WELCOME, WELCOME!
Me he adelantado en subir este capitulo sólo porque sí, así que disfruten
Hermione bajó las escaleras después de haberse bañado, con una confusión un poco alarmante en su cabeza. Había despertado vestida y sola en la habitación, y si no hubiera sido por el ruido de unos perros a lo lejos quizás hubiera seguido durmiendo. Se quedó en la mitad de la escalera pensando, y se miró la mano con el ceño fruncido. Le había dicho que le gustaban sus ojos… lo que había pensado desde que la conoció lo había dicho como si nada. Las orejas de Hermione echaron humo como una tetera y su rostro se puso igual de rojo que una cereza.
¿Por qué su corazón salta tanto al pensar en eso?
Hace ya mucho tiempo que se pone nerviosa al estar con Lily cerca, ya sea solo hablando, o haciendo nada en especial. No es que le gustara pero… no debería gustarle.
Sacudió su cabeza con brusquedad y con el ceño aun fruncido bajó las escaleras con brusquedad, tratando de sacarse todo pensamiento sobre la pelirroja. Tenía que concentrarse en su misión, iban a un lugar peligroso lleno de maleficios puestos por el mismísimo Voldemort, podían morir con cualquier paso en falso que dieran, así que no podía darse el lujo de pensar en Lily y en lo bonita que era, lo amable, lo hermoso de sus ojos, en su voz... Una sonrisa atravesó su rostro de forma automática.
-¡Vamos, Granger! ¡Concéntrate!- se dijo a si misa dándose varios cabezazos contra la pared para no pensar en la pelirroja.
-¿Qué te ocurre?-
Hermione pudo haber muerto de un paro cardíaco en ese momento, pero no. Se dio vuelta bruscamente, con la cara aun roja y su mano en el pecho apoyándose en la pared. Vio a Lily con el rostro confuso, llevando un vaso con lo que parecía jugo de naranja y un plato con tostadas. Ya estaba vestida con su abrigo para salir. La castaña comenzó a sudar, sintiendo que cada gotita se le evaporaba por el calor que desprendía su rostro.
-N-n-n-nada- tartamudeó con un hilo de voz. Carraspeó para que su garganta se abriera un poco ya que la sentía seca, y prosiguió bajando el tono de voz y cruzándose de brazos adoptando una pose cool que aparentaba tranquilidad. Sonrió- Ejem… ¿Todo bien?
-Sí. Te llevaba desayuno pero mejor que hayas despertado- dijo Lily levantando una ceja aún más confundida, pero agregó con tono de burla- aunque son cerca de las 12 del día, quizás deberíamos almorzar.
-¿Medio día?- exclamó Hermione- ¿Tanto dormí?
-Como un bebé- dijo Lily sonriendo- Nunca había visto a alguien embriagarse tan rápido
-¡No-no estaba ebria!- chilló Hermione con un tono especialmente agudo y volviendo a su color rojo- Sólo un poco... Nada más.
-Sí, como digas- dijo Lily pasándole el vaso de jugo y el plato con las tostadas, y entró al comedor de la taberna- estuve hablando con la gente de aquí por mientras. ¿Tienes todo para salir ahora?
La castaña asintió mientras observaba la taberna, viendo que estaban las mismas personas sentadas en los mismos puestos, como si no hubiera pasado ni un minuto. Sólo una señora de pelo muy largo hasta más abajo de la cintura y blanco plateado estaba sentada en la barra al lado de la otra persona de abrigo gigante. Se podían ver sus manos huesudas y blancas. Ese pueblo definitivamente tenía gente muy extraña. Hermione sólo quería encontrar el Horrocruxe lo antes posible y sacar a Lily de ahí.
-Con que aquí está la pequeña saltamontes- dijo el hombre los dientes amarillos. Sus ojos estaban rojos por el cansancio.
-Usted debería ir a dormir- dijo Lily con una sonrisa mientras arrastraba a su amiga- Todos ustedes, hace mal tomar.
