Lectores/as quiero disculparme por la tardanza. Había quedado de subir el capítulo 10 completo un par de días despues, pero no pude y me tardé bastantito, lo lamento. Espero que la universidad me permita actualizar mas seguido pues sé lo molesto que es esperar para un nuevo capítulo, porque luego pierdes el hilo de la historia y se te olvida en qué se quedó o cómo iba. Muchas gracias a todos por sus comentarios y espero les guste este capítulo. Nuevos personajes aparecen.


En algún momento Rachel se había quedado dormida; el punto de relajación al que había llegado con sus dos orgasmos había sido, sin lugar a dudas incontenible. A pesar de haber luchado contra el agotamiento con todas sus fuerzas, la pequeña diva terminó cerrando los ojos.

Quinn a pesar de todo, no tenía prisa, se quedó mirándola con vehemencia, adorándola y admirándola, le acarició el cabello de nuevo y tocó con la yema de su dedo índice la oreja perfecta de Rachel, sonrió pues no había en el mundo algo que pudiera quitarle este momento.

El exterior se minimizó hasta que dejó de existir y sólo eran ellas dos dentro de esa habitación de la casa rodante. Aún tenía inflamado el corazón aunque de pronto llegó a sentirse un tanto nervioso y asustado por el hecho de que Berry no le dijo de vuelta que la amaba. Se tranquilizó a sí misma pensando que ella había adorado a Rachel desde el principio de la preparatoria y esta por el contrario, quizás, había experimentado sentimientos por ella mucho tiempo después, por ello lo que había crecido en Quinn era mucho más grande, indefinible aunque se le llamara amor, pero aún creyendo que rebasaba ese significado, era también, imborrable.

Describir lo que esos días habían sido para ella no tenían cabida con palabras, imagino que has sentido aquello de lo que hablo, que por más que una quiera sentarse y decir lo que está sucediendo en tu interior, no hay como el hecho de sentirlo, sólo eso… y dejarlo ser en su forma más pura.

Así pues, teniendo a Rachel a su lado, durmiendo pacíficamente junto a ella, Quinn comenzó con sus platicas internas El amor es la cosa más curiosa del mundo y ni siquiera estoy segura que sea una cosa. No podemos definirlo. No. Sólo debemos sentirlo… de pronto me aterra asegurar que esto es sólo cuestión de un químico en mi cerebro que se ha segregado gracias a las feromonas que desprende Rach, tan compatibles con las mías que me siento literalmente en las nubes, ligera. Y si no fuera solo química? Si fuera algo más allá de eso?. Sé a dónde vas, qué si nuestras almas se reconocieron y no pudieron estarse quietas a pesar de tantas cosas? de ser mujeres, de haber sido su verdugo por mucho tiempo… qué si de verdad el destino tatuó nuestro nombre en el corazón de cada una… sí, ese lado romántico no puede desaparecer, se me antoja creer que el cosmos nos ha reunido para poder lograr un equilibrio en toda esta energía que somos todos, el universo entero.

Se acostó sobre su espalda viendo el techo, ensimismada en sus debates internos, se tapó con la sabana hasta el pecho y puso sus manos sobre su estómago con los dedos cruzados. Minutos pasaron sin que se diera cuenta que Rachel había despertado, pero sin hacer ningún movimiento para no distraerla, quería verla, observarla, el perfil de su nariz, su pómulo, el cabello acomodado atrás de la oreja, cabello que poco a poco se iba viendo menos rosa, su cuello delgado, la forma de sus brazos y finalmente sus manos.

Podría no cansarse nunca de observarla, un deleite tan asombroso como cuando te paras frente a tu obra de arte favorita y la miras durante horas como hipnotizada por los pincelazos y los colores, las formas, las luces y las sombras.

Tener a Quinn, así… quién lo hubiera imaginado?

Cerró los ojos de nuevo, recordando cómo la había tocado, cómo le había hecho el amor, sus ojos que llenos de lujuria se habían posado en los de ella y sólo con eso, una sola mirada sabía que no había nadie más que tuviera el poder de poseerla, no había arrepentimiento alguno en su interior, no pudo haber ser más perfecto para tenerla entre sus brazos y hacerla suya.

Los gemidos que empaparon la atmósfera, el sudor en sus cuerpos, y sus manos de terciopelo que cariñosa pero también ferozmente acariciaron cada parte de su piel, volvió a sentirla en ella y sintió que no había tenido suficiente aún.

Levantó la mano y le acarició la mejilla, Quinn volteó a verla y le sonrió.

"Te desperté" Rachel negó con la cabeza y se mordió el labio inferior, la sonrisa de la rubia se hizo mucho más amplia y levantó una ceja, ese clásico gesto tan característico de ella.

Berry se acercó a ella y le besó ligeramente el hombro, de modo que sus labios apenas rozaran su piel; el contacto hizo que Quinn se estremeciera un poco, sintió los vellos de los brazos erizarse y su corazón se aceleró.

Rachel se deshizo de la sábana que las separaba, aún así cuidando que no quedaran completamente desnudas, le gustaba sentir el roce de la tela, le parecía erótico también. Se puso sobre Quinn y dudó por unos momentos cosa que notó la rubia en seguida.

"Estás bien?" Se mordió el interior de la mejilla ante la pregunta. Estaba a punto de hacerle el amor a Quinn y la verdad era que a pesar de tener los principios de lo que le había hecho Fabray a ella, la práctica es otra cosa "Hey Rach, qué pasa?"
"Te ha pasado que… tu cuerpo pareciera que es ajeno a tu mente y se siente capaz de hacer muchas cosas, pero una vez que lo razonas crees que no lo eres tanto?" La rubia frunció el ceño.
"Ehm, si"
"Bueno, pues en este momento no sé cómo hacerte el amor… qué pasa si no te gusta? Si te lastimo? Si, si… no sé, si te das cuenta de que no era tan maravilloso como creías y te desilusionas? Que pasa si…?"
"Rach?"
"…si por ejemplo yo…"
"Rachel?"
"…no sé tocarte de la forma en la que…"
"Berry!" Silencio. Sus ojos bien abiertos, un dejo de dolor se asomó en ellos.
"Me… me dijiste… Berry" Comenzó a quitarse de encima de Quinn pero la detuvo de la cintura muy fuerte con ambas manos.
"Hey mírame" Una sonrisa en su cara, le encantaban los berrinches de Rachel "No dejabas de hablar y era la única forma de llamar tu atención por completo y hacer que guardaras silencio" Se quedó sobre ella, pero no la veía aún "Rach, mírame" obedeció "Yo tampoco sabía cómo hacerlo y el mismo miedo me invadió, entiendo cómo te sientes ahora, créeme; pero sabes? Eres tú, tú quien va a acariciarme, tú quien va a recibir todo de mí, mi cuerpo, mi alma, el corazón entero. No somos expertas, nunca antes habíamos estado con…bueno… no cuenta… so, no hay algo que avale que somos lo mejor de lo mejor en la cama… estar contigo es lo que vale, lo que me basta y me hace feliz, aunque seamos las más torpes por el momento… pues… eres tú Rachel, y eso es lo que más importa"

Quinn le acarició el rostro con ambas manos, pasando sus pulgares por los pómulos y los labios de Rachel.

"Eres tan hermosa"

Y no hizo falta decir más, nada, las palabras se volvieron viento y volaron lejos dejando en su lugar un ambiente lleno de deseo, pechos llenos de amor, manos que no tenían suficiente, no había suficiente piel para saciarse, el oxígeno era escaso cuando besos como aquellos existían entre ellas. No había nada que apagara el fuego que era cada vez más intenso con cada gemido.

Una vez que ves a Quinn, que la observas detenidamente no puedes deshacerte jamás de su imagen, te pierdes en sus ojos y en su voz, en su risa y su sonrisa. Te obsesionas porque cada parte de su ser te recuerda de belleza, arranca de ti un deseo inmenso, de tenerla, de que sea tuya, de que te mire siquiera; de estar cerca de ella aunque sea sólo para sentir por unos segundos el calor que emana de su cuerpo, quieres olerla sin fin, ponerte ebria de su perfume, del movimiento de sus caderas al caminar.

Mientras los labios de Rachel viajaban por el cuello de Quinn hasta su oreja pensaba en esto y en todas aquellas veces que se le fue el aliento cuando aparecía ante ella; ya fuera envuelta en su uniforme de porrista o en un lindo vestido holgado, en los vestuarios que usaban para el club glee, cada curva, cada parte de Quinn era un deleite, imposible de ignorar. Aún antes de saber que esa atracción por la rubia era sexual, sabía que no podía quitarle los ojos de encima.

Hay momentos de la vida que no pueden ni deberían cambiarse por nada en el mundo, que de hecho deberían de ser infinitos, como esto: Tenerla entre sus brazos, besándola, acariciándola como si nunca lo fuera a hacer de nuevo, como si esta fuera la única oportunidad de hacerle el amor a Quinn.

Quería saborear el momento, hacerlo despacio, tranquilo, que sus labios viajaran a lo largo y ancho de su cuerpo.

Rachel posó sus labios en los de ella, emergiendo de ellos un beso lento, sin lengua, de esos que transmiten mas amor que lujuria, sus respiraciones eran calmadas; tocar a Quinn no era cualquier cosa, era más bien como esculpir, como hacer arte. La diva respiro profundamente y cerró los ojos al instante, oliendo a su amante, el cabello le olía a durazno, pero el cuello, su piel era sólo la esencia misma de la rubia, ese olor delicioso que emanaba su cuerpo; inhaló hasta que le ardieron los pulmones y sostuvo la respiración unos segundos, queriendo que todo se impregnara en su ser, que nunca fuera a olvidarlo.

Quinn la tenía aprisionada entre sus piernas y un muslo chocó con su centro, Berry soltó un gemido ante la sensación, nunca hubiera imaginado que sentir la humedad de una mujer era la cosa más enloquecedora y sensual.

Le besó la quijada, perfecta, delineada, el lóbulo de la oreja y la sien, tomó su cara entre sus manos y la vio fijamente.

-Te amo Quinn- Ahí estaban esas tres palabras que tuvieron a Quinn pendiendo de un hilo por varios minutos mientras Berry dormía.

No fueron difíciles de decir, en realidad era algo que estaba haciendo cosquillas en la garganta, en sus cuerdas vocales, como si fuera una canción, y sin más las dijo, teniendo como recompensa lagrimas formadas en los ojos de Quinn, lagrimas que limpió con sus besos saboreando la sal en ellas.

Recorrió con su lengua el cuello y se dio a la tarea de hacerle un chupetón en la clavícula, bajó lentamente sus manos acariciándole el vientre y subiendo al mismo paso hacia sus senos que masajeó con cuidado, jugando con los pezones duros de color rosa; ésta soltó un gemido que hizo que Rachel se sintiera mojada de nuevo, ansiosa de que le hiciera otra vez el amor, pero habría que esperar.

