Alleati (Aliados).

Los restos del rey fueron finalmente despedidos al amanecer. De eso, ya había pasado un mes. Realmente su pueblo se sentía devastados, pero no podían hacer otra cosa más que sufrir en silencio su pérdida.

Ella, su reina, se ha quedado sola y deberá luchar de ahora en más contra la tiranía y el mal que los acecha.

Todos son esclavos, a pesar de ser un planeta libre, un planeta rico en recursos naturales, pero no, la realidad es que deben obedecer o morirían, tal como le ocurrió a su rey.

Bulma estaba sentada en su salón principal, reunida con todos los jefes principales de cada país.

Pues, después de tantos años, la tierra se había vuelto un mundo monárquico y exclusivo, pues no tuvieron otras opción después de tantas guerras e intentos de conquistas.

Habían salido impunes siempre, lograron salir adelante, ella y su esposo. Eran los reyes del planeta y velaban siempre por la seguridad de sus habitantes.

Ella era la heredera exclusiva del hombre que los había llevado a la gloria con su mente y sus capacidades, fue por eso, que se la coronó reina del planeta cuando su padre murió.

Completamente enamorada de su marido, decidió que ambos reinarían juntos, que ella se encargaría de la tecnología y su esposo de administrar el planeta.

Pero un día llegó él. El emperador maligno. Aquel ser denominado "demonio del frío", había llegado a su planeta y todo marchaba bien. El hombre era un déspota, pero se había logrado llegar a un acuerdo diplomático. El no destruiría la tierra y ellos le proporcionarán recursos y tecnología, pues el planeta se había vuelto uno de los principales en el universo por tener aquello.

Todo marchaba bien, El gran Freezer había perdonado a los habitantes y el trato se había declaro en paz con su rey.

Pero todo se vino abajo cuando el maldito demonio conoció a la reina y se encaprichó con ella.

Al punto de volverla su esclava sexual en contra de su voluntad, con la amenaza que si no cedía, él destruiría todo.

Un año entero sometida a ese ser repugnante, hasta que su esposo la descubrió y se enteró de lo que el malévolo hacía con su reina.

Y cometió la peor estupidez de todas, enfrentó al demonio del frío. Y fue asesinado cruelmente. Ahora todo se había derrumbado. Ya no había más acuerdo diplomático y la tierra fue esclavizada por completo por el emperador del universo.

Todos sabían los esfuerzos que había hecho Bulma porque nada de eso pasara, pero no pudo hacer más y ahora, todos eran esclavos.

No había más opciones, era eso o la muerte y Bulma prefería ser esclava. Sabía que lo que estaba por proponer sería una locura, pero debía salvar a su pueblo, se sentía culpable con todo lo que había pasado.

-He tomado la decisión… la maldita lagartija me quiere a mi… a nadie más. Yo seré su esclava, a cambio de que deje en paz mi planeta. Soy su reina y he decidido que por el bien de todos, no habrá un rey, me quedare sola para siempre y le serviré en la intimidad como me lo ha pedido.

-Mi reina, debemos protestar. No podemos permitir semejante atrocidad. Usted es la única que posee sangre real, la última de la dinastía Brief, si no se casa, no tendrá un heredero…

-Eso ya no importa. Si no cedo ante Freezer, no habrá nada, ni siquiera planeta… Es una decisión.

Bulma salió del gran salón y le envió enseguida un comunicado espacial a Freezer. La sonrisa del tirano fue notoria y satisfactoria, al fin había conseguido lo que quería, a la reina más inteligente y hermosa del universo.

Sin dudarlo un segundo, fijo coordenadas a la tierra y decidido reclamar su nuevo juguete.

El viaje llevo 2 meses por completo, cuando el emperador llegó al planeta, vio cómo todo estaba en ruinas, sin duda el matar a su rey y el saqueo profundo que había hecho, los había dejado devastados.

