¡Último capítulo!

Disfrútenlo mis divinuras de personas ;)

Capítulo 11

Comienzo a pasearme por toda la habitación, me encuentro sumamente nerviosa, no puedo creerme que dentro de un par de horas estaré casada con el hombre más maravilloso que pude haber encontrado, además que muero de las ganas por verlo. Elizabeth y Alice lograron mantenernos separados por los dos últimos días, es la primera vez que hemos estado separados desde que él regresó a Crowley y me rescató de mi madre.

—Pareces león enjaulado —se burla Ángela al entrar a mi cuarto y al de Edward.

—Oh, creí que no llegabas —corro hacia ella y le arrebato la bolsa que contiene mi vestido.

—Lo siento, has adelgazado por los nervios y tuve que hacer unos reajustes de último momento —explica.

Comienzo a ignorar lo que dice y me encargo de sacar con todo el cuidado posible mi vestido de novia, no me encuentro atrasada, pero no quiero llegar tarde, llevo esperando esto tanto tiempo.

Tomo la bolsa y la aparto, quito el gancho y coloco el vestido sobre la cama, me quedo admirándolo, quizá por minutos enteros. Es precioso, con su escote en V ligeramente marcado, sin mangas, sólo con tiras hechas de organza y encaje que caen por debajo del hombro, el corte imperial, el encaje en el torso del vestido va desvaneciéndose hasta llegar a la parte de la falda, se ve tan delicado y da una sensación de libertad.

—No entiendo por qué no tomaste tu vestido, al final te quedaste con él.

—Porque ese vestido no es lo que quiero para mi boda con Edward, en cambio éste fue creado pensando únicamente en la vida que me espera a su lado, en el momento en que lo conocí.

—Oh, eso es tan romántico.

—Veo que hay mucha plática y poca acción por aquí —dice Alice entrando a la habitación.

—Ya comenzábamos a alistarnos.

—Bien, porque han llegado el maquillista y la estilista.

Tomo un gran respiro, mi estómago se agita de los nervios, no me termino de creer que esté a horas de casarme con el hombre que amo. Oprimo mi estómago tratando de calmar las mariposas, muero por verlo con su traje blanco en el altar, justo ahí al final de la fila y de fondo el maravilloso jardín de la casa de Esme. Será una boda sencilla, sólo su familia y amigos, en mi caso estará Ángela, algunas chicas de la tienda y Jacob, no tengo familia más que Renée, pero no estoy dispuesta a introducirla en esta nueva etapa de mi vida.

—Vamos a comenzar, a darle prisa a este paso —les digo a las chicas.

Alice hace pasar al maquillista y al estilista, piden ver mi vestido y zapatos para tomar decisiones sobre el peinado y maquillaje adecuados. Recogerán mi cabello en un moño bajo con algunos mechones sueltos y adornos de perla regados por todo el peinado, el maquillaje será con los ojos en tonos violetas y rosados, así como los labios rosados.

Se despiden de nosotras y salen presurosos para darnos el espacio y privacidad para cambiarme, cada minuto lo cuento para ir hacia él. Me desprendo de mi bata de seda y quedo solamente con mi lencería que se compone de un corsé blanco de encaje, es de media copa y logra juntar y subir mis pechos lo necesario para lucir el vestido, en la parte de abajo tengo colocado mi liguero y unas bragas demasiado reveladoras; me sonrojo al pensar en ellas, pero no tengo más, Alice y Rosalie lo eligieron.

Tomo el vestido y me lo coloco con ayuda de Ángela, ella se encarga de vigilar que todo esté en su lugar; da una vuelta a mi alrededor para observarme por completo.

—Preciosa. A Edward le dará un ataque cuando te vea. Estás preciosa, amiga.

— ¿Todo listo allá adentro? —pregunta Alice desde fuera.

—Sí, Alice, puedes pasar.