Aunque hubiera querido detenerse en otras partes del cuerpo de Quinn, sus ansias de jugar con su lengua en sus senos fue mucho mas fuerte. Así pues levantándose un poco y flexionando las rodillas para ponerse en cuatro, Rachel acercó su boca a los pezones que la esperaban deseosos de sentir su boca alrededor de ellos.

Sintió los dedos de Quinn entre su cabello que acariciaba con fuerza su cuero cabelludo, manteniéndola en posición, gimiendo con más frecuencia; la suavidad de éstos volvió loca Rachel, comprendió entonces que nunca podría tener suficiente de ella, era imposible saciarse.

Pasó los dedos por el sexo mojado de Quinn y gimió fuerte soltando un vaho caliente sobre las costillas de esta.

"Rachel, más…" su frase ahogada por los gemidos que la invadían, las ansias de tener a Rachel dentro de ella, pareciera que se quemaba, que explotaría.

Berry introdujo dos dedos lentamente, observando el rostro de Quinn para saber si la estaba lastimando.

"Estas bien?" preguntó al observar qué la rubia fruncía un poco el seño y no abría los ojos, las uñas encajadas en sus hombros "Quinn?" Asintió.
"Eso se siente tan rico" Rachel sonrió y se introdujo con mas confianza sintiendo la humedad tibia alrededor de sus dedos; masajeó en círculos el clítoris de Quinn, quien se aferró a la almohada tomando la funda en un puño y arqueando un poco la espalda.

Rachel siguió con sus movimientos rítmicos mientras las caderas de Quinn la seguían a la par. De pronto la diva tocó un punto que hizo que la rubia brincara de placer.

"Ahí, oh dios Rach" Apretó las piernas alrededor de su cadera "Más rápido amor" Se le había cansado la mano un poco pero la movió más rápido tal y como se lo habían pedido.

Comenzó a empujarse con la cadera para llegar más profundo y siguió masajeando el clítoris mientras que con su otra mano pellizcaba delicadamente los pezones que estaban sensibles por lo que había hecho con ellos con su boca.

Los gemidos de Quinn se hicieron mas seguidos, tenía las manos en las nalgas de Rachel jalándola con más fuerza, la fricción de los senos de cada una, piel envuelta en sudor…

"Estoy cerca… ah, Rach… oh dios" En lugar de gritar o gemir mas fuerte al momento en el que logró su orgasmo, Quinn mordió la almohada con fuerza, gesto que hizo que la diva se sintiera aún más excitada, ver lo que lograba en ella era un incremento a su ego, pero más allá de eso, era el significado del deseo que formaba parte de las dos, esas ansias que tenían por cada una.

Los espasmos en el interior de la rubia eran algo que no había sentido con Puck.

"dios Rach, wow; ven acá" y la atrajo hacia sí para un beso apasionado.
"Aún no termino contigo" Dijo cuando el beso se volvió menos necesitado.


Faltaba una hora para que se asomaran los primeros rayos del sol, Finn y Puck seguían en su guardia, más uno que otro, Finn estaba roncando ligeramente con el cuerpo flojo sobre la silla, las piernas extendidas y los brazos a los lados; el arma se le había caído de las manos.

Puck se había quedado despierto por dos razones, una: imaginar a Quinn y Rachel haciendo el amor toda la noche era algo que no podía evitar, eso le había quitado el sueño, dos: Finn necesitaba descansar, estaba agotado emocional y físicamente.

Sacó una cerveza del agujero que había hecho en la tierra para mantenerlas frescas, le dio un trago grande y se limpió las gotas que habían rodado por su mentón con el dorso de la mano. Hacía un poco de frío por la llovizna que había caído un par de horas antes; fue una fortuna que las nubes que parecía que descargarían su furia sobre ellos, se habían alejado pasándolos de lado.

Se estiró en la silla y se tronó el cuello y la espalda; la vejiga comenzó a molestarle y se paró para orinar. Estaba de frente a un árbol tarareando una canción cuando de pronto escuchó una detonación a lo lejos, giró la cabeza hacia dónde suponía que había sido el disparo e hizo presión para terminar de orinar; mientras caminaba se abrochaba el pantalón, apretando el paso para llegar a donde Finn y despertarlo.

Antes de llegar escuchó otras tres denotaciones y su corazón comenzó a latir con fuerza, el miedo invadiéndolo. Quién podría ser el que había disparado? Qué tan lejos estaba? Le aterraba el hecho de estar cerca de algún punto peligroso.

Movió a Hudson por el hombro, sacudiéndolo después para sacarlo de su sueño profundo, éste se talló los ojos y bostezó, estirando los miembros entumidos.

"¿qué pasa?" Puck ya estaba levantando su arma y poniéndosela en las manos.
"Acabo de escuchar disparos, no sé qué tan lejos estén de aquí, pero supongo que no mucho, debemos partir" Habló tan rápido que Finn apenas pudo seguirlo.
"Pero…"
"Recoge las cosas dude, rápido! Tenemos que largarnos de aquí en cuanto antes"
"Pero y si ellos pueden ayudarnos? Que si traen mejores armas? Si son muchos mas y así estar más seguros?"
"Qué si no son las mejores personas con las que nos podamos topar? Recuerda que a hostilidad es algo que se empieza a dar cuando la especie humana está en extinción" Finn se le quedó viendo con el ceño fruncido "Qué? He visto películas, recuerdas "the book of Eli"?"
"Hermano, la vida no es una película"
"No pero…" y hubo otro disparo que dejó en un silencio profundo a los dos, viéndose fijamente con temor en sus miradas, en un segundo Finn recogiendo a toda velocidad las cosas que habían instalado en su guardia.


