Y volví con otro largo capitulo lleno de emoción.

Espero que sepan que Glee no me pertenece. Si lo hiciera FABERRY hubiera sido la pareja canon

ENJOY!


RACHEL POV

*¿Debería vestirme formal o informal?*, *¿Debería ponerme el vestido azul oscuro ajustado o debería vestirme con un par de jeans y mi blusa favorita de Barbra Streisand?*. Eran unas de las muchas preguntas que rondaban mi cabeza en ese momento. Creí que mi cabeza estallaría de tantas dudas que se formulaba por segundo.

Estaba nerviosa. MUY nerviosa.

Me encontraba en ropa interior al frente del espejo de mi cuarto. Examinándome de arriba a abajo.

No había hablado con Quinn desde aquella incomoda despedida. No había hablado con ella desde nuestro beso. Dios no podía apartar de mi mente ese beso, de cómo sus labios encajaban perfectamente con los míos. No podía apartar de mi mente aquel momento perfecto.

Por supuesto, yo había sido besada en ocasiones anteriores, pero todas habían sido adolescentes con acné y falta de experiencia. Pero Quinn, la forma en la que me beso y en la que me hizo sentir, los borraba del mapa sin ninguna duda

El viernes en la noche no hable con la capitana de animadoras porque ni yo estaba preparada para hacerlo. Aquella noche de viernes no dormí. No porque fuera una adolescente normal y estuviera de fiesta. Fue porque no podía alejar mis pensamientos de la rubia capitana de animadoras. ¡No era Gay!, eso lo tenía claro, ¡Me gustaban los chicos! pero Quinn... ella era la excepción. Llegué a la conclusión, después de mucho pensar, que era Fabray-Sexual. No fue tan difícil llegar a aquella conclusión, tomaba nota cada vez que las mariposas revoloteaban por mi estómago; y cada vez que lo hacían Quinn estaba cerca. Además el beso de aquel viernes lo veía venir, no, QUERIA QUE VINIERA, desde aquel momento en el baño cuando sentí su aliento caliente y la proximidad de nuestros rostros. Desde aquel momento me moría por tocar sus labios. Después de llegar a la conclusión, pensé en mi rubia.

Yo fui criada bajo una familia protectora, adorable, sobrecogedora y GAY. MUY GAY. Por ello, haber besado a una chica no me taladraba mi conciencia. (Aunque nunca me hubiera imaginado que esa chica seria la mismísima Quinn Fabray). Pero la capitana, por lo poco que ella y sus amigas habían dicho, fue criada en una familia prejuiciosa, fría, petulante y CRISTIANA. MUY CRISTIANA. Por lo tanto, solo se puede creer que los padres de Quinn le habían criado con la ''valiosa enseñanza'' de que la homosexualidad era un pecado. Sin embargo sabía que la rubia no era homofóbica (información proporcionada por Santana López) pero aun así, no ser homofóbico no significa que estés abierto a enamorarte de alguien de tu mismo sexo.

Aquel sábado, tampoco la había contactado, sabia, por la propia Quinn, que estaría en un entrenamiento exhaustivo con la entrenadora Sylvester, así que, así lo quisiera no podría hablar con ella.

Sin embargo, suponía que no había cambiado nada, que la cita seguía en pie, porque después de todo la habíamos ganado. Ella y yo.

Miré mi reloj de pared. Las 2:36 pm. De acuerdo, tenía tiempo. La reservación en Breadsticks era a las 8 de la noche. Pero yo llevaba media hora mirando mi semidesnudo cuerpo en el espejo, si seguía así me iba a dar una pulmonía, y eso no podía permitirlo. ¡PERO NO TENIA IDEA DE COMO VESTIRME! Pensé en alguien que pudiera ayudarme en mi dilema existencial y, claramente, solo se me ocurrió una persona. Me puse lo primero que vi y bajé las escaleras llamando a mi padre Leroy

- En la cocina querida - Respondió él ante mi llamado. Agradecí a los cielos que él tuviera el día libre. Me acerqué a la cocina y me recosté en el rellano de la puerta viendo como mi padre preparaba, lo que supuse era la comida de aquella noche. Lo admiraba cada vez que entraba en aquella cocina. Un día intente prepararme un huevo frito, un simple huevo frito, y casi quemo la casa. La cocina, no era mi fuerte. - ¿Qué es lo que te atormenta tesoro? - Me preguntó mi padre cuando se giró a mirarme.

