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WITH – EVERY – BEAT
Capítulo 27
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Autora: Halfdemonfan
Traductora: Just-Hatsumi
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No se sorprendió cuando la puerta que ella apenas había cerrado tras ella, se abrió con un ligero chirrido. No fue necesario para voltear y ver quien estaba entrando a la habitación. Incluso ignorando el distintivo y malogrado aroma de su chakra, había solo una persona en esa base que osaba entrar a su habitación sin permiso.
— ¿Cómo fue?
Un ceño fruncido estropeó sus características mientras que su voz penetraba sus oídos. Aunque se había esforzado, ella no se podía acostumbrar al masivo cambio por el que él había pasado desde la primera vez que trabajaron juntos. Dedos delgados se aferraron al broche que sujetaba la gruesa capa en su sitio. Ella dejó que se deslice por sus hombros y lo tiró delicadamente a la cama, quitándose la máscara que cubría parte de su rostro y sacudiendo su cabello.
— Tal y como dije que sería. — mientras que ella hablaba, la mueca que se había marcado en su rostro, desapareció. Distraídamente se frotó las mejillas mientras que se volteaba a verlo, haciendo su mayor esfuerzo por mantener esa expresión vacía que ella había adaptado hacía tantos meses atrás.
— ¿Lo fue?
Ella ignoró el tono burlón que él usó. — Por supuesto. Me aseguré solo de hablar con aquellos con los que no estaba tan familiarizada. Su curiosidad ya estaba estimulada; solo necesitaba darles un pequeño empujón.
Una lenta, dentuda sonrisa se hizo lugar en la cara del hombre y sin importar las veces que ella había visto esa mirada, aún le causaba escalofríos. Un pequeño temblor empezó a formarse en su interior; uno que ella luchó por controlar. Ella sabía que sus instintos estaban tratando de advertirle; recordarle que a pesar de que estaban actuando como socios temporalmente, no debía de confiar en ese hombre.
— Bueno, eso está bien. — aquella sibilante voz respondió. — Solo espero que ellos disfruten su tiempo junto con mis preciadas creaciones. Ellos requirieron de más esfuerzo que el resto, después de todo.
Él cerró la puerta tras él una vez más, su rasposa sonrisa aún pudiendo ser escuchada por la gruesa madera. Fue solo por un instante, pero un golpe –de lo que ella supuso- preocupación se apoderó de ella.
Su cabeza se sacudió violentamente, desterrando ese sentimiento en lo profundo de su corazón. Esto valía la pena. Esta era su propia manera de vengarse.
Incluso si ella tenía que hacer equipo con alguien tan retorcido y asqueroso – valía la pena.
Tenía que valer la pena.
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A pesar de que ya había visitado la Tierra de la Hierba en el pasado, Sakura se sorprendió al notar las vastas diferencias entre las diferentes partes esta. Cuando Naruto, el capitán Yamato y ella se encontraron con Orochimaru en el Puente del Cielo y la Tierra, ella había notado las escasas áreas inhabitadas y kilómetros de bosque que cubrían las laderas. Inmensos acantilados y profundos barrancos se dispersaban por toda la Tierra de la Hierba también. El área por donde estaban viajando actualmente también era una que parecía no ser muy transitada; pero el denso bosque no se comparaba con la pacífica área que ella había visitado más al norte.
Las raíces de los árboles se empujaban entre sí para salir a la superficie, peleando una con la otra por un poco de preciado espacio. Las ramas se enredaban las unas con las otras, tanto que la luz del sol apenas podía penetrar el complicado sistema de hojas, dejando el piso del bosque cubierto de sombras perpetuas. El follaje del área crecía sin que se den cuenta, dándoles extraños espectáculos de la naturaleza para la vista del grupo. El hongo gris con manchas amarillas que parecía ser igual de alto que ella, unos cien metros atrás, definitivamente había sorprendido a la chica.
Un suave silbido de Kakashi fue la única advertencia para el grupo antes de que él disminuya el paso y se detuviera en los árboles. Dio una mirada rápida a su equipo, asegurando de que todos estén en sus lugares, antes de empezar caminar por la tupida vegetación. Habían tenido un viaje duro y rápido – finalmente alcanzando el área que el equipo de ANBU supuestamente se había infiltrado hacía dos días. Sasuke se mantuvo alerta, con su sharingan activado, mientras que seguía el grupo desde su posición en la parte trasera. Atribuyó la mayor parte de la tensión rodeando a Kakashi hacia la preocupación del jounin por todos los shinobi que había mandado a la misión. Sin embargo, reconocía las vastas habilidades y sus capacidades de rápida toma de decisiones de su ex-sensei – era de esperarse que esté listo para una batalla.
La densa área que los rodeaba empezó a disminuir poco a poco hasta que se encontraron caminando hacia otro profundo barranco. Un puente colgante abarcaba el considerable espacio entra las dos secciones de tierra. Sasuke miró al otro lado, un poco sorprendido por la caída del precipicio y la parte oscura de la caída. La profundidad de esta era más de lo que esperaba.
