Estoy aquí con un nuevo capitulo.
Hay una razón por la que publique tan pronto y no es precisamente feliz.
Hace unas tres o cuatro horas, entre a mi facebook para ver si alguno de mis amigos estaba conectado o si aparecía alguna noticia que me interesara. Lo que encontré fue a una amiga, que trabaja en un periódico en donde vivo, que publico una noticia que rompió mi corazón y aun me tiene llorando. Me hizo recordar la vez que me entere del fallecimiento de Steve Irwin, mejor conocido como el cazador de cocodrilos. Llore dos o tres días por la noticia, ya que Steve Irwin era alguien a quien aspiraba ser: amaba a los animales, se esforzaba por romper los mitos que la gente tenia a los animales. Por él aprendí a amar a los cocodrilos, serpientes, tiburones y cualquier animal que el ser humano le haya dado mala fama. A causa de Steve Irwin descubrí mi amor por los animales y mi deseo de salvarlos.
El día de hoy me entero del fallecimiento de Chester Bennington, el vocalista de Linkin Park.
Apenas leí la noticia, mi pecho comenzó a doler. No me lo creía, así que busque más información, que desgraciadamente me confirmo que era verdad. Utilice toda mi fuerza de voluntad para no romper en llanto, pero aun así las lagrimas se formaron en mis ojos.
Crecí con Linkin Park, ya hace tanto tiempo que no recuerdo exactamente cuando lo comencé a escuchar. Sus canciones me animaron y me animan, me llenan de vitalidad, me ayudan a sacar mis frustraciones, me permiten llorar mis tristezas, me inspiran a escribir y dibujar, a que mi imaginación vuele. Linkin Park me une con mi hermano y mi hermana, con mis amigos, con otras personas. Linkin Park a estado presente a lo largo de mi vida.
Leí comentarios de muchas personas (algunas personas eran totalmente fuera de lugar) y me entere de cosas sobre el vocalista que solo me consiguieron más ganas de llorar. Pase la misma experiencia traumatica en mi niñez (si es verdad, porque no soy de esas fans que tiene que saber cada detalle de la vida de alguien a quien admiran o siguen) y se lo difícil que es sobreponerse a ello. Aun tengo días donde siento mucha tristeza, sin ganas de hacer nada y solo quisiera que nadie me notara.
También considere el suicidio, varias veces, a causa de lo horrible que me sentía conmigo misma. Soy capaz de entender algo de su dolor. No se que otras cosas habrá pasado, pero a partir de esa experiencia, puedo entender el porque de su decisión. No es fácil, se los digo para quienes no hayan pasado tanta presión, dolor y sufrimiento que el único camino que ven es el suicidio. Hoy tengo 25 años, hace casi 11 años que trate de quitarme la vida varias veces; estoy viva aun porque amaba demasiado a mi familia como para hacerles pasar por ese dolor. Desgraciadamente, hay personas que sienten que no tiene motivos para vivir. Si alguien que esta pasando por algo así esta leyendo esto, por favor, no lo intentes y mejor busca ayuda. Hay que entender que siempre pasaran cosas malas y cosas buenas; lo malo no dura para siempre, aunque uno lo sienta así. No digo que sera fácil, yo misma lucho con ello todos los días, pero valdrá la pena cuando llegues a la vejez y al mirar hacia atrás, te alegres de no haber terminado con tu vida.
Chester tenia 41 años, por lo que a pasado por más cosas que muy probablemente lo inclinaron a tomar esa decisión. Puedo entenderlo hasta cierto punto. No somos nadie para juzgarlo ni criticarlo, cada uno pasa por sus propios problemas y cada persona los enfrenta de diferente manera.
Muchos lloramos por él, por todo aquello que lo orillo a hacerlo y por la familia, amigos y fans que dejo con el corazón roto. Te recordare siempre a través de la música de Linkin Park, en cada inspiración que tenga, cada llanto, risa y frustración que tenga. Fuimos sobrevivientes de algo terrible y por ello puedo empatizar algo de su dolor. No lo se todo sobre él y no planeo hacerlo, porque a vivido más tiempo que yo y experimentado otras cosas que probablemente nunca me toquen vivir (él era un vocalista famoso y yo solo una simple chica xD).
No voy a decir que esta en el cielo ni en ninguna otra parte, ya que no creo en la vida después de la muerte, así que me limitare a decir que esta descansando de todo el sufrimiento que ha pasado y que la esperanza que yo tengo también le toque vivirla (no hablo abiertamente de mis creencias para no causar conflictos innecesarios).