-Falta mi chaqueta-
-Yo la tengo. Ten. Vamos-
Hermione de un solo trago bebió todo el zumo y siguió a Lily, haciendo caso omiso a los vítores burlones del hombre. Salieron y el aire helado de invierno azoto sus rostros. Las calles estaban igual de desiertas que la noche anterior, pero el mismo perro que despertó a Hermione seguía ladrando. Ahora de día pudieron ver los detalles del pueblo, como los marcos y paredes de las casas, todas negras o grises y se veían montículos de basura en varias esquinas. Se escuchaba una televisión a lo lejos, pero si no fuera por eso y la gente de la taberna, las chicas dirían que el lugar estaba completamente abandonado.
-Por lo menos ya sé que aquí no me vendré a vivir- dijo Lily con ojos grandes, un poco sorprendida por el estado del pueblo.
Caminaron lentamente, sintiendo el aire pesado. Hermione tenía la sensación de que el relicario, el cual lo llevaba colgando de su cuello, estaba cada vez más pesado. Al llegar a la salida del pueblo pudieron ver la mansión Riddle en todo su esplendor. Hermione sintió un escalofrío recorrer su espalda al observarla. Ese lugar desprendía magia oscura casi tanto como la cueva donde encontró a Regulus Black, y le provocaba repulsión.
-Emma, mira-
Hermione siguió con la mirada hacia donde Lily le indicaba y vio una pequeña casucha un poco alejada del camino. La larga maleza se había congelado al alrededor del lugar, haciendo difícil el paso. La puerta tenía unas maderas clavadas y una ventana estaba rota. Al verla se dio cuenta que la magia oscura que salía de la mansión Riddle no era comparada con la que esa casucha desprendía. El Horrocruxs dio un latido bastante desagradable, haciendo que Hermione sintiera nauseas. Las dos se quedaron estáticas en mitad del camino, sin querer acercarse ni un centímetro y deseando huir de ahí. Desgraciadamente, el motivo por el que habían viajado a ese lugar era por el objeto que estaba dentro de esa casucha.
-Harry está saltando, pero no de alegría- dijo Lily con cara de terror, tratando de mantener la calma.
-Sólo Bellatrix Lestrange podría saltar de alegría en un lugar así- murmuró la castaña muy pálida. El Horrocruxe palpitó de nuevo- Vamos, hagamos esto rápido.
Avanzaron.
Comenzó a hacer mucho más frío. El viento aumentó haciendo chocar alguna madera contra otra en algún lugar de la casa. De repente, el aire de las dos chicas se congeló de forma anormal, y sintieron esa depresión y tristeza tan característica de…
-¡Dementores!- exclamó Lily sacando su varita y poniéndose en guardia.
Unos tres horribles Dementores volaron hacia ellas apareciendo quizás de donde, e hicieron su característico sonido de estar tratando de succionar algo helando la sangre de las chicas. Hermione se puso delante de Lily rápidamente y sin pensarlo mucho lanzó el hechizo.
-Expecto Patronus!
La nutria de color plateado voló hacia los Dementores con agilidad, haciendo que estos se espantaran y huyeran rápidamente. Hermione se quedó quieta unos segundos, observando a su patronus mientras perseguía por unos metros a los Dementores. Nunca le había costado tan poco hacer uno tan fuerte y brillante. Sonrió sintiéndose orgullosa mientras la nutria volvía hacia ella y bailaba unos segundos antes de desaparecer.
-Muy buen patronus, estoy impresionada- dijo Lily sonriendo al sentir un poco de calor volver a su cuerpo.
-Sí… gracias- dijo la castaña también sintiendo el calor volver, sobre todo a sus mejillas.
Se acercaron a la puerta. Habían cuatro tablas sobre ella pero no muy bien clavadas, es más, era como si las hubieran clavado a la rápida. El Sol se escondió detrás de una nube, y un olor extraño llegó a las narices de las chicas. Un olor a abandono y podredumbre.
-Bombarda!
La puerta explotó, dejando ver el interior de la casucha. Estaba bastante oscuro, y el hedor golpeó bruscamente a las chicas, haciéndolas dar un paso hacia atrás. El Horrocruxe dio un palpitar más fuerte, dando a entender a Hermione que estaban cerca.
-Esto no es bueno para una embarazada- dijo Lily tomando un color verdoso en el rostro, tapándose la nariz con su mano.
