11. El Gran Cañón (parte 2)
Pese a lo disparejo de la situación, todos tenían una ligera esperanza de sobrevivir. Además, nadie había podido ver realmente las habilidades del dragón frente a ellos.
- ¿Quién dará el primer golpe?- dijo Jamie.
- Que sean ellos- dijo Kate.- Si empezamos nosotros, se nos arrojarán en masa.
- Pero quizás podamos parlamentar...- dijo Takato.- ¡Oigan! ¿Por qué nos persiguen?
- PORQUE ESTAN EN NUESTRO TERRITORIO, VAYANSE DE AQUI- dijo uno de los Yanmas.
- ¿Y no podemos revisar... Buscamos un camino?
- ¡QUE SE VAYAN ESTAMOS DICIENDO O LES ATACAREMOS!- dijo otro de los Yanma.
- Pero ustedes no entienden...- dijo Jamie.- Es de vital importan...
- NO NOS INTERESA LO QUE LES IMPORTE. VAYANSE O ACABAREMOS CON USTEDES.
A Kate le empezó a dar rabia lo cerrado de mente de los Pokémon.
- ¡¿NO ENTIENDEN QUE ES DE VIDA O MUERTE?!- chilló la chikorita.
- NO NOS INTERESA, VAYANSE A LA CUENTA DE TRES- dijo el primer Yanma.- UNO...
- ¿Qué hacemos?- dijo Shu.
- Me molesta tener que, pero hay que huir...
- ¡Un momento!- dijo Kate.- ¿Qué somos? ¡Un equipo de rescate! Imagínense que el que debemos rescatar fuese un Pokémon en peligro. ¿Huiríamos? El orb de escape es para casos de emergencia, cuando todos estén gravemente heridos y vamos a caer, pero no para huir en forma miserable. ¿Y eso es lo que vamos a hacer? Con o sin orb, ¡el equipo Linux jamás se rinde! Y prefiero mil veces morir luchando que volver avergonzada.
- DOS- dijeron los pokémon.
- ¿Qué piensas?- le dijo Takato a Jamie.
- ¡Tiene razón! Aunque cueste. ¿Qué piensas tú?- le dijo a Shu.
- Tengo un ataque que podría acabar instantáneamente con por lo menos la mitad de los insectos, pero que requiere a mis compañeros seguros en algún lugar aislado. Habrá que ver.
- ¡Está dicho!- dijo Kate.- ¡OIGAN POKEMONES! ¿SABEN CUAL ES NUESTRA RESPUESTA A IRNOS DE AQUI?
En ese momento, un escupo bien arrojado le dio en la cara a uno de los Yanma.
- ¡ATAQUEN!- dijo el insecto, herido en su orgullo.
Los cien Pokémon se arrojaron contra nuestros amigos. Al instante fue todo un revoltijo. Nadie podía ver casi nada. Los chicos atacaban como podían, pero recibían muchos golpes. En medio de la lucha, un Scyther de por ahí le cercenó un brazo a Takato, que estaba TAN absorto en la lucha, que sólo se percató cuando quiso usarlo. Pero la respuesta fue veloz: Kate le arrojó una semilla revividora a Takato. Fue el milagro, el brazo apareció de nuevo.
- ¿Cómo es posible eso?- le preguntó Jamie a Kate mientras lanzaba un chorro de agua contra dos de los yanma.
- Porque se comió la semilla antes de 40 segundos de cortado el brazo.
En medio de la batalla, vieron todos cómo Shu se elevó en el aire. Los insectos también lo notaron.
- ¡QUE LOS VOLADORES VAYAN TODOS CONTRA ÉL!- dijo el líder Yanma.- ¡Los de suelo pueden ocuparse de los otros tres!
Todos los insectos voladores se arrojaron contra Shu, que más que preocupado o asustado, se notaba concentrado. Hizo algunos giros con mucha habilidad... Y de pronto su cuerpo se puso totalmente rojo.
- ¡Ah, carajo! ¡Cúbranse!- dijo Takato.- ¡CUBRANSE!- repitió y se lanzó sobre Kate para protegerla con su cuerpo. Jamie se cubrió como pudo. Algunos de los Pokémon salvajes también alcanzaron a reaccionar y se cubrieron.
Del cuerpo de Shu salió una onda color rojo que arrasó con todos los Pokémon que tenía cerca, en todas direcciones. De los 78 insectos que se lanzaron contra él, cayeron cerca de 50 con la onda de calor, que había sido el ataque utilizado.
