Capitulo 11: La Fiesta (Parte 2)
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Luego de la cena la noche continuo. Entre animadas platicas, platicas no tan animadas, temas serios y apuestas de los legatarios y demás ninjas influyentes acerca de los resultados de la primera prueba del examen chunnin. La mayoría de las apuestas corría a favor de los gennins de Konohagakure y Sunagakure, aunque ciertamente, por los informes de los ninjas que se presentarían a las pruebas la situación estaba bastante reñida. Pero que mas daba, cada aldea quería apostar por la propia. Y la vieja Tsunade no era la excepción.
-Confió ampliamente en mis ninjas, así que doblare la apuesta – dijo, sonriente, al viejo Onoki y A.
A se echo a reír y negó con la cabeza – Tsunade-hime… ¿estas segura? – pregunto, con un tono de voz burlón – Corre en ti la peor suerte que he visto, posiblemente apostando tus ninjas pierdan, tan solo por tu culpa – admitió, con una sonrisa que dejaba a la vista sus blancos y perfilados dientes.
Tsunade dio un largo sorbo a su vaso de sake, luego se cruzo de brazos – Ja! Eso esta por verse. – y sonrió con toda la confianza del mundo, como si estuviera 100% segura de que seria la ganadora.
-Entonces si Tsunade quiere aumentar el valor de la apuesta… hare lo mismo – comento Onoki.
-¿Tu también quieres perder, viejo? – A volvió a reir.
Onoki gruño y se levanto sobre su asiento para estrellar los puños sobre la mesa en la que estaban sentados - ¡Ya veremos que dirás, cuando superemos a tus ninjas, Raikage! …. Ah! Mi espalda! – se quejo el viejo, volviendo a caer en su lugar y sobándose la espalda.
-Eso esta por verse, caballeros… Que gane la mejor aldea – musito la voluptuosa rubia, a modo de cerrar el trato. Los demás asintieron.
Y mientras, los respectivos escoltas de cada Kage observaban a sus lideres con una gran gota en la cabeza. En especial Shizune, que temía que la apuesta de Tsunade le diera mala suerte a sus genins
-Chouji – llamo el Nara, acercándose al gordito que comía bocadillos como si no hubiese comido en meses.
-Mh? – pregunto el Akimichi, volteándose hacia su amigo con la boca llena, y unas cuantas migajas sobre su traje. Que bien que no lo había visto Ino, si no le reprocharía fuertemente.
-¿Donde esta Ino? – pregunto con cierto tinte de preocupación el manipulador de sombras, volteando a ver a los lados, esperando encontrar la rubia cabellera.
Chouji trago de una todo lo que tenia en la boca -¿No estaba contigo? – pregunto extrañado e inocentemente, antes de introducir en su boca una ronda mas de bocadillos.
-¿Conmigo? Pero si me dijo que… venia contigo – lo ultimo lo murmuro. Luego miro aterrado al Akimichi – Maldición. Que mujer tan problemática. La dejo unos segundos para ir a orinar y desaparece –gruño, buscándola con la mirada. Después de todo no seria difícil encontrarla, era la única en el lugar, y en muchos lugares, con semejante cabellera larguísima y de color platinado. Se alarmo al no verla en los alrededores. Demonios. En cuanto a Ino le pasara algo e Inoichi se enterara, estaría firmada su sentencia de muerte. Se enfrentaría a la furia del rubio amigo de su padre, casi su tio. Lo colgaría por dejar a su florecilla sola y desprotegida.
-Shikamaru, cálmate – musito un tranquilo Chouji, sin parar de comer – Creo que no estas confiando del todo en Ino, ella es una kunoichi, después de todo… sabe cuidarse, estamos en una fiesta… como si algo malo fuera a pasarle! – defendió a su amiga el gordito, en un intento por calmar al Nara.
-Pero… - y apenas tuvo tiempo de replicar, por que apareció Temari de Dios sabe donde y lo cogió del brazo.
-Hey, Shika, vamos a bailar – pidió animada la rubia de ojos verdes, arrastrando al Nara a la pista de baile, sin darle tiempo de replicar. Este dejo de luchar unos cuantos segundos después, al fin y al cabo seria mas fácil encontrar a Ino si se movía entre la pista de baile, seguramente ella ya había arrastrado a otro pobre tonto a sufrir a la pista.
La rubia sonrió ampliamente al jounin de Kumo que había insistido en conversar con ella.
-¿Asi que tu equipo vino para presentarse en los exámenes, eh?- pregunto la Yamanaka, pasando una de sus manos por su largo y dorado flequillo.
-Por supuesto, mis alumnos son muy buenos. Estoy seguro que pasaran las pruebas sin duda alguna.– Espeto orgulloso el joven hombre de tez apiñonada y ojos castaños, alto, de cabello oscuro y con una cicatriz surcando su rostro diagonalmente – Veo que eres de Konoha.. ¿Y tu, a que has venido?
-Bueno, yo soy representante de Konoha aquí en Suna, vine para ser sensor, asuntos diplimaticos y….. ¿Cómo supiste que era de Konoha? – pregunto, mirándole con cierto tinte de desconfianza, a la expectativa.
-Bueno, solo las kunoichis de esa aldea son tan hermosas – se sincero, acomodando su corbata, un poco nervioso.
Ino rio un poco ante el comentario – Si, lo somos – admitió sin vergüenza alguna, con un suave rubor rosado apareciendo en sus mejillas y una blanca sonrisa que cautivo aun mas al jounin.
El hombre se armo de valor para pedirle a la kunoichi que bailaran, pero si bien apenas iba a decir una palabra un par de ojos nacarados que le helaron todos los huesos aparecieron tras la hermosa rubia. Sintió un escalofrió en toda su espina dorsal y una muy fuerte corazonada le aviso que lo mejor era alejarse de ahí lo mas pronto posible, aunque era lo ultimo que deseaba.
-Me buscan por allá! – Anuncio repentinamente, señalado tras su espalda – He de irme, linda, hasta pronto. Fue un placer conocerte, Yamanaka Ino – y se fue tan rápido como había llegado, como alma que lleva el diablo.
La mentalista alzo una rubia ceja y se quedo observando el vacío lugar – Pero como fue que supo mi… nombre – murmuro para si, dándose media vuelta y empezando a andar, extrañada, pero si bien apenas dio un solo paso, topo contra algo bastante duro, lo suficiente como para hacerla retroceder y tambalearse.
Neji la tomo de la cintura antes de que terminara por perder el equilibrio, en un efímero roce que le robo el aliento. Lo miro con su par de gemas blancas inexpresivas y soltó – Ten cuidado, Yamanaka... Mira por donde vas, torpe – y retiro sus manos de la fina y estrecha cintura.
-¿Q-que? ¿Torpe yo? Pero si tu…. – comenzó gruñendo, para luego notar cierto detalle – No hubiera tropezado contigo si tu no me estuvieras siguiendo y mucho menos si no te hubieses acercado a mi por la espalda sin anunciarte! – inquirió lo observado con una sonrisa. Punto para ella. Si.
