DISCLAIMER: Nada de esto me pertence, los personajes pertenecen a la inigualable J.K. Rowling, y la historia pertenece a LoveMyRomance quien fue muy amable al darme permiso de traducirla.

Hola hola! he regresado con un nuevo capítulo! Nuevamente disculpen la tardanza pero la semana pasada comencé con mi penúltimo semestre de maestría y estuve en Londres yendo de un lado para otro, hasta hoy me pude dar un poco de tiempo para actualizar la historia (y sólo porque tenía ya traducido el capítulo desde antes, sólo faltaba revisarlo y subirlo hahaha sino habrían tenido que esperar aun mas!). En fin, como les comenté ya comenzaron mis clases y eso significa menos tiempo, ademas de que tengo que empezar a leer e investigar para mi tesis, cosa que también consume mucho tiempo, pero recuerden que dije que no iba a abandonar la historia! y eso pretendo, así que no temáis! :P

Bueno, entre otras cosas: Destiny quedó en Gryffindor, yo sé que es triste pero así es la vida, sabremos más sobre eso en este capítulo. Lily y James se enterarán del destino cruel de su abandonado hijo!... Y Hadrian no se dejará amedrentar por nadie. Así que ya los dejaré de aburrir con tanto parloteo, lean, y nos vemos al final!

P.S. Se supone que iba a subir el capitulo ayer, y estaba muy segura de haberlo hecho! De hecho me desperté hoy y dije bueno, voy a checar si me han llegado reviews, y al no ver nada me sorprendí!... luego me di cuenta de que sólo había pensado en subirlo pero en realidad nunca lo había hecho hahahaha ustedes disculparán! :P


Dormitorio de Slytherin (2 septiembre)

Se escuchó un fuerte golpe en la puerta, y Hadrian gruñó somnoliento.

"Despierta, Hadrian! Tenemos clases!" gritó Draco. Se escuchó el movimiento del pomo de la puerta y Hadrian se levantó de un salto. Hizo a un lado las sábanas de seda, y bostezó tallándose los ojos.

"No entres, a no ser que quieras morir," advirtió. Draco murmuró algo y abrió la puerta. Ya se encontraba completamente vestido, y con el cabello engominado hacia atrás. Su capa portaba el escudo de Slytherin, y su corbata estaba perfectamente hecha.

"Deja de ser tan dramático y vístete."

"Lo digo en serio. Mira, toma esa planta y lánzala al interior del cuarto," dijo Hadrian, señalando la planta que estaba fuera de su habitación. Draco rodó los ojos pero la tomó y aventó dentro del cuarto. Sus ojos se abrieron por completo al ver que la planta explotaba en llamas y se convertía en cenizas en cuestión de segundos.

"Destruye toda cosa viviente que entre a mi cuarto sin permiso," explicó Harry. "Es una guarda de sangre con magia pársel."

Draco sacudió la cabeza con incredulidad, "Sólo tú activarías una destructiva protección de sangre en tu cuarto. No creo que ni los alumnos de séptimo año tengan este tipo de protecciones en sus habitaciones."

"Es sólo por precaución!" protestó Hadrian.

"Como sea. Vístete! Tenemos que reportarnos en el Gran Comedor en media hora."

Hadrian suspiró y rodó fuera de la cama. Sus pies tocaron el frío piso de madre e hizo una mueca. Se tambaleó hasta el baño y fue hacia el lavabo de mármol. El baño era grande, pero no tanto como el de su casa. Se echó agua fría en la cara y cepilló sus dientes. Se sonrió a si mismo en el espejo. No era ni la quinta parte de vanidoso como lo era Draco, pero Hadrian sabía que era atractivo. La apariencia física no era algo que le importara mucho, pero apreciaba la suya.

Hadrian tomó una rápida ducha, y se lanzó un hechizo para secarse el pelo. Lo cepilló perfectamente y luego lo revolvió un poco. Sonrió al ver su uniforme con el escudo de Slytherin. Se puso la clásica camisa blanca de botones, el obligatorio chaleco gris, y pantalones igualmente grises. Por último se colocó la capa, y la encantó para que picara menos contra su piel. Se puso sus caros zapatos y con rapidez ató las cintas. La tradicional corbata verde y plata de slytherin descansaba sobre su cama, la tomó y la colocó alrededor de su cuello. Envolvió una de las puntas sobre la otra e intentó hacer un nudo con ella, pero quedó confuso cuando vio que se parecía más a un nudo arrugado. Sintió una punzada de tristeza, usualmente Narcissa o Destiny hacían sus corbatas, pero ahora, ninguna de ellas estaba ahí.