- Que si no fuera por ti, en esta casa se comería comida rápida todos los días - Dije, y él se echó a reír. Era cierto. Ni yo, ni mi padre Hiram éramos buenos en la cocina. - Papá, necesito tu ayuda - Dije, mostrándome seria. El paro de reír y bajo el fuego de los fogones. Se giró hacia mí y se sentó en la barra. Tenía toda su atención. - Escucha - Empecé - Quiero que no me interrumpas ¿vale? Solo puedes hablar cuando haya terminado - Le dije. El hizo como si sellara su boca y tiraba una llave. No solo quería preguntarle a papá como vestirme aquel día. También quería contarle todo lo que me agobiaba, todo lo que había estado pensando la noche anterior. Sabía que él no me juzgaría y me aconsejaría, algo que necesitaba con urgencia.

- ¿Recuerdas a Quinn Fabray? - Le pregunté, el asintió - Bueno, últimamente hemos pasado mucho tiempo juntas. Ya sabes por el tema de que solo yo puedo tocarla y eso - él volvió a asentir - bueno, el caso es... que cada vez que estoy con ella me siento diferente, siento como las mariposas se alborotan en mi interior con solo oír su nombre, con solo oír su voz o con solo sentir su tacto. Ahora que he logrado conocer un poco de ella, sé que es una persona maravillosa llena de valores y de sentimientos. Algo que no creía posible dado que a menudo la llaman ''La Reina del Hielo'' porque se cree que es incapaz de demostrar una emoción. Lo cual es una creencia errada, es una persona con un alma pura y sobrecogedora. Sé que tiene sentimientos porque cuando nos besamos pude sentir cada uno de ellos. Cuando sentí sus labios sobre los míos pude sentir su calor. ¡Y eso fue ayer! ¡AYER!. Después de que nos separamos llego su novio y arruino todo el momento. Pero, en el Club Glee ella y yo ganamos una competencia de duetos y resultamos ganadoras, no es sorprendente, y ganamos una cena en Breadsticks, la cual es hoy a las 8 de la noche y no sé qué ponerme. Así que... papá, ¿serias tan amable de decirme como carajos vestirme, para ir a una cena con una chica que provoca tanto en mí, que he besado tan solo horas atrás y que no sé cómo lo esté asimilando porque su familia es la más jodidamente convencional que existe en este condenado pueblo; pero si sé que después de ese beso podría morir en paz? - Dije todo esto casi sin respirar. Creo que era un record. Mi padre estaba atónito aun después de terminar mi verborrea, así que le di unos minutos para que analizara mis palabras.

- Así que... ¿Eres gay? - Logró preguntar luego de unos cuantos minutos

- No. Soy Fabray-Sexual - Le respondí con convicción, como si no me hubiera inventado la palabra la noche anterior.

- ¿No has hablado con ella desde lo ocurrido?

- Nop. Hoy tiene entrenamiento exhaustivo de animadoras. Y ayer... ni yo estaba lista para hablar con ella

- ¿Estas segura que la cena sigue en pie?

- Claro que si papá. Ganamos ella y yo.

- ¿Quién beso a quién?

- Creo que las dos nos acercamos al mismo tiempo, pero ella dio el paso final - le conté con una inevitable sonrisa

- ¿Sabes si ella siente lo mismo que tú?

- Bu...bueno...yo... papá con tantas preguntas me estas bajando el ánimo - le informe reemplazando mi enorme sonrisa con un puchero.

- Cielo, escucha - Me dijo mi padre levantándose y caminando en mi dirección, para luego posar sus manos en mis hombros y mirarme a los ojos - Sabes que no tengo problema con que te guste una chica ¿no? - Yo asentí. Que él no estuviera de acuerdo con que me gustara una chica seria como si un burro hablara de orejas. - Sabes que el problema es que esa chica sea Quinn Fabray ¿cierto? - Ahí me perdí. Y luego me encontré.

