Yo estaba allí…La primera vez…
La primera vez que huiste de mí tenías dos años y medio.
Estábamos preparándonos para irnos.
Papá estaba pagando la cuenta del hotel.
Yo trataba de vestirte.
Pero tu estabas muy obstinado.
"¡Yo lo hago!" gritabas cada vez que trataba de ayudarte.
Finalmente te pusiste tus pantalones (al revés).
Tu camisa (afuera del pantalón).
Y dos medias de distinto color.
A estas alturas me estaba impacientando.
Obvio que tenías que aprender, pero no teníamos todo el día y a ti te llevaba tres veces más de tiempo si lo hacías tu solo.
Luego no podíamos hallar tus zapatos.
No se como, estaban afuera de la habitación.
Los entramos, y yo te quise ayudar a ponértelos.
"No! Yo lo hago." gritaste y te puedo decir que estabas a cinco segundos de iniciar un terrible berrinche.
Pero papa iba a regresar en cualquier momento y nos quería listos ya mismo.
Te obligué a sentarte.
"No, yo lo hago!" te grité.
Y traté de agarrar tu pie.
Estiraste tu labio inferior.
Pusiste tus ojos de cachorro.
"Yo quero." dijiste bajito.
Cuando te diste cuenta de que no iba a funcionar, trataste de huir de mí, gritando "No! Deeeeeean!"
Pateabas para que no te pudiera atrapar.
Finalmente te agarré un pie y traté de ponerte un zapato.
No era fácil cuando tu ni siquiera estabas sentado.
Luego, para que no te pusiera el zapato, me pateaste duro en el ojo con el otro pie.
Dolió como la mierda.
Y empecé a ver todo borroso.
Empezaste a correr muy rápido y yo apenas pude ponerme de pie.
Saliste por la puerta del frente.
No la había cerrado luego de que entrara tus zapatos.
Grave error.
Esa era una de las reglas más importantes de papá: estar adentro con las puertas cerradas cuando él no estuviera con nosotros.
Y ahora tú estabas afuera.
Llegué a la puerta justo a tiempo para verte correr hacia el estacionamiento, justo frente a un auto que llegaba.
El conductor te vio.
No se como pasó.
Oí el ruido de la frenada.
Y el sonido de mi propio corazón latiendo a cientos de millas por minuto en mis oídos.
Te quedaste parado en el medio del estacionamiento, con cara de susto, como si no pudieras entender qué había pasado.
Entonces rompiste en llanto.
Corrí para agarrarte.
Aparecieron varias personas.
Papá salió de la recepción.
Estaba tan enojado.
Tu llorabas y te abrazabas a mi.
"Lo siento De, lo siento." decías en medio de los sollozos.
"Nunca más huyas de mí." te dije, "Me asustaste mucho."
Asentiste "Yo no quero." dijiste.
…Y yo te creo, Sammy, en serio.
