Feliz año nuevo lectores y lectoras! wow, el año pasó rápido...Como recompensa por todos los hermosos reviews que me dejaron en el capítulo anterior publico la continuación, uno de mis capítulos favoritos hasta ahora, y el momento más esperado por todos ustedes... EL ENFRENTAMIENTO ENTRE SAKURA Y SASUKE! siiiiiii, hasta yo estoy emocionada! creo que es el capítulo más largo hasta ahora, espero que les guste y dejen sus opiniones como siempre hacen. Les deseo toda la suerte y felicidad para este año que comienza. Nos leemos la próxima!
Respuesta a sus hermosos comentarios :) :
Denuss: GRACIAS POR TU COMENTARIO! Debo confesar que casi lloré de felicidad cuando lo leí, muchas gracias por tus ánimos y tus palabras, me da mucha felicidad saber que tengo una recompensa por todo lo que escribo, y esa es ver la satisfacción de mis lectores. Gracias eternas. " creo que estás logrando algo épico dentro de fanfiction." no sé si me merezco tal alago, pero de todas formas me hace eternamente feliz que me lo digas!
En cuanto a lo de la naturaleza y las emociones es un rasgo que siempre me caracterizó como escritora, soy muy romántica en ese sentido jaja, me agrada que te guste esa características. Coincido contigo cuando dices que los mimos llegan tarde en esta pareja, es una espera necesaria ciertamente.
POR DIOS! tocas la guitarra? YO TAMBIÉN. no me deja de asombrar la cantidad de cosas que tenemos en común, creo que podríamos ser grandes amigas, a pesar de que yo ya te considero como alguien especial por todas tus palabras de afecto y las adorables "charlas" que tenemos a través de tus reviews y mis respuestas. Te deseo lo mejor en este año y espero que te guste mucho el capítulo! nuevamente gracias!
DULCECITO311: muchas gracias por tu review! coincido plenamente en tu opinión de la relación de Sakura y Sasuke, creo que siempre lo decimos todas en los comentarios, es una relación complicada que crece a pasos de bebé, pero muy adorable y que creo que vale la pena relatar. Espero que empieces tu año a pleno, muchas felicidades y gracias de vuelta!
: AWW sii, a mi también me encanta la relación entre sakura y sasuke, ellos simplemente nacieron para estar juntos, son imperfectamente perfectos! gracias por tu comentario y tus hermosas palabras que siempre me dedicas, muchas felicidades para ti y tus seres queridos! espero que te guste el épico enfrentamiento entre Saku y sasuke!
Bloddy cherry: siiiiii, los celos vendrán, estuve pensando mucho en eso últimamente, me cuesta mucho imaginar cómo reaccionaría Sasuke ante dicho sentimiento, es realmente muy confuso, pero daré lo mejor de mí para plasmarlo perfectamente para ustedes! muchas felicidades para ti, nunca te lo dije, pero me encanta tu nombre de usuario jeje
Minene Uryuu: Sasuke sufrirá! y mucho, lo que se merece exactamente jeje y sí, en este capítulo tendrá el honor de que saku le patee el culo a lo grande. muchas gracias por tu comentario, muchas felicidades!
Cami: Coincido 100% contigo, la conversación que tuvieron fue muy necesaria, a pesar de que fueron pocas palabras, todavía les quedan bastante más por adelante, espero que te guste este capítulo, por fin podrás ver el dichoso enfrentamiento que todas estuvimos ansiando leer! jeje felicidades para ti también!
Sin más me despido hasta la próxima y espero que les guste el ENFRENTAMIENTO! :):) :B
11
El sol de media tarde ardía sobre sus cabezas. Las gotas de agua salada rodaban incontrolables por su cuerpo. El calor del verano había vuelto a la villa de la hoja como nunca antes lo había hecho. Retiró el sudor de su frente sin mucha delicadeza con su mano derecha y elevó su mirada para observar directamente los movimientos de su amigo a pocos metros de distancia de donde estaba. No se veía cansado en absoluto, su cuerpo se trasladaba de un lugar a otro como un trompo rodando sobre el suelo. Habían pasado varias horas desde que habían comenzado a trabajar en el jardín y el pastizal que antes se podía apreciar a través de la ventana había desaparecido eventualmente. El verde había vuelto a su lugar y la mayoría de las plantas y arbustos muertos que alguna vez habían pertenecido a su madre habían ido a parar a grandes bolsas negras de basura junto al recibidor de madera envejecida.