Escribo esto mientras escucho Iridescent, Leave Out All the Rest y Castle of Glass, con deseo de expresar parte de mi sentir y el apoyo a la familia, amigos y fans de Chester.
Les deseo lo mejor en sus vidas y que algún día seamos capaces de recordar a Chester Bennington con alegría y paz.
Publico esta historia sin fines de lucro, lo hago por diversión, porque me encanta Transformers, Optimus Prime y porque necesito algo que me anime en este día.
Capitulo 11
Sam dudo antes de responder.
-Sí.
La sonrisa del hombre creció.
-Debes de acompañarnos- dijo a la vez que caminaba en nuestra dirección.
Al notarlo, los padres de Sam rodearon al hombre y se acercaron a nosotros, colocándose delante en un gesto de protección.
-Esto ya es demasiado- Ron hablo.
Judy negó varias veces, parándose a mi lado y pasando su brazo por mis hombros, en claro signo de que no me dejaría ir.
-Lo estoy pidiendo de buena forma- aclaro el hombre con un tono condescendiente-. Permítame.
Mojo empezó a ladrarle al hombre. Judy me soltó, empujándome detrás de ella y parándose hombro con hombro con su esposo para bloquearles la vista a nosotros tres.
-No se lo llevara- sentencio Ron-. No señor.
-¿Se nos va a enfrentar?- pregunto el hombre.
-No pero llamare a la policía- amenazo el padre de Sam-, porque hay algo muy raro en todo esto.
-Más bien- contraataco el hombre-, hay algo raro sobre usted, su hijo, su perro taco bell y la operación que tiene formada aquí- señalo a Ron, Sam y a Mojo según como los fue mencionando.
Ron lo miro con extrañeza, mientras Judy se agachaba a recoger a Mojo y cargarlo en sus brazos.
-¿Qué operación?- cuestiono el padre de Sam.
-Eso es lo que vamos a averiguar.
Otro hombre de traje se acerco a él. Era igual de alto, pero la piel clara y el cabello recortado le escaseaba. Estando lo suficientemente cerca le murmuro algo, lo suficientemente bajo para no entenderlo. Lo miro sorprendido y este asintió, para volver su mirada a nosotros. El primer hombre miro de nuevo al segundo, quien volvió a confirmarle lo dicho y le entrego un extraño aparato. El primer hombre regreso a mirarnos con sorpresa.
-Hijo- hablo, acercándose a nosotros-, acércate, por favor.
Se detuvo frente a Ron y Judy, quienes se movieron para dejar pasar a Sam. Note que el brazo de Mikaela estaba estirado en dirección a Sam, su mano aferrándose a su camisa. Chille internamente por ello.
Sam se quedo de pie frente al hombre, quien levanto el aparato y acerco un tipo de extraño micrófono. Conforme más lo acercaba a Sam, un extraño pitido salía del aparato, sonando más fuerte y constante. El rostro del hombre se convirtió en incredulidad pura, claramente sorprendido por lo que sea que mostrara el aparato.
-Catorce RADS- hablo después de un minuto-. Bingo- luego se giro a los demás hombres en la sala-, atalo y empácalo.
-¿Qué?- Judy casi grito.
Los hombres se acercaron a nosotros, sacando esposas de sus trajes. Uno de ellos me tomo de un brazo, con suficiente fuerza para quejarme, pero no me resistí; estaba segura que sería peor si lo hacía. Nos revisaron, quitándonos lo que lleváramos con nosotros; le quietaron la bolsa a Mikaela, a Sam su teléfono y a mí las llaves de mi casa, el dinero y mi teléfono. Mientras me colocaba las esposas, mire a los demás. Judy era la que más se quejaba, amenazando a todos si nos lastimaban. Ron tenía cierta calma, aunque estaba segura que lanzaría golpes a la primera oportunidad. Sam lucia consternado y el rostro de Mikaela era de una furia tranquila. Me pregunte si llego a tener algún problema con las autoridades. A Mojo le colocaron en el cuello una de esas varas con lazo y fue al primero que sacaron de la casa. Después de Mojo fueron los padres de Sam; Judy seguía vociferando. Luego a Mikaela, Sam y a mí. Nos llevaron por el patio delantero hasta unas camionetas negras.
-Lastimo a mi perro- grito Judy-. Me las va a pagar.
A nosotros tres nos llevaron a la camioneta que estaba más cerca de la casa mientras que a los padre de Sam en una diferente.
-Quiero muestras de la vegetación de inmediato- ordeno el hombre.
-No digas nada, Sam, no hasta hablar con un abogado- le aconsejo Ron.