-¿Yo, siguiéndote?- pregunto alzando su ceja derecha, la verdad se había visto descubierto, pero haría todo por que no admitirlo – Al parecer tienes delirio de grandeza, yo no soy como esos babosos que te miran como un pedazo de carne, lamento decepcionarte – escupió ácidamente. Punto para el Hyuga.
-¡Claro! Y podrías explicarme ¿que hacías detrás de mi, tan fresco?- definitivamente no se iba a dejar vencer, no esta noche. Se cruzo de brazos, sin saber que aquello hizo que sus firmes senos se realzaran aun mas y por unos milisegundos atrapo la mirada del Hyuga.
-¿No puedo caminar por donde me plazca sin que pienses que te estoy acosando como aquel tipo de Kumo?- gruño, intentando mantener la vista en los ojos celestes de Ino.
-El no me estaba acosando. Y tu lo espantaste, de seguro! – y aun mas fastidiada alzo su barbilla, molesta.
- ¡Te miraba como un pervertido, no quitaba la vista de tu cuerpo! - debatió, casi molesto, fastidiado, apretando con su mano diestra el pequeño bolso perteneciente a la rubia con quien discutía. Y muy tarde se dio cuenta de su error.
Frente a el, Yamanaka Ino lo observaba con los ojos bien abiertos, anonadada. La rubia separo sus brillantes labios rojos como para decir algo, pero se quedo ahí, de pie, con los labios separados y sin poder decir nada. Descruzo sus brazos lentamente y los dejo caer a los lados de su cuerpo. No paso mucho para que sus labios comenzaran a curvearse, en una sonrisa por demás socarrona. Y soltó una pequeña risa.
-¿Qué dijiste? – pregunto, aun con aquella molesta pero encantadora sonrisa.
-Que tienes delirios de grandeza, y eres una torpe. Busca algo con que cubrirte, Yamanaka – espeto, sosteniéndose el puente de la nariz con ayuda de sus dedos índice y pulgar. Inhalo aire profundamente, y luego volvió a clavar su perlada mirada en ella. Ella seguía ahí, sonriente y molesta. Bellísima.
-Tu no eres nadie para…. – y antes de terminar su próxima replica su azulina mirada encontró algo. O a alguien. Y ese alguien no estaba solo.
No muy lejos de ahí, a unos 15 metros se encontraba el pelirrojo al que había estado buscando por mero impulso antes de que el ninja de Kumo se animara a interceptarla. El también tenia sus ojos en ella, pero casi al instante en que ella le vio este desvió la mirada a la menuda muchachita de cortos cabellos castaños que insistía en hablarle. Apretó los labios sutilmente, seguramente ella seria su amiga… o algo mas. Una sensación de desagrado la embargo al considerar la posibilidad de que aquella muchacha fuera algo de Gaara, aunque ciertamente resultaba algo absurdo, después de todo el Kazekage era bastante serio, reservado. Pero aun así, al parecer esa mujercita insistía en captar la atención del pelirrojo, o algo así. Y el no huía de ella, ni hacia un intento por alejarse. Al parecer se encontraba cómodo con su presencia. Contuvo el aliento cuando vio como ella poso una de sus manos sobre el hombro de el ojijade, y el ni se inmuto.
-….mas tonta que nada, Yamanaka- y la rubia solamente alcanzo a salir de su letargo únicamente para escuchar lo ultimo dicho por Neji.
-¿Eh?- pregunto, volviendo a mirarle, confundida.
-¿Acaso ahora también eres sorda? – alzo su ceja, mirándole hacia abajo. A pesar de traer tacones bastante altos, el seguía superándola en altura por un buen tramo.
-¿Que? Por supuesto que no, Hyuga! – reclamo, cruzando sus brazos y volviendo a sentir aquella sensación de fastidio para con el ojiblanco. Miro de reojo al lugar de antes, para encontrar a la del vestido rosa arrastrando al pelirrojo a quien sabe donde. Nuevamente la incomodidad la embargo.
-Parece como si lo estuvieras, tan lenta eres que… - dio un paso al frente, aun mirando hacia abajo. Sin embargo, fue interrumpido.
-Hyuga… - llamo la mas baja, alzando su mirada hacia el.
El, como respuesta a su llamado, le dedico una mirada interrogante.
-¿Quieres bailar conmigo, verdad?... Hagámoslo – musito olvidando todo el asunto de la discusión. Lo tomo del brazo firmemente y lo arrastro a la pista de baile. Este no replico nada y, aunque algo extrañado, se dejo hacer.
Cuando llegaron a la pista de baile el poso su mano posesivamente sobre la pequeña cintura de la rubia. Y ella coloco su mano sobre su hombro.
-Espero que sepas como hacer esto – comento, fingiendo seriedad, antes de tomar la mano del prodigio y entrelazar sus dedos con los de el.
Este simplemente rodo los ojos. Por supuesto que sabía bailar. Aun así no comento nada, y comenzó a guiarla al ritmo de la música.
Shikamaru llevaba ya bailando con Temari un par de minutos, y en medio de la pista pudo encontrarse finalmente a quien tanto buscaba. Alzo la barbilla un poco y ladeo su cabeza para verla mejor. Definitivamente era ella, lo supo al instante por su singular cabello. Pero… ¿Quién bailaba con ella?.
Abrió sus ojos como platos al contemplar junto a ella un shinobi alto, de largos cabellos oscuros amarrados en la parte baja y ojos nacarados.
¿Ino bailaba con… Neji?.
Imposible.
Guio a Temari de forma que se acercaran un poco a la otra pareja, y fue ahí que lo puso comprobar. Efectivamente, el prodigio bailaba con la mentalista. Ella le sonreía y le hablaba animadamente. Y el… simplemente asentía a sus palabras.
Tuvo que parpadear un par de veces para comprobar que lo que veía no era una broma o algún tipo de espejismo. Pero no, lo que veía era real y ocurría a unos cuantos metros de el.
Bueno, al menos sabia que la florista había estado segura y acompañada todo este tiempo.
Gaara alzo un poco la mirada para intentar distinguir a la rubia. Demasiado tarde, ya se había perdido entre la pista de baile. Se auto-regaño casi al instante, el no tenia nada que hacer fijándose en lo que hiciera ella.
Bajo la mirada a la morena frente a el que le sonreía tímidamente.
-¿Gaara-sama? – pregunto, ladeando su cabeza un poco y jugueteando con uno de los cortitos mechones café de su cabellera.
-Lo siento. ¿Qué me decías? – pregunto, sintiéndose en el fondo un poco mal por ser así de descortés. Metió las manos a los bolsillos de su pantalón de vestir.
-Le comentaba lo bien que se ve de vestir, Gaara-sama – repitió la muchacha casi en un susurro. Susurro que apenas y llego a los oídos del pelirrojo, pues la música sonaba en todo el lugar.
-Ah, te lo agradezco – comento sin ningún tinte de emoción en su voz, con la mirada perdida entre la gente.
-No e-es nada - La morena se encogió un poco y se sonrojó violentamente.
-¿Te pasa algo? – pregunto casi ido, pero notando lo sonrojada que estaba la muchacha.
