¡Konichiwa! Bueno pues…ando un poco deprimida con eso de la influenza aquí en México…espero que no llegue a Jalisco…bueno, ya volvamos al fic. Quiero que sepan que hoy es 29 de Abril del 2009, haha ya sé que no es la fecha en que están leyendo este capítulo, pero es el día en que lo escribí, esperando que para ese entonces, esa horrible enfermedad ya se haya ido.
Disclaimer: Todo lo relacionado a Naruto es propiedad del grande y todopoderoso Masashi Kishimoto.
Capítulo 10. Un viaje a Konoha.
Era una mañana fría en el bosque más cercano a Konoha…
-¿Y qué piensan hacer? –preguntaba un hombre a sus compañeros en una oscura cueva.
-Ya hemos visto la fuerza y capacidad que tienen sus ninjas, ahora sólo idearemos un plan y ¡atacaremos con todo!
Muchas risas de maldad se escuchaban logrando formar un eco a través de las rocas.
-o-o-o-
La mañana también era fresca en Sunagakure, un nuevo día se presentaba en la aldea. Haruka estaba completamente dormida, por no haber descansado mucho o nada durante los últimos días. Estaba acostada sobre tres almohadas con un brazo colgando y la boca ligeramente entreabierta.
-o-o-o-
Los hermanos Sabaku No se estaban preparando para la misión que hace poco Baki les había indicado, aunque…no sucedía lo mismo con la otra ninja.
-Se va a hacer más tarde –decía Temari-. ¿Dónde está Haruka?
-De seguro ha de estar cambiándose –respondió Kankuro-. Iré a ver.
El castaño subió las escaleras y se detuvo afuera de la habitación de la chica.
-¡Haruka! –dijo mientras golpeaba la puerta con fuerza-. ¡Ya es tarde!
Ella despertó asustada, cayendo al suelo boca arriba y golpeándose.
-Lo mataré….juro que lo mataré… -pensaba mientras se sobaba la cabeza.
Se levantó con pesadez y salió de su habitación, traía un pequeño short y una blusa sin mangas que utilizaba como pijama, su flequillo estaba levantado del lado izquierdo, demostrando que tuvo un serio problema de "almohadazo" (con almohadazo me refiero a que la almohada se le quedó marcada y el cabello se le alborotó XD). Arrastraba las piernas, y se tallaba los ojos para que no se le cerraran mientras bajaba.
-Kankuro… -decía ella-. Más te vale que esto sea importante.
Seguía con la mano en la cabeza y los ojos entrecerrados, hasta que en la sala se encontró con los hermanos, cambiados, arreglados, etc., etc.
-¿De qué me perdí?
-¡Pensé que ya estabas despierta y arreglada! -exclamó Temari.
-Pues de hecho estoy despierta y perdóname por con cumplir con tus expectativas, no he dormido en días y ¡nadie me avisó que tenía que levantarme temprano! ¿Por qué tanto alboroto?
-Una misión –Kankuro se veía más serio de lo normal para Haruka.
-¿Una misión?
-Vamos a ir a Konoha –respondió Temari.
-¿Konoha? –volvió a preguntar la chica.
-Sí, la Aldea Oculta de…
-Ya sé cuál aldea es –contestó interrumpiendo-. Sólo quiero saber por qué hay una misión en Konoha.
-Tres ninjas fueron vistos con anterioridad en las inmediaciones –aclaró el castaño.
-¿Y qué con eso?
-Que esos ninjas eran similares a los que vinieron a Suna hace poco, no llevaban bandanas protectoras de ningún tipo. Algunos ANBU de Konoha lograron interceptarlos a tiempo, pero al parecer sólo estaban allí para espiar cuál era la condición de la villa y para colmo escaparon, varios Jounin los han buscado, aún así no han logrado encontrarlos.
-¿Y para qué quieren que nosotros vayamos?
-Vaya que saliste preguntona –siguió el marionetista.
-Imbécil. Sólo responde, ¿quieres?, no te cuesta nada.
-Se nota que todavía no sabes nada de la aldea –Kankuro tenía una mirada un poco fría-. Tenemos una alianza con Konoha y es nuestro deber ayudar. Partiremos ya mismo.
-De acuerdo. Pero…yo me puedo quedar a dormir.
-Tú vienes con nosotros –dijo Temari-. Fue orden directa del consejo.
-Que raro… -respondió ella con sarcasmo-. Regreso en un minuto.
Después de terminar de arreglarse, los cuatro gennins se prepararon para salir.
-Si nos apresuramos llegaremos en menos de dos días –dijo Temari.
-o-o-o-
Y así emprendieron su viaje. El inicio estaba relativamente callado, sobretodo por el hecho de que estaban cruzando el desierto a toda velocidad. Ningún inconveniente se les presentó a lo largo del trayecto. El clima estaba estable y adecuado. Los chicos lograron llegar al bosque antes de lo esperado. Fueron brincando de rama en rama hasta que llegaron a un claro donde se detuvieron para descansar un poco y recobrar su energía.