Desde donde estaba podía ver a su ex compañera de equipo sentada sobre una lona en la zona en donde el pastizal había vuelto a un largo normal, en sus manos y a su alrededor yacían al menos media docena de textos, aparentemente de medicina que estudiaba con parsimonia con su mirada verdosa. Sus pupilas iban y venían sobre las palabras en tinta negra y su cabeza se movía inconscientemente para asentir a lo que estaba leyendo cada vez que pasaba una hoja con sus dedos angostos.
Su cabello suelto caía libre a los costados de su rostro, sin la protección de la banda ninja que siempre llevaba en su cabeza, ahora amarrada alrededor de su cuello. En lugar de la ropa de entrenamiento de siempre, llevaba una musculosa blanca suelta y una pollera azul unos centímetros por arriba de las rodillas.
Ella no había dicho ni una palabra desde que se había instalado en ese lugar y no había intervenido en la conversación que hasta hace poco mantenía con su mejor amigo. Sabía que su atención no solo se concentraba en las palabras que se reproducían frente a sus ojos cada vez que empezaba una nueva página del titular, pero prefirió no exteriorizar su preocupaciones.
Sus movimientos se habían detenido minutos atrás cuando sus pensamientos habían vuelto a atacarlo y su amigo de cabellos rubios había hecho lo mismo, desplomándose junto a él bajo la sombra de un árbol espeso. Su mirada azulada estudió su estado durante largos segundos antes de que palabra alguna escapara de entre sus labios, pero en cuanto se decidió a retomar la conversación, su atención volvió a concentrarse en su presencia, olvidando por un momento los pensamientos que lo atormentaban en su inconsciente.
-Valió la pena todo el esfuerzo.- Sus voz era lenta y pausada, como nunca antes la había escuchado, y hasta parecía que esa nota de hiperactividad característica del jinchuriki había desaparecido por unos segundos. Su mirada recorrió la extensión de las tierras de su familia, asintiendo con la cabeza por la afirmación antes pronunciada y por la notable mejoría que el panorama había sufrido.
-Se parece más al paisaje de años atrás.- Sintió nuevamente la profundidad de los espejos azules sobre su nuca, haciendo a su espíritu temblar dentro de su cuerpo. La brisa caliente había cesado de mancillar sus cuerpos cansados por unos segundos, y se preguntó si la pelirrosa podría oírlos ahora con más claridad, a pesar de que la distancia entre el árbol bajo el que estaban y la lona sobre la que estaba su compañera era considerable.
Forzó a su mente a mantener los pensamientos y recuerdos bajo control para poder concentrarse completamente en la conversación que mantenía con su amigo. Los recuerdos eran tan fuertes y vívidos que casi poseían la capacidad de reproducirse solos sobre sus ojos.
-Espero que algún día pueda convertirse en tu hogar.- Su mirada oscura obligó a su rostro a voltearse para poder mirarlo directamente. Sintió algo removerse en su interior al procesar las palabras que ahora se reproducían sin cansancio en su mente ajetreada.
Por unos momentos se sintió tan expuesto como un capullo de las flores que su madre tanto adoraba. Sus cabellos se erizaron en todo su cuerpo y el eco de su voz siguió resonando en su interior como un parásito indeseado.-Yo nunca antes había podido experimentar lo que era tener un hogar, o una familia, pero se que tu sí y por eso imagino que debe ser doloroso ver ese lugar en el mundo arruinado por el paso del tiempo.- Su mirada se perdió esta vez en el suelo bajo sus pies descalzos. El pasto era tan brillante como antes había sido y los pájaros habían cantado por primera vez en su ventana esa mañana.
