DISCLAIRMER: PERSONAJES CONOCIDOS SON PROPIEDAD DE STEPHENIE MEYER, YO SOLO JUEGO CON ELLOS PORQUE AL PARECER NO TENGO NADA MEJOR QUE HACER CON MI VIDA xD

A PARTIR DE ESTE CAPITULO Y EN ADELANTE MIS AGRADECIMIENTOS SINCEROS A MIS DOS AMIGAS: MI BETA MEJOR CONOCIDA COMO "LA CHAVITA" Y MI DISEÑADORA DE MODAS CONIE.

SIENTO MUCHO EL RETRASO PERO AQUI ESTOY DE NUEVO DANDO LATA, ESPERO QUE LES GUSTE EL CAPÍTULO YO EN LO PERSONAL DISFRUTÉ ESCRIBIENDOLO.


CAPÍTULO 11

BPOV

Estaba en la oficina completamente inmersa en el trabajo que tenía que dejar listo y adelantado en prácticamente seis semanas. Por primera vez en años todos habíamos logrado coincidir en nuestro periodo de vacaciones de verano y queríamos aprovechar la oportunidad al máximo. Pasamos casi todas las noches en conferencias telefónicas tratando de ponernos de acuerdo con el destino ideal para visitar durante semana y media; lugares como Hawaii, Disneyland, New York, Jamaica, Las Vegas, St. John's, etc. fueron mencionados pero éramos incapaces de llegar a un acuerdo.

Sin embargo, eso no paro a la enana para empezar con los preparativos del viaje, fui raptada tres veces en esta semana para recluirme en diferentes centros comerciales porque al parecer que no sepamos a dónde íbamos a ir sólo significa que tenemos que cubrir todos los escenarios posibles en cuanto a ropa se refiere. Jamás entenderé porque una ropa que sirve para Hawaii es inapropiada para Jamaica, pero Alice asegura que cada lugar tiene su propio estilo y es una falta de respeto no vestir apropiadamente… lo mejor para mí era no meterme en ese tipo de razonamiento.

Lo único malo de todo esto, ignorando el martirio de las compras, es que mi tiempo con Edward, mi novio, se vio afectado. Entre raptos y panificaciones de fiesta ya llegaba tarde a la casa y el poco tiempo que nos quedaba lo pasábamos discutiendo con todos por teléfono, aunque al menos en ese rato nunca dejaba de abrazarme y de vez en cuando robarme un beso. Ser novia de Edward era una experiencia extraterrenal, si como amigo era increíblemente caballeroso y atento ahora era mi perfecto y encantador príncipe azul.

No sé cómo se las ingeniaba pero el poco tiempo que pudimos pasar juntos no fue impedimento para demostrarme lo romántico y detallista que era y de paso me fue enamorando cada vez más. No hubo día de la semana en el que llegara a la oficina y no encontrara flores en mi escritorio acompañados de una simple tarjeta que traían escritos en su perfecta caligrafía: poemas, frases románticas o un sencillo 'te quiero'. Cuando llegaba a casa me recibía con el más maravilloso de los besos y cuando se iba de guardia me hablaba todas las noches antes de dormirme para desearme dulces sueños. Es como si alguien del más allá hubiera hurgado en mi cabeza y hubiera descubierto todo lo que había soñado encontrar en un hombre y haya decidido concederme todos mis caprichos y exigencias en Edward.

Me gustaría decir que todos estaban contentos y celebrando el hecho de que haya dejado la soltería después de tantos años, pero la verdad es que cuando se enteraron de que Edward y yo ya éramos novios todos expresaron su alivio de que la telenovela ya había acabado con un sonoro 'por fin'. Sólo Emmett se vio confuso porque no le veía la importancia a, según él, una noticia pasada y que todo mundo ya conocía. Al final mostró una reacción más genuina y expresiva por el hecho de que estuvo viviendo todo ese tiempo en la mentira que por el motivo original.

Incluso Matt no pareció sorprendido al día siguiente de la feria cuando Edward me saludó en la mañana, antes de irnos, con un tierno beso en los labios. Las únicas que mostraron una reacción parecida a la que esperaba fueron Liz y Esme, la primera se puso a revolotear alrededor de los dos en cuanto nos descubrió besándonos para luego preguntarme, de la manera más natural e inocente posible, si le iba a dar un hermanito, por demás decir que mi cara reventó en el tono más brillante de los rojos. Esme, por su parte, mostró sincera felicidad por los dos, como toda madre amorosa y se alegró de que decidiéramos darnos una oportunidad.

Decidí dejar de divagar y concentrarme en los artículos que tenía en mano, pero claro, era difícil cuando tu vista parece ser incapaz de ignorar el hermoso arreglo floral en la esquina del escritorio. Me descubrí sonriendo mientras acababa de revisar las carpetas. Aproximadamente media hora más tarde, Maggie, la secretaria del departamento de cultura, que era donde yo trabajaba, entró a la oficina que compartía con mis otros dos colaboradores y se dirigió hacia mi escritorio sonriéndome tontamente.

"Qué hay, Maggie!" – la saludé divertida por su expresión.

"Bella, cariño, alguien vino a buscarte" – dijo sugestivamente, debía ser alguien importante como para que se tomara la molestia de caminar hasta acá en vez de usar el intercomunicador.

"¿Quién?" – le pregunté curiosa.

"Adonis" – suspiró soñadoramente y su sonrisa creció aún más haciendo que sus arrugas se hicieran más pronunciadas, era la mujer de 65 años más divertida, dulce, competente y trabajadora que había conocido.

No necesitó decirme nada más para que supiera quién era, apenas y terminó de hablar y yo ya estaba parada acomodando mi falda y caminando hacia la puerta.

"Gracias, Maggie" – respondí sonriente antes de salir de la oficina.

Efectivamente, sentado en el pequeño sillón de la sala de espera estaba ni más ni menos que mi novio, mejor conocido como Dios griego, que en cuanto me vio esa sonrisa, que me debilitaba las rodillas y me aceleraba el corazón, apareció y se paró rápidamente sin perder su gracia.

"Edward!" – casi chillé no pudiendo contener mi emoción por verlo.

"Hola, amor" – respondió entre risitas seguramente causadas por mi falta de control emocional.