— No hay nada bueno en esto.
Sasuke no pudo evitar estar de acuerdo con las palabras que la mujer delante de él, murmuró. Todo esto le daban campanas de alerta gritando en su mente, pero él sabía que no estaba solo, en ese sentido. Todos los shinobi que cruzaban el puente, caminaban con sus ojos examinando él área que los rodeaba, esperando a encontrarse con un shinobi ausente o una cara enemiga. Sasuke escudriñó el área por la cual iban a caminar, pero no pudo encontrar algo fuera de lo común. Había una pequeña línea de gras antes de que una vez más se transforme en una zona de madera. La línea del árbol no era tan gruesa como la que acababan de dejar, por lo que tal vez habría, en efecto, una aldea cercana. Mientras que sus ojos terminaban de escanear el terreno, sus ojos se dirigieron inconscientemente hacia la espalda de Sakura por –lo que parecía ser- la centésima vez durante todo su viaje.
Disgustado con sí mismo, hizo un esfuerzo por alejarse del cuerpo frente a él. Esto se estaba volviendo un poco ridículo, en su opinión. Nunca antes se había preocupado por estar mirando a otra persona –a excepción del análisis de su fuerza en o antes de una batalla. Sin importar cuánto tratara de racionalizarlo primero, el sabía que esas miradas no pertenecían a esa categoría.
No era necesario que él observase el largo de sus piernas, tomando nota de cada curva de esos pilares. ¿Por qué necesitaría ver su rostro tan intensamente? ¿Y qué sobre sus ojos esmeralda y labios rosa, que seguían llamando su atención? Y él sabía perfectamente que no había razón para –una vez más- observar su trasero. La pequeña falda rebotaba ligeramente con cada paso que ella daba. Tenía casi un efecto hipnotizante que se mostraba en sus ojos mientras que silenciosamente él caminaba tras ella.
Percatándose de lo que estaba haciendo, un enojado aliento escapó de sus labios y alejó su mirada. Aunque observarla no era algo completamente nuevo, la frecuencia – al igual que la intensidad- solo había empeorado después del movimiento irracional que había hecho hacía unos días. Besarla nunca había sido su intención cuando él la había seguido fuera del campamento. Sin embargo, había sucedido y no había manera de revertirlo. Ahora, solo deseaba que las repercusiones de esa impulsiva decisión no sean tan frecuentes en su mente.
— Manténganse cerca.
Su mente volvió a enfocarse cuando las afiladas palabras de Kakashi alcanzaron sus oídos. Ahora estaban entrando al bosque y el area que la mujer en la tienda les había comentado que había sido atacada. No había nada fuera de lo común que pudiesen observar, camino a la aldea. No habían obvias molestias a los jardines, no habían señales de que habían puesto trampas, no detectaban ningún chakra cerca a ellos. ¿Se estaban dirigiendo en la dirección correcta?
— Creo que veo un claro más adelante. — reportó Sai, caminando a la derecha de Kakashi.
— Aa, yo también. Manténganse alerta.
Estaban en lo cierto. La línea de árboles se abrió en un amplio claro. Su tamaño no era comparado con el de Konoha de ninguna manera, pero el área era lo suficientemente grande como para que algunas docenas de casas ocupen ese espacio.
— Ella estaba diciendo la verdad. — Naruto comentó, casi sin creerlo.
— Eso parece. — el ojo expuesto de Kakashi recorrió la silenciosa área. — ¿Alguna cosa fuera de lo común para ustedes?
— ¿Eh? ¿Cómo qué?
— Naruto, ¿dónde está la gente? — Sakura le dio la respuesta que Kakashi había estado buscando. La boca del jinchuriki se abrió ligeramente antes de que gire su cabeza alrededor una vez más, observando las casas de madera como si pudiera hacer que alguien aparezca.
Los sucios caminos que se abrían por el suelo del bosque los dirigieron hacia el centro del pequeño pueblo. Algunas puertas de las casas estaban abiertas, pero nadie vino a saludarlos mientras que los shinobi caminaban por las angostas calles. La mayoría de edificaciones eran casas de familias, pero habían algunas tiendas entre estas. El grupo entró a -lo que parecía ser- un pequeño restaurante juzgando por el símbolo colgando de una sucia ventana. Había un registro sobre el mostrador, pero la tienda estaba igual de vacía que el resto. Sin embargo, la mayoría de mesas y sillas estaban volteadas, algunas incluso estaban rotas. Extraños rasguños estaban presentes en las paredes, y había platos rotos en el piso. Un olor a podrido emanaba de la parte trasera y, curioso por naturaleza, Naruto saltó por encima del mostrador para investigar. Sonidos de él atragantándose se escucharon seguidamente.
— ¿Qué pasa Naruto? — le llamó Sakura preocupada, a penas resistiendo la urgencia de cubrirse la nariz.