—Perfecto, porque Edward ya está esperándote y hará un enorme hoyo en el jardín de mamá. Emmett está haciendo todo lo posible para tranquilizarlo, pero no lo hará hasta que te vea.

—Estoy lista, andando —tomo el ramo de peonias rosas y blancas amarradas con un lazo de organza rosa.

Bajo los escalones, no hay nadie dentro de la casa, más que los meseros y algunos miembros del equipo encargado de organizar y llevar acabo la boda. Todos me saludan y me van dando sus felicitaciones conforme avanzo y por fin, por fin logro dar los pasos que me llevan al jardín. A lo lejos veo a las personas conglomeradas, comienzan a tomar sus asientos, otros se saludan y avanzan hacia las sillas. Del otro lado se encuentra la carpa con las mesas, sillas, el banquete y demás.

Avanzo acompañada de Alice y Ángela, pero unos metros antes de llegar me detienen, me piden que espere un momento, las miro interrogantes, pero me piden paciencia ¿Acaso algo anda mal? Me pregunto mientras las veo avanzar para reunirse con el resto de las personas; Edward aparece de pronto a mi lado, lo miro cautelosa porque no sé qué es lo que sucede, a qué se debe esta situación. No puedo evitar que mi corazón comience a tronar en mis oídos, más vale que comience a explicarme pronto lo que sucede o comenzaré a pensar en lo peor.

—Bella, sé lo importante que este día es para ambos. Quiero que este día esté completo para ti, no me has contado aún toda la historia de tu madre y tu padre, pero sé que lo extrañas, Bella, sé que habías perdido el rastro de él —toma mi mano y deja un beso suave—. Éste es uno de mis regalos en nuestra boda.

No logro comprender a lo que se refiere, pero cuando se aparta logro verlo. Veo a mi padre caminando hacia mí, su cabello castaño como el mío se encuentra encanecido en algunas partes, y cuando está cerca de mí puedo ver que hay unas cuantas arrugas al lado de sus ojos y en las comisuras de su boca. Sus ojos grises me miran brillosos por las lágrimas, son reflejo de los míos. Mi mandíbula comienza a temblar como prueba de mis intentos de contener el llanto, pero no lo aguanto más, me lanzo a los brazos de mi padre y él me recibe afectuoso. Me aprieta entre sus brazos mientras susurra en mi oído.

—Mi dulce niña —besa mis cabellos una y otra vez.

—Papá, oh papá —las lágrimas se derraman por mis mejillas. Afortunadamente han usado maquillaje a prueba de agua—. Papá estás aquí.

—Estoy aquí, pequeña. Te he extrañado tanto.

—Lamento haberme ido de esa manera, yo no quería marcharme, pero mamá…

—Shhh, eras muy pequeña, no tienes la culpa de nada.

Nos separamos un poco, pero continuamos con los brazos alrededor del otro, sus ojos están llenos de alegría, las arrugas alrededor de ellos se acentúan. Está más delgado, mucho más delgado de lo que recuerdo, me doy cuenta de que tiene surcadas un par de ojeras profundas. No es necesario que me lo diga, sé que ha sufrido mucho todos estos años que mi madre nos ha mantenido separados. Él debió extrañarnos demasiado, debió de haberse sentido impotente por no poder arreglar la situación y mantenernos a su lado.

—Has cambiado tanto, hija —acuna mi rostro.

—La última vez que me viste tenía nueve años, por supuesto que he cambiado —ambos soltamos una risita.

— ¿Cómo es que estás aquí? —le pregunto.

—Tu futuro esposo me ha encontrado, me habló de su boda y me pidió que estuviera aquí para ti. Quería que pudieras pasar este día al lado de tu padre. No lo conozco mucho, pero es un hombre de carácter —besa mi mejilla—. Prácticamente me ha amenazado si llego a hacerte daño, la única condición que me ha impuesto para traerme a tu lado es quererte.