Tragó tristemente cuando pensó en Destiny. Se preguntaba cómo estaba lidiando con todo en Gryffindor. Probablemente sus compañeros actuaban como si no existiera. No tenía un buen presentimiento sobre ella siendo una gryffindor, pero por lo menos no era Hufflepuff. Hadrian alejó sus pensamientos, pensando en hablar con ella más tarde.

Aún no sabía qué clases tenía en la mañana ya que todavía no recibía su horario. Hadrian tomó su varita y escaneó la habitación para asegurarse de que no se olvidaba de nada. Satisfecho, abrió la puerta y salió, cerrándola con su varita. Camino tranquilamente hasta la sala común y se dio cuenta de que todos sus amigos se encontraban esperándolo.

"Hemos estado esperando años!" se quejó Blaise al ver a Hadrian. Hadrian rodó los ojos y se sentó en el suave sofá verde.

"Hadrian!" gritó una suave voz. Hadrian miró hacia arriba y se encontró con la mirada desaprobatoria de Daphne.

"¿Qué?" contestó con irritación. Esta de más decir que Hadrian no era una persona que amara las mañanas. Como muchos slytherin, era hijo de la noche, cuando la oscuridad tomaba control.

"Tu corbata!" contestó ella con un tono ácido, alzándolo de su cómodo lugar en el sillón. Murmuró algo inentendible y rehízo su pobre excusa de nudo. Después de quedar satisfecha, le dio un vistazo de pies a cabeza.

"Tu zapato derecho esta desatado," dijo Daphne apuntando al zapato en cuestión. "Supongo que por lo menos sabes cómo atarte los zapatos."

Hadrian hizo una cara, pero se inclinó y ató su zapato. Draco le sonreía burlón y Neville se veía incómodo.

"Vámonos antes de que Snape nos grite," dijo Neville algo impaciente. Hadrian y Draco intercambiaron una mirada y se echaron a reír.

"No te preocupes, Severus no se enojará."

"¿Cómo lo sabes?"

"Bueno, para empezar, es mi padrino," explicó Draco.

"Y no querría hacer enojar a mi padre," añadió Hadrian.

"¿No dijo Draco que eras huérfano?" preguntó Neville alzando una ceja. Hadrian se vio desconcertado por un segundo, un error que sería indetectable para cualquiera… excepto un slytherin. Neville definitivamente lo notó, y sus sospechas tomaron más peso.

"¿Dije 'padre' otra vez? A veces me refiero al papá de Draco como el mío. He conocido a los Malfoy desde siempre," mintió Hadrian sin problema. Pero aun así no convenció a Neville, quien aún se veía escéptico.

"Te diré la verdad cuando sea el momento correcto. No estamos en privado, y me gustaría que mantuvieras esta conversación para ti mismo," siseó Harry tan bajo que sólo Neville pudo escucharlo. Neville vio las caras curiosas de la sala común y asintió.

El grupo camino fuera de la sala común y hacia los corredores de Hogwarts. Hadrian notó que no mucha gente andaba por el castillo tan temprano. Era sereno, y bastante tranquilo sin todo el ruido de los estudiantes yendo de un lado a otro. Hadrian empujó las grandes puertas del Gran Comedor y entró seguido de sus amigos. Cruzó mirada con el jefe de su casa, Severus Snape y éste asintió rígidamente, reconociendo su presencia. Hadrian notó que toda la mesa de Gryffindor estaba vacía, excepto por Destiny Lestrange. Estaba sentada sola, mordiendo tristemente su pan tostado. La copa de jugo de calabaza junto a ella, se encontraba intacta.

Hadrian cambió de dirección inmediatamente, dirigiéndose a la mesa de Gryffindor. Destiny casi se ahoga cuando vio a Hadrian deslizarse junto a ella, y tomó la servilleta para limpiarse, con delicadeza, las comisuras de la boca.