- Papá ella no es la misma chica que me lanzó el Slushie hace algunos meses. Ella ha cambiado. Un día me pidió perdón, me dijo que no tenía nada que ver con los Slushies que llegaron después y luego me defendió de un chico. Y advirtió que nadie podía volver a tocarme. Desde entonces los Slushies solo han tocado mi lengua papá. Ella es...

- Cariño, lo sé - Me interrumpió, yo lo miré confusa - Es decir, no sabía que te había defendido. Pero si sé que las personas pueden cambiar y que hay que darles una segunda oportunidad

- Entonces ¿Cuál es el problema? - Pregunté. De nuevo me había perdido

- Tesoro, el problema es su apellido - *Mas perdida que la mamá del Chavo*- Ella es una Fabray. Los Fabray son una familia convencional al extremo que van a la iglesia todos los domingos, en donde les dicen que la homosexualidad en un pecado imperdonable. Tal vez Quinn sienta algo por ti, pero no sabemos si sus creencias le dejaran admitirlo. Y no solo sus creencias, también sus padres. ¿Sabes que podría pasar si Russel se entera de que tú y su preciosa muñeca de porcelana se han besado? ¿Sabes lo que pasaría si simplemente se enterara de que son amigas? - Preguntó. Yo no había dejado de mirarlo a los ojos en ningún momento. Solo veía preocupación y sensatez en su mirada. Sabía que tenía razón, pero mis ojos empezaron a empañarse, y las lágrimas comenzaron a brotar de ellos. - Cielo, no quiero que salgas lastimada - Susurró, atrapando una lágrima que caía por mi mejilla derecha. Yo no dije nada, y simplemente lo abracé. Lo abracé con toda la fuerza de la que fui capaz. No era lo que esperaba escuchar, pero sabía que tenía razón. Siempre la tenía.

- Pero por ahora te ayudare con tu dilema de hoy - Me dijo después de unos minutos, rompiendo el abrazo - Supongo que después nos ocuparemos de lo demás. Vamos a vaciar tu armario, aunque si me hubieras contado todo esto antes hubiéramos podido ir de compras - Me dijo, cogiendo mi mano y guiándome escaleras arriba. Él amaba ir de compras

...

*Tranquila Rachel, tranquila* Me dije a mi misma mientras respiraba profundo. Estaba sentada en una mesa de Breadsticks esperando a Quinn. Mi padre me había ayudado a decidirme por un conjunto de falda y blusa que formaba una mezcla entre lo formal y lo informal, por ello no podía secar mis sudorosas manos en mis Jeans, como solía hacer.

- Buenas noches. Bienvenida a Breadsticks ¿Que deseas ordenar? - Me preguntó la camarera sin siquiera mirarme, tenía los ojos fijos en su libreta y el lapicero listo para tomar mi orden.

- Aun no, estoy esperando a alguien - Le respondí y ella se fue con un bufido.

Mire mi reloj de pulsera 8:09 pm *Bueno, por lo visto la puntualidad no es su fuerte. Pero apuesto que tiene otros* Pensé con una sonrisa. Revise mi teléfono en busca de un mensaje o una llamada perdida de mi rubia. Imaginé que si llegaba más tarde o si habría un cambio de planes ella me avisaría.

Que equivocada estaba

...

- Hey - Escuche a alguien saludar detrás de mi mientras guardaba mis libros en mi casillero. Sabía perfectamente quien me saludaba. Era la chica que me había dejado dos horas esperando por ella en un restaurante, no había respondido a ninguna de mis llamadas o mensajes en todo el fin de semana y ¿ahora se aparecía con un simple ''Hey"? *En colmo* pensé. Ni siquiera la miré, cerré mi casillero con un portazo, acomodé mi mochila en mi hombro y empecé a caminar pasillo abajo.

- ¿Rachel que te pasa? - Me preguntó, siguiéndome. *Encima ¿Tiene el descaro de preguntar?* - Rachel - Volvió a llamarme cuando caminé más deprisa. Mi nombre se escuchaba tan perfecto salido de sus labios. Pero no, no iba a dar mi brazo a torcer. Había esperado dos horas por ella en Breadsticks, le había enviado mensajes y la había llamado aquella noche y el domingo que le siguió. Ella simplemente me ignoro. - ¡RACHEL! -Me volvió a llamar, esta vez cogiéndome del brazo y haciéndome girar hasta encararla - ¿Puedes decirme que rayos te pasa?

