Muy, muy tarde chicas de verdad i´m sorry but estoy en finales lo que significa muchos trabajos y algunos exámenes malditos que no me daban tiempo libre :[ no me excuso les digo la neta, pero que creen esta tardanza tiene sus beneficios, redoble de tambores:
Actualizaré 2 veces por semana! Wiiiiiiiiiii espero me logren perdonar con esto; además tengo que gritar a los 4 vientos que llegamos a los 100 reviews! Maldita sea las amo chiquillas :D Por eso este capi va para las niñas lindas que están ahí seguramente comiéndose las uñas porque no actualizo
darky1995 anabelleah94 .Cullen; anabel94 .-Maii's-.; Maqui Cullen Masen; mar91; Angie Cullen Hale y mi chica número 100 que casualmente es mi querida amiga: Regina Baechler xD eso fue lo más loco.
Personajes conocidos de Meyer, personajes no conocidos by dulceamor (osea yo) y pues la historia una locura mía. Que la disfruten.
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(Salida de Edward con los niños al mismo tiempo que Alice y Bella arreglan sus diferencias).
Edward´s POV
El centro comercial no era lo que me imaginaba como la primera salida con mis hijos, pero si ellos querían, yo como el buen padre que intentaba ser, no se los iba a negar.
-¿Ya llegamos?
-Ya hemos llegado pequeña, cuando estacione el auto quédense ahí, yo me encargo de ponerlos en tierra firme.
-Ammm… Papito…
-Dime preciosa- conteste mientras bajaba a los niños de su asiento.
-¿Te puedo pedir un favor?
-El que tu digas cariño, hoy seré su esclavo- le contesté con una sonrisa, ella se sonrojó y mordió su labio, tan típico de Bella.
-Es que...-comenzó a susurrar pero no dijo más.
-Emily no tengas pena corazón, sabes que no soy un extraño, tu y Will pueden pedirme lo que deseen.
-Es que yo qelia saber ¿si puedes calgarme al entrar al centro comercial? – me le quedé mirando asombrado- es algo que siemple quise…- Quise darme golpes contra la pared por haberme perdido diez años de la vida de mis hijos, desde el embarazo de Bella hasta ahora.
-¿Papito?- mi pequeña comenzó a jalar de mi pantalón- ¿te enojaste? si no quieles no hay pobema.
-Cariño yo jamás me enojaría con ustedes, jamás, así que no me gustaría que volvieran a decir eso. Ahora princesa ven aquí- cargué a mi pequeña que no dejaba de sonreír y voltee a ver a mi hijo que seguía muy callado a lado de la puerta- ¿Will quieres que te cargue a ti también?- el negó con la cabeza- bueno entonces dame tu mano, que no quiero perderte de mi vista.
-¿Papito a donde ilemos plimelo?
-¿A donde les gustaría ir?- esperé por una respuesta que no llegó- bueno entonces empecemos a caminar y ver hacia donde se dirigen nuestras pisadas.
El recorrido dejó de ponerse tenso, Emily no dejaba de hablar sobre lo feliz que le hacía pasar un día conmigo; Will por el contrario permanecía callado, solo contestaba cuando le preguntaba algo o en su defecto movía la cabeza nada más.
-¿Papito podemos il a compral un maletín de doctola para podel curar a Sally? Es que ella necesita estar siemple sana,
-¿Y eso donde puede comprarse princesa?
-¡Pues en la juguetelía papito!- mi pequeña me dio un leve golpe en la frente- tú necesitas salir mas y conocel el mundo papi.
-El mundo no me interesa si no están en el paquete su madre, Will y tu chiquitina- le toque la nariz- ahora vayamos a la juguetería que Sally necesita un maletín para cualquier emergencia.
Debo admitirlo, jamás había entrado a una juguetería, era tan enorme que daba escalofríos, pasillos largos repletos de juguetes de todo tipo: para bebés, para niños, para niñas, para jugar en familia y para que uno que otro treintañero que coleccionaba figuras de acción; en un descuido Emily y William salieron corriendo en diferentes direcciones, ¿a dónde debía ir, primero por Emily o primero por Will? El pánico me atrapó y con ayuda de mi nariz localicé más rápido a Emily, salí corriendo en su dirección.