Él emergió una vez más, secando el sudor que caía por su ceja y tomando profundas bocanadas de aire más puro. — Sean lo que estas personas sean, ellos no se molestaron en limpiar antes de irse.
— ¿A qué te refieres?
— Parece que en la cocina se supone que debió estar la cena, hace dos semanas. ¡Está lleno de moscas y gusanos! ¡Jodidamente asqueroso!
Ella le dio una mirada rápida a la habitación vacía antes de seguir a un quejoso Naruto y su equipo fuera del edificio. Sorprendidos por el descubrimiento, decidieron separarse y hacer una investigación más a fondo del pueblo. Los resultados fueron los mismos. Luego de dos horas de buscar en cada casa, llamando para que alguien responda, no encontraron rastros humanos – ni siquiera cuerpos- en la aldea. El frustrado grupo se encontró en el centro del pueblo ni bien terminaron.
— ¿Qué pudo haber sucedido aquí? ¿Creen que es posible que esta aldea haya sido abandonada luego de la Guerra? — preguntó Sakura.
— Eso es posible, pero no creo que ese sea el caso. — respondió Kakakshi. — Encontré evidencia de restos de comida en otras casas también. La descomposición habría sido mucho mayor si nadie hubiera estado aquí desde que la Guerra comenzó. Además, esto no estaba exactamente en el área de batalla. Dudo que se les haya dado una orden de evacuación.
— Hay algunos signos de perturbación en el lugar, pero no encontré nada que pueda indicar que mataron a alguien aquí.
— Estoy de acuerdo contigo Sai. Encontré muebles y ventanas rotas, pero no tumbas recientes o evidencias de muerte.
— Solo no hemos terminado la búsqueda.
Sakura volteó hacia Sasuke, obviamente confundida por lo que dijo. — Pero hemos buscado por toda la aldea.
Sasuke observó el bosque que rodeaba la aldea, el área opuesta por donde habían entrado y asintió con la cabeza. Kakashi se paró de su posición en cuclillas. — En esto, Sasuke tiene razón. Necesitamos cubrir cada área posible; aún tenemos que encontrar a nuestros shinobi.
El equipo siguió a su capitán mientras que se volvían a introducir en el bosque. No habían pasado más de cincuenta pasos para que las ligeras huellas de las personas que alguna vez pasaron por ahí, ya no sean visibles. El dosel que estaba por encima de ellos empezó a expandirse y el sol del atardecer apenas podía penetrar el denso follaje. Las sombras bailaban por el camino, mientras que pasaban por los grandes árboles y gruesos arbustos. Amplias cantidades de moho crecían no solo en los altos árboles sino también en los peñascos por los que pasaban.
Mientras más se adentraban al bosque, más notaban la escasez de animales en un bosque como aquel. No habían visto signos de venados, osos e incluso los cantos de los pájaros era un sonido extraño. Lo único que Sakura atinó ver fue una serpiente negra que casi cae sobre su hombro cuando se paró sobre un tronco caído para vigilar sus alrededores. El grito que había luchado por salir de su garganta murió cuando Sasuke tranquilamente cogió la criatura en su mano y la lanzó lejos de sus posiciones. Ella no estaba segura si la mirada que él le dio fue una de sorpresa o de molestia, pero ella decidió estar más alerta mientras viajaban.
El equipo se había esparcido en el área mientras que caminaban – manteniéndose a vista, pero dejando la suficiente distancia como para cubrir más terreno. Kakashi fue cauteloso al dejar que el grupo se separe en aquellas circumstancias. Mientras que no habían signos de algún tipo de enemigo, la extraña sensación que rodeaba la aldea tras ellos le daba mala espina. ¿Por qué una aldea entera –juzgando por el número de casas, supuso que vivían un aproximado de doscientas personas ahí- abandonarían sus casas y se irían? ¿Por qué habían ventanas rotas y marcas en las paredes?
Él sabía que él no encontraría evidencias obvias de que su equipo de ANBU había estado ahí, pero había esperado encontrar algo. A pesar de que habían viajado rápido para alcanzar su destino, había mantenido sus ojos y oídos abiertos todo el viaje. No hubieron rumores circulando acerca de una batalla de cualquier tipo y tampoco algún área siendo atacada en esa ruta. Con nada más que perder, él continuó con el plan original y llevó a su equipo hacia el último punto. Pero incluso después de buscar por toda la aldea y rodear el bosque cuidadosamente, él no había visto nada que lo lleve a esa posición. Las posibilidades de encontrar a sus compañeros se estaban volviendo cada vez más escasas.
Una risa salió de la nada, volviendo tensos a todos y hacer que traten de ubicar su origen. Su echo fue muriendo, dejando nada más que el misterioso silencio del bosque en pleno esplendor. Cada miembro del equipo se quedó quieto, sus músculos tensos en anticipación por si algo venía hacia ellos. El ruino había sido corto en existencia como para que ellos puedan determinar de dónde había venido o qué lo había hecho. No tuvieron que esperar mucho para que perfore sus oídos una vez más; esta vez, fue claro para cada uno de ellos.
