Aquí os traigo un nuevo capítulo. Este es bastante triste en mi opinión

Disclaimer: Los personajes de Spartacus no me pertencen, excepto las gemelas Brenda y Valeria :)


11. No tengo miedo

Brenda P.D.V

No podía dormir, saber que mi hermana no está a mi lado en la cama, me asusta. Tenía miedo por lo que pudiera pasarle… seguramente yo estaría más asustada que ella. Siempre ha sido así desde que éramos pequeñas…

Hace 7 años…

- ¿Pero que has hecho? – me dijo mi hermano cuando entramos en casa.

- ¡Ha sido sin querer! – dije entre sollozos – ¡No quería matarlo hermano, ha sido un accidente!

Empecé a llorar cada vez más fuerte, ya que sabía que había matado a ese niño. Y todo por que había hablado mal de mi madre, la mujer que nos trajo al mundo a mi hermano, a Valeria y a mí.

Mi hermano se agachó y me abrazó fuertemente, dejando que lo soltara todo. Pasados los minutos me tranquilicé un poco y me sequé las lágrimas que corrían por mis mejillas.

- Voy a prepararte tu comida favorita ¿vale? – me dijo con una sonrisa para tranquilizarme.

Yo asentí y mi hermano se levantó y se dirigió a prepararme algo, pero antes de irse, se volvió.

- Recuerda muy bien lo que te voy a decir Brenda. No importa lo que los demás te digan a partir de ahora, no les hagas caso, sigue tu camino con la cabeza bien alta. Como nos enseñó madre.

Le miré a los ojos y asentí en silencio. Mi hermano sonrió y se fue.

A la mañana siguiente…

- Pero mirad quien viene ahí – dijo un chico de unos 16 años – la asesina de mi hermano.

Yo en respuesta no dije nada, seguí mi camino en ir a buscar agua al rio.

- ¡Mírame a la cara cuando te hablo niñata! – me dijo el chico cogiéndome por el brazo.

Se acercaron los demás amigos de éste. Me sentía muy mal y estaba asustada, sabía que me iban a pegar, o peor aún, matarme. Pero ya me daba igual, no me importaba nada, merecía un castigo, y si los Dioses han querido que fuera ese, yo no podía hacer nada para evitarlo.

- ¡Dejadla en paz! – dijo una voz muy familiar.

Era mi hermana Valeria. Le pegó un bocado en el brazo al chico para que me soltara, y se puso delante de mí, para que no me hiciera nada.

- ¡Pequeño monstruo! – dijo el chico muy enfadado - ¿Quién te crees que eres para atacarme?

La cogió por el cuello, pero Valeria sacó un cuchillo de su cinturón y se lo clavó en la mano al chico. Me cogió de la mano y salimos corriendo de allí rumbo a casa. Entramos rápidamente y Valeria cerró la puerta.

- ¿Por qué has hecho eso? – le pregunté muy sulfurada.

- Eres mi hermana… y no voy a dejar… que nadie te pegue o te haga daño – dijo con dificultad.

- ¿Sabes que ahora van a ir a por ti también? – le dije muy asustada.

- Brenda, no le tengo miedo a esos chicos – me dijo cogiéndome por los hombros.

- Pero son más fuertes que nosotras…

- Si quieren guerra, la van a tener. No me voy a echar a atrás por ellos. Además, ellos en tu caso hubieran hecho lo mismo, y créeme, estarían más asustados aún.

- Pero…

- No te preocupes, estaré contigo pase lo que pase. Y si se atreven a hacerte daño, el cuchillo en vez de clavárselo en la mano, se lo clavo en el corazón.

Me dio un beso en la mejilla, cogió el cubo del suelo y me cogió de la mano.

- ¡Vamos a por agua! – dijo con una reluciente sonrisa.

No dije nada, seguí a mi hermana algo desconcertada hacia el rio.

Me levanté de la cama y me puse de rodillas en el suelo con las manos cruzadas por el pecho.

- Dioses, si me oís, por favor, no dejéis que le pasa nada malo a Valeria. Es una buena mujer y no lo hizo con mala intención, lo hizo por defensa propia. Es una mujer valiente que sabe cuidarse de sí misma, puede ser algo violenta, pero es su carácter… Por favor, que no le pase nada malo – dije esto último mientras las lágrimas caían lentamente por mis mejillas – ¡Os lo suplico!