"¿Sí?" preguntó con una cara de confusión.

"Buenos días. ¿Cómo estuvo tu noche en Gryffindor?"

"¿Por qué me sigues hablando? Tú odias a los gryffindor," dijo Destiny volteando la cabeza. Hadrian rió y tiró de uno de sus rizos juguetonamente.

"¿Realmente pensabas que te iba a ignorar porque quedaste en Gryffindor?"

"Bueno… sí."

"Lástima. No puedes deshacerte de mi tan rápido," sonrió ampliamente. "Destiny, eres mi hermana. No voy a odiarte si eres una gryffindor. Además, eres sólo una gryffindor en Hogwarts. Cuando salgamos, volverás a ser la hija perfecta de Bella," recalcó Hadrian.

"Mamá," dijo Destiny, su cara palideciendo. Su cara se llenó de vergüenza, y dejó caer la cabeza entre sus manos. "Me va a odiar."

"Tranquilízate," dijo en un tono apaciguante, palmeando su espalda. "Bella te ama sin importar que. ¿Recuerdas? Eres su pequeño ángel oscuro," soltó una risa ante el apodo que Bellatrix usaba para referirse a Destiny.

"Aún así va a estar enojada. Lo he visto," murmuró Destiny con tristeza.

"Hablando de tú viendo cosas, ¿cómo es que no viste que el sombrero te iba a poner en Gryffindor? ¿No trataste de cambiarlo?" preguntó Hadrian, tratando de cambiar el tema.

"Tu padre me pidió que fuera a Gryffindor," respondió Destiny viendo a la mesa de caoba.

"¿Mi padre? ¿Por qué?"

"Dijo que atraería menos atención si estaba en Gryffindor. Además, así podía mantener un ojo en Potter y otros miembros de la Orden," susurró suavemente, después de asegurarse que nadie estaba escuchando.

"Entonces, ¿eres una espía?"

Destiny asintió y tomó un sorbo de su jugo. "¿Qué tal Slytherin?"

"Lo mejor," respondió Hadrian descaradamente. Dio un vistazo a su alrededor antes de tomar un tono serio. "¿Qué tal te tratan esos gryffindorks?"

Destiny tomó su tenedor y lo clavó con fuerza en su desayuno. Sus nudillos se encontraban blancos por la fuerza con la que sostenía el tenedor.

"Me llaman mortífaga, e insultaron a Bella muchas veces. Una de la niñas incluso puso una rata debajo de mi almohada," dijo Destiny con voz temblorosa, pero su cara estaba vacía de toda emoción.

"Esos bastardos," gruñó Hadrian y se puso de pie abruptamente. Ni siquiera la conocían, y aun así actuaban como si fuera la peor persona del mundo. No importaba que probablemente fuera a convertirse en una de las mortífagas de su padre. Seguía siendo un ser humano. Y nadie merecía ser tratado de esa manera por un simple y tonto prejuicio. ¿Y una rata? Ella estaba en su propia casa, por Merlín! ¿Por qué le harían eso?

Destiny alzó la mano y lo jaló de regreso a su asiento con fuerza. "Para. Estas haciendo una escena. Además, no todos son tan malos."

Hadrian le dio una mirada de escepticismo.

"Es en serio. Los dos Weasley mayores, Fred y George. No son malos. Prometieron ayudarme a vengarme de esas horribles niñas. Y tienen bromas bastante graciosas," insistió Destiny.

"¿Llamas por su nombre a los Weasley?" Hadrian la vio horrorizado.

"Basta! Ya te dije que se portan bien conmigo. Si te hace sentir mejor, creo que son slytherins disfrazados de leones."

"Ningún slytherin usaría un disfraz de león," murmuró Hadrian

Destiny le pegó en el brazo. "Sabes lo que intento decir. Además, parecen mucho más oscuros que ningún otro Weasley.

Hadrian alzó una ceja. "¿Me estas diciendo que dos de los Weasley parecen un poco tenebrosos a tus ojos?" tenía una mirada de diversión en su rostro con la simple idea de un Weasley oscuro.

"No," dijo Destiny, sus ojos desviándose al grupo de gryffindors que entraban al Gran Comedor. "Estoy diciendo que son distintos a los otros Weasels. Sus cerebros son más maliciosos que los del resto."