Miro hacia donde está Edward, parece ajeno a nuestra charla, pero sé que está atento a cualquier cosa que pueda decirme mi padre y pueda causarme daño, él siente mi mirada y alza sus ojos para mirarme, murmuro un "Gracias" y él guiña un ojo.

—Ese hombre te adora —dice mi padre mirándonos.

—Y yo a él.

—Entonces no hay que hacerlo esperar más ¿no es cierto?

Asiento con la cabeza y me dejo dirigir con mi padre con nuestros brazos entrelazados, me suelto por un momento para ir hacia Edward, envuelvo mis brazos alrededor de su cuello y beso suavemente sus labios.

—Gracias, Edward. Ha sido el mejor regalo de mi vida.

—Chicos, los invitados comienzan a preguntar lo que sucede —escucho a Rosalie detrás de nosotros.

—Te veo en el altar —le digo.

—Estaré esperando por ti, cariño —besa mi mejilla y se va acompañado de Rosalie.

Mi padre y yo caminamos y cuando llegamos al principio del pasillo mi corazón se acelera al verlo, estoy segura de que mis ojos se encuentran llenos de anhelo porque eso es lo que siento en este momento, el anhelo de comenzar esta vida a su lado, de amarlo y dejarme amar por él.

El pasillo se me hace eterno, pero sé que todo ha valido la pena en cuanto estoy a su lado. Mi padre une mi mano a la de Edward y él la besa, me sonríe de la manera que más me encanta. Nos hace girar hacia el sacerdote que oficiará la ceremonia. Soy honesta y no logro captar una sola pregunta de lo dicho durante la ceremonia, sólo puedo pensar en Edward mirándome todo el tiempo y roza de manera descuidada su mano con la mía.

Durante los votos escucho, hecha un mar de lágrimas, las palabras llenas de amor que me dedica, en ellas plasma su amor y su deseo de protección, me promete una vida llena de felicidad, la cual ha comenzado ya. Yo por mi parte prometo acompañarlo en cada paso, estar ahí cuando él me necesite, ayudarlo a derribar sus paredes y hacerlo feliz cada día. El padre da por terminada la ceremonia cuando nos da el pase libre para besarnos. Continúo derramando unas cuantas lágrimas que Edward recoge con sus pulgares y las lleva a sus labios, acuna mi rostro y besa mis labios, comienza siendo algo bastante casto, pero pronto la necesidad nos apremia y nos fundimos en algo mucho más apasionado. Me olvido de todo y todos, sólo somos nosotros dos disfrutando del momento.

—Te amo, esposa mía —susurra pegado a mis labios.

—Y yo a ti.

Cruzamos de regreso el pasillo que divide las hileras de las sillas, sólo que en esta ocasión lo hago del brazo de Edward.

No me deja despegarme ni un solo instante de él, adonde voy él me sigue y adonde él va me pide lo acompañe, quiere aprovechar cada minuto y recuperar el tiempo que nos han mantenido separados. A él le ha pesado tanto como a mí. Pronto llega el momento del baile de los novios y cuando toca el turno de bailar con mi padre, no puedo parar de agradecerle por darme la oportunidad de disfrutar de estos momentos con mi progenitor, me separo de Edward cuando Charlie llega a mi lado. Comienzo a bailar con él y aprovechamos el momento para conversar sobre nuestras vidas.

—Edward me ha contado un poco acerca de lo sucedido con tu madre, lamento mucho que haya actuado de esa manera.

—Tú no tienes que disculparte por lo que ella hizo, ella tomó sus decisiones, eligió la avaricia, está bien, podré lidiar con ello ahora que te tengo de regreso en mi vida —le estrecho entre mis brazos mientras continuamos bailando—. Promete que continuarás en ella.

—Gracias a Edward logré encontrarte y no desaprovecharé la oportunidad —besa mi mejilla justo en el momento en que la música llega a su fin.

Edward aparece pronto a mi lado y me envuelve en sus brazos, deja un suave beso en mi cuello y asciende hasta llegar a mi oído.

