Capítulo beteado por: Yanina Barboza (Betas FFAD)

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Capítulo 11

POV Edward:

—Gracias, Bella —le dije a mi amada.

Ella se encontraba doblando la ropa y acomodándola en la maleta. Eran las 7:00am y en una hora más debíamos de tomar el avión para regresar a Forks.

— ¿Por qué? —dijo depositando la última prenda de ropa en la maleta.

Me acerqué a ella, cerré la maleta y le di un beso en la mejilla.

—Por hacerme el hombre más feliz del mundo —le sonreí.

—Bueno, pues no hay de que —sonrió.

—Tenemos que irnos a desayunar ya, no quiero que te mal pases.

—Okay, ya terminé. ¿A dónde vamos a ir a desayunar? —me preguntó.

—No quiero que tengas antojos y no me lo digas. Y vamos a desayunar en un restaurante que vende comida muy rica. ¿Qué se te antoja comer?

— ¿Comida china?

—Lo que tú quieras, amor. —La besé.

—No me consientas tanto, Edward.

—Todo lo hago por ti y por mi princesita —le dije acariciando su vientre.

—Aún no sabes qué será —me regañó.

—Pero eso no significa que no pueda hacerme ilusiones —le respondí.

—Vámonos ya. Hay que fijarnos si Alice ya se levantó, hay que llevarla a comer también.

—Íbamos a pasar por ella ahorita.

Salimos de la habitación los dos juntos. Yo la tenía tomada de la cintura, la que en unos cuantos meses más iba a desaparecer. Al salir de la habitación pude notar que Alice también estaba saliendo de su cuarto.

—Alice —la llamé.

—Edward —me contestó—. ¿Qué pasa?

— ¿A dónde vas? —le pregunté.

—Iba a ir a desayunar, aquí, en el hotel.

—Ves, Bella, ella no nos iba a esperar —le dije volteando a ver a Bella.

—Ya me di cuenta —se rieron las dos.

—Alice, te tengo una súper noticia… —empecé, pero Bella me interrumpió.

—Edward, Alice ya sabe. Ella me acompañó.

— ¿Le dijiste primero a Alice que a mí? —le pregunté exaltado.

—Te dije que así sería, Edward —me dijo Alice.

—Necesitaba que alguien me acompañara, Edward. Recuerda que tú casi ni estuviste en la semana.

— ¿Ahora yo tengo la culpa? —le reclamé.

—Claro que no, y por cierto, ¡no me grites!

— ¡No te estoy gritando! —La verdad sí lo estaba haciendo.

—Edward, cálmate. No hay razón para que te exaltes.

Alice me tomó del hombro y yo le tiré la mano para irme de ahí. No podía creer que Bella no me haya dicho nada a mí, si yo era el padre.

—Edward, ¿a dónde vas? —me preguntó gritando Alice.

Volteé para contestarle y vi a Bella llorando. Me partía el corazón verla así. Ella no podía llorar, eso le hacía mal a ella y al bebé. Me arrepentí de haberme comportado como un tonto con ella y gritarle. Di marcha atrás y volví con ella para abrazarla.

—Bella, perdóname. Soy un tonto. —Ella me tomó de la cintura y rompió a llorar como magdalena.

—Eres un tonto —me confirmó Alice—. Recuerda que ella en su estado es sentimental.

—Lo sé y de verdad, Bella, perdón. No llores, por favor, no me gusta verte así. Vamos a comer la comida china que querías, ¿sí? —le rogué.

Ella asintió entre lágrimas y la tomé del mentón para levantarle la cara. Le limpié las lágrimas que había derramado por mí.

—Vamos, Bella, ¿sí? Hay que comer mucha comida china. —Me ayudó Alice. Lo bueno es que ella siempre me apoyaba en todo.

—Okay, vamos —contestó Bella.

—Te amo, y perdóname otra vez. —La tomé de la cara con las dos manos y me acerqué para besarla. Ella volteó la cara y Alice y yo nos reímos.