Oficina del Director (2 septiembre)

Dumbledore se reclinó en su silla y tomó un hondo respiro. Sus manos estaban entrelazadas y sus, usualmente brillantes, ojos se encontraban apagados. Llevó su mirada la pequeña figura de la mujer pelirroja sentada frente a él.

"¿Quería verme profesor?"

Dumbledore asintió lentamente, pero no dijo una sola palabra. Lily abrió la boca pero su voz se vio cortada al ver que las llamas verdes de la chimenea se prendían y la figura de su esposo salía de ahí. James Potter sacudió el polvo de su capa y el hollín que se encontraba en su rebelde cabello. Ambos Potter se veían sorprendidos de la presencia del otro. James abrazó a su esposa, inclinándose un poco para darle un beso en la mejilla antes de sentarse lánguidamente en la silla junto a ella.

"¿Dulce de limón?" ofreció Dumbledore, deslizando un cuenco repleto de dulces amarillos hacia la pareja. James tomó unos cuantos casi de inmediato, pero Lily rechazó la oferta educadamente.

"¿Por qué estoy aquí? ¿y por qué esta James aquí?" preguntó Lily sin rodeos.

"Es acerca de la crisis nerviosa que tuviste ayer en la noche al ver a Hadrian Riddle," explicó Dumbledore.

Lily se paró abruptamente y estrelló las manos contra el escritorio. "Ese era Harry. Mi Harry. Harry Potter."

James se tensó, "¿Harry regresó?" se movía nerviosamente en su silla.

"No. No esta de regreso," dijo Dumbledore.

"Sí lo esta! Yo lo vi con mis propios ojos!" contraatacó Lily.

James puso una mano en el brazo de su esposa para tranquilizarla. "Cariño, Albus ha de estar en lo correcto. Tal vez viste a un niño que se parecía a Harry, pero no creo que haya sido él."

Lily quitó la mano de James de su brazo, ignorando la mirada dolida en la cara de su esposo. "Él esta de regreso! Lo sé!"

"Lily, Harry Potter no ha venido a Hogwarts. Y nunca lo hará!" insistió Dumbledore firmemente.

"¿Qué quieres decir con "y nunca lo hará?"

Dumbledore se paralizó e involuntariamente su mirada se desvió al libro escondido en la estantería.

"¿Quieres decir que fue a otra escuela de magia?" preguntó James.

Lily entrecerró los ojos, escaneando la cara del director. "Albus, ¿dónde esta mi hijo?"

Dumbledore palideció. Este era el momento que había temido por tanto tiempo. Había esperado nunca tener que revelarlo, pero era sólo una ilusión.

"Harry Potter nunca asistirá a Hogwarts o a ninguna otra escuela de magia."

"¿Estas diciendo que es un squib?" interrumpió James con una mirada de confusión en la cara.

"Déjalo terminar, James!" regañó Lily, viendo impaciente al director.

Dumbledore se aclaró la garganta con incomodidad. "Harry James Potter esta muerto."

Un pesado silencio cayó en todos los rincones de la habitación. Lily parecía haber dejado de respirar, e incluso el alegre fénix había parado su bello canto.

"¿Qué quieres decir con muerto?" preguntó Lily en tono glacial. James hizo una mueca al escuchar el duro tono en la voz de su esposa y se encogió en su lugar.

"Ya no esta vivo. Se fue."

"¿Cómo pudiste dejar que esto pasara?" explotó Lily, causando que la planta cerca de ella se envolviera en llamas.

"¿Desde cuando sabes?" preguntó James con cautela.

Dumbledore pareció removerse nerviosamente en su lugar y hundirse más en su silla. "Casi cinco años."

"¿Y no nos dijiste? ¿Por qué diablos nos lo escondiste?! ¿No se te ocurrió que sería algo que queríamos saber?" gritó Lily encolerizada.

"Cinco años…" James contuvo la respiración. "Eso fue cuando lo dejamos con la hermana de Lily."

"Sabía que era una mala idea. Petunia no aprecia ningún tipo de magia. ¿Cómo fue que confié en esa desagradable y horrible mujer para cuidar de mi Harry?!" dijo Lily sin poder contener las lágrimas.

