Hola chicas, aquí les traigo con algo de retraso el siguiente capítulo. Es un poco intenso, es el desenlace de la noche anterior. No es lo esperado, pero esto no ha hecho nada más que empezar. Gracias a los comentarios, ayudan mucho y me animan :D, GRACIAS!, feliz fin de semana!

Capítulo 11: Problemas.

McGonagall iba de camino a la enfermería, ya llegando se encontró con un grupo de sus alumnos de Gryffindor.

- Buenos Días, profesora.

Luna fue la primera en verla y saludarle amigablemente.

- Buenos Días, señorita LoveGood… veo que os preocupáis por vuestra amiga.

- Claro que sí, profesora. La pobre Hermione lo ha pasado muy mal esta mañana y veníamos a apoyarla, pese a todo.

- Eso es estupendo… bien, ahora todos de vuelta a las clases. Dentro de media hora se cerrará el salón.

Dicho esto, se fueron alejando del pasillo principal y dejando a Minerva sola, enfrente de la puerta. Iba a tocar para esperar un pase, pero la puerta estaba semiabierta. Unas voces se escuchaban de fondo. Iba a abrir la puerta, pero algo le detuvo. El tono de voz de una le era muy conocido, siempre acompañaba a sus clases de Transformaciones, ella era Hermione. La otra chica dudó por un instante, pero imaginó que era Ginny. Debería entrar, pero le gustaba saber de qué hablaban las chicas. Se acordaba de sus años en Hogwarts, las charlas en los baños con sus compañeras…

Hermione hablaba sobre un chico… no había dormido esa noche en su cama… - Picarona, yo también en esa edad, coqueteaba con algún chico de mi edad…

-¿Snape?

Había oído mal, eso seguro. A veces notaba que sus oídos no eran los de antes, pero no podía creerlo. La señorita Weasley había nombrado al profesor Snape. Eso es imposible y si lo fuera… ¿debería tomar cartas en el asunto?, como directora de Gryffindor, ¿debería hablar directamente con Dumbledore? O hablar con su alumna sobre los hechos.

En el colegio no se permiten esa clase de relaciones, si llegaran a pillar situaciones así, podría ocasionar el despido del alumno/a o inclusive el despido del profesor/a. Ahí no queda la cosa, el profesor/a puede ir a prisión.

A todo esto le daba vueltas en su mente. Hasta que tocó la puerta con energía.

Un silencio total había en la sala, las chicas estaban pálidas, parecía que hubiera un fantasma. Ese fantasma era yo.

- Profesora McGonagall, ¿Qué le trae por aquí?

La pelirroja intentó cambiar su máscara de miedo.

- Hola querida, vengo a ver a Granger. El profesor Slughorn nos ha comentado al director y al profesor Snape que esta mañana habías tenido un accidente en su clase.

El apellido de Snape les hizo mirarse entre ellas.

- Bueno, pues sí. Esta mañana resbalé. No había dormido mucho…

Me acerqué al otro extremo de la cama y las chicas me seguían con la mirada.

- ¿Y cómo así?, después del castigo que tenía con el señor Weasley…

- Sí, me fui a dormir, pero no tenía sueño.

- Ya. Bueno, más tarde vendrá el director a visitarla.

- Gracias por venir, profesora.

Hermione cambió su rostro como si fuera miss simpatía. No quería mostrar lo nerviosa que estaba en ese momento.

- Bien, me retiro. Señorita Weasley, ¿viene conmigo?, ahora empieza Transformaciones y no me gustaría que perdiera el rumbo.

- Sí, voy. Hasta luego Hermione.

Ginny se acercó a Hermione para despedirse.

Los chicos tenían clase después del almuerzo, Hermione por su parte sola en la enfermería repasaba los apuntes que Harry le prestó. Intentaba concentrarse, pero no podía. Apenas ponía atención a la lectura.

El rostro de Severus, la escena de la noche anterior. Apartó el libro y cerró los ojos.

¿Había escuchado McGonaGall?

Eso se repetía una vez y otra…

El pasillo que conducía al despacho del director, estaba desierto. Harry caminaba tranquilamente, pero a la vez intentando encontrar las palabras correctas.