-¡Papito lo econtle, lo encontle! Este es el maletín que yo andaba buscando, es colol molado y combina con la carriola a Sally le encantala- mi pequeña comenzó a dar saltitos, en seguida la detuve y la agarré de los hombros.
-Emily por favor no vuelvas a hacer eso ¡casi me matas de un susto princesa! Desapareciste de pronto.
-Pero no me fui lejos.
-Pero ni siquiera me dijiste que venias para acá, pudiste haberte perdido preciosa, no tienes idea del susto que acabas de darme Emily, por favor no vuelvas a hacerlo.
-Peldon papito, yo no quería asustalte.
-Se que no era tu intención cariño, ahora prométeme que jamás volverás a irte de mi lado así nada más.
-Te plometo que no volverá a sucedel- mi pequeña me abrazó.
-Eso espero cariño, ahora debemos buscar a tu hermano- cargué a mi niña y con mi nariz intente captar el olor de Will, pero no había señal de él, ¿alguien se lo habrá llevado?
-Buenas tardes estimados clientes- se escucho la voz de una chica por el altavoz- le recordamos que solo por hoy, todos los muñecos de Eddie el vampiro, tienen un 50% de descuento, así que anímense y pasen a buscar el muñeco del vampiro favorito de su hijo en el pasillo 13. No dejen de visitar la juguetería favorita de chicos y grandes Carrousel, por su atención, gracias y que pase un feliz día. – Milie y yo nos quedamos mirando y una sonrisa apareció en nuestros rostros.
-Pasillo 13- grito mi pequeña- ahí debe estal Will, papito vayamos ya.
Corrí con mi hija en brazos hacia el pasillo 13, esperando encontrar a mi pequeño ¿Cómo es que no podía olerlo? Comencé a desesperarme porque debía caminar a paso humano buscando cada uno de los pasillos del enorme almacén.
-Pasillo 20 no, pasillo 17 no, pasillo 15 no, pasillo 14 no, y pasillo 13…- Milie cruzaba sus deditos y pedía en voz alta encontrar a su hermanito; en el fondo del pasillo había una enorme pila de muñecos de Eddie el vampiro, William se encontraba de pie observándolo maravillado.
-¿William?- mi pequeño volteó a verme- ¿bebé, estas bien… no, no te paso nada?
-Si… perdón por salir corriendo así de la nada Edward.
-No te preocupes campeón no pasa nada, solo no vuelvas a asustarme por favor.
-Si está bien…- el pequeño comenzó a caminar hacia mí, con la carita algo decepcionada.
-¿William… no te gustaría llevarte un muñeco de Eddie el vampiro, a casa?- la carita de mi hijo adquirió cierta luminosidad.
-¿De veldad, puedo llevármelo a casa?
-Claro campeón, escoge al Eddie que tú quieras…- mi pequeño se puso de puntillas agarro a su nuevo muñeco, le di un suave abrazo y camino junto a mi- ¿estás listo?- él asintió- muy bien entonces es hora de irnos…
La felicidad de caminar junto con tus hijos en el centro comercial es algo que jamás pensaba sentir, entramos a algunas librerías, tiendas de ropa, inclusive a una tienda de música donde la dependienta se quedo enamorada de mis hijos y su gran interés por la música aun siendo unos bebés.
-¿Y ahola podemos id a la tienda de animalitos papi?
-Emily…
-Ándale papito, nunca podemos il, a mami no le gusta podque dice que luego nosotros no quelemos irnos…
-¿Prometen portarse bien?- pregunte algo dudoso.
-Si- respondieron mis hijos a coro.
-Ok, vayamos a la tienda de animalitos… - la tienda de animalitos apesta, literalmente, las cosas esas no se me querían ni acercar, si bueno soy un depredador y ellos una presa vulnerable, pero por favor jamás me comería una chihuahua o un mono araña…
-Mira papito- Emily se me acercó con una especie de rata entre las manos- ¿no es bonito? Es un hámster glandote.
-En realidad es un cuyo- la voz del empleado me saco de mi trance- es un roedor nativo de América del Sur. Viven aproximadamente de 5 a 7 años. Las hembras pesan entre 700 y 1000gr. y los machos entre 900 gr. y 1,300 kg, ese que tienes en tus manos pequeña, es un cuyo macho.
-Mira papito es un cuyo y es muy bonito.
-Eso veo Emily, es muy bonito corazón pero no podemos llevarlo.
-¿Polque?
-Porque tu madre me descuartizará si llevamos una mascota a casa sin su autorización.
-Pero papi- las lagrimas de mi hija comenzaban a hacerse visibles- no lo podemos dejal, el señor cuyo no tiene una casita y no te tiene miedo…
-Pero yo le temo a lo que tu madre diga princesa, y no le gustará para nada que llevemos al señor cuyo a casa sin haberle pedido permiso- agarre el animal, que al parecer ni se inmutó y se lo devolví al empleado- muchas gracias pero creo que será para la próxima.
-Claro señor, nena no te preocupes otro día puedes venir, habrán muchos cuyos esperándote.
-Glacias, adiós señor cuyo- mi hija se despidió con la mano del animalito, y mientras saliamos de la tienda comenzó a llorar y la cargue en mis brazos- William dame la mano, que ya es hora de irnos.
-Si…
-¿Tienen hambre ya?
-No- contestó Milie enojada- yo quielo al señor cuyo, no quiero nada mas…
-Yo si tengo hamble- contestó mi pequeño- ¿A dónde nos llevalas?
-Ammm no lo sé, pensaba algo así como McDonalds, ya saben una hamburguesa que trae un juguetito, además hay unos juegos enormes para niños de su edad… creo que debe ser algo divertido, pero no sé si ustedes quieran…
-Si quielo il a McDonalds- la voz de Milie sonó sobre mi hombro algo baja.
-¿Me prometes que ya no vas a llorar princesa?
-Te lo plometo papi.
-Bueno entonces vayamos por esa rica hamburguesa…- mis acciones eran positivas, pero una vez que entre a ese lugar de comida rápida todo se fue abajo; debo decir que no se si venir con Alice al centro comercial, el día de la barata de D&G era peor que un McDonalds un viernes a esta hora, ¿Cómo podían los padres sobrevivir a la jungla donde se encontraban? Lo peor de todo es ver la cara de los pobres trabajadores aguantando a tanto niño, seguro les mandaría un bono a cada uno por la valentía a la que se enfrentaban.
-Buenas tardes bienvenidos a McDonalds ¿Qué desea ordenar?- preguntó un chico muy raro que traía una barba algo larga.
-Ammm… quisiera unas hamburguesas para mis hijos, de esas pequeñas que traen un juguete dentro.
-¿Una cajita feliz?
-Si esas, quiero dos cajitas felices.
-¿Qué muñeco desea?
-¿Yo lo tengo que escoger?- pregunté algo incomodo.
-Pues sí señor…
-Lo siento es que soy nuevo en estas cosas- dije algo apenado.
-No se preocupe señor no es usted el único papá primerizo que atiendo, así que le ayudare un poco, por ahora tenemos la promoción para niñas de la comunidad de las hadas mágicas, es una caricatura, y para los niños tenemos a Eddie el vampiro, ese si lo debe conocer- dijo señalando el muñeco que mi hijo no dejaba de abrazar.
-¿Sigue eso de Eddie el vampiro?- pregunté algo molesto
-Aunque no lo crea, al parecer es todo un éxito, todos los niños quieren ser vampiros… la señora Rice debe darse de golpes contra la pared al ver cómo ha destrozado la gente su mundo de vampiros…
-Bueno entonces dame una cajita para niña y otra para niño- contesté aliviado al interrogatorio que acababa de hacerme el humano.
-Muy bien señor su orden estará lista en unos 7 minutos, por cierto ¿Cuál hada va a querer para la cajita de su hija?...
Después de nombrarme a las 12 tipos de hadas y sus respectivas mascotas, y a todos los personajes de Eddie el vampiro, le pagué al chico de la caja y fui con mis pequeños a sentarnos; la verdad no tenía ni idea de lo que era venir a un lugar como estos, no sabía ni las normas, ¿se come primero, o los niños van a los juegos y luego vienen a comer?
-Papi ¿podemos il a los juegos?- ¡bingo! ya tenía la respuesta.
-Si corazón, yo les aviso cuando llegue su comida…
-¿Papi recuerda que tienes que cuidal de nuestros zapatos? No podemos entlal así.
-Amm si claro princesa- tomé los zapatos de mis hijos y salieron corriendo hacia los juegos. Así que esto era uno salida en familia, niños corriendo por todo el lugar, padres desesperados gritando por todos lados y los pobres empleados contando los minutos para que su turno acabe.