La vida había comenzado a adueñarse de las paredes de la estancia.
Una semana había pasado desde que habían llegado, desde que él había vuelto.
Las risas de su compañero habían llenado la cocina cada mañana, el sudor había vuelto a caer sobre el suelo de los campos de entrenamiento por las tardes, las lágrimas habían vuelto a llenar su almohada por las noches y la luz había vuelto a colarse por cada ventana de la casa, antes cerradas y humedecidas.
Los libros que antes habían pertenecido a su hermano mayor ahora yacían al rededor de su compañera, sus hojas amarillentas habían vuelto a ser recorridas por otra mirada, por otra persona, por otra vida.
Casi todo había vuelto a la normalidad, todo lo que antes había desaparecido había vuelto a tomar su lugar. El ciclo se había cumplido y el silencio había terminado de reinar en cada rincón de la imponente morada que antes había pertenecido a sus padres.
-¿Sabes, Sasuke? Poder volver a casa y que alguien me devuelva una sonrisa era lo que más había deseado hasta hace poco, a pesar de que no sabía que ya lo tenía y que siempre lo había tenido. Ahora que volviste mi familia finalmente está completa.- Esta vez no pudo evitar que los recuerdos se agolparan y danzaran en su mente como las hojas que lo hacían en el suelo.
Todo lo que esa persona le había dicho antes de que decidiera vengarse de la aldea que había acabado con la vida de su hermano. Todo lo que su hermano había tenido que sufrir por el bienestar de otras personas. Todo lo que había experimentado después de que le arrebataran lo que antes había sido suyo. Todo lo que tanto había deseado antes de que su vida hubiera sido robada de sus manos.
Él ya no quería pelear. La venganza había acabado con su vida una vez y no iba a permitir que lo volviera a hacer. No sabía si volvería a tener la suerte de que le dieran la opción de volver.
Había tomado las concepciones de su hermano como propias, después de entender que era lo único que podría hacer para honrar la muerte que él mismo había provocado.
Quería recuperar el prestigio, el honor, el respeto de su familia; quería que volviera a la vida, reencarnada en sus propios hijos.
Quería que la aldea que años atrás había acabado con su pasado pudiera reconciliarse con su sangre, y sabía que podría lograrlo cuando el líder de esa multitud fuera su mejor amigo.
Quería recuperar los lazos que había perdido con su familia.
-Dobe...- El de cabellos rubios se apresuró a negar levemente con la cabeza, luciendo una sonrisa conocida en su rostro moreno.
No necesitaba que su amigo le diera las gracias por algo que él tanto agradecía. La sonrisa que pareció formarse en sus labios cuando su rostro volvió a posarse sobre la fortaleza frente a sus ojos fue suficiente para que su propia sonrisa se ensanchara de una manera casi aniñada.
Ella también había sonreído, a pesar de que nadie la había visto, porque él finalmente había vuelto a casa.
…
La mañana había volado casi antes de que pudieran darse cuenta, y después de almorzar, los tres ninjas habían decidido trasladarse al lado oeste del barrio para una nueva y ardua sesión de entrenamiento.
Sasuke y Naruto danzaban bajo la sombra de los árboles. Sus cuerpos sudados se erguían orgullosos, revelando ambos sus torsos desnudos. Sakura observaba atentamente cada movimiento desde la rama de un árbol cercano. El entrenamiento de esa tarde no era uno convencional, consistía en una técnica básica que el equipo siete (con sus nuevos miembros) había aplicado a sus prácticas para aumentar el nivel de sus técnicas durante los largos períodos en los que la aldea no recibía demasiadas misiones de su rango.
Sasuke parecía satisfecho con la corta explicación que le habían dado sobre la técnica que aún no tenía nombre, (le habían dado a Sai la tarea de nominarla como parte de su entrenamiento emocional) y ella no había replicado en cuanto Naruto le había otorgado el papel de protagonista en la escena, escabulléndose entre las sombras y ocultando su chakra para empezar lo antes posible a maquinar sus movimientos de entrada.