Sin importarme el lugar ni los posibles ojos clavados en nosotros acorté la distancia y entrelacé mis brazos alrededor de su cuello, me estiré sobre las puntas de mis pies al mismo tiempo que con mis manos atraía su cabeza hacia la mía y casi con urgencia besé sus labios. Estaba preparada para un largo y placentero beso per Edward gentilmente se separó de mí después de apenas un casto besito, sonriéndome divertido me señaló con los ojos que no estábamos solos y que este no era el lugar para este tipo de demostraciones amorosas. Otra cosa que me encanta de Edward, él era el sensato de los dos e impedía que mis arranques me pusieran en ridículo.

"¿Qué haces aquí?" – pregunté mientras mis manos jugueteaban en su cabello.

"Vine por ti" – respondió antes de tomar mis manos y asegurarlas a mis costados, me ruboricé un poco y sentí como mi labio inferior sobresalía mostrando mi descontento por su acción pero él sólo me sonrió torcidamente y su pulgar empezó a acariciar suavemente mi labio – "salí temprano del hospital y le pedí a Alice que recogiera a los enanos así que tengo toda este tiempo para pasarla contigo antes de ir a casa de Carlisle ¿crees que puedas ausentarte por el resto del día?"

"Seguro algo se me ocurre" – respondí de nuevo emocionada por la idea de pasar el resto de la tarde a su lado.

Me di media vuelta para ingresar a la oficina y recoger mis cosas cuando me percaté por primera vez de la atmósfera que nos rodeaba. Un puñado de mujeres lujuriosas estaban paradas estáticas con las mandíbulas abiertas viendo fijamente a mi novio, la ira invadió mi cuerpo junto con mis instintos posesivos y sin pensarlo dos veces regresé mis pasos para tomarlo de la mano y arrastrarlo conmigo, él me siguió alegremente aparentemente sin percatarse de la conmoción que había causado.

"¿Te gustaron?" – preguntó en cuanto entramos señalándome las flores.

"Me encantaron, gracias" – contesté al mismo tiempo que recogía mi blaiser, mi bolsa y esperaba a que se apagara correctamente la computadora – "lo que no me va a encantar tanto es dejarte en banca rota, no deberías gastar tanto en mí"

"Habrá valido la pena" – respondió simplemente mientras volvía a tomar mi mano en la suya y cargaba el arreglo con la otra. Me sonrió amorosamente y yo negué con la cabeza no queriendo discutir con él en ese momento.

Caminamos al escritorio de Maggie para avisarle que me iba. Eso era uno de los beneficios de ser la encargada de área, no tenía que pedirle permiso a nadie y nuestro jefe nunca estaba.

"Anda, cariño, que disfrutes tu fin de semana" – se despidió Maggie sonriéndome pícaramente mandando miradas sugestivas a Edward – "un placer conocerte, muchacho, me da gusto saber que Bella tiene buen ojo. Ya decía yo que rechazar a tanto pelele de la oficina debía ser por algo y mira que…"

"Edward! Edward!!" – los gritos chillones de Jessica interrumpieron a Maggie a media frase. La mujer venía casi corriendo y bastante agitada hasta que se paró enfrente de nosotros y sonrió en lo que supongo era una sonrisa sexy – "porqué no me dijiste que ibas a venir" – le reclamó dándole una palmada en su brazo que para mi gusto el contacto duro más tiempo del necesario.

Edward gruñó cerca de mi oído y se tensó inmediatamente mostrando su fastidio pero su cara permaneció tranquila. Siempre mi perfecto caballero.

"Vine a ver a Bella, no sabía que tenía que avisarte" – contestó con voz amable. Al parecer Jessica lo tomó como un chiste y no como la indirecta bastante directa, para que dejara de meterse en lo que no le importa y lo dejara en paz, ya que se empezó a reír exageradamente.

"Ay, Edward! Ya había olvidado lo gracioso que eras… como sea" – dijo recobrando la compostura y volviendo a su fachada de seductora – "le conté a Johnny que te vi y se emocionó tanto con la idea de ver a su viejo amigo que quiere que salgamos los tres una noche a divertirnos " – recalcó el 'tres' no sólo con la voz sino también mandándome una mirada despectiva que casi mi hizo poner los ojos en blanco – "¿qué dices? ¿apoco no suena súper?!" – preguntó batiendo sus pestañas de manera ridícula.

Edward estaba serio con los labios apretados y supe que estaba reprimiendo la risa, cuando se controló un poco habló.

"Los siento, no puedo" – dijo secamente

"Pero ni siquiera sabes cuándo es" – replicó

"Exacto" – murmuró Edward cansadamente

"Pero…" – empezó otra vez

"No seas tonta, Jessica" – la interrumpió Maggie – "Edward es un caballero y no quiso decirlo rudamente pero para que lo entiendas te lo voy a poner más simple: No molestes, no le importa! Ahora guárdate algo de dignidad y retírate de aquí"

Jessica fulminó con los ojos a mi secretaria antes de irse dando tumbos y maldiciendo. Edward escondió su cara en mi cabello y estaba temblando producto de la risa. Maggie me dio una sonrisa orgullosa y yo no hice más que correspondérsela.

"Nos vemos el lunes, cielo" – se despidió sonriente.

"Gracias, Maggie" – dije sinceramente antes de empezar a caminar hacia el elevador.

"Maggie me agrada, es una señora encantadora" – musitó Edward mientras apretaba el botón del ascensor.

"¿Sabes cómo te llamó cuando me avisó que me estabas buscando?" – le pregunté entretenida

"¿Cómo?" – respondió curioso

"Adonis" – dije con una sonrisita pícara guiñándole el ojo provocando que él estallara en carcajadas. Cuando entramos al elevador su risa se calmó lo suficiente para murmurar en tono de broma.

"Dime algo que no sepa"

"Muy modesto" – contesté dándole un golpecito juguetón en su estómago. Él me sonrió ampliamente y volvió a tomar mi mano.

"Estaba pensando ir al restaurante italiano a comprar para llevar y almorzar en el parque Golden Gate" – comentó dejando atrás el tema – "¿qué te parece?"

"Eso suena súper!!" – dije en mi mejor imitación de voz chillona diciendo las mismas palabras de Jessica, incluso hasta le hice ojitos descaradamente.

