capítulo 11

Este capítulo contiene contenido XXX, reservar de leer si creen que podría ofender o perjudicar sus pensamientos

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La tía abuela estaba felíz y agradecida con el Duque, todo había vuelto a la normalidad, el administrador que se encargaba de todos los asuntos de lo negocios de la familia era muy competente, con la intervención de ella en lo que podía ser útil, Stear resultó ser un buen empresario todas las empresas volvieron a ir sobre ruedas.

Pero lo que más felíz hacia a Eroy era las nuevas noticias del paradero de Albert, al parecer en un accidente que había tenido el rubio, un golpe en la cabeza le ocasionó amnesia y nadie de la tribu pudo dar aviso del estado y paradero de él, por que él siempre fue discreto a lo que su familia se refería.

Cuando Albert llegó en la Mansion Andley, todos estaban felices, Archie se encontraba en Londres por las próximas vacaciones de navidad.

Antony también estaba de regreso con la familia, su padre había salido favorablemente de su enfermedad, y su hijo regreso a Boston a seguir con sus estudios, los primos estaban preocupados por el rubio, todo el tiempo que podía se pasaba investigando del paradero de Candy, decidió ir con Archie a Londres por que se propuso que investigaria alguna noticia de Candy por medio de la familia Granchester. Él estaba convencido de que Terrencce retenia a la rubia a su lado a la fuerza, porque no era normal que ella no se pusiera en contacto con ningún miembro de la familia, la patriarca les dijo que no tenian que preocuparse porque ellos estaban felizmente disfrutando de su luna de miel, ella ningún momento se percató de la incomodidad del rubio por sus palabras.

Estaban todos reunidos en el comedor haciendo de sobremesa, a pesar que Albert no los recordará se sentía muy bien estar con ellos. Dorhoty se acercó hacia la matriarca y le entregó un sobre, la cual cuando leyó quién era el remitente una gran sonrisa se le dibujo.

- para la tranquilidad de cada uno de ustedes tenemos noticias de Candy.- les leyó la carta.

La rubia sólo se limitó a decirles donde estaba y que se encontraba bien, les hizo saber la preocupación que tenía por el paradero de Albert, y les pedía qué le escribieran cualquier noticia, y que a demás se quedaría un tiempo más en Barcelona y que no se preocuparan por ella.

La tía terminó de leer la carta y les mostró algunas postales de la ciudad que la rubia había comprado en una de sus salidas por el centro, quedó maravillada con lo concurrido y alegré que era pasear por las Ramblas, el puerto, alguno que otro monumento y alguna que otra plaza.

Lo que no se percató que Candy no hablaba en ningún momento en plural, pero esto no pasó desapercibido para los más jóvenes.

Los chicos se retiraron, Anthony tenía lo que más anhelaba la dirección del paradero de Candy.

Se inventaron una mentira para la tía, para excusarse que saldrían de viaje Archie y Anthony, ella se molestó un poco por que si recién llegaban y ya se marchaban.

- Terrencce qué no se te halla ocurrido ponerle ni un dedo a Candy, por que juró que te mataré.- decía Anthony fuera de control a sus dos primos.

-Calmate hermano, Terry no es así, él sería incapaz de hacerle algún daño, él la quiere. - dijo stear esto último casi para asimismo.

-en dos días estaremos en Barcelona, Anthony, yo estaré contigo y te ayudare en tu tarea de ser necesario. -

Mientras varios kilómetros de allí se encontraba una pareja muy animada.

- de verdad me prometes que me enseñaras a esquiar, una vez lo intenté y creelo no fue ninguna experiencia grata.- le decía Candy entre risas.

-está vez te juro que será distinto, me tienes a mi como tu profesor te enseñaré esto y todo lo que tú quieras pecosa. - le decia Terry guiñandole un ojo seductoramente.

- hay no otra vez tú y tus cosas, no bromees quieres. - le dijo con un fingido enojó.

- mejor ven aquí y dame mi beso de media noches y vete a dormir, sabes muy bien lo dormilona que eres, partiremos muy temprano. - la ordenó

-señor mandon deje de darme órdenes como si yo fuera su hija, y por gracioso hoy te quedarás sin tu beso. -le decia esto corriendo hacia las escaleras.

-nonono... seas tramposa ven aquí. - entre risa de esos dos, él le dio alcance antes que llegará a la puerta de su habitación.
la atrapó entre sus brazos, y empezó maliciosamente hacerle cosquillas.
-ya basta déjameee... - se reía la rubia, él fue cortando el abrazo e inesperadamente ella se colgó de su cuello, muy lentamente el se acercó a sus labios y se quedaron así un rato pordigandose caricias y besos, cada vez a él se le hacía muy difícil separarse de ella y ragañiente la fue soltando, alguna que otra vez ella sintió como él cuerpo de él reaccionaba, la primera vez que lo sintió se asustó y salió corriendo dejándolo a él con pena por no haber podido ocultar como ella lo exitaba. después de aquella experiencia evitaron hablar del tema, hicieron como si no hubiera pasado, y las siguientes veces cuando le volvía a pasar, él se separaba de ella, está ya sabía la razón y sólo se limitaba a sonreirle.

Al día siguiente los dos ya estaban listos para partir de vacaciones a Andorra, una joven pareja amiga, que conocieron en el club, los invitaron a pasar allí las vacaciones navideñas.

sólo partían los dos Candy no aceptó que Lucía fuera con ellos por qué no quería alejarla de sus familiares. en una fechas muy importante, éste viaje lo mantuvieron en secreto a petición del castaño, Candy no le pidió explicación alguna por que tanto misterio.

Lo que la rubia no se imaginaba que Terry sabía muy bien que si Candy estaba siendo buscada de seguro al dia siguiente de la llegada de la carta de ella a la mansión Andley, tendrían alguna vista inoportuna, él sabía que estaba en buen camino para apoderarse del corazón de la pecosa y no estaría dispuesto a que nadie se interpusiera.

Terry les dejó dicho a la nana, que en la ausencia de ellos, alguien fuera en busca de algunos de los dos asi fuera el mismo Duque o algún familiar de ella, que sólo se limitará a decir que no se encontraban.

El viaje no fue tan largó como se lo esperaba ella, en la villa sus amigos ya los esperaban, Candy quedó maravillada, le trajo nostalgia de su Chicago todo estaba blanco, plasmó en su mente algunas bellas vistas de las montañas cubiertas de nieves y la cantidad de frondosos árboles algunos de ellos pinos y el contraste del verde oscuro con lo blanco de la nieve, algúnos puntos brillaban delatando a la distancia algún pueblito

Aparte de ellos, habían tres parejas más, al momento de asignarles habitaciones se tensaron los dos pero lo disimularon muy bien, no se les pasó por su cabeza ese detalle que tendrían que compartir habitación.

Cuando estuvieron ya sólos, se miraron con una sonrisa nerviosa, y observaron que aparte de la cama, sólo había un sofá pequeño.

-no te preocupes yo dormiré en éste sofá. - le dijo el castaño rompiendo el silencio, ella sólo asintió con la cabeza.

- venga pecosa quita esa cara, no soy un lobo, no muerdo.- bromeó tratando de liberar la tensión entre los dos.

- no bromees, yo confió en tí, en la que no confió mucho es en mi. - esto último sólo lo pensó, se sonrojo furiosamente.

- si lo deseas podemos discúlpanos e irnos aún hotel. - en el fondo el quería que ella aceptará esa posiblidad, no estaba tan seguro de él, aveces ella se mostraba tan cariñosa y los dos en la misma habitación sería un calvario y un verdadero reto para él, y con el frío que hacía ahí, temía pescar alguna pulmonía de tantas duchas de agua fría que tendría que darse para calmar sus locos deseos para con ella.

Ese primer día, después de haber descansado, salieron con los anfitriones y otra pareja que ya habían llegado a dar una vuelta por la ciudad, se fueron de tiendas a comprar lo necesario para el día siguiente ir a la pista de Esquí, cenaron en un moderno restaurante que se caracterizaban por su cosina a leña, todos quedaron contentos, la comida estaba muy sabrosa, luego de tomarse algúnos chupitos se retiraron a la Villa a descansar de tan largo día.

