Capítulo 11: Secuestro de chicas.

Ya había pasado unos días desde que los cuatro jóvenes partieron de Ciudad Lavanda, las relaciones entre ellos habían mejorado, pero aún no del todo entre el castaño con la rojiza… ellos parecían como el agua el aceite, y a pesar de algunas discusiones en el camino, entrenamientos y captura de pokémon, pudieron llegar a Ciudad Carmín.

- Finalmente LA CIVILIZACIÓN – la rojiza se encontraba feliz de a ver llegado a una ciudad.

- Se nota que no eres partidaria de vivir la naturaleza "idol"… - mirándole el castaño.

- Tu solo cállate "bruto", además estamos en una de las mejores ciudades de Kanto, Ciudad Carmín… siente la brisa del mar… incluso podemos tomar sol y divertirnos en la playa – Imaginándose a ella misma en esa situación.

- Suena muy divertido lo que dice Kanon – sonriendo y entusiasmándose también la castaña.

- Bueno… yo no soy muy partidario de estar bajo el sol… - comento algo nervioso el azabache.

- Pero que dices Christian – Kotaru cogió el hombro de su amigo – A veces es bueno distraerse un poco.

- Si lo sé… pero antes debemos ir al Centro Pokémon, nuestros Pokémon también merecen un descanso y sobretodo recuperarse.

- Ok… tú ganas. – Mirando un rato a las chicas que se encontraban mirando el mar – Mmmm, oye Christian y si hacemos algo por ellas.

- ¿A qué te refieres?

- Solo observa – sonriéndole – Ejem, chicas hemos decidido hacer algo por ustedes... – El castaño empezó a decirlo de una forma muy elegante.

- Si vas a decir que quieres ir al gimnasio… ¡ÓLVIDALO!

- Contigo ni siquiera uno puede ser gentil – mirando serio el castaño a la rojiza.

- Kotaru ¿Qué nos quieres decir? – haciéndole su habitual sonrisa la dulce Rosset.

- Ejem – sonrojándose mientras miraba a otro lado – Que tanto Christian y yo podemos llevar a sus pokémon al Centro Pokémon de la ciudad, ustedes pueden quedarse aquí a divertirse en la playa.

- ¡¿Lo dices en serio?! – emocionándose tanto que coge las manos de Kotaru la joven rojiza, haciendo que la joven idol se diera cuenta inmediatamente de lo que ha hecho, soltándolo mientras su rostro solo mostraba seriedad y un leve rubor.

- Lo he dicho fuerte y claro.

- ¡Muchas gracias Kotaru y Christian! – sonriéndoles a los dos.

- Después que sus pokémon se recuperen vendremos inmediatamente con ustedes – comento Christian, el cual ya se disponía a marchar con Kotaru.

- Nos vemos luego chicas – con las pokéball de Rosset, el castaño y el azabache se alejaban de ella, dejándolas en la playa para el deleite de ambas.

- ¡Waaaa qué emoción! Tiempo que no disfruto del mar – comenta muy alegre la rojiza mientras caminaba más cerca a la playa.

- La última vez que fui a la playa fue en Pueblo Arena… mmm creo que traje mi ropa de baño – la ojos azules empezó a buscar entre sus cosas mientras Kanon solo la observaba.

Por otro lado, Kotaru y Christian ya habían llegado al Centro Pokémon.

- Sus pokémon estarán recuperado en unos momentos. – una alegre enfermera atendía muy amable a los jóvenes.

- ¡Qué suerte hemos tenido! – comento el castaño.

- A veces hay colas para atender… creo que hoy pasaremos un buen día con las chicas – agregó el azabache.

- ¡Ni qué lo digas! De paso que nos encontramos con ellas, hay que llevar algo para comer… - en ese momento Kotaru bajo su entusiasmo a uno de seriedad al escuchar la conversación de dos oficiales de policía que estaban cerca.

- Carl, informa a las demás unidades que patrullen y cierren los límites de la ciudad, parece que han visto al "Coleccionista" rondando la zona, es importante que se lo capture.

- Aquí tienen sus pokémon, muchas gracias por su visita.

- Christian… vamos rápido con las chicas.

- ¿Qué?

- ¡No preguntes, solo corre! "Rosset…" – el castaño y el azabache empezaron a correr lo más rápido que podían, las chicas estaban en peligro.

Mientras tanto, en la playa, las dos jovencitas pasaban un rato ameno jugando y conversando; ambas se habían hecho muy amigas.

- Kanon ¿Te puedo preguntar algo? – interrogó la castaña que tenía un traje de baño en rayas de dos piezas que afirmaba los atributos que poseía la joven, pero los cuales eran cubiertos por su chaqueta rosada que siempre llevaba como chalina.

- Dime Rosset – sonriéndole mientras se sentaba a su lado, ella a diferencia de la castaña llevaba un traje de baño negro de dos piezas, el cual era muy resaltante y sexy, aunque en ese momento ella se puso un short azul.

- ¿Cómo es que "nació" ese deseo de querer ser idol?

- Es una larga historia – tomando una breve pausa – todo comenzó por mi mamá, ella era coordinadora pokémon, participaba en los concursos que habían en Hoenn.

- ¿De Hoenn? ¡Ellos son los pioneros en hacer los concursos! – muy emocionada comento la joven castaña.

