Sus ojos por fin lograron enfocar la figura casi humana arrastrándose entre la pared y el techo, como si fuese un insecto. Tenía el aspecto de un cadáver viviente pero evidentemente no se desplazaba como tal.

Su cuerpo se congeló. Quería correr, mas temía que al intentarlo aquella cosa se abalanzara sobre ella.

De pronto el demonio saltó, desapareciendo por un leve instante de su vista. Sus ojos recorrieron el enorme salón a una velocidad increíble, en busca de la horrible criatura. Aun podía escuchar sus gruñidos, sabía que estaba ahí esperando para atacarla. Escuchó con horror como aterrizaba pesadamente sobre el piano provocando un escalofriante sonido al oprimir el teclado.

- Nii-chan… - susurró casi entre sollozos, la pequeña criatura verde no hizo más que un agudo ruidito asustado.

- ¡ayuda! ¡Alguien por favor! – volvió a gritar golpeando la puerta con más fuerza, rezando por qué esta vez tuviese suerte.

A penas logró alejarse de la puerta cuando la criatura saltó sobre ella. Shiemi maldijo su debilidad, lo único que podía hacer era defenderse y sanar a las personas, mas nunca había sido útil para atacar, y sabía que no podría esquivar aquello durante mucho tiempo.

Esta vez le fue imposible huir, una garra del demonio le había alcanzado, lanzándola con una fuerza increíble haciéndole aterrizar bruscamente sobre el piano, dejándolo destruido en un montón de madera negra. Un grito de dolor escapo de sus labios a la vez que su visión se volvía borrosa. La rubia intentó respirar ignorando el fuerte dolor en su espalda y cabeza, no podía permitirse perder el conocimiento, si lo hacía moriría.

Intentó levantarse, tenía que hacer algo, tenía que escapar de alguna manera, pero si salía eso significaría dejar salir al ghoul, quien probablemente vagaría por la academia en busca de una víctima, tampoco podría permitir que eso sucediera. Su cuerpo dolía, no podía levantarse, no con la agilidad que necesitaba, pues el ghoul ahora se aproximaba a una velocidad increíble, ni siquiera había tiempo para esquivarlo.

- ¡Nii-chan!

Nuevamente la enorme garra del ghoul intentó golpear a la chica pero está vez se encontró rasguñando un montón de ramas que ahora protegían a Shiemi de sus ataques. El ghoul dejó escapar un furioso gruñido, rasguñando y golpeando las ramas en un intento por romperlas. Shiemi sabía que su escudo pronto cedería, tenía que pensar en algo si no quería morir, pero la verdad era que estaba aterrada y su mente no podía pensar con claridad a causa del dolor.

El demonio continuó golpeando las ramas hasta que logró atravesarlas, una vez que estas se dispersaron se abalanzó sobre la rubia, mas fue detenido por un fuerte golpe en la cabeza que lo dejó aturdido. Shiemi ahora sostenía una de las patas de madera del piano como arma, con su respiración agitada, aun cansada y herida pero dispuesta a luchar hasta el final.

Shiemi aprovechó la oportunidad y corrió hasta la puerta, que por supuesto no pudo abrir. El demonio ya comenzaba a levantarse dispuesto nuevamente a atacarla.

- ¡Nii-chan! Necesito que hagas de nuevo una barricada, necesito tiempo.

El greenman obedeció, llenando nuevamente la habitación de ramas. Eso mantendría al ghoul ocupado por un tiempo. Al no tener más opciones, Shiemi comenzó a golpear la puerta con el pedazo de madera que alguna vez hizo parte del piano, el mismo que había usado antes para golpear al ghoul. La puerta también estaba hecha de madera por lo que resultaba ser bastante difícil de romper, pero la madera estaba vieja y comenzaba a podrirse por lo tanto aun había posibilidad de lograrlo. Comenzaba a sentirse cansada debido a la invocación, pero no podía detenerse, era lo único que podía hacer, tenía que salir y una vez que lo lograra solo tenía que bloquear al ghoul dentro del aula mientras que iba en busca de ayuda.

- Solo resiste un poco más - murmuró para sí misma.

Por fin logró hacer un agujero sobre la cerradura, pero no había tiempo, la criatura estaba demasiado cerca y sus fuerzas se estaban agotando. Se apresuró a introducir su mano en el agujero, intentando abrir la puerta desde el otro lado.

- Solo un poco más – se animó, estirando sus dedos sintiendo el metal frio con la punta de estos. – ya casi.

Pero ya era tarde, el demonio había destruido su barricada y ahora se había lanzado sobre su presa levantándola del cuello, estrangulándola. Shiemi ni siquiera pudo gritar, solo podía sentir el dolor en sus huesos y el ardor en sus pulmones debido a la falta de oxígeno. Su visión pasaba de borrosa a tornarse oscura. Quiso golpearlo nuevamente con el pedazo de madera que llevaba en la mano, pero este cayó apenas pudo levantar su brazo. Era tan frustrante, ¿era así como moriría? ¿Por haber sido tonta y haberse dejado engañar de tal manera o por ser débil e incapaz de luchar?

