Disclaimer: BH6 no me pertenece, para nada.

Agradezco por sus reviews a: Diamont Sky, Corazón de Mazapan y Amy Tanaka Overland.


A veces la ve.

En su laboratorio, en el café, cuando esta en casa de Fred haciendo actualizaciones a los trajes de sus amigos, en su cuarto…

No es una pesadilla, o un sueño, tampoco un escenario imaginario donde se proyecta en el futuro teniendo problemas con una pequeña niña de apariencia mixta. Realmente la ve caminando, caminando lento y escuchando el "tap… tap" de sus zapatos contra el suelo, su risilla o balbuceos porque no dice palabras concretas. Siempre la ve de espaldas a él, con un vestido rosa y unos tenis y su cabeza hacia atrás porque su altura no le permite apreciar el mundo inmenso a su alrededor.

Es tan claro y nítido que él debería empezar a dudar de su salud mental, pero no lo hace, porque cuando se gira para prestarle más atención, para tratar de ver facciones, ojos y algo más allá que una sombra, a lado de ella esta alguien más. Es alguien más alto y grande que camina sin ver a su alrededor porque parece que ya lo conoce todo de memoria. Es un chico que pasa de la figura más pequeña mientras murmura quien sabe que cosas sobre leyes de robótica y códigos de programación. Debería prestarle atención a la más pequeña, porque no era su naturaleza ignorar a alguien en problemas, pero él no la ve como Hiro lo hace. Nunca la verá. Nunca la va a conocer, para ser precisos.

En su laboratorio, en el café, cuando esta en casa de Fred haciendo actualizaciones a los trajes de sus amigos, en su cuarto… Hiro ve a una niña que no ha nacido y a su hermano que ya se ha ido.

Nunca los ha ignorado. No puede hacerlo, por que es como si en realidad estuvieran ahí, adheridos a él, y siendo parte de su vida aunque no estén. Por lo que sólo se concentra en trabajar en sus robots, revisar códigos de programación y diseños mientras ellos se mueven libremente en dos planos que nunca se van a juntar, pero no le molestaría que sucediera.

El toque en la puerta lo alerta, levanta la vista y una ojeada rápida en su desordenada habitación le confirma que se han ido y pede mirar un poco más tranquilo a su tía. No esta loco, sólo melancólico. Pero la diferencia entre ambas era tan tenue que no le sorprendería que su tía se preocupara cuando le dijera lo que ve -y no quiere dejar hacerlo-.

—¿Pasó algo tía Cass?

Cass Hamada se adentra a la habitación con calma, sus manos sobre los muslos y mirando a su sobrino con una leve sonrisa.

—No sé, tu dime ¿Trabajando en tu día libre?

Hiro lanza una risa seca, su tía se sienta en la cama a un lado de su escritorio y no deja de sonreír.

—Sólo quería distraerme —contesta. Entre más ocupado este, las sombras más y más tiempo se quedan.

—Ya veo…

Hiro presta un poco más de atención su tía, quien mira el techo, las paredes y después se tuerce un poco para poder observar mejor el cuarto en su totalidad. No ha cambiado en mucho, salvo uno que otro póster y los libros de las estanterías, todo sigue en su lugar; la cama, las herramientas, alguna que otra consola portátil y todo aquello que no fuera ropa seguía de lado de Tadashi. Lo único que llega a cambiar de vez en cuando es la posición de la cama o el donde guardaba las herramientas.

—Hiro… he estado pensando en algo.

—Tía, sabes que si quieres traer a tu novia a vivir puedes hacerlo, no me molestaría dejarle la otra cama. A menos claro que quieras que duerma contigo…

Su respuesta fue darle un manotazo en el hombro.

—¡Ouch! ¡Tía Cass! —se quejó.

—Más respeto jovencito —le dice con el ceño levemente fruncido. Después giró la cabeza para no verlo—. Y para tu información sigo soltera.

—¿Que me querías decir? —interrumpe sabiendo que no quería discutir la aparente "eterna" soltería de su tía.

—¡Oh si! —vuelve a mirarlo—. ¿Has pensado en donde va a dormir la niña?

De haber tenido algún objeto en sus manos se le hubiera caído. La pregunta de su tía más su actitud al llegar dejaban bien en claro que ella tenía una respuesta a esa pregunta, y Hiro sabía muy bien cual era.

—Lo digo porque, después de este cuarto sólo queda el mío. Y no es que me niegue a tenerla conmigo, pero un recién nacido necesita a su padre y mi habitación es muy pequeña para los tres.

Ahora fue el turno de Hiro para mirar la habitación a su alrededor.