Después que una de las mucamas de allí ayudará a Candy a desvestirla, tomó un relajante baño, luego que ella terminará con su ritual, se acostó y a hora fue Terry que se apoderó del cuarto de baño, cuándo él salió a la habitación Candy estaba bien cubierta, a pesar de la chimenea al parecer ella seguía teniendo frío, pero lo que sorprendió al castaño fue que ella eligiera el sofá y dejará la cama para él, cuando se acercó a mirarla de cerca vio que casi no cabía en el, dándose cuenta la razón por lo que le había dejado la cama.
él se recosto, pero por más que dio vueltas, a pesar de lo cansado que estaba, no lograba conciliar el sueño, se sentía mal que su pecosa no pudiera descansar como era debido, se levantó y se la quedó observandola por un buen rato, parecía un ángel tan perfecta estaba tan embelesado que por poco no evita que cayera ella del sofá, al querer darse la vuelta, al parecer no tenía muy buenas formas de dormir, la cogió en sus brazos y se la llevó a la cama, la acostó y muy tiernamente la arropo y sin darse cuenta se fue quedando dormido. Entre sueños alguna veces sintió como le dio un par de arrodillasos a su cuerpo al parecer esa pecosa no sabía compartir la cama.

Cuando se despertaron ella estaba en media cama y el sólo ocupaba un extremo de la inmensa cama.

- que hago aquí.- protestó. la rubia.

- no recuerdas, te has caído del sofá y luego viniste para que yo te abrazara, eres un peligro con las piernas, tendré un montón de cardenales de las patadas del cuál he sido víctima. - le reclamó a la pecosa.

-yo no hecho eso de lo que me acusas, no seas mentiroso, dijo esto revirando la vista. - al parecer nos tocará compartir la cama, además es muy grande se que no tendremos problemas. - le dijo esto con una temida sonrisa.

- ya en la noche hablaremos de esto, tendré que hacerme de unas cuerdas para atarte los pies para que no me hagas ningún daño. - le decia haciendo caras de dolor.

Después de desayunar, todos se dirigieron a la pista de esquí, Terry, le enseñó los movimientos que tenía que hacer para dominar bien los esquí, para la sorpresa de él, Candy resultó muy buena alumna.

A los dos días que Terry y candy hubieran partido de la mansión llegó la visita que temía el castaño. Cómo sólo quedaban la nana María y el viejo Francisco, fueron los que tuvieron que atender a los recién llegados.

-Buenos días. - saludaron tanto Archie como Anthony.

-si buenos días, en que les puedo ayudar. -contestó la nana muy amablemente.

somos primos de Candicce, le puede avisar que hemos venido ha visitarla. contestó Archie.

- son primos de la niña Candicce, pasen por favor, ellos no se encuentran, pero ustedes son bien venidos. - dijo esto la nana invitando a pasar a los dos chicos.

cómo dice, ¡Candy no está aquí!, aque hora será que vuelve, nos urge verla. - dijo esto el rubio queriendo mostrar tranquilidad que estaba lejos de sentir. y usted puede decirme donde la podriamos encontrarla.

- vera usted, no me explicado bien, que la señora ha salido de viaje juntó a su esposo. - dijo la nana aclarando esto último, porque al parecer estos sólo estaban interesados en la rubia y no habían nombrado para nada a su niño, enseguida ató cabos, que por que Terry mantuvo el viajé lo más sigilosamente posible y les advirtió que a nadie dijieran donde estaban.

- ¡qué! eso no puede ser verdad, y podría decirnos dónde podemos encontrarlos, es muy importante que hable con ella.

-veran, yo eso no se lo puedo facilitar porque no tengo ni idea, todo fue tan rápido, mi niño recibió un telegrama y enseguida partieron, si me dejan sus nombres, cuándo se pongan en contacto conmigo se los aré saber. - dijo esto la anciana dando por terminada las interrogativas.

Los chicos se quedaron observandola, luego se identificaron, pero Anthony en último momento dijo el nombre de Stear para no alertar a Terrencce.

