10º Un terrible descubrimiento
La noche estaba despejada, las estrellas iluminaban el cielo, y una enorme luna cubría de un color gris plata toda la hermosa playa donde iba a realizarse la ceremonia. Effie y Annie habían cogido a Katniss y se la habían llevado a su habitación para vestirla adecuadamente, por su parte, Peeta se puso el traje que compró cuando estaba comprometido con Delly y se quedó con el pequeño Gale en su habitación.
Haymitch y Finnick llevaron a Octavia al interior del barco de Cinna, tras asegurarse de que ella estaba a buen recaudo y explicarle a Cinna la situación, los tres fueron a la playa para preparar la ceremonia.
Poco antes de la medianoche, Peeta estaba frente a Cinna, con Finnick, Annie, su padre y el pequeño Gale bien vestidos, esperando a que llegara Katniss acompañada de Effie. La música que Finnick había preparado para el momento comenzó a sonar, en la entrada de la casa apareció Effie sonriente, con un precioso vestido morado ligero, y tras ella apareció Katniss, con un hermoso vestido blanco de gasa, de un solo tirante, fruncido al torso y abierto de caderas hacia abajo. Su pelo estaba semirrecojido, haciendo que se viera radiante bajo la luz de la luna.
Effie la condujo hasta donde la esperaban los demás, y allí le entregó su mano a Peeta, que no podía apartar su mirada de ella, totalmente embelesado y enamorado. Al tener su mano entre sus dedos, la apretó con cariño, no queriendo soltarla jamás.
-Nos hemos reunido todos aquí para unir en matrimonio a Peeta y a Katniss- Cinna comenzó la ceremonia, miró a Peeta primero- Peeta, has decidido dar un gran paso en tu vida a pesar de las dificultades y del peligro que implica, así que pronúnciate y confiésale a Katniss todo lo que guardas para ella, dile que es lo que le prometes al casarse contigo.
-Katniss, cuando llegaste a mi vida jamás pensé que sería lo más maravilloso que podría sucederme, pensaba que sería difícil tratar contigo, y más sabiendo de donde venías- Peeta esperó unos segundos, mirando fijamente el rostro de Katniss, esperando que sus palabras no le hicieran daño, ella simplemente sonrió mirándolo- Pero estaba totalmente equivocado, no solo tenías un trato fácil, sino que eras el ser más maravilloso que he encontrado en mi vida, era imposible que no me enamorara de ti, pues desde el primer momento en que nos vimos supe que haría cualquier cosa por protegerte- Apretó con fuerza sus manos- Katniss, te prometo aquí, delante de mi familia, y con Cinna como testigo imparcial, que te amaré hasta el fin de mis días, cuidaré de ti y de tu hijo, protegeré a nuestra familia ante cualquier amenaza que pueda aparecer y viviré cada día a tu lado como el hombre más feliz del mundo.
-Katniss- Esta vez Cinna se dirigió a ella- Has escuchado las promesas de Peeta, es hora de que tú le expliques lo que sientes y le hagas tus promesas.
-Peeta, cuando salí de aquella isla, estaba segura de que no podría confiar en nadie, convencida de que solo el padre de mi pequeño era alguien bueno, pero cuando tu familia me acogió y cuidó de mí sin reparos, cuando me mostrasteis lo que significaba amar, supe que este mundo no era tan horrible como me lo había imaginado, es imposible que sea horrible un mundo en el que tú existas- Le dijo con el corazón- Peeta, prometo amarte con todo mi corazón, hacer todo lo posible por hacerte feliz, cuidar de ti del mismo modo que tú quieres cuidar de mí, protegernos mutuamente, pero sobretodo, darte todo el cariño y amor del que dispongo para formar nuestra familia y sacarla adelante.
-Habéis hecho vuestras promesas ante las personas que os importan, y como oficiador de la ceremonia, no tengo ningún impedimento en que unáis vuestras vidas, así que, por el poder del que dispongo, yo os declaro marido y mujer.
Todos aplaudieron ansiosos y emocionados mientras Peeta besaba rápidamente los labios de Katniss, deseoso de poder mostrarle cuanto lo amaba.