Largos minutos habían pasado y comenzaba a aburrirse. Buscaba un agujero para escabullirse entre ambos, un espacio que le sirviera como pie para intervenir en el ajetreo, pero no lo encontraba.
Sakura era reconocida como una de las mejores kunoichis, destacando en el aspecto analítico del combate, adulada por el Sherlock Holmes del mundo shinobi, Shikamaru Nara.
Ella era habilidosa en la observación. Desde que se había convertido en ninja, observar había sido su tarea principal. Miraba atentamente cada movimiento que sus compañeros hacían cuando acababan sin su mísera ayuda con los pobres criminales que tenían la mala suerte de cruzarse con el equipo siete. De izquierda a derecha, al frente y detrás, sus ojos verdosos se paseaban por el panorama analizando y grabando en su memoria las estrategias que ellos, las personas a las que más admiraba, implementaban para acabar con los shinobis más temerarios de las cinco naciones. La adrenalina se arremolinaba enojada dentro de sus venas pero su cuerpo no se movía ni un centímetro. Ella sabía que su espíritu estaba listo para la acción, que su mente adoraba las escenas que pasaban sobre sus ojos, pero su cuerpo no podía responder a sus instintos de la manera que necesitaba para poder realmente participar en un enfrentamiento, por lo que se limitaba a observar con una sonrisa en el rostro la fortaleza de sus compañeros.
Años habían pasado desde esos tiempos y ella hacía ahora mucho más que observar, pero sabía que aún así no estaba a la altura de sus compañeros, y por eso trabajaba duro cada día para poder igualarlos, para que ellos pudieran voltearse a mirar a la persona a sus espaldas y regalarle una sonrisa de felicitaciones, la que tanto había anhelado durante sus años de pronta adolescencia.
Y desde entonces esa había sido su única meta.
Sus ojos viajaban de un cuerpo al otro, de un ninja al otro. Puño, patada, puño de vuelta, salto, jutsu de remplazo, patada, taijutsu copiado de Lee, Rasengan impulsado contra un árbol, clones de sombra.
Simplemente no existía un patrón establecido que ella pudiera seguir. Nada se repetía, cada ataque era sorpresivo y sin duda alguna poderoso. No tenía oportunidad alguna contra los que habían sido sus compañeros de equipo.
Ellos eran genios, eran ninjas de elite, reconocidos en todo el mundo shinobi, temidos por muchos y admirados por otros. Un ninja médico jamás podría tener oportunidad contra ellos, y mucho menos si trabajaban en equipo.
Si tan solo entrenara un poco más duro. Si tan solo tuviera la oportunidad de gastar todas sus energías en su progreso...
Ella sabía que el hospital de Konoha la necesitaba, su maestra la necesitaba, sus pacientes la necesitaban, y ella jamás les daría la espalda, porque a fin de cuentas, sabía que ellos eran su fortaleza.
Su mente volvió a concentrarse en la danza de los cuerpos que presenciaba al escuchar una explosión proveniente de la copa del árbol en el que se ocultaba.
Agradeció internamente a la última técnica que su maestra le había enseñado, a tiempo que se apresuraba en cambiar su escondite sin ser advertida por sus futuros contrincantes.
Sakura no era de las que revelaban todos sus trucos en la primer pelea, y en ese caso en específico, prefería que Sasuke no conociera la totalidad de sus técnicas por los roles que cumplirían durante los próximos dos meses.
Suspiró resignada y retiró con cuidado los cabellos que comenzaban a pegarse al sudor de su frente mientras intentaba que las ideas afloraran en su mente. Buscó en el estuche ligado a su pierna derecha y encontró la solución más insólita en su interior. Tomó entre sus manos enguantadas las armas en forma de estrella de metal gris opaco y las escondió entre sus dedos a tiempo que una sonrisa afloraba en su rostro.