Era el sonido de un niño riendo.
Empezaron a caminar cuidadosamente, con armas en la mano y sentidos alerta, mientras que buscaban al niño desconocido. Estaban a penas a cuatro kilómetros de la aldea abandonada –lo suficientemente cerca como para que uno niño se escape. La risa descuidada sonó una vez más y Sakura giró hacia su derecha, siguiendo el sonido fuera de lugar. Kakashi hizo un pequeño sonido, llamando su atención, e hizo unos cuantos sellos con las manos. Él y Sai irían hacia la izquierda, mientras que ella y Sasuke irían hacia la derecha. Naruto silenciosamente fue hacia el lado contrario de Sasuke y Sakura, haciendo un clon de sombra para que lo acompañe. Caminaron hacia el epicentro del sonido en eco en esa formación de V.
La primera mancha de sangra que la médico notó se encontraba a la altura de la cintura, en la corteza de un árbol que pasaron. Resaltaba de los colores marrones y verdes en los que ella se había estado enfocando, a pesar de que el color había cambiado a un tono oscuro al estar secándose. Su mirada se encontró con la de Ssuke y le señaló la anomalía. El no se sorprendió y cuando ella levantó la ceja inquiriendo el por qué, él señaló la maleza delante de ellos con la punta de su Kusanagi. Debajo de ese grupo de arbustos, sus ojos se dirigieron hacia una oscura mancha en el gras. Mientras más se acercaban, el color se le hacía más claro. Lo que parecía ser nada más que un área más oscura en el pasto, era en realidad un área manchada de sangre de hacía varios días.; que no se había mezclado con la suciedad que cubría el pasto, coagulándose en un espeso charco.
La risa sonó de nuevo. Sakura apretó el agarre de su kunai y se acercó más a Sasuke mientras que seguían caminando. Su piel le advertía sobre el peligro, pero la preocupación que ella sentía por el niño le hacían continuar. El mero pensamiento de un niño inocente e indefenso perdido en ese bosque le daba mucha rabia y hacía que su mente genere muchas preguntas. ¿Dónde estaban los padres de esos niños? ¿Dónde estaban todos esos aldeanos que deberían de estar ocupando esas casas vacías que habían encontrado=
Caminaron por una corta pendiente, partida por los arbustos que bloqueaban su camino, y vieron el sucio, enredado cabello de un niño sentado frente un árbol. Tomando su tamaño en consideración, Sakura supuso que tendría unos tres años. La camisa azul que lo cubría estaba sucia y ligeramente rasgada, pero ella no veía nada de sangre cubriéndolo. Estaba de espaldas hacia ellos, su mano izquierda moviéndose mientras que se reía una vez más antes de que su mano derecha lleve algo a su boca. Sakura suspiró silenciosamente de alivio al haber encontrado al niño ileso, pero Sasuke detuvo rápidamente su planeado movimiento con un firme agarre en su brazo. Su Sharingan analizaba sus alrededores, chequeando cada lugar posible para una trampa. Se sorprendió bastante al no encontrar ninguna. La situación parecía simplemente lo que sus ojos les mostraban –un niño perdido en el bosque.
Sakura esperó a que Sasuke la mire una vez más, silenciosamente esperando su permiso para seguir. Cuando él le dio un ligero asentimiento, ella dio un par de pasos hacia adelante y lo llamó.
— ¿Hola?
El niño no volteó hacia su voz, pero rió libremente una vez más, su voz balbuceando con inocencia. Ella sonrió en alivio y lentamente se acercó hacia el pequeño niño.
— Cariño, ¿estás solito aquí afuera?
Su mano derecha se levantó una vez más y ella escuchó sus labios golpear algo nuevamente. Ella suplicó que no estuviese comiendo algo del follaje o los hongos que crecían alrededor. Al parecer, de lo que había podido observar, eran venenosos – especialmente para alguien tan joven. Ella dio los últimos pasos que los separaban y se puso de cuclillas, colocando su cabello rosa tras su oreja y dejando que una dulce sonrisa adorne su rostro para no asustar al niño. Ella colocó su mano gentilmente sobre su espalda y llamó una vez más.
— ¿Estás bien?
La vista que sus ojos le dieron cuando su cabeza finalmente giró a verla, congeló la sangre de sus venas. Demasiado sorprendida como para moverse o gritar, ella solo pudo observar en horror mientras que los dientes del niño desgarraban la carne del dedo que él sostenía en su mano. Lo que parecía ser lo que restaba de una mano, se encontraba entre las piernas manchadas de sangre del niño. Él pasó el trozo de carne en su boca y movió lo que quedaba del dedo hacia ella, su rostro manchado de sangre sonriendo cuando su risa sonó de nuevo.
— ¿Sakura?