"¿Por qué no nos dijiste?" preguntó James, pero supo la respuesta tan pronto como la pregunta salió de su boca.

"Porque nuestra única esperanza de vencer al Señor Oscuro es Alexander. Y él merece-"

"Toda nuestra atención," terminó James. Entendía las razones por las que el director había guardado el secreto, y para ser sinceros, lo agradecía. Sabía que las cosas hubieran avanzado mucho más lento si Lily hubiera estado triste y lamentando la muerte de Harry durante el entrenamiento.

"No importa! Debiste habernos dicho! Merecíamos saberlo!" estalló Lily.

"Lily, cálm-" comenzó a decir James.

"No me digas que me calme! Tráelo de regreso, Albus!" hipeó Lily, apuntando peligrosamente el dedo al culpable director. "Tráelo de regreso!"

Se desmoronó en su silla, su pequeña figura temblando por los fuertes sollozos. James frotaba su espalda tratando de reconfortarla, pero era en vano.

"¿Cómo murió? ¿Tan siquiera sabes dónde esta enterrado?" preguntó ahogadamente Lily a través de las pesadas lágrimas.

El semblante de Dumbledore se ensombreció aún más y negó con la cabeza.

"Tal vez sigue vivo," sugirió James esperanzado.

"Esta muerto, James! Esta muerto! Mi bebé se fue! Y todo es mi culpa!"

James se ajustó el cuello de la camisa con nerviosismo. "Creo que deberíamos irnos, Albus. ¿Esta bien si Lily toma un tiempo fuera de clases?"

"Por supuesto, James. Todo el tiempo que necesiten."


Aula de Transformaciones (2 septiembre)

"Estúpido Dumbledore y estúpida unidad de casas," murmuraba Blaise mientras su pluma se movía sobre el pergamino. Hadrian reprimió una risa y trató de contener el brillo de diversión en sus ojos cuando el gato gris volteó a verlo. Todos habían soltado quejas cuando les entregaron los horarios durante el desayuno. Ese día tenían Transformaciones con Gryffindor, y doble clase de pociones con Ravenclaw y Gryffindor.

En Transformaciones, se encontraban copiando notas para transformar un cerillo en una aguja. McGonagall sugirió que los que terminaran de hacer notas podían comenzar a practicar el hechizo. Hadrian rodó los ojos ante la fácil tarea; podía hacerlo hasta dormido. Lamentablemente, su padre le había prohibido presumir su poder, asi que por lo menos tenía que actuar como si lo estuviera intentando.

De repente, la puerta se abrió de un golpe y Potter y la Comadreja entraron corriendo. Sus respiraciones estaban ajetreadas y les faltaba el aliento para el momento en que llegaron a los asientos libres en el fondo de la clase.

"Gracia a Merlín que McGonagall no está aquí! ¿Te imaginas su cara si nos hubiera visto llegar tarde?" Weasley suspiró con alivio. Hadrian casi suelta una risa divertida. Los bigotes del gato se crisparon y saltó de la mesa. En unos segundos, la profesora McGonagall se encontraba de pie en el lugar donde antes había estado el gato. Hadrian no pudo contener por más tiempo la risa al ver como la Comadreja se ponía blanco como papel. McGonagall incluso los amenazó con convertirlos en un reloj y un mapa si se les ocurría volver a llegar tarde. 'Nota mental,' pensó Hadrian, 'Nunca llegar tarde a clase.'

Terminó con sus notas y ordenadamente empacó su pluma y tintero. Pasó las páginas del libro de transformaciones, memorizando algunos hechizos que le podrían servir después. Estaba tan ensimismado en el libro que no notó a la profesora McGonagall sino hasta que ésta cerró el libro frente a él con fuerza.

"¿Qué esta haciendo?" preguntó con severidad. "¿Por qué no esta tomando notas o practicando el hechizo?"

"Ya terminé con las notas," contestó Hadrian. Le lanzó una mirada a Potter cuando este tuvo la audacia de reírse.

"Entonces intente el hechizo!" dijo McGonagall con un deje de exasperación en la voz.

"Ya sé cómo hacerlo," dijo Hadrian impaciente, tratando de tomar nuevamente su libro.

"Muy bien, entonces supongo que no le importara mostrarlo delante de toda la clase, ¿o sí?" McGonagall alzó una ceja. "Clase, observen al Sr. Riddle transfigurar el cerillo."