Edward volvió a reír y paso su mano por mi cintura para atraeré a él y susurrarme al oído.

"Eres irresistible"

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El sábado había empezado muy temprano para mí y el resto de mi familia. Los planes de Edward para la noche nos había dejado con un tiempo limitado para celebrar su cumpleaños, al menos todos juntos, porque yo sería la única suertuda que iba a pasar todo el día con él. En consecuencia, Alice estaba más hiperactiva que de costumbre, sin mencionar mandona, nos había organizado a todos de tal manera que eran las 5:30 am y yo ya estaba de pie arreglando el patio trasero de la casa de Esme. No sé qué sentido tenía desmañanarnos, todos estábamos luchando por mantener los ojos abiertos y los movimientos coordinados. Para el progreso que estábamos haciendo hubiera dado lo mismo quedarnos en la cama.

Estaba algo nerviosa por la fiesta, seguro iba a ser divertida, pero no estaba muy convencida de que a Edward le iba a gustar, de lo único que estaba segura es que nunca iba a tener una fiesta parecida.

Después del desayuno, los niños y de vez en cuando Emmett, se encargaron de mantener a mi novio ocupado y sobre todo lejos de las puertas traseras. Trabajo que yo encantada hubiera realizado, pero Alice decidió torturarme hasta el cansancio y no me dejó dar más de un paso para acercarme a él.

Después de nuestra buena dosis de cafeína todos estábamos más animados y productivos, no nos tardamos más de dos horas para terminar todo e inmediatamente todos nos encerramos en nuestro cuarto para refrescarnos. Alice tenía absolutamente todo preparado, como siempre nunca dejaba un detalle sin cubrir, mucho menos si se trata de ropa. Así que después de que me alisté lo más rápido que pude volví al jardín donde prácticamente estaban todo a excepción de los niños, Alice y por supuesto Edward.

Estuvimos cerca de quince minutos terminando de organizar todo y dándole el toque final de cocción a la comida cuando escuchamos los gritos inconfundibles de Alice y Lizzy por las puertas traseras.

"Ya vineeee!!" – gritó Lizzy que venía corriendo de la mano de Alice. Se veía encantadora con la faldita que Alice había hecho exclusivamente para este día.

"Todos a sus puestos!" – nos ordenó Alice sonriente.

Me alisé nerviosamente mi blusa y me puse a rezar internamente para que la sorpresa que le esperaba a Edward fuera de su agrado.

EPOV.

No entendía el porqué de tanto suspenso con mi supuesta fiesta, lo único que era capaz de entender es que me había pasado toda la mañana en la misma casa que Bella y sólo había conseguido un pequeñito beso de buenos días y de ahí desapareció de mi vista, si realmente hubieran querido darme algo que me agradara me hubieran dejado a mi novia conmigo. Cuando acepté que hicieran lo que ellos quisieran de este día no esperé que incluyera la privación de mi hermosa Bella.

Después de perder la cabeza varias veces con los intentos ridículos de Emmett por mantenerme 'entretenido' y lejos de la actividad del patio trasero estaba más que listo para degollar al primero que se me pusiera enfrente y siguiera tratándome como un niño. Por eso cuando me vi arrastrado por mi hermano hacia el patio no hice más que suspirar aliviado.

Traté de componer mi cara y calmar mi mal humor, a pesar de todo no podía olvidar que los Cullen estaban haciendo algo que en realidad no les correspondía y que se tomaran tantas molestias era un hermoso detalle. En cuanto crucé la doble puerta de vidrio me quedé estático ante la visión.

Observé vagamente como todos estaban parados en diferentes puntos del patio, pero lo primero que me llamó la atención fue el decorado: toda la parte de la parrilla y las mesas y hasta la piscina estaba decorado al puro estilo mexicano. Había hileras de papel picado de diferentes colores colgando en improvisados posters, de esos mismos hilos estaban colgando intercaladamente unos faroles de papel corrugado; en varias partes del patio había cactus hechos con globos, la parte techada tenía piñatas colgando, y en la pared había sombreros de charro y telas a rayas de diversos colores, típicas mexicanas, haciendo ondas. Sólo ver tan colorido ambiente me hizo sonreír y olvidar mi frustración de todo el día.

Pero lo que me hizo perder el aliento fue mi hermosa novia que estaba parada junto a Lizzy vistiendo unos jeans ajustados azul claro, una blusa blanca con elástico en la de arriba que dejaba al descubierto un poco sus hombros y mangas cortas igual corrugadas, había utilizado la misma tela del decorado para ponérsela de valerina y de cinturón, dejando tiras colgando tanto en su costado como en la parte de atrás de su cabello ondulado. Esa perfecta imagen se complemento aún más cuando vi sus ojos brillantes de emoción y su tierna sonrisa en sus labios, sin pensarlo dos veces me acerqué a ella y la envolví en mis brazos.

"Feliz Cumpleaños, Edward" – me susurró al oído para después darme un tierno beso en la mejilla muy cerca de los labios – "¿Te gusta?" – preguntó viéndome directamente a los ojos, se mordió ligeramente los labios expectante.

"Me encanta" – musité en ese momento no me estaba refiriendo a fiesta y al parecer ella lo captó porque su sonrojo no se hizo esperar.

Dado que llevaba toda una mañana en agonía, no pude resistir más: hombros descubiertos, lo increíblemente sexy que se veía con la valerina, la mordida de labios, el sonrojo…

La besé, importándome poco que estuviera enfrente de sus padres, la besé con urgencia como si se tratara de un drogadicto enfrente de su droga predilecta. Ella me respondió inmediatamente sus manos se enterraron en mis cabellos y sus labios se sentían igual de persistentes, después de un rato sentí como la punta de la lengua de Bells acariciaba suavemente mi labio inferior y suprimí un gemido. Estaba a punto de profundizar el beso cuando un fuerte brazo arrancó a Bella de mi lado.

Disgustado por la interrupción volví mi mirada a Emmett, quien estaba usando un ridículo sombrero, y nos veía divertido.

Ahora sí lo estrangulaba.

"Emmett!!" – le gritó Bella enojada mientras se volvía a acercar a mí y aflojaba su agarre del cuello de mi camisa que fue lo que utilizó de sostén cuando fue brutalmente empujada.