Ella no pudo responder el llamado de Sasuke, a penas pudo retirar su mano temblorosa de la espalda del niño. Sintió cómo las náuseas se apoderaban de su garganta cuando él puso el mutilado dedo entre sus labios. Su cuerpo le gritaba que se mueva, suplicándole que se aleje del niño y que huyera de esa aldea. Lo único que logró hacer fue dar un tembloroso paso hacia atrás. El movimiento de las hojas no se registró en su mento, pero sintió el impacto del cuerpo de Sasuke cuando chocó con él –uno de sus brazos se envolvió en su cintura mientras que empezaron a caer. Sus ojos miraron hacia arriba y a penas pudo ver lo que sucedía.
Un hombre había caído de los árboles justo detrás de ella mientras que ella seguía mirando al sangriento niño. Su cerebro había procesado rápidamente el escaneo que sus ojos habían realizado del hombre en tan poco tiempo mientras que Sasuke caía con ella. El Uchiha la atrajo a sus brazos, girando para que cayesen y rueden hacia los arbustos, y –mientras que él dejaba que rueden- cortó la cabeza del hombre en un movimiento limpio. El niño empezó a llorar cuando el cuerpo cayó justo a su lado. Sakura escondió su cabeza en el pecho de su salvador y tambaleó un poco hasta que se escondieron bajo un grueso arbusto a unos metros de la espeluznante escena.
A pesar de que todo había pasado muy rápido, Sakura no necesitó preguntar por qué Sasuke había tomado una decisión tan drástica. El mero olor de ese hombre aún seguía impregnado en su nariz. Él había estado sin camisa, su torso desnudo cubierto de heridas sucias y abiertas que habían empezado a mostrar signos de infección. Sangre seca y sucia, y pasto se aferraban de su robusta figura. Su cabello había sido una masa enredada de cosas indistinguibles. Lo que le asustó más fue la salvaje y casi feroz mirada en sus ojos. Él no tenía ningún arma, pero le había mostrado sus dientes y ella juró haber escuchado un gruñido escapar de su garganta antes de que Sasuke termine su vida.
Algo, quizás una piedra, estaba presionando profundamente su espalda, pero ella no se atrevió a moverse. Sasuke estaba sobre ella, su brazo aún rodeando su espalda, pero estaba con la cabeza alzada y sus ojos buscando frenéticamente a algún otro atacante en el pequeño claro. Ella se aferró a la oscura camiseta que cubría su pechoo, dejando que su mente se calme y piense racionalmente. Bajo esas circunstancias, eso parecía imposible. Se mantuvieron en silencio, escuchando los sonidos del bosque, pero no podían escuchar a alguien moviéndose. Todo lo que sus oídos encontraron fue el inquietante lloriqueo del niño junto al muerto.
— ¡Ahh!
La pareja cruzó miradas en pánico cuando el grito de Naruto hizo eco en el bosque. Pero en un segundo, Sasuke los tenía a ambos de pie y corriendo en dirección de su voz. Sakura encendió su chakra, llevándolo hacia sus piernas y luchando por mantenerse al lado de Sasuke mientras que él corría a una velocidad increíble por el bosque. El grito que habían escuchado provenía del clon de Naruto al ser emboscado por dos personas en las mismas condiciones que el que Sasuke había matado. Ella observó cómo lo tomaban de los brazos, jalándolo hacia si para tenerlo para uno solo. Él forcejó, y para aumentar el caos; el trió fue lanzado hacia un gran árbol. El clon desapareció en una nube blanca de humo, dejando atrás a dos confundidos humanos. Naruto saltó de uno de los árboles, cogiendo el brazo de Sasuke, y forzándoles a correr mientras que él se alejaba rápidamente de la aún confundida pareja sangrienta.
— ¿Qué mierda está sucediendo? — preguntó el jinchuriki, mientras que huían.
Sasuke sacudió su cabeza. — No lo sé.
— Ese es el tercer clon que hago solo para alejarme de esos... No creo que podamos llamarlos personas.
— ¿A qué te refieres Naruto? — preguntó Sakura, jadeando por el esfuerzo de estar a la par de sus rápidos compañeros.
— No solo me atacaron, Sakura-chan. Ellos estaban... Sé lo que vi, ¡tú sabes que no estoy loco! Y ni siquiera me hablaron. ¡¿Y por qué están cubiertos de sangre?! ¿Por qué huelen asi?
— ¡Naruto! — gritó la chica. — ¡Cálmate! Esto no tiene ningún sentido.
— Necesitamos darnos prisa. — él respondió, ignorándola. — Necesitamos encontrar a Kakashi-sensei y Sai.
Corrieron hacia el punto en donde sabían que sus compañeros estarían, cogiendo sus armas firmemente. El sonido que surgió arriba de los árboles puso su piel de gallina. No había sido originado por sus compañeros shinobi, de eso estaban seguros. Lo más inquietante fue su incapacidad para determinar si era de naturaleza humana o animal. El pie de Sakura se tropezó con algo y ella cayó al piso, rodando dolorosamente mientras que sus rodillas se rasgaban contra las puntiagudas rocas en el suelo del bosque. Naruto rápidamente se acercó a ella para ayudarla ponerse de pie. Sus ojos se dirigieron hacia el objeto que la habían hecho caer y ella les gritó para que se detuvieran. Estaba un poco escondido junto a las raíces de un árbol alto, pero podían confundir el zapato que estaba frente ellos.