Todos los ojos estaban sobre él mientras se paraba de su lugar y caminaba al frente del salón. Tenía un aire de seguridad que todos admiraban. Le lanzó un guiño a Destiny y sacó su varita. Al diablo con las órdenes de su padre. Hadrian le enseñaría lo poderoso que era.

Murmuró el hechizo con claridad y agitó su varita. Hubo varios jadeos cuando el cerillo se transformó en una perfecta y puntiaguda aguja de plata. Hadrian regresó a su asiento con un aire de suficiencia, tomando su libro de las manos de McGonagall. Los slytherin aplaudieron fuertemente y Potter y Weasley fruncieron el ceño.

Minerva McGonagall apretó los labios, a su pesar, sintió crecer su respeto hacia el pequeño niño de cabellos oscuros e impactantes ojos verdes. "Diez puntos para Slytherin," murmuró casi inaudiblemente.


Aula de Pociones (2 septiembre)

Después de la comida, los slytherin tenían pociones con Gryffindor y Ravenclaw. Draco esperaba con ansias la clase, pues era bien sabido que el profesor Snape detestaba a los gryffindor. Las mazmorras eran frías, y algo lúgubres. Hadrian decidió sentarse junto a Hermione, y se encontraban instalando sus calderos.

La puerta se abrió de un fuerte golpe, y el profesor Snape caminó enérgicamente dentro del aula. Todos los ojos estaban puestos en él y en su magnificente capa ondulante. Hadrian se preguntó si usaba algún tipo de hechizo para lograr ese efecto. Los ojos del profesor de pociones estaban tan oscuros como siempre, y se entrecerraron al recorrer el salón.

"Nadie agitará sus varitas ni hará encantamientos tontos en esta clase," dijo en una suave voz que mandó escalofríos a todos los presentes.

"Ustedes están aquí para aprender la sutil ciencia y el exacto arte de hacer pociones," comenzó a decir lentamente. Hablaba en un tono de voz bajo, por lo que todos se tenían que inclinar hacia delante para escuchar todo lo que decía.

"No espero que realmente entiendan la belleza de un caldero hirviendo suavemente, con sus vapores brillantes, el delicado poder de los líquidos que se deslizan a través de las venas humanas, hechizando la mente, engañando los sentidos," hizo una pausa.

"Puedo enseñarles cómo embotellar la fama, preparar la gloria, e incluso poner un alto a la muerte… si son más que el montón de cabezas huecas a los que habitualmente tengo que enseñar."

"Potter!" dijo Snape súbitamente. "¿Qué obtengo si agrego polvo de raíz de asfódelo a una infusión de ajenjo?" La mano de Hermione se alzó rápidamente pero Snape la ignoró.

Potter enrojeció de vergüenza. "No sé."

Los labios de Snape se curvaron en un gesto burlón. "Claramente, la fama no lo es todo," arrastró las palabras.

"Intentémoslo de nuevo. ¿Qué es un bezoar?" Hermione agitaba la mano en el aire tan alto como podía.

"No sé, señor," balbuceó Potter.

Snape le lanzó una mirada glacial a Hermione. "Siéntese!" gritó.

"Parece que no abriste un libro antes de venir, eh, Potter."

Alexander Potter veía fijamente su escritorio, tratando de no ver al grasiento profesor de pociones a los ojos. Estaba casi temblando de miedo.

"¿Cuál es la diferencia, Potter, entre anapelo y luparia?"

"Dije que no sé, okay!" bufó Alexander. "¿Por qué no le pregunta a Granger? Parece que sabe la respuesta." Con esto varios alumnos rieron y Hermione se encogió en su asiento.

Snape no estaba nada contento, para nada. "Diez puntos menos para Gryffindor por no hacer el esfuerzo de estudiar con antelación." Hizo una pausa antes de sonreír maliciosamente. "Y otros diez puntos menos por su descaro, Sr. Potter."

"Riddle, ¿podría decirle a Potter qué pasa si agrego polvo de raíz de asfódelo a una infusión de ajenjo?"

Hadrian sonrió. "Asfódelo y ajenjo producen una poción para dormir tan poderosa que es conocida como la Poción de los Muertos Vivientes."