Nos metieron en la parte trasera de la camioneta, acomodándonos de modo que Sam quedaba entre Mikaela y yo. Ya sentados cerraron las puertas y por el lado del conductor y el pasajero entraron el primer hombre, quien parecía ser el líder, y el segundo hombre. Se sentaron en silencio, poniéndose los cinturones, y se pusieron en marcha. El segundo hombre conducía.
Después de un rato dejamos atrás la zona residencial, marchando por la ciudad hasta un parte que no conocía de nada. Parecía un canal de concreto, con varios puentes intercalados entres muchos metros. Mire por la ventana, notando que nos alejábamos de la ciudad. El silencio sofocante fue roto por el primer hombre, quien sostenía a la altura de sus ojos una bolsa de evidencias con el teléfono de Sam en el interior.
-Así que- empezó el hombre-, DonJuan217- y saco de la bolsa el teléfono de Sam, girándose sobre su asiento y mostrándoselo-. Eso en eBay es tu nombre de usuario, ¿verdad?
Mikaela mostraba desagrado y yo apreté los labios para no reírme; le había advertido que si una chica se enteraba le iba a ir mal.
-Sí, lo puse por error y decidí conservarlo- intento excusarse.
Ambas nos quedamos calladas.
-¿Qué opinas de esto?- dijo y presiono un botón, activando un audio.
"Me llamo Sam Witwiky, si, y mi auto está vivo…"
-¿Eres tú?- pregunto el hombre.
-Es todo un Don Juan como vera- contesto Mikaela con resentimiento.
Sentí a Sam tensarse ante el comentario de Mikaela y como no podía abrazarlo o darle un palmada para reconfortarlo, me apoye contra él; Sam se apoyo en mi muy ligeramente, en agradecimiento.
-Anoche le dijiste al oficial que tu auto se transformo- hizo una pausa, pasando la mirada entre los tres-. Explícame.
-Lo que dije fue esto, si- Sam empezó a hablar-. Todo esto es un enorme malentendido, de que mi auto fue robado.
-¿Si, en serio?- cuestiono.
-De verdad- balbuceo-, de mi casa; pero ya está bien porque ya volvió. Ya volvió.
Mikaela y yo miramos a Sam, dándonos cuenta del desliz. Parecía que dijo que el auto volvió solo y no que alguien lo devolvió o lo encontramos.
-Pero claro que no solo- Mikaela intento arreglar el error de Sam.
-Claro que no- acordó Sam, dándose cuenta de lo que trataba de hacer Mikaela.
-No, los autos no hacen eso, porque sería una locura- término riéndose.
Sam y los dos hombres rieron junto con ella; me quede callada porque no era capaz de hacer una risa forzada.
-Que divertidos son- dijo el hombre, con una sonrisa que mostraba sus dientes superiores.
Luego su rostro se volvió serio.
-¿Qué saben sobre extraterrestres?
Las risas se apagaron, Mikaela se torno seria también y Sam intento parecer sorprendido por la pregunta. No me moví en absoluto.
-¿Se refiere a un marciano? ¿O un E.T.?- se burlo Sam.
-Es una leyenda urbana- Mikaela simplemente dijo.
El hombre se giro a verme, provocando que Sam y Mikaela se tensaran en sus lugares.
-¿Qué dices tú, pequeña princesa?- me pregunto, sus ojos mostraban malicia- Nos has dicho nada desde que nos encontramos.
Sam se movió en su lugar, tratando de tapar la vista del hombre con su cuerpo.
-Ella no habla si no tiene nada que decir- Sam respondió por mí.
El hombre miro a Sam y después regreso su mirada a mí. Me observo intensamente por un momento y aparto la mirada al no poder intimidarme.
-Protegiendo a tu pequeña novia, ¿no?- comento con sospecha, luego saco de su chaqueta una placa-. ¿Ven esto? Esto me autoriza a hacer lo que me dé la gana.
Me tense, recargándome más en Sam.
-Si- entendió el chico.
-Y los dejare en prisión para siempre- termino la amenaza.
Sam trago saliva. Yo sentía que iba a empezar a temblar y llorar. La idea de pasar el resto de mi vida en la cárcel por unos tipos que copiaban a los hombres de negro se les daba la gana me asustaba. Mikaela nos salvo de la crisis.
-No le hagan caso, los presiona porque tiene que regresar a cuidar su almacén- la voz de Mikaela destilaba resentimiento e ira.
El hombre la miro, con una mueca de fastidio y molestia.
-Tú, niña bravucona, no me tientes- le advirtió-. No olvides la libertad bajo palabra de tu padre.
