X.

Mi táctica es

quedarme en tu recuerdo

no se como ni se

con que pretexto

pero quedarme en voz

Mi táctica es

ser franco

y saber que sos franca

y que no nos vendamos

simulacros

para que entre los dos

no haya telón

ni abismos

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Mientras besaba con delicadeza la nuca de su bella acompañante, Pierre notó la presencia de un personaje con domino blanco que caminaba cual alma en pena sin tener muy fija una dirección, si aquello ya le había causado cierta gracia la situación aumento al verlo chocar contra un pilar y arrancarse la mascara, el joven Abend se vio en la necesidad de disculparse un momento con la joven en sus brazos e ir en busca del rincón mas cercano donde soltar las carcajadas que tan cómica visión le habían producido, no tan motivadas por la acción como por la identidad del implicado, pasados unos instantes su estomago comenzaba a resentirse de tan feliz ejercicio por lo que respirando profundamente decidió regresar a las agradables compañías de las que dada la hora ya debería de irse despidiendo, recién había abandonado el rincón cuando topo con la causa de sus risas, aquellos ojos desesperados eran embargados por una profunda tristeza.

El vizconde Chagny era presa de terribles conflictos internos, finalmente caía en la cuenta de que haber asistido a ese baile solo podía explicarse como un error, sin embargo también sentía que mucho de lo que había dicho y hecho era correcto, si, tan correcto que ahora ella lo odiaba o al menos debería odiarlo, con dolor sentía cada una de las amargas palabras con que había insultado a su amada como un chorro de plomo derretido en la espalda, "Mujerzuela de Teatro" quien en sus cinco sentidos llamaba así a la mujer de su vida, quien la injuriaba de aquel modo? estúpido, mas que estúpido, no era ella una triste victima?, no había padecido como una mártir sus ataques?, no era su rostro el de un alma agonizante? Evidentemente él había cavado su propia tumba, si ella lo despreciaba tenia la seguridad de que solo recogía frutos delo sembrado y sin embargo no parecía que a pesar de todo lo perdonaba? Que aceptaba parte de su culpa y lo miraba como a un desdichado enamorado?

-Que tenemos aquí?

Pronunció el sujeto con el que había chocado mientras una cruel sonrisa se perfilaba en sus labios, Raoul creyó reconocerlo pero no estaba seguro en aquel momento su mente no podía enfocarse en nada le parecía que los sueños, la realidad y las posibilidades se mezclaban en un todo en el que se hallaba atrapado

-Un triste Pierrot lloriqueando por su corista ejem quiero decir su Colombina

Sonrió mordaz, aquella voz... aquella mirada ...el joven enamorado se sentía demasiado débil como para rescatar el coraje que horas antes había desbordado frente a la desdichada Christine

-Que paso? El rescate en el carro en movimiento no fue tan sencillo? El monstruo la había atado y no pudo saltar contigo? O es que finalmente notó que no vales la pena-

A medida que hablaba Pierre iba sintiendo un profundo resentimiento asentarse en su pecho, mayor aún al notar que el otro no se defendía, ni siquiera para eso servia, todo el valor con que martirizaba a su frágil amiga se esfumaba enfrente de un igual, pensando en aquello tomo por el cuello al joven empujándolo a la pared, sentía un profundo odio por aquel sujeto

-Que harás ahora triste Raoul

Inquirió con desprecio, un desprecio del que el vizconde se sentía merecedor, abatido por la culpa no alcanzaba mas que a mantener su mirada fija en aquellas dagas esmeralda que atravesaban la careta de su agresor para clavársele en el rostro, aquel triste rostro que a pesar de todo no lograba rivalizar con el sufrimiento marcado en el de su amada, sendas lagrimas resbalaron por sus mejillas perdiéndose tras su blanco antifaz, si aquel ser era su juez, aceptaría ser culpable

-Feliz velada no es así? Me despido

Las palabras pronunciadas con cortesía por una voz femenina a pocos pasos de ellos parecieron obrar un piadoso encantamiento, en segundos Raoul se vio libre pues el halcón había desaparecido dejando a su presa para que se ahogase en su culpa quizá después de todo si había sido castigado.

Mientras tanto rumbo a la salida, colgada del brazo de Pierre, Clitia bajaba las escaleras

-Te divertiste pequeña Atenea?