- Así es, mi mamá fue una de las primeras participantes de ese entonces, yo era muy pequeña cuando la vi participar… me gusto mucho las luces del escenario, la emoción del público cuando participaba, realmente parecía un sueño, y cuando vi a mi mamá participar con Pluff, eran como las estrellas, yo quería ser como mi mamá, practicaba a diario con Pluff para ser coordinadora, y en mi tiempo libre cantaba, mi mamá le gustaba escucharme, a mi abuelo también le gustaba a tal punto que un día me llevo a una disquera y ahí vi como se presentaban los grupos, mi abuelo decía que ser cantante abre muchas puertas ¡Oh my god! Y si que las abre – riéndose un poco – al final termine encantándome con la música y busque perfeccionar mis dotes en el canto.

- Así que tu abuelo influyo que te pasarás a la música.

- Algo así…

- ¿Y qué paso con ser coordinadora?

- Bueno… un día mi mamá me dijo que siguiera lo que realmente me gustara, mi abuelo no estaba de acuerdo con que mi mamá sea coordinadora, así que un día mi mamá se marcho… ese mismo día mi "grandpa" no quiso saber más de los pokémon, los culpaba de que por eso mi "mami" se marchara… el único recuerdo que tengo de ella es una nota que decía "cuídate mucho".

- Discúlpame por hacerte recordar ello…

- Tranquila son cosas del pasado.

- Pasado ¡JA! – en ese momento se escucho una risa burlona cerca de las dos jovencitas.

- ¡¿Quién anda ahí?! – la rojiza alarmada se levanta junto con Rosset - ¡Seguro es un acosador pervertido!

- ¿Un pervertido? – con un rostro de sorpresa comento la castaña.

- Jaja, se nota que tienes poco cerebro "señorita", pero no soy lo que piensas – en ese momento apareció un hombre encapuchado, Rosset inmediatamente lo reconoció, era el mismo que secuestro a Rani.

- Tú… - sorprendida y empezando a temblar.

- ¿Rosset qué pasa? No me digas que ya lo conoces

- Quién diría que nos volveríamos a ver "damita de negro", por lo visto esta vez no tienes a tu lado a ese chico gritón… ¡Ja! Qué buena oportunidad.

- No entiendo lo que pasa, y no sé como Rosset y el "gritón" te conocen… pero viendo a mi amiga así, apuesto que no es nada buena tu presencia.

- Mira "señorita" este es un asunto muy fácil de arreglar, solo deben entregarme a sus pokémon y no sufrirán nada – sacando a Girafarig.

- Nunca te daría a mis pokémon – agrego una Rosset asustada.

- ¡Lárgate tipejo! – en ese momento Kanon agarra tierra y se la avienta a sus ojos, haciendo que el "Coleccionista" gritara del ardor; aprovechando ese descuido, Kanon cogió a Rosset y corrieron lo más que podían, hasta llegar a la Cueva Diglett.

- Rosset, al menos dime quien es él – muy agitada le pregunto a la castaña.

- Él es "El Coleccionista" se dedica a robar pokémon criados.

- ¡Ushhh! ¡Porque esos tipejos arruinan nuestro día! – gritando muy enojada la rojiza mientras entran más y más a la cueva – Busquemos donde escondernos Rosset…

- Ya es demasiado tarde chiquilla entrometida.

- ¡¿Kanon ahora que hacemos?!

- Les hare pagar lo que me hicieron… ¡Girafarig, "Pisotón"!

En ese momento, Kanon empuja a la castaña a otro lado mientras ella trata de hacerse atrás, pero el ataque alcanzo su pie derecho, haciendo que gritara de dolor y se sentara al sueño mientras la ojos azules corre a auxiliarla.

- Ahora ya sabes lo que sentí en mi vista, jajajaja, OJO POR OJO, DIENTE POR DIENTE… Ahora entréguenme sus pokémon.

- ¡NUNCA! – Rosset gritó con fuerza y llorando del miedo mientras abrazaba a Kanon que estaba herida y solloza del dolor.

- Girafarig, ya sabes lo que debes hacer… ¡"PISOTÓN"! – en ese momento la expresión del coleccionista cambio a una teticra, como si estuviera gozoso de ver personas inocentes sufrir, pero no conto con una abrupta interrupción.

- ¡Tauros, "Cornada"!

- ¡Axew, "Golpe Bis"!

El ataque de ambos pokémon detuvieron a tiempo la maniobra de Girafarig, dejándolo debilitado.

- ¡Rápido Christian, saca a Rosset y Kanon! Yo me quedaré con este tipo – mirándolo muy serio.

- Tch… Ahora son más… pero recuerden la próxima que nos veamos, será diferente JAJAJAJA – en ese momento "El Coleccionista" desapareció en frente de los chicos, dejando solo el eco de su malévola risa.

- Christian acompaña a Rosset, yo llevare a Kanon.

- Kotaru… - observando cómo guardaba a su Tauros en la pokeball, la rojiza lo miro sorprendida, además que sintió un leve calor en su pecho.

- Ok, vamos Rosset…

- ¿P-Por qué quieres ayudarme? Yo no te lo pedí… el cuatro-ojos pudo hacerlo… - sonrojada mientras era cargada en las espaldas de Kotaru.

- Para serte honesto, me has caído mal cuando te conocí…

- Es mutuo…

- Pero en este tiempo, haz demostrado que no eres tan egocéntrica como pensaba…

- ¿Qué quiere decir?

- Que te vez más linda ayudando a otros – sonriéndole levemente a la rojiza, lo cual produce que se sonroje más mientras voltea su mirada del joven, esa mirada que quería esconderla para no admitir "su derrota". "Eres un tonto… aunque lindo…".