Cuando Finn le propuso tener sexo oral a Rachel esta hizo una cara de disgusto, imaginarlo siquiera le causó nauseas. Él se había quejado porque no podía esperar hasta que ella cumpliera 25, hacía su mejor esfuerzo por tenerle paciencia, así que supuso que hacerlo sería bueno, ella no perdería su virginidad y él tendría el placer que deseaba desde hace mucho.

Ella le dijo que lo pensaría y lo besó en la mejilla, pero era obvio que la respuesta ya estaba decidida, era un 'no' rotundo.

Pero estar tan cerca de Quinn, besándole los muslos mientras se estremecía bajo ella hizo que su parecer respecto al sexo oral cambiara por completo; apenas y podía esperar para probarla, para jugar con su lengua y hacerla llegar de nuevo. Comenzó a acercarse lentamente, lamiendo la piel de terciopelo… tan cerca ahora, más y más cerca… cuando un par de golpes se escucharon en la puerta del camión; ambas brincaron y aguzaron sus sentidos. Quinn se sostuvo por los codos mientras que Rachel se detuvo con las manos a los lados del cuerpo de la rubia, sus miradas fijas.

"Quinn, Rachel!" Y más golpes en la puerta. Quinn se levantó en seguida, preocupada por la insistencia del llamado de Puck; mientras se ponía la ropa interior escuchó a Finn despertando a Brittaney y Santana, eso la puso en estado de alerta.

Abrió la puerta y se encontró con un Puckerman pálido y asustado

"Qué pasa Puck?"
"Acabamos de escuchar disparos, alístense, partiremos lo más rápido posible. Yo me llevaré tu camioneta y tú puedes manejar el camión para no perder más tiempo." Quinn asintió y cerró la puerta tras de sí cuando Puck dio media vuelta.
"Qué quería?" preguntó Rachel mientras se ponía una playera holgada de su ex novio.
"Vístete, debemos irnos ya" La rubia se puso unos pants grises que eran de Finn, su ropa estaba en la camioneta. Rachel sonrió al verla.
"Qué?"
"Nada, te quedan enormes"
"Lo sé, pero no hay tiempo para ir por mis cosas a la camioneta. Puck escuchó unos disparos y creo que es mejor encender los motores"

En fila india se acercaron a la carretera con Puck al frente.

Quinn tenía el volante apretado entre sus manos, los nervios a flor de piel y Rachel en silencio observando su entorno por si lograba ver a quienes habían disparado… esperando no tener la suerte de hacerlo; temía que todo se volviera peligroso.

"Estoy nerviosa Quinn"
"Sinceramente, yo también"

La rubia frenó de repente haciendo que Berry se fuera al frente con fuerza, quien suspirando profundamente agradeció haberse puesto el cinturón de seguridad.

Por la altura donde estaban podían ver que alguien estaba frente a la camioneta donde venía Puck; se acercaba rápidamente a su ventanilla, esos movimientos indicaron que quien se había acercado a él era un humano.

Tenía el cabello largo y rubio, era una mujer delgada que movía las manos frenéticamente y por la forma en la que se movían sus labios hablaba demasiado rápido. Finn y Santana se bajaron de sus autos.

"Quédate aquí y cierra bien"
"Pero Quinn…"
"Hazlo, no quiero que te pase nada"

Se levantó enseguida y le besó la frente.

"Vamos a estar bien, lo prometo" Rachel no dijo nada, tragó saliva con dificultad, sintiendo el corazón en la garganta; vio alejarse a Quinn que en unos segundos ya estaba al lado de Santana.

"Por favor, tienen que ayudarnos! Mi hermano está herido, tenemos a un doctor entre nosotros, pero no hay forma de curarlo, será que ustedes tienen algo? Oh por dios! Salieron de la nada"

Su llanto era desesperado y su tono de voz mas alto de lo que ellos hubieran querido, esto los estaba poniendo más nerviosos.

Era una cuestión difícil, no podían dejarlos ahí nada mas, pero el pánico que los había invadido había nublado sus mentes y ninguno respondía. Quinn sintió pena por ella y su llanto la enterneció, después de todo, si alguno de sus amigos hubiera estado en la posición del hermano de la chica que estaba frente a ellos, también hubiera hecho lo posible por conseguir ayuda, cualquier cosa; hubiera sido terrible que se la negaran.

"Te ayudaremos, dónde está?" A un lado escucharon que alguien pisaba las hojas, todos por inercia apuntando con sus armas hacia donde provenían los ruidos, creían que se encontrarían con un zombie, sin embargo se acercó un hombre de unos cincuenta años, con el cabello cano de los lados y una barba de unos diez días.
"A unos doscientos metros de aquí, él es el doctor del que les hablaba" El hombre no se presentó.
"Esta perdiendo mucha sangre, jamás debió sacarse la rama del pecho! Samantha y Adam están con él, pero debemos hacer algo ya."
"Qué necesitan?" preguntó Finn.
"Alcohol y gasas, necesitamos cerrar la herida, cauterizarla"
"Hay todo eso, mas yodo e hilo para cocer heridas, iré por ellas" Caminó hacia la parte trasera de la camioneta donde estaban las cosas "Bien, vayamos a dónde tu hermano" Puck y Quinn los siguieron, mientras que Finn y Santana se quedaron para la protección de quienes se habían quedado dentro de los vehículos.