Sabía que el factor sorpresa era la única variable que tenía de su lado y pensaba que ningún shinobi en su situación pensaría siquiera en utilizar en contra de aquellos dos monstruos del combate el arma más básica que pudiera utilizarse.
Pero ella no era cualquier shinobi, ni se encontraba en una situación cualquiera.
Suspiró profundamente y desvió la mayor cantidad de chakra que pudo hasta la planta de sus pies, para poder impulsarse desde la rama en la que se había posado recientemente hasta volar sobre las cabezas de sus contrincantes. Lanzó las armas estrelladas en dirección del enredo de cuerpos apenas alcanzó una altura considerable, y para cuando su cuerpo aterrizó en el suelo, supo que lo único que había logrado lastimar eran dos míseros clones de sombra.
Las figuras se evaporaron en dos nubes de humo, dejándola sola en el centro del campo de entrenamiento. Ellos se ocultaban, sin embargo, todavía podía sentir sus chakras vibrando en la cercanía, por lo que supuso que no esperarían demasiado para atacarla.
Un puño atacó su rostro por la izquierda y se apresuró a frenar el ataque con el lado derecho de su antebrazo izquierdo. Reconoció a Naruto en cuanto el segundo golpe se dirigió, esta vez, a su abdomen, viéndose obligada a retroceder para evitar el ataque. Su mente se concentraba en la otra presencia que todavía se mantenía latente entre los árboles, el rubio se había relajado después de la cuarta patada, y desde entonces se veían inmersos en una nube de tierra que albergaba en su interior un enredo de brazos y piernas que prometía durar más de lo que debería.
Chasqueó su lengua, resignada, a tiempo que dirigía una patada certera al pecho de su compañero. Como era esperado, todos sus ataques eran esquivados, ella también había anulado cada golpe del rubio, por lo que el enfrentamiento no mostraba evolución alguna desde que había comenzado.
Naruto la estaba subestimando, eso le molestaba.
Sabía que ese combate no se comparaba ni en lo más mínimo con los que el rubio había mantenido con cualquiera de sus enemigos. Él no creía que ella estuviera en el mismo nivel que él en combate cuerpo a cuerpo, pero se olvidaba que eran ninjas del mismo rango. No le gustaba ser subestimada, y menos aún por su mejor amigo, por lo que decidió que demostrarle de lo que era capaz sería la mejor manera de hacerlo reaccionar.
Quería que peleara en serio.
Retrocedió diez metros con un salto certero y se posicionó sobre el suelo con las piernas bien abiertas y los puños cerrados, esperando ansiosa que el combate comenzara.
-Deja de jugar, Naruto, ¡Pelea en serio de una vez!- Su mirada verdosa lo atacó desde la distancia, clavándose como agujas en sus ojos azules. El de cabellos rubios sonrió de lado ante la repentina acción de su amiga y se limitó a avanzar lentamente hasta donde ella estaba, con los brazos escondidos detrás de su cabeza. Sakura gruñó ante su sonrisa y se apresuró a correr con furia hasta su objetivo, siendo interrumpida por una figura oscura antes de poder atacarlo.
El kunai empuñado en su brazo derecho había chocado de manera sonora contra el que Sasuke abrazaba con su puño.
Así que él había decidido aparecer después de todo...
Intentó retraer el brazo con el que empuñaba su arma al ver la media sonrisa en su pálido rostro, pero se percató de que era demasiado tarde al sentir el agarre del de cabellos negros en su antebrazo, atrayéndola peligrosamente hasta su rostro antes de lanzarla lejos de donde se encontraban, aterrizando segundos después sobre el tronco de un árbol ahora destruido.
Se incorporó de espaldas, para evitar que pudieran ver su técnica de regeneración en funcionamiento. Prefería que se mantuviera como un secreto hasta para sus compañeros, al menos antes de que fuera estrictamente necesario.
Volteó su rostro cuando dejó de sentir el calor del accionar del chakra de curación bajo sus venas, percatándose de inmediato que la sonrisa en el rostro de Naruto se había borrado por completo.