—Hiro, Luciana lleva seis meses y medio de embarazo y no hemos comprado nada para la bebé —su sobrino la escucha pero su mirada sigue en cada rincón de su cuarto. Escuchándola pero recordando sus palabras anteriores—. Creo que sería bueno ir comprando cositas, ya sabes, para cuando llegue…

¿Has pensado en donde va a dormir la niña?

No, no lo había pensado. De hecho no piensa mucho al respecto. A pesar de las fotos, los reportes de Baymax y las llamadas de Máximo Bianchi, Hiro aún no puede pensar del todo en su pequeña hija. No es tanto que la ignore, pues ya sabe lo real que es, sino que aún tiene problemas para pensar en ella como algo suyo, Algo que tendría que cuidar de aquí en muchos años y que estaría ahí viviendo con él.

Viviendo con él en el cuarto que también es de Tadashi.

—… ¿Qué dices?

—Sí, tienes razón —Hiro voltea a ver a su tía—. Deberíamos comprar cosas para ella.

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Lo único que ha salido de ese cuarto desde hace tres años es ropa y libros viejos. Hiro no es una persona pulcra y tampoco es como si buscara re-decorar cada dos por tres, el podía vivir en su caos. Pero es caos a fin de cuentas así que tiene que dar orden a su micro-universo ya que no será el único habitante ahí.

—¿Si saben que puedo hacer esto por mi cuenta?

Los presentes de giran a verlo. Son Wasabi, Honey, Fred y Gogo. Los cuatros estan ahí en su habitación -su tía Cass atiende el cafe- y cada uno con una caja o bolsa en mano y en algún punto de la habitación del chico, esperando cualquier tipo de señal para empezar a limpiar.

—No te preocupes Hiro —habló Fred—. Queremos ayudarte, pasar más tiempo contigo fuera de tus "actividades extra-curriculares" —siseó con voz misteriosa al mencionar su trabajo como super héroes, antes de regresar a su tono normal—, ¿qué mejor que ayudándote a limpiar?

—Así acabaremos más rápido Hiro —siguió Honey, sonriendo con dulzura y usando ese tono suave que la caracteriza—. Para que puedas decidir donde poner que y como decoraremos el lugar.

Hiro la miró enarcando las cejas sorprendido.

—¿Decorar? ¿No vamos sólo a guardar para re-acomodar?

—¿Es en serio? —espetó Gogo, con la mano en la cintura— Tendrás una niña viviendo aquí, una niña que crecerá hasta 30 centímetros o más en el primer año y se estará llevando todo lo que encuentre a la boca— y sin mucho esfuerzo se agachó para recoger una pieza olvidada de algún robot. Era tan pequeña que cabía entre su dedo índice y pulgar. Se irguió y lo sostuvo para que él y los demás lo vieran—. ¿En serio sólo quieres re-acomodar?

Wasabi se cruzó de brazos y lo vio con una sonrisa confianzuda.

—Lo siento amigo, pero tu cuarto no esta en condiciones para alojar a un bebé. Mucho menos a una niña que puede ser igual o más inquieta que tu ¿Honey cuáles son las probabilidades de que la pequeña "Hiro-chan" sea un genio superdotado?

—¿Hiro-chan? —preguntó confundido.

—¿Te gusta? —preguntó Honey entusiasmada tomando a Hiro del brazo y acercándolo a ella entre jaloneos leves—. Fred y yo se lo pusimos. Le hubiéramos puesto "mini-tu" pero Gogo dijo que sonaba grosero.

La aludidad suspiro.

—No es como si Hiro-chan fuera mejor, pero era eso o "Hirotita" y la verdad ese sonaba peor.

La mirada de Hiro es un poco indescifrable. Sus amigos le han puesto un apodo a la niña que todavía no nace.

Honey sonríe expectante al igual que Fred, Gogo esta con la mano en la cintura una sonrisa ladina en sus labios y Wasabi esta de brazos cruzados pero sonriendo con autosuficiencia. Todos ellos ajenos a la pequeña sombra que se paseaba con tanta naturalidad por el cuarto…

Hiro parpadea, se sacude la cabeza y sólo son ellos cuatro, en ese lugar con tantas memorias y recuerdos desordenados.

—Esta bien, empecemos.

Se gira para empezar a recoger, o eso asumen sus amigos, ninguno de ellos sabe del vacío que se forma en su estómago, de esa sensación de invasión que parece resentir más que antes, en especial ahora que sabe que lo primero que van a guardar es todo lo que hay de lado de Tadashi.

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Poco a poco las cajas se amontonan al pie de las escaleras. Son libros viejos, ropa que ya nadie usa, artículos y accesorios que se había olvidado que existían. Poco a poco,

una sombra desaparece del cuarto de Hiro…

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—¡Uff! ¡Vaya que nos tomó tiempo!