Al llegar vieron a un muchacho tendido sobre el pasto que se veía rojo a un costado, respiraba rápido y con dificultad; tapando su herida con una sudadera, estaba una pelirroja con los ojos llenos de lagrimas. Parado atrás de ella estaba un joven un poco más grande que ellos de espalda ancha y ojos azules, cabello negro.

"Ya estamos aquí, traemos ayuda" El muchacho apenas y escuchó las palabras "Aguanta Chris" El médico se dirigió hacia el otro que seguía petrificado "Ayúdame a sostenerlo; esto va a dolerte, pero debes ser fuerte, de acuerdo?" El chico asintió con los ojos bien abiertos.

Un grito invadió la atmosfera y sus manos apretaron fuertemente las muñecas de Adam. El hombre limpió la herida con agua y gasas pero la sangre seguía brotando.

"Qué fue lo que pasó?" Preguntó Quinn tras varios minutos.
"Estábamos recogiendo las cosas cuando salieron de la nada…" Contestó la chica mientras se le cortaba de nuevo la voz "Disparamos y logramos eliminarlos pero resbaló y cayó sobre una rama puntiaguda…" Se echó a llorar y puso su cabeza sobre el pecho de Quinn quien atinó a abrazarla. Puck la miró desconcertado y ella hizo un gesto de no entender.
"Adam, quiero que trates de avivar el fuego y calientes el cuchillo hasta que la hoja se vea roja"
"No papá, no, no, eso no" Dijo Chris suplicante "Por favor no" comenzó a llorar y le agarró la mano "No me quemes, tengo miedo, tengo miedo del dolor"
"Si no lo hago te desangrarás"
"Debemos darle algo para que lo muerda" Sugirió Quinn que se alejó de la otra rubia.
"Ten" contestó Puck, entregándole una franela doblada en cuatro.

En ese momento regreso Adam con el objeto pedido.

"Muerde" Ordenó Quinn. Chris obedeció a regañadientes.
"Bien, aquí voy hijo, inhala" pasó el cuchillo por la herida, en seguida olieron la carne quemada; el chico mordió con fuerza la franela y grito tan fuerte que llenó de terror a los presentes. No podían imaginar el dolor que estaba sintiendo y no querían averiguarlo nunca.
"Por qué no lo cocieron en lugar de hacer esto?" Dijo Puck.
"Porque no podemos arriesgarnos a una infección, es mucho más seguro cauterizar"


Rachel y Britt estaban junto a la Hummer viendo preocupadas hacia donde se habían ido, escucharon los gritos y la sangre se les congeló.

Vieron acercarse a Adam con Chris en sus brazos, atrás venían Puck y Samantha, el caballero de nombre aún desconocido y… una rubia hermosa del brazo de Quinn. Qué dem…? Pensó Rach

"Te dije que te quedaras en el camión" Quinn se acercó y la abrazó al ver la preocupación en su rostro, se volteó hacia el nuevo grupo "Llévalo al camión y acuéstalo en la cama, puedes quedarte con él si gustas"
"Lo haré yo" contestó el padre del muchacho.
"Te sigo" dijo Samantha
"Bien"

Lo llevaron hacia donde había ordenado Fabray. Quedándose los demás para ver qué hacer, en sus planes no estaba encontrarse con esta situación. Adam habló primero.

"Tenemos un auto grande, contamos con comida suficiente y agua. Cargábamos con medicamentos y lo necesario para esta clase de cosas, pero se nos cayeron en otro altercado que tuvimos…" Nadie respondía nada "Podemos viajar con ustedes si no lo permiten, lo cual me parecería lo mejor pues somos más y podemos defendernos mejor" Se encogió un poco de hombros, esperando que le negaran la idea. Pensó que esperarían a que Chris estuviera mejor y luego los botarían.
"Supongo que no estaría mal" Contestó santana "Pero con la suerte que traen me espero muchos zombies tras de nosotros"
"San…" Advirtió Fabray.
"Qué? Es verdad; somos seis jóvenes viajando desde Lima y la única herida has sido tú, no ha habido grandes contratiempos, sin embargo ellos pierden su Kit médico y tienen a un pobre metido en el camión porque estaba desangrándose"
"Santana, si hubiera sido Britt quien estuviera en esa situación hubieras querido que alguien nos ayudara no?" se cruzó de brazos.
"De acuerdo, que viajen con nosotros" Britt la besó en la mejilla y entrelazó sus manos.
"Ok vayan por sus cosas y los vemos aquí; Ahora sí que cada quien tome su vehiculo, necesito quitarme estos pants ya"

La Land Rover de sus nuevos compañeros apareció unos minutos después; se detuvieron a un lado de la camioneta de Quinn y se bajaron del auto al ver que ninguno se había subido aún a los coches.

"qué pasa?" preguntó Adam dirigiéndose a Quinn, quien supuso, era la que estaba al mando del grupo por su afán de darle ordenes a todo el mundo.
"Hacia dónde se dirigían?"
"Al norte, aún sin un lugar fijo"
"Perfcto, vamos a Alaska"
"Bien"
"Yo estoy viajando con Rachel" La señaló "Puck viaja solo, Santana y Britt y Finn" Apuntó hacia el camión; haciendo esto a modo de introducción.
"Soy Adam, ella es Spencer; creo que podemos viajar juntos en la camioneta, nosotros los seguimos"

Sin percatarse de la amenaza que se avecinaba dieron la espalda al camino de donde habían salido los chicos; Adam cayó al piso de frente, en su espalda un zombie.

