• Una vez más •


─ ¡No espera! ¡Por favor, Sasuke! ¡No lo hagas! ─le suplico con los ojos cerrados sintiendo una y mil sensaciones dentro de su pecho.

─ Anda, por favor. Sólo una.

─ No, no. Tengo miedo.

─ Yo estoy aquí contigo, siempre lo estaré. No te pasará nada, será divertido. Lo prometo.

─ ¿Y si me asusto?

─ No tienes por qué asustarte. De todas maneras si lo haces yo te abrazaré.

─ Pero…

─ Vamos Sakura, no tengas miedo. Estoy aquí ─ella sonrió débilmente.

─ ¿Lo prometes, prometes que siempre estarás aquí?

─ Lo prometo.

─ De acuerdo, pero no vayas a soltarme, ¿eh?

─ Claro que no.

Sasuke se sentó sobre la pendiente en una tabla deslizadora y acomodo a Sakura entre sus piernas. Habían ido a un parque de diversiones y este era el momento justo para que ellos dos se divirtieran, para que ambos olvidaran todas sus preocupaciones, todas sus presiones, todas sus… penas.

─ ¿Ya te sujetaste bien?

─ ¡Sí! ─le afirmó totalmente emocionada.

─ De acuerdo, ¡haya vamos!

Un pequeño impulso con los brazos los hizo deslizarse sobre la gran y extensa rampa empinada. Se estaban divirtiendo al máximo, y aunque era un juego para niños Sasuke no le haría perder a Sakura la emoción de sentir la adrenalina recorrer su cuerpo. Ella gritaba feliz, entusiasmada sintiendo en sus entrañas una extraña sensación de miedo pero que al mismo tiempo le gustaba.

─ ¿Estas bien? ─le preguntó preocupado al verla encoger sus piernas y llorar sobre sus rodillas cuando se detuvieron─. ¿Qué pasa, te asustaste?

─ ¿Por qué, Sasuke…? ─preguntó ella a su vez entre sollozos con rostro taciturno pero al mismo tiempo feliz─. ¿Por qué tardaste tanto en traerme a un lugar tan divertido? ─levantó el rostro para mirarlo y echó a reír a carcajadas dejando a Sasuke confundido mientras ella se levantaba y echaba a correr cuesta arriba nuevamente─. ¡Vamos, levante! ¡Hagámoslo de nuevo!

Sasuke la seguía, parecía que ella ya conocía el camino y en verdad se veía tan feliz.

─ Sakura ─la llamó deteniéndola suavemente por el codo.

─ ¿Si? ─contesto frunciendo su ceño─. ¿Qué sucede? ─preguntó al no escuchar nada por parte de su novio─. ¿Sasuke? ¿Pasa algo?

─ Sakura… ─repitió nuevamente su nombre tratando de encontrar las palabras exactas.

─ ¿Qué sucede? Me estas preocupando.

─ Hazte la operación ─finalmente hablo, tan rápido y confuso que apenas si pudo eludir esa oración.

─ ¿Qué? ¿De qué hablas?

─ Quiero que te operes, el doctor dijo que… encontró un donador ─Sakura dibujo una delgada sonrisa en sus labios.

─ ¿Cuándo hablaste con mi doctor?

─ Eso no importa, lo importante es que él nos ha conseguido las córneas que necesitas. Por favor, hazte la operación ─ella amplió a un más su sonrisa mientras giraba en su lugar dándole la espalda y comenzaba a caminar lentamente cuesta arriba.

─ Sakura… ─él la miró con cierta clase de extrañes─. ¿Por qué no dices nada?

─ Sasuke, yo…

─ ¿Tú…? ─entornó los ojos en ella colocándose al frente deteniéndola por los hombros─. Ya lo sabías, ¿verdad? Ya habías encontrado un donador, ¿cierto? ¿Por qué no me lo dijiste? ─Sakura deshizo su sonrisa mientras observaba a todos sus lados.

─ El doctor Yakushi siempre ha estado pendiente de mí caso. Ha habido algunas cuantas oportunidades pero… no tengo el dinero suficiente para operarme. ¿De dónde lo voy a sacar? Además…

─ Si tu preocupación es el dinero… ya no te preocupes por eso. Tengo unos cuantos ahorros.