Inquirió amablemente el joven halcón, ella se quitó finalmente la mascara, la brisa nocturna acarició sus mejillas que la resintieron dada la destemplanza, un leve matiz rojizo acudió a cubrirlas

-Si, esta ha sido una de las mejores noches de mi vida

Sonrió y aquel gesto acudía a su rostro cada vez que recordaba lo vivido, cosa que ocurrió con persistencia constante las horas siguientes y aún mas al otro día cuando se presentó en la casa del lago

-Bienvenida-

La voz del hombre denotaba una satisfacción inmensa, de no existir la mascada, Clitia habría esperado ver una sonrisa

-Muchas gracias, tuvimos una agradable velada cierto?

Lo pensó... claro que lo pensó, por un momento esperó que tanta satisfacción se debiera a su encuentro en el corredor, a su charla, a aquellos momentos tomada de su mano, sonrió mientras se apropiaba dela mesa que hacia de su escritorio en aquella morada

-Excelente y productiva

Puntualizó él con cierta jovialidad, ella acomodo el tintero e inicio sus menesteres contables, Erik la miro con detenimiento sintiéndose de repente ignorado, como si el que comenzara a escribir con calma en aquellos libros la desapareciera, meditabundo rodeo la mesa para ir a contemplar aquel encanto desvanecedor en el libro desde la espalda de su hechicera

-Quiere ver si le he cobrado de mas?

Bromeo ella volteando para mirarlo, aunque su sonrisa se congelo un momento, había que aceptar que hablarle a aquella mascada negra resultaba complejo, impersonal, a veces aquello la exasperaba al grado de que un par de ocasiones había deseado arrancársela, hablar con él cara a cara, sin embargo si los negocios le habían enseñado algo era a controlar sus impulsos en bien del contrato, tras meditarlo con bastante paciencia había llegado a obligarse a entender que desposeerlo de aquella tela era una acción tan insultante como que él la desnudara enfrente de una concurrencia

-Se podría pensar que tiene los detalles de cada franco que se mueve dentro de su compañía

Comentó admirado señalando la columna en que aparecían detalladas con precisión las transacciones, ella sonrió

-En absoluto, las irregularidades siempre están presentes

-Algo inevitable dada la importancia de su compañía

-Si... supongo que si, generalmente para mantener todo en orden suelo ignorarlas siempre y cuando sean pequeñas y no se repitan

Explicó con naturalidad, obligándose a dejar de mirarlo para reanudar sus anotaciones concentrándose en el libro, él no se movio parecía continuar leyendo aunque por unos momentos la joven pudo sentir que la miraba a ella, la pluma tembló en su mano, sus nervios la traicionaban con crueldad

¿Qué pasaba?

Quizá..

Se había acostumbrado a ser ignorada, fuera delos negocios, era raro que charlaran...Clitia se había habituado a ser la segunda sombra en aquella morada, dos seres envueltos en la oscuridad de sus miedos, sus tormentos, siempre inmersos en sus respectivos asuntos, coexistiendo mas no interactuando y he aquí que el orden establecido se rompía, para los terribles temores que sobre sus sentimientos comenzaban a embargarla aquel cambio no era en ninguna forma favorable y sin embargo resultaba tan grato...

-Esta cantidad no concuerda

Lo oyó decir señalando una cifra, ella presto atención recargando su rostro en el brazo que cruzaba sobre su hombro

-No veo

Se quejó tomando la mano que señalaba y apartándola a un costado, asustado Erik la retiro de inmediato apartándose, ella no lo noto, hojeaba paginas anteriores a la vez que revisaba algunos recibos, el hombre miro el vaivén de aquellas manos protegidas por unos sencillos guantes marrón que ostentaban algunas salpicaduras de tinta, sonrió, era curioso verla cambiarse los guantes cada vez que llegaba todo con tal de no manchar los mas finos, miro entonces sus propias manos, con cuanta naturalidad las tomaba ella aún sin los guantes...

Valorando aquello pensó en Christine, en cuan grande era su horror las primeras veces, cuando por descuido llegaba a rozarle las manos o el rostro, sus ojos se entrecerraban y una mueca involuntaria contraía sus labios, ante aquello él no podía mas que disculparse herido y apenado...

-No puedo creerlo

Clitia se dejo caer en la silla con la mano en la sien, notoriamente estaba contrariada y un tanto enojada

-Pierre lo vigilaba, se desconfiaba de él y aun así...

Hablaba sola, los ojos cerrados, el ceño contraído...

-Descuidos de algún conocido?