Sabía bien que no podía llevarse a Bulma con él, pues sería un estorbo en su planeta o en su nave, pero tenerla cuando él quisiera era el deseo más anhelado.

Llegar cuando se le diera la gana y tomarla como quisiera y luego irse sin problemas. Además sabía que si se la llevaba, el planeta entero se levantaría en su contra y realmente no era eso lo que quería. El planeta era muy variado en recursos, tenían la mejor tecnología y los esclavos eran cumplidores. Sería un total desperdicio eliminar todo aquello por una mujer.

Sin embargo, sus deseos por ella eran incontrolables y estaba dispuesto a matar a todos por tenerla. Por las buenas o por las malas, pero como siempre, eran por las malas con él.

Llegó al palacio de Bulma y está lo recibió con total falsedad. El demonio ni siquiera la saludo y ya se la había llevado a su habitación privada.

Bulma sentía tanto asco que no podía ni siquiera fingir, pero de verdad a la lagartija no le importaba. Solo quería tocarla y penetrarla hasta cansarse, y eso era lo que haría.

Estuvieron encerrados dos días enteros en su habitación. Bulma se sentía destruida, pero con eso, había firmado su sentencia de muerte.

Los meses habían pasado y Frezeer seguía igual. Venía de vez en cuando, se encerraba con la mujer días enteros, luego salía, se llevaba lo que quería y se marchaba del planeta.

Y Bulma sentía tanto asco que en más de una vez pensó en suicidarse, pero sabía que eso solo traería muerte y agonía a su pueblo.


Luego de dos años espantosos, Freezer llegó al planeta con un regalo inesperado. Era el cumpleaños de Bulma número 25 y el demonio del frío había decidido llevarle un presente a su mujer.

El día que aterrizó en la tierra, vio como aquel planeta se había vuelto oscuro y estéril en ese tiempo, no quedaba nada, pero de igual manera seguía manteniendo sus acuerdos y era solo por ella.

De verdad lo volvía loco y cada vez se sentía más interesado en la hembra. Tanto, que solo pensaba en ir a buscarla, tomarla e irse, pero los encuentros se volvían cada vez más frecuentes para su suerte y para el asco de Bulma.

Aquel día llegó después de una semana de viaje, pues cada vez tardaba menos gracias a la tecnología del planeta.

Aterrizó en uno de los hangares del palacio y fue directo con su regalo hacía la celebración del cumpleñaos de Bulma.

Fue recibido como siempre, con respeto y mucho miedo y el hombre le encantaba sembrar todo aquellos en la gente.

Miró a su mujer y le sonrió lascivamente.

-Buenos días mi reina… Feliz cumpleños…

Bulma sonrió falsamente y se inclinó ante el soberano.

-Muchas gracias mi lord… Es un honor para mí que esté presente el día de hoy…

-Que bueno… espero que no se ofendan por llevarmela a mi cuarto privado para poder festejar a solas.

Bulma tragó con asco y trató de contener sus lágrimas.

-Por supuesto que no mi señor…

-Pero antes… -Frezeer sonrió con maldad y se giró a mirar a uno de sus soldados. -Zarbon… trae el obsequio para mi reina…

-Sí mi señor!

El hombre obedeció y salió del palacio. Unos minutos después apareció con un hombre. Este se veía todo sucio, cruelmente lastimado y en muy mal estado. Su cuerpo parecía muy maltratado, delgado y casi que no se podía mantener en pie.

El sujeto estaba semidesnudo, con un pantalón todo sucio, y el pecho descubierto, dejando ver unas lascivas cicatrices y una cola de color marrón muy peluda, que estaba atrapada por un extraño dispositivo en el nacimiento de la extremidad hasta la punta..

Frezzer sonrió y miró a Bulma.

-Mi querida reina, le he traído el último saiyajin que existe en el universo… Estos monos son muy peligrosos, pero yo lo he domesticado y ahora estará aquí para cumplir sus órdenes… Será su esclavo de ahora en más, es el último de su raza, pues tuve que exterminar el planeta entero porque eran unos monos muy desobedientes… Y ahora es todo suyo.