- Profesor… mañana es el cumpleaños de Lupin…

Al fin consiguió llegar y subir las escaleras. Tocó la puerta principal y ésta se abrió de la nada.

- Adelante Harry. Te estaba esperando.

Dumbledore no estaba solo, Snape sentado enfrente del director. Cuando Harry se acercó a la otra silla, Snape hizo señal de que se retiraba.

- Bien, director. Nos vemos más tarde.

- No hace falta Severus, quédese.

. Bien.

Se quedaron los tres en silencio hasta que Dumbledore habló de nuevo.

- ¿Qué tal van las clases Harry?, me han contado que satisfactoriamente e incluso en Pociones, me alegro.

- Sí, señor. El profesor Slughorn enseña muy bien.

Snape lo miró con cara de odio.

- Snape, no se moleste. El profesor Slughorn, ya fue profesor de Hogwarts.

- ¿Fue profesor antes aquí?

Harry preguntó intrigado.

- Sí, pero a eso no viene al caso ahora.

- Bien, dígame director.

Dumbledore se levantó de su sillón.

- Le he llamado, porque…

La puerta se abrió de golpe y la profesora McGonagall presente con cara de pocos amigos entró.

- Albus, necesito hablar con usted urgentemente… en privado.

Albus encogiéndose de hombros, miró a Harry y después a Severus, para volver a mirar a Minerva.

- Disculpadnos.

…..

El tiempo que Dumbledore y McGonaGall estaban hablando en privado. Harry y Severus, se quedaron solos en el despacho.

En silencio.

….

Albus salió del cuarto con Minerva y su rostro estaba cambiado. Ya no mostraba sus arrugas como cuando sonreía y eso era a menudo. Ahora estaba en semblante serio, sus ojos brillaban de un tono oscuro.

- Snape, vayamos a la enfermería cuanto antes. Tenemos asuntos que atender. Gracias Minerva. Ahora retírate.

- Si, Director.

Harry se quedó perplejo de la escena.

- Director, necesito que firme la justificación de Hermione para que mañana vaya a Hogsmeade. Es el cumpleaños de Lupin y ella preparó todo.

Más tarde lo hablamos, ahora tengo prisa Harry.

Dicho esto salimos del despacho los cuatro. Minerva y yo regresamos a las clases, por lo contrario director y profesor acudieron a la enfermería.

….

Ya eran las 18pm, el sol aún apretaba. Los ventanales de la enfermería estaban abiertos, hacía calor. Miré el reloj de nuevo. Llevaba varias horas solas. Sin ninguna visita. Al menos podían dejarme salir para darme una vuelta, solo era el brazo, las piernas las tenía perfectas.

La puerta se abrió de golpe y el director con aire de preocupación y… no me lo puedo creer… Snape… entraba en la enfermería.

- Buenas tardes señorita Granger, ¿Cómo se encuentra?, el profesor Slughorn me contó el percance de esta mañana…

- Buenas Tardes, director… profesor.

No quería mirarle, después de la escena de la noche anterior, no sabía cómo comportarme.

- ¿Qué pasó?, la verdad que me sorprende y más si viene de usted. Una alumna tan aplicada y se queda dormida en medio de clase, no me subestime, por favor, un fallo lo tiene cualquiera… pero no lo esperaba en usted.

Me senté mejor en la cama y miré a ambos por segundos.

- La verdad que últimamente sufro de insomnio, director…

- ¿Insomnio?, vaya... ¿ahora lo llaman así?, en mis tiempos se llamaba enamoramiento…

Me sorprendían sus palabras y ambos, Snape y yo lo miramos sin entender a qué venia el caso.

- ¿Perdón?

- Si, señorita. A eso quería llegar…

Se acercó a la puerta de la enfermería y señaló con ella su varita.

Hechizó la puerta para que nadie escuchara.

- Bien, ahora que estamos solos los tres… empecemos.

- ¿A qué viene esto Albus?

Severus se apartó de la puerta y se acercó a un ventanal.

Yo me levanté de la cama.