Uno de los Scyther del suelo chilló. Empezó a moverse de allá para acá, y Jamie, levantando la cabeza, pudo ver que se estaba quemando. Su cuerpo completo estaba en llamas.
Independientemente de la postura o de qué tanto les interesara a esos Pokémon proteger su territorio, aunque fuese guerra, la idea no era simplemente asesinar, se estaba actuando en defensa propia. Jamie se incorporó y lanzó un chorro de agua bien apuntado hacia el Scyther. El pokémon estaba debilitado, pero no muerto, aunque con muchísimas quemaduras. Varios Pokémon lo notaron.
Cuando el calor cesó, 20 segundos después, varios siguieron con la batalla, pero unos pocos Pokémon se quedaron parados.
- Gracias por protegerme- le dijo Kate a Takato.- ¿Y Jamie?
- Soy del tipo agua, el calor no me hizo tanto daño- dijo el chico Mudkip.
- Lo que hiciste fue demasiado noble- le dijo Kate a Jamie, mirando al Scyther. Pero no pudieron seguirse preocupando de eso. Atacaron a los pocos Pokémon que seguían en batalla contra ellos. Con algo de esfuerzo lograron debilitarles. Shu no tenía problemas con los insectos. Hizo un ataque de tormenta de arena. Inmediatamente todos los Pokémon que había en el suelo se olvidaron de cualquier batalla y se dedicaron a taparse los ojos. Kate y Jamie fueron los únicos que pudieron ver algo. Sólo distinguían sombras en lo alto, pero pudieron adivinar que Shu iba ganando... Hasta que de pronto la tormenta se detuvo. Vieron cómo Shu caía en picada cerca de ellos. Pero logró hacer un arco y estrellarse contra el suelo mucho más suavemente que una caída directa.
- Ah, demonios- dijo el dragón. Tenía una mordedura en un ala, y en esa mordedura había un líquido viscoso color púrpura, fosforecente.
- Te envenenaron- dijo Kate.- No traje ninguna baya para eso...
- Creo que me las arreglaré por un rato, pero no duraré más de dos horas con esto- dijo Shu.
Vieron cómo aún se les arrojaban unos 15 insectos voladores, pero para su sorpresa, algunos scyther y Gligar se metieron por delante.
- ¡DETENGANSE!- dijeron.
Los insectos se detuvieron.
- Mírense. Su líder cayó, están sin nadie. Y están atacándoles por el territorio. Algo comprensible. Nosotros hacíamos igual. Pero tengan el agrado de mirar a mi compañero- dijo uno de los Scyther, señalando al quemado.- Le respetaron la vida a nuestro amigo, por tanto, nosotros tenemos que respetarles la vida a ellos, esta vez.
- ¿Qué opinan?- dijo un Ledyba que quedaba con el grupo.
- ¿Lo viste?- le preguntó un Yanma al Scyther.
- Con mis propios ojos.
- Entonces, que sea. Ganamos bastante experiencia con esta batalla- dijeron varios.
Los chicos agradecieron de corazón la intervención.- Gracias- dijo Jamie.
- Favor por favor- dijo el Scyther secamente.- Si están buscando el sendero hacia el monte Hao, es por allá. Péguense a la muralla derecha y lo encontrarán.
- Gracias- dijo Kate.- ¿Cómo te sientes?- le dijo a Shu.
- Me molesta bastante, siento como que lo tengo en la sangre, pero estaré bien por un rato- dijo el Flygon.
Los chicos siguieron avanzando. Ahora ningún Pokémon se les acercó. Encontraron un orb para acercar todos los objetos que hubiera por la zona.
- Lo usaremos en la caverna, porque dudo que aquí hayan muchos objetos- dijo Kate.- ¿Aguantarás?
- Sí.
Los chicos avanzaron. De pronto a Takato se le ocurrió una idea.
- ¿Y si nosotros le limpiamos la herida envenenada?
- No seas idiota- dijo Kate.- Si lamemos eso, nos envenenaremos también. Además, el veneno ya le penetró. Eso quiere decir que aunque limpiemos la herida seguirá envenenado.
- Verdad uu perdón
Los chicos vieron la entrada a la caverna, que iba sendero arriba.
- Completamos la primera parte del trayecto. Espero que no tengamos tantos problemas en esta caverna- dijo Jamie.