Archie a hora que voy hacer, por fin que creía que la encontré y a hora no está. - decía esto muy decepcionado el rubio. donde la tendrá, habrá regresado a Londres, nos lo comunicado en la carta que pensaba ir allí, hay algo que no entiendo, porque Candy no ha escapado. -meditaba Anthony

- seguramente la tendría vigilada y de pronto no tiene ni dinero.- le animaba Archie, aunque él también se preguntaba lo mismo.

por dinero no creó que se haya detenido tú y yo la conocemos y es capaz de haber viajado de polizonte si hubiera sido necesario. -decia esto el rubio, Seguro estaba que una explicación tendría Candy por no haber escapado. - seguramente sé ha quedado por los problemas financieros de la familia. se decia él casi más para asimismo. - seguro es eso.

Los chicos se alojaron en el hotel Colón, regresaron al dia siguiente a la mansión Granchester, pero no tuvieron más noticias de las que ya tenian, pero esta vez los recibió Francisco y les dijo lo mismo que la anciana.

Al no conseguir nada en la ciudad Condal, prefirieron regresar a Londres, Stear había logrado averiguar que la familia del Duque partirian a Escocia a pasar las vacaciones de navidad, y les envió un telegramas a los chicos avisandoles que de pronto Terry y Candy estuvieran allí.

Cerca de Andorra la vella, en un pueblito llamado os de civis, la pareja de rebeldes se divertían de lo más de bien, Candy estaba en cantada, con los hermosos paisajes que la naturaleza daba, los valles que veía le hacian añorar su tierra. Los chicos disfrutaban del más mínimo detalle se los veía felices, los amigos estaban encantados con ellos, no paraban en ningún momento y se los veían como todos unos recién casados, el amor como se miraban, las bromas que se hacian, daban un poquito de sana envidia, pero como nadie sabía la realidad de la pareja, creían que eran la pareja perfecta.

la noche buena, fue muy linda, Candy no recordaba haberla pasado tan bien, por un momento le dio nostalgia de sus madres y por un instante pensó en su verdadera madre y más ver la abundante nieve caer por la ventana, un punzante dolor se clavó en el fondo de su corazón.

- ¿que te pasa ? . - le pregunto el castaño al verla triste.

-nada, sólo pensaba, el porque mi madre no me quiso y me abandonó en una fría noche como esta. - al decir esto una lágrima cayó por sus verdes ojos.

ven aquí . le dijo muy cariñosamente mientras la abrazaba y le limpiaba con un beso su rostro la huella de aquella lágrima. - no pienses en cosas triste, seguramente te quería con su vida, algo habrá pasado y se vio obligada hacerlo ó de pronto no fue elección suya.- le decia para animarla.

- cierra los ojos. - cuando ella los cerros, sacó del bolsillo de su saco una cajita pequeña y se lo puso en las manos de ella.

cuando ella abrió quedó maravillada eran unos hermosos aretes de diamantes color Zafiro muy parecidos a los ojos de él, y se lo hizo saber. - estan hermosos, gracias me gustan mucho, sabes siempre que los vea me acordaré de tus ojos.

- mis ojos no tendrás que recordarlos, siempre van estar mirándote Candy, me escuchas, siempre.

ella no le contestó, sólo lo miró con ternura, ella sabía que por él empesaba a sentir algo muy fuerte, era tan tierno y amoroso con ella, era único, lo que a hora se preguntaba que es lo que sentía por Anthony, esos dos amores eran tan distintos, estaba consiente que aún necesitaba tiempo para aclarar sus sentimientos.

Trató de despejar su mente y recordó que no le había dado su regalo.
-a hora te toca a tí, cierra los ojos. -le pidió, y sacó de su bolsa una cajita similar a la del castaño.

cuándo Terry vio el regaló que ella le daba, se quedó atónito era un hermoso solitario con una esmeralda similar a los ojos de ella.- es una belleza Candy no debiste, en que momento te hiciste con el, es el regalo más lindo que me hayan dado. - diciéndole esto, la alzó a la altura de él para besarla muy dulcemente, ella con los pies en el aire, se abrazó de su cuello, y le correspondió con todo su ser, aquel beso.

Al contrario de lo que pensaban sus primos, ella si tenía dinero, Albert la acostumbró que anduviera preparada, le decía "nunca sabes cuando se te presenté una emergencia" así que siempre andaba con una gran parte de sus ahorros encima. Una tarde que salieron todas las chicas con algún pretextos para ir a comprar los regalos de sus esposos, lo más chistoso que ellos también aprovecharon para comprar los de ellas.