- Que ¿qué me pasa? ¿Enserio me lo estas preguntando? - Su mirada atónita como respuesta a mi enojo no hizo más que alimentarlo - Te esperé por dos horas Quinn. DOS MALDITAS HORAS. Y nunca apareciste. Te llame aquella noche y ayer todo el día, y no me contestaste ni respondiste ninguno de mis mensajes. ¿Y ahora me preguntas la razón de mi enojo? ¡Eres una sínica, Quinn! Mi padre me dijo que tenía que creer en las segundas oportunidades y en que la gente puede cambiar, pero tú no has cambiado nada Quinn. Sigues siendo la misma perra sin corazón que me lanzó el jodido Slushie aquel día, y nunca vas a dejar de serlo - Tenía tanta rabia que deje escapar todo eso en una interminable verborrea, típica de mí. Mire a Quinn directamente a los ojos esperando su respuesta. Su expresión atónita y desconcertada había dado lugar a un rostro totalmente inexpresivo, excepto cuando pronuncie la última frase '' Sigues siendo la misma perra sin corazón que me lanzo el jodido Slushie aquel día, y nunca vas a dejar de serlo", en aquel momento pude ver un atisbo de dolor en sus ojos avellana, pero no me alegró haberlo provocado.

Estaba esperando una explicación o por lo menos un contra-ataque, pero ella simplemente dio media vuelta y se fue. *Cobarde* pensé

Seguí caminando en dirección a mi próxima clase, aun llena de rabia. Y algo totalmente sorpresivo llamó mi atención. En la puerta de salón estaba Santana López esperando por mí. Lo sorpresivo no era que ella se encontrara en la puerta del aula, dado que compartíamos esta clase, lo sorpresivo era que estaba esperándome, A MÍ. Si bien es cierto que mi relación, tanto con ella como con Brito, había mejorado, aun no éramos las mejores amigas.

- ¿Hablaste con Q? - Me pregunto, apenas estuve lo suficientemente cerca como para escucharla. Claro, debí sospechar que se trataba de Quinn. Ella era el único tema en común que solía tener con la latina

- Buen lunes Santana. Yo bien y tu ¿cómo estás? - dije. Tratando de dejar claro mi molestia hacia su falta de modales

- Si, si, bla bla bla y toda la porquería que se te ocurra. ¿Hablaste con Q si o no?

- Si - Respondí escuetamente

- Ah... entonces todo bien - Dijo relajada, dispuesta a entrar al aula, sin embargo; yo se lo impedí, agarrándola del brazo, justo como Quinn había hecho conmigo minutos atrás.

- ¿A qué te refieres con "todo bien"? - Pregunté.

- Bueno a que ella te contó lo sucedido y todo está bien - Dijo escéptica. Me dio la impresión de que me estudiaba con su tercer ojo Psíquico mexicano - Porque, te contó todo ¿no?

- ... No... En realidad no la deje hablar - Dije, algo culpable. Pero luego me recupere, no tenía por qué estarlo, no había hecho nada malo. Fuera lo que fuera que había sucedido, con una simple llamada hubiéramos podido ahorrarnos todo el show

- Ay no, Berry. No me digas que tuviste una de tus típicas verborragias, con Quinn - Creo que mi mirada decisiva fue todo lo que necesito como confirmación - Quiero que me digas exactamente lo que le dijiste a ella Berry. Y más te vale que no amerite una golpiza, porque no sabes nada de las golpizas que damos en Lima Heights.

- Simplemente le dije la verdad - Le respondí orgullosa - le dije que era una sínica y que no ha cambiado nada. Que sigue siendo aquella Head Bitch In Charge que me arrojó el Slushie azul hace unos meses y que nunca iba a dejar de serlo - No creí que fuera posible. Pero Santana parecía aún más enojada de lo que la había visto nunca

- Que tú le dijiste ¿Qué? - Me gritó, demasiada cerca de mi rostro. Y demasiado intimidante haciéndome retroceder dos pasos.