"Basta de besos y es hora de… FIESTA!" – gritó animado sacando unas maracas de la parte de atrás de su pantalón y agitándolas enfrente de nuestra cara, sin tener idea completamente de lo cerca que estaba de perder la vida.

Bella le gruñó y lo empujó lo más fuerte que pudo antes de tomar mi mano y llevarme con los demás. Todos estaban entretenidos observándonos y reprimiendo su risa. Pude notar, después de haber desviado un poco mi atención de Bella, que todas las mujeres estaban vestidas parecido: jeans y blusa blanca pero de diferente diseño y la tela mexicana puesta en diferentes opciones a las de mi Bells. Los hombres llevaban un ridículo cinturón donde portaban orgullosamente pistolas de agua.

Después de que todos me felicitaran y yo agradeciera sus esfuerzos nos dispusimos a disfrutar la tarde. Muy para mi sorpresa, Jazz sacó unas piñatas que según Alice era nuestra primera actividad antes de comer. La verdad es que pensé que eso era bastante infantil pero una vez que empezamos a intentar romperlas, resultó de lo más divertido. Jamás me hubiera esperado un cumpleaños así. Todos, a excepción de Jasper, estábamos muertos de la risa cuando Emmett alzó exageradamente la piñata cuando fue el turno de Alice y ni siquiera brincando podía alcanzarla, al final Jasper no pudo reprimir la carcajada cuando Alice terminó golpeando a su hermano por mofarse de su estatura.

Cuando terminamos de destrozar tres piñatas, todos nos fuimos a sentar a las mesas, que estaban decoradas igualmente con colores alegres y pequeños molcajetes que contenían diferentes salsas de las cuales sólo pude identificar el guacamole. Esme, Bella y Alice empezaron a servir unos tacos de carne pintada de rojo que Carlisle hábilmente cortaba de lo que parecía un trompo con una piña arriba. Cuando Bells me dio mi plato se empezó a reír de mi cara de desconcierto. Olía delicioso pero no tenía idea de lo que estaba a punto de comer.

"Son tacos al pastor" – me explicó sonriéndome amablemente – "tratamos de recrearlo lo mejor posible"

"Oh" – murmuré sorprendido, había escuchado de esos tacos pero nunca los había comido – "¿Dónde consiguieron esto?" – pregunté aún asombrado.

Bella se sentó colocando su propio plato y encogió sus hombros descubiertos como si no fuera la gran cosa.

"Hicimos una investigación y nos pareció divertida la idea de tener una brocheta gigante de carne, además ¿qué puede ser más mexicano que los tacos?" – comentó soltando una ligera risita – "tuvimos suerte de que Esme pudiera conseguir la carne, Alice y yo nos encargamos de lo demás, incluso una señora nos enseñó a hacer las diferentes salsas!" – terminó emocionada. Toda ella irradiaba felicidad, sus ojos brillaban y me veían con completa adoración provocando que mi corazón se inflamara lleno de sentimientos hacia esa hermosa creatura.

"¿Te he dicho hoy lo mucho que te quiero?" – le susurré al oído

Bella me sonrió encantadoramente y sus mejillas se tiñeron un poco.

"No, hoy se te olvidó decírmelo" – musitó bajando la cabeza. Tomé su barbilla con dos dedos para que volviera su mirada a mí.

"Bueno, eso fue porque fui cruelmente apartado de ti" – le respondí y después le di un pequeño beso en los labios – "Te quiero, mi Bells"

Volvió a sonreírme dulcemente y me dio un beso rápido antes de murmurar un tímido 'como yo a ti'. Hubiera seguido así toda la tarde en mi mundo personal a lado de la única mujer que había despertado en mí estos sentimientos tan fuertes, pero una vez más Emmett hizo acto de presencia lanzando un comentario cargado de doble sentido hacia nosotros. Gruñí antes de dirigir mi atención a mi plato sólo para darme cuenta que de los cuatro tacos que Bella me había dado solo me quedaban dos, volteé a ver a todos en busca del sospechoso y cuando mi mirada alcanzó a Lizzy, que estaba junto a mí, supe que había sido ella. Mi pequeña monstruito me veía con ojos muy abiertos mostrando su culpabilidad e imploraban perdón, sus dos manos sostenían el taco y su boquita estaba congelada, quedándose a medio morder el cuerpo del delito. No tuve más remedio que reír y darle un beso en su cabeza.

Así pasamos la tarde, disfrutando de mi nuevo platillo mexicano favorito, manteniendo una conversación animada con todos, volvimos a tocar el tema del destino vacacional sin llegar a ningún acuerdo más que el hecho de que todos queríamos ir para el este del país, cosa que facilitaba los planes que ya habíamos hecho Bella y yo. Después de que acabamos casi con toda la carne, Bells fue a traer el pastel que increíblemente lo redujimos a migajas.

Después de abrir mis regalos, que prácticamente consistían en películas, cd's de música, ropa y el alucínate reloj D&G que mi hermosa novia me regaló, todos se pararon a jugar. Yo decidí quedarme sentado con Bells, no sólo porque estaba demasiado lleno para intentar cualquier esfuerzo físico sino también porque estaba disfrutando de tener a novia en mis brazos. Estábamos divertidos viendo la pelea con pistolas de agua que sostenían, estaba sentado de tal manera que mis piernas estaban una a cada lado de la banca y Bells estaba sentada en medio de ellas, su espalda recargada en mi pecho y mis brazos rodeando su cintura, mis manos descansando plácidamente en su estómago, las suyas se posaron en las mías y sus dedos me acariciaban suavemente.

"¿De quién fue la idea del tema mexicano?" – pregunté curioso. Bella recargó su cabeza en mi hombro antes de contestar.

"¿No es evidente? Todo grita Alice" – dijo como si estuviera respondiendo a la pregunta más obvia del mundo – "dijo que no quería una fiesta aburrida de adultos"

"En definitiva no fue aburrida" – contesté.

Interrumpimos nuestra conversación ya que los dos estallamos en risas cuando vimos que Emmett se había puesto la cabeza de una de las piñatas y estaba correteando a mis enanos. A veces me resultaba imposible descifrar la mente de Em.

"Entonces…" – dijo Bella después de calmarse – "qué se siente llegar a un cuarto de siglo" – comentó burlonamente. Sonreí y decidí seguirle el juego.