─ Sasuke… ─ella sonrió acariciando aquel rostro, enamorada de él─, yo… estoy muy bien así. Estoy contenta con lo que ahora soy y tenerte a mi lado… me hace tan feliz.

─ Pero si no hacemos nada ahora… no habrá un después. Sakura… ─ella guardo silencio por unos segundos bajando la cabeza, desviándola a uno de sus lados, escondiendo su pena.

─ Yo… cada vez que recuerdo ese día… siento que fue mi culpa la muerte de mis padres. A veces desearía haber muerto con ellos también, debí seguirlos. Mi corazón realmente duele y mucho. No poder ver hace que me sea más fácil de soportarlo todo.

─ ¡Sakura…! ¡Escucha! ─la tomo por los hombros con decisión obligándola a levantar la cara─. ¿No quieres verme? ─para ser solo un par de palabras Sasuke estaba siendo demasiado firme, duro─. En un futuro tendremos hijos, un hijo. ¿No quieres ver a nuestro hijo? ─su cuerpo por unos momentos se estremeció.

Claro que deseaba volver a ver, no había nada más en el mundo que no quisiera ver más que el rostro de Sasuke, ella quería saber cómo era él físicamente, verlo, más ya no imaginarlo. Aquella esperanza que le estaba dando aquel chico ahora era… lo que siempre ella había querido y más ahora que había escuchado de él la palabra futuro, la palabra hijo y claro que deseaba poder conocer a su familia.

Sakura lo pensó mucho pero finalmente su respuesta fue un sí, algo que a Sasuke le gusto aunque, para cumplir su capricho tendría que ir con… él.

Hubiera optado por otro medio pero necesitaba el dinero con urgencia ya que si no lo conseguía pronto, él estaría perdiendo no solo a un donador sino a la oportunidad misma de reponer lo que hizo en el pasado y de que Sakura pudiera volver a ver.

─ Muy bien Naruto, parece que hablabas enserio aunque, hay que ver como se desenvuelve.

─ Ya lo verás. Es muy bueno, es mejor que yo.

─ ¿Mejor que tú? ─Naruto elevo los hombros indiferente─. Eso espero. Y tú muchacho… Dime, ¿eres casado? ─preguntó dirigiéndole esta vez la palabra a Sasuke.

─ No ─le respondió mientras caminaba a las espaldas de ese sujeto con porte, bien vestido.

─ Pero supongo que tendrás a alguien.

─ Tengo una novia.

─ Una novia, ¿eh?

El hombre se detuvo girando a sus espaldas para divisar a Sasuke. Lo miró altivamente, necesitaba sentirse grande ya que su estatura no le ayudaba mucho, el chico le sacaba al menos unos diez centímetros más.

─ Mira Sasuke, te voy a ser franco ─continuó fanfarroneando al ritmo de sus pasos hasta entrar a un cubículo y detenerse tras la puerta─, en caso de que llegue a ocurrirte un accidente… será algo riesgoso, no puedo asegurarte nada. Aun así, ¿estás seguro de que todo saldrá bien?

─ Puedo manejarlo ─el sujeto sonrió para sus adentros.

─ Interesante muchacho que me has conseguido, Naruto. Pasen a mi oficina.

Sasuke entro detrás de aquel sujeto quien se sentó detrás de un gran escritorio de madera vieja, éste se incorporó un poco y saco varios fajos de billetes los cuales coloco encima de esta.

─ Muy bien, ya que hemos aclaro esto, te diré cómo se maneja esté negocio muchacho. Primero, se trata de un pago por adelantado. Segundo, se te dará un teléfono móvil temporal el cual solo usaras en caso de ser necesario y para lo necesario…

Literalmente el hombre aventó el celular sobre los tres paquetes de dinero que había depositado frente a Sasuke.

