Disclaimer: lo que veis aquí no es mío. En realidad, forma parte del mundillo que inventó una rubia genialmente aburrida -y sí, yo también me pregunto por qué no se limitó a hacer crucigramas. Pero bueno, gente rara hay por todas partes. Como aquí enfrente.
Hmm... Maldito espejo...
Eternidad (Myrtle)
Oh, oh. Es lo único que alcanza a pensar, antes de desplomarse. Oh, oh, no debería haber hecho eso. No debería haber abierto la puerta; qué descuidada eres, Myrtle. Y, tras las lágrimas, unos ojos amarillos, brillantes, la observan, se burlan de ella, pobre, pequeña, llorona Myrtle.
Cuando cae al suelo, las gafas se astillan. El ruido de cristales rotos ya no llega a sus oídos, pero ella casi puede sentirlo. Gafas rotas; vida rota, truncada. Y ese siseo, esa voz de hombre que llega hasta ella, a través de lo que parecen años luz. Pobre, pequeña, llorona Myrtle, dice, en esa lengua que no comprende pero imagina. Pobre, pequeña, muerta Myrtle.
Y vuelve a pensar oh, oh. Cómo he sido tan estúpida. Y, de pronto, que Olive se ría de ella no es tan terrible. Mejor que esto, claro que sí. Mejor que estar muerta. Porque está muerta, es obvio, estás seca, Myrtle, tiesa. Has estirado la pata, se dice, y suena tan absurdo. Tan absurdo que ríe y llora, y se da cuenta de que no hay una gran diferencia. Todo se siente igual, vacío. Supone que es esto, este estar y no estar, lo que llaman eternidad. No puede saberlo, no desde ese absurdo lugar que es el baño de las chicas, en el segundo piso. Y Myrtle la Llorona gime, aúlla, llora. Pobre, pequeña, muerta Myrtle.
Notas: uh-ju, ya pensabais que os habíais librado, ¿eh? Pues no, nope, nanay. Soy cruel y perversa, y dejo notas sólo para molestaros, porque, total, tampoco es como si dijera algo en ellas, ¿no? En fin, podríais -es un consejo de autora- dejar algún rr, con objeto de que el/la escritor/a de (este) fic no se desanime...
Bueno, os dejo. Ya os daré la tabarra otro día, ¿eh?
DannyP
