Un capítulo más antes de terminar el año y sólo me queda decir que el penúltimo de esta historia. El siguiente es el capítulo final. Por fin :)
¿Primer amor?
Bien se suele decir que los años nunca pasan en vano. O al menos la frase podía aplicar perfectamente a la relación entre Britta y Jansen, ya que ambos llevaban bastantes años como novios formales y el montañero tenía que contarle algunas de sus recientes inquietudes a Kristoff. Cinco años habían pasado desde que su "amiguito" lo había ayudado en sus intenciones de conquistar el corazón de su amada parlanchina y las asperezas entre ellos habían terminado desde entonces. Tuvo que corregir y ordenar sus pensamientos al pensar en él como "amiguito", Kristoff ya no era un niño, inclusive resultó ser más alto que Jansen y muchos de sus compañeros de trabajo. A pesar de contar con dieciocho años, Kristoff siempre se veía mayor de lo que aparentaba.
- "¡Ey! Amigui… perdón, Kristoff ¿cómo van las cosas?"- dijo Jansen animado.
- "Dímelo tú ¿por qué tienes esa cara?"- comentó Kristoff extrañado.
- "¿Qué cara?"- Jansen no era bueno disimulando la emoción que sentía ese día, pero la verdad era que deseaba que el chico preguntase la razón de su buen humor.
- "La que has tenido desde el día de hoy. Pareces tonto."- eso molestó un poco a Jansen, para ser tan joven, Kristoff era lo bastante gruñón para exasperar a cualquiera.
- "Con ese carácter nunca conseguirás novia."
Kristoff sólo se encogió de hombros y no hizo más comentarios. Jansen pensó que no tenía remedio.
- "Bueno, con respecto a tu pregunta, estoy feliz por esto."- lo dijo mientras de su bolsillo sacó una pequeña caja de terciopelo, al abrirla un hermoso anillo relucía incrustado en su interior.
Nuestro "pequeño" montañero se sorprendió por un instante.
"- ¿Qué ocurre? ¿Me estás pidiendo que me case contigo?"- Kristoff bromeó un poco para variar.
- "No es para ti, bobo. Hoy le propondré matrimonio a Britta. Sólo quise compartir la buena noticia contigo, señor corazón de hielo."
- "¿Y si te dice que no?"- el chico parecía más absorto en su trabajo que en lo que su amigo le decía.
- "No me dirá que no."
- "¿Cómo lo sabes?"
- "Sólo lo sé. Ella es la chica ideal para mí, también se lo pediré en el lugar y momento perfecto. La fiesta de máscaras de esta noche."
Eso dejó a Kristoff algo intrigado.
- "Creí que esa fiesta se había cancelado desde hace años, además nadie puede entrar al palacio ¿cómo es que habrá una celebración así de nuevo?"
- "En esta ocasión no la organizan sus majestades, sino el pueblo de Arendelle, aunque el palacio tenga cerradas sus puertas, la fiesta será en la misma plaza. Los reyes han salido de viaje fuera del reino por un tiempo, así que es el momento precido para que ellos en específico no se enteren. Todos han acordado guardar este secreto, la gente necesita un poco de alegría de vez en cuando, los caprichos de ellos esta vez no tendrán nada que ver. Tú también deberías venir, tengo una máscara extra por si te animas. Incluso puede que conozcas a la chica de tus sueños, como yo con Britta."
- "¿Si lleva máscara cómo podré saber si es la chica de mis sueños? Eso suena tonto."
- "Kristoff, no te enamoras de la apariencia de la persona, sino de su forma de ser. Inclusive de sus desperfectos. Es difícil de explicar."
- "La verdad no tiene importancia, si tu sientes que Britta es la indicada, estoy seguro que todo estará bien. Creo que si inclusive amas sus desperfectos no hay nada que temer."
Jansen se alegró ¡Por fin unas cuantas palabras de aliento de Kristoff! Tenía que insistir en su idea de que debía estar ahí.
- "Te estaré esperando entonces."
- "¿Cómo sabes que iré?"
"Lo harás, de lo contrario estarás solo toda tu vida. Te lo aseguro."
"No estoy solo, tengo amigos."
No pudo saber con certeza si Jansen lo había escuchado mientras se alejaba, aunque al parecer alguien se encontraba un poquito emocionado con la idea de ir a la fiesta ya que pudo sentir el golpecito que Sven le dio en el hombro.
- "¿No me digas que quieres ir?"
- "Por favooor, me comportaré."- dijo Sven. Él podía ser muy persuasivo cuando se lo proponía.
- "Está bien, iremos. Y nada de comerse todas las zanahorias que encuentres a tu paso ¿entendiste?"
- "Entendido."- contestó Sven dando un gran salto de alegría.
No tenía nada de malo relajarse de vez en cuando, sólo que algunas veces a Kristoff le costaba admitirlo frente a los demás.
- "¿Seguro que esta es una buena idea Britta? Alguien podría descubrirnos."
- "No se preocupe princesa, lo único que debe cuidar es de no perder su máscara y todo saldrá bien. Le aseguro que esta será la mejor noche que haya tenido en años."
- "En verdad, lamento todas las molestias que te he ocasionado al pedirte esto."
- "No ha sido ninguna, usted por fin podrá caminar por el pueblo, conocer a su gente ¡comer todo lo que quiera del banquete! Esa es la mejor parte."
Para la princesa Anna, Britta era de cierta manera, su único contacto con la vida exterior. De vez en cuando se escribían cartas y, debido a la nula discreción de Britta, fue que se enteró de la fiesta de máscaras que se organizaría esa misma noche en el pueblo. No podía dejar pasar la oportunidad de pedirle que la llevara consigo. Aunque al inicio se mostraba reticente a correr riesgos, Anna le aseguró que debido al viaje de sus padres, varios guardias de palacio habían partido con ellos, por lo que la seguridad en el castillo se había reducido. Ella tuvo salir sin ser vista por la cocina para posteriormente escapar por la puerta trasera del palacio. Estaba emocionada por esa noche, por primera vez en mucho tiempo, vería un cielo estrellado fuera de su habitación. Esa noche, tenía la intención de dejarse llevar y sorprender por el mundo que tanto ansiaba conocer.
Kristoff se encontró con Jansen una vez que el sol se había metido. Era la primera vez que se encontraba de noche en el pueblo desde que su padre lo había llevado hacía ya muchos años a la fiesta de la presentación de la pequeña princesa Anna. Los pocos recuerdos que aún lograba conservar lo hicieron sonreír. Le hubiese gustado que él estuviese ahí en ese instante para ver las luces, escuchar la música e ir a bailar con la demás gente. La voz de Jansen interrumpió sus pensamientos.
- "¡Mira allí está Britta! Lo deduzco por su máscara, esa me dijo que usaría. Y trae a una amiguita para ti."- Jansen le dio unos golpecitos a con el hombro a Kristoff.
- "Deja de comportarte así, ya me siento lo suficientemente ridículo usando una máscara tan tonta. Tengo ganas de quitármela."
Jansen al parecer no escuchó las protestas de su pequeño amigo.
- "Escucha, tú puedes ir con la chica mientras me dejas a solas con ella ¿de acuerdo?"
- "Claro que no, yo tengo planeado ir con Sven para conseguir algunas zanahorias ¿verdad Sven?"- Kristoff se dio cuenta de que su reno había desaparecido.
- "¿A dónde se fue tu reno?"
- "No tengo la menor idea."- prometió que se comportaría y escaparse para ir en busca de zanahorias es lo primero que hacía. Había engañado a Kristoff para que lo llevara y ahora lo dejaba solo, Sven no tenía remedio para su glotonería.
Kristoff seguía buscando con su mirada pero no había rastro de su peludo amigo. En ese momento llegó Britta a alcanzarlos.
- "Por fin los encontramos a ustedes dos, les presento a mi… mmm… prima… An… An…"- Britta tenía dificultades para recordar el nombre de su invitada.
- "Ania."- dijo la chica que la acompañaba. Kristoff vió como la chica se golpeó la frente con la palma de la mano, y la escuchaba murmurar incoherencias, al parecer hablaba consigo misma.
- "Ania, Ania ¿qué clase de nombre es ese?"- se repetía una y otra en voz baja.
- "¿Te encuentras bien?"- preguntó Kristoff desconcertado.
Britta palideció de repente.
- "Claro… claro que… ella está bien, excelente… es sólo que… que…es algo tímida."- era la primera vez que escuchaba a Britta tartamudear tanto.
- "Nunca me dijiste que tenías una prima pequeña"- dijo Jansen.
- "Es que… la acabo de conocer."- dijo Britta muy nerviosa.
- "Es cierto, nos acabamos de conocer porque nuestras madres no se hablaban y yo vivía muy, muy lejos de aquí ¿verdad?"- Ania había creado una fachada para Britta.
- "Es cierto, nuestras son madres también son primas y se odiaban… así que en realidad, Ania es más bien mi prima segunda, por eso nunca te hable de ella, cielo."- contesto Britta a Jansen con una sonrisa temblorosa.
