Hola a todos, después de dos días de Halloween regreso con nuevo capítulo. Es bueno saber que todo el esfuerzo valió la pena y que les haya gustado todo lo que puse ahí, sé que me faltó un poco más de profundidad en algunos aspectos, pero en conclusión, estuvo muy bien para mí.

Gracias por los reviews y por los que leen mi fic, en verdad. Y hoy será un capítulo corto pero algo dramático y es que creo que ya le he puesto mucho drama a esto, así que en este capítulo le daré un descanso a eso, pero no se preocupen, habrá más.

Y como ya saben, si tienen alguna pregunta, queja, critica, opinión, pueden dejarlo en su review, que ya saben no es obligatorio pero me encantaría saber lo que piensan, eso me ayuda a mejorar.

Nota: Ahora sin errores.


Guía para enamorar a un espíritu.

Vínculos.

Kotori se aferró a su hermano, abrazándolo con fuerza y con la cabeza en su pecho. Ella seguía con las mejillas rojas por haberlo besado hace unos momentos, pero estaba un poco sorprendida de que Shidou no se hubiera puesto histérico, como antes sucedía cuando recién empezaba todo esto de los espíritus. Sus cejas se agacharon al mirar la cabeza de Mana, hermana de sangre de Shidou, eso no se le iba de la cabeza por ningún motivo, a pesar de que habían estado separados por mucho tiempo, no había duda de que su hermano en verdad se preocupaba mucho por ella, era claro el amor que sentía por Mana y Kotori se preguntó si ella se fuera por un largo tiempo, ¿Shidou le amaría cuando regresara? ¿Se preocuparía por ella a pesar de no tener su misma sangre en sus venas? ¿Había una conexión tan poderosa entre ellos dos?

—Onii-chan… —dijo Kotori en voz baja pero con cierta preocupación. Él notó el cambio de tono de voz y movió su mano hacia la cabeza de ella. Actualmente no estaba pensando en él y si estaba rebasando el límite de cariño que le tenía a los demás, ahora que se sentía tan mal de no haber podido hacer nada bien, en no poder haber protegido a su familia, ¿cómo podía darse el lujo de alejarse de los demás? No podía evitarlo, estuvo a punto de perderlo todo.

—¿Qué tienes, Kotori?

—Tú… ¿me quieres, Shidou? —El joven miró hacia la chica pero no podía ver su expresión pues su cabeza estaba sobre su pecho. Le acarició su cabello suavemente.

—¿Qué te pasa? Por supuesto que te quiero. Te quiero mucho, Kotori.

—¿Incluso después de lo que pasó?

«¿Qué? ¿De qué habla? Kotori… acaso… no, no puede ser». Shidou se mantuvo callado un ratito porque su mente procesó la pregunta; era la comandante de Ratatoskr, desde que todo esto de los espíritus empezó, se le dio la responsabilidad de salvar el mundo, de hacer feliz a cada espíritu que apareciera, cosa que jamás pidió, cosa que jamás ha pensado con seriedad ni se lo ha tomado en serio, pero que Kotori tenía mucho que ver.

—Kotori… esto no es… no es tu culpa.

—Pero Shidou… es porque yo te lo pide, yo te obligué… y ahora que ha pasado esto…

—No tienes las culpa de esto —le interrumpió—. Todo esto… hemos estado en situaciones muy peligrosas. Con Tohka, con Kurumi, con Miku, todo ha sido difícil, pero… en todas esas ocasiones e incluso ahora, tú no tienes la culpa, Kotori. No estoy enojado contigo, ni te culparé por las cosas que pasen de ahora en adelante.

—Shidou…

El joven sonrió, era una sonrisa con esfuerzo pero falsa, en realidad no quería sonreír, esto solo le recordó que el único culpable era él, ¿cómo podría culpar a su hermanita?

—Yo decidí ayudar a los espíritus, no importa cómo me lo hubieras pedido, de todas formas hubiera aceptado. Estamos juntos en esto, es más, me alegra que estés a mi lado, ayudándome, tratando de guiarme en las citas, enseñándome a tratar con chicas, no me imagino a nadie más que a ti en esa silla en la que siempre te sientas, no puedo pensar en nadie más que en ti, yo soy… el que debería estar llorando…

Derramó unas lágrimas al sentir húmedo su playera azul, Kotori le miró al rostro, era verdad, ella estaba llorando por sus palabras. Ella tampoco podía imaginarse a otro como su hermano mayor, Shidou era el único apto para ser su hermano, lo había descubierto desde el día en que se conocieron; él era el indicado. Para su hermano fue distinto, él no quería saber nada de nadie, quería morirse, lo deseaba, pero ella fue demasiado insistente y aunque sea a rastras, pero lo alejó de su soledad y depresión para que estuviera con ella, y había algo más, ella era muy amable y linda, sus actos y palabras le llegaron al corazón, entre más veces ella le decía "te quiero, onii-chan", él era un poco más feliz, hasta el punto en que Kotori ya no tuvo la necesidad de sacar a rastras a su hermano de su soledad, él salía solo y la buscaba.

Desde que ellos dos se habían convertido en hermanos, el poder para odiarse quedó en el olvido, ¿cómo iba a poder odiar a la persona que le dio tanto amor cuando el más lo necesitaba?

«Solo te estoy haciendo sentir mal, justo cuando necesitas de mi apoyo. Maldita sea». Kotori le limpió las lágrimas a Shidou con sus dedos y después le abrazó con ternura.

—Kotori… gracias… gracias por todo.