Bulma miró el hombre en tan mal estado y se pensó para ella misma para que demonios quería un hombre en esa situación tan deplorable. Se veía demasiado maltratado y muy delgado, ni siquiera parecía que tenía fuerza y estaba atado con una simple cadena que hasta ella podría romper. Tenía una barba larga, que hacía notar que había sido esclavizado desde hace mucho tiempo. Se veía débil y apunto de morir.

Miró a Frezeer y sonrió.

-Mi lord… yo para que quiero algo tan débil en mi reino… de que me sirve?

-Estás despreciando mi obsequio?

El lagarto golpeó con fuerza el suelo con su cola, haciendo que éste se parta. Bulma cerró los ojos asustada y trató de sonreír.

-No dije que lo despreciaba… solo queiro saber para qué quiero algo así?

-Para lo que quieras, eso no me importa… El solo verlo humillado y esclavizado ante una mujer me llena de gozo y satisfacción… Tu haz lo que quieras…

Bulma bajó la mirada y miró con pena al pobre hombre. Ella no era así, jamás podría esclavizar a nadie. Sacudió su mente y pensó que luego se ocuparía de ese asunto, ahora debía complacer al demonio que tenía frente suyo, para que se marche lo más rápido que podía. Sonrió de nuevo con total falsedad.

-Está bien, muchas gracias mi lord… -Bulma giró y miró a uno de sus soldados. -Llevalo a alguna celda en el calabozo, luego veo que puedo hacer con él…

-Si mi señora.

El soldado tomó al muchacho del brazo con cuidado, este estaba demasiado débil que hasta caminar le costaba. El hombre lo ayudó a caminar y juntos se fueron al subterráneo, donde los calabazos casi ya no se usaban, eran solo para la gente que se portaba mal y hacía algún daño importante.

Freezer sonrió al ver al saiyajin siendo arrastrado y se excito totalmente, no había nada más hermoso que ver al mono en esas condiciones. Miró a Bulma y se relamió los labios.

-Vamos a nuestro cuarto querida… ya no aguanto…

-Si… señor… -Bulma suspiró con asco y se dirigió al lugar de tortura de siempre.


Para su suerte, la pesadilla esta vez solo duró 9 horas. Freezer tenía cosas que hacer y se marchó rápido del planeta Tierra.

Bulma suspiró con alivio. Jamás se le iria el asco tremendo que sentía por el tirano y solo rogaba que no se quedara tanto tiempo.

Lo vio alejarse con su nave y desaparecer en el cielo y aunque se sentía mejor con su partida, sabi que no tardaría mucho en regresar.

Sin pensarlo, se volvió a bañar, comos siempre, aunque lo hacía unas cuatro o cinco veces, se sentía sucia y aún notaba el olor asqueroso de muerte en su cuerpo que le dejaba el tirano.

Camino hasta su salón principal donde vio a una de sus cortesanas, está le acercó una de esas patillas que siempre tomaba después de cada acto sexual. La mujer la miró con tristeza, pero Bulma trato de estar calmada y fingir que todo estaba bien.

Uno de los soldados que estaba en el gran salón se acercó, hizo una reverencia respetuosa y habló despacio.

-Mi señora…

-Si Ten, que ocurre?

-He llevado el "obsequio" a los calabozos…. que hago con él?

-No lo se, si fuera por mi lo liberaría y dejaría que se vaya, pero si Freezer no lo ve la próxima vez que vuelva, se enojara conmigo y matara a alguien como ha pasado cuando no obedezco…

-Mi señora, el hombre se ve muy débil, quizás debamos ayudarlo para que se recupere, quién dice podría ayudar en la siembras o algo liviano para que no se muera.

Bulma sonrió.