Era una bota shinobi.
Sakura se movió hacia adelante para investigar, pero Sasuke no le iba a dejar hacerlo esta vez. El la empujó tras él una vez más y se acercó hacia el zapato esta vez, su katana en su mano. Se agachó para coger la bota y sacarla del arbusto. Se dio cuenta de lo que estaba sosteniendo. Odió sacarlo para que sus amigos lo vean.
— ¡Sai!
El grito de Kakashi cortó la silenciosa tensión.
— ¡Tenemos que irnos! — Sakura gritó.
Naruto estaba sobre sus talones cuando ella empezó a correr. Sasuke observó los mellados restos de la pierna en su mano antes de tirarla al suelo. El chakra recorrió todo su cuerpo, para que pueda correr al lado de sus compañeros. El peligro de esta misión había aumentado. Un frío sentimiento empezó a formarse en su pecho. Sin importar los oponentes que él había enfrentado, ninguno había sido propenso a desgarrar a sus enemigos. No estaba muy feliz al descubrir que habían encontrado un enemigo que podía hacer eso.
El perforador sonido de mil aves cantando llegó hasta sus oídos en un latido, antes de que puedan ver la luz azul del Raikiri de Kakashi. Corrieron por la zona en donde Sakura y Sasuke habían encontrado el pequeño niño, pero a pesar de que el cadáver aún seguía en donde lo habían dejado, no vieron al niño por ningún lado. Sakura trató de no pensar en su desaparición mientras que aceleraban por entre los árboles. La distancia que ellos estaban forzados a cubrir la preocupaba más que nada. A pesar de que se habían separado mientras buscaban al niño llorando, el equipo no se debió haber separado tanto.
El olor a humedad penetró su nariz una vez más y ella trató de que las náuseas no aumenten. Un incoherente grito hizo eco en el bosque. Sakura empezó a juntar chakra en sus brazos, preparándose por si surgía algún enemigo.
Naruto fue el primero en atravesar la línea de árboles, sin hacer preguntas sobre el atacante de Kakashi, pero lanzándose y tacleando a dos hombres tratando de acercarse al jonin. Sus fuertes puños mandaron a los hombres volando mientras que ellos se ponían de pie y el jinchuriki se puso al lado de su sensei cuando se toparon con una docena de esas criaturas con miradas feroces.
— ¿Qué rayos está sucediendo?
— Estoy igual de confundido que tu. — Kakashi se tomó un momento para patear el cuerpo de uno de sus atacantes, se hizo un hueco en su pecho por el Raikiri. — Estas personas no han respondido ninguna de las preguntas que les he hecho y tampoco me han atacado con armas o jutsus.
Naruto se alejó un poco más cuando un par de ellos lo miraron extrañados. Él asimiló la andrajosa apariencia que todos parecían compartir – la mayoría de ellos estaban descalzos, la ropa la tenían rasgada, y tenían manchas de sangre en su cuerpo. Como lo había experimentado anteriormente, ellos no decían ninguna palabra, gruñían entre sí y hacia él. — Este grupo es parecido al que me atacó.
— ¡Kakashi-sensei! — llamó Sakura, examinando el área con la mirada. — ¿Dónde está Sai?
Kakashi esquivó un salvaje embestida de uno de los hombres que lo estaban cercando y pateó rápidamente su espalda, empujándolo hacia el bosque. — Nos separamos cuando nos emboscaron.
Naruto se percató de su expresión preocupada. — Anda busca a Sai, Sakura-chan. Nosotros podemos encargarnos de esto.
— ¿Estás seguro? — ella ya estaba alejándose de ellos, cuya atención se había dirigido lentamente hacia ella.
— ¡Por supuesto! — él gritó, sonriéndole. — Encuentra a ese grosero imbécil y tráelo de vuelta. Sasuke-teme, cuida su espalda por mí.
Sasuke se dio un momento para levantar su ceja hacia su mejor amigo, antes de voltear y seguir a la chica. El ruidoso llamado de Naruto por su jutsu de clones ocurrió seguidamente. No estaba tan lejos como imaginó después de empezar a ver los indicios de la batalla de Sai. La tinta de su jutsu cubría los troncos de los árboles y las rocas. Escuchó a Sakura gritar '¡Sai!' antes de golpear un árbol con su puño lleno de chakra, destruyéndolo y mandándolo hacia el grupo que se aproximaba a su amigo.