- Señoritas, si fueran tan amables de ingresar al aula y así poder empezar con mi clase - Interrumpió el profesor desde el interior del salón. Santana entró primero, resoplando y moviendo su coleta de Cheerio con un visible enojo. Yo entré después, sentándome en uno de los primeros puestos. Al poco tiempo sentí la vibración de mi teléfono. Lo saque disimuladamente y leí el mensaje.

8:13 am - Santana López: [¡ERES UNA COMPLETA IMBECIL BERRY! He tratado de decírselo a Quinn, pero no quiere creerme. Más vale que hables con ella, y por ''hables'' me refiero a que la escuches, sino yo misma me encargare de asesinarte y esconder tu cuerpo en un lugar donde nadie lo encuentre]

Y, como podrán imaginar. No quería morir sin antes haber ganado un Tony. Por lo que busque a Quinn en la hora del almuerzo. En la cafetería ella solía sentarse con el Club Glee algunos días, y otros con las porristas y los jugadores de Futbol, pero aquel día no estaba en ninguna mesa. Desde la puerta, localicé a Santana con la mirada, y ella, quien también me miraba, negó con la cabeza y sabía que significaba que Quinn no estaba allí. *¿En dónde estás Quinn?*

Busque en el baño, en el estacionamiento y hasta en la oficina del director. Luego me dirigí al campo de futbol, allí no había nadie, pero pude distinguir una sombra debajo de las gradas *Bingo*pensé. Bueno, pues no estuve ni cerca. Las sombras que había distinguido eran las Skanks, una pandilla de chicas malas con tatuajes y motocicletas, quienes me quitaron el dinero de mi almuerzo. Frustrada, no supe a donde más dirigirme, y si aparecía en el salón de coro para el ensayo del Club Glee sin haber hablado con Quinn, Santana me iba a degollar viva. Así que me dirigí a mi propio refugio, con suerte ella estaría allí.

La suerte estaba de mi lado

Al abrir la puerta del auditorio pude distinguir su perfecta silueta sentada en el taburete del piano, con sus dedos apenas acariciando las teclas. Se veía hermosa. Llevaba su típico uniforme de animadora pero tenía su melena dorada suelta, cayéndole en los hombros. Parecía un auténtico León. Verla con el cabello suelto, era simplemente maravilloso. Me senté en la última fila del auditorio, sin hacer ruido, mientras ella pasaba sus dedos delicadamente por las teclas del piano.

Luego de unos minutos, comenzó a tocar enserio. Era una melodía que no había escuchado antes. Y con la melodía del piano, ella empezó a cantar.*Dios, parece un ángel* pensé

My life is a movie and everyone is watching, (Mi vida es una película, y todo el mundo está mirando)
so let's get to the good part and past all the nonsense. (Así que vamos a llegar a la parte buena y pasar las tonterías)

Sometimes it's hard to do the right thing (A veces es difícil hacer lo correcto)
when the pressure's coming down like lighting. (Cuando la presión cae como un rayo)

It's like they want me to be perfect (Es como si quisieran que fuera perfecta)
but they don't even know that I'm hurting. (Pero ellos ni siquiera saben que estoy dolida)

Con solo terminar el último verso, pude sentir su dolor. Su voz se había quebrado. Y entendí que cada palabra que cantaba, las decía enserio.

This life's not easy, (Esta vida no es fácil)
I'm not made out of steel. (No estoy hecha de acero)
Don't forget that I'm human, (No olviden que soy humana)
don't forget that I'm real. (No olviden que soy real)

Su vos dejaba en evidencia que a estas alturas de la canción, las lágrimas ya recorrían sus mejillas. Y me dolió, en lo más profundo de mí ser.

Act like you know me but you never will. (Actúan como si me conocieran, pero nunca lo harán)
There's one thing that I know for sure (Hay algo que sé con seguridad)
I'll show you, I'll show you, I'll show you, I'll show you. (Les mostraré, les mostraré, les mostraré, les mostraré)

En el último verso dejo atrás la tristeza, y le abrió paso a la furia y la decisión.