La pelea no había acabado aún, y estaba dispuesta a demostrárselo a ambos en cuanto sus párpados volvieran a abrirse. Retiró el hilo de sangre que había corrido desde sus labios hasta su mentón y se concentró en regular su respiración antes de llevar a cabo su próximo ataque.
Corrió hasta el centro del campo por segunda vez y arremetió con su puño cargado de chakra contra el suelo bajo sus pies, provocando una notable fractura en la estructura rocosa de inmediato. Los fragmentos de tierra volaron por los aires, a tiempo que un grito de guerra de la pelirrosa llegaba hasta los oídos de Sasuke.
Creía que podría complacerla si ella deseaba "pelear en serio", aunque, a juzgar por el rostro de Naruto, no esperaba estar acompañado en su nueva misión.
Sakura aprovechó la conmoción que la explosión de tierra y viento había provocado, apresurándose a atacar con una patada doble el cuerpo del de cabellos negros. Sasuke se permitió sonreír al escuchar nuevamente uno de sus conocidos gritos escapar de entre sus labios y evitó los ataques recibidos con maestría y sin mucho esfuerzo.
Él volvió a atacar, golpeando esta vez de lleno su rostro con su puño derecho, observando con sus ojos completamente abiertos el cuerpo de su ex compañera volar hasta depositarse fuertemente sobre el suelo. Para su sorpresa, ella volvió a levantarse y hasta se tomó el atrevimiento de atacarlo con un enjambre de agujas bañadas en veneno violáceo. Esquivó los ataques como pudo y se sorprendió al sentir un kunai hundirse en su hombro izquierdo, provocando una corriente de dolor correr por su espalda.
Sakura había lanzado esas agujas con un clon que había hecho probablemente tiempo atrás de involucrarse en la pelea, y había esperado el momento indicado para atacarlo por la espalda.
Su ventaja había sido que él subestimara sus técnicas de ataque.
Ella sabía que en cuanto él activara el sharingan podría despedirse de jugar a las escondidas, pero desde que la pelea había empezado no había visto en sus ojos ningún indicio de escarlata.
Sabía que su orgullo no le permitiría activar su técnica de línea sucesoria contra un contrincante tan insignificante como ella.
Volvió a saltar para escapar de sus ataques, posándose sobre la rama de un árbol cercano, sintiendo de inmediato la mirada oscura posarse hostil sobre la suya. Le sostuvo la mirada lo más que pudo, hasta que sintió recuperar completamente sus fuerzas para volver a iniciar el ataque.
Justo antes de poder atacar con su puño cerrado bajo la protección de su guante negro el rostro de Sasuke, recordó por las fuerzas el origen de su desventaja, sintiendo el sonido característico de los clones de sombra de su compañero cuando estos hacían su aparición. De inmediato se vio inmersa en un baile de patadas y puños sin fin con sus falsos contrincantes, escuchando como sonido de fondo la explosión que los clones hacían al desaparecer.
Con dos hubiera bastado para entretenerla, creía que su compañero se había excedido un poco al mandar a al menos cincuenta en su contra.
Maldijo por lo bajo al ver que el número de contrincantes disminuía lentamente y decidió que debía elegir su próximo movimiento cuidadosamente, ideando un plan para eliminarlos a todos en un solo paso. Su mente se iluminó por unos segundos y agradeció internamente las horas que había invertido meses atrás entrenando con el menor de los Nara.
Su cuerpo se elevó en el aire después de impulsarse con la cabeza de uno de los clones, lanzando a sus pies un puñado de kunais explosivos.
La explosión se extendió un par de metros más de lo necesario, obligando a sus verdaderos contrincantes a retroceder, además de cumplir con su misión de eliminar a los clones.
Estuvo a punto de festejar su triunfo, hasta que llegó a sus oídos el característico sonido de un gruñido del de cabellos negros. Él estaba atrás de su cuerpo, de eso estaba seguro, pero los rastros de la explosión todavía no le permitían vislumbrar su figura por completo.