- N-no Gaara-sama! – y hizo un gesto con sus manos, sacudiéndolas en negación.
Gaara no dijo nada mas, Matsuri tampoco. El silencio entre ambos hubiese sido de lo mas incomodo, si no fuera por la animada música del lugar.
Pronto Gaara se sintió fuera de lugar, entre toda esa gente y esas mujercillas que le miraban extrañamente, sumando a las personas que le miraban como si fuese un bicho raro, a la expectativa de lo que hiciera. Se encogió de hombros y volvió su vista a la morena.
-Debo irme – anuncio sin mas, dio media vuelta y emprendió camino.
Matsuri se quedo de pie en su lugar, con muchas y ninguna palabra en su boca. Suspiro tristemente y camino al lado contrario. Nunca pensó que fuera tan difícil pedirle a Gaara que bailara con ella.
El pelirrojo camino hasta una enorme puerta de cristal entreabierta, alejándose de la multitud. Atravesó el umbral y se encontró en un hermoso balcón. Fue directo al barandal y se apoyo en este. Cerro sus ojos, inhalo el frio y limpio aire nocturno del desierto y permitió que la helada brisa le golpeara el rostro y jugara con sus rojizos cabellos.
A pesar de aun poder escuchar el alboroto del interior, en ese lugar estaba más que a gusto. Lejos de las extrañas miradas que le dedicaban los curiosos. Lejos de toda esa gente. Solo. Como le gustaba estar. Ya había pasado mucho tiempo entre la gente, se merecía un rato de paz.
Y cualquier pensamiento que pudiese hilar, fue roto por un taconeo que atravesó la gran puerta de cristal. Abrió uno de sus ojos para observar a su nueva e indeseada compañía, y al verla… supo que no era tan indeseada compañía….
Suspiro cansinamente. Como de costumbre, Neji había encontrado una nueva forma de hacerla rabiar. Ella solo había intentado pasar un rato ameno con el, sacarle algo de platica… lo que fuera!. Pero todo había terminado con el ojiperla haciéndole un comentario despectivo sobre lo muy maquillada que estaba mientras bailaban. Acto seguido ella, molesta, dejo de bailar y se dio media vuelta, golpeándole con sus largas hebras en el proceso. Y se fui de ahí, dejándolo solo en medio de la pista de baile. E hipnotizando a mas de uno con sus femeninos pasos.
Paseo su mirada por el recinto, terminando por notar lo lleno que estaba ese lugar. Kami. Horas en ese sitio y no se había percatado de las muchas personas que había en el lugar, en su mayoría gente estirada. Su mirada azulina se enfoco en un lugar algo alejado de la gente. En una pared se alzaba imponente una gran y enorme puerta de cristal que conectaba con un balcón. Sonrió. Algo de aire fresco no seria tan malo.
A paso firme atravesó la puerta que curiosamente estaba semiabierta. Apenas y estuvo en el exterior su cuerpo recibió una fresca brisa, haciendo volar sus cabellos y tapándole el rostro antes de que pudiese observar el lugar. Siguió caminando mientras apartaba las finas hebras de su rostro. Apenas y dio unos cuantos pasos cuando tuvo despejada su visión y lo que vio casi frente a ella la dejo perpleja.
Un par de ojos aguamarina se clavaban en ella.
Lo miro un poco sorprendida, con los labios ligeramente abiertos. El pelirrojo estaba recargado en la baranda del balcón, sus rebeldes cabellos eran mecidos por el viento. Sus brazos cruzados imponentemente sobre su pecho. Y la luz de la luna acariciando su pálida piel e iluminando su serena mirada aguamarina delineada de un negro profundo. Era un autentico adonis.
El en cambio permaneció estático observándola. Ella se le había quedado mirando, como quien mira a un fantasma, o algo similar. No puedo evitar sentir su interior removerse al verla ahí de pie, frente a el. Ligeramente sorprendida y algo intimidada. Su brillante mirada celeste, sus labios rojos, sus cabellos que jugueteaban libremente en el viento, flotando conforme la corriente de aire y ese curvilíneo cuerpo enfundado de negro. Pronto comenzó a replantearse la existencia de ángeles, por que aquella diva frente a el, robándole el aliento, era ni mas ni menos que un ángel enfundado en negro.
Pero pronto todo letargo que ambos pudiesen tener, fue roto por la fémina.
-Lo siento, Kazekage-sama. Yo no sabia que usted… Adiós.. – las palabras salían de sus labios rápidas y atropelladas, inclusive se sintió algo estúpida de su comportamiento en el instante. Se dio media vuelta para no mirarle mas cuando sintió algo sosteniendo su brazo. Se detuvo.
Se volvió para observar como un lazo de arena la sujetaba el brazo, tirando suavemente de ella.
-No- musito simplemente el, aun en la misma posición en la que le había encontrado la rubia.
-¿Perdon? – se aventuro a preguntar, algo extrañada y observando de reojo como la arena caía frente a ella, para seguidamente deslizarse por el suelo hasta donde el estaba. Fue cuando noto que esta se adhirió a la piel de el -La armadura de arena…- pensó.
- Ejem… - carraspeo, aclarándose la voz – Lo siento. Me refería a que no tiene por que marcharse por el simple hecho de que yo este aquí, Yamanaka-san.
Ino le observo algo atontada. Pocas veces lo escuchaba decir tantas palabras juntas, claro, salvo las veces que se trataban de asuntos diplomáticos o discursos aburridos. Tenia el don de la palabra para alentar a una multitud, claro, pero ciertamente notaba que no era tan bueno en cuanto a trato personal se tratase.
El pelirrojo pronto se incomodo un poco por los ojos celestes observándole, por lo que decidió darle la espalda y recargarse de frente sobre el barandal. Admirando el paisaje que se alzaba frente a el.
Ino sonrió, batió su larga cabellera y se acerco al pelirrojo. Estaba tanteando terreno inestable, lo sabia. Pero eso poco le importo. Se poso a un lado de el, a una distancia prudencial, pero relativamente cerca. Cerro los ojos y dejo que el frio viento jugase con sus cabellos y acariciara su piel.
Gaara la miro de reojo pero no dijo nada. Puso sus manos sobre el pasamanos y lo apretó sutilmente. Regreso su mirada al frente cuando la noto abrir los ojos.
-Me pregunto, Kazekage-sama…. ¿Con la armadura de arena, puede sentir el viento de la misma manera sobre su piel, o el sol, o la lluvia? – curioseo, volteándose hacia el y recargando su costado en el barandal, apoyándose sobre su brazo derecho en el frio pasamanos.
El joven Kage se sorprendió un poco por su pregunta – Ah.. Vera, se siente… casi igual. Solo que en menor medida, menos intenso – admitió. Era cierto que en ocasiones hasta dormía con su autodefensa, o hacia trabajo de oficina así. Estaba tan acostumbrado a la arena sobre su piel que eso se había vuelto en algo cotidiano con el pasar de los años.
-Es un lastima – volvió a cerrar sus ojos por unos instantes – el viento que hace en este momento es tremendamente agradable – comento, abriendo uno de sus parpados para observarle.