—Debemos marcharnos, necesito tenerte para mí solo —su mano se coloca detrás de mi nuca y masajea en pequeños círculos—. Dime que sí, vámonos.

—Edward, no llevamos ni la mitad de la recepción —trato de ser razonable. Uno de los dos tiene que serlo.

—Me importa un reverendo pepino —gruñe—. Sólo me importas tú.

Continúa besando mi cuello y sube de nuevo, pero esta vez se detiene en mi mandíbula y mordisquea, sé que está haciendo todo lo posible por convencerme de marcharnos de la recepción, pero estoy segura que Elizabeth se sentirá decepcionada si nos marchamos, sin embargo me está resultando realmente imposible el seguirme resistiendo.

—Edward, tu madre…

—Ya he hablado con ella, sabe que debemos marcharnos pronto para poder darte tu sorpresa.

— ¿Otra sorpresa? —pregunto asombrada.

—Así es, pero si quieres recibirla tenemos que irnos pronto —sonríe de manera pícara.

— ¿Qué has hecho? —pregunto dudosa de lo que puede estar planeando.

—Tendrás que esperar hasta que nos marchemos de aquí, así que tú dime ¿nos vamos o no, cariño?

Entrecierro mis ojos para darle a entender que no estoy para nada de acuerdo con la manera que tiene de actuar, él sonríe, pero ya no de manera ladina, sino cariñosa, como si viera lo más preciado del mundo.

— ¿Vendrás conmigo, Bella?

—Creo haber dejado lo suficientemente claro que iré contigo adonde sea —envuelvo mis brazos alrededor de él y entierro mi rostro en su pecho. Este hombre me hace inmensamente feliz, soy como una adicta a todo lo que me da, no puedo pensar ni un solo momento de no disfrutar a su lado, de toda la dicha que me proporciona con tan sólo respirar a mi lado.

—Siempre, Bella. Te querré siempre a mi lado.

—Eso suena bien ya que nos acabamos de casar —río un poco.

—Salgamos de aquí entonces —levanta mi rostro y comienza a besarme dulcemente. Sé que se está conteniendo.

—Ese beso fue algo bastante calmado para alguien que ansía tanto salir de aquí.

—Si hubiera profundizado el beso hubiera terminado dando un espectáculo bastante interesante y morboso para nuestros invitados, cariño.

Edward me lleva a despedirme de todos los invitados, por lo menos de aquellos quienes son más cercanos, entre ellos su familia, Ángela y mi padre. Salimos de la casa de su madre y Tyler nos espera en una camioneta Jeep negra, los vidrios están polarizados, es absolutamente imposible ver algo dentro de la camioneta. Se apresura a abrir la puerta sin esperar a que sea Tyler quien las abra para nosotros, una vez dentro se abalanza hacia mí de tal forma que hace que me caiga en el asiento y la mitad de mi espalda se encuentre recargada en el asiento, no puedo contener mis risas, pero al mismo tiempo me dejo llevar por su juego, sus manos me rodean para pegarme a su cuerpo, sus labios se apoderan con fervor de los míos e iniciamos la ya conocida danza de exploración. Quiero, deseo más de él, bajo mis manos hacia su chaleco y comienzo a tocar hasta encontrar los botones que empiezo por desabotonar mientras él trata de distraerme besando mi cuello y mandíbula.

—Edward —jadeo cuando me da un mordisco.

Tomo con fuerza la tela de su camisa cuando comienza a besar el valle de mis pechos, pero en ese momento abro mis ojos veo la cabeza de Tyler que mira muy concentrado el camino que tiene enfrente. Jadeo horrorizada al pensar lo que estamos haciendo frente al guardaespaldas de Edward, lo empujo suavemente, pero él está perdido.

—Edward, por favor —trato de decir.

—Lo sé, lo deseo también —sus manos buscan el cierre de mi vestido.

—Edward, no, Tyler —susurro para que solamente él pueda oírme y parece hacerlo porque inmediatamente aparta las manos y se separa un poco de mí.