-¡Orden 22! – el chico de la caja registradora gritó mi orden- ¡orden numero 22!
-Ya te oí gracias- le conteste algo enojado al llegar a la caja.
-Aquí tiene su orden señor, dos cajitas felices con su respectivo juguete, gracias por visitarnos, que tenga una feliz estancia en McDonalds.
-Ammm disculpa- interrumpí al chico- ¿tú haces las hamburguesas?- pregunte agarrándome una barba imaginaria para que me entendiera.
-No señor, yo solo cobro en la caja… ¿tiene alguna otra duda?
-Creo que no – le conteste aun aguantándome la risa- gracias chico.
Ver corriendo a mis hijos por toda el área infantil, mientras subían y bajaban de los diferentes juegos era algo que no podía imaginarme.
-Estoy muy cansada- decía mi pequeña mientras se comía la cosa llamada hamburguesa- ¿quiedes de mi comida papi?
-No gracias princesa, yo no como eso.
-Entonces come una papa, saben muy ricas.
-Amm… no lo creo cielo.
-Andale papito able bien glande tu boca- mi pequeña agarro una papa y comenzó a hacerla como si fuera un avión para hacer que yo me la comiera, tuve que ceder al ver su cara de ilusión y comerme esa cosa que sabia a tierra.
-¿Veldad que esta muy rica?
-Algo así princesa- conteste tragándome la comida.
-Milie -hablo William- él no come como nosotros, sigue la dieta de mami.
-Ah bueno, debiste habedlo dicho antes papito asi no te hubielas comido mi comida- contestó con una sonrisa mi hija, mientras yo seguía teniendo el sabor de eso en mi garganta.
-Gracias William aunque tu información llego demasiado tarde hijo…- mi pequeño se mordió el labio aguantándose la risa, al menos ya lo había hecho reír y tal vez con eso ganaría puntos.
-¿Ha n terminado de comer ya pequeños?- pregunté después de un rato.
-Sip- contestaron mis hijos a coro.
-Muy bien entonces ya es hora de irnos, mami debe estar extrañándolos mucho y creo que ustedes también- recogimos la basura de la mesa y salimos del local, Milie venia cargada sobre mi brazo derecho y Will venia agarrado de mi mano izquierda.
-Vaya, vaya, pero miren a quien tenemos por aquí, ¿A poco ya trabajas como niñero los fines de semana Cullen?- la voz del idiota de Harrington me hizo detenerme.
-¿Qué es lo que quieres?
-Te encuentro en Filadelfia, lejos de tu casa, es obvio que solo pase a saludarte Cullen, soy una persona muy cortés.
-Eso veo Harrington, ahora si me disculpas debo irme, y me estas estorbando.
-¿Y qué haces por aquí, es que no les alcanza el dinero a tus padres para que tu estudies, que por eso andas trabajando de niñero Cullen?
-Eso a ti no te interesa Harrington, así que hazte a un lado por favor y déjame pasar.
-¿Y si no quiero que? - preguntó algo altanero pero se quedo mirando asombrado al ver el enorme parecido entre mis hijos y yo - y no vienes de niñero de cualquier mocoso, traes contigo a los hijos de la señorita Platt, no, no, no.
-¿Esos son los hijos de la paliducha maestra Platt? – una chica rubia hablo asombrada- no lo puedo creer tan santurrona que se ve esa mujer.
-No hables así de mi mami- William que se encontraba escondido detrás de mí, le gritó a la chiquilla rubia, que por su mente pude fijarme que se llamaba Cloe, la chica solo comenzó a reírse.
-¿Seguramente te acuestas con ella cierto Cullen?- hablo bastante molesto Davis- ¿esa puta te prefirió a ti, y no a mí?
-Es la última vez que hablas así de la madre de mis hijos- le gruñí al bastardo, los chicos que venían con el nos miraron asombrados tratando de compararme con mis hijos- estas advertido Harrington, y eso va para el resto de ustedes: dejen en paz a Anna y a mis hijos, pueden joderme a mí pero no a ellos, quedan advertidos- cargue a William en el otro brazo y me dirigí hacia el estacionamiento para irnos en el auto.