—Tengo mucha hambre, vámonos ya. —Amaba que Bella hiciera pucheros. Pero la amaba más a ella, sin duda alguna. Alice se volvió a reír.

—Vámonos pues. —La tomé de la mano y seguimos a Alice hasta abajo. Bajamos por el elevador y llegamos hasta el primer piso del hotel.

— ¿A dónde iban a ir? —nos preguntó Alice.

—Íbamos a ir a un restaurante que hay por aquí cerca a comer comida china. Bella tiene su primer antojo.

—Los antojos le llegaron el miércoles, Edward, cuando estábamos en el centro comercial. Bella se comió más de tres helados, una ensalada Cesar, dos paletas de hielo y una ensalada de fruta.

—Bella, me vas a mandar a la ruina —bromeé.

—Lo siento —se disculpó.

—Ten por seguro, Edward, que la bebé no saldrá con cara ni de helado, ni de ensalada Cesar —continuó con el chiste Alice.

—Ni mucho menos de comida china —le seguí su juego.

—Claro, claro —las dos se rieron.

—Pero, oye… ¿Dijiste "la bebé"? —le pregunté.

—Yo quiero que sea niña, ¿y tú?

Le abrí la puerta del auto para que Bella subiera al frente conmigo y a Alice para que fuera a sentarse atrás.

—También, quiero que sea una nena de papá —le presumí.

—Y verás que así será.

.

.

.

Fuimos a comer al mejor restaurante de Anchorage. Bella estaba muy feliz comiendo ahí, nunca la había visto comer tanto. Nuestra comida fue muy rápida, pues solo teníamos una hora.

Volvimos al hotel para tomar nuestras maletas. Nos habíamos retrasado, por eso cambié el horario de nuestro vuelo para las 9:15am, ya faltaban solo 15 minutos así que ya nos encontrábamos cerca de la sala de vuelo. Tomamos el avión que nos tocaba rumbo a Seattle, de ahí pasaríamos por Port Ángeles y de ahí, por fin, llegaríamos a nuestro destino: Forks.

Como dije, el viaje en avión fue muy rápido, solo tardamos 4 horas. Llegamos a Seattle a la 1:20pm, de ahí tuvimos que esperar 10 minutos a que llegara el chofer, quien nos recibió con un cordial y amistoso saludo. Billy era un señor como de unos 45 años, que tenía trabajando más de 25 años en la familia. Con decir que cuando yo nací, él ya trabajaba para la familia. Conoció a mi padre desde que eran unos jóvenes. Él me llevaba al colegio todos los días. Tardamos dos horas más de viaje desde Seattle a Port Ángeles. Nos fuimos por la misma ruta por la que habíamos pasado para irnos. En todo el camino nadie habló, Alice venía pegada a su celular, después leyó com revistas que se encontraban en el auto. Bella se había quedado dormida en mi regazo, y yo solo la miraba dormir. Se veía tan tranquila dormida, te contagiaba las ganas. Cerré mis ojos y recargué mi cabeza en su pelo. Se podía pensar que me había dormido, pero después sentí que el auto se detuvo. Abrí mis ojos y Alice me tocó el hombro y empezó a susurrar.

—Edward, ya son las 5:10pm, ya llegamos a la casa. Despierta a Bella para que juntos den la noticia de que habrá un nuevo miembro en la familia —sonrió, y no pude evitar hacer lo mismo.

—Un nuevo miembro —repetí sus palabras—, yo pensé que el primero en darlo sería Emmett o Jane.

—La verdad, yo también lo pensé. Pero no fue así, así que tú debes de encargarte de decirlo —me aconsejó.

—Bella, despiértate —le susurré delicadamente en su oído. Ella abrió los ojos rápidamente—. No te asustes, pero ya llegamos. Debemos decirles a todos la gran noticia.

— ¿Qué hora es?

—Las 5:15pm —contestó Alice a una pregunta que ni le habían realizado a ella.

—Gracias, Alice —le agradeció mi Bells.