Maldijo por lo bajo y contrajo su rostro producto del dolor que la katana del discípulo de Orochimaru había generado al hacer un pequeño corte en su brazo derecho. Era solo una advertencia.
Volteó lo más rápido que pudo y sintió el ardor en la herida que había comenzado a ser atendida automáticamente por su sistema nervioso.
Sasuke elevó una ceja al ver su última técnica desplegarse bajo su atenta mirada y se preparó mentalmente para el combate al ver que Sakura había saltado sobre sus talones para comenzar un nuevo enfrentamiento.
Sus manos en una posición recta que recordaba haber visto en los combates de Neji Hyuuga lo atacaban sin piedad, podía ver desde donde estaba el chakra azulado recubriendo sus dígitos unidos fuertemente.
Sabía bastante sobre esa técnica, característica de los ninjas médicos, por haber convivido tantos años con Kabuto. Él la usaba bastante en los enfrentamientos que Orochimaru iniciaba entre ellos dos.
Un golpe con la fuerza sobrehumana de Sakura podría ser problemático, pero un corte realizado por esa técnica podría ser aún peor.
Ninguna palabra fue pronunciada entre los dos mientras se enfrentaban. Él se concentraba en esquivar cada golpe que ella le propinaba, mientras buscaba un hueco, que de vez en cuando encontraba, para poder patear su costado. Su estrategia en ese momento consistía en dejarla sin aire para que ya no pudiera incorporarse del suelo y así poder dar el entrenamiento por terminado.
Ella no despegaba su mirada verdosa de su cuerpo, su sonrisa se había borrado cuando el enfrentamiento había empezado y por alguna extraña razón, Naruto se había retirado deliberadamente del centro de atención.
Si tan solo pudiera alcanzarlo con una de sus manos. Con eso bastaría para poder ganarle, pero sabía que sus probabilidades en ese momento eran casi nulas.
Estaba agotada, había utilizado más chakra de la que acostumbraba a usar en este tipo de entrenamientos y por un segundo pensó que realmente, había dejado de ser un simple entrenamiento minutos atrás.
Negó con la cabeza y volvió a concentrarse en su objetivo. Solo un poco más, y podría acabarlo con una patada. Creó astutamente un patrón de ataque para que él pudiera amoldarse y confiarse de que ella no se movería de esa falsa pauta de acción.
Los minutos pasaban y sus ataques eran ahora completamente monótonos. Tal vez si fingía estar agotada, él simplemente bajaría su guardia, aunque no creía que un truco tan simple funcionara en su contra.
Pero Sasuke seguía pensando que ella no era capaz, y mientras siguiera pensando eso, ella tendría la ventaja.
El momento llegó inesperadamente, él simplemente se distrajo al escuchar el sonido de pies corriendo en su dirección, y ella fingió ignorarlo, a tiempo que aprovechaba ese segundo de ventaja para concentrar energía en su pie derecho, el cual impactó en el costado izquierdo de Sasuke apenas segundos después, tomándolo completamente por sorpresa como ella había esperado.
Observó anonadada su cuerpo volar por los aires y aterrizar en el suelo a al menos veinte metros de distancia, pero la sonrisa se borró de su rostro al escuchar el sonido de la explosión de un clon y ver una nube de humo en el lugar en el que el cuerpo herido de su compañero antes se encontraba.
Su corazón se salteó un latido y los músculos de su espalda se contrajeron al sentir el filo de un kunai rozando la piel sensible de su cuello.
Sus ojos negros como la noche la observaban de una manera que nunca antes había visto. Su brazo con el que empuñaba un kunai cerca de su cuello, de la misma manera que él lo hacía, tembló levemente al sentir el aire salir fuertemente de su nariz.
Bajó su arma segundos después de que él lo hiciera, pero ninguno se separó ni un centímetro. Ella le mantenía la mirada, y él la estudiaba en silencio.
Naruto observaba la escena a escasos metros de distancia con una sonrisa menos exagerada de las que acostumbraba llevar en su rostro.
Ella realmente había crecido, tal como se lo había prometido años atrás en el hospital de Konoha.