I got to learn things, learn them the hard way (tengo que aprender cosas, aprenderlas de la forma difícil)
gotta see what it feels like, no matter what they say. (Tengo que ver lo que se siente, no importa lo que digan)

Sometimes it's hard to do the right thing (A veces es difícil hacer lo correcto)
when the pressure's coming down like lighting. (Cuando la presión cae como un rayo)

It's like they want me to be perfect (Es como si quisieran que fuera perfecta)
but they don't even know that I'm hurting. (Pero ellos ni siquiera saben que estoy dolida)

No solo cantaba como un ángel. Tocaba el piano como los dioses, y no pude entender cómo es que hasta aquel día nunca la había oído tocar. Nunca había dado indicios de que sabía.

This life's not easy, (Esta vida no es fácil)
I'm not made out of steel. (No estoy hecha de acero)
Don't forget that I'm human, (No olviden que soy humana)
don't forget that I'm real. (No olviden que soy real)

Act like you know me but you never will. (Actúan como si me conocieran, pero nunca lo harán)
There's one thing that I know for sure (Hay algo que sé con seguridad)
I'll show you, I'll show you, I'll show you, I'll show you. (Les mostraré, les mostraré, les mostraré, les mostraré)

Termino la canción casi en un susurro y dejó de tocar. Recostó su cabeza en el piano de cola y empezó a sollozar. *¡DIOS, ME ESTÁ ROMPIENDO EL CORAZÓN!*

Evitando hacer ruido me levante de la silla y me dirigí al escenario con cuidado. No sé porque cuando me acercaba a Quinn sentía como si me acercara a un gato, con miedo de que saliera corriendo. Para mi alivio ella no se dio cuenta de mi presencia hasta que estuve arriba del escenario. Creí que iba a pasar desapercibida hasta que la abrazara y la mimara por la espalda pero...

- ¿Vienes a gritarme? - Me preguntó con su voz quebrada e inexplicablemente sexy. Ni siquiera se había girado a mirarme. Seguía con la cabeza recostada en el piano.

- ¿Cómo...Es decir...Yo...que...?

- Tu perfume - Me respondió desde las profundidades del piano. *Aaa, me ha olido*

*Berry, significa que tu perfume es tremendamente fuerte*

*He considerado en cambiarlo pero mi padre dice...*

*¡Concéntrate tonta!*

*Cierto. Quinn*

- ¿Estas segura de que no eres adivina? - Le pregunte sentándome a su lado en la banca del piano

- Segura. De otro modo no te hubiera preguntado si venias a gritarme - Me dijo. Aun no alejaba su cabeza del piano, ni me miraba. Entendí las dos cosas. Estaba intentando recomponerse.

- No, no he venido a gritarte - le respondí - he venido a escucharte - Esperé pacientemente por algunos minutos y ella permaneció en silencio - ¿Que pasó el sábado? - Le anime, sin resultado. - ¿Porque esa canción? - Nada - ¿Porque lloras? - Nada. Parecían preguntas hechas al vacío. - Quinn, no puedes guardarte todos tus problemas, puedes enfermarte. Todos en algún momento deben desahogarse y decir lo que piensan, y por lo que pasan. Y yo estoy aquí para ti, puedes confiar en mí.

- No es que no confié en ti. Es solo que...

- No puedes decirme que es un secreto de Estado porque Santana sabe lo que sucedió - La interrumpí, tratando de hacerla sonreír. Intento fallido.

- Fue inevitable... Es solo que no quiero involucrarte en mis problemas, cada quien tiene los suyos y les encuentra solución.

- Si, Tal vez cada quien posee problemas propios, pero no veo cual es el problema en recibir un poco de ayuda. Si tú carga está más ligera, alivianar la de otro me parece lo más humano, o tal vez, ambos pueden cargar con los problemas de cada uno, pero en equipo. Eso es lo que hacen las parejas - *¿Parejas, Berry? ¡¿PAREJAS?! ¿EN QUE ESTAS PENSANDO?* - ... de amigos - * Y el premio a la peor recuperación después de decir algo estúpido es para... ¡RACHEL BARBRA BERRY! ¡FELICITACIONES IDIOTA!*. Quinn no pareció inmutarse ante mi ''error'', así que seguí tratando de convencerla - Tu harías lo mismo por mi ¿no? - Con la cabeza aun recostada en el piano, giró para mirarme. Se formó un nudo en mi estómago cuando vi sus ojos rojos y con ojeras. Si horas atrás, cuando le había gritado, me hubiera detenido a observarla con detenimiento, me habría dado cuenta que estaba destrozada. Pero fui cegada por mi ira - Es decir, si yo tuviera algo carcomiéndome, harías lo posible para que me desahogara y me ayudarías, así tu tengas tus propios problemas ¿no?- ella asintió mientras se incorporaba y tomaba una profunda inhalación. La había convencido.