-Espérame afuera- dijo Hermione dando un valeroso paso hacia adentro.
-Ni de broma. No vine hasta aquí por nada. Harry y yo podemos aguantar- dijo la pelirroja con el ceño fruncido y siguió a su amiga.
El Horrocruxe daba palpitares más seguidos con cada paso que Hermione daba dentro de la casa. Había moho por todos lados, y arañas corrían por el interior. Una telaraña gigante rodeaba la lámpara de centro del hall de entrada, la cual estaba media chueca. La madera crujía, llorando de dolor probablemente porque se trizaría en cualquier momento por la podredumbre. Hermione sintió un cosquilleo en su nariz, y al mirar hacia atrás vio como la puerta se cerraba nuevamente dando un gran portazo, y al mismo tiempo una ventisca de color morado salió desde el suelo, traspasando a las chicas. Al segundo que eso pasó, una presión en sus cabezas las atacó. Fue tan fuerte que las paralizó varios segundos. Sentían como si todo temblara, y que en cualquier momento sus cabezas explotarían.
-¡E-Emma!- gritó Lily con los ojos desorbitados.
-Eléfthero!
Hermione dibujó una raya horizontal en el aire, y de su varita salió una aureola de color rojo carmesí, la cual se expandió completamente por el lugar en segundos. Después de eso, la presión desapareció y quedaron en silencio nuevamente.
-Ese fue un maleficio muy potente- murmuró Lily sudando y respirando entrecortado.
-Tuve un par de lecturas ligeras de magia oscura el año pasado- dijo Hermione llevándose su mano al su pecho. El Horrocruxe había comenzado a temblar- ¿Estás bien?
-Sí…-
Siguieron caminando, sólo escuchando como la madera crujía y uno que otro silbido del viento entrado por las ventanas rotas. Entraron a lo que parecía el comedor, y al poner sus pies dentro de él, las paredes temblaron. Las chicas se apegaron la una a la otra apuntando hacia todos lados con sus varitas. Lily tomó la mano de Hermione, notando que la castaña temblaba. Las maderas se separaron y se comenzaron a mover como serpientes. Una a una se deslizaron hacia el suelo y se acercaron a las chicas. Sin pensarlo mucho, las dos lanzaron sus hechizos sin piedad.
-Detesto a las serpientes- dijo Lily sin dejar de atacar.
-Son muchas, hay que movernos- dijo Hermione lanzando un expelliamus a una que estaba muy cerca de ella.
Pero sin darse cuenta las maderas del suelo también se comenzaron a mover y se enrollaron en sus pies.
-¡EMMA, ABAJO!- gritó Lily, pero ya era tarde.
La madera lanzó a la castaña al suelo, envolviéndola rápidamente. Lily logró zafarse de ellas subiéndose a una mesa y saltando a una ventana mientras hacía explotar a las que la seguían. Hermione trató de sacar a las serpientes de madera de ella, pero eran muy fuertes y rápidas y la envolvieron casi completamente, estrujándola con la intención de aplastarlas entre ella.
-CONFRINGO!
Lily lanzó el hechizo con tanta fuerza y desesperación que hizo explotar a casi todas las serpientes de madera del lugar. Una lluvia de astillas llenó el lugar, y la pelirroja tuvo que cubrirse el rostro para que no se le enterraran en la cara. Cuando no sintió más astillas, levantó la mirada y observó a Hermione, saliendo de una montaña de madera, polvo y astillas. Se veía despeinada y asustada, y sin tomar en cuenta los cortes en su rostro y manos, estaba ilesa.
-¿Estas bien?- dijo Lily saltando y corriendo hacia ella para ayudarla a levantarse.
-Sí… gracias- dijo la castaña masajeándose una muñeca- ¿Cómo puedes moverte tan ágil estando embarazada?
-Es puro talento- contestó dando una sonrisa nerviosa, pero no le duró mucho.
Un sonido extraño, incómodo, doloroso y aterrador llegó a sus oídos. Era filoso y les puso la piel de gallina. Lily abrió los ojos de par en par y movió la cabeza buscando el lugar de donde venía ese sonido.
-Que… que es eso…- murmuró, comenzando a temblar.