Un estruendo resonó haciendo eco en la enorme y vacía habitación, al parecer la puerta se había derribado y de pronto el ghoul la soltó. Cayó al suelo lastimando sus huesos doloridos y aspirando tanto aire como le fuera posible. Aun no podía ver u oír con claridad, pero sus ojos alcanzaron a distinguir una intensa y cálida luz azul.

- Ri…Rin – sus manos intentaron alcanzarlo pero estaba tan lejos, ni siquiera sabía si era real.

- ¡Shiemi! ¿Estás bien? – ahora el chico la sostenía entre sus brazos – lo has hecho muy bien, solo resiste un poco más, vas a ponerte bien.

- Gra..gracias…. Rin – fue lo último que pronunció antes de que todo se volviera oscuro.

…oOo…

El distante sonido de unas voces la despertó de su sueño. Aun se sentía tan cansada a pesar de sentir que había dormido durante días. Intentó abrir sus ojos, pero estaba tan brillante.

- ¿Qué sucedió? ¿dónde estoy? – Pensó aturdida. Entonces su mente se despejó, recordó la voz que la llamaba en el pasillo, recordó el demonio que la había atacado y recordó luego las llamas azules.

- Rin – murmuró débilmente intentando distinguir algo entre tanta luz.

- ¡Shiemi! ¿estás bien? – sintió como una mano se posaba delicadamente sobre la suya, entonces pudo ver, allí estaba Rin mirándola con sus ojos llenos de preocupación.

- Cuánto…. ¿Cuánto he dormido?

- Solo estuviste fuera un par de horas, aun así es necesario que descanses – Shiemi se dio cuenta de la presencia de Shura en la habitación y también de su entorno. Estaba en la blanca habitación de la enfermería, recostada en una camilla, con una intravenosa en su muñeca. Aun llevaba el mismo uniforme sucio y roto.

- ¿Qué sucedió con el ghoul? – preguntó la rubia

- No te preocupes por eso, ya me encargué de él – el hijo de satán respondió con una sonrisa satisfecha.

- Lo siento – murmuró ocultando sus ojos bajo su flequillo, intentando contener las lágrimas.

- No tienes por qué, Lo hiciste bien.

- No, ¡no hice nada bien! Soy demasiado débil, Si tú no hubieras llegado en ese momento….

Cubrió su rostro con sus manos, sin poder contener las lágrimas por más tiempo. No quería depender más de Rin, no quería ser una carga o causar más molestias, era lo último que quería, después de todo Rin había hecho ya demasiado por ella, era tiempo de que aprendiese a valerse por sí misma, pero sin importar cuan duro luchase simplemente no podía, no podía ser como Rin.

- Oye – interrumpió Shura - lo siento pero necesito saber que fue exactamente lo que ocurrió, ¿podrías decirme cómo ocurrieron las cosas?

Shiemi secó sus ojos y nariz con el dorso de su mano, Tomó aire antes de responder

- Todo fue muy extraño…. Yo… me dirigía a clases cuando de repente escuché una voz…. Entonces la seguí….

- ¿Qué decía? ¿viste de quien se trataba? – Preguntó Shura, Shiemi sacudió negativamente la cabeza.

- Solo sé que era la voz de una chica, decía mi nombre y decía necesitar mi ayuda. Pero solo vi su cabello…

- ¿Cómo era? – preguntó Rin.

- Parecía castaño, quizá ondulado, lo llevaba suelto y era largo, no vi nada más.

Shiemi se distrajo observando el ceño fruncido de Rin así que Shura le instó continuar poniendo una mano sobre su hombro.

- ¿Qué pasó después? Continúa.

- Sí, me pidió que entrara al aula 111 donde pensé que estaría ella, pero no había nadie allí, estaba vacía y oscuro. Una vez entré la puerta se cerró y fui atacada por un demonio…. Creo que ya saben el resto…. ¿qué sucede? ¿creen que alguien quería hacerme daño?

- Definitivamente lo anterior no ocurrió por casualidad, pero aun no podemos saber quién ocasionó esto y por qué. – respondió Shura.

- Solo sabemos que quien está detrás de esto es una chica y es estudiante de esta academia – Rin enseñó a Shiemi un trozo de tela rosa, que lucía exactamente igual a la tela de la falda de su uniforme. – lo encontramos atorado del otro lado de la puerta, debió rasgarse por accidente mientras la cerraba.

- ¿eso quiere decir que todos podríamos estar en peligro? – preguntó Shiemi preocupada.

- No lo sabemos, no sabemos que intensiones tenga esta chica, pero ya atacó a Rin y ahora a ti, no sabemos cuál será su siguiente movimiento.

- ¡Shiemi-san!

- ¡Yuki-chan!

Yukio corrió preocupado en dirección a la cama de su amiga.

- ¿estás bien? ¿Qué te sucedió?

- Cayó por las escaleras, pero afortunadamente sus heridas no son graves – se apresuró a responder Shura, sabiendo que los otros dos eran pésimos mentirosos

- ¿y qué pasa con esas expresiones? ¿creen que alguien la empujó?

- ¡Claro que no! ¿y a ti quién te informó miedosito? - Shura se apresuró a cambiar el tema.

- Escuché que murmuraban en los pasillos.

Esto era aún más extraño pues ningún estudiante se había enterado de lo ocurrido, ya que sucedió en horario de clase, eso solo confirmaba su teoría, realmente se trataba de una estudiante.