- Esta tarde me han comentado que…- el anciano no sabía cómo empezar el tema.

- Dígalo, director. No sé a qué viene esta escena…

Severus estaba molesto, la verdad que hacía gracia que ambos estuviéramos en la misma habitación con Dumbledore.

- Señorita Granger, se lo preguntaré solo una vez… ¿usted mantiene relaciones con el profesor Snape?

Me quedé helada. Este viejo loco ha dicho... ¿qué?

- ¿Perdona?...

Snape que miraba la nada… se sorprendió por las palabras del director.

- Dumbledore… ¿Qué esta insinuando?... yo... con…

El director le hizo señales con la mano para que callara y dejara contestar a la chica.

- Señorita Granger, dígame... ¿mantiene relaciones con el profesor Snape?

- No, por supuesto que no… ¿de dónde ha sacado eso?

- Tengo motivos suficientes para preguntarle, y si no dice la verdad, está metida en un buen lío.

- Le digo una y otra vez que no…

Estaba totalmente sorprendida, no sabía cómo mirarle y que decir de Snape, me miraba con cara de enfado.

- Me puede decir ahora, ¿Por qué anoche no durmió como sus compañeros en su respectiva cama?, ¿Dónde estaba?, a altas horas de la noche… dígame de una vez.

- Yo…

- Dígame señorita Granger, si no quiere ser expulsada.

Empecé a ponerme nerviosa, no sabía cómo reaccionar.

Esa palabra fue la colmó el vaso, mis ojos empezaron a humedecerse… Snape notó mi miedo…

- Estaba conmigo.

Dumbledore y yo miramos sorprendidos a un Snape calmado.

- ¿Cómo ha dicho amigo?

- La señorita Granger, estuvo anoche conmigo, en mi despacho. No pasó nada.

Dumbledore anduvo de un lado a otro.

- ¿Cómo es posible que estas cosas pasen en Hogwarts?, Snape esto es grave.

- Dumbledore, no pasó nada… se lo puedo asegurar…

- ¿Cómo llegó usted al despacho de su profesor, Granger?

Me acerqué al director con el brazo colgando, no notaba nada de dolor.

- Estaba en su castigo, con el señor Weasley…

- ¿Qué paso para que se quedase….?

- Tuve que salir, les dije que se fueran… cuando volví la encontré durmiendo afuera. La cogí en brazos y la llevé al sofá. Fin de la historia. No pasó nada.

Dumbledore se giró.

- Pareces algo molesto Severus, ¿no tienes que contarme algo más?, sabes que estas relaciones no se permiten en la escuela… lo sabes bien…

- Sí, director… le digo y le vuelvo a decir que no pasó nada…

- No quisiera tener que ir por las malas, sino me queda otra…

Mis lágrimas caían por mi rostro, estaba llorando y no porque supieran lo que yo sentía por él, todo lo contrario. Tenía miedo que le hicieran pagar por algo que no ha pasado.

- No le culpe a él, director. Cúlpeme a mí, si tienen que expulsar a alguien… expúlseme a mí. Yo tengo la culpa de todo. Yo fui quien se quedó a esperarle. Yo fui quien le suplicó que me dejara quedar toda la noche…

- Vaya… ¿es eso cierto, Severus?

Severus me miró impresionado, por mi valentía.

- Sí, director.

- Está bien, era todo lo que quería escuchar por ahora. Esto no quedará así.

Y con esto se fue dejándonos solos.

….

No quería mirarle a los ojos.

- Lo siento mucho, profesor… no pretendía que pasara esto…

Él seguía pensativo sin apartar la vista de mí. En silencio.

- Lo siento…. Pero no puedo olvidar lo que siento- musité.

Esta vez lo miré y esperaba una mirada de desprecio, pero no fue así.

- Mañana hablaré con el director…

- No, no lo haga… ya no iré a sus castigos si quiere. No le molestaré más.

- Buenas noches, señorita Granger y sí, estaría bien que no vuelva a su castigo.

Me eché a la cama y me eché a llorar… intentando reprimir mis sentimientos… ahora que estaba sola podía descargar todo lo que había intentado esconder delante de él.