-Lo es – secundo, y fue cuando la rubia pudo notar al cumulo de arena rojiza a sus pies. ¿En que momento….?
Ella se limito a sonreírle sutilmente, y volvió su cuerpo hacia el frente. Admiro el paisaje que se alzaba imponente ante ella. Ciertamente la aldea era bella, el viento era agradable, y por la altura a la que estaban no eran alcanzados por las molestar brisas de arena. Alzo su mirada al cielo nocturno, deleitándose con la bóveda estrellada.
-No deberías exponerte de esta manera a las corrientes nocturnas de Suna. Podrías enfermar, Yamanaka-san – hablo repentinamente el pelirrojo, que se había volteado hacia ella y le miraba con su par de gemas aguamarina inexpresivas. Aquello basto para desviar la atención de la rubia, que se volteo también hacia el y le miro, curiosa.
-Estoy bien – señalo simplemente, encogiéndose de hombros y haciendo un gesto con la mano. Luego regreso su mirada hacia el cielo nocturno. De cierta forma, había pasado de la incomodidad a la comodidad.
Gaara rodo sus ojos. Vaya, si que la rubia era algo obstinada. Observo la posición de la luna y rápidamente adivino la hora. Pronto la temperatura comenzaría a descender en demasía. Suspiro cansinamente y regreso a la posición de antes. Sus ojos también viajaron al cielo nocturno. Ciertamente siempre había disfrutado de observar las estrellas centellantes en medio de la oscuridad de la noche. Actividad que gozaba realizar en solitario, pero en esta ocasión la presencia de la cabeza rubia no le incomodaba en absoluto.
Permanecieron en silencio varios minutos mas, siendo el único ruido presente la música proveniente del interior del salón, y una que otra ventisca nocturna. No supo cuanto tiempo paso, por lo que miro de reojo a su derecha.
Ella permanecía donde mismo, paseando su curiosa mirada por los alrededores .Nunca se imagino que aquella rubia que cacareaba tanto o mas que su hermana pudiese permanecer callada tanto tiempo .
Fue cuando noto un suave tembleque sobre sus hombros desnudos y su pequeña barbilla. Se reincorporo y se deshizo de su pesado saco negro. Y sin dudarlo un segundo, lo coloco cuidadosamente encima de la muchacha, como si de una muñequita de porcelana se tratase. Quedándose el con un chaleco negro puesto y la camisa gris tan ceñida al cuerpo que marcaba sus anchos brazos.
Ino estaba mas ocupada mirando el cielo, pero con el pasar de los minutos se arrepintió de haber afirmado que el viento no le afectaría. Se vio tentada en regresar dentro en busca de un poco de calor, pero rápidamente desecho aquella idea, orgullosamente. Era un poco de frio, nada mas. Estuvo a punto de cubrirse con sus propios brazos cuando sintió algo pesado y cálido caer delicadamente sobre sus desnudos hombros, cubriéndolos. Al instante un profundo aroma dulce y masculino invadió sus fosas nasales, era similar al olor de la brisa marina, agradable y por demás sutil. Lo identifico como el aroma natural de Gaara. Le gusto. Sus mejillas se colorearon de un suave color rosado, apenas perceptible.
Pronto el saco hizo su trabajo y al instante se sintió bien calientita, bien protegida del frio viento. Alzo su mirada hacia el y curveo sus labios en una cálida sonrisa.
-Gracias, Kazekage-sama – e inclino la cabeza, luego se dispuso a pasar sus brazos por dentro de las mangas del saco. Este le quedaba bastante grande, el saco era mucho mas largo que su vestido y las mangas cubrían por completo sus manos. Sonrió al notar aquel detalle.
-Gaara – dijo el, simplemente, al tiempo en que posaba sus manos sobre los hombros de la fémina, acomodando las hombreras del saco sobre ella, se agacho un poco en el proceso, para desempeñar mejor su labor.
Ino al principio se sobresalto un poco al notar el desplante de el. Abrió los ojos como platos y su corazón latió fuertemente al verle acercar su rostro al de ella, pero casi instantáneamente se percato de sus intenciones. Sonrió bobamente. Luego cayo en cuenta de lo dicho por el.
-¿Perdon? – pregunto, alzando un poco su rubia ceja, mirándole confusa.
-Gaara. Llámame Gaara – espeto tranquilamente, terminando de acomodarle el saco. Cerro los ojos unos instantes e inhalo el dulce aroma floral proveniente de la rubia. Rápidamente abrió sus ojos nuevamente, clavándolos en la mirada celeste de ella y se reincorporo.
La rubia sonrió instantáneamente. El quería que lo tuteara.
-Gaara… - musito en un volumen poco audible, con tintes de inseguridad, nada común en ella. Sus ojos se prendieron de los aguamarina.
El pelirrojo entrecerró los ojos, disfrutando de cada silaba siendo deliciosamente pronunciada por la rubia, en ese instante adoro la manera en la que se escuchaba su propio nombre con la melodiosa voz de la ojiazul. Era como si un angel lo llamase.
-¿Si, Yamanaka-san?- pregunto, sin apartar su mirada del centellante azul. Apenas y termino de formular su pregunta, cuando noto como ella se removió algo incomoda en su lugar ¿Había hecho algo mal? ¿O dicho algo indebido?
-En vista de las circunstancias, Gaara, seria adecuado tu me llamaras Ino… Se veria algo raro que yo anduviera por ahí llamándote Gaara y tu te siguieras refiriendo a mi como Yamanaka-san –explico tranquilamente, mientras jugueteaba con uno de los mechones de su cabello, enredándolo y desenredándolo alrededor de su dedo índice derecho.
-Ino – murmuro, para luego asentir sutilmente con un suave movimiento de cabeza. Su nombre era tan hermoso como ella misma. Adoro decirlo.
Ella casi se derrite ahí mismo al escuchar su nombre salir de entre los labios del pelirrojo adonis, en un murmullo masculino y sensual. Torció los labios en una sonrisa un poco nerviosa, pero al instante se sintió estúpida. Kami, estaba actuando como una púber… aunque ciertamente, seguía siendo una adolescente. Se reincorporo y carraspeo, intentando ordenar sus ideas. Gaara le miro con un autentico signo de interrogación en el rostro.
-Bueno, Kazeka…. Gaara ¿Qué hacías aquí afuera? Creí que… - comenzó con lo primero que le vino a la mente. Normalmente era una cotorra, pero tratándose de alguien tan estoico como el pelirrojo no sabia bien que debía o no decir.
-Temari se encarga de todo – le corto, encogiéndose de hombros simplemente y volviendo a la posición de antes. Rompió el contacto visual con ella y se recargo en el barandal nuevamente.
-Ya, ya lo notaba – dijo tratando de disimular una risa, pero no pudo. Cubrió su sonrisa con su mano diestra.
Gaara volteo a mirarla, interrogante. ¿Qué era tan gracioso? ¿Se estaba burlando de el?
-Lo… lo siento – inhalo una profunda bocanada de aire – Ya me imaginaba algo así… eres tan serio que… - comenzó, y a medida que trataba de explicarse la fría mirada aguamarina sobre ella le comenzó a intimidar. No la miraba como antaño, si no de una manera…. Seria. Apretó los labios y retrocedió un paso.