Muchos de los humanos de mal aspecto estaban en el suelo, envueltos por las serpientes de tinta. Otros más estaban enfrentando los tigres que Sai disfrutaba dibujar. Sasuke observó por un momento cómo rodeaban el único jutsu del pálido hombre. Su ojo crítico analizó los movimientos salvajes de sus ataques, la falta de trabajo en equipo y el patrón de cada movimiento que hacían. El grito de batalla de Sakura le había hecho moverse una mez más, avanzando hacia el grupo que se había formado. El avistó uno de ellos saltar de un árbol, y atravesó su kunanagi por la mujer antes de que toque el suelo.
Los siguientes minutos fueron difíciles para el trío. Mientras que Kakashi tenía una docena de estas personas atacándolo, Sai había sido llevado a un área llena de estas criaturas. Ola tras ola, las masas gruñonas criaturas siguieron atacando al shinobi. El Sharingan de Sasuke fue útil para determinar sus movimientos, pero él no podía ver algún signo de chakra recorriendo sus sistemas. Los ataques eran de pura fuerza física –sin armas y sin chakra. La falta de coordinación en sus movimientos ayudaba a que se puedan defender con facilidad, pero se recomponían gracias a su fuerza y el gran número. Sus ojos se desviaron hacia Sakura brevemente, agradeció encontrarla defendiéndose lo suficientemente bien, porque él no podría usar su tiempo distrayéndose de su propia batalla.
Usando jutsus de fuego sería imposible en ese angosta y densa sección del bosque en el que estaban peleando. El follaje que los rodeaba se encendería, atrapando a sus compañeros en un incendio. Pudo usar su chidori en algunas ocasiones, pero la mayor parte de la pelea fue con su espada y sus puños. Sintió unas manos en su hombro y sin pensarlo, lo embistió con una fuerte patada. Luego de empujar al que tenía enfrente, giró para encontrarse con un niño de no más de doce años mirándolo con ojos salvajes. Un quejido se escapó de los labios del niño, pero aún así se mantuvo de pie y se abalanzó contra el Uchiha una vez más, rasgando las ropas del shinobi al azar.
Un retumbo en la tierra hizo que el niño pierda el balance y los dedos de Sasuke se apoderaron del cuello del niño –cortando su respiración y poniéndolo de rodillas. Sakura estaba jadeando de cansancio, pero su puño contra el suelo había perturbado al flujo estable de las masas en el bosque. Sasuke se tropezó hacia adelante cuando una mujer se lanzó a su espalda mientras que chillaba en su oído. Él rápidamente la lanzó, plantando su katana en su pecho el momento que golpeó el suelo.
— ¡Ahhh!
— ¡Sai!
El grito de Sakura estaba lleno de terror. Sasuke atrevesó a unas tres criaturas gruñentes y corrió hacia donde estaba ella. Llegó justo a tiempo para ver el brillo verde de su chakra desaparecer en el cuello un hombre. Cuando el cuerpo se adormeció, pudo sacar a Sai. Aunque no quería creer en sus ojos, la carne desgarrada y las marcas de dientes en el abdomen expuesto de Sai era prueba suficiente. La preocupante teoría que había tenido desde que se encontraron por primera vez con esas personas, parecía ser verdad.
La respiración de Sai era entrecortada y su cara se mostraba adolorida. Él sabía que Sakura necesitaba curarlo pronto, pero las condiciones presentes no le dejarían. Sasuke tomó en cuenta las circunstancias y tomó una decisión precipitada. Empujó a la médico contra su otro compañero y los forzó a mantenerse tras una roca a pesar de su grito en protesta. Saltó por encima de esta, haciendo unos familiares sellos con las manos, antes de caer en medio del grupo. Mientras sus manos se extendieron hacia su cuerpo, descargó el chakra que tenía guardado.
— ¡Chidori Nagashi!
El rayo electrocutó sus cuerpos, haciéndoles gritar de dolor cuando sus músculos se contrajeron y les hizo caer al suelo. Sasuke mantuvo el jutsu, observando cómo la corriente saltaba de un cuerpo al otro. Con casi veinte rodeandolo, él sabía que no sería un ataque fatal, pero que al menos les daría un poco de tiempo para escapar. Él no podía controlarlo muy bien en aquel estado, pero tuvo la esperanza de que Sakura estaría protegida de sus efectos tras esa roca grande. Cuando el último cuerpo cayó al suelo, él deshizo la técnica y mantuvo su mirada fija en los árboles. Ningún otro atacante se mostró.
— Sakura.
Ella se paró con un ligero gruñido, con Sai en brazos. — Estamos bien Sasuke; vámonos.
Sai abrió los ojos con dificultad. — Mis piernas están funcionando.
Sakura no bajó la mirada para ver su rostro, pero si frunció el cejo. — Estás exhausto y muy herido. Solo callate hasta que pueda llevarte a un lugar seguro para examinarte.
Incluso corriendo tras Sasuke, esquivando los cadáveres y el disparejo terreno, sus brazos no flaquearon por el peso extra.
Ella escuchó el dolor cuando él le respondió. — Esto... Ugh... Esto parece muy diferente a lo que he leído en los libros.