La queja de Honey parece exteriorizar la de todos los demás que ya están sentados y descansando en los sofás de la sala, la tía Cass ya ha terminado con su trabajo en el cafe y ahora se encargar de hidratar a Hiro y los demás.

—No me imaginé que saldrían tantas cajas— confiesa Wasabi viendo de re-ojo el montón de cajas de cartón y de plástica que contienen toda la vida de Hiro y de Tadashi.

—Y eso que aún tenemos que moverlas al garaje ¿Hay espacio?

Hiro asiente, porque bebé del vaso de limonada que la ha ofrecido su tía, pero en especial por que no quiere hablar de ello.

—¿Estas seguro que las quieres guardar? Aún hay cosas buenas que pueden ir a una casa de beneficencia.

El comentario de Fred hace que todos guarden silencio, y que Hiro empiece a tomar limonada a una velocidad menor que antes, atrasando así la respuesta… o el pensar en ella.

Nadie había dicho nada, pero no es impensable ni algo que pueda pasar desapercibido. Después de todo, así como Hiro perdió a un hermano, los demás perdieron a un amigo. Y mover, guardar y sacar lo que una vez fue de Tadashi se siente como si estuvieran robando a una iglesia.

Una falta de respeto, un acto sacrílego.

Y aún así Hiro sabe que era necesario, que se había tardado mucho tiempo en hacerlo. Pero tanto lo había aplazado e ignorado tan bien que ahora que tiene que mover todo lo que una vez fue de Tadashi no sabe que hacer.

¿Dar sus cosas sería peor que guardarlas?

Porque guardar le sonaba mejor a él.

—Fred tiene razón, hay cosas buenas aquí que le podrían servir a alguien más.

Hiro mueve la cabeza en dirección su tía, que mira con nostalgia y una leve sonrisa todo aquello que sabe fue de su sobrino. Pero también nota como mira hacia las escaleras, hacia arriba donde esta la habitación, como baja la mirada, se relame los labios y se gira a verlo a él, sorprendida de tener la atención de su sobrino.

—Sé que puede ser un poco di…

—¿Por que no?

Si alguien se sorprende por la respuesta de Hiro no dicen nada ni lo demuestran. Su tía sonríe y por lo pronto eso le basta al muchacho.

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Claro que cuando ha re-acomodado todo, cuando su cuarto tiene un lugar libre cerca de la ventana más grande donde no hay nada de momento, cuando las cajas con las cosas de Tadashi ya no están en la casa, y especialmente cuando la única sombra que queda para hacerle compañía es la que es pequeña, Hiro decide que ha llegado la hora.

—Tía…

La mujer levanta la vista de la comida que preparaba para el desayuno.

—Podrías… tengo que ir a un lado, ¿Podrías llevarme?

Y Hiro se sorprende, porque su tía no pregunta, sólo sonríe con amabilidad.

—Por supuesto tesoro.

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Cuando Hiro al fin le dice a su tía a donde va, y al ver como ella no se sorprende o pregunta sus motivos, entiende que su tía ya sabía a donde quería mucho antes de que se lo dijera. No le pregunta él como y el porqué, realmente no quiere saber la respuesta.

La última vez que había estado ahí, llovía. Que ahora estuviera soleado y las circunstancias de su visita fueran diferentes, le parecía una muy simbólica y poética ironía.

Su tía le pregunta si quiere compañía y él se niega. Es algo que tiene que hacer solo.

Su caminar no es pausado ni rápido, es lo más normal que puede ser mientras se camina mirando alrededor, y se trata de recordar como llegar al lugar que se desea. Aunque debe admitir que se siente un poco más pesado por dentro. Tenía tres años sin pisar ese lugar, y regresar después de tanto tiempo a reafirmar lo que había decidido ignorar -no olvidar, porque nunca podría- producía miedo y ansiedad en él.

Claro que había aprendido muchas cosas en esos últimos tres años, demasiadas. Supo lo que era la depresión, la ira, el perdón, el hacerse fuerte cuando menos te lo imaginas, ser responsable, y sobretodo, lo que significaba ser un héroe. Hiro había crecido, había madurado más rápido que muchas más personas y todo en un lapso menor a seis meses.

Pero él sabía que nunca podría permitirse reconocer que estaba incompleto.

Reconocerlo implicaba, de cierta manera, admitir que no estaba feliz con lo que tenía, que en teoría era cierto, pero él no era de los que se quejaba sobre la vida que le tocó lo hizo en su momento, cuando pasó todo lo que lo llevó a ser un héroe -cuando él se fue-, sin embargo antes de eso y después de eso, todo estaba bien. Todo había estado muy bien.