Vi como el rostro de Mikaela decaía, no esperando que el hombre dijera eso. Sam se mostro sorprendido, nunca pensando que algo así estuviera relacionado con Mikaela. No dije nada, no quería juzgarla sin conocer por completo la historia. Muchas veces, la gente hace cosas malas por necesidad y no porque sean malas.
-¿Qué?- pregunto Sam-. ¿Por qué?
-No es nada- Mikaela intento no continuar con el tema.
-¿Robo de auto no es nada?-agrego el hombre, disfrutando de cómo se rompía la confianza.
Mikaela dudo un momento, antes de responder.
-Los autos que mi papá me enseñaba a reparar no siempre eran suyos.
-¿Robas autos?- la voz de Sam estaba llena de sorpresa y decepción.
Me las arregle para darle un codazo aun con las manos esposadas, aunque me ignoro.
-No siempre podía pagar una niñera, así que me tenía que llevar- Mikaela estaba vulnerable, su voz la delataba.
-Estuvo en la correccional para menores- el hombre hecho más sal a la herida-. Es una roba coches- la miro, recorriendo su cuerpo con sus ojos-, delincuente sexy.
La estaba acosando, aprovechándose de su vulnerabilidad para hacerla hablar. Me habría encantado darle una patada en la cara, pero si me movía era muy probable que ocurriera un accidente. Sam seguía sin creerse lo que el hombre decía de Mikaela. Mire a la chica y parecía a punto de llorar.
-Sería una pena que su belleza se pudriera en la cárcel- continua el hombre-. Es hora de hablar.
Y al terminar la frase, el auto se estrello contra algo de metal, girando en un círculo hasta detenerse. Gritamos todos, sintiendo el efecto de la inercia, y por debajo de los gritos se escucho el sonido de otro coche estrellarse. Cuando todo se calmo, una brillante luz azulina entraba por el parabrisas.
-¿Qué sucede?- pregunto el primer hombre.
-Es enorme- exclamo sorprendido el segundo.
Intentamos asomarnos por las ventanas, tratando de ver que era lo que nos había detenido. De repente un par de manos metálicas agarraron el auto por el techo, rompiendo los vidrios y levantando el auto. Los dos hombres con nosotros gritaban pidiendo ayuda. Sam sugirió poner todo el peso al frente. No entendí porque sugirió tal cosa, ya que al intentarlo el auto comenzó a balancearse en el aire. Sam se unió a los gritos de los dos hombres, mientras Mikaela y yo manteníamos la calma, aunque estaba aterrada. Momentos después el techo se desprendió y el auto cayó al suelo, causando que lo que quedaba de los vidrios se rompiera y rebotáramos. Antes de que la luz nos cegara, alcance a ver un par de columnas de metal azul y rojo. Sentí mi corazón acelerarse, dándome cuenta de quién era. Miramos hacia arriba, observando al robot humanoide lanzar a un lado el techo del auto y apagar las luces. Mis labios se estiraron en una sonrisa.
-Están en serios problemas- les aviso Sam, la satisfacción destilando de su voz-. Caballeros, les presento a mi amigo, Optimus Prime.
Mikaela hizo un sonido de presunción y yo solté una risita de felicidad. Ambos hombres miraron a Sam, luego entre ellos y finalmente a Optimus, quien se alzaba en toda su gloria.
-Detener a los chicos fue una mala decisión- aclaro Optimus, con su voz de barítono llena de autoridad.
Ambos hombres se levantaron de sus asientos, el conductor sacando un arma, y el resto del equipo rodeo los restos del auto, apuntando con sus armas a Optimus. Me burle de ellos.
-Autobots- llamo Optimus, mientras daba un par de pasos atrás-, retírenle sus armas.
Un repentino temblor nos hizo gritar a todos, haciéndonos mirar hacia atrás, notando a los demás Autobots caer a la tierra; al parecer usaron el puente detrás de nosotros para hacer una entrada dramática. Los hombres se movieron de modo que les apuntaban a todos los Autobots con sus armas. Ellos también les apuntaban con las suyas. El hombre intento calmar los ánimos.
-Entréguenme sus armas- ordeno Jazz.
Su mano se modifico, convirtiéndose en un imán y atrajo todas las armas, dejándolos indefensos. Optimus se arrodillo, apoyándose también en sus manos para mirar a los dos hombres en la parte delantera del auto.
-Hola, señor- saludo el hombre, un poco nervioso.
Optimus se acerco más, mirándolos con detenimiento.
-No pareces tener miedo. ¿Qué no te sorprende vernos?- pregunto Optimus.
-Escuche, señor- respondió el hombre-. S7 tiene un protocolo, ¿entiende? No estoy autorizado para hablar con usted, solo puedo decirle que no puedo hablar.