─ Supe que anteriormente hacías algo parecido a esto aunque, no es muy diferente de lo vas a hacer, ya estas familiarizado con esto. No es algo que este fuera de tus manos. Apuesto a que te sentirás como en casa ─aquel hombre se recargo sobre la mesa observándolo penetrantemente─. Pero, en caso de que cometas un error y seamos descubiertos… Entiendes que eso será muy molesto para mí, ¿no? ─terminó su frase con arrogancia y una sonrisa petulante.

Para ganarse el dinero que Sasuke necesitaba, Naruto lo había metido en peleas clandestinas, era una forma de ganar dinero rápido y seguro pero que sin duda era demasiado peligroso.

─ Todo este asunto se realizará bajo tu consentimiento, Sasuke… ─le decía mientras le apuntaba con su dedo índice─. Tú eres el único responsable. ¿Entiendes? ─el chico paso un gran trago de saliva, sintiéndose nervioso─. ¿Por qué no me respondes?

─ Entiendo ─musitó finalmente.

─ Bien, entonces supongo que sabes lo que ya tienes que hacer, ¿verdad?

─ Por supuesto.

Todo esto que haría era por Sakura, todo sería por ella.

Cuando llego a casa se dispuso a eliminar toda evidencia y todo rastro posible que existiera de él en aquel hogar, busco recibos, papeles, credenciales, todo, todo lo relacionado que tuviera que ver con él.

Le dolía desprenderse de sus cosas, dejar lo que había construido pero, si quería salir vivo de esta tendría que ser así o de lo contrario, aunque él no corriera con la suerte en aquella y única pelea que le dejaría una fuerte suma de dinero… No quería implicar a Sakura en sus asuntos, al menos ella debía de salir limpia de entre todo esto y aunque pensó en retirarse ya no podía, las cosas estaban hechas y no había vuelta atrás.

─ Voy a extrañarte ─musitó acariciando a su perro el cual ya estaba muy grande. Había crecido bastante─. Sé que entiendes, ¿cierto? ─parecía como si Dinga entendiera aquellas palabras─. Debes protegerla bien. Cuídala por mí.

Sasuke bajo las escaleras a prisa, recordando las palabras de aquel hombre.

"Este es un gran negocio muchacho, pero si llegará a salir mal… sabes que pasará, ¿cierto? Si llagaran a encontrar a tu familia, incluso a tu querida y hermosa novia… no puedo asegurarte que estén a salvo, es muy probable que ellos resulten heridos. Es mejor estar preparados para lo que sea. Entiendes de lo que estoy hablando, ¿verdad?"

Él lo sabía perfectamente, sabía a qué se estaba arriesgando con todo esto. Miró una última vez sus cosas y les prendió fuego dentro de un contenedor de basura.

Suspiró cansadamente mientras veía todo arder. Para poder tener lo que quería, necesitaba desaparecer… otra vez.

─ ¡¿Estás loco?! ¡¿En qué estabas pensando?! Te dije muchas veces que no te involucraras con Naruto ¿A dónde vas a ir exactamente? ─Kakashi reprobaba la idea de Sasuke.

─ Volveré pronto ─le dijo terminando de sacar las últimas cosas de su casillero. Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la salida.

─ Ya has sufrido mucho, Sasuke. Sé que no fue fácil volver a retomar el camino que dejaste pero estas volviendo. Todo está saliendo bien.

─ Lo siento Kakashi.

─ Es por ella, ¿cierto? ─Sasuke lo miró y se detuvo aún costado del ring.

─ Me depositarán el dinero en esta cuenta ─le dijo sacando un papel con una serie números─. Kakashi, por favor. En caso de que algo me pase, debes darle el dinero a ella, ¿entiendes? ─se lo entrego y sin mirarlo dio un paso hacia el frente.

Sasuke no podía ser detenido sin embargo, Kakashi sabía que aunque lo detuviera ahora, él tarde o temprano se iría como la última vez y eso era algo que el mismo no quería.

─ Si realmente te llegará a suceder algo, ¿qué es lo que esperas que hagamos? ─Sasuke no respondió─. Por favor muchacho. Sólo se vive una vez.

─ Pase lo que pase, no me arrepentiré de nada ─contestó con decisión, alejándose de su entrenador una vez más.

