¡Hola! Si… sé que he tardado mucho en actualizar pero mis escusas son las mismas de siempre así que ... solo me disculpare e intentare no tardar tanto en la próxima XC
kykyo-chan: Las drogas son malas, mejor te dejo este capítulo para que no las uses más XD
SombraSST: ¡Sí! Esa Emma siempre ha sido una niñata de primera, ella es así y así la amamos: D
mills1:Te traigo otro capítulo y sospecho que va a gustarte bastante : )
Swanmills: Jajaja creo que este capítulo también te va encantar ya verás XD
Ahora bien agradezco mucho a todos los que toman ratitos de su tiempo ya sea para leer, comentar, agregar a favoritos o seguirla, de verdad es algo que aprecio mucho y me hace súper feliz, me motiva a continuar con esto, porque ustedes queridos lectores siempre son la mayor motivación para los escritores, así que mil gracias.
Les invito a pasarse por mi otra historia "Condenada" y darle un vistazo a ver qué les parece, ya pronto tendré una actualización lista. Espero les guste.
Sin más que decir que espero disfruten la lectura.
NI OUAT NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN
Ella había imaginado lo peor, el rechazo, la ira, la soledad, todo eso nuevamente….se sentía anonada, tal vez perdida, pero era claro que estaba aterrada, porque el hecho de alejarse de Regina la asustaba más que saber que poseía magia. Se había imaginado que la morena la rechazaría, que la tendría de nuevo como una enemiga porque también tenía magia, pero no ocurrió así, Regina aunque pasmada de primer momento, elevo las comisuras de sus labios un par de milímetros en una pequeña y torcida sonrisa, sus ojos brillaron antes de darse una palmada en la frente.
– ¿Cómo no lo imagine antes?-
– ¿Qué… ¿A qué te refieres? –
– Eres el fruto del amor verdadero….eres la Salvadora, tienes magia… una poderosa magia
– No entiendo nada Regina ¿cómo sabes que era mía? –
– ¿No lo sentiste? Todo ese flujo de energía que te recorría el cuerpo, es como si hirvieras, se siente como un volcán apunto de hacer erupción dentro de sí mismo ¿Pudiste sentir eso?
Emma se encogió, su cuerpo había reaccionado rápidamente... su rostro se contrajo a momentos, como si estuviera sufriendo, estaba aterrada.
– Yo… Si…
– No tengas miedo Emma…esto no es malo…tu magia, es buena, la pude sentir cuando se manifestó, es magia pura, blanca, no hay oscuridad en ella no es como la mía o la de Gold.
La rubia seguía sin mirarla, sin creer las palabras que le decía, no quería que nada cambiara su relación, que interrumpiera esa conexión y confianza que las había unido.
– Oye … mírame - levanto el mentón de la joven para poder mirarla – Créeme, no tienes que tener miedo, vas a estar bien –
– ¿No tienes miedo de mí? ¿No estas enojada? ¿No crees que soy peligrosa?
– Regina rio dulcemente negando con la cabeza
– No Emma, jamás, la magia te ayudara a proteger a los que amas
La rubia la miro embelesada, contemplando la belleza de aquel corazón que muchos creían que tenía negro, algunos incluso creían no tenía ninguno, pero Emma lo veía, un corazón cálido, un alma hermosa, percibía en si misma que sus emociones la engañaban y que habían más en ellas que una simple adoración hacia aquella mujer que tanto añoraba.
– ¿Puedo protegerte a ti también? – sus palabras salieron como un susurro, traídas de lo más profundo de su corazón, sin más explicación que solo salir, manifestarse y de hacerse reales, esperaba que el viento que esparcía los cabellos oscuros de la reina no se llevara sus palabras.
No hubo una pronta respuesta, la cara de Regina reflejaba la sorpresa, incluso un poco de rubor cubrió sus mejillas. La ex alcaldesa se sentía flotar porque aquello no le parecía real, no debía ser así. Después, abstraída en el verdor de su mirada coloco una mano en el pecho de la rubia sintiendo como el corazón le latía a gran medida, como ese musculo se movía dándole la vida, sentirla viva le hacía muy bien…ella siempre le hacía bien.
– Emma - susurró casi sin voz, mirándola con total adoración – No tienes que protegerme…ya has hecho mucho por mí –
– Pero yo-
– Shhhh – la callo suavemente – Has hecho mucho por mí, déjame hacer algo por ti –le cogió la barbilla entre los dedos y le levantó la cara para que no se cohibiera – Te enseñare a usar la magia, serás más fuerte que nunca, nadie podrá hacerle daño a Henry o a ti, incluso protegerás a tus padres… - lo último lo dijo como un susurro pero incluso así no había rastro de rencor en sus palabras.
Emma se sentía erosionar, Regina la llenaba y para ella era cada vez más evidente lo que ocurría. Las palabras del señor Gold danzaban en su mente, en aquella ocasión cuando ambas habían ido a su tienda, desesperadas por despertar a Henry, desesperadas por una solución, Rumple les había dicho la verdad absoluta "El amor verdadero era la magia más poderosa de todas".
…"Amor"…Regina había hecho despertado su magia, la magia que había estado dormida durante veintiocho años de su vida y ahora con sus palabras y su cercanía había despertado. Ella había despertado todo dentro suyo, la rubia suspiro dándose cuenta de lo mucho que sentía en aquel momento. Las lágrimas empezaron picar en sus ojos.