-Quielo id a casa papito, tengo miedo…- Milie comenzó a llorar una vez que llegamos al estacionamiento.
-Corazón puedes estar tranquila, nada malo va a pasarles-
-Ellos dijeron cosas muy feas de mami- Will también comenzó a lagrimar- no me gusta que hablen así de mi mami.
-Yo no soporto que hablen mal ni de su madre, ni de ustedes bebés. Se los repito ustedes son lo mejor que me pudo haber pasado en la vida, incluyendo a mamá, no dejare que nadie jamás los lastime, nunca, daré mi vida por mantenerlos a salvo y felices, ¿entendieron?
-Si papito- contestó mi pequeña.
-Bien ahora vamos a ponerles el cinturón de seguridad para irnos a casa- les dije a mi hijos mientras los colocaba correctamente en sus sillas. El viaje de regreso dejo de sentirse tenso, mi pequeña de tanto llorar se había quedado dormida, William en cambio miraba por la ventana, había algo extraño por momentos podía leer su mente y luego de pronto nada, ¿habrá heredado la cabeza dura como Bella? – ¿Will estas bien?
-Sip.
-¿Quieres hablarlo?
-No lo sé…
-¿Qué no sabes William?
-Esto, de que tu estés aquí después de tanto tiempo…
-¿Te molesta?
-No lo sé… Milie está contenta de velte, mi mami actua ralo es feliz y luego tliste y todo esto me confunde…
-William- le dije mirándolo por el espejo retrovisor- se que esta situación es muy difícil para ti, y que no he sido el mejor padre del mundo, pero estoy intentándolo cada día…
-¿Tú no sabias de nosotros veldad?- me interrumpió mi pequeño- Mami nos dijo que tu tlabajas muy lejos pero que siempre piensas en nosotros y nos amas mucho.
-Yo los amo William, a todos.
-¿Y polque te fuiste, no quelias a mi mami?
-A tu mami la amo demasiado, y tuve mucho miedo lastimarla porque ella era humana cuando nos conocimos.
-¿Pol eso te fuiste, para no lastimal a mi mami?
-Si por eso me fui…
-Pelo a mami no le hubiera molestado, ni a nosotros tampoco… yo siemple quise tenel un papi, como la mayoría de los niños…
-Tienen un padre que los ama mucho, Will de verdad lo siento mucho, lamento no haber estado cuando nacieron, o cuando dijeron su primera palabra; yo no sé cómo hacer para que me puedas perdonar.
-Ya lo hiciste- susurró mi hijo.
-¿Cómo dices?
-Que ya lo hice, el peldonalte… hace rato cuando nos defendiste del mono feo que no deja en paz a mi mami.
-¿Davis?
-Sí, ese tipo, siemple molesta a mami, no la deja en paz, y luego tu llegaste y nos defendiste a Milie y yo, y también a mami.
-Yo siempre voy a estar ahí para cuidarlos y defenderlos de todo el que piense si quiera acercárseles.
-Edward… glacias pol querer a mi hermanita y a mí.
-Yo los amo William, inclusive a tu madre…
-Lo sé…- William se quedó callado unos momentos como meditando algo, que jamás pude lograr entender- ammm ¿edward?
-¿Si campeón?
-¿Pueee…do… puedo pedilte un favol?
-Claro pequeño, puedes decirme lo que quieras.
-¿Te puedo decil papá, así como te dice Milie? – juro que en ese momento no cabía de felicidad, mi hijo al fin había podido perdonarme y yo no sabía qué hacer si gritar de la emoción que me había llevado por semejante noticia… de pronto una especie de borrón pasó frente al auto, tuve que frenar muy fuerte; el auto patinó un poco haciendo que dos de las llantas del auto reventaran y poco a poco fue deteniéndose.
-¿Chicos están bien no les pasó nada?- pregunté muy ansioso saliendo rápido del auto para verificar que mis hijos seguían sanos y salvos en el asiento del auto.
-¿Papito que paso?- preguntó una asustada Milie.
-Parece ser que un ciervo algo travieso cruzó frente a nosotros.
-¿Y el venadito está bien?
-No lo estará cuando se convierta en mi cena pasado mañana- mascullé demasiado bajo para que mis hijos no me escucharan- si princesa el venadito está bien, no puedo decir lo mismo del auto de mamá, ha sufrido algunos daños.