-Puede ser, bajaré a verlo y saber quién es, como se llama y si puede hacer un poco de fuerza… odio tener esclavos… es la peor manera de insultarme y lo sabe el maldito…

Bulma se frustró, pero nada podía hacer. Sabía que si rechazaba algo de Freezer las consecuencias serían desastrosas y siempre la pagaba alguien inocente.

Camino hasta uno de los pasillos de su palacio junto con Tenshinhan, su soldado y se dirigió directo al calabozo en donde estaban el regalo que le dieron.

Ambos bajaron a los subsuelos de lugar, llegando finalmente a la parte más espantosa de todo el reino. Bulma lo odiaba y quería deshacerse del lugar, pero Frezzer no la dejaba, decía que debía tenerlo para todos los que desobedecen, era el lugar perfecto para castigarlos si hacían algo incorrecto.

Como siempre ella se quiso negar y una de sus cortesanas murió en el acto por desobedecer… nunca más se negó a nada.

Bajaron tranquilos. El lugar era como una especia de sala médica. Había insumos medicos, camillas para la gente lastimada y celdas con escudos eléctricos que casi nunca eran prendidos.

Bulma mantenía las celdas abiertas, pues a ella no le gustaba tener gente encerrada. De igual manera, cada celda como una pequeña habitación que estaba metida dentro de la pared del lugar, tenía su propio campo eléctrico.

Había diez en total y todas vacías, excepto una.

Bulma se acercó a donde estaba el hombre y lo miró con dolor. Se lo veía que estaba sufriendo por alguna dolencia, pero ella lo desconocía.

Se acercó despacio, se puso de rodillas y trató de tocar su hombro. El hombre se sobresaltó cuando sintió el tacto y se fue directo a la esquina del lugar, tomando sus rodillas. Bulma lo miró angustiada y trato de volver a acercarse, pero el hombre volvía alejarse lo más asustado que podía.

-Oye… no te haré daño… Entiendes mi idioma?...

El esclavo al escuchar la suave voz, levantó la vista y la fijó en los ojos azules de la reina de la tierra. Miró a su alrededor confundido y totalmente desorientado. No dijo ni una palabra. Bulma se quedó en su lugar y sonrió.

-Lo siento, no quise asustarte… Soy Bulma, la reina de este planeta…. Frezeer te trajo aquí como un obsequio para mi, pero no es mi intención tenerte como esclavo… dime, como te llamas?

El hombre cerró los ojos nuevamente y volvió a esconder su cabeza entre sus rodillas. Bulma se acercó un poco más viendo con atención su mal estado No podía ver mucho su rostro, ya que una barba negra cubría la mitad de su cara. Estaba lleno de heridas y cicatrices y se veía demasiado débil.

-Oye… tienes hambre?... quieres comer algo?

El hombre levantó la mirada y la volvió a mirar en silencio. Bulma sonrió y miró a su soldados.

-Ten, trae comida por favor…

-Si mi reina.

El soldado salió rápidamente del calabozo y Bulma lo vio alejarse. Miró de nuevo al hombre sonriendo.

-No te preocupes, nadie te hará daño aquí. Yo también soy la esclava de Freezer, es por eso que tuve que aceptarte, pero no es mi intención tenerte como prisionero… Dime como te llamas?.

El hombre la miró profundamente, suspiro despacio y dejó salir un hilo de voz.

-Vegeta…

Bulma se levantó, tomó las cadenas y miró al hombre.

-Vegeta, te propongo un trato…. Yo te suelto y te librero de estas cadenas, si tu me prometes que no intentaras escaparte. No es que te quiera como esclavo, pero debes permanecer en mi planeta. Si Freezer se da cuenta que te fuiste, matara a alguien y no quiero eso… Entonces, me prometes que no te iras?

El hombre la miró fijamente y despacio negó con la cabeza. Bulma se sorprendió.

-No?... pero por favor, no te quiero ver de este modo… quiero soltarte, pero debo estar segura que te quedaras aquí, que no lastimaras a nadie, aunque viéndote bien, no podrías ni matar a una mosca…

El hombre sonrió con ironía, miró el suelo y hundió su cabeza entre sus rodillas.