"Ya lo verás, mi amor, en poco más de dos meses lo experimentarás por ti misma" – Bella soltó un gruñido y yo me reí por su reacción. Bajé mi cabeza y empecé a dejar ligeros besos en su hombro sentí como Bells se estremeció y se respiración se detenía. Me fui haciendo camino hacia su cuello después su mandíbula hasta que llegué a su oído. – "Ciertamente no me puedo quejar… no cuando tengo la oportunidad de empezar mi nuevo año contigo a mi lado" – le susurré.

"Edward…" – suspiró

"Te quiero, mi amor" – le dije honestamente.

"Yo también te quiero" – respondió girando su cabeza ligeramente para posar sus labios en mi mejilla.

Al parecer, mi cumpleaños era sinónimo de 'destruir la burbuja personal de Edward y Bella' porque justo cuando estaba dispuesto a besarla como era debido, mi enana vino corriendo para jalarme y pedirme que jugara con ellos un rato. Renuente me aparte de mi novia, con la esperanza de que en la noche nadie iba a estar presente para interrumpirme, y me fui a concederles el deseo a mis hermanos.

Gracias a que todavía existen los milagros, mis enanos no tardaron en cansarse y Alice decidió trasladar los juegos a algo que requiriera el mínimo movimiento corporal posible. Todos nos volvimos a sentar y pasamos el resto de la tarde jugando lotería, siguiendo con la tradición mexicana. Después de un rato, Alice y Rose se disculparon, no sin antes llevarse a Bella consigo para empezar a arreglarla para nuestra cita. Aunque no quería dejarla ir sonreí internamente porque sabía que en cuestión de horas la volvería a tener en mis brazos, y si todo salía de acuerdo a lo planeado, disfrutando de nuestra primera cita.

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Cuando terminé de bañarme y arreglarme para la noche con mi traje beige, una camisa de vestir blanca opaca que contrastaba elegantemente con el traje, dejando los primeros botones abiertos, y mis zapatos cafés bajé a la sala familiar donde estaban mis enanos con los demás jugando video juegos. Estaba algo ansioso así que ver la cara de angustia y desesperación de Emmett porque iba perdiendo la carrera que jugaba en contra de Matt me aligero un poco mis nervios, para cuando Em se puso a maldecir en el juego de band hero porque no podía sacar ni una nota correcta yo ya estaba buscando aire entre carcajada y carcajada.

Pero cuando vi entrar a Rosalie a la sala y sentarse junto a mi enana me paré como alma que lleva el diablo para ir hacia las escaleras, el que Rosalie haya bajado sólo indicaba una cosa: mi Bella había sido liberada! Me importó poco las carcajadas que mi acción provocó en los demás y también dejé pasar el comentario de 'alguien está ansioso' por parte de Jasper. Mi único objetivo en mi mente estaba en llegar a tiempo a las escaleras para poder ver bajar a la que, estaba seguro, sería la más maravillosa de las visiones.

Me pasé nerviosamente la mano por mis cabellos mientras estaba recargado en el barandal mi vista no se apartaba de la planta alta esperando en el momento en el que mi musa apareciera en mi marco de visión.

Lo primero que vi, fue ese hermoso cabello castaño suelto el cual había perdido sus rizos naturales ya que lo traía alaciado pero aún así caía deliciosamente por sus hombros. Sus labios estaban apretados en señal de concentración y sus ojos no dejaban de ver los escalones lo que me hizo sonreír, mi damisela en peligro estaba librando una batalla a muerte con los tacones y las traicioneras superficies.

La visión de ella en ese vestido me dejó sin palabras, su fina figura estaba cubierta por un hermoso vestido negro, la parte de arriba estaba sujeta por delicados tirantes y tenía un escote triangular. Toda esa parte hasta su cintura brillaba por efecto de las lentejuelas que lo adornaban, de la cintura para abajo era un falda increíblemente entallada que llegaba hasta las rodillas logrando un contraste exquisito entre la parte de arriba y la de abajo.

Cuando vi sus zapatos sentí como la mandíbula se me terminaba de caer, estaba usando las zapatillas rojas más sexys que haya visto en mi vida, eran de gamuza, cerradas con tacón alto no muy delgado que hacían que sus piernas se vieran interminablemente largas y junto con esa falda, que no daba espacio ni para que pasara el aire, me iban a provocar severos daños en mi sistema cardiaco y hormonal. No existía mujer más hermosa para mis ojos.

Cuando por fin llegó a los primeros escalones le tendí mi mano, la cual ignoró completamente ya que su vista seguía agallada revisando cada uno de sus pasos, para cuando mi mano apareció justo debajo de su cara se paró abruptamente y levantó su cabeza inmediatamente buscándome con la vista, una vez que me vio esa sonrisa tan genuina que sólo ella podía lograr se posó en sus labios carnoso y aún más irresistibles con ese color de labial. Tomó mi mano y yo no dude en acercarla a mí, dejándola a escasos centímetros de mi cuerpo.

"Estás profundamente hermosa, mi amor" – la saludé acariciando levemente su mano y sonriéndole como idiota.

"Gracias" – respondió suavemente dejando ver el adorable sonrojo en sus mejillas.

Me acerqué a ella mis ojos nunca dejaron sus labios. Aunque los tacones de Bella me ayudaban para acercarme a mi objetivo más rápido, al parecer ella consideró mi avance demasiado tardado ya que se paró de puntitas para cerrar la distancia. Sonreí al darme cuenta que ella estaba igual de deseosa que yo por sentir nuestros labios juntos. Estaba a punto de besarla cuando escuché un fuerte garraspeo y el molesto sonido de un zapato golpeando constantemente el piso. Sin despegarme ni un milímetro de mi novia, moví mis ojos hacía el lugar de donde procedía semejante interrupción.

No me sorprendió ver a Alice parada con cara de pocos amigos lanzándome dagas con los ojos, los brazos cruzados para dar más énfasis a su estado actual de desaprobación y moviendo imposiblemente rápido su zapato de diseñador. Arqueé una ceja y le mandé la típica mirada de 'cuál, con un demonio, es tu problema' y ella sólo me respondió poniendo los ojos en blanco cansadamente, como si se me estuviera pasando algún detalle obvio.

"Maquillaje" – dijo simplemente como si eso solucionara todo – "Al menos deja que le dure hasta la cena"

Ahora fue mi turno de rodar los ojos, mira que prohibirme besar a mi novia por un simple labial que bien se puede volver a poner. Lo que me faltaba, antes porque no podía y ahora que puedo un estúpido labial me lo impide. Como sea, Alice se encargó de matar la atmósfera romántica que habíamos creado Bella y yo y sin decir nada, moví mis labios un poco para besar la comisura de sus labios. Mi Bells suspiró insatisfecha pero no hizo nada por contradecir a su hermana, ya sabíamos que era un desperdicio de energía y tiempo.

"¿Contenta?" – pregunté molesto mientras me separaba de Bella y tomaba su mano, la cual besé tiernamente.

"Mucho… ahora váyanse a disfrutar su noche" – respondió agitando sus manos energéticamente y sonriendo alegremente. Cada día reforzaba la idea de que esta mujercita era rara.

Sin decir nada, Bells y yo nos fuimos a despedir rápidamente de mis hermanos y me encargué de recitarles la misma letanía de siempre 'pórtense bien, lávense los dientes, acuéstense temprano…' a veces hasta yo mismo me aburría. Nos terminamos de despedir de todos y después de unos cuantos 'que se diviertan' fuimos capaces de salir de la casa. Salimos por la puerta principal ya que yo había sacado el Volvo del garaje y lo había estacionado en la acera de la casa. Sabía que ésta no era una cita normal, teniendo en cuenta que no tuve que salir de la casa para recoger a mi novia, por eso pensé en crear algo de ilusionismo dejando mi coche afuera. Tonto pensamiento pero me gustaba.

Cuando llegamos al Volvo le abrí la puerta de copiloto a Bella y antes de que si quiera pudiera pensar en dar un paso para subirse al coche, la atraje a mí y le di un pequeño besito. Sonreí triunfante y ella rió divertida.

"Nadie me puede prohibir besar a mi novia" – murmuré provocando más risas en Bella. La volví a besar para recalcar mi punto antes de dejarla subirse y cerrar su puerta.

Conduje despacio, muy a pesar de mi costumbre, pero esta vez quería disfrutar de mi tiempo con ella. Todo el camino no la pasamos platicando cómodamente o escuchando música y en mi caso ignorando sus preguntas sobre a dónde íbamos o evadiéndolas con otro tema. Mi mano nunca dejó la suya y Bella de vez en cuando recargaba su cabeza en mi hombro cuando se reía a carcajadas por algún comentario mío, lo cual me daba más acceso para besar su frente.

Cuando llegamos a nuestro destino, vi como la cara de Bells se transformaba en una de completo asombro. Se giró a verme sus ojos brillaban con emoción y sorpresa.

"¿Conseguiste una reservación aquí?" – preguntó perpleja.

"Te lo dije, quería una primera cita inolvidable" – contesté dándole un beso en la mejilla y obteniendo una sonrisa radiante en respuesta. Bajé de mi Volvo y le proporcioné mis llaves al Vallet Parking.

Me reuní rápidamente con ella, ignorando la mirada lujuriosa del individuo que la ayudó a salir del auto, no valía la pena arruinar mi noche sólo porque aquel tipo no podía tener control sobre sus ojos y sus hormonas.

Caminamos de la mano hacia la entrada del hotel Handlery Union Square, uno de los hoteles más caros de San Francisco y que cuenta con el restaurante más prestigiado de la zona centro de la ciudad. Bella venía observando cada detalle del hotel que pasábamos mientras nos dirigíamos al restaurante, verla tan metida en sus escrutinios con esa sonrisa hermosa en sus labios hizo que valiera la pena las horas que estuve por teléfono tratando de conseguir una reservación.

"Edward, esto es increíble" – dijo viéndome directamente a los ojos y sonriéndome tiernamente – "Gracias"

"Tú te mereces esto y más" – le contesté antes posar mis labios en su frente y seguir caminando hacia el restaurante.

Cuando entramos escuché como Bells dejaba salir el aire producto de la sorpresa. Confieso que yo también me sorprendí por la belleza del lugar, el lobby para entrar al restaurante tenía una atmósfera oscura pero elegante apenas iluminado por la tenue luz de varias lámparas colocadas como en nichos en la pared de madera. Había un sillón enorme de piel color café semicircular, el piso era de madera y tenía una alfombra con tonos terracota que combinaba con los cojines del sillón.

Me acerqué a la anfitriona para anunciarnos y rápidamente nos llevó a nuestra mesa. El restaurante contrastaba enormemente de su lobby, todo estaba iluminado las paredes eran de color crema con pilares de madera, el piso era de baldosas grandes negras y cremas. Primero pasamos el área destinada al bar cuando llegamos al área de las mesas lo primero que me llamó la atención fue la arquitectura tan compleja que tenía el techo en el centro del salón dónde sobresalía una enorme lámpara circular.

"Su mesa Sr. Masen" – nos dijo la señorita señalándonos el mueble – "Bienvenidos al Handlery y que tengan una encantadora velada, su mesero estará enseguida con ustedes" – continuó diciendo amablemente antes de retirarse.

"Edward, aún no puedo creer que estemos aquí, a Carlisle le llevó meses conseguir una reservación para traer a Esme" – comentó Bells mientras le sostenía la silla para que se sentara.

"Aún no puedo creer que tú estés aquí conmigo, este lugar no tendría el mismo encanto sin tu compañía" – conteste sonriéndole cariñosamente para después acercarme y darle un beso en sus irresistibles labios.

El mesero llegó al poco tiempo entregándonos la carta y el menú de vinos. Bella ordenó ternero en salsa de hongos y trufas mientras yo pedí el platillo mar y tierra y encargué una botella de vino tinto de la mejor reserva que tuvieran. A Bella se le salieron los ojos cuando vio los precios pero por fortuna no se quejó por eso… o al menos no mucho.

La comida fue todo lo que me habían asegurado, estaba deliciosa, el vino exquisito y el ambiente que crearon con música instrumental y suave hizo de nuestra cena toda una experiencia. Bella nunca dejó de sonreír ni de decirme lo mucho que le estaba gustando estar ahí. Si no era yo, ella se acercaba a mí para robarme un beso y susurrarme un 'te quiero' que cada vez que lo decía me provoca un dolor agradable en mi pecho. Nunca me cansaba de escucharlo.