-Gritos- dijo Hermione con el rostro serio- gritos de gente muriendo. No te concentres en ellos.
-Es difícil…-
La pelirroja se quedó quieta de nuevo detrás de la castaña, quién estaba mirando alrededor. El palpitar del Horrocruxe le decía que el anillo debía estar muy cerca. Quizás incluso les estaba sacando la lengua de lo cerca que estaba. Miró al suelo, y entre los restos de madera vio que algo brillaba. Recordó que Harry le había dicho que Dumbledore lo había encontrado en el suelo de la cabaña. Debía ser ese. Corrió y se arrodilló para sacar una cajita en la que el Horrocruxe se mantenía cautivo.
-Emma… no aguanto…-
Hermione se dio vuelta y miró a Lily, quién estaba petrificada con sus manos tratando de tapar sus oídos. Preocupada sacó rápidamente la caja de los restos de madera y murmurando unas palabras extrañas mientras la apuntaba, se escuchó un sonido como de succión y los gritos cesaron. Lily respiró hondo y sacudió su cabeza.
-¿Mejor?- le preguntó Hermione con una sonrisa.
-Sí… ¿Cómo no te afectaba?-
-No es que no me afectara- dijo la castaña mirando la caja- es sólo que ya he escuchado muchos gritos iguales.
Recordó a Ron, la última persona a la que había escuchado gritar antes de morir. Ese era un grito que aun escuchaba dormida, y era un grito que no iba a olvidar nunca. Lily se acercó a ella y le apretó la mano como apoyo. Hermione tembló al sentir la mano de la pelirroja, pero no la separó enseguida, sino que también le dio un apretón y después de eso se alejó.
-Vamos a abrir esto y destruirlo de una buena vez- dijo dejando la caja nuevamente en el suelo y la apuntó con su varita- Alohomora!
La caja se abrió de par en par. Hermione pensó que no se abriría pero la sorprendió al ver esa reacción. Las dos miraron dentro de eso y vieron un anillo negro, con un extraño brillo verdoso. Y encima del había una piedra pequeña. Pero, sólo pudieron verlo unos segundos porque rápidamente un humo negro muy denso se comenzó a crear desde el anillo hacia afuera de la caja.
-¡Atrás, Lily!- gritó Hermione lanzando la caja al suelo y viendo como ese humo negro se alzaba sobre las chicas.
-¡¿Qué es eso?!- chilló la pelirroja asustada.
El humo se alzó y alzó, tomando una especie de forma humana, con ojos rojos brillantes. El sonido en el lugar se apagó junto con la respiración de las chicas. Las dos miraban esa figura horrorizadas al punto de no poder moverse y apenas poder respirar. Sudor frío cayó por la sien de Hermione, sintiendo como el latido del relicario le golpeaba el pecho con fuerza, como si quisiera entrar a su cuerpo. La figura de humo levantó una mano y apuntó hacia el relicario. Fue ahí donde Hermione sintió un golpe tan fuerte en el pecho que la hizo tambalearse peligrosamente. Una sonrisa sádica se formó entre el humo.
-¡Emma!- exclamó Lily.
-¡Dije atrás!-
En solo segundos, la figura de humo se desplazó a una velocidad inimaginable hacia las chicas. Hermione logró empujar a Lily a un lado justo antes que el humo la envolviera, penetrando por todos sus poros, ojos, nariz, boca. El relicario lanzó una luz negra intensa, y se pegó a su piel.
-¡Noooo!- gritó Lily con un miedo que nunca antes había sentido.
-¡AAAAAAAAAAAAAHHHHH!-
Hermione gritó de dolor mientras el humo entraba en su cuerpo. Sentía que todo quemaba, que todo se volvía oscuro, y su consciencia poco a poco la iba dejando por algo o alguien superior a ella, siniestro, lleno de odio. No podía hacer nada, estaba paralizada por el dolor y el horror. No podía hacer nada… estaba perdiendo.
-¡Emma!- gritó de nuevo Lily corriendo a su lado, pero cuando rozó el humo negro la quemó. La pelirroja saltó hacia atrás, viendo que el lugar donde el humo la había rozado tenía una quemadura como si hubiera tocado aceite hirviendo.
