XI. To pieces
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Egoísta y soberbio, tonto, eso había sido el caballero dorado de Capricornio, un tonto, derrotado ante el embate amoroso de una noche, mientras se llevaba a los labios el objeto de placer a punto de estallar del griego, que momentos antes lo había hecho correrse.
"Este jueguecito ha llegado muy lejos… y es muy tarde ya para arrepentirse."
Escurrió por la garganta, tibio, salino, el sólo acto de hacerle una felación al desconocido le excitaba, le había excitado a tal grado tener el dominio de su cuerpo, de su placer, que estaba a punto de nuevo, tal vez era el hecho de que no había sido consciente de la fragilidad de aquel civil, hasta ese entonces.
Deseó protegerle, deseó guardarle, deseaba profanamente saber si aquello sería el remedio para su mal.
Recostado a su lado, en la penumbra de un pequeño departamento mohoso, bajo un colchón que protestaba desgraciado bajo el peso de los dos.
—Quiero verte de nuevo —sus ojos que hablaban antes de que abriera la boca—, ¿cuándo puedo verte de nuevo?
Tal vez fue el requiebro de sus palabras lo que le hizo responder de inmediato.
—El fin de semana…