- Quiero que no hables hasta que termine. Esto... es algo... difícil - Yo imité a mi padre, sellando mi boca y tirando una llave imaginaria. - Okay... - Otro respiro profundo - El viernes, cuando llegue a casa, lo primero que vi al cruzar el umbral fue una botella de licor en la mesita de la entrada, donde solemos dejar las llaves. Mi madre... mi madre es alcohólica. Creí que lo había superado, creímos que ya estaba curada. Pero todo lo que creí se fue al infierno cuando entre en la cocina en su búsqueda y la vi tirada en el suelo - *Oh Dios* pensé. No sabía que Judy había sido, o era, alcohólica. Estaba segura que nadie lo sabía, los Fabray eran la típica familia perfecta por fuera, pero en ese momento entendí, que eran la familia más rota del pueblo - Yo...no sabía qué hacer. - Contó Quinn, sin poder controlar las nuevas lagrimas que rebosaban de sus ojos. ¿Cuánto impacto debe causar la imagen de una inerte madre tirada en el suelo en una chica de 16 años? - Yo me arrodillé ante ella y empecé a agitarla pero ella no reaccionaba. Fue entonces cuando me di cuenta de las botellas vacías regadas por la cocina y el tarro de píldoras a pocos centímetros de ella. - Me rompía el corazón verla así, solo quería abrazarla y decirle que todo estaría bien. Pero no podía, ¿Qué pasaría si todo no resultaba bien? simplemente no podía decepcionarla - Busqué su bolso en la sala y cuando lo encontré, con su celular intente contactar a su médico particular. ÉL NO CONTESTÓ EL PUTO TELEFONO – Hizo notar la rabia en su voz en la última oración. - No vi otra alternativa que llamar a una ambulancia. Mientras esta llegaba fui con mamá, posé su cabeza en mis piernas y empecé a llorar desconsoladamente, como últimamente he hecho, pero por una razón diferente. - No tenía idea que Quinn lloraba a menudo. Es decir, me podía imaginar sus razones, pero nunca hiba poder entenderlas. Solo podía estar ahí para ella - La ambulancia llegó en minutos, y nos llevaron al hospital. La ingresaron a cuidados intensivos mientras yo me comía las uñas en la sala de espera. Dormí ahí esa noche. - Ella tomó una profunda inhalación antes de seguir. Había prometido no hablar, pero aun si no lo hubiera hecho, no creo que hubiera dicho algo. Significaba mucho para mí el hecho que Quinn me estuviera contando esto. *Confía en mi* Concluí - El sábado a las 2 de la tarde le pregunte a una enfermera sobre el estado de mi madre. Ella me dijo que no podría entregarme información porque era menor de edad. Después de gritarle y amenazarla por 30 minutos sin ningún resultado, no vi más remedio que llamar a papá - Me sentí la personas más egoísta de todo el mundo. A esa hora del sábado yo pensaba en como vestirme, mientras Quinn vivía un infierno... uno de tantos que ha vivido en su vida - Lo primero que hizo Russel al llegar al hospital fue mostrarse como el esposo preocupado y el padre comprensivo. Pero yo sabía que era solo una fachada. Cuando mi madre salió del peligro nos dejaron dirigirla a casa, estaba tan aliviada, que la abracé con todas mis fuerzas, fue el primer abrazo que he dado a alguien que no seas tú, después de lo sucedido - Me contó lo último con una sonrisa. A diferencia de cómo me sentí con el avance que mostró Quinn con Finn, me sentí realmente alegre que hubiera abrazado a su madre, aunque no por las circunstancias en las que ocurrió