Luego de dejar el gimnasio y después de haber hablado con Kakashi se fue al hospital a ver a Sakura quien se encontraba internada para su operación que se realizaría al día siguiente.

─ Sasuke, tenías razón.

─ ¿Sobre qué?

─ Sobre que quiero estar contigo para siempre y… que quiero ver la puesta del sol a tú lado, quiero que estés junto a mí en todos y cada uno de mis momentos. Quiero que seas parte de mí, quiero ver lo hermoso que es Dinga. Y también… ─soltó una risa─, quiero ver lo bien que quedó nuestra casa, quiero ver como es el río que siempre visitamos y…

─ ¿Qué más? ─la interrumpió acariciando sus hombros, ella explayó aún más su sonrisa.

─ Quisiera ver a nuestra familia crecer pero lo que más deseo es ver tu rostro al despertar todas las mañanas, quisiera verlo cuando sonríes, cuando te enojas, cuando estás serio, cuando estás cansado, cuando llegas golpeado… cuando expresas muchas cosas. Quiero ver tu rostro por al menos unas 23 horas…

─ ¿23? ─la miró interrogante.

─ Sí, ya que una hora la ocuparé para ver mi rostro. Pero hay algo que me preocupa… ─ella lo miró llevando una de sus manos a tocar el rostro de Sasuke─, en caso de que no seas lo que yo había imaginado y… seas feo, ¿qué debo hacer?

Ambos sonrieron de manera graciosa, imaginando esos días.

─ Soy mucho más feo de lo que te imaginas. Así que debes estar preparada para cuando me veas, puede que no seas capaz de reconocerme.

─ Eso es absolutamente imposible ─le dijo suspirando profundamente, marcando en las yemas de sus dedos por última vez aquel rostro misterioso─. Estoy tan nerviosa. Mañana me operarán y… en unos días… lo primero que quiero ver es a ti, Sasuke.

Sasuke asintió apenas si con una media sonrisa en sus labios, se levantó y le beso la frente.

Al día siguiente, el quirófano ya estaba listo, solo faltaba Sakura para emprender la operación. Ella estaba realmente emocionada, estaba ilusionada por hacer todas aquellas cosas que le había dicho al chico, en verdad lo estaba y lo deseaba.

─ Nos vemos después.

Le dijo ella acariciando una última vez aquel rostro el cual no volvería a imaginar jamás porque después de aquella operación no volvería a hacer falta que ella cerrara los ojos y comenzará a fantasear con aquellas facciones, sintiendo cada uno de los detalles de ese hombre.

Sasuke por su parte la miró con tristeza, posiblemente si las cosas no salían tan bien como él esperaba, está sería la última vez que él la vería, la admiró por bastantes y eternos segundos, quería recordarla, guardarla en su memoria, marcarla como él estaba marcado en los ojos de ella.

─ Nos vemos después ─le contestó con dolor sintiendo como la mano de ella se deslizaba a través de su mejilla.

─ Cuando abra los ojos… estarás aquí, ¿verdad? No te irás, ¿cierto?

¿Por qué Sakura era tan persuasiva con las cosas? ¿Por qué tenía ese don o sentido que la alertaba haciéndola más sensible a todo?

─ ¿A dónde puedo ir? ─le preguntó a su vez ─. No hay ningún lugar al que pueda ir.

─ Regresaré pronto ─le susurró ella tomando la mano de Sasuke.

Aquel enlace entre sus dedos pareció ser una despedida, ella no lo sintió así pero, Sasuke, de alguna forma sabía que así era.

Su mano se congelo en el aire al separarse, sintiendo aún aquel roce en la yema de sus dedos. Él no dejaba de mirarla, ella estaba tan feliz que deseaba poder entrar y salir en un segundo de aquella operación para así poder correr y brincar a los brazos de su amado, eso era lo que Sakura quería.

Antes de entrar a la habitación en donde ella sería preparada para su operación, se giró y lo miró con una gran sonrisa en su rostro, despidiéndose alegremente con un símbolo de victoria en su mano.

Él la miró y… ese fue el final de ese desalentador momento.