—Me iré bajando para reunir a la familia en el vestíbulo.

Alice abrió la puerta del carro para bajarse, pero la retuve hablando.

—Alice, no les digas nada, por favor —le pedí.

—Claro que no, Edward. Solo les diré que pasen un rato al vestíbulo para recibirlos. Se supone que ahorita deben de estar comiendo.

—Llegamos en buena hora, entonces —le respondió Bella.

Mi hermana consentida se rio y se bajó del carro. Nosotros la seguimos tres minutos después. Al entrar a la casa, nos fuimos directo al vestíbulo y, sí, efectivamente toda la familia estaba reunida. Emmett y Jane se encontraban sentados en el sillón, Leah y Alice estaban detrás de ellos parados. Mis padres se encontraban parados, pero a otra distancia.

— ¿Cómo les fue, hijos? —nos preguntó mi madre.

—Muy bien, Esme, gracias —le contestó cordialmente Bella. Me gustaba que mi Bells se hubiera encariñado tan rápido con toda mi familia.

— ¿Pudiste cerrar el contrato con la familia Denali? —preguntó Emmett.

—Gracias a Dios, todo salió como lo pensamos.

—Bella, ¿no te pusiste celosa por Kate? —empezó con sus estupideces mi hermano.

—Ella no tiene ningún motivo para estar celosa de Kate, Emmett. Edward la ama mucho y jamás la traicionaría —le comentó Leah.

Me sorprendía que mi hermana hiciera eso. Parecía que a Leah no le caía muy bien Bella, pero con esto nos demostraba que vivíamos equivocados.

—Efectivamente, Leah, jamás la traicionaría —le respondí.

—Espero que se la hayan pasado bien. Anchorage es un lugar muy bonito, ¿verdad Bella?

—Sí. No terminé de conocerlo porque Alice no quería salir del centro comercial. —Bella rodó los ojos y todos se rieron.

—También le hiciste la vida imposible allá hija. —Mi papá volteó a ver a Alice que se estaba riendo mucho.

—Basta de chistes, digan lo que van a decir ya —nos dijo Alice.

Todos guardaron silencio para dejar que habláramos.

— ¿Nos van a decir algo? —preguntó Leah.

—Sí, bueno, lo que queremos decirles es que… —empezó Bella.

—Bella, está embarazada. Tiene un mes, dos semanas y dos días de embarazo —solté la sopa de una vez por todas. Todos se nos quedaron viendo shockeados por la noticia. Emmett y Jane estaban con la boca abierta. Leah se levantó y yo pensé que era para retirarse, pero al contrario, ella se acercó a Bella para abrazarla y darle un beso en la mejilla.

—Muchas felicidades, Bella. Espero que este nuevo miembro una más a la familia. —Se dirigió a mí para abrazarme.

—Gracias, Leah —le contestó Bella.

Después Jane vino a abrazarme a mí, mientras que Leah seguía platicando con Bella.

— ¡Felicidades, hermanito! Serás todo un súper papá, aunque obvio, no mejor que el nuestro —me felicitó Jane.

—Gracias, Jane. —La seguí abrazando, pero después Emmett la hizo a un lado para cargarme. Tenía años que no hacía eso.

—Hasta que le atinaste, Edward —empezó a bromear—. Te felicito hermano. Ahora sí que vas a festejar el día del padre —me recordó.

—Lo sé —los dos nos reímos mucho, hasta que llegó mi padre que me abrazó. Noté que mi madre, Alice, Jane, Leah y ahora Emmett se encontraban felicitando a Bella.

—Hijo, ya era hora que supieras todo el esfuerzo que nosotros hemos hecho al educarte, sé perfectamente que tú y Bella lo harán muy bien. Sabes muy bien que a mí me encanta la idea de ya ser abuelo. Te deseo que tu nueva familia crezca más y con mucha salud.

—Papá, ustedes siempre serán mi familia, junto con Bella y ahora con mi bebé. Y espero que yo también sea un buen padre como tú lo has sido siempre con nosotros.