- Al llegar a nuestro destino – continuó - la fachada de mi padre se desplomó. Empezó a gritarle a mamá acerca de que teníamos una reputación que mantener y que era una tonta. '' ¿Que dirán de mi si me quedo viudo, Judy? ¡Piensa un poco!" le decía, entre otras cosas. Luego se giró hacia mí y me acusó de querer arruinar la familia porque había llamado una ambulancia. Según él, así todo el pueblo se enteraría de lo sucedido y los Fabray caeríamos al abismo. Traté de explicarle que el médico privado no respondió el teléfono, pero él me calló con una fuerte bofetada. - No podía imaginar una situación así. Mis padres nunca me habían puesto una mano encima, y no imaginé que el perfecto padre cristiano, Russel Fabray, lo hiciera. Como se equivocan las apariencias - Luego me miró a los ojos y me dijo '' Piensa un poco, utiliza tus neuronas. Frannie nunca hubiera hecho algo así. Eres una desgracia para esta familia y nunca dejaras de serlo'' y se dirigió escaleras arriba, arrastrando a mamá. - Agregó, y me sentí más culpable que nunca. Por eso había visto tanto dolor en sus ojos aquella mañana. Por eso después de la frase ''Sigues siendo la misma perra sin corazón que me lanzó el jodido Slushie aquel día, Y NUNCA DEJARAS DE SERLO'' que le escupí aquel día, le había afectado tanto

- Quinn...yo...

- Hey - Me interrumpió - No he terminado - Cerré mi boca - Un día, cuando era niña, estaba en mi jardín con San. Cuando entre a mi casa y mi padre se dio cuenta que había ensuciado el vestido nuevo para la cena de esa noche. Me dio una paliza frente a Santana. Ella y yo, teníamos unos 10 años. Por lo tanto, ella no supo que hacer, solo miró la escena, congelada. Pero después en mi habitación, cuando yo me refugiaba en sus brazos llorando, le hice jurar que no le contaría a nadie lo sucedido ese día y ella me hizo prometer que la buscaría cada vez que volviera a pasar. Que ella estaría allí para mí. Por eso ella sabe lo sucedido. Porque lancé pequeñas piedritas a su ventana aquel sábado a las 11 de la noche. Y ella fue mi refugio todo el fin de semana. - Terminó su relato pero, aunque no era adivina, sabía que me iba a responder la otra pregunta que hice - La canción, la escuché hace unos meses y en el momento no la entendí. Pero estando aquí sentada frente al piano, fue la única canción que apareció en mi mente, y supe que era la canción perfecta para expresarme. Porque enserio creo en cada palabra. Sé que les mostraré, no solo a mi padre y a mi hermana, sino a todos aquellos que creen que soy solo una rubia bonita; que soy capaz de grandes cosas. – Terminó con seguridad. Pero yo sabía que era falsa. Ahora entendía lo que Santana me había dicho en una oportunidad: ella era una niña asustada y vulnerable, escondida bajo un caparazón de confianza.

Supe que había terminado su relato porque volvió a inhalar profundamente pero no dijo nada.

Yo no sabía que decir, mi mente estaba completamente en blanco. Así que solo la envolví en mis brazos y la abracé con toda la fuerza de la que fui capaz. Ella volvió a romperse, y lloró en mis brazos. Y yo lloré con ella. Desde ese día supe que Quinn era la persona más fuerte que había conocido en toda mi vida


¿Y? ¿Qué les pareció? Ya saben que para opiniones, sugerencias y quejas existe algo que se llama Review.

Este fue un capítulo difícil de escribir, porque es algo fuerte y delicado y además no sabía a donde me dirigía. Pero el resultado me ha dejado satisfecha ¿A ustedes no?

Sé que muchos esperaban la cita Faberry y que aclararan las cosas después del beso, pero creo que por ahora hay cosas más importantes, especialmente en la vida de Quinn.

Quiero agradecerles a todos aquellos que están leyendo está historia. Y un agradecimiento especial con abrazo psicológico incluido a aquellos que se han tomado el tiempo de dejarme Reviews, créanme que es muy gratificante para mi saber cuánto les gusta la historia.

Sin más que decir. ¡Hasta la próxima actualización! YOLO