- "Muy bien… creo que entiendo ¿quieres ir a bailar?"- honestamente ese tipo de detalles no le preocupaban mucho a Jansen esa noche, lo que en verdad estaba en sus pensamientos era la pequeña gema que guardaba celosamente en sus bolsillos esa noche.
"Por supuesto que me encantaría."- Britta contestó emocionada.
"Oye, un segundo…"-Ania protestó.
"Te dejo en buenas manos, prima."- dejo a Ania nerviosa en medio de la muchedumbre y en compañía de un gruñón como Kristoff.
A pesar de que no podía ver mucho a través de la máscara que usaba, Ania suponía que el chico debajo eso era guapo. O al menos eso le gustaba pensar.
- "Gracias por el algodón de azúcar por cierto."- dijo ella mientras se lo terminaba.
- "No es nada, después podemos ir a ese puesto de allá. Te gustaran sus pasteles."
- "¡Pasteles! ¡Los adoro! Espero no molestarte con este paseo, me has mostrado ya casi todos los rincones de la plaza. Esto se siente como una cita o algo así."
- "¿Una cita? ¡No! Es que estoy buscando a un ren…"- Kristoff se detuvo por un momento al ver a la chica a los ojos y se sonrojó. Podía ser una cita ¿por qué no? Ella disfrutaba de su compañía y él de la de ella. En eso consistía una cita básicamente, o al menos eso le había dicho su familia troll. Ania pareció no darse cuenta que él estuvo a punto de meter la pata.
- "La verdad es mi primera cita con un chico."
- "La mía también."- dijo Kristoff aún con la cara roja de pena.
Por el resto de la noche se olvidó de buscar a Sven entre los puestos y se dedicó a divertirse con Ania, comieron todo lo que quisieron e inclusive, justo como años atrás al lado de su padre, Kristoff vio el cielo iluminarse con los fuegos artificiales junto con ella.
- "Por cierto, no me has dicho tu nombre."- dijo ella.
- "Es cierto ¡qué falta de cortesía la mía! Mi nombre es..."- en ese momento alguien cayó encima de él.
- "¡Me dijo que sí!"- era Jansen que no cabía de la emoción.
Cuando volteó a ver a Ania, ella estaba tomada de la mano de Britta quien también gritaba de emoción.
- "¡ME VOY A CASAR, ME VOY A CASAR, ME VOY A CASAR!"
- "Tengo que ir a decirle esto a mi tía Isolda ¡vamos!"- Britta la tomó de la mano y se fue corriendo con ella en medio de la plaza.
- Jansen seguía demasiado feliz, esta vez Kristoff no podía culparlo. Él por alguna extraña razón, también se sentía contento.
- "¡¿Cómo que ya se fue?!"- Kristoff estaba sorprendido.
- "Te dije que ella venía de un lugar lejano, Kristoff."- Britta intentó calmarlo.
- "¿De qué lugar?"
- "No lo conocerías aunque te lo dijera Kristoff, además ¿para qué quieres saberlo? ¿acaso te enamoraste de ella?"
- "Por supuesto que no, es imposible enamorarse de alguien a quien acabas de conocer."
-"¿Entonces?"
- "Se fue sin que pudiera decirle mi nombre. Es todo."
- "Yo se lo diré cuando le escriba la próxima vez."
- "De acuerdo, pero ¿tú crees que algún día vuelva?"- antes de que Britta contestara su pregunta, fue interrumpida por un mercader con una expresión sombría.
- "¿Acaso no saben ya la noticia?"- les preguntó a ambos.
- "¿Qué noticia?"- habló Kristoff.
- "Sus majestades han naufragado, no se sabe nada de ellos. Probablemente han muerto en el mar."
La más afectada fue Britta, quien se quedó sin habla. Parecía estar pensando en algo o alguien.
- "¿Estás bien Britta?"- Kristoff quiso hacerla reaccionar.
- "Sí, es sólo que tengo que ir a ver a una buena amiga al palacio."
- "No creo que te lo permitan, ahora más que nunca nadie puede entrar. Quieren que respeten el dolor de las princesas. Debe ser una noticia terrible para ambas."
Nadie dijo nada más. Ese fue el tema durante todo el día entre la gente del pueblo. Kristoff veía a Britta muy decaída y prefirió retirarse, el ambiente era bastante sombrío. Pensar que esas personas a quien vio en un palco hace ya tantos años habían muerto, él entendía en cierta forma cómo se debían estar sintiendo las princesas. A la vez también se encontraba triste por otra cuestión, puede que nunca volviese a ver a Ania, pero ¿nadie puede enamorarse de alguien a quien acaba de conocer? ¿cierto?