-¿Qué le paso? – preguntó William tapándose la carita.
-Explotaron dos llantas y sale humo del frente del auto, tendré que llamar al mecánico.
-Pelo taldalan mucho en llegar papito.
-Es que tu no conoces a la mejor mecánico del mundo princesa- dije marcando el numero de mi hermana- la tía Rosalie nunca me falla en cuestión de motores- estás marcando al número de Rosalie Hale en estos momentos no estoy disponible ni lo creo estar por 5 horas al menos, ENVIDIAME Edward…
-¿Tía Rose no está?- pregunto mi hijo mientras colgaba la llamada.
-Creo que no campeón, esta algo ocupada, tendremos que recurrir al tío Jasper- marqué el numero de mi hermano- ¿Jazz?
-Hola hermano ¿pasa algo?
-Sí, tuvimos un incidente con el auto.
-¿Están bien los niños, y el auto?
-Yo estoy bien hermano gracias por preguntar- contesté con sarcasmo.
-Oh vamos Eddie tu eres indestructible; mis sobrinos y el auto de Bella no tanto, ¿pero dime como estas hermanito te duele algo?
-Eres un idiota Jasper, oye necesito que me comuniques con Rosalie por favor, no arranca el auto, y parece que a Bella se le olvidó la llanta de refacción, que en este caso necesitaremos dos.
-Ahora si acabaste con el auto.
-Un estúpido ciervo se atravesó en mi camino.
-Oh, oh- mis pequeños me miraron asombrados - papi acaba de decir una mala palabra.
-Jasper háblale a Rosalie que venga urgentemente al km 5 de la carretera Filadelfia -Allentown, ahora debo colgarte mis hijos acaban de ganarse un dólar cada uno.
-Jajaja alguien va a perder la apuesta antes de que…
-¿Otra apuesta más? Ustedes nunca se cansan… ¿Quién va a la cabeza?
-Alice- contestó algo molesto- ella lleva el primer lugar seguida de Emmet.
-Ya me contaras después como va, ahora apúrense no me importa que tengas que interrumpir a Rosalie en plena actividad.
-A sus ordenes jefe- mi hermano colgó la llamada.
-Aquí tienen su dólar cada uno- les dije a mis pequeños entregándoles su ganancia.
-En realidad son dos a cada uno papito, le dijiste idiota al tío jazz.
-Bueno aquí tienen sus dos dólares cada uno, Emily.
-Gracias papito- sonrió mi pequeña y me lanzó un beso con su manita- ¿y ahora qué hacemos?
-Tenemos que esperar un rato a que los tíos lleguen a buscarnos, mientras intentaré arreglar el motor- ¿ya había dicho que era un asco arreglando autos? ¿No lo dije? Pues ahora lo recalco, APESTO intentando componerlos, termine lleno de aceite y el motor intacto.
-Hazte a un lado que me estorbas- gruño Rosalie.
-¿En qué momento llegaste?- pregunté asombrado- no los reconocí.
-Hace unos segundos dramático, si Jasper no me hubiera dicho que mis pobres sobrinos estaban abandonados en la carretera con su mentecato padre, te juro que te castraría por haberme interrumpido en mi mejor momento con Emmet.
-Lo siento Rosalie, pero soy un inepto y no sé de carros.
-Eso es música para mis oídos, ahora hazte a un lado que la mujer tiene trabajo que hacer.
-¿Mis hijos están con tu marido cierto?
-Sí, ve a salvarlos por favor, tía Rosie debe trabajar muchachito.
Ver a mis hijos convivir con mis hermanos era algo muy divertido, William no dejaba de mirar maravillado el auto de Emmet y la motocicleta de Jasper, Milie estaba aun más asombrada de ver a su tía Rosalie trabajar con mi auto. Un mensaje de Alice me llego: hermanito, la cita de Bella pasará por ella, pero como tu hermana adorada que soy he movido ciertas cositas en la oficina del susodicho y no podrá pasar a recogerla, es tu oportunidad no la desaproveches. No me contestes el mensaje, yo JAMAS me comuniqué contigo. Te quiero Eddie.
-Tardaremos un poco con el auto, y ya está oscureciendo lo mejor será que te lleves el auto de Emmet.
-¿Qué? No bebé mi auto no…
-Lo siento Emmet pero no puedo apurarme y mis sobrinos deben llegar a casa ya, así que no me discutas.