El humo desapareció y Hermione dejó de gritar, y cayó de rodillas al suelo, apoyando su cabeza y sus manos en la madera. Lily la observó unos segundos, atemorizada. La castaña no se movió, ni siquiera se veía si respiraba o no. La ojiverde se acercó lentamente, y se arrodilló frente a su amiga. El lugar estaba silencioso de nuevo, ni siquiera se sentía el viento de afuera como antes. Era como si el tiempo se hubiera detenido un instante. Lily tuvo un muy mal presentimiento y se asustó aún más.
-¿E… Emma?- y tocó su hombro.
Una onda de aire salió del cuerpo de la castaña, alejando a la pelirroja y casi haciendo que cayera hacia atrás. Entrando en pánico, Lily abrió la boca, pero ningún sonido salió gracias al shock por lo que estaba viendo. Hermione se estaba poniendo de pie con varita en mano, la cual temblaba como si quisiera salir de ahí. Al levantar la cabeza, los ojos de la chica estaban completamente negros y su rostro sin expresión alguna. El relicario brillaba en su pecho, con una luz verdosa y asquerosa.
Levantó la varita, apuntando a Lily.
-Por favor, no…-
El hechizo rosó la cabeza de Lily e hizo explotar el suelo lanzando miles de pedazos de madera. La chica, quién se había agachado sacó su varita y creó un hechizo escudo al mismo tiempo que Hermione lanzaba otro hechizo. La casa brilló por la luz que crearon y el suelo tembló.
-¡Nooooo! ¡Da la pelea, Emma! ¡No dejes que ese Horrocrux te domine!- le gritó Lily desesperada, sudando por el esfuerzo- ¡Sé que puedes escucharme!
Perdió potencia, y Lily aprovechó para desviar su ataque hacia el suelo y correr hacia Hermione. Le lanzó un hechizo aturdidor pero la castaña lo desvió con su varita con mucha agilidad, al igual que los otros dos que lanzó a los segundos. La pelirroja saltó con rapidez esquivando otro ataque y al estar a centímetros de Hermione lanzó un último hechizo a su pecho, pero el Horrocrux reaccionó, lanzando otra onda de viento y Lily cayó hacia atrás perdiendo el equilibrio.
-Crucio
La voz de Hermione se escuchó como si tuviera un eco bajo, como si fueran dos personas. Lily rodó a un lado para esquivar el ataque el cual llegó bastante más lejos de lo pensado, pero no pudo detenerse ya que Hermione no se detuvo ningún segundo en lanzar maleficios. La pelirroja estaba, literalmente, recibiendo una lluvia de ataques tan intensa que tuvo que correr en zigzag y ponerse detrás de una pared, la cual comenzó a estallar por la cantidad de maleficios.
-¿Qué hago, que hago?- jadeó Lily casi sin aire. El embarazo le estaba causando efectos, ya que en otra ocasión no habría quedado tan agotada por una maniobra así.
En eso, un maleficio hizo un gran agujero en la pared pasando a llevar el brazo de la pelirroja. Un dolor intenso la azoto, y rápidamente la sangre comenzó a fluir. Había que hacer algo rápido, y lo mejor que se podía hacer era un ataque sorpresa. Esperó uno, dos, tres ataques, y en ese segundo que Hermione se dio para respirar, la pelirroja lanzó un hechizo de niebla llenando la habitación. Los maleficios cesaron y llegó el silencio. Lily no esperó más y respirando hondo se movió a ras de suelo. Sintió los maleficios rozar su cabeza, pero gracias a la niebla que había creado los ataques no fueron certeros.
-Emma, voy a sacarte esa cosa- murmuró la chica sin dejar de correr y con varita en mano.
Siguiendo la trayectoria de los maleficios, logró ver la figura de Hermione. Hizo un hechizo para hacer ligeros sus zapatos y así poder correr más rápido y saltar más alto, y logro acercarse sin que ella la notara. Con agilidad llegó detrás de ella y levantó su varita lista para lanzar un encantamiento aturdidor.
Pero no pudo.
