Debemos hacerlo por aquello en lo que creemos.
Su voz aun resonaba en su cabeza. La voz de su madre, justo antes de entrar al cuarto en el que experimentaba por su nuevo descubrimiento, justo antes de aquella explosión. Esa noche, Luna había llorado como nunca, pero por el bien de su padre, se mantuvo fuerte, aprendió todo lo que pudo por seguir el legado de su difunta madre y por mantener la vida que su padre luchaba que ellos dos tuvieran.
Es por eso, que tantos años después, Luna le repitió esas palabras a uno de sus mejores amigos, al que más apreciaba por encima de todo, antes de separarse a la guerra por caminos distintos. Él, a quién sabe donde, mientras ella debía volver a Hogwarts. Y ahora, que al fin se reencontraban, tras la guerra, orbes azules posados sobre orbes verde esmeralda, ambos con las manos manchadas de sangre, uno dijo:
Fue por aquello en lo que creía, intentando excusarse,
Lo sé, contestó la otra. No necesitaba mayor explicación.