Inquirió sutilmente el hombre haciéndole recordar en donde se encontraba y en presencia de quien, ella lo miro en el fondo de sus ojos había cierta tristeza

-Se arriesgo demasiado y lo habrá pagado caro... hace poco Pierre lucia enfadado, note que había despachado un negocio a mis expensas pero no le pregunte, generalmente termino enterándome en las cuentas, ahora todo es claro

Acomodo los recibos en el libro con cansancio

-Entonces el problema se soluciono antes de que lo notara, eso si es eficiencia

Comentó extrañado de verla tan preocupada, como si temiera por la suerte del defraudador, medito un poco llegando a la conclusión de que el famoso Pierre resultaba un joven extraño, difícil de leer, de prever, lejano del todo de aquella primera impresión de chicuelo mimado que de el se había formado tras verlo temblar aquella noche en su palco

-Nunca entenderé la ambición que envía a algunos a la boca del lobo solo para ser tragados

Siseo la joven con voz débil, intentando desviar su mirada de ella el hombre limpio con dedicación algunas manchas cerca del tintero

-Llegara el día en que logre tener su dinero siempre en casa, sin fugas, ni siquiera al pagarle a sus empleados, estoy seguro que eso le ahorrara muchos dolores de cabeza, no sería agradable?

Pronuncio con cierto humor, sin embargo aquellas palabras parecieron hacerla reaccionar con una especie de desprecio, desconcertado pensó en disculparse aunque sin saber muy bien porque, ella pareció reaccionar y sonrió condescendiente

-Monsieur Erik ¿sabe lo que es una tienda de raya?

Inquirió amablemente, él la observo negando lentamente, no, en verdad no tenia idea de lo que era, Clitia pareció divagar "en casa..." articularon sus labios pero no dijo nada, acaricio sus labios con la pluma y sus ojos se posaron en él

-Fue un gran baile el de anoche

Afirmó con delicia cambiando sutilmente de tema, él opto por aceptarlo, en realidad ardía en deseos de contarle la nueva situación, aquella bendita esperanza además ella parecía esperar su confidencia, se aclaro la garganta y en favor de propiciar la encantadora risa que tanto había disfrutado la noche anterior, optó por comenzar con el encuentro delos capuchinos...

Lejos de ahí alguien mas rememoraba con desesperado desconsuelo los acontecimientos de aquella noche mientras recordaba el demacrado rostro de Christine, las tristes lagrimas que le había provocado y la lluvia de insultos con que la había herido, el vizconde de Chagny trataba de descubrir que pecado habría cometido para que su tierno amor de infancia se hubiera convertido en aquella misteriosa tragedia, llena de dualidades y desconfianzas.

Ah... cruel destino que al verlo hallar de nuevo a su antigua amiga, le había permitido soñar con soleados reencuentros que con llevarían dulces promesas de amor eterno, la triste verdad era tan terrible, él un pobre enamorado que se disputaba el corazón de una bella hada con una maligna sombra que garantizando su demoníaca ascendencia la había hecho presa de un infernal hechizo disfrazándose de angelical presencia, inocente Christine, pobre alma cruelmente manipulable, por cuantas penas no la había hecho pasar ya aquel perverso ser, medito en aquello mientras llegaba a la casa de la señora Valerius en pos de respuesta que lo llevaran a auto convencerse de la sincera inocencia de su amada, dio tres golpes a la puerta como si contara las palabras de su primera y vital pregunta...

"¿Quien es Erik?"

Erik llegaba por fin a la gran noticia del relato y era sin duda un hombre feliz

-Christine me ha jurado que no se casara con el vizconde

Soltó finalmente encantado

-Mon deu que excelente noticia

Sonrió encantada la joven sintiendo que se libraba de un fuerte peso aunque el estomago le dio un vuelco, la pluma resbalo de su mano, él se agacho para recogerla pero el objeto había huido hasta debajo dela mesa haciéndole necesario ponerse en cuclillas para alcanzarlo

-Deseaba ir a visitar a madame Valerius cuya salud ha estado un tanto delicada, por eso se ha marchado esta mañana...

Explicaba mientras se estiraba

-...pero antes de irse...

Tomo la pluma

-... ha aceptado mi anillo

Concluyo triunfal entregándosela

-Gracias...

Sonrió ella con dulzura, estaban tan cerca que hubiese sido sencillo abrazarlo pero no se animaba a hacerlo por muy fácil que fuera explicar el gesto, ella simplemente no se atrevía, un tanto molesta se encontró preguntándose el porque, acaso no sería normal abrazarlo como una felicitación? Miss Daaé le había dado su palabra, entonces se alejaría del vizconde, se alejaría para mantener su palabra, porque si continuaba cerca de él su decisión se tambalearía bajo el peso de su contrariado corazón, Clitia se pregunto de quien estaba hablando en aquel ultimo pensamiento "de Christine, de quien mas" se obligo a creer aquella respuesta que después de todo no era acaso una buena noticia? No valía un abrazo? "No" susurró pero en compensación sus sonrisa se amplio

-Un poco mas de tiempo querido amigo...cuando su talento sea un hecho innegable en todo Paris, notará que no regresa a este lago por gratitud o miedo, notará que regresa por usted, solo por usted

Sus palabras estaban tan llenas de convicción que Erik empezó a considerar que quizá fueran una realidad y no solo una feliz esperanza, miró aquel rostro de piel canela finamente enmarcado por un par de tirabuzones y se levanto con dignidad

-Parte de esto es gracias a usted mademoiselle Abend

Recito, ella negó lentamente con la cabeza

-En lo absoluto, no ha sido cosa mía...