-Si Rosie… aquí están las llaves de mi amado bebé, le haces daño y convierto tu auto en galleta Eddie- me amenazó el grandote.
-Si Emmet ya entendí- le gruñí tomando las llaves- niños es hora de irnos.
-¿Nos vamos a il en el auto glandote del tío Emmet?
-Si campeón, tu tíos adaptaran las sillitas al auto de Emmet, la seguridad ante todo.
Un rato después de batallar tres vampiros con las sillas para el auto, coloque a mis hijos en sus respectivos asientos y me encaminé hacia la casa de Bella.
-¿Ya vamos a llegal papá? – me preguntó Will, como amaba que me dijera papá.
-Ya pronto campeón – le sonreí desde el retrovisor- por cierto, su madre saldrá al rato así que me quedaré con ustedes hasta que Bella llega de su cita de trabajo.
-¿Estas celoso papá?
-No estoy celoso.
-A que si lo estas- canturreó Milie - un pajalito me contó pol ahí que papi tiene celos de Richard- le dijo mi pequeña a su hermano, que solo volteo los ojos.
-¿Cómo sabes de Richard?- pregunté curioso.
-Mi pajalitop mensajero no miente papito.
-Ese pajarito es muy chismoso Emily así que deja de hacerle caso por favor. – Dije con una sonrisa- bien pequeños hemos llegado a casa, ni una palabra de lo que te contó el pajarito princesa.
-Lo plometo papito.
-Bien ahora bajemos a casa, es hora de ver a mami…
…
Y mami no pudo haber colaborado mejor, jamás me había besado así con Bella, bueno si, una vez hace 10 años donde casualmente concebimos a nuestros hijos. En el recorrido a casa no dejaba de pensar en lo que había sucedido en mi auto, ¡en mi precioso volvo! Ahora amaba más que nunca mi adorado auto.
-Por la sonrisota que traes supongo que todo salió muy bien- Alice ya estaba en la entrada del edificio esperándome.
-Salió mejor de lo que esperaba… ¿tú como sabias, a caso nos viste hermana con tendencias voyeristas?
-No necesité verlos en pleno faje, para ver la cara de idiota que traes Edward. Ahora dale las gracias a tu linda hermana porque eso en tu auto, no hubiera sucedido sin mi ayuda.
-No sé cómo le hiciste, pero haber hecho que Richard no viniera por Bella fue una de las mejores cosas que has hecho por mi Alice.
-3 días siendo mi modelo para mi clase en la preparatoria pagan mi ayuda.
-¡No Alice! Después esas chiquillas no me van a dejar en paz.
-Dos fines de semana siendo mi cargador de compras, entonces.
-1 día siendo tu modelo y un fin de semana siendo tu esclavo en compras, es mi última propuesta.
-¡Me parece perfecto hermanito!- Alice daba saltitos en la calle- le has vendido tu alma al diablo ¿lo sabes?
-Ya estoy en el infierno Alice, desde el día en que me aleje de la vida de Bella y los niños; no puedo pagar con nada más…
-Oh sí que puedes hermanito, pero aquí las cuotas pueden pagarse en abonos- sonrió malvadamente mi hermana, protegiendo sus pensamientos por supuesto - y ya sé cómo puedes empezar a pagarme…
Xxxx
Al fin! Capitulo 11 terminado :D
* ACLARACIÓN: por si no se han dado cuenta Alice trabaja para los dos bandos: le dice a Bella que la ayudará a sabotear a Edward; y a su hermano le dice que lo ayudará a conquistar a Bella, ¡esta chica es tremenda!
Espero que al menos mi tardanza no disminuya los reviews chicas en verdad lo siento, pero ya soy libre y les prometi escribir 2 veces por semana para remediar mi error. Muchas gracias a todas las lectoras que me apoyan tanto en este proyecto que considero como mi bebé.
¿No se enamoraron de Will? Le ha dicho papi a Edward, yo también quiero decirle así rawrrrrrrrrrrr :B jajajaja
Comentarios, dudas, aclaraciones déjenme un bello review! O contáctenme al face o twitter: dulceamor_mel .no muerdo… mucho xD perdón estoy de payasa demasiados azucares.
Saludos y gracias por aguantarme tanto!
Mel.