"Malfoy, ¿qué es un bezoar?"

"Un bezoar es una piedra sacada del estómago de una cabra, y sirve para contrarrestar la mayoría de los venenos," recitó Draco perfectamente.

"Señor Longbottom, ¿cuál es la diferencia entre acónito y luparia?"

Neville tragó visiblemente y escarbó en su mente en busca de la respuesta. Había tomado el consejo de Flint y había estudiado parte de su libro de texto la noche anterior.

"Disculpe, señor, pero ¿no son anapelo y luparia la misma planta? También se le conoce como Acónito," dijo Neville algo dubitativo. Snape asintió y Neville suspiró con alivio.

Severus Snape volteó la cabeza para observar al resto de la clase. "Bueno. ¿Por qué no están anotando todo?" gruñó. Todos parecieron salir de su estado de miedo paralizante y comenzaron a sacar sus plumas y pergaminos.

"Treinta puntos para Slytherin por venir preparados," añadió Snape sobre el ruido de la clase.

El resto de la clase de pociones se la pasaron haciendo notas sobre la poción del día: Cura para Forúnculos. Cuando Hadrian terminó de copiar las instrucciones se volvió hacia Hermione.

"Mira, sé que eres una Ravenclaw y que la inteligencia y conocimiento son las cosas que más valoras pero, ¿un consejo? No seas una sabelotodo," dijo Hadrian francamente, mirándose las uñas mientras Hermione farfullaba.

"¿Disculpa?" habló Hermione con voz chillona.

"Shh. Habla en susurros si no quieres que Snape te atrape," susurró Hadrian a la vez que aplastaba los colmillos de serpiente. "Hermione, sé que eres muy inteligente. Incluso los profesores ya saben que eres muy inteligente. No necesitas seguir probándolo. Guárdalo para después, cuando sea importante."

Hermione se mordió el labio pensativamente. "¿Qué es lo que quieres decir exactamente?" contuvo el aliento cuando Snape pasó al lado de su mesa, le dio un rápido vistazo a su poción y sonrió. Hermione no estaba segura de si estaba alucinando por los vapores del salón o si realmente había visto a Snape sonreír.

Snape continuó caminando por todo el salón criticando las pociones de todos, excepto las de algunos slytherins. Hubo un fuerte explosión y ambos se voltearon a ver a la persona que había hecho explotar su caldero. Snape frunció el ceño al ver el desastre que había causado la brillante poción verde, en el suelo de las mazmorras. Molesto, conjuró un hechizo y la poción despareció. Sin embargo, el niño que se encontraba preparando la poción se encontraba ahora cubierto de furúnculos rojos, y Snape ordenó a un Ravenclaw que lo llevara a la enfermería. Su mirada se dirigió después a Weasley que estaba riéndose, y comenzó a regañarlo.

"¿Pensaste que podías hacerte el gracioso, Weasley? ¿pensaste que te haría ver bien que el caldero de tu compañero de casa explotara en su cara? Otros diez puntos menos para Gryffindor!"

Weasley se puso rojo y comenzó a balbucear en protesta. Snape sólo alzó una ceja. "¿Debería volverlo veinte puntos?" Weasley negó con la cabeza y se calló de mala gana, decidiendo que sería mejor hundirse en su asiento.

Hadrian se rió por lo bajo y añadió los cuernos de babosas. "A nadie le gustan los sabelotodo. Incluso si sabes la respuesta, no sean tan entusiasta al respecto. Deja que otros tengan la oportunidad, ya que tú sabes la respuesta correcta. Ganarás mucho más respeto si eres una inteligente silenciosa."

Sus ojos se iluminaron. "¿Respeto? ¿las personas me van a respetar?"

Harry asintió. "Las personas verdaderamente inteligentes no necesitan recordarle a la gente que tan listos son. Ya todos deberían saberlo."

"Tienes razón!" Hermione dejó salir una gran sonrisa mientras removía su poción en el sentido del reloj, estando segura de contar hasta cinco. Hizo una pausa en lo que la poción hervía a fuego lento. "¿Puedo contarte un secreto?"

Hadrian asintió, incitándola a continuar.