Me sequé las lágrimas y me encaminé hacia la cama. Me tumbé y me abracé a mi misma, esperando al día de mañana… esperando a que los Dioses hayan escuchado mis súplicas.


Valeria P.D.V

Estaba algo cansada de estar allí metida, y encima no me podía mover ya que tenía grilletes en los pies. Las tripas empezaron a rugirme, ayer no comí en todo el día, ya que lo único que hice fue amenazar a Rhaskos… Rhaskos. Por culpa de ese maldito galo estaba ahí encerrada sin poder comunicarme con nadie y sin poder hacer nada. Fue mala idea pensar en él, ya que me empecé a enfadar, pero se me quitó el cabreo cuando las tripas empezaron a rugirme de nuevo.

La puerta en ese momento se abrió, mostrando a dos guardias. Uno de ellos se acercó a mí y me quitó los grilletes. Me empecé a tocar las muñecas y los tobillos, pero el hombre me cogió por el brazo y me levantó del suelo.

- Vamos, Domine te tiene preparado algo.

Seguro que no era nada bueno, pero no me importaba. En parte le comprendía, ya que había atacado a unos de sus gladiadores, hasta el punto de que estuve a nada de matarle. Además, me lo merezco por ser tan impulsiva y tan cabezota.

Me llevaron hacia la arena. El sol me molestaba y entrecerré los ojos un poco. Todos los gladiadores estaban allí, incluida mi hermana Brenda, que estaba en la cocina, mirándome con preocupación. Me pusieron los dos guardias, que estaban a mi lado, frente al balcón donde se pone Domine. Cuando miré arriba, pude observar que allí estaban los Domines e Ilithyia.

- Estamos todos aquí presentes para castigar a Valeria, esclava de este ludus y hermana de Espartaco, el campeón de Capua…

Me puse a mirar a todos y cada uno de los gladiadores. Los galos estaban serios, pero no se trasmitía nada en sus miradas, Varro agachó la cabeza, Duro estaba algo triste, al igual que el resto de los gladiadores, mi hermano me miraba fijamente, para tranquilizarme, y Agron, él estaba enfadado y serio, no sé si será por esto o por otra cosa, pero en sus ojos se podía ver furia. Me di cuenta de que Duro lo agarraba por el hombro. Luego miré hacia donde estaba Brenda, la cual tenía los ojos acuosos, y me miraba fijamente con tristeza. Yo le di una pequeña sonrisa para tranquilizarla, lo mismo que hacía cuando éramos pequeñas.

- … Por eso el castigo que se te ha impuesto Valeria, son tres latigazos.

¿Latigazos? ¿Iban a darme latigazos? Algunas voces se escucharon en la arena. Vi a mi hermana llorando diciendo cosas, mi hermano estaba enfadado, pero Varro lo tenía agarrado… en fin, iban a castigarme duramente.

Me amarraron de cara a un palo que había en medio de la arena. Miraba de frente a todos los presentes. Rompieron la parte de atrás de mi vestido. Miré a mis hermanos que estaban los dos juntos, abrazados.

- Aguanta el dolor – me dijo Doctore que estaba a mi espalda. Él iba a ser que me diera los tres latigazos.

Escuché como desenfundaba el látigo y lo soltaba. Tragué saliva y recibí el primero. Chillé de dolor, como no había chillado en mi vida. Sentí como me desgarraba la piel, y la sangre salía por mi espalda. Recibí el segundo y chillé de nuevo, pero esta vez las lágrimas empezaron a correr por mis mejillas. Pero antes de recibir el último latigazo, mire a Rhaskos a los ojos con todo el odio que se le puede tener a una persona. Recibí el tercero y ya no pude más, me caí de rodillas y empecé a llorar como no lo había echo nunca.

- Llevarla de nuevo a su celda – dijo Domine antes de desaparecer por las puertas.

Escuché a Brenda llorando mientras se acercaba, pero los guardias no la dejaron, ni a ella ni a nadie. Me soltaron y me cogieron por los brazos. Me llevaron de nuevo a la celda en la que estaba y me soltaron allí. Escuché como cerraron la puerta y a los guardias marcharse.

Seguí llorando por el dolor y por la impotencia que sentía.

Rhaskos iba a morir, ahora sí. Iba a pagar por lo que me ha hecho… lo iba a pagar con su vida.


Y hasta aquí el capítulo. Espero que os haya gustado :)

Se aceptan reviews y demás xDDDD

Un saludo fuckers! (K)