-123... feliz año nuevo
El nuevo año 1920 llegó, todos estaban felices, muchos planes y esperanza para los que estaban reunidos, todos los conocidos se abrazaban y felicitaban.

El gran baile que acudieron fue en la mansión del alcalde del pueblo, sólo gente selecta fue invitada, todos hombres y mujeres estaban muy elegantemente vestidos.

Candy se percató que la hija del alcalde le coqueteaba a Terry muy descaradamente, la rubia no podía simular su enojo y lo pagó con el pobre Terry que no tenía culpa alguna de la desfachatez de aquella señorita.

- no Candy no pagues conmigo, yo no tengo la culpa de ser tan inresistible. - le dijo con cinismo.

ooooo... error, fue la gota que derramó el vaso, Candy lo miró con lumbre en sus ojos, que por un momento atemorizo al castaño.

-tranquila Candy sólo era una broma, no puedes ser tan celosa, yo sólo tengo ojos para ti mi linda pec... .-no pudo terminar por que la rubia lo interrumpió.

- cuantas veces te tengo que decir que no estoy celosa y es más tu y yo sólo somos amigos que no se te olvidé. -le dijo esto con toda la rabia contenida.

-vamos pecosa no hace falta que me lo recuerdes, todas las noches me queda muy claro nuestra realidad, asi que mejor relajemonos y empecemos bien el año ¿ si?

Las demás parejas de amigos que estaban dispersados, se les fueron acercándose a ellos y poco a poco fueron olvidandose del incidente, y candy quedó más tranquila cuando se percató que la insensata ya tenía en mira a otra víctima.

Entre risas,bromas y Champagne hiban pasando la velada, todos estaban muy contentos, ya pasadas las 4 de la madrugada sé retiraron,

Cuando entraron a la habitación, él estaba muy nervioso, compartir la cama con ella esa noche, sabía que sería muy difícil.

Candy, ya por favor duermete.- le súplicaba él

nooo... yo no tengo sueño, que me has hecho Terrencce le decía abrazandolo fuertemente, uniendo más su cuerpo hacia el suyo. - duerme juntó a mí quiero dormir abrazada a tí.

El siempre dormía a un extremo de la inmensa cama.
Pecosa estás segura de lo que me estás pidien... ella lo interrumpió con un apasionado beso, a él cada vez se le hacía más difícil contener todo el deseo que le tenía.

La miró fijamente a sus ojos verdes, ella se perdió en el azul de su mirar, en verdad esté hombre era endemoniadamente hermoso, todo en él la llevaba a la locura, sus apetecibles labios rojos tan carnosos, el dulce aliento a canela tan característico, todo en él desprendía un suave olor a lavanda.

sin decirse ni una palabra siguieron acarisiandose, sabían lo que podía pasar si no paraban en esos momentos, ya era demasiado tiempo resistiendose a no caer en la tentación del deseó que se tenían mutuamente, ya no les importaba nada.

Poco a poco entre besos y palabras de amor para con ella la fue calmando la sintió relajarse, se fueron deshaciendose de la ropa, él piel que dejaba al desnudo, dejaba un rastro de sus labios, él llevó las manos de ella hacía su camisa indicándole que ella también lo desvitiera, ella sabía lo que venía y estaba muy nerviosa y más al sentir su inminente virilidad junto a su cuerpo, asombrada, anteriormente ya lo había sentido pero no como a hora, y se preguntaba. ¿que de donde le había salido todo éso ? y sólo pensar en aquello la asustaba pero a la vez quería sentir y saber los grandes misterios del amor, que alguna que otra vez había oído de alguna jovencita recién casada contará a las indiscretas interrogantes de las más curiosas, aunque en la universidad le habían dado clases de educación sexual no se comparaba para nada lo que ella estaba viviendo a hora mismo.

Con la voz ronca por el deseó le dijo.- Candy sé mía, sé mi mujer, sé mí esposa.

sisi... Terry hazme tuya, hazme el amor, quiero sentirme mujer en tus brazos.

Cuando escuchó decirle esas palabras su corazón se llenó de regocijo, se sintió feliz, por un momento pensó que todo era un sueño.