Me muerdo mi labio al mirarlo porque mis entrañas se remueven al mirar la pasión y el anhelo en sus ojos, recorre mi rostro y baja hacia mi pecho, tensa su mandíbula como muestra de la contención de su deseo.

—Lo siento —saca una de sus manos de mi espalda y acaricia mis labios—. Están hinchados.

Deposito un beso en la punta de su dedo; no me sorprende que estén hinchados después de toda la actividad que han tenido a lo largo del día y especialmente en los últimos minutos.

—Haces que me olvide de todo y de todos —mirada hacia donde está Tyler.

—Lo siento —es mi turno de disculparme.

—Joder, no lo hagas, me encanta. Me encanta perderme en ti y contigo —se endereza y se sienta, al mismo tiempo que tira de mí para sentarme en su regazo, es un poco engorroso con toda la tela del vestido estorbando.

— ¿Adónde vamos? —le pregunto mientras acaricio con mi pulgar su labio inferior, se encuentra igual de hinchado que el mío.

—Te he dicho que es una sorpresa y debes esperar —atrapa mi mano con la suya y deposita montones de suaves besos.

—Hmm —fue todo lo que pude murmurar, de pronto me siento bastante cansada.

Me recuesto sobre su pecho mientras que mi mano sigue envuelta en la suya, pero mis dedos que se escapan de su agarre juegan con las solapas de su saco. El latir de su corazón es como una nana y mis ojos se vuelven bastante pesados.

—Sí duermes no podrás ver tu sorpresa, ya estamos cerca —sonríe.

—Deberás mantenerme despierta —murmuro y vuelvo a cerrar mis ojos.

—Se me ocurren unas cuantas maneras de mantenerte despierta, pero no son aptas para una mostración pública —un sensual guiño aparece en su rostro.

Un carraspeo interrumpe nuestra interacción. Edward regresa el carraspeo y en lugar de regresarme a mi lugar, me mantiene ahí en su regazo.

—Hemos llegado, cariño —besa mis labios—. Vendaré tus ojos, descuida, yo me encargaré de llevarte hasta donde se encuentra la sorpresa. ¿Confías en mí?

—Siempre —murmuro mientras veo que toma un pañuelo negro del bolsillo de su saco.

Cierro los ojos y espero a sentir la tela del pañuelo cubrir mis ojos. Lo hace con delicadeza, amarra el nudo detrás de mi cabeza y se detiene a besar mi cuello, ninguno de los dos puede mantenerse sin contacto con el otro por mucho tiempo. Agradezco no ser la única que se encuentra en esa situación o realmente sería embarazoso.

—Te tomaré en brazos hasta el lugar. Tyler me ayudará a salir, no temas si sientes a alguien más tomarte en brazos ¿de acuerdo?

Asiento como respuesta.

Pronto siento otros brazos quitarme del regazo de Edward y me sostienen por un breve tiempo mientras escucho movimiento, debe ser mi amado esposo bajando del coche. Tyler me deposita en sus brazos cuando está listo. Siento el movimiento de sus pasos, sonrío al darme cuenta que con todo y mi peso encima continúa con ese andar tan característico de él.

— ¿De qué te ríes? —pregunta.

—De ti —le digo.

—Me alegra ser la razón de su sonrisa señora Cullen.

—Me alegra que lo sea señor Cullen.

—Bueno, listo, hemos llegado. Me agradaría una sonrisa igual de hermosa que la última.

Me coloca en el piso con sumo cuidado y desprende el pañuelo, abro los ojos lentamente para acostumbrarme a la luz tenue.

—Disfruta de tu sorpresa —susurra pegado a mi oído.

Lo que veo frente a mí me deja con la boca abierta. Hay un edificio de dos pisos con una fachada bastante moderna, gran parte de los muros frontales son de cristal, en ellos se encuentra grabado el mismo letrero sobre la puerta principal; "Diseños y creaciones Isabella Cullen". Puedo ver a través de los cristales y me doy cuenta de que algunos de ellos son aparadores; hay maniquíes, plataformas y algunos muebles que sirven de mostradores.