Cuando terminamos la cena el mesero regresó para ofrecernos la carta de postres que yo amablemente rechacé haciendo que Bells por primera vez en la noche frunciera el ceño y me mandara una mirada reprobatoria casi adolorida. Me reí suavemente y besé su mano.

"Paciencia, amor, tendrás tu dosis de azúcar sólo quiero llevarte a otro lado" – le aclaré.

Después de pagar y agradecer a los empleados salimos del restaurante, yo llevaba a mi novia bien sujeta de la cintura mientras caminamos hacia la salida del hotel. Cuando estuvimos en el coche empecé a manejar hacia nuestro nuevo destino. Pude ver en los ojos lo intrigada que estaba Bella cuando descubrió la familiaridad de las calles. Una vez que me estacioné me volteó a ver con interrogación en los ojos.

"Edward ¿Qué..?" – empezó a preguntar confusa – "¿Qué hacemos aquí? Tenemos que regresar con los niños" – ahora sonaba preocupada.

"Te prometí el postre ¿Recuerdas?"

"¿Pero… aquí?" – dijo incrédula señalando nuestro edificio.

"Aquí" – contesté simplemente para después abrir la guantera y sacar una pañoleta, Bella mostró aún más confusión cuando vio el pedazo de tela. – "Lo siento, amor, pero tendré que vendarte los ojos"

"¿Qué?! ¿Por qué? Si ya sé donde estamos"

"Porque es una sorpresa"

"Edward!" – dijo quejándose

"Por favor, Bells. Además no está en discusión, está en mi noche y se debe hacer lo que yo diga"

"Eso no es justo!"

"Bueno, cariño, así es la vida" – respondí sencillamente antes de colocarle gentilmente la pañoleta en los ojos, ella bufó e hizo un puchero ganando unas cuantas risas de mi parte. Besé suavemente sus labios y después el lóbulo de su oreja – "estás encantadora con tu pucherito" – susurré a si oído para después depositar otro beso – "te quiero"

La escuché suspirar cuando salí del carro y me dirigí velozmente a su lado para ayudarla a salir. Nos encaminé hacia la entrada del edificio para después tomar el elevador y presionar el botón del piso al que íbamos. Bella iba en silencio con su cabeza recostada en mi pecho, era obvio que iba pensando a dónde íbamos ya que el tiempo que pasamos en el elevador era mucho más del necesario para subir los tres pisos que nos llevaba a nuestros departamentos, pero cuando me preguntó me negué a contestarle.

"Sabes, Bells, para alguien que estudio letras esperaba que supiera lo que sorpresa significa" – bromeé

"No me gustan las sorpresas" – dijo quedamente – "Odio el suspenso"

"Esta te gustará, ya lo verás"

En cuanto llegamos a nuestro destino la ayudé a salir y caminamos hacia el lugar que tenía pensado sería el que mejor impacto daría a mi sorpresa. Una vez que me aseguré que estuviera bien parada y equilibrada fui a prender las luces y ultimar detalles, regresé a donde Bells estaba y moví mis manos a la parte trasera de su cabeza para remover lentamente su vendaje.

Su respiración se cortó en cuanto pudo ver en dónde nos encontrábamos. Había arreglado, después de varios ruegos, que el Sr. Treeger me prestara la azotea por esta noche. Había puesto una mesa con dos sillas, el centro de mesa era un arreglo de tulipanes rojos. La iluminación la improvisé con luces navideñas que en contraste con las luces de la ciudad y el reflejo del mar que se lograba ver desde esta altura, debo admitir daba un toque fantasioso y romántico. En una esquina había una pequeña mesa donde estaban unas bocinas con mi Ipod.

"Edward" – Bella dijo entrecortadamente se giró para verme y noté como sus ojos brillaban con lágrimas que amenazaban por salir y estaba sonriendo adorablemente.

La atraje hacia mí y la abracé fuertemente, enterré mi cabeza en su pelo lacio y aspiré su aroma.

"Lo tomó como que te gustó" – musité

"Es maravilloso" – contestó y después me dio un beso en la mejilla – "¿Cómo lo hiciste? ¿Cuándo lo hiciste?" – preguntó curiosa mientras se acercaba un poco a la mesa.

"Ayer antes de ir a verte a la oficina dejé todo instalado, la Sra. Kim me hizo favor de poner la mesa y el postre" – le expliqué señalando los dos platos que estaban cubiertos en la mesa.

"Difícilmente te dejara en paz ahora" – comentó.

"Pequeño precio a pagar, no es nada" – dije no queriendo pensar en ese momento en lo ciertas que eran sus palabras.

Encendí el Ipod y nos sentamos a comer el sencillo postre que había planeado: pastel de chocolate con fresas. Serví la Champagne que estaba a un lado de la mesa y nos dedicamos a disfrutar de la impresionante vista y del delicioso postre.

"Extraño tus rizos naturales" – comenté cuando ya habíamos acabado de comer y estabas sentados terminando la Champagne. Pasé mi mano suavemente por su cabello para enfatizar mis palabras – "Pero te ves hermosa no importa qué".

Bella me sonrió y se sonrojó un poco, sus manos buscaron su bolsa y sacó una caja rectangular delgada.

"Te tengo otro regalo" – susurró tímidamente – "no quería dártelo enfrente de todos"

Me tendió la caja y la tomé ávidamente, le sonreí y besé sus nudillos de la mano antes de abrir la caja.

Dentro había una tarjeta que tenía la foto de nosotros dos como portada, reconocí la foto del día de la feria aunque no recuerdo que alguien la hubiera sacado. Era claro el momento en la que la sacaron, estábamos sentados en el área de alimentos y yo había regresado con el postre, el entusiasmo de Bella era palpable, nos estábamos viendo directamente a los ojos sonriendo como idiotas y yo estaba acariciando su mejilla. Sonreí inevitablemente, la foto era preciosa. Cuando abrí la tarjeta vi la inigualable letra de mi novia.

Edward:

Gracias por dejarme entrar en tu vida y por cambiar la mía, gracias por hacerme descubrir que había algo en mí que no estaba completo pero sobre todo gracias por ser tú el que vino a llenarlo.