—Ya verás que sí, hijo, ya verás que sí. —Me palmeó el hombro y mi madre vino a echarse, llorando, a mis brazos.

—Mi Edward, ya eres todo un hombre. Pronto serás padre y me harás abuela. Sé muy bien que ustedes serán unos excelentes padres. Les deseo de todo corazón que desde ahora sean muy felices, más de lo que ya lo son. Sabes que siempre podrás contar conmigo, y que siempre estaré ahí para apoyarte a ti, a Bella, y al nuevo Cullen que se aproxima.

—Cullen-Swan —interrumpió una voz que al principio no reconocí.

Volteé para ver quién era, y efectivamente eran mi suegro y mi suegra. Mi madre se separó de mí y dejó que Charlie me felicitara.

—Muchas felicidades, hijo, sé que lo harán muy bien —me dijo.

—Gracias, Charlie —le contesté.

—Ah, Edward, muchas felicidades, hijo, me alegro tanto por ustedes —me felicitó mi suegra, Renée.

Todos terminamos de comer. Bella y yo pasamos a nuestras habitaciones. Ella empezó a desempacar la ropa, pero yo le tomé la mano para que dejara de hacer eso y me pusiera atención a mí.

—No hagas nada, amor, mejor mírame a mí. —Bella me volteó a ver con los ojos vidriosos.

—Te amo —me dijo mientras unas lágrimas se corrían por sus mejillas.

—Yo también te amo, y no tienes ni idea de cuán grande es todo ese amor. Te amo y jamás dejaré de hacerlo. Y espero morir diciéndotelo.

—No hables de muertes, Edward, por favor.

Posó sus manos sobre debajo de mi nuca, para después enredar mis cabellos con sus dedos. Ella sabía muy bien como me hacía poner que hiciera eso. Sentí que una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo. La empecé a besar muy tierna y dulcemente. La solté un poco para dejarla reposar sobre la cama y después mirar el reloj. Al parecer la comida con mi familia había pasado a cena, pues ya eran las 9:15pm. Me quité los zapatos y me agaché para quitarle las zapatillas a Bella. La ayudé a desabrochar su vestido mientras la besaba. Ella por otra parte me quitaba el cinto y me desabrochaba el pantalón. Dando algunas pataditas logré quitarme el pantalón. Ya no tenía ropa interior ni mi camisa azul de botones, al parecer Bella había logrado desnudarme primero que yo a ella.

—Tramposa —le dije en su oído.

—Pero así me amas.

Le mordí el lóbulo de su oreja derecha y sabía como se ponía si hacía eso. Los besos fueron subiendo de tono, hasta que ya me encontraba en el centro de la cama entrando dentro de ella. Como siempre, mi Bella, gemía mi nombre y me arañaba la espalda. Como siempre, nuevamente, se dio cuenta que me dolían sus rasguños, entonces decidió arañar una almohada.

— ¿Vas a romper otra almohada? —le dije entre risas.

Ella se giró y se subió arriba de mí. Empezó a moverse de una manera que yo desconocía de ella. Bajó su cara hasta mi pecho para empezar a besarlo de una manera que, nuevamente, desconocía de ella. Empezó a succionar cada parte de mí hasta que dejó miles de marcas que mostraban que ella estuvo ahí. Empezó a mover sus caderas hasta que consiguió una manera en la que ella también podía divertirse.

—Te amo —le dije besando su cuello.

—Y yo a ti —me respondió.

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Cha cham! Aqui esta el capitulo ya, no me manden a los vulturis para asesinarme. La actualizacion ya no sera todos los dias, sino los Lunes, Miercoles y Viernes. En el caso de hoy fue porque hubo un pequeño problema.
Agradezco infinitamente a mi hermosa beta, Yanina, gracias nena, eres un amor ;)

Yo las amo a ustedes & les mando muchos besos & bendiciones :D
LullabyCullenCiprianoHale~