Estaba justo frente a la castaña, a la cual la había tomado desapercibida y apenas se estaba dando vuelta hacia ella. Todo avanzó en cámara lenta, y Lily la observó sin poder moverse mientras imágenes de ella junto a Hermione se apretaban en su cabeza. Su expresión de asombro y terror se plasmaron en su rostro observando todo mientras Hermione la apuntaba con su varita. ¿Por qué no pudo atacarla? Bueno, el corazón de la pelirroja le dio la respuesta a gritos en solo un segundo, y fue ahí en donde la chica cerró los ojos y supo que lo que vendría a continuación, le dolería.
Hermione colocó su varita en la frente de Lily, y murmuró un maleficio cruciatus… pero no pasó nada. La varita de la chica tembló y lanzó un sonido parecido al de una tetera hirviendo. Lily observó esto con los ojos llorosos sin comprender muy bien que pasaba.
-CRUCIO!- volvió a gritar Hermione con fuerza, pero la varita solo se movió en el lugar y se deslizó hacia el pecho. Era como si hubiera puesto un tapón justo en su punto y el maleficio chocara contra el. Lily supo que eso no duraría mucho más.
-Pronto Perfecto!
Logró hacer ese hechizo hacia su vientre justo antes que la varita de Hermione cediera y lanzara un ataque hacia el pecho, el cual no fue la maldición cruciatus, sino un expelliarmus. Lily dio vueltas hacia atrás volando varios metros y aterrizando pesadamente en el suelo. Su mundo giró de forma escandalosa y su pecho ardió con fuerza. A pesar de solo ser un expelliarmus, fue uno bastante poderoso. Se quedó unos segundos en el suelo, tratando de dejar de lado el dolor y buscando el pulso de su hijo. El hechizo que había hecho era para proteger al bebé y crear una coraza muy fuerte en su vientre, dando el mismo efecto como si un niño saltara en un colchón, así Harry no recibiría daño alguno… pero no evitaba que ella sí. Luego de sentir a su hijo, ya más tranquila se llevó la mano al pecho y se levantó como pudo, justo a tiempo para esquivar otro ataque. Rodó por el suelo y levantó su varita.
-Protego!
Los dos hechizos chocaron haciendo brillar sus rostros y el resto de la casa. Desgraciadamente para Lily, Hermione era una duelista muy fuerte y rápida y no le costó mucho lanzar el hechizo de la pelirroja hacia un lado y atacar nuevamente. Lily tuvo que saltar nuevamente hacia un lado y usando una mesa como escudo se escondió unos segundos. No podría aguantar mucho más, sobretodo porque el dolor en el pecho y en su brazo era cada vez más intenso. Una lágrima cayó por su mejilla por la desesperación de no saber qué hacer.
-No puedo hacerte daño… - murmuró Lily respirando con dificultad, escuchando como los maleficios chocaban contra la mesa. En cualquier segundo se convertiría en polvo y ella quedaría a la vista- No puedo… Necesito ayuda.
En eso, recordó algo.
-Ayuda… puedo pedir ayuda- se dijo así mismo.
La mesa cedió y voló en mil pedazos.
Lily se levantó con gran rapidez y apuntó Hermione con su varita. Tomó aire y con todo lo que sus pulmones dieron, gritó.
-¡KREACHER!-
-Incendio!
De la varita de Hermione salió una gigantesca llama, iluminando toda la casa. Los ojos de Lily brillaron por el miedo. La casa era de madera, era cosa de tiempo para que terminara en cenizas, si es que no detenía a la castaña antes. Hizo un encantamiento escudo con su varita, pero alguien más había llegado y ya había creado un escudo alrededor de ella. Sorprendida y emocionada vio como el elfo domestico movía sus pequeñas manos para impedir que el fuego llegara a ellos.
-Usted llamó, Kreacher vino. Es lo que el amo quiso que haga- dijo el elfo con el ceño fruncido.
-Y yo lo agradezco- dijo Lily dándole una sonrisa. Comenzaba a sentir el calor del fuego de Hermione.