— Edward ¿qué es todo esto?

—Esta es tu nueva tienda. Si hay algo que no sea de tu agrado podemos cambiarlo, si no te agrada el nombre podemos poner el que tu prefieras. ¿Quieres entrar y echarle un vistazo?

—Edward, no…

—Por favor, entremos y dime qué te parece.

Toma mi mano y me jala hacia la entrada, pero antes de entrar se detiene para entregarme unas llaves, las deja caer en mis manos; tiene una sonrisa en su rostro, realmente está feliz de darme esta sorpresa. Aprieto las llaves en un puño, me inclino sólo un poco para abrir la doble puerta, que es una bonita y elegante combinación de acero y cristal. En cuanto entramos se salta una alarma, Edward se apresura a oprimir una contraseña en un panel ubicado a la izquierda, la alarma se desactiva. Una vez que la alarma para comienzo a caminar por toda la tienda, siento sus pasos detrás de mí. Voy directo a las pequeñas salas privadas, son bastantes elegantes. Hay muchas más que la antigua. Todo es una mezcla de beige, rosa palo, gris y blanco. Hay pequeñas decoraciones refiriendo a la naturaleza, simulación de troncos de árboles con ramas secas, todo blanco; simulaciones de ramas colgantes y en donde se supone deberían de estar las hojas hay pequeñas lucecillas. Las alfombras varían de una sala a otra, algunas son rosa palo, otras grises, y demás; en algunas hay puras sillas de distintos diseños, en otros sofás y sillones.

Voy a los percheros de madera blanca donde sólo se encuentran unos cuantos ganchos vacíos. Hay unos cuantos mostradores, pequeñas salas de espera, maniquíes desplegados por toda la tienda, una zona pequeña de recepción. Todo eso en la planta baja.

—Todo eso se encuentra en el almacén y oficinas, en la parte trasera hay un pequeño taller de costura.

— ¿Qué? —mi pregunta sale en un grito.

En la tienda anterior tenía dos locales rentados, uno de ellos era el taller y estaba a varias cuadras de distancia del local donde era la tienda.

—Creí que sería más práctico para ti y para tus trabajadoras tener el taller aquí mismo —besa mi hombro—. Sé que será difícil sacarte de aquí y por eso he actuado; quiero disfrutar de mi esposa, por ello y para evitar que te quedes aquí hasta altas horas de la noche he instalado otro taller de costura para ti en nuestra casa.

— ¡Oh por Dios, Edward! —lanzo mis brazos alrededor de su cuello y me cuelgo de él —. Muchas gracias.

Este hombre es magnífico, es mucho más de lo que pudiera haber pedido en algún otro. Le amo tanto y me siento tan dichosa que él me ame de la manera en que lo hace, de poder contar con él el resto de mi vida, pero todo esto es demasiado, no puedo aceptarlo sin más.

—Edward, te agradezco con todo mi ser todo esto —me aparto de él para poder mirarlo a los ojos—, pero no puedo aceptarlo. Es demasiado, no puedo simplemente tomar las cosas sin haber trabajado por ellas. Me hace tan feliz que hayas pensado en mí y quieras darme todo esto, eres maravilloso y te amo tanto, pero no me sentiría bien aceptándolo nada más así.

—Bella, has hecho y pasado tantas cosas en tu vida que esto sólo puede representar una pequeña recompensa, a eso debes agregarle la felicidad que me das día a día, el haberme enamorado hasta la locura y ser mi vida entera. Quiero darte todo cuanto esté a mi alcance y te sientas cómodo con ello, quiero llenar tu vida de sorpresas; pero sabía que dirías algo así, entonces hay dos opciones, elije aquella con la que te sientas mejor: a) ser tu socio o b) tomarlo como un préstamo. No tienes que responderme ahora, sólo disfruta de esto.