Y aún sabiendo todo eso, no puede, simplemente no puede contener la tristeza que surge de lo más profundo de su corazón, cuando esta frente a la tumba de sus padres. Y ahora que a lado de las de ellos esta la de Tadashi, menos.

Levanta la mano, y cuando siente la fría piedra de mármol entrar en contacto con su piel, es como si se le encajara algo en el pecho, algo que se hunde profundamente, más filoso que una navaja y mucho más pesado. Es un hoyo, un agujero que le provoca un llanto silencioso, un respirar descontrolado. Se lleva la otra mano a los ojos, intentando limpiar las lágrimas de sus ojos y poder así encarar la verdad, esa que tanto ha estado presente y que poco caso le había hecho.

Su familia estaba muerta.

—Papá, mamá… —se traga un sollozo—, Nerd… —cierra los ojos con más fuerza, las lágrimas salen aunque el no quiera, su respiración se agita más y más y las palabras se han atorado en su garganta.

Una parte de él se niega a decirlo, pero hay otra que lo alienta, hay otra parte de él, que ha crecido en los últimos meses que lucha con todas sus fuerzas por poder salir, por poder afianzarse, ser aceptada.

Tiene que decirlo.

Tiene que recordarles… no tiene que recordarse que él esta vivo.

—Pá, má…. Hermano… voy a ser papá. Tadashi, vas a ser tío. Mamá, papá van a ser abuelos —y cae de rodillas—. Voy a tener una hija… voy a tener una hija…

Tiene que recordarse que ahora su vida es otra…

—Y daría lo que fuera porque estén aquí —solloza sobre la lápida, sus lágrimas cayendo sobre el césped—. Quisiera tanto, pero tanto que estuvieran aquí para conocerla.

Tiene que recordarse que ellos ya no están…

—Sus otros abuelos son unos idiotas —espeta, su cuerpo tiembla—. No lo quieren y su mamá tampoco. Yo estoy seguro que ustedes la hubieran querido mucho aunque la tuviera a los 17. Tadashi… Tadashi…—y llora su nombre.

…su familia esta rota.

—Sí lo sé soy un idiota —contesta a una voz que sólo el puede oír en su cabeza, a una sombra que sólo el puede ver—. Gogo ya me regañó, tu me hubieras regañado también, pero sé —respira con dificultad—, que la hubieras querido. Hubieras sido mejor padre que yo, hubieras hecho las cosas bien —sonríe de medio lado—Tener una novia linda, casarte y darme sobrinos fastidiosos. O pudiste haber tenido un novio y adoptar —se ríe— bajo cualquier circunstancia yo sé que lo hubieras hecho bien— y entonces baja la mirada serio y vuelve a tragar saliva—Mejor que yo, de hecho… pero ya no estas—y lo mira, como si pudiera responderle, como si su hermano realmente estuviera en esa lápida para contestarle—. No estas y nunca lo estarás. Ninguno de ustedes lo esta, y sólo estamos mi tía y yo con una niña en camino.

Deja caer sus manos de la lápida al césped, sin fuerzas y a sus costados, quedando de rodillas, mirando al cielo. El llanto se ha terminado, pero el agujero en su corazón sigue ahí.

—Pensé en llamarla Tadashi si era niño, pero será niña, y por un momento me asuste de lo feliz que me hizo que no fuera a llamarla Tadashi —y vuelve a mirar el nombre de su hermano en la lápida—. Pero ahora sé que ella no tiene porque cargar con mi cariño por ti. Mi hijo no te va a reemplazar Tadashi… —su sonrisa es leve, amarga, pero sincera—. Mi hija no es un homenaje o un recordatorio de lo que una vez tuve. Es una vida y un nuevo comienzo. Incompleto, pero… pero trataré de ser como tú, lo juro. De darle un papá que siempre esta ahí, una mamá aunque sea su tía, unos hermanos aunque sean mis amigos... lo que necesita en una familia yo seré eso y más, como tú lo fuiste para mi. Y no, no los olvidaré y ella los conocerá. Tu sobrina, y su nieta —agrega rápidamente— no tendrá una familia normal, pero te juro que cuando ella piense en una, nos verá a todos nosotros, presentes y no-presentes…

Hiro se calla, ya no tiene más que decir, y esa parte de él que se negaba a ver a su familia ha desaparecido, ahora los ve y saben que están ahí, pero que su tía esta con él y todo esta bien, al fin todo esta bien. No hay remordimientos ni reclamos, ya puede avanzar... Será papá y toda su familia lo sabe.


Cualquier error me avisan, en serio 3.

PD: Lamento mucho la tardanza, pero entenderán porque tuve problemas con este capítulo.
PD2: Le quedan sólo dos capítulos al fic :)