Tras la ceremonia, Cinna se despidió de ellos, aunque quería festejar a su lado la unión de la feliz pareja, sabía que tenía que alejar a Octavia de allí cuanto antes y buscar una forma de que entrara en razón. El resto fue al interior de la casa a celebrarlo, Effie se había encargado de preparar un pequeño banquete en honor a los novios.
Una vez hubieron terminado, todos se marcharon de la casa, dispuestos a darles una noche de privacidad absoluta, ellos habían alquilado una pequeña casita en el puerto para pasar la noche mientras los novios consumaban su unión.
Peeta condujo a Katniss hasta su habitación, ella lo siguió sonriente, al entrar, Katniss quedó maravillada, la habitación estaba decorada con colores cálidos y confortables, tenía una gran cama en el centro, un escritorio en un rincón, un sofá amplio que daba a la televisión colgada en la pared, una chimenea y un baño propio.
-Espero que te guste, desde ahora mi habitación será de los dos- Le informó Peeta.
-Es maravillosa- Besó sus labios- ¿Dónde va a dormir Gale?
-Si no te parece mal, Gale seguirá durmiendo en la misma habitación, solo que sin ti- Katniss lo miró unos segundos con preocupación, Peeta enseguida entendió sus miedos- Los niños tienen que empezar a dormir solos tarde o temprano, Gale tiene casi seis meses, no creo que sea algo tan malo, ¿no te parece?
-No es que sea malo, pero me cuesta mucho hacerme a la idea de que no voy a compartir más la cama con él.
-Pero a partir de ahora la compartirás conmigo- La abrazó y besó sus labios con pasión.
Katniss no pudo evitar rendirse a los pies de Peeta, estaba tan ansiosa por mostrarle cuanto lo amaba que se dejó arrastrar a la cama sin ninguna resistencia. Peeta no apartó sus labios de ella en ningún momento, acarició sus curvas, quitó la ropa, recorrió todo su cuerpo con sus manos hasta que por fin la soltó, mirándola a los ojos.
-¿Estás preparada para esto?
-Sí, desde luego que sí- Se incorporó y quitó ella su ropa con urgencia- Esta vez nada impedirá que te muestre cuanto te amo.
Una vez estuvo desnudo, Peeta se tumbó sobre ella, besó cada centímetro de su piel, acarició cada rincón de ella, la recorrió entera, dispuesto a no perderse ninguna parte de su cuerpo. Cuando Peeta la hubo recorrido por completo fue cuando se ubicó en su entrada y lentamente fue introduciéndose en ella, atento a cualquier muestra de dolor que ella pudiera mostrar, pero la cara de Katniss reflejaba todo lo contrario, era una muestra perfecta de lujuria y placer.
Solo cuando su miembro entró por completo, ella soltó un fuerte grito que hizo que Peeta se detuviera por completo, temeroso de haberle hecho daño.
-¿Estás bien?
-Sí, sí- Respondió de inmediato, abriendo los ojos y mirándolo- No podía imaginarme que fueras tan grande- Dijo sonriente- No te preocupes, estoy perfectamente.
-Si en algún momento te hago daño dímelo de inmediato.
Katniss asintió y Peeta comenzó a moverse dentro y fuera de ella, al principio poco a poco, pero pronto fue a más, hasta que ambos alcanzaron un ritmo frenético que ninguno de ellos podía callar, llenando la habitación de suspiros, de gemidos, de sus nombres gritados al viento. Y cuando ambos alcanzaron el clímax se miraron a los ojos, mostrándose cuán grande era el amor que se tenían el uno al otro.
A la mañana siguiente, cuando Katniss abrió los ojos y vio a Peeta dormido, con su brazo rodeándole la cintura, recordó todo lo sucedido esa misma noche, como se habían amado tantas veces como les había sido posible, y sonrió al pensar en que ahora formaba parte de una familia tan maravillosa como lo era la familia Mellark.
Se sentía a gusto en esa posición, pero tenía muchas ganas de ir al lavabo, así que sintiéndolo mucho, apartó el brazo de Peeta y fue directa al baño. Al salir, no queriendo despertar a Peeta al volver a tumbarse, decidió que le apetecía ver las cosas nuevas de su habitación.