-Está bien, seguirás así entonces… te traeran comida, si cambias de opinión, llamame, pero mientras no me asegures que no intentaras escapar, te quedaras aquí.

Bulma se puso de pie y salió rápidamente del calabozo mientras veía como Ten, su soldado, se acercaba con un poco de comida y agua.


Pasó un mes muy intenso para Bulma, pues Freezer cada vez venía a su planeta más seguido. Le preguntaba por su obsequio y ella lo llevaba hacía al calabozo para que lo viera. El emperador sonreía con placer y luego, la llevaba a su cuarto privado, quedándose allí por horas. Cuando terminaba, solo se iba y se llevaba todo lo que más podía, evitando así que el planeta pueda progresar.

Bulma estaba harta de la misma situación, siempre era lo mismo y ella no podía hacer nada. Cada vez le daba más asco que el tirano la tocara, pero sabía que si se negaba, alguien podía perder la vida.

Sin más que hacer, se fue a su cuarto y se dio una larga y extensa ducha. En ese momento, cuando más relajada estaba, uno de sus soldados, Krilin, llamó a su puerta.

-Si, adelante. -Bulma salió de la ducha dejando ver su hermoso cuerpo ultrajado y desnudo.

Krilin entró a la habitación, se ruborizo al principio, pero trató de sonar calmado, sabía que su reina era muy poco pudorosa y que no le importaba estar así delante de la gente.

-Mi reina…. el esclavo que trajo Freezer… Él pidió hablar con usted…

Bulma asintió y rápidamente tomó una de sus batas de seda corta. Salió de su cuarto y caminó en dirección a la planta baja del palacio.

Minutos después, estaba frente al hombre que a pesar de tener una apariencia mejor, seguía en las misma condiciones.

Bulma se acercó un poco a él y se arrodillo en el suelo para quedar a la altura del hombre. Este levantó sus ojos y la miró intensamente. Ella se dio cuenta, pues no había cerrado bien su bata y sus senos estaban a la vista perfectamente. Lentamente, cerró sus ropas y lo miró a los ojos.

-Me llamaste?...

-Mujer… acepto tu trato, pero tengo otra cosa que proponerte…

Bulma se acercó hacía la cama y lo miró curiosa.

-Te escucho.

El saiyajin miró atentamente lo que hacía la mujer, mientras sus ojos se desviaban inconscientemente hacía las piernas desnudas y blancas de Bulma. Cerró los ojos y trató de aclarar sus pensamientos.

-No me iré… no trataré de escaparme, pero tu me libraras… Ese es tu trató. -Vegeta se acomodo en el suelo y despacio tomó su propia cola que parecía una extremidad casi muerta. -Mi trato es el siguiente…. Mi cola tiene algo dentro, un dispositivo que me hace estar completamente débil… no puedo ni caminar por culpa de esa cosa… si tu me la quitas, yo recuperare mi fuerza y así, te juro que matare a Freezer…

Bulma sonrió con burla.

-Mira, no tengo idea de lo que tiene tu cola, pero puedo mandar al médico a que te revise, pero eso de matar a Freezer… disculpame, pero eso si que no lo creo… Esa maldita lagartija asquerosa es más poderosa que cualquier ser que conozca… Mató a muchas personas muy fuertes y yo lo he visto… Incluso mato a mi esposo de un solo golpe… Vamos, tu no puedes hacer nada…

Vegeta sonrió soberbio y la miró tranquilo desde el suelo.

-Así que eres viuda…

-Como?..

-Hagamos el intento… quitarme esa cosa que aprieta mi cola y me paraliza, luego vemos que pasa… Pero promete que si recupero mi fuerza, tú me ayudaras a volverme más fuerte.