Todo era tan especial, él la guiaba con ternura para que ella lo acariciara, asi logrando relajarla del todo. él con expertas caricias, besandole el cuello, el lóbulo de la oreja, acarició y surciono sus senos, los botones rosados de ella estaban erecto del placer que él le prodigaba.

ella jadeaba de placer, lo acariciaba con sus manos, algunas caricias las imitaba de él, todo esto era nuevo, logrando lo que el castaño quería, la tenía completamente con sus partes húmedas, con sus dedos la acariciaba con delicadeza, preparandola para la inminente invasión.

La sintió temblar, él la miró a los ojos y le pregunto. -candy ¿estás segura? estamos a tiempo aún podemos detenernos.

-Terry hazme el amor quiero ser tuya. - le dijo ella besandolo, su voz estaba llena de deseo.

el muy despacio le separó las piernas y se arrodilló al frente de ella dejando su miembro erecto acariciando el centro de ella y muy delicadamente se recostó sobre su cuerpo sin poner todo su peso en ella y muy despacio se fue hundiendo en su cuerpo , Candy dejó escapar un gritito de dolor, él se quedó quieto la beso tiernamente, estaba nervioso quería causarle el menos daño posible y que la experiencia sea imborrable para los dos, cuando sintió que ella se relejaba bajo su cuerpo, con suaves movimientos de ella le indicó que siguiera, entre besos se terminó de hundirse en ella esto era la gloria para él, y empezó con la danza del amor, ella sentía que estaba en el cielo a nadie había oído que esto era como un volcán, sintió explotar ,ella juraría que vio las estrellas, llegaron juntos al clímax Terry estaba completamente complacido, ella pasado el dolor inicial resultó ser una leona muy apasionada, aunque el ya lo había comprobado con los primeros besos robados en los cuales ella le correspondiera, esta niña mujer era muy apasionada y como él era un semental estaría dispuesto a llevarla a la luna cuantas veces quisieran, muy entrada la mañana se quedaron dormidos desnudos exhaustos de tanto placer.

pasaba más del medio día, cuando Candy muy pesadamente abrió los ojos, Terry la tenía abrazada, no se movió para que no despertará, se limitó a observarlo con todo su cabello alborotados sus grandes y rizadas pestañas le hacían sombras a sus párpados, su nariz eran tan perfilada era perfecta para su bello rostro, parecía todo un actor,estaban los dos arropados con la misma sábanas el edredón al parecer estaba tirado por los suelos juntos a sus ropas. el dorso de él era perfecto, era un hombre muy grande, a lado de él ella se sentía pequeñita, estaba toda concentrada en su observación que no se percató que el también la observaba y le preguntó.
- ¿te gusta lo que ves ? haciéndola dar un saltito en la cama.
-como eres, siempre serás igual.-le dijo dándole un pequeño golpe en en su pecho.

- ¡Candy! mirame, gracias por esta noche, es la más feliz de mi vida. me has hecho el hombre más feliz, te amo Candy, no sabes cuánto.

- y yo Terry, no se cómo, pero es lo que siento, te amoooo... casi de lo dijo en gritos.

Terry estaba feliz, la abrazo muy fuertemente, estuvieron asi un buen rato.

El castaño se levantó a preparar la bañera con agua caliente para bañarse los dos,ella al momento de incorporarse de la cama, lo hizo como acostumbraba de un salto casi corriendo, un gritito soltó, no supo que fue lo que le pasó, pero se dio cuenta que sus piernas las tenía adoloridas, como que por su cuerpo hubiera pasado un tren, a cada paso que daba era extrañamente incómodo, él al escucharla quejarse corrió hacia donde ella y se percató lo que le pasaba, él nunca había estado con una Virgen, pero alguna vez escuchó decir los estragos en ellas.
Y ver a su Candy, empezó a dar vueltas por la habitación estaba desesperado, ella le sonrió tratando de calmarlo, él la abrazó queriendole transmitirle cuánto la amaba, la cargo entre sus brazos muy delicadamente y con mucho mimo la baño, luego de ayudarla a vestir cómodamente, arregló la cama, cambió todo el mismo, no permitió que ninguna doncella entrará, se disculpó con los demás diciendo que Candy estaba indispuesta y que se quedaría todo el día en la habitación y que él le haría compañía, amaba a esa mujer más que nunca y le dolía que por su culpa estuviera pasando por algo asi .

no tienes que sentirte mal . le decia con sinceridad ella, con una sonrisa. - me parece que es normal, mi error fue levantarme tan bruscamente.