Abrió el armario, viendo que sus ropas estaban mezcladas, mostrando que el armario era de ambos. Al hacer eso, se sintió como una niña pequeña, así que empezó a abrir los cajones, emocionada por descubrir que había en su interior. Uno a uno fue abriendo todos los cajones, sin darle más importancia a lo que había dentro, hasta que en uno de ellos, encontró una caja blanca.
Incapaz de contener su curiosidad, abrió la caja con nerviosismo, dentro había un montón de cosas que pertenecían a Peeta, recuerdos y fotografías. Una en especial llamó su atención.
Peeta despertó al escuchar la risa de Katniss al ir abriendo los cajones del armario, divertido, la observó disfrutar de esa infantil situación, hasta que vio que se había quedado parada y rígida.
-¿Katniss?- Ella no responde, y él, de inmediato, va hasta ella y le pasa un brazo por sus hombros- ¿Estás bien?- Ella no le contesta de nuevo, entonces él mira la fotografía que ella tiene en las manos y que la tiene embobada, una fotografía de Delly y él juntos- Esa de la imagen es Delly, la chica que era mi prometida antes de la desaparición de Johanna.
-La conozco.
-Eso es imposible cariño- Besa su hombro.
-No, de verdad la conozco- Le aseguró mirando fijamente la imagen- Solo la vi un par de veces en la isla, fue unos meses antes de saber que estaba embarazada de Gale.
Peeta miró a Katniss con una mezcla de asombro y tristeza, después miró la imagen, incapaz de creer que Katniss hubiera visto a Delly.
-¿Tú podías ver a otros prisioneros?
-Si, en pocas ocasiones, pero si- Le dijo algo asustada por su palidez- En algunas, incluso, hablaba con ellos.
-¿Y viste a Johanna?
-No lo sé, no sé cómo es Johanna- Dijo nerviosa.
Peeta rebuscó en la caja y sacó una imagen de su hermana sonriente, abrazada a Rue, poco antes de que la secuestraran.
-Es la rubia, ¿la viste allí?
-Si- Le confesó desolada al saber el dolor que le iba a causar- Las vi a las dos.
-¿También a Rue?- Katniss asintió- ¡Oh, Dios mío!- Peeta se cubrió la cara con las manos- Has visto a mi hermana- Peeta empezó a llorar.
-¿Estás enfadado conmigo?
-¿Contigo?- Levantó el rostro, mirándola a los ojos- Claro que no, tú no podías saber quién era ella, y aunque lo hubieras sabido, no podrías haber hecho nada- La abrazó- Es solo que estoy conmocionado por esto- Besó su frente- Mis padres tienen que saberlo.
-Claro, se lo contaré.
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Johanna entró del brazo de Seneca a su casa, acababan de llegar tras pasar por el juzgado perteneciente a la compañía Panem una vez Snow, el presidente de la compañía, dio el visto bueno a la boda.
Seneca la cogió en volandas y la subió a su habitación, la tumbó en la cama y no esperó ni un segundo para poseerla. Johanna no se inmutó, simplemente permaneció quieta mientras él satisfacía sus necesidades.
-Espero que no te importe, pero tengo trabajo en la clínica- Dijo sonriente, levantándose y vistiéndose tras haber acabado.
-¿Clínica? ¿Qué clínica? ¿Así llamas a esa horrible isla?
-Es una clínica Johanna, solo que los que viven dentro no lo ven igual- Le quitó importancia- Puedes moverte por donde quieras, la casa es tuya también, siéntete libre de curiosear sin problemas- Le besó la mejilla- Hay una criada que te preparará lo que quieras comer.
-Y tus hermanos, ¿Dónde estás? ¿Cuándo podré conocerlos?
-Oh… mis hermanos están fuera, como era nuestro primer día juntos le he pedido a un amigo que se quedara con ellos unos días para darnos privacidad- Le sonrió- ¿Te molesta?
-Supongo que no- Suspiró resignada- ¿Puedo utilizar el teléfono?
-Solo para pedir compra y cosas así, la línea está pinchada, si llamas a alguien que no sea un lugar de alimentación o ropa lo sabrán.
-Bien, no importa.
Seneca besó sus labios y salió de allí rápidamente, parecía ansioso, Johanna, nerviosa por estar sola en aquella casa, bajó a la cocina dispuesta a beber un poco de agua e intentar despejarse, sin esperarse encontrar a quien estaba allí.
-¡Delly!- Gritó emocionada al verla, corriendo a sus brazos- ¡Oh, Delly! ¡No puedo creer que estés aquí!- Delly no responde nada, simplemente la abraza. Johanna, extrañada de que no le diga nada, levanta la mirada y la observa, en sus ojos se ve dolor- Delly, ¿qué haces aquí?- De nuevo silencio- ¿No puedes hablar?- Ella negó de inmediato. Delly, rápidamente, cogió un papel y un bolígrafo y se puso a escribirle.
"Llevo aquí desde hace un año y medio, me raptaron unas semanas después de tu desaparición, unas semanas después de abandonar a Peeta"
-¿Dejaste a Peeta?
"Si, creí que tras tu rapto, si me quedaba con él, no tardarían en venir a por mí. ¿Irónico no?" Delly suspiró arrepentida y avergonzada "Después de eso, cuando llevaba un mes en aquella isla, Seneca me propuso venir a vivir con él para ayudarle con sus hermanos, durante unos meses funcionó, pero cuando, tras meses acostándonos juntos, comprobó que yo no podía tener hijos, me cortó la lengua y me suministró algo para perder el habla, me colocó un localizador y me convirtió en su esclava"
Johanna estaba aterrorizada ante lo que estaba leyendo en el papel de Delly, la muy idiota había caído en la misma trampa que Delly.
-¿Por qué es tan importante para él que pudieras tener hijos?
"En esa isla no solo hay personas secuestradas, también hay niños muy pequeños, esos niños son hijos que los científicos tienen con algunas de las chicas secuestradas, y después de dar a luz a los niños, las chicas son devueltas a la isla para seguir experimentando o para morir, y los niños son llevados otra parte de la isla donde los alimentan con productos experimentales hasta que son lo bastante mayores como para soportar los otros tratamientos".
-¿Cómo puedes saber todo eso y seguir con vida?
"Seneca no tiene ni idea de que yo lo sé, he averiguado sus claves para el ordenador y de vez en cuando entro, intentando encontrar la forma de salir de aquí".
Johanna comenzó a llorar desesperada, segura de que no iba a poder salir de allí nunca, y si lo hacía sería para volver a esa isla o para ir directa a la morgue.
-¡Quiero irme a casa! ¡Quiero irme con mis padres! ¡Quiero volver con ellos!
"Cálmate pequeña, no estás sola, las dos juntas podremos conseguirlo, lograremos salir de aquí y darles su merecido a estos tipos. Tú sólo aguanta, deja que él te haga lo que quiera, haz como si no supieras nada, como si no nos conociéramos, y déjame a mi buscar una solución".
-Está bien- Se sorbió la nariz- Gracias Delly.
Johanna subió de nuevo a la habitación y se tiró en la cama a llorar, asustada, necesitando descargarlo todo antes de que Seneca volviera y la obligara a mantener relaciones de nuevo, debía estar despejada antes de poder actuar de forma creíble ante ese hombre.
Delly corrió al despacho de Seneca, se sentó ante el ordenador y abrió el correo de Seneca, escribió de forma segura la dirección de la única persona que podría ayudarla a contactar con los Mellark y que sabía que era de confianza. Que Johanna hubiera llegado hasta allí era un golpe de suerte para ella, antes no había contactado con los Mellark porque tras su ruptura con Peeta era imposible que la ayudaran, pero ahora que estaba Johanna allí y estaba segura de que los Mellark la ayudarían sin ninguna duda.
Y contactando con ellos no solo quería salir de donde fuera que se encontrara, también quería recuperar lo que había dejado, lo que era suyo, su prometido, su hombre, Peeta Mellark.
Siento el retraso, aquí en Valencia hemos tenido la fiesta de Fallas y además he tenido el final de las prácticas, así que he estado bastante ocupada, pero ya estoy de vuelta y voy a intentar subir capítulo todos los viernes, aunque puede que alguna vez me retrase uno o dos días.
¿Qué os parece? ¿Os esperabais el descubrimiento de Peeta? ¿Y lo de Delly? ¿Seneca os ha sorprendido?
Espero vuestros reviews con ganas y si alguno quiere aportar alguna idea será bien recibida.
Nos leemos pronto