-Está bien, lo prometo. Ahora mismo le diré al médico que te revise y te quite cualquier dispositivo de tu cuerpo. Te aviso que si tratas de engañarme o hacer algo que no corresponda, me veré obligada a matarte y te juro que no me interesa hacer eso… así que por favor, no me traiciones ni hagas nada imprudente.

-No lo hare y tu tampoco lo hagas…

Bulma asintió con la cabeza y se puso de pie rápidamente. Vegeta la observaba atento, no le quitaba la vista un segundo.

La mujer se giró y lo miró por última vez.

-También le diré a algunas de mis cortesanas que te asee y te limpien, realmente te ves terrible. Necesitas un baño y ropa nueva…. Dime, cuántos años llevas prisionero de Freezer?

-8 años…. 8 malditos años….

-No me sorprende, solo se puede esperar lo peor de la maldita y asquerosa lagartija… Volveré en unos días para ver como te fue y si estas mejor, hablaremos nuevamente del trato.

Vegeta sonrió a través de su negra barba y cerró los ojos cuando vio que la mujer salió rápidamente. Una hermosa imagen se coló en su cabeza, pues estar tantos años lejos del mundo exterior lo habían dejado muy traumado, pero estar lejos de alguna mujer fue sin duda peor, pues la reina del planeta se veía hermosa y muy apetitosa…

El saiyajin sacudió la cabeza aclarando sus pensamientos, él tenía que estar bien enfocado en sus planes, salir de esa prisión, entrenar y volverse más fuerte, matar a Freezer y luego irse lo más lejos posible de aquel lugar, irse lejos, antes que la tentación le gane…


Pasaron cinco días luego de la charla entre la reina y su esclavo. Bulma había pensado seriamente en todo lo que el hombre le había dicho. La verdad no le creyó mucho, pues en apariencia, el hombre no parecía un guerrero ni tener algo de fuerza, sin embargo se había decidido a liberarlo, darle algún especie de trabajo para que Freezer lo vea cada vez que volvía y tratar de seguir llevando como sea su maldita vida.

Vegeta estaba en la sala del médico. Los estudios eran cada vez más profundos. Los láser que pasaban a través de su cuerpo estudiandolo con cuidado, cada día se hacían más rutinarios. El veía todo en silencio, mientras sentía como los médicos lo pinchaban y tomaban su cola con preocupación.

-Muchacho… encontramos el dispositivo, pero tengo malas noticias…

Vegeta lo miró y frunció el ceño.

-De que se trata?

-El dispositivo es como un extenso cable que recorre desde el nacimiento de tu extremidad hasta la punta… No podemos quitarlo… a menos que…

-Que?...

-Que apuntemos toda la cola. Si la cortamos, los cables se destruirán y ya no servirán más…. Perderás tu cola y es probable que no vuelva a crecer. No sabemos mucho de tu raza, pero por lo estudios, creemos que es ese dispositivo que te quita toda tu fuerza…

-Lo se… Me clavaron una maldita aguja hace 8 años…

-Como?... 8 años años?... Vives con ese dolor desde hace 8 años?

Vegeta miró el suelo y asintió con la cabeza.

-Muchacho, debes ser muy fuerte entonces para soportar ese dolor por tanto tiempo… Que piensas que debemos hacer?

Vegeta levantó la mirada y lo vio atento.

-Cortala… no me importa ya. Esa extremidad ahora es una debilidad para mi, no me sirve para nada. Cortala de una vez y libérame de esto…

El médico asintió y comenzó a preparar todo para comenzar con la amputación profunda del apéndice.

Después de unas horas, Vegeta se despertaba en una sala común del hospital. Estaba bien, no entendía porque tanto espamento, el había visto miles de veces a los de su raza siendo amputados y nunca los veía más de un rato con dolor y luego se le pasaba. Se sentó rápido notando la falta de su apéndice, pero sintiendo cómo poco a poco su fuerza y su poder volvían a él lentamente.

-Supongo que volverá lentamente… fueron muchos años…

Vegeta levantó la mirada y vio a una señora delante de él. La mujer se acercó despacio y sonrió.