Ella a pesar de la molestia de su cuerpo, sentía cómo sus piernas se les hubieran abierto, se sentía feliz, se sentía mujer estaba satisfecha, la experiencia vivida le gustó muchísimo y no se arrepentía lo volvería hacer una y mil veces más, él tenía recelos en tocarla al cabo de dos días, ella lo sedujo y terminaron entregandose a las mieles del amor se compenetraban tan bien, sus cuerpos estaban diseñados uno para el otro, el fue su profesor y ella una creativa y excelente alumna.

mientras en Escocia, un rubio galopaba sin freno alguno, castigando severamente al pobre animal, él jinete se encontraba desesperado, no tenía ninguna pista de su amada por más que la buscará era como si la tierra se la tragara, su esperanza de encontrarla con la familia Granchester se desvaneció, Annie averiguó con Karem y no le dio ningún dato importante, sólo que se encontraban de viaje y que en el mes de abril Terrencce tenía que volver por asuntos del Parlamento.

Cuándo se percató del daño que le hiciera al animal, se paró y por un par de horas lo dejó descansar, cuándo a la lejanía alcanzó ver a alguien cabalgando, que se acercaba a donde él estaba.

- ¡hola ! lo saludó la morena.- vives por aquí, no te había visto antes. - un ligero sonrojo cubrió sus mejillas, no supo cuál fue la necesidad de hablarle, ella por lo particular ni siquiera de le hubiera acercado, pero al contrario ese rubio era tan distinto, nunca antes lo había visto, le pareció un hombre terriblemente hermoso, por un momento pensó que no era real, que era un ángel y que se desvaneceria. Pero cuando escuchó su dulce voz supo que era tan real.

- ¡ hola! .- fue lo único que le salió de sus labios, se quedó sin habla esa jovencita era muy hermosa, su caballera negra como la noche misma le resaltaba su blanquisima piel, sus ojos eran muy parecidos a los suyos, pero lo que más le llamó la atención era sus diminutas pecas y su cabello tan rizado como su rubia, le pareció que el destino se burlaba de él.

- disculpe, bella dama, permítame presentarme. -le dijo con natural galenteria. - Anthony Brown Andley, a sus pies.

Acto seguido procedió a darle un besó en el dorso de la mano de ella, al momento del contacto de su piel, rápidamente se separaron ambos sintieron quemarse, una electricidad por todo sus cuerpos les recorriera, nunca antes a ninguno de los dos les había ocurrido, apenas y podían sostenerse la mirada.

- Ennia Lambert. - se presentó muy tímidamente, sentía su cara arder, ese chico la alteraba, se disculpó, volvió a subir a su yegua y salió huyendo.

- ¡Ennia ! pronunció su nombre, cuando ella ya se hubiera ido. - estaré volviendome loco pero esa chica tiene parecido a Annie.

CONTINUARÁ...

NOTA

esté capítulo,me a costado muchísimo en especial por la noche de bodas retrasada de esos dos, no estaba segura en poderlo hacer, casi me lo saltó, pero a la final lo puse esperó me comprendan y disculpen, esto es tarea muy complicada. ;)
Ojalá y me esté dando a entender, y no las esté liando, pero como veran a mi rubio no lo voy a dejar sólo, claro esta que él también tiene que encontrar a su verdadero amor.

Quise subir antes, pero los fines de semana estoy más ocupada, ir a los deportes extra escolar ; el sábado igual trabajo y el domingo día de visita, de parque, de paseo, en fin día familiar.
Disculpen cuálquier falló.

Un saludo para... todas.

Un agradecimiento a las damitas que me han escrito:
Iris, Rubi, Aleavila76, Cellyta G, La fantasmita, Betty, Lorena, Pamela, Marizza, Ascella star.

aunque sólo hubiese sido una la que me escribiera y me dijiera lo que le parece. yo ya soy inmensamente feliz, estoy muy agradecida de que se tomarán su tiempo para leerme y escribirme. bye