"Sólo quiero probarme a mi misma. Sé que hay muchas personas que creen que no pertenezco aquí, y quiero probar que están equivocados. Sólo porque soy una nacida de muggles no quiere decir que no pueda hacer las mismas cosas que un mago de sangre pura. Quiero decir, ¿no somos todos igual de alguna manera? Todos tenemos magia…" dijo ella en tono silencioso.

"No te ofendas pero, hay muchos nacidos de muggle que son unos cabezas huecas. Apenas tienen un poco más de magia que los squib o los muggles," remarcó Hadrian.

"Sí, lo sé. Y ellos no merecen tener magia si no la trabajan. La raza mágica comenzará a disminuir si tenemos nacidos de muggles que se niegan a fortalecer su magia," murmuró Hermione. Sus ojos se abrieron y sus manos fueron directo a su boca. "No quise decir eso!" dejó salir en tono mortificado.

Hadrian le dio una sonrisa maliciosa, "Pero es la verdad."


RESPUESTA A REVIEWS SIN CUENTA EN FF

Susy kstorena - Muchas gracias por tu review!... Sí, creo que para todos fue una sorpresa el tener a Destiny en Gryffindor. La va a tener difícil, pero pues son las órdenes del jefe y no hay mucho que se pueda hacer al respecto hahaha. Saludos!

Isis Snape - Tienes razón, así queremos a Draco... es parte de su encanto hahaha...además, sólo tiene 11 años, es pequeño, todavía le falta madurar un poco. Gracias por tu review! nos vemos en el siguiente capitulo!

SALESIA - Pues bienvenida seas! preguntas y suposiciones son siempre bien recibidas hahaha.

Destiny: como te habrás dado cuenta, sí hay un propósito detrás de su selección. Por el momento los gemelos estan de su lado y ahí permanecen. No quiero adelantar nada de la historia, y aunque quisiera, en este caso me temo que no recuerdo qué pasa con los gemelos. Pero definitivamente creo que serían un gran aporte para el lado Oscuro, ya veremos.

Hermione: Bueno, creo que no podíamos meter a todos a Slytherin hahaha al final ibamos a terminar con todos los alumnos en esa casa menos Alexander y Ron hahaha. Pero si, yo creo que Hermione es un águila 100%, y claro, también hará su aceptación en el lado oscuro un poco más aceptable.

Neville: Exacto! Neville ha encontrado en los Slytherin mejores amigos de los que había tenido antes (si es que tenía). El cambio de Neville es notorio más no completo, sí, las palabras de Hadrian y el resto lo ayudaron a darse cuenta de algunas cosas, pero aun así todavía es el niño inseguro, le queda algo de camino que recorrer, pero creo que al estar en Slytherin será mucho más rápido.

Lily: Bueno, no fue a casa de Petunia, pero de que ya se enteró de que su hijo esta muerto eso es por seguro. Siempre he creído que a pesar de todo Lily le tenía cierto afecto a Harry (aun así la odio por todo lo que le hizo), y creo que eso es lo que la ayudó a ver a Harry detrás del disfraz de Hadrian. En fin, nos seguimos leyendo!

Babyday25 - Como has visto, Hadrian no dejará que Hermione se convierta en una sabelotodo, ya se hizo cargo de hacerle entender que así no va a llegar a ningún lado!... La verdad esa es una de mis escenas favoritas, sobretodo porque realmente si hay algo que me molesta mucho de Hermione es que sea una sabelotodo y que siempre quiera tener la razón. Pero bueno, eso cambiará (hasta cierto punto) ahora que tiene nuevos amigos :D. Nos vemos en el siguiente capitulo!

Daenerys Black - Muchas gracias, qué te puedo decir, LoveMyRomance al parecer también ama Slytherin (como muchos de nosotros hahaha), ha traducido nuestro amor a palabras :D... Nuestra querida Destiny tiene una misión, no estés triste por ella, sabe cómo defenderse... o aprenderá, eso no lo dudes. Valar Morghulis.

Mafe - Hola! hahaha todos queríamos eso, pero Voldy tiene otros planes y me temo que tendremos que ver a Destiny ser toda una leona hahaha


Eso es todo por hoy mis queridos lectores, les agradezco mucho sus reviews y su apoyo!... espero que les haya gustado el capitulo y no olviden dejar todas sus dudas y comentarios!

ana karen malfoy