El Kage se quedo inmóvil por un par de segundos, antes de dar un paso, eliminando la distancia que ella creo anteriormente. Alzo su mano derecha y la acerco a ella, tomando un delicado mechón de cabello rubio platinado, deslizo sus dedos por el suave cabello y lo echo por detrás de su hombro. Ni el mismo entendía sus acciones, era la primera vez que le daba por actuar tan espontáneamente.
Ino le miro asustada cuando alzo su mano, pero termino por mirarle extrañada al ver lo que hacia con su cabello. Sin embargo se dejo hacer por el.
Lo miro a los ojos. De pronto cierta ternura le embargo, era como si se tratase de un niño pequeño, curioso y no de un imponente Kazekage. Sonrió ante el hecho.
Gaara la miro también, y al instante se percato de su manera de actuar. Alejo su mano de ella y se reincorporo. Encuadro su ancha espalda y carraspeo.
-Disculpa – se excuso, con un tono de voz sereno – Tu cabello es… hermoso - ¿¡Que!? Ni el mismo creía lo que acababa de decir. ¿Había alabado el cabello de una mujer?
Ino abrió bastante los ojos, separo sus labios y un rubor rosado adorno sus mejillas. ¿Al kazekage le gustaba su cabello?
Aunque recapacitándolo… ¡Ja! Era obvio que cualquier persona de Suna pensase que su cabellera era linda. Después de todo el peculiar tono rubio platino que ella poseía no era muy común a menos que alguien osara decolorarlo y teñirlo. Y además era bastante largo, suave y brillante. Si ya destacaba por mucho entre las demás chicas de konoha por su singular y bien cuidado cabello, en Suna mucho mas, pues las mujeres de dicha aldea no tenían particularmente las cabelleras mas lindas del mundo. Sonrió orgullosa. Hasta al Kazekage le gustaba su cabello.
-Gracias, Gaara – dijo, batiendo sus pestañas encantadoramente y meneando sus larguísimos cabellos platinados.
El se quedo embobado por unas fracciones de segundo observando el menear platinado, mientras la fragancia floral perteneciente a la rubia invadía sus fosas nasales.
-De…nada – respondió, algo confundido. Al parecer a ella le había gustado de sobre manera el… cumplido.
Permanecieron en silencio unos segundos mas, antes de que Gaara pudiese notar nuevamente el tembleque en ella. La temperatura ya había descendido mas y su saco ya no era suficiente, pues parte de las piernas de ella seguían al aire.
-Deberíamos volver adentro, aquí ya hace bastante frio – anuncio, y antes de que pudiese decir mas Ino se pego como una lapa a su brazo. El la miro en un principio sorprendido por el inesperado contacto, pero a los pocos segundos se dio cuenta de la intención.
Un poco turbado por la cercanía de la rubia, comenzó a caminar con ella a la par rumbo al interior del salón. Abrió la puerta lo suficiente para que ambos pudiesen acceder al interior y una vez adentro Gaara la miro, confundido. ¿Qué se supone que debería hacer ahora? ¿Irse por ahí de nuevo?
Entrecerro sus ojos intentando recordar una de las tantos consejos dados por Kankuro a el, quien siempre le ignoraba, pues eran inútiles ya que el no trataba con muchas mujeres, salvo su hermana y Matsuri. Repentinamente algo hizo clic en su cabeza.
¡Un trago!¡Debía invitarla a beber algo!
-¿Te apetece…beber algo, Ino? – pregunto, bajando su mirada hasta ella.
-Me encantaría – respondió, con una genuina sonrisa, con tintes coquetos.
Gaara se sintió un poco nervioso ante la respuesta de ella. Realmente esperaba a que le dijera que no.
Asintió una vez mas y juntos se encaminaron al bar del salón. El aparto una silla para que ella se sentara, y tomo asiento junto a ella. En ese momento ambos ignoraban que varias miradas curiosas ya se habían posado en ambos.
El atento barman trato de permanecer inmutable ante la situación. Y es que no todos los días veía a su Kazekage con tan…buena compañía.
-Buenas noches, Kazekage-sama - saludo, con una pronunciada inclinación. Luego se volteo hacia Ino – Buenas noches, señorita – y repitió el gesto rápidamente - ¿Qué van a beber? – pregunto, pasando un trapo húmedo sobre el tramo de barra que estaba frente a ellos.
-Sake – respondió simplemente Gaara, apoyando sus codos sobre la barra – Y para la señorita….
-Quiero un orgasmo – respondió sonriente al barman.
Gaara abrió sus ojos sorprendido y miro a la rubia ¿Se había vuelto loca? Luego miro al barman que simplemente asintió, como si la Yamanaka le hubiese dicho que quería un vaso con agua, o algo similar. Este les dio la espalda y comenzó a sacar los licores pedidos.
La mentalista se dio cuenta de la confusión de Gaara, por lo que le sonrió divertida.
-No es lo que tu crees – le dijo, poniendo su mano derecha sobre el brazo del ojijade – se trata de una bebida – puntualizo, sonriendo de lo mas divertida.
-Que nombre tan extraño para una bebida – admitió, alzando una ceja inexistente. Suspiro con alivio interiormente, no se había vuelto loca.
Ino simplemente se rio, y ambos esperaron en silencio sus pedidos.
El barman coloco frente a la rubia un vaso lleno de un liquido beige, adornado con una cereza y bastante hielo, flotando encima se podía ver un poco de canela. Luego, frente a Gaara coloco una botella y un caballito. Vertió en el caballito sake hasta el tope y se lo dejo a Gaara, junto con la botella. No es que el fuera un bebedor, pero por si acaso…
La florista tomo el vaso frente a ella y sorbió de la pajilla el frio liquido –Mmm esto esta delicioso – sonrió, mirando de reojo al curioso manipulador de arena.
Gaara en cambio simplemente empino el caballito sobre sus labios y vertió de una el contenido de el. Al instante sintió un agradable ardor recorrer su boca y garganta. No era fanático de las bebidas alcohólicas, inclusive repudiaba a los alcohólicos, pero admitía que a nadie le hacia mal un trago de vez en cuando.
-¿Quieres probar? – pregunto repentinamente la florista, dándose la vuelta en su asiento para quedar sentada de lado.
El la miro con un poco de desconfianza unos segundos, pero finalmente cedió. Asintió suavemente y, al igual que ella, se volteo en su asiento.
Ella le acerco el popote junto con su vaso, y el Kage se inclino sutilmente y separo sus labios, atrapando el popotito entre sus labios. Sorbió un poco del frio liquido y lo degusto.
-¿Qué te parece? – pregunto ella, con una perene sonrisa en su rostro.
-Sabe muy bien- admitió, aun degustando el dulce sabor en su amigo paladar.
-Demasiado – y la rubia tomo entre sus dedos índice y pulgar la cereza que yacía olvidada en su vaso y la llevo a sus labios.