"Hijo de…"
"Britt a la camioneta!" gritó Santana mientras Quinn tomaba de la mano a Rachel y la metía al auto. Puck tomó al zombie de la camisa de cuadros desgastada y lo aventó lejos, desenfundó el arma y disparó.

Quinn aguzó el oído. Un grupo grande venía hacia donde ellos. Corrió para protegerse tras el coche, haciendo lo mismo Santana y Puck, mas Adam y Spencer corrieron a la Land Rover para sacar sus armas, comenzaron a disparar sin apuntar a una parte en específico de los zombies.

"A los autos, ya!" Gritó Santana. Apenas y pudieron introducirse cuando las manos feroces de los zombies golpeteaban las ventanas. Rachel se alejó y se cubrió la cabeza con las manos.
"Arranca Quinn, arranca!"

Se escucharon los sonidos de las llantas derrapando en el asfalto arrancando a toda velocidad. Finn los vio corriendo tras el camión por el espejo lateral, eran rápidos, pero no tanto como ellos en los autos, maldijo las características de estos seres que no se asemejaban a los pacíficos que mataba en los videojuegos "y en esta realidad tenían que correr los malditos" dijo entre dientes.
"En esta realidad el mundo se ha acabado" Contestó el hombre que venía a su lado.
"Soy Finn" contestó sin quitar la vista del camino
"Anthony" dijo por fin el hombre.

El walkie talkie de Quinn sonó con la voz de Santana

"Les dije… son un imán para los zombies, no respondan; cambio"


Estaban próximos a llegar a la siguiente ciudad, no les gustaba. Entrar a lo que bien pudo ser lo que llaman "civilización", generaba mayor peligro. El numero de zombies era mucho mayor ahí, pero rodear era una pérdida de tiempo que no podían darse el lujo de tener, ansiaban llegar a su destino y ver cuántos y quiénes habían logrado llegar, ansiaban encontrarse con sus familias, amigos y conocidos.

Cuando bajaron la velocidad Quinn se dio cuenta de que su gasa estaba llena de sangre seca, supuso que la herida se le había abierto en algún punto de la noche, no dijo nada, pero tenía que cambiársela lo antes posible.

Rachel estaba muy callada, con la mirada hacía un lado.

"Estas bien?"
"No…"
"Qué tienes?"
"Cada vez que te marchas y me pides que me quede… no tienes idea del martirio que me haces pasar"
"Es para protegerte Rachel"
"Entiende que puedo cuidarme sola e incluso puedo cuidarte a ti"
"Y tú entiende que no quiero perderte, si algo llegara a pasarte no me lo perdonaría… imagina que te pase lo mismo que a Chris y estés debatiéndote entre la vida y la muerte"
"No puedes hacer eso cada vez que algo peligroso este sucediendo; cómo crees que me sentiría yo si fueras tú esa persona, sabiendo que quizás pude haberte ayudado… que mientras te herían yo estaba encerrada en la camioneta solo porque tú no quieres cargar con la responsabilidad de que esté allá afuera contigo"
"Entiéndeme Rachel"
"No! Entiéndeme tú"
"Calmate"
"No me pidas que me calme Quinn, no puedo calmarme cuando me pones en esta situación, preocupándome cada vez que me pides que me quede!"
"Deja de gritarme Rach!"
"No grites tú también! Además por qué demonios esa chica venía de tu brazo? Estando el brazo de Puck!"
"Así que es eso" Contestó ella con una sonrisa en el rostro.
"Por qué sonríes? Esto no es un chiste"
"Estás celosa y estas explotando por todo cuando lo que más te molesta es que…" ni siquiera sé su nombre "ella venía de mi brazo… por dios Rachel"
"Por dios nada Fabray!"
"Deja de gritar… Berry"
"Deja de decirme Berry!" Quinn la tomó de la mano.
"Amor respira, cálmate y entiende que tus celos no tienen fundamentos, que toda esta situación te tiene de un drama queen increíble y que…"
"Eres mía, de acuerdo?" Le apretó la mano. Quinn volvió a sonreír.
"Siempre" Rachel levantó sus manos y le besó los nudillos.
"Perdón es solo que… que todo esto es como una pesadilla y a veces me es imposible contener mis emociones y caigo en ese drama que tú dices… no quise gritarte" Quinn movió la cabeza hacia un lado.
"Tenías que gritar, necesitabas gritar…"
"Aún así lo lamento"
"Ni lo menciones. Además, me encantas cuando estas enojada o cuando te pones celosa, de hecho es la primera vez que me celas y eso fue…" Suspiró "Dios que si estuviéramos en otra situación ya estaría haciéndote el amor de nuevo.
"Hey, no hasta que yo termine contigo" Quinn rió. La carcajada calmó a Rachel quien se sintió mas ligera de pronto.
"Es verdad"
"Bésame"
"No puedo, estoy manejando"
"Entonces guárdamelo para después y recibiré dos más por la entrega tardía"
"Te doy mil si quieres"
"OK"


"Te ha gustado, cierto?"
"No sé de qué hablas" Contestó Spencer
"Ah vamos, no te hagas la desentendida ahora, te gustó la rubia mandona"
"Quinn"
"Ajá, ves? Quinn"
"Quizás"
"Es linda"
"Es hermosa…"
"Y tiene novia"
"Lo sé"

Spencer no era una chica a la que podías ignorar, era incluso más sexy que Quinn, tenía los rasgos más finos y el cabello que aunque también era rubio, daba un tono más dorado, como el de las espigas del trigo. Quinn bien hubiera podido ser una modelo, elegante, seria, de esas que encuentras en revistas como Vogue, pero Spencer tenía otro giro, uno más sensual, era de esas chicas que aparecen en revistas para caballeros.