-¿Qué necesita?-
-Paralizarla, así puedo sacarle el Horrocruxe que tiene en su pecho-
-Como ordene-
Kreacher levantó sus orejas y abrió sus manos de par en par. Una honda se expandió por la casa, lanzando el fuego hacia Hermione. La chica tuvo que protegerse para no quemarse y apagó el fuego con un solo movimiento. El elfo desapareció y apareció detrás de ella, dándole poco tiempo a la chica para protegerse. Levantó su varita justo cuando Kreacher posaba sus pies en sus hombros y tocaba su frente con uno de sus largos dedos, dejándola como una estatua bajo un conjuro. Lily, sin perder tiempo corrió hacia ella y agarró el Horrocruxe con fuerza.
-¡Y afuera!- gritó Lily a todo pulmón.
Los ojos negros de Hermione se abrieron de par en par y el humo negro que había aparecido antes volvió a salir del Horrocruxe quemando la mano de la pelirroja. La chica aguantó un grito y siguió jalando el relicario del pecho de Hermione, pero era como si estuviera pegado, o quizás incrustado en la piel de la chica.
Los pedazos de madera que estaba en el suelo se elevaron y fueron disparados hacia Lily y Kreacher. El elfo tuvo que desviarlos rápidamente, pero eran tantos que algunos lo golpearon a él y a la chica. El humo quemaba más a Lily con cada centímetro que el Horrocruxe se separaba de Hermione. Sólo un poco más, un poco más.
-¡SALE Y DÉJALA TRANQUILA!- gritó como si un rugido hubiera salido desde su interior, y con un último esfuerzo separó el relicario del pecho de Hermione, rasgando parte del abrigo de la chica.
El objeto voló por los aires envuelto en el humo negro, mientras Hermione caía de espaldas. Los trozos de madera cayeron al suelo y Kreacher cayó de rodillas, agotado. Lily no lo pensó ningún segundo, y sacando el colmillo del frasquito que tenía en su bolsillo, corrió hacia donde había caído el relicario y lo enterró sin piedad. Se escuchó un silbido que casi partió sus oídos, y el humo negro se dispersó por toda la casa creando una especie de rostro deforme, y convirtiendo ese silbido en un quejido doloroso y moribundo. El relicario tembló y quedó inerte en el suelo, atravesado por el colmillo de basilisco. Todo se sumió en un silencio tranquilo.
Lily lo observó unos segundos, respirando entrecortado y sintiendo como su mano quemada palpitaba por el dolor. Una brisa fría llegó a su rostro, ya que la casa había quedado prácticamente en ruinas. Sudaba mucho.
-Emma…-
Se levantó y corrió hacia donde estaba su amiga, temblando por el esfuerzo que había hecho y la adrenalina que poco a poco se iba yendo. Vio que respiraba, y observando su rostro vio que había vuelto a la normalidad. Se agachó al lado de ella y lo acarició, sonriendo aliviada.
-¿Está bien?- preguntó Kreacher acercándose a ellas.
-Sí. Disculpa el haberte metido en esto- le dijo Lily sin dejar de mirar a Hermione- pero sin ti, hubiera perdido a Emma… y eso es algo que no podría soportar.
Lily miró a Kreacher y le tendió la mano que no tenía quemada. El elfo abrió sus grandes y saltones ojos, confundido.
-Muchas gracias. Ahora ya puedes volver con tu ama. Y recuerda no dar información de donde has estado, por tu bien. Tu amo habría querido eso.
-Sí…- murmuró el elfo, y titubeando un poco tocó la mano de la pelirroja, y enseguida la bajó. Parecía avergonzado- Si me necesita, llame.
Y desapareció.
Lily sonrió, y tomando aire se dio ánimo. Se levantó y tomó en brazos a Hermione poniéndola en su espalda, quién aún estaba inconsciente. Observó el lugar, el cual era un completo desastre, difícil que volviera a ser usado como casa. Camino con su amiga hasta donde estaba el anillo, el cual había permanecido en la misma caja sin moverse, como si nada pasara, como si quisiera zafarse de la culpa.
-Quizás no te destruya ahora mismo- murmuró Lily con el ceño fruncido, pensando que no aguantaría otra pelea contra un Horrocruxe en ese momento- pero lo hare pronto.
Tomó la caja, y desapareció hacia su casa.
Muchas gracias por leer, me caen todo muy bien.
Agradezco, nuevamente, por sus comentarios, y si tienen más, MÁS agradecida estaré y me caerá mejor .
Cheers!