-Fuera del auto- ordeno Optimus, irritado.
Su voz me dio escalofríos. Estaba segura de que no quera estar en su lado malo.
-Bien, ¿se refiere a mi?- balbuceo el hombre, y lo disfrute mucho.
-Ahora- la voz de Optimus destilaba dura autoridad.
Definitivamente no quería hacerlo enojar. Nunca.
El hombre empezó a balbucear, buscando el modo de bajarse del auto. Uno de los hombres nos abrió la puerta, saliendo yo primero; me aleje unos pasos de la puerta para dejar a Sam y Mikaela bajar. Al girarme note que Mikaela ya tenía las manos libres al bajar del auto y se acerco a Sam para abrir sus esposas.
-Eres hábil con las esposas- comento Sam, molesto.
Me dieron ganas de darle una patada, especialmente porque no pudo ver la mirada herida de Mikaela.
-No debían enterarse de eso.
-Si- dijo Sam y luego se alejo de Mikaela al sentir sus manos libres.
Me acerque a Mikaela, quien me miro un poco preocupada y triste. Le di una sonrisa de oreja a oreja y le di la espalda, agitando las manos para que me ayudara a quitarlas. No pude mirar su reacción, pero cuando me gire a verla, me observaba agradecida por no juzgarla. La abrace, y como era más pequeña que ella, incluso sin tacones, la coronilla de mi cabeza le llegaba a la barbilla. Me abrazo y después de un momento me soltó. Nos giramos para ver a Sam, quien nos miraba sorprendido mientras se colocaba la sudadera.
-Sam- comenzó Mikaela-, tengo antecedentes porque a mi padre jamás lo delate. En tu vida tan perfecta, ¿Cuándo has tenido que sacrificar algo?
Esto dejo pensando a Sam. Y honestamente a mí también, haciéndome pensar en todas las decisiones de mi vida. Aunque lo deje para después, teníamos cosas más importantes que hacer. Llame la atención de Sam y Mikaela y al mirarme les señale a los hombres de traje. Nos acercamos a ellos, Sam a la cabeza, en busca de respuestas. Sam hablo directamente con el líder.
-¿Qué es Sector Siete?- le pregunto. Al no responder, siguió hablando- Dígame.
-Yo soy quien hace las preguntas- evadió la pregunta de Sam-. No tú jovencito.
-¿Cómo se entero de ellos?- esta vez fue Mikaela.
El hombre la miro brevemente, antes de volver a mirar a Sam quien siguió interrogándolo.
-¿Dónde están mis padres?
-No estoy en libertad de hablar de…- se interrumpió a media frase cuando Sam lo reviso y le quito su placa-. Oye, es una ofensa federal tocarme.
-Esto lo autoriza a hacer lo que sea, ¿no?- aclaro Sam, mientras nos alejábamos de él, con su placa.
-Sí, te sientes muy valiente con tu amigo extraterrestre aquí.
Nos alejamos unos cuantos pasos, examinando la placa. Nos enteramos de su nombre, que era Seymour Simmons, y otras cosas que no entendíamos bien. Sam se giro a Seymour.
-¿Dónde está el Sector?
-No te lo diré- respondió obstinadamente.
El sonido de algo descorcharse llamo nuestra atención. Al mirar en dirección del sonido, vimos como el tapón del depósito en la entrepierna de BumbleBee golpeaba la cabeza de Simmons y un chorro de líquido le caía encima. Lo estaba orinando. Me tape la boca con ambas manos para esconder la risa, pero mi cuerpo se sacudía.
-BumbleBee- la voz de Optimus no era tan seria por el ligero tono de diversión-, deja de lubricar al hombre.
BumbleBee tapo de nuevo la fuga y se encogió de hombros, sin sentirse culpable.
-Hay que hacer algo con ellos- sugerí en voz baja, evitando que los hombres me oyeran hablar.
Nos quedamos pensando unos momentos hasta que una sonrisa maliciosa se extendió por la cara de Mikaela. Nos pidió que nos acercáramos y nos conto que era lo que se le ocurrió. No pude evitar la satisfacción vengativa ante su idea.
Estuvimos de acuerdo y nos giramos, caminando hacia Seymour y sus hombres.
Realmente no tengo muchos ánimos de poner cosas graciosas, así que lo dejare para capítulos posteriores.
Tengan todos una buena vida y recuerden que siempre hay algún motivo para vivir, aunque no seamos capaces de verlo.
Don´t resent me
and when you´re feeling empty.
Keep me in your memory,
leave out all the rest
leave out all the rest
*insertar aquí rugido de Tiranosaurio Rex