— Ya te he dicho Sai; no deberías tomar tan literal lo que lees. Algunas cosas van a ser distintas cuando interactúes con las personas. — Sakura hizo lo que pudo para mantenerlo quieto en sus brazos, para disminuir el dolor que ella le estaba causando mientras corría. Podía sentir la sangre ya cayendo por sus brazos mientras fluía por un lado de tu tonificado abdomen. — Además, no soy precisamente el tipo de mujer de esos inútiles libros de los que hablas.
— Es cierto. — su respiración aceleró su paso cuando otra ola de dolor se apoderó de él. Evitar gruñir de incomodidad fue un reto en sí. La conversación que estaba compartiendo con la médico lo estaba ayudando a distraerse de alguna forma. — Esas mujeres tienden a ser delicadas, de figuras aparentemente frágiles. No creo que esas palabras puedan usarse para describirte, Fea.
— Palabras muy valientes para un hombre que estoy cargando en mis brazos. — Sakura apretó el agarre al hacer un giró a la izquierda, tras Sasuke. Ella estaba feliz de tenerlo con ella. Había descuartizado sin piedad a algunas extremidades para que ella tenga un camino libre y seguirlo con más facilidad. Si ella no se equivocaba, él los estaba llevando de nuevo a la aldea abandonada. Su preocupación por el resto de sus compañeros aún estaba presente en su mente, pero ella sabía que de verdad no había manera de que ellos pudiesen ayudarlos en ese momento. Hasta que lleve a Sai a un área segura y empiece a curarlo, estaba confiando en la fuerza de Sasuke para que los proteja a ambos.
— ¿Sai?
Su cabeza se dejó caer sobre su pecho, cuando quedó inconsciente. Su color estaba empeorando y su respiración se acortaba. — ¿Cuánto falta, Sasuke?
Hizo su mayor esfuerzo para mantener el miedo fuera de su voz, pero supo que no fue lo suficientemente exitosa cuando el Uchiha la miró por encima de su hombro. El no dijo nada, pero aumentó el paso y la urgió a seguirle. Felizmente, el bosque empezó a reducirse una vez más y ella supo que estaban acercándose a su destino.
El momento en el que llegaron a la aldea, ella corrió hacia una de las casas grandes que habían investigado previamente. Una vez más, estaba alegre de que el ex-vengador la acompañe pues prestaría muy poca atención a sus alrededores ni bien entre a la casa. Se adentró a una de las habitaciones posteriores y dejó a Sai sobre una de las mantas. Sus manos trabajaron furiosamente para quitarle su camiseta y bajó sus pantalones hasta su cadera, exponiendo su torso ante sus ojos clínicos.
Mientras que la herida no era tan grande –a penas del tamaño de una boca humana-, la carne había sido rasgada... con la fuerza de un mordisco. El sangrado no pararía solo. Sakura mordió ligeramente la punta de su mano enguantada, jalando la tela para poder tener un mejor control del flujo de chakra de su jutsu médico. Ella trabajó rápido, remendando los desgarrados vasos sanguíneos con esa mano mientras que rebuscaba en su pequeño bolso con la otra. Ella estaba tan concentrada en su trabajo que no escuchó las palabras de Sasuke o la puerta cerrándose tras él cuando se fue.
Antibióticos, píldoras de sangre, y cremas analgésicas estaban colocadas en fila al costado de la cama. Ambas de sus manos fueron a su vientre, haciendo que su chakra fluya en su sistema, haciendo que los vasos sanguíneos se cierren y que la carne se regenere. Sai gimió adolorido, tensándose bajo ella. Sakura odiaba el estado de su rostro, pero no tenía tiempo de ponerle anestesia. En silencio, ella continuó trabajando, mientras que temía lo que fuese que había infectado a esas personas, se lo habían transferido a él.
Pronto, las caras de sus otros compañeros la estaban mirando desde sus posiciones en la pared. Ellos permanecieron de pie observando su trabajo, rasguños y heridas superficiales cubriéndolos a todos. La angustiada línea en la ceja de Kakashi claramente decía que se odiaba por haberlos puesto a todos en una situación peligrosa. La mirada preocupada de Naruto por su amigo bajo sus manos hábiles. La mirada que ella compartió con Sasuke pasó desapercibida por los otros dos, pero las palabras no eran necesarias para transmitir lo que estaba sintiendo en ese momento.
Sus ojos oscuros se clavaron en los de ellos. Nunca mostrándole simpatía, nunca menospreciando el ligero temblor en sus manos, nunca dudando de ella. Ella tomó esa fuerza que él le mostró y lo usó como apoyo para sostenerse.
Habían preguntas por hacer más tarde. Ahora lo único que importaba era la vida de su amigo que estaba goteando sobre sus brazos.
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28 de septiembre del 2014
Hasta ahora, este ha sido el capítulo más largo que he traducido. Mas de 6 mil palabras O.o
Gracias por su paciencia, y aquí les dejo su recompensa.
Nos leemos en un mes, para la actualización.
Cuidense mucho,
Hats.
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