Gaara siguió con la mirada el trayecto de la cereza, hasta que finalmente se perdió entre los rojos labios, tan rojos como la misma cereza. Pero pronto salió de su ensimismamiento al ver como ella luego de tragar la cereza introducía el tallo de la misma entre sus labios.
Miro extrañado se movía su mandíbula de extraña manera y luego de un par de segundos esta saco de entre sus labios el mismo tallo, solo que anudado.
Ella dejo el tallo sobre la barra, sonriente. El la miro con una inexistente ceja alzada.
-¿Por qué haces eso? – pregunto de lo mas confundido.
-¿Hacer que? – le respondió con otra pregunta, ladeando su cabeza.
El pelirrojo como respuesta solo apunto con la cabeza hacia el tallo anudado sobre la barra.
-¡Oh! – la rubia miro el tallo una vez mas, y luego al ojijade – Es una tontería… - e hizo un gesto con su mano diestra, intentando restarle importancia al tema.
Pero la mirada insistente sobre ella le hizo responder.
-Uhm.. se dice que si sabes hacer un nudo con el tallo de una cereza, eres un buen besador – concluyo simplemente, desviando su mirada y dando otro sorbo a su bebida.
Gaara no pudo evitar dirigir su mirada hacia los rojos labios que rodeaban el popote. –Buen besador…. – luego apretó sus labios un poco confundido. Era algo banal, inclusive rayaba en la estupidez… El no le encontraba sentido alguno a los besos, en absoluto. Y tampoco nunca había dado o recibido uno, por lo mismo. Pero ahora repentinamente sintió algo de curiosidad.
Ella termino por sentarse dando la espalda a la barra, aun con su bebida en mano y mirando al cumulo de gente a su alrededor.
El por su parte le hizo una seña al barman y le pidió algo demasiado peculiar, tanto que, el hombre solo lo miro un poco confuso pero no le quedo mas que asentir al pedido.
Finalmente coloco frente a el un tarro con varias cerezas.
Y cuando Ino se dio media vuelta, lo encontró ahí, sentado, comiéndose las cerezas y con varios intentos fallidos de tallo anudado sobre la barra.
Apretó sus labios e inflo sus mejillas, intentando no soltar una sonora carcajada. Coloco su antebrazo frente a su boca, y de no ser por su autocontrol la bebida que acababa de sorber hubiese terminado escupida o saliendo por su nariz.
Haciéndose de todo su autocontrol le miro, entre curiosa y divertida. Y el, al saberse descubierto también le miro, solo que sin ninguna expresión aparente en su rostro. Siempre tan estoico… Pero eso no significaba que no se sintiera ridículo. Decidió ir directo al grano.
-¿Cómo lo haces? – pregunto, un poco fastidiado.
-¿El que? – respondió nuevamente con una pregunta, fuera de si.
El simplemente señalo de nueva cuenta con su cabeza el tallo perfectamente anudado frente a ella.
La kunoichi alzo ambas cejas.
-¡Oh!... Realmente… No lo se- se sincero, dejando el vaso vacio sobre la barra. Vaso que instantáneamente fue rellenado por el barman – Es como un talento nato – expreso, sintiéndose un poco orgullosa.
Gaara bufo e hizo las cerezas a un lado – Cómelas tu – espeto, rindiéndose.
Ino rio un poco y negó con su cabeza, a pesar de ello tomo una cereza y la comió.
-¿Te preocupa saber si eres un buen besador?- pregunto, tratando de imaginarse a quien pudiese haber besado Gaara anteriormente. Ninguna idea venia a su cabeza…. Salvo…. La kunoichi menuda de cabellos castaños. Sintió un vacío desagradable en su estomago. En un principio se había planeado la cuestión de que Gaara nunca hubiese salido con alguien, pero ciertamente era algo estúpido. Ambos estaban en la edad, además esa muchacha parecía tener mucha confianza para con el.
-No en realidad – respondio, restándole importancia en el asunto. Mas no comento nada mas. No era un tema que le pareciera ameno en particular, lo encontraba absurdo. Los besos no eran nada. O eso creía el.
Pero al ver a la kunoichi rubia, le daba un poco de curiosidad y un cosquilleo en su estomago que no podía obviar.
-Ah.. – Ino tomo el vaso lleno, y continuo bebiendo. El kazekage hizo lo propio, y siguió tomando esporádicamente algo de sake.
-¡Hermanito! ¡Te he estado buscando a ti y a…. – Kankuro apareció de la nada, viniendo desde el extremo donde se encontraba Gaara.
Al llegar se quedo estático. Gaara estaba sentado en la barra. Ino estaba a su lado. Ambos bebían tranquilamente. Habia un tarro de cerezas frente a ellos. Un par de nudos hechos con tallo de las mismas ¿Acaso Gaara…? ¡Nah! Seguramente eran obra de la kunoichi. Ino traía puesto el saco de Gaara…. ¿¡Ino traía puesto el saco de Gaara!?. Al instante todo lo recién visto comenzó a hilar ideas, distintos escenarios y situaciones en su cabeza.
Mierda.
La había cagado.
Ahora ambas miradas, azul y aguamarina, estaban sobre el.
que. Ya la había cagado y no había vuelta atrás.
-¿Qué hacen? – pregunto poniendo su mejor sonrisa. Tomo asiento a un lado de Gaara y ordeno una copa al barman. Después de todo le apetecía un poco de vodka.
-Estábamos hablando de ti – dijo Ino, meneando su vaso y dando un nuevo sorbo.
-¿Deberas? – pregunto el castaño, alzando ambas cejas y alternando su mirada entre la rubia y el pelirrojo.
-No… - contesto Gaara simplemente recargando su espalda en la barra, le daba la espalda.
Ino rio ante lo dicho, y Kankuro puso una mueca infantil.
-Que gracioso hermanito - espeto, recibiendo su trago de vodka y agradeciendo al barman.
Bebió el contenido embriagante de su vaso y regreso su mirada a ambos.
-Yo me preguntaba realmente, ¿que hacen entre tanto viejo huraño? a embriagarse solo viene puro solterón o tipos huraños, digo… - y continuo bebiendo. Aunque sabia de sobra que Gaara siempre se refugiaba entre las ''compañias'' del bar.
Gaara apenas separo sus labios para decir algo, pero fue interrumpido por el castaño.
-¿Por qué no bailan? – pregunto como quien pregunta por el clima. Gaara lo miro con los ojos bien abiertos, pero a la Yamanaka le agrado la idea y salto en su asiento, divertida. Un pequeño empujoncito no le haría mal a nadie, y menos a su hermano menor.
-¡Eso estaría bien!- dijo animada la mentalista. Tenia ganas de bailar.
Gaara negó con su cabeza. El nunca había bailado. Nunca. Pero no se lo diría a la kunoichi, y menos Kankuro lo haría.
-Hermanito, si no sacas a bailar a Ino lo hare yo – dijo seriamente, acercándose al pelirrojo – aunque veo que a pesar de que la cubriste con tu saco aun sigue resaltando demasiado, noto a muchos hombres interesados en ella – esto ultimo lo murmuro solo para ambos, y aunque la Yamanaka hizo un esfuerzo por aguzar su oído le fue inútil, pues la música aun sonaba en el lugar. Y justo en ese momento, comenzó una canción que ella adoraba.