—Eres el hombre más maravilloso. En verdad te agradezco todo lo que haces por mí. No tengo que pensar mucho, empecé esto como un sueño y quiero continuar hasta el final, quiero mi propia tienda. Aceptaré esto como un prestado.

—Perfecto, esto será un préstamo, como acreedor pondré algunas condiciones para el pago —me dedica una sonrisa socarrona.

— ¿Y cuáles son esas condiciones? —pregunto con suspicacia.

—Primero, no sabrás nada acerca del monto total hasta que yo diga que has saldado tu cuenta, sin embargo, mis planes son cobrarte todos los intereses posibles —se inclina a besar la comisura de mis labios—.Segundo, no será un pago monetario, me cobraré de otra manera.

— ¿Qué manera?

—Se me ocurre una inmensidad de posibilidades que pueden proporcionarme mucha más satisfacción —ahora su sonrisa me hace estremecer, está llena de deseo, anticipación y lascivia— Existen unas cuantas fantasías que tengo en mente y todas ellas involucran tu placer.

—Edward —mis piernas tiemblan al escuchar su voz impregnada de una prometida pasión desenfrenada.

—Vamos, nos espera un avión que abordar.

Abordamos la camioneta en la cual Tyler nos ha estado esperando, antes de subir le doy un último vistazo a la tienda. Una vez dentro de la camioneta me acurruco al lado de Edward y él me envuelve en sus brazos. Pienso de nuevo en la sorpresa que me ha dado.

— ¿Cuándo podré comenzar a trabajar en la tienda?

—Regresando de nuestra luna de miel. Ángela estará trabajando estos días para tenerlo todo listo a nuestra llegada.

— ¿Cuál es mi plazo para pagar mi deuda?

—Nueva condición, no te atormentarás por el dinero que gasté, yo me encargaré de la cuenta, tú no tienes que preocuparte, pero si te interesa saber será esta misma noche durante nuestro vuelo que comenzaré a cobrar mi deuda, una pequeña fantasía con usted señora Cullen con el único fin de poseerla y adorarla.

Toma mi barbilla y alza mi rostro hacia él, nuestras miradas se cruzan y nos perdemos en los ojos del otro. No importa cuánto discuta con este hombre, nunca podré ganarle, no cuando tiene como firme decisión el proporcionarme dicha. De pronto siento una necesidad urgente de llegar al aeropuerto y tomar ese bendito avión para entregarme a él. Quiero cumplir cada fantasía que tenga este hombre, si esa es la manera en que debo pagar lo haré encantada. Él me da todo con sólo estar a mi lado, no puedo hacer otra cosa que rendirme a su placer y por supuesto al mío propio. Gracias a él he comenzado un nuevo camino, he adquirido una nueva familia y he tomado las riendas por completo de mi vida. Esto sólo es el comienzo de una grandiosa vida a su lado.

Y bueno, este es el final ¿Qué les ha parecido? Yo estoy que lloro porque siento algo especial por esta historia, llegó en un momento bastante complicado en mi vida y fue una especia de salvavidas escribirla o por lo menos el boceto.

Bella por fin ha obtenido la familia que desea y ha recuperado en parte la que ya tenía y gracias a Edward. Espero lo hayan disfrutado ;) No me despido de ustedes hasta el siguiente outtake. Les adelanto que el EPOV será un mini resumen de todo lo sucedido :D

Gracias por sus comentarios: cavendano13, Sanveronica, anybella, Yoliki, BereB, LizVidal, krisr0405, Maryluna, patymdn. tulgarita, Pili, Tata XOXO, rjnavajas, saraipineda44, Melany, LicetSalvatore, Adriana Molina, Tecupi, Nadiia16, liduvina, Jade HSos, alejandra1987, nydiac10, Alexandra Nash, cary, NidiaWhitlok, Karina, Smedina, Annimo, Adriu, Mar91, kaja0507,

¡Nos leemos pronto!