.
—Que te parece ver las estrellas.— acompañando sus palabras Fate señalo el cielo. Nanoha guio sus ojos siguiendo la mano tendida mas los bajo en cuanto la decepción la inundo.
Una mirada violeta y Fate supo del fracaso de su proposición sin embargo eso no le impidió persistir en su idea y bajo la atenta mirada de su amiga se asomo en el interior de la casa para cerrar las luces abiertas en el interior. La cobriza se tomo la cabeza y negó al verse ignorada.
—Túmbate y míralas.
Las manos de Fate se cruzaron por encima de su cabeza al tiempo en que se estiraba a un lado y Nanoha, algo renuente la imito. Que la rubia apagara las luces de su casa tampoco había servido para mucho. Seguía sin ver esas estrellas y a pesar de poder contemplar su tan amado cielo, Nanoha no pudo evitar sentir algo de decepción.
—No se que quieres que veamos.— murmuro.
—No siempre se pude ver con la mirada.— contesto la rubia.— Piensa en cómo te gustaría verlas e imagínalas.— susurro.
La joven animadora hizo eso. Cerro los ojos e imagino el cielo y sus miles de estrellas. Las estrellas que una vez vio de pequeña. Aquellas estrellas que le hicieron amar el cielo nocturno tanto como su amado cielo azul.
—Puede que no esté tan mal después de todo.— admitió esbozando una sonrisa.
Fate movió los labios haciéndolos sonar en un 'Hmm' apenas audible. Los parpados se entreabrieron rebelando el brillante tono rojizo escondido.
—Ya estoy en casa.
La mujer dejo sus pertenencias en la entrada y con un paso cansado arrastro los pies por todo el parquet hasta llegar al amplio comedor de su piso del que estaba orgullosa por su enorme espaciado. Por un momento sus ojos verde agua se desviaron a la mesita de centro. Sus parpados se entornaron enternecidos.
No era la primera vez que llegaba tarde de trabajar y se encontraba con ese tierno panorama. Sabia de muy buena tinta como su hijo se esforzaba para lograr seguir los pasos de su difunto padre, Clyde. El camino ha ser un experto investigador era duro, muy duro si era sincera. Pero no le cabía duda de que aquel muchacho podría a llegar a serlo y, además, de los mejores.
Muchos hubieran alegado en contra de dicha opinión solo por ser madre e hijo. Los que la conocían sabían lo estricta e imparcial que podía llegar ha ser y la gran mayoría estaban de acuerdo, sin embargo, eso no iba a quitar que su hijo tendría un largo camino por recorrer si es que quería seguir los pasos de ese hombre.
Lindy se acerco al muchacho dormido encima del desorden de papeles y, posando una mano encima de la espalda del universitario lo llamo en un susurro. El joven se removió. Sus pupilas grises envueltas en una bruma de somnolencia la miraron desconcertados.
—Madre.
La oficial acaricio la espalda del muchacho, en sus labios yacía una sonrisa maternal.
—¿Chrono, has cenado ya?— el peli azul negó y desplego sus manos al aire, estirándose.
—Hice la cena.— sonrió.— Estaba esperándote, madre.
El corazón de Lindy brinco de felicidad. Estaba segura de que tenia el mejor hijo del mundo. Se sentía muy afortunada de tenerlo cerca si no, muy probablemente ya se hubiera derrumbado hace mucho tiempo.
—Esta bien, entonces cenemos.
Lindy se levantó y se dirigió a la cocina mientras dejaba a Chrono recogiendo el desastre de papeles. La mesa no tardo en ser parada y la peli verde dejó los platos uno enfrente del otro.
En ese corto periodo de tiempo el teléfono retumbo por toda la casa hasta oídos de los dos presentes. Lindy levanto la cabeza esperando que su hijo le dijera que la esperaba sin embargo no fue así y el muchacho meneo la cabeza negando.
Después de indicarle a su hijo que empezara sin ella se fue a atender a la llamada. Por las horas que suscitaban solo veía dos posibles opciones y en vista de que no era para su hijo temió que fuera una emergencia.
Tomo el teléfono entre sus finos dedos y se lo ubicó en la oreja a la espera.
—"¿Lindy?"
Los tensos hombros de la mujer se relajaron. La peli verdeagua se recargo en la mesilla de la entrada y cambio el auricular de lugar para mantener una posición mas cómoda. Tenia ganas de escuchar más de esa dulce voz.
—Precia.— pronuncio proyectando una voz algo mas profunda a la habitual.
NA: Cabe decir que no soy bueno con el drama así que veremos como lo manejo. Decir que a partir de aquí (sin dejar el NanoFate de lado, obviamente) comenzare a centrarme un poco mas en el Arisa x Suzuka así que aquellos que les guste, espero que les agrade la idea.
Muchas gracias a todos aquellos que habéis comentado. Cualquier duda y/u opinión me lo pueden hacer saber mediante review, PM o mensaje.
Con todo dicho yo me despido, gracias a todos y nos vemos en la próxima actualización.
PD: Ni tiene que ver con el tema, pero les recomiendo escuchar las canciones de HoneyWorks, ¡son una maravilla!
Att. BarkhornKS, el autor que escribe escuchando dichas canciones.