–Te prometo, que voy a estar contigo en cada paso que des, estaré a tu lado, no te dejare sola, te enseñare todo lo que se, te daré lo mejor de mí –
Regina decía aquellas palabras cavando aún más profundo en el corazón de la salvadora. Las lágrimas caían por los ojos de Emma como si fuese una cascada humana, jamás con nadie había sentido todo aquello, jamás se había enamorado sin notarlo, sin avisos, tan intensamente, tan profundamente, jamás se había enamorado tanto.
La amaba… ahora lo sabía, no sabía cómo, no sabía cuándo, pero la amaba tan profundamente que le dolía, era como si no solo su magia hubiera despertado, era como si ella misma también hubiera despertado haciéndola testigo de sus sentimientos, apretó los labios sollozando aún más fuerte, las lágrimas caían sin ningún reparo, solamente eran detenidas por los dedos de Regina que la miraba con veneración y ternura al mismo tiempo.
Emma le echó los brazos alrededor a Regina y la abrazó, le enterró la cara en el cuello. ... de repente, sintió una cálida mano darle una suave caricia en su hombro, los brazos de Regina envolviendo su cuerpo también, devolviendo el abrazo con la misma intensidad... cerró los ojos mientras la abrazó más fuerte, presionando sus corazones…sentía demasiado…todo era demasiado…su corazón exploraría si no se aferraba a ella.
Regina la sostenía porque la rubia se desmayaría en cualquier instante, sentía cada uno de los temblores de Emma vibrar en su cuerpo, la morena asumió que Emma se había quebrantado de esa manera por el temor a su magia, por el miedo, la angustia de enfrentarse a algo nuevo en su vida, quería hacerle saber a Emma que iba a estar ahí para siempre, que no se iría, no la abandonaría, tal y como se lo había prometido aquella vez mientras observaban las estrellas en su jardín.
La apretó con más fuerza, la acuno en sus brazos meciéndose levemente, acariciaba sus cabellos susurrando cálidamente palabras de confort en su oído. Los faroles que habían logrado sobrevivir se encendieron y comenzaron a intensificarse hasta el punto de volverse cegadores, tal como la última vez, señal que Emma estaba perdiendo el control de sus emociones de nuevo.
– Ey … ey …tranquila – murmuro la reina en el oído de la salvadora sin soltarla, sin dejar que la aferrase, intentando calmar ese flujo de magia que comenzaba a brotar del cuerpo de la rubia - Cálmate –
Emma se separó un poco de Regina pero manteniéndola cerca sin romper el abrazo, la morena coloco una mano al lado de la cabeza de la sheriff, parecía tan fuera de sí, quería calmarla volverla a la realidad, las luces comenzaban a brillar más, indicando que explorarían en cualquier instante. Estaban muy cerca, la rubia suspiro con fuerza frunciendo el ceño,se sorbió la nariz e intentó que le dejara de temblar el mentón, alzó una de sus manos y la posó en la mejilla la ex alcaldesa, acariciando suavemente la piel con sus dedos.
Esta vez fue Regina la que frunció el ceño, un ligero temblor de labios la delato mientras su corazón saltaba en su pecho totalmente confundida por las acciones de la rubia.
La Sheriff sintió como si estuviera flotando en una nube de emociones. Todo en la mujer delante suyo era tan diferente. No por su pasado o por su presente. Sino por lo que transmitía cuando estaban cerca. Era pura, era hermosa, era buena, era todo lo que añoraba.
Comenzó a acercar su rostro al inmóvil cuerpo de Regina. De forma lenta y tortuosa como si no pudiera asimilar lo que hacía. Sin romper el contacto visual, sin dejar de mirar esos asustados ojos marrones, la aparto más que para posar sus ojos en los gruesos y entreabiertos labios de la reina, sin que ninguna dejara de fruncir el ceño como si no lo pudieran creer
– E… ¿Emma?…
Se acercó tanto, al punto que un par de centímetros era lo único que marcaba la distancia entre sus labios. Sus narices se rozaban y sentían el cálido aliento de la otra. Sus labios se unieron al fin en un contacto suave y cariñoso, mientras toda la tierra se vio sacudida por una energía que salió de ambas al primer contacto entre sus bocas.
Emma gimoteo de felicidad al sentir todas sus emociones desbordarse y hacer efecto en la tierra, movió sus labios en contra de Regina que estaba estupefacta pero que no se resistía inundada de las mismas emociones, la reina de repente se había olvidado qué era ella y lo que representaba, solamente se dejó llevar por el beso que le estaba dando. Movió los labios devolviendo el beso, con los mismos sentimientos que la rubia, el beso se profundizó, los labios de la sheriff se apretaron más en contra de los de la morena sujetandole con una mano el rostro. Emma sonreía entre sollozos que eran acallados por la boca de Regina moviéndose al ritmo de aquel acto que hizo que sus lágrimas también se unieran a las de Emma.
Ambas lloraban sin dejar de besarse, la tierra se estremecía despertando al pueblo que no tenía ni la menor idea del amor que acababa de ser descubierto por los corazones de aquellas que habían sido destinadas a destruirse pero que habían acabado enamorándose.