Gaara apretó su mandíbula, aquella idea de que se la arrebataran no sonó para nada buena. Después de todo, aunque nunca lo admitiese, había deseado poder hablar con ella durante toda la noche, hasta que coincidieron en el balcón.
El manipulador de arena se levanto de su silla y le tendió un brazo -¿Te gustaría bailar conmigo, Ino? –pregunto lo mas tranquilamente posible. Aunque tratándose de el, esto había sonado con la misma voz autómata de siempre que el poseía.
La Yamanaka lo observo sorprendida por unos segundos, pero finalmente curvo sus labios y asintió. Se quito el saco que Gaara le había puesto minutos antes y lo dejo cuidadosamente sobre la silla.
Y el pelirrojo apenas iba a replicar, pero no tuvo tiempo ya que ella se prendió a su brazo como una lapa nuevamente y prácticamente le arrastro a la pista. Bueno. Al menos estaba cerca de el.
Kankuro en cambio se quedo en su asiento, estático ¿La acababa de llamar Ino?...
Una vez en la pista la mentalista poso su mano izquierda sobre el antebrazo del Kazekage y con la derecha tomo su mano, entrelazando sus dedos con los de el, en un contacto que a ambos les provoco una descarga eléctrica placentera.
El manipulador de arena dudativamente coloco su mano libre en la pequeña y estrecha cintura. Kami. Era tan frágil que sentía que si la apretaba un poco podría romperse. Una nueva descarga eléctrica, pero mas placentera, recorrió su ser. Turbado por su cercanía, y por lo poco que sabia acerca de…bailar… comenzó a moverse lentamente, tratando de seguir la música.
Ino le siguió en sus lentos y acompasados pasos. Y al instante noto el detalle. Gaara no sabia bailar…. ¿O nunca había bailado? La sola posibilidad de ello hizo que su corazón se estremeciera, sin saber por que. Le sonrió tranquilamente, tratando de darle mas confianza y animo de moverse.
Noto alegremente como el comenzaba a agarrar la onda, mejoro mucho en un corto lapso de tiempo, y por fin ella se dio la libertad de hablar.
-¿No bailas muy a menudo, verdad? – batió su larga cabellera, en un intento por acomodarla. Gaara noto eso y bajo la mirada un poco.
Con lo único que se encontró fue con un mechón de rubio cabello sobre… los redondos senos de la kunoichi, que podía ver demasiado bien desde la altura a la que el se encontraba.
Miro sorprendido el amplio escote y rápidamente, para disimular, aparto la mano con la que sostenía su cintura y tomo el larguísimo mechón de cabello que se colaba al frente, echándolo por detrás de su hombro. Luego regreso su mirada a la rubia.
-Gracias- sonrió ella, mientras el volvía a posar su mano en la cintura de la platinada.
-No es nada – dijo, restándole importancia al asunto y felicitándose por su estoicidad – … Yo nunca había bailado – se sincero, aun moviéndose al compas de la música. Era otra actividad a la que no le hallaba sentido. Pero ahora que lo hacia con la florista le agradaba. No era tan malo, después de todo. Aunque se sentía un poco torpe…. Pero el estar cerca de ella era una sensación inigualable, algo que nunca antes había sentido. Su perfume floral flotando a su alrededor, su cálido cuerpo cerca, sus manos juntas y el roce de sus dedos en su pequeña cintura. Tan femenina… tal bella…
-¿De verdad? – la rubia abrió los ojos con sorpresa - ¡wow! Para ser una primera vez no lo haces tan mal… eres mejor que Shikamaru la primera vez que lo obligue a bailar – admitió entre risas, al recordar aquella ocasión, allá en sus días de gennin recién graduados de la academia.
Entre miradas y roces, siguieron moviéndose al compas de la música, ignorando que más de uno los miraba como si fueran la película de Dragon Ball la Batalla de los Dioses estrenada en America Latina.
A lo lejos, el viejo Oonoki sonrió mirando al muchachito pelirrojo. – Vas por buen camino, jovencito – murmuro para si mismo, con una sonrisa -¿Bailamos, Mei? - pregunto volteándose hacia la pelirroja. La guapa asintió con una sonrisa igual y fue directo a la pista con el Tsuchikage.
Kankuro estaba con los ojos como platos mirando a la rubia y a su hermanito. Parecía suricato viéndolos ir y venir, de un lado a otro, de allá a acá. No podía creer que había logrado que bailasen. Y a pesar de que su hermanito nunca había bailado, parecía haber agarrado el ritmo a los pocos minutos. Y la rubia bailaba tan bien que hacia que cualquiera luciera bien bailando con ella.
Dio un sorbo a su bebida embriagante y sonrió triunfal. Bien hecho. Un empujoncito bien ejecutado.
La pareja en la pista continuaba bailando, ya llevaban varias canciones, pero el tiempo para ambos había pasado tan rápido que ni Ino llevaba la cuenta de cuantas canciones llevaban. Gaara en cambio estaba mas concentrado en contar los pasos mentalmente y no perder el ritmo con el que guiaba a la ojiazul. Era difícil concentrarse con la florista tan cerca de el y pronto una nueva distracción apareció.
- A nadie como tu– comenzó a cantar la rubia, la canción que sonaba en el lugar –A nadie como tu– continuo, con una sonrisa – He amado – entono, haciendo a Gaara estremecer interiormente. Kami. Su voz era hermosa.
Y termino por enloquecer, cuando ella lo miro y le sonrió divertidamente por enésima vez en la noche.
El pelirrojo apretó los labios. Kami. Ella era un ángel. Un frágil ángel que había venido a tentarle y a revolucionar su interior, y justo ahora se daba cuenta. Apretó con su mano la pequeña cintura, pero al instante suavizo su agarre, recordando su anterior miedo de quebrarla por su firme agarre.
-Hermosa- pensó, auto regañándose por no haberlo notado antes. O bueno, si lo había notado, pero era hasta ahora que caía en cuenta de cuan bella era la kunoichi de Suna. Y el, seguía sin descartar un posible embrujo o genjutsu… se sintió estúpido por los pensamientos que tuvo hace días. De ninguna manera una creatura tan frágil podría haber estado jugando con su mente o su ser, una creatura tan frágil e inocente, que sentía que debía proteger a toda costa. Creatura de la cual deseaba apropiarse.
Repentinamente, ella se detuvo. El hizo lo mismo y la miro confuso ¿Había hecho algo mal?
-Necesito ir al baño – anuncio, y acto seguido deshizo el agarre entre ambos. Toda la champagne que había tomado durante la cena comenzaba a hacer efecto, junto con la bebida de hace rato. Gaara se dio cuenta de que el también tenia ciertas necesidades que atender. Así que sin chistar, dejo que la kunoichi lo arrastrar hacia los sanitarios.
Una vez en la puerta de estos, la rubia le soltó y le miro seriamente - Espero que no te vayas de aquí y me dejes sola – comento seriamente.
Gaara se horrorizo ante tal posibilidad. Nunca lo haría. ¡Jamás!