-Mi hijo adoptivo también era de tu especie, pero murió hace unos años… Frezeer lo mató… cuando descubrió que era un saiyajin... Él tenía cola, pero se la tuvimos que cortar cuando se transformó en un mono gigante… Luego no le creció más…. Mi pequeño Goku, era tan lindo…

Vegeta miró el suelo y frunció el ceño.

-Ozaru…

-Como?...

-La transformación se llamaba Ozaru… -Vegeta se levantó despacio y se puso de pie. Sentía su sangre fluir con fuerza por todo su cuerpo que golpeaba con brutalidad cada nervio.

-Si estas bien, debo llevarte conmigo, hay que bañarte y cambiarte, la reina quiere que estés presentable para poder hablar contigo…

Vegeta sonrió con soberbia.

-Así que quiere que me bañe… Bien, pero lo haré solo, no necesito ayuda, puedo ser un esclavo, pero se bañarme…

-Como quieras, pero aún así debo supervisarte, no puedo dejarte solo ni permitir que te escapes… Órdenes de mi reina…

Vegeta volvió a sonreír calmado.

-Como quieras….

La mujer tomó a Vegeta del brazo y lo llevó directo al baño en donde se aseo, se rasuro la barba y cambió por completo su aspecto.

Las horas pasaban y Vegeta se sentía cada vez más fuerte. Sentía sus músculos volver a la normalidad, su piel dejaba ver enormes cicatrices, pero que sanaban más rápido que antes.

Lo único que necesitaba después de todo aquellas preparación era mucha comida y… una mujer… si, eso lo necesitaba tanto como la comida.

La intimidad en el saiyajin se había hecho muy necesaria luego de haber estado con una prostituta hace muchos años, pero luego fue privado totalmente de los placeres y ahora que estaba libre, sentía su cuerpo reclamarle una hembra y con una sonrisa perversa, sabía muy bien qué mujer era la que su cuerpo reclamaba.

Vegeta salió del baño afeitado y limpio, estaba como más le gustaba. Levantó la mirada y vio a la mujer que traía sábanas limpias en sus manos.

-Es para ti. La reina quiere que estés cómodo en tu celda…

Vegeta sonrió de lado. La reina… la hermosa y sensual reina.

-Así que la reina es viuda?...

La mujer lo miró seria y calmada.

-No se que tienes en mente muchacho, pero descartalo enseguida… Nuestra amada reina es por desgracia de todos, el juguete sexual favorito del maldito de Freezer… Ese tipo es un desquiciado y amenazó con matar a cualquiera que toque a nuestra querida Bulma… Quita todo pensamiento imprudente si no quieres morir en manos del tirano…

Vegeta sonrió de lado y con mucha soberbia la miró a los ojos.

-A si que juguete sexual favorito… Debe saber cosas que otras mujeres no, por algo la eligió…

-Eso es lo que menos importa, tu solo olvidate cualquier cosa que tengas en mente con respecto a nuestra reina y ya.

Vegeta bajó la mirada con un millón de ideas en su cabeza, definitivamente, no se olvidaría de absolutamente de nada.

Camino en silencio hasta su celda, pues por el momento, ese era su lugar donde descansaba. Después de un mes entero ya estaba casi familiarizado con el lugar.

Vio entrar unos guardias y los sintió acercarse a él. No querian lastimarlo, lo sabía, no eran como los soldados de Freezer que venían a cada rato a electrocutarlo o quemarlo, estos solo bajaban, le ponían unas estúpidas cadenas en las manos, un poco de comida y agua y luego lo dejaban tranquilo.

Vegeta sonrió por la tontería, las cadenas era finas y muy livianas para él, las podría romper como si nada, bueno, ahora podría, que ya había recuperado su fuerza.

Sin embargo los dejó hacer lo que ellos creían que era lo correcto. Vegeta se sentó en la cama y tomó rápido la comida, la devoró en tan solo unos minutos.