Te quiero.

Bells.

Leí y releí ese pequeño párrafo, increíble lo que un conjunto de palabras puede hacer en mí. Alcé mi vista para ver a mi increíblemente perfecta novia, quien me veía con nerviosismo y se mordía los labios.

"Tal vez seas una licenciada en letras que no sepas lo que es sorpresa pero has escrito el mejor párrafo que he leído" – dije medio bromeando pero hablando con verdad, Bells soltó una risita y negó suavemente con su cabeza – "Me encantó, mi amor, gracias" – le dije para después apodérame de sus labios, cuando me separé la volví a mirar a los ojos – "te adoro"

"No tanto como yo a ti" – contestó posando su mano en mi mejilla. – "Feliz cumpleaños"

"Ven, baila conmigo" – la levanté sin que ella pusiera una sola queja, tal vez el hecho de estar prácticamente escondidos de la vista de todos le daba más confianza o puede ser que tanto el vino como el Champagne ya le estuvieran haciendo efecto en sus procesos mentales.

Estuvimos meciéndonos un buen rato, aunque el vestido de Bella nos limitaba los movimientos no importó demasiado ya que las canciones eran bastante tranquilas. Bella estaba recostada en mi hombro podía sentir su respiración en mi cuello, sus brazos rodeaban mi torso y sus manos subían y bajaban lentamente por mi espalda. Yo tenía mi mentón recargado en su cabeza, mis brazos la abrazaban protectoramente por la cintura. Era como estar en el paraíso.

De momento de las bocinas empezó a sonar la misma canción que habíamos bailado en su cena de trabajo y los recuerdos me asaltaron. Recordé todo lo que la canción me había hecho darme cuenta, la manera en que Bella se sentía en mis brazos, la primera vez que la tenía tan cerca, la necesidad de querer besarla y ser groseramente interrumpidos. Pero aquí estábamos, solos, teniendo de testigo a la luna y las luces de la ciudad, viviendo la mejor cita que hubiera podido pedir, sin ningún ser humano que nos interrumpiera y sin ninguna restricción que mi cabeza me obligara a cumplir.

"Bells ¿recuerdas esa canción?" – le pregunté quedamente alzando mi cabeza.

"Mhmm" – murmuró aún recostada en mi hombro, levanté mi mano para tomar su barbilla y la separé lo suficiente para que pudiera verme.

"Ese día me quedé con ganas de hacer algo"

"¿Qué cosa?" – susurró apenas audible

"Esto" – respondí a escasos centímetros de sus labios para después besarla con completa devoción.

La empecé a besar lenta y tiernamente, Bella se entregó al beso de inmediato. Nuestros labios iban en perfecta sincronía y siguiendo el ritmo de nuestra propia música. Las manos de Bells viajaron de mi espalda a mi pecho y de ahí a mi cuello, donde entrelazo sus dedos en mi cabello para atraerme más a ella, yo respondí abrazándola más fuerte y atrayendo su cuerpo al mío. Sentí más que escuchar el gemido de placer que salió de su boca y eso fue mi perdición.

Acaricié delicadamente con mi lengua el contorno de sus labios ganándome otro gemido de su parte, aproveché su reacción y lentamente introduje mi lengua en su boca, instantáneamente me vi golpeado por su dulzura y calidez, pude identificar el sabor del chocolate y el alcohol en su boca haciéndola aún más apetecible, esta vez no pude reprimir mi propio gemido. Bella hizo lo propio con su lengua y tímidamente empezó su exploración creando una deliciosa tortura.

Una de mis manos alcanzó la parte de atrás de su cuello y la atraje más a mí, aunque eso era prácticamente imposible, pero mi cerebro no estaba en condiciones para ponerse a calcular distancias y espacios físicos. Nos seguimos besando, nuestros labios se siguieron moviendo casi por voluntad propia soltando sonidos de placer hasta que empezamos a jadear en busca de aire.

Me separé de sus labios más no de su piel y continué besando su mandíbula y cuello.

"Gracias por darme la mejor cita de mi vida" – susurró con la respiración agitada. – "Te quiero tanto, Edward"

"No tienes idea, mi amor" – le respondí alzando mi cabeza sólo para apoyar mi frente en la suya y poder verla a los ojos. Mis manos estaban a cada lado de su cara, acariciando con mis pulgares sus mejillas – "no tienes idea de lo mucho que te quiero, que te adoro, que te necesito… Bella, te has convertido en mi vida"

Los ojos de Bella dejaron salir unas cuantas lágrimas las cuales limpié con mis manos. Nuestros labios volvieron a juntarse en otro beso apabullante. Esto era lo más cerca que he estado de decirle que la amo, sé que puede parecer pronto, pero para el amor no hay patrones a seguir ni reglas que cumplir. A todos nos llega de diferente manera.

En mi caso, llegó rápido y consumiendo cada célula de mi cuerpo y no puedo estar más agradecido por eso. Y si este sentimiento ya era increíblemente satisfactorio aún cuando no lo había expresado con palabras no podía imaginar lo que iba a sentir cuando mi boca dijera lo que mi corazón sentía…


Pues ahí lo tienen, la cita por fin, qué les pareció? y el cumpleaños de Eddie? lo siento pero simplemente tenía que sacar algo mexicano aquí, ya me proyecté un poco jajaja...

intenté editar y al menos ya escribi un poco menos, poco a poco lograré el tamaño correcto de capítulo xD

Ok, me voy a poner seria un momento:

Lamento informarles que tendrán que tenerme mucha paciencia, mi vida a tomado otro rumbo y he empezado una nueva etapa la cual me redujo considerablemente mi tiempo libre para escribir. No pienso abandonar la historia sólo les pido paciencia porque me será imposible actualizar semanalmente. Tengo muchos deseos de continuar compartiendo mis locuras, no sólo de life's changes sino de otros proyectos que tengo pensados, pero antes que nada está la responsabilidad. Espero que entiendan y que me apoyen.

Me despido de ustedes y espero leernos pronto. MUCHAS GRACIAS A TODAS POR DEJARME SUS REVIEWS!!

Fotos del restaurante de al cita en mi profile!!

LUV YA ALL!!

Y no se olviden ver el viernes el nuevo trailer de Eclipse (aja como si a alguna se le fuera a olvidar xD)