Gaara y Kankuro se encontraban sentados y con los ojos cerrados, Temari mirando hacia el cielo despejado y Haruka se mantenía alerta. En un instante la chica se puso de pie, mirando hacia todos los extremos. El marionetista se sobresaltó un poco.
-¿Qué sucede?
-Siento…como si algo estuviera cerca.
-Yo no siento nada –respondió él. ¿Temari?
-No –indicó la rubia.
-¿Gaara? –volvió a preguntar Kankuro.
-…No –contestó el pelirrojo.
-Lo siento…es que a veces me dan un tipo de visiones que….hay olvídenlo –dijo Haruka-. Vaya…debo estar alucinando.
-¿Visiones? –preguntó Temari.
-Es que hay momentos en que veo cosas que ya pasaron y otras que todavía no he vivido. Es como si la mitad de mi ojo izquierdo viera el pasado y la otra mitad el futuro, y mi ojo derecho…pues está normal, en el presente.
-¿Tu ojo es un poco raro, no lo crees? –inquirió irónico Kankuro.
-Me estás diciendo rara.
-Yo sólo dije que tus ojos eran raros.
-"Gracias".
-Es momento de que continuemos –dijo Gaara.
Los cuatro siguieron con su camino. El bosque se veía más extenso de lo normal. Ya habían pasado varias horas y se supone que a esa distancia se encontraría un pequeño río que cruzaba por en medio del camino.
-Creo que nos retrasamos lo suficiente en ese descanso –dijo la mayor.
-Hay que darnos prisa –continuó Kankuro.
Haruka no podía creer que estuviera viendo al marionetista comportándose de esa manera, Temari tenía razón, cuando la ocasión lo ameritaba, Kankuro era muy maduro y estaba alerta de lo que lo rodeaba en el entorno, cuidando hasta el más mínimo detalle. Lo miraba fijamente demasiado incrédula mientras avanzaban.
-¿Qué tanto miras? –le preguntó él.
-Nada…-contestó desviando la mirada. -Mhm…es cierto, también puede llegar a ser agresivo…
Haruka se detuvo de repente, sosteniéndose la cabeza con ambas manos. Los demás se detuvieron también.
-¿Te encuentras bien? –le preguntó Temari.
-Sí, es sólo que…adelante a unos doscientos metros hay un río con una cueva a un lado y con tres sujetos dentro de ella –respondió mientras el dolor se le pasaba.
-¿Cómo lo sabes?
-Una visión; un bosque, un río, y esa cueva, no creo que se encuentre en otra parte.
-¿Qué tan frecuente tienes esas "visiones"? –preguntó Kankuro moviendo los dedos para hacer comillas en la palabra.
-Nunca me habían ocurrido tan seguidas…eran muy pocos frecuentes, pero hoy ya van dos en menos de un día, y son más dolorosas cada vez…sigamos.
-P-Pero… -decía Temari.
-Yo estoy bien, sigamos.
Avanzaron otros cuantos metros hasta que, efectivamente, se situaron a poca distancia de una gran cueva con olor a humedad, se ocultaron detrás de un frondoso árbol para no ser identificados.
-¿Qué estarán haciendo allí? –se preguntaba Temari.
-Yo sé –dijo Kankuro-. Están ocultándose.
-Wow –dijo Haruka con sátira-. ¿Te diste cuenta por ti mismo o alguien más te ayudó en hacer semejante deducción?
-Mejor cállate y concéntrate en la misión.
-Idiota… -murmuró ella.
-Salvaje –respondió el castaño en voz baja.
-Apache.
-Malcriada.
-Cavernícola imbécil –continuó ella subiendo el tono de voz.
-Enfadosa –dijo también elevando el volumen.
-¡Eres un inmaduro!
Temari le puso la mano en la boca para callarlos a ambos.
-Cierren las bocas ustedes dos o nos descubrirán –dijo mientras los dejaba hablar nuevamente.
-De acuerdo –respondieron ambos al unísono.
-¿Y qué se supone que vamos a hacer? –inquiría la rubia.
-Hay que ver que hacen durante unos minutos… -dijo el pelirrojo-. Si no hacen movimientos, nosotros atacaremos.
Al poco tiempo, un hombre con capucha que le cubría todo el rostro excepto los ojos salió para echar un vistazo a su alrededor.
-Parece que salieron con el ruido –murmuró Temari.
-Son tres –dijo Kankuro-. ¿O no?
-Eso parece –dijo Gaara-. Su presencia es muy débil.
El hombre volvió a entrar a la cueva.
-¡Maldición! –exclamó el castaño-. ¡Perdimos la oportunidad!
Fue tanto el volumen del ninja que los tres hombres lograron oírlos, salieron y los identificaron.
-¡Allá están! –dijo uno de ellos-. ¡Detrás de ese árbol!
-¡Bien hecho Kankuro! –le reclamó Gaara.
-¡Idiota! –le dijo Temari.
-¡Como si fuera el único que diario mete la pata!
-¡Tú mismo lo has dicho! –le gritó Haruka.
Los cuatro bajaron y se pusieron en posición de atacar.
-¿Qué tenemos aquí? –preguntó otro hombre-. ¿Ninjas de la Arena? ¿Qué no están muy lejos de su aldea, enanos?