La verdad es que no era suficiente, la comida que le daban era muy poca,pero claro, ellos no lo sabían, no conocían su naturaleza ni su forma de comer. No dijo nada y solo dejó el plato vacío sobre la cama mientras bebía agua.

De nuevo sintió como algunos soldados entraban de nuevo, pero estos no se acercaron, solo se pusieron en una fila, uno a lado del otro y dejaban pasar a la mujer de cabello azul.

Bulma entró rápidamente al calabozo y quedó totalmente sorprendida con lo que vio. El "esclavo" débil y maltratado había cambiado totalmente. Se veía mucho más fuerte, estaba sin barba y dejaba ver su rostro muy varonil. Su cuerpo parecía estar más formado, con músculos marcando todo su pecho y brazos.

A pesar de estar vestido, todo su cuerpo se notaba completamente perfecto. La mujer se ruborizó un poco y miró hacía otro lado tranquila. Miró a uno de sus soldados.

-Estaré bien, pueden retirarse…

-Mi señora…

-Está encadenado, no hará nada malo…

-Si, como ordene.

Vegeta sonrió de lado al ver la reacción de la mujer y al sentir una ligera fragancia muy exquisita salir de ella. Se quedó sentado tranquilo viendo cómo los soldados se retiraron y la miró despacio.

La mujer era hermosa realmente. Con su cabello y ojos azules, un cuerpo muy voluptuoso, con piernas largas y blancas, demasiado tentador para un hombre que no tocaba a una mujer desde hacía 8 largos años.

La miró perversamente mientras ella se acercaba despacio hacía él.

-Oye, estás muy cambiado… -Bulma tomó una silla que había en el lugar y se sentó tranquila. -Me dijo el médico que debió cortar tu cola para que puedas sanarte… Siento que hayas perdido tu extremidad.

-Ya no la necesito... Estaré bien sin ella.

-De acuerdo. Veo que estás mucho mejor que antes, ya te sientes bien?

-Si…. Necesito más comida… Yo no como ustedes los terrícolas… como el triple.

-Está bien, no habrá problemas, pero debes ganarte la comida Vegeta. Aquí todos trabajan y…

-Ya te dije que es lo que haré… mataré a Freezer y luego me largo de aquí.

-Bien, como quieras, pero crees que puedes hacerlo?... Ese tipo es muy fuerte.

-Yo también lo soy, pero mi cuerpo está entumecido, llevó mucho tiempo sin entrenar.

Bulma miró hacía el costado dudando mucho que el hombre tuviera la fuerza que decía tener. Vegeta levantó sus manos y de un solo tirón, rompió las cadenas que lo sujetaban. Bulma se sobresaltó y lo miró atenta.

-Que demonios….

-No quiero que me encadenan, ya tuve mucho con eso, no haré nada malo, no las necesito.

Bulma sonrió. Esas cadenas las había forjado ella misma con el material más fuerte de todo el planeta y verlo romperlas como si fueran trozos de papel, le dio el indicio de que el hombre quizás sí tenga una posibilidad contra el emperador.

-Está bien. Hagamos esto. Te propongo aliarnos. Yo te proporcionare toda la tecnología para que entrenes y te vuelvas fuerte, y tu a cambio, me liberas del maldito de Freezer, luego te vas y haces lo que quieras, pero mientras estés aquí, eres mi esclavo, no puedo arriesgarme a que Freezer se de cuenta de los que haremos, si?.

Vegeta miró a la mujer unos minutos. Era hermosa la condenada. El trato le pareció justo, él podría quedarse, entrenar, comer y quién dice, hasta podría jugar con el juguete de Freezer en forma de venganza... tocarla quizás un poco…

Sonrió con ese pensamiento.

-Acepto, seré tu aliado cuando estemos solos y tu esclavo cuando Freezer esté aquí…

-Hecho.

Ambos estrecharon la mano y se dispusieron a seguir su plan y quizás, solo quizás alguna otra cosa...