Erik rió, una de aquellas irónicas carcajadas que tanto deleitaban a la joven

-Por favor evite este discurso de modestia, podría decir que le debo cierta gratitud, pero aborrezco pensar que es algo tan efímero como un deber, no... sabe, tiene usted mi amistad mas sincera, a partir de hoy en lo que sea que yo pueda ayudarle no dude en comentármelo

Pronunció en un tono tan suave y amable que bien podría haberse usado para una confesión de amor, Clitia se ruborizo al descubrirse imaginando otro tipo de palabras pronunciadas por aquella voz, abandonó finalmente su asiento

-Se lo agradezco

Sonrió posando su mano en el hombro de él

-Y le aseguro que tiene de mi...una amistad semejante

Concluyó encantada, maravillada, tanto era el calor que de aquella mano emanaba que el hombre se sintió desconcertado por enésima ocasión frente a aquella mujer

-Bueno...ahora... tengo un obsequio para usted

Comentó esforzándose por no demostrar aquella desazón que lo aquejaba, rápidamente se acerco al escritorio y saco una pequeña caja que presento a su invitada, ella la tomo preguntándole con la mirada si podía abrirla, él asintió, dentro había un par de listones negros decorados con fino encaje y bordados plateados, la mirada de ella basto para saber que estaba encantada, satisfecho Erik tomo su aire de autosuficiencia

-Eso es solo un detalle, mi regalo señorita es una oportunidad que muchos desearían, puede usted pedirme cualquier cosa que este en posición de darle

Ofreció orgulloso, era claro que tras escuchar aquello la joven había pensado de inmediato en una opción pero la expresión de su rostro denotaba que se hallaba en el importante dilema de declinar cortésmente la generosa oferta o aceptarla con modestia, de pronto bajo la mirada solo para negarse con gracia tras lo cual se dispuso a recoger sus cosas para marcharse, habiendo ya dispuesto todo se enfilo a la salida pero él le cerro el paso

-Por favor... me sentiré ofendido...

Comenzó, ella lo miro detenidamente con aquellos ojos negros, exhaló resignada

-Quiero el Palco numero 5

Pronuncio con calma

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Wiiiii Feliz Navidad y Año Nuevo

Que les pareció el capitulo? Es el mas largo que hemos tenido jijiji pero no halle bien a bien donde cortarlo puesto que se desarrolla en el mismo día se me antojo que debía ir junto, saben Pierre me desconcierta cada vez mas, siento que se me esta yendo delas manos y se convierte en uno de esos personajes de los que termino solo contando lo que hacen, eso me preocupa no se que esperar de él y parece que Erik también noto eso, por otro lado Raulito me sigue siendo muy complicado su ambivalencia de mártir enamorado y patán ardido me resulta bien difícil, cuando escribo con él termino desesperada pero en este cap lo vimos mucho, creo que debo disculparme por esa escena tan churra de Clitia con Erik declarándose amistad, mil perdones pero no me la pude evitar, juro que lo intente de veras, bueno en fin esto me gusta avanzamos a buen ritmo nos vemos en el siguiente n.n

Les paso el dato de la tienda de raya pa quien no le capto

La Tienda de raya era un establecimiento de crédito para el abasto básico, ubicada junto a las fábricas o haciendas y donde los obreros o campesinos eran obligados a realizar sus compras.

Las tiendas de raya eran propiedad de los patrones y ahí expendían comestibles, licores y ropas de baja calidad. El pago a los trabajadores se hacía mediante vales que sólo se podían canjear en la tienda de raya del patrón, quien recuperaba todo el dinero erogado en pagar los sueldos ya que por lo general revendía los productos a un precio más alto. Cuando al trabajador, que recibía salarios muy bajos por exhaustivas jornadas, no le alcanzaba para pagar los productos que permitieran su subsistencia y la de su familia, se veía obligado a comprar a crédito con un alto interés y así adquiría una deuda que, si en vida no la pagaba, era heredada a su descendencia o a otros familiares.

"Tactica y estrategia" Mario Benedetti