-Te esperare – respondió simplemente, recargándose en una pared cercana. Luego de que la melena rubia desapareciera entre la puerta el hizo lo propio y entro al sanitario de caballeros.
Ino avanzo con pase firme, tarareando alegremente la canción que se escuchaba en el exterior y encaminándose a un cubículo. Pronto salió y se lavo las manos. Las seco y comenzó a acomodar sus cabellos, verifico su maquillaje y sonrió.
Se dispuso a acomodar su escote, cuando observo a través del espejo a una muchacha pelicafe de vestido rosado que estaba a unos cuantos lavabos, mirándola también. Rápidamente la identifico. El incomodo intercambio de miradas duro un par de segundos, antes de que cada una se concentrara en lo propio. Ino alzo la barbilla altaneramente, obviando el desagrado por la muchacha aun no conocida, que al parecer era cercana a Gaara.
-Eres muy bella- comento cabizbaja la morena, al tiempo en que enjabonaba sus manos.
De pronto todo el coraje en Ino desapareció y fue remplazado por un sentimiento de culpa.
-Gracias- sonrió afablemente, volteándose hacia ella – tu también eres muy linda. Me gusta tu vestido – admitió, pasando sus dedos entre las hebras de su flequillo.
-Gracias – la morena alzo la mirada. Podia adivinar que ambas eran de una estatura maso menos similar, pero debido a que Ino traía unos tacones demasiado altos y ella unos pequeños, lucia mas bajita que la rubia – Me gustan tus zapatos.
-Gracias. Los compre aquí en Suna, son bellísimos – dijo mirando encantada el par de tacones de aguja que traía en sus pies.
-Igual que tu vestido… - comento la ojicafe.
-¿Ah? Si… ¿Cómo lo supiste? – pregunto, extrañada.
-Tiene por todos lados el sello característico del mejor modista de Suna. Adoro sus vestidos, pero yo no calzo esas tallas – lo ultimo lo comento un poco avergonzada. En ocasiones culpaba a la naturaleza y a nadie mas por darle unas caderas tan estrechas, un cuerpo tan pequeño y no tan curvilíneo como el de la rubia.
-¡Ah! Ya veo – Ino no supo que mas decir, por lo que dio por zanjado el tema – Yamanaka Ino, representante de Konoha – se apresuro, inclinando un poco la cabeza.
-Te conozco de antaño… tu eres la misma que estuvo presente en mi rescate, años atrás. Eres amiga de Naruto-kun y Sakura-san… E hija de Inoichi-san, el dueño de la florería Yamanaka – admitió tímidamente, jugando con sus dedos. Ino no pudo evitar recordar a su amiga Hinata con aquel desplante de la muchacha.
Pero… ¿Cómo sabia tanto ella sobre su persona? ¿Su… rescate?...
Abrió los ojos sorprendida. Era ella. La alumna de Gaara. Esa que había caído en garras de unos maleantes que buscaban a Gaara.
-Matsuri, cierto? – pregunto, con una sonrirsa. Claro. Era Matsuri. Por ello creía haberla visto antes.
-Asi es, Ino-san – respondió con una tímida sonrisa.
Ambas salieron del baño, solo para encontrarse con un Gaara recargado en la pared de enfrente. Este se sorprendió un poco al verlas a ambas salir del lugar. Estuvo a punto de presentarlas debidamente, pero fue cortado por la pelicafe.
-He de irme, un gusto hablar contigo, Ino-san… Gaara-kun – saludo, y se despidió, y desapareció entre el montón de gente.
Gaara miro confundido la escena, pero se abstuvo de todo comentario y nuevamente fue arrastrado por Ino a la pista de baile. Donde continuaron bailando hasta altas horas de la noche. Ambos ignorando un par de gemas nacaradas que los observaban recelosamente.
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Tadaaaaaaaaaaaaaaaaaan!
Como lo prometí! esta vez no me tarde tanto, verdad? :P
Ando de verano, si que si. Dulce verano. Me verán mas seguido actualizando y poniendo gorro.
Iba a actualizar antes, pero unas situaciones me impidieron avanzar, junto con la musa que no queria aflojar...
Presente el examen de admision a la Facultad de Arquitectura y pues... uff! Bueno... Espero que me vaya bien!
Confio en que si, soy una supersticiosa asi que me puse exactamente los mismos trapos con los que presente el examen de admisión a la preparatoria (en el cual me fue de perlas! fui uno de los 50 mejores que presentaron de TODOS los chorrscientos mil que fueron a presentar a la prepa! Y no estudie XD )
Well well, eso ya se devia mucho, mucho.
Como lo prometi, aqui tuvieron su dosis GaaIno. Espero que la hayan disfrutado mucho (Llanca, esto va especialmente para ti jejeje)
Esto esta recien salidito del horno, apenas termine la los ultimos dos tercios de la historia... habria terminado mas temprano, pero no pude por que...
Reescribi lo del balcón 3 veces!
en el primer borrador Gaara se acercaba a ella para quitarle un bichito, lo cual hacia que ella gritara como nena loca xD
en el segundo borrador un maleante los atacaba, Gaara iba detras de los malos y dictaba unas palabras que herian a la ojiazul, quien decidida, dando todo como kunoichi le siguio para ayudarle (no me agrado como quedo, y creo que esto ajustaria mejor para un futuro)
y el tercero... pues es este... Espero que les haya gustado tanto como a mi!
Me vi MUY MUY MUY tentada a escribir un beso pero... no es momento
Pero pronto, lo prometo!
El proximo capitulo: AFTERPARTY. Shinobis gone wild!
bueno bueno.. no precisamente wild xD pero si habrá cositas un poco alocadas (espero)
Gracias especiales a Yerik, Jamie Black 5, Llanca, NaraLollipop
Mil gracias nenas! Ustedes me inspiran enormemente a seguir con su reviews *0*
Y Llanca: Espero que te haya gustado esta dosis GaaIno.. pronto habra mas, MUCHO MAS.
Mil gracias por tu review nena, eres una gran fuente de inspiración para mi. Me llena de dicha saber que aprecias en empeño que pongo en el contexto ambiental, para darle mas sabor al fic.
Casi muero al escribir la escena del chap anterior, fue algo espontaneo pero OMG hasta yo misma quede anonadada xD
Esta vez si acualize pronto, eh? ;)
Espero que tu también lo hagas! Realmente me tienes muy intrigada con Sellado en la piel!
Abrazos, saludos y de todo, espero que la Musa ahora este contigo!
Y recuerden chicas: tomates, lechugas, zanahorias, pringles, papas, berros, perejil, cilantro, mas lechugas, besos, abrazos, amenazas de muerte, criticas, opiniones, ideas, deseos, mas papas, chocolates, sandias, uvas... TODO es bien recibido en los reviews.
Y con ello me animan mucho mas a seguir. Así que escríbanme su opinión en el cuadrito de abajo!
Mil gracias por su tiempo, mil gracias por leerme, mil gracias por sus reviews!
Saludos, besos y abrazos!
Los quiere: Sabaku no Yamanaka Ino!