Ese fue uno de los motivos por los cuales Rachel se había sentido celosa de ella, era hermosa, era sexy, era casi perfecta y, tenía intereses en Quinn.

"Crees que estará bien?"
"Tu hermano se pondrá bien Spencer, Anthony cuidará de él, cauterizó la herida y…" Se escuchó un ruido en la parte trasera.
"Ya despertó"
"Necesitamos sedarla de nuevo… no pueden saberlo, no pueden descubrirlo, o la mataran"

Spencer sacó una jeringa que contenía un fuerte calmante, se pasó para el asiento de atrás e inyectó al ser que tenían amarrado en la cajuela. La mujer volvió a caer en una especie de letargo.

"Sabes que va a transformarse"
"Lo sé" Adam tragó saliva y se le mojaron los ojos.
"Qué harás entonces?"
"Mantenerla escondida"
"No puedes hacer eso Adam!"
"Claro que puedo y lo haré, si no la descubren y podemos tenerla sedada todo el tiempo llegaremos con ella a Alaska y si tienen un campamento que ya descubrió la cura, la inyectaremos"
"Qué si no hay cura?"
"Deja de ser tan negativa! La habrá"
"Sé lo difícil que es…"
"No Spencer, no lo sabes"

Ya no dijo nada, sabía el peligro al que estaban expuestos todos, que si la descubrían iban a matarla o ella iba a matarlos a ellos. Temía por la mujer que estaba amarrada, temía que se soltara y la tomara por sorpresa en el auto, no podía quitarse la sensación de que en cualquier momento la tomaría por la espalda, así que sus ojos estaban siempre fijos en el espejo del pasajero, viendo hacia atrás, cuidándose de ella.


Finn vio lo que había pasado en el auto de enfrente, frunció el ceño pero no dijo nada. El hombre a su lado se puso nervioso, aclarándose la garganta se acomodó en el asiento y se limpió las manos en el pantalón.

"Iré a ver cómo está"
"De acuerdo"


Se detuvieron cuando vieron la ciudad, tenían que armar un plan, saber qué iban a hacer cuando se adentraran. Necesitaban comer y descansar un poco quizás quedarse lejos de la ciudad para acampar y ver cómo seguía Chris, estaba mal aún y no había despertado.

Sabían que al acercarse iban a encontrarse con mas zombies y no tenían las energías suficientes para empezar con una lucha.

Quinn puso las intermitentes y así cada uno señalando que tenían que bajar la velocidad. Adam se puso nervioso.

"Necesitamos un plan" dijo la rubia "Si vamos a entrar a la ciudad tenemos que estar preparados para lo que pueda venir"
"Quinn y yo llegamos a la conclusión de que lo más inteligente es acampar aquí, marcar el perímetro que hemos estado marcando en cada lugar en el que nos quedamos, comer y descansar"
"No, es mejor que sigamos" Dijo Adam, Spencer se cruzó de brazos y evitó mirarlos.
"Amigo, yo creo que su idea es la mejor" Dijo Puck acariciándose la moika.
"Que no, entre más rápido lleguemos es mejor" el ambiente se tensó en seguida.
"Quinn puedo hablar contigo?" Todos fijaron sus ojos en Finn.

Ésta se acercó a él con la cara enrojecida de coraje, no le gustaba la obstinación del chico que prefería adentrarse ya a la ciudad.

"Qué pasa Finn?"
"Hay algo que no me gusta" Quinn levantó la ceja
"Explícate"
"Vi a la chica acercarse con una jeringa a la parte trasera de su camioneta e inyectar algo en alguien"
"Viste si de verdad era un alguien? Quizas solo guardaba la jeringa en algún lugar"
"No, hizo esa cosa que hacen las enfermeras antes de inyectar, tú sabes, sacar un poco de líquido"
"Mierda" golpeó el suelo con su pie.
"San? Puck?" Estos se acercaron. Spencer volteó a ver a Adam
"No, ni siquiera lo pienses" Amenazó el con un susurro. Molesta, se alejó de él y caminó a la casa rodante.

"Qué?" Dijo Santana
"Traen a alguien en la cajuela del auto"
"Qué! Cómo lo saben?"
"Finn vio a la chica inyectarle algo a alguien"
"Te lo dije Q! te dije que no era seguro viajar con ellos, no me daban buena espina desde un principio, digámosles que desde aquí ellos siguen su camino, si el maldito quiere entrar ya en la ciudad que entré y se pierdan"
"Qué hay de Chris?"
"Chris no es mi problema!"
"No tengo corazón para botarlos a ellos en el camino"
"Dijo Britt que había escuchado la conversación"
"Entonces confrontémoslo" Sugirió Rachel que también se había acercado al grupo. Todos estuvieron de acuerdo.

Caminaron hacia Adam que estaba recargado en la cajuela de la camioneta, con los brazos cruzados, evitando que se acercaran a esa parte, tratando de cubrir lo que escondía.