—Gracias por ser mi onii-chan, Shidou.

Solo tenía una mano libre, se aseguró de abrazar a su hermanita con suavidad. Todo esto lo había hecho sentir mejor, ella en verdad lo hacía sentir bien.

«Mañana me aseguraré de que no tengas ningún problema, onii-chan. Yo sé que no estás bien, no después de todo esto, pero… no dejaré que esto ocurra de nuevo, sin importar lo que me pase, te protegeré».

Y con eso en mente, finalmente, hermano y hermana, se durmieron.


A la mañana siguiente, su cabeza le dio vueltas y los colores estaban demasiado vividos por lo que cerró los ojos de inmediato pero su cabeza estaba reposada en algo suave pero fuerte y en su estómago había algo haciendo una leve presión. Con la mano entumecida, la dirigió hacia el origen de esa presión y se encontró con una mano, abrió los ojos y se sentó en la cama para ver a su izquierda.

—Nii-sama… y Kotori…

Mana se encontró con Shidou siendo abrazado por Kotori, aunque él también la estaba abrazando a ella con solo una mano y con la otra, había abrazado a Mana en toda la noche, ella había dormido en su brazo y cuando se dio cuenta de eso, se sonrojó inmediatamente.

«Yo… me quedé dormida en la cama de nii-sama, pero… ¿cómo llegue ahí? Estaba peleando para proteger a nii-sama y luego… hubo una explosión». Mana se agarró la cabeza, le costaba mucho tratar de recordar todo eso.

—Shhh.

—¿Eh? ¿Kotori?

Kotori se había despertado y sin hacer ruido, había dejado la cama para que Shidou siguiera dormido. Le hizo una seña para que le siguiera pero en silencio, Mana asintió.

Las dos salieron a la sala.

—Kotori, ¿qué es lo que pasó? Mis recuerdos son confusos, solo recuerdo una explosión y una luz… de ahí, nada.

—Mana, yo tampoco puedo recordar más que una explosión, después de eso, quedé inconsciente al igual que tú. De eso ya ha pasado casi un día y de alguna manera, Shidou nos rescató a todos.

—¿Nii-sama? ¿Él derrotó a ese espíritu?

—Al parecer no lo venció, ha huido.

—En ese caso, debo de atraparlo, es demasiado peligroso. —Se dirigió a la salida de la casa, pero Kotori le tapó el paso.

—Shidou te cuidó toda la tarde, incluso en la noche, él está demasiado preocupado por ti. No te ha visto despierta en mucho tiempo, por eso, debes quedarte aquí. Sé que tienes obligaciones que hacer con la AST, pero hazlo por Shidou.

—De acuerdo. Me quedaré aquí. Kotori… ¿Nii-sama está bien? —preguntó preocupada. La más pequeña hizo una leve sonrisa.

—Cuando te vea, se pondrá feliz. Él no estaba tan herido como tú.

Mana se echó un vistazo a ella misma, sus manos estaban vendadas, su codo y rostros tenían curitas. Ella quedó observando su mano, no sentía dolor y ella recordó que la piel de sus manos ya no existía casi en totalidad, no podía entender cómo estaba bien.

—Mana…

—¿Si?

—Quiero que Shidou descanse lo más que pueda. Así que, ¿me ayudarías a hacer el desayuno?

—Oh, claro.

Conocía ya de sobra a los espíritus que dormían en el cuarto de sus padres, así como a sus estómagos, además de que estaban débiles por la batalla, en especial Tohka. Kotori había checado los informes médicos sobre todas las heridas de las chicas, y el impacto en la cabeza de Tohka fue tan duro que debía dar gracias porque era un espíritu ya que si hubiera sido otro tipo de material diferente al concreto, le hubiera cuarteado el cráneo o incluso algo peor.

Después de unos momentos más, el desayuno estaba casi listo y fue en esos momentos en los que Tohka y Yoshino bajaron a la sala. Fueron hacia el comedor donde se tenía amplia vista de la cocina.

—¡Shidou! —Tohka se dio cuenta de que él no estaba ahí—. ¿Mana?

—Kotori-san.

—Chicas, que bueno que ya se despertaron.

—¿Dónde está Shidou? ¿Él está bien?

—Tranquila, está durmiendo en su cuarto.

—¡Oh! Lo siento. —Se sintió apenada, por poco y empezaba a gritar. Afortunadamente, Kotori le detuvo a tiempo.

—Está exhausto, después de todo nos salvó a todas. No quiero que nadie lo moleste mientras duerme, así que espero y me ayuden con eso, Tohka, Yoshino.

—Por supuesto que sí —dijo Tohka con decisión.

—¿Te puedo ayudar en algo, Kotori-san? —preguntó en voz baja, Yoshino, tanto que Kotori apenas le pudo escuchar.

—Tampoco exageren —dijo con una leve risa al final—. Puedes hablar un poco más alto, Yoshino. Y sí, ¿pueden servir la mesa?

—Déjanoslo a nosotras.

Si han estado en las buenas y en las malas, no importa si es sanguíneo o no, el lazo que une a Shidou y Kotori es demasiado fuerte.

Las chicas ayudaran a que Shidou tenga un día de descanso, ¿les irá bien? ¡Lo sabrás en el próximo capítulo!


Espero que les haya gustado el capítulo, después del especial de Halloween me quedé casi sin fuerzas para escribir más de lo que vieron aquí, pero créanme que ya tengo previsto casi todo lo que va a seguir y creo que va gustarles mucho.