-Eso no te incumbe –le respondió Haruka con un aire retador.
-Ufff, alguien se está portando valiente, ¿no crees que es mucho para que una mocosa maneje la situación?
-No nos subestimes –respondió Temari.
Los tres hombres se pusieron en una hilera e hicieron unos sellos.
-¡Jutsu multiclones de agua!
Una gran cantidad de clones se crearon con ayuda del río colindante, los ninjas verdaderos se perdieron entre la multitud. Mientras tanto, los cuatro gennins se pusieron espalda contra espalda.
-Maldición –dijo Kankuro-. Esto nos llevará mucho tiempo.
-¡Deja de decir maldición y empieza a atacar! –le gritó su hermana.
-¡Tú lo has pedido! ¡Teatro de marionetas!
Las armas de Kankuro salieron a la luz siendo controladas por sus hilos de chakra.
-¡Disparo salvaje! –Karasu comenzó a lanzar kunais por la boca logrando deshacerse de varios clones.
-¡Gran remolino cortante! –Temari movió su gran abanico destruyendo clones también.
-¡Sarcófago del desierto! ¡Funeral del desierto!
Los tres habían acabado con la mayoría de los clones, pero estos volvían a surgir a partir de varios charcos de agua.
-¡Nunca terminaremos de esta manera! –Kankuro se veía frustrado.
-Muy bien –dijo Haruka-. Si ellos se alejan, nosotros nos acercaremos.
-¿Qué planeas hacer? –le preguntaba Temari.
-Ya lo verás.
La ninja se mordió el pulgar de su mano izquierda, haciendo que saliera sangre que colocó sobre su palma derecha y fue haciendo unos sellos con las manos.
- I-inu-tori-saru-hitsuji, ¡Jutsu de invocación!
Al colocar su mano sobre el suelo, un gran halcón de alas plateadas salió de entre una capa de humo.
-Haruka, espero que esto sea importante –dijo el ave con una voz profunda-. Estaba en una importante reunión.
-Claro que es importante, sino no te invocaría –contestó la chica-. ¿Cómo se encuentran Kei y Yun?
-Bien. De acuerdo, ¿qué es lo que ocupas?
-¡¿Quieres apresurarte? ¡Todavía hay muchos clones por aquí! –gritó Kankuro.
-¡Ya voy! Oda, ¿podrías rastrear a los hombres verdaderos?
-¿Hombres verdaderos? ¡Alguna especificación!
-Todos estos son clones, necesitamos encontrar a los verdaderos y tú eres experto en esto.
-Ya lo sé niña.
El halcón abrió sus enormes alas y arrancó el vuelo a lo largo del lugar, sus ojos eran especiales para identificar y diferenciar los chakras dentro de una persona, y así lograría hallar a los que tuvieran una mayor cantidad de chakra, no como las copias.
-¿Qué rayos es eso? –preguntó el castaño.
-No lo trates como un objeto –respondió Haruka-. Tengo un pacto con halcones, Oda nos ayudará a encontrar a esos ninjas.
-¡Más vale que se apure! ¡Ya me harté de estos malditos clones!
-Acabemos con todos si eso es lo que quieres –dijo el pelirrojo-. ¡Apártense!
Temari, Kankuro y Haruka subieron a un árbol.
-¡Avalancha del desierto! –Gaara cubrió todo el panorama con arena.
-¿Qué está haciendo? –preguntó Haruka.
-¡Deshacerse de esas cosas! ¡Eso hace! –respondió el castaño.
-¡Eso ya lo sé idiota!
-Es una técnica suya –respondió Temari-. Sólo observa.
-¡Luto imperial del desierto! –las vibraciones en el suelo hicieron retumbar todo el terreno haciendo desaparecer a todos esas figuras al quedar enterrados bajo la arena.
-Listo –dijo Kankuro.
-Claro que no –lo corrigió Haruka.
-¡¿De qué hablas?
-Esos ninjas no eran tan tontos como para exponerse ellos mismos en esa enorme cantidad de clones.
-¿Y cómo lo sabes? –inquirió Temari.
-Por eso –respondió señalando al ave que venía en dirección hacia ellos-. Esta es la razón por la que lo llamé.
El animal se paró en una rama del árbol donde se encontraban.
-Haruka, esos tres se dirigen hacia el norte.
-¿Hacia el norte? ¿Pero qué harían…? ¡Konoha! ¡Se dirigen a Konoha! Oda, guíanos.
El halcón asintió con la cabeza y los cuatro partieron a toda prisa.
-No es por ofender –dijo la chica-. Pero soy más rápida que ustedes, sigan en esta dirección y alcáncenos después.
-¡Tú no podrás sola! –le respondió la rubia.
-No se preocupen por mí, estaré bien.
Haruka incrementó su velocidad, al igual que Oda y se fueron alejando poco a poco.
-Vaya que sí es rápida –dijo Kankuro.
-No es momento de pensar en eso –indicó su hermana-. ¡Nosotros también hay que apurarnos!
Bueno, mi tiempo aquí se acabó…por hoy XD. Nos vemos en el siguiente capítulo. Dejen reviews, es muy saludable.
¡Sayonara!