"Te voy a preguntar esto una sola vez y espero que me respondas con la verdad o quitaré tu trasero de esa camioneta y haré lo que yo crea mejor" Dijo santana amenazante "Qué o a quién traes ahí dentro"
"herramientas, armas y comida"
"Si y aparte de eso?"
"Nada"
"Bien, te di la oportunidad, ahora hazte a un lado" Santana se acercó a él e intentó hacerlo a un lado, pero este la empujó haciendo que perdiera el equilibrio y casi cayera.
"Hey!" Puck se puso a la defensiva "Te brindamos ayuda y lo que haces es agredir a nuestra compañera? Te hacen falta modales amigo"
"No soy tu amigo"
"Bien, entonces viajaras sólo, tú y tus compañeros pueden seguir su camino sin nosotros"
"Eso no va a pasar" Dijo Spencer que había regresado.
"Cállate Spencer!" Gritó Adam "No guardo nada más en la cajuela! Por qué no pueden dejarlo pasar y ya? Adentrarnos a la cuidad y llegar cuanto antes a donde queremos llegar!"
"Abre la cajuela" Dijo Quinn.
"No" volvió a decir.

Finn y Puck corrieron hacia él y lo quitaron con fuerza. Cuando Quinn abrió la cajuela su rostro reflejó terror.

"Cómo pudiste pedirnos ayuda y viajar con nosotros con esto en la cajuela!"
"Tú no entiendes rubia! No puedo deshacerme de ella"
"Y por qué no?" Preguntó Rachel
"Es mi madre" Adam comenzó a llorar "Es mi madre y quiero llevarla lo más pronto posible a donde ustedes van; he encontrado varios carteles improvisados donde dicen que en Alaska hay una base militar donde quizás esté la cura, no lo creía, pero ustedes van para alla y eso me dio la señal de que quizás sea cierto"
"No es un hecho que haya una base militar"
"Lo que sea que esté allá puede ser una esperanza"
"No hay cura" dijo Quinn "No viste las noticias? No hay cura!"
"Quizas ya la desarrollaron" Quinn se burló
"Una vacuna tarda mucho en ser producida y testada, simplemente un día antes de que llegara el virus Lima los noticieros decían que no había aún una cura, no pudieron desarrollarla tan rápido y para cuando lleguemos allá tu madre ya se habrá transformado, convirtiéndose en una amenaza para todos nosotros"
"No sabes lo que…"
"Si lo se!" lagrimas en los ojos de Quinn "Lo sé a la perfección…" respiro profundo tratando de contener las nuevas lagrimas que brotaban "Yo tuve que matar a mi padre porque en cuanto me vio lo primero que hizo fue tratar de morderme, ella ya no es tu madre"
"Aún lo es, siempre lo será, no importa en qué forma esté, así como tu padre fue tu padre hasta que lo mataste y aún después, sigue siendo tu padre"
"No te atrevas…"
"Así que no voy a matarla"
"Entonces seguirás solo" Volvió a hablar Spencer
"Estamos hablando de tu tía ahí dentro Spencer! Lo dices con la sangre fría que te ha caracterizado desde que todo esto empezó… y es fácil para ti, porque tu hermano y tu padre están bien"
"Escoge, o le das el fin que irremediablemente tendrá que llegar y le evitas la pena de la transformación, diciéndole adiós mientras es humana, o te largas con ella y la ves cómo cambia e intenta alimentarse de ti"
"Demonios, chicos! Por favor!"
"No Adam, no podemos arriesgarnos, si quieres arriesgar, arriésgate tú solo" Santana de nuevo.
"Escucha Adam, cuando dejé de ser humana, no será mas que un cuerpo, será tu madre, sí, pero no como la conoces, recuérdala de la mejor forma, no como un ente desagradable"
"No puedo matarla"
"Entonces yo lo haré" Caminando hacia ellos Anthony "Es mi hermana y si su hijo no puede con eso, lo haré yo; no puedo soportar el hecho de perderla en la transformación; nunca estuve de acuerdo contigo, pero quise apoyarte hasta que la cosa ya no tuviera remedio. Si aplicamos doble dosis su corazón dejará de latir, sin dolor, sin nada, ni siquiera sabrá que lo hemos hecho"

Adam se alejó del grupo y gritó desesperado, llorando. Anthony supo que no había mas remedio y preparó la jeringa con doble dosis, inyectó la solución y esperó hasta que ya no había pulso en ella.

Como hubieran hecho con el padre de Quinn, hicieron un hoyo en la tierra y metieron el cuerpo envuelto en una sábana.


Las casas de campaña ya estaban puestas, la fogata prendida, todos estaban sentados alrededor del fuego en silencio. Nadie quería decir una sola palabra, estaban cansados, drenados al punto de actuar mas bien en automatico.

Adam esta lejos de ellos, aunque no demasiado por seguridad, seguía llorando y estaba enojado.

Quinn tenía la vita fija en las llamas, levantó la mirada y atrapó a Spencer viéndola fijamente, ésta le sonrió y Quinn sólo le hizo un intento de sonrisa, ni para eso tenía fuerzas. Rachel lo vio todo desde el punto donde estaba. Sintiendo celos de nuevo apretó la botella de agua y los dientes. Habrá que indicarle que Quinn ya está ocupada.

Apagaron el fuego y se dirigieron a dormir, dejando ahora a Santana y Britt haciendo guardia, quienes contrario a lo que todos creían harían la mejor guardia de todas, sin dormir y haciendo caminatas por el perímetro.

Rachel y Quinn unieron sus sleeping bags para hacerlos dobles; la diva se acurrucó cerca de su cuello.

" Te amo Quinn"
"Y yo te amo a ti" Le besó la frente y así, con las piernas entrelazadas, muy cerca la una de la otra cayeron en un profundo sueño que tardó dos minutos en envolverlas.