Se quedó en la cama, mientras Severus la miraba. Estaba dormida. Había luchado con ella, hasta que simplemente la había visto dormirse. La cubrió con las cobijas y sonrió suavemente. Ella estaba empeñada en no creer lo que afirmaba. Pero las memorias eran claras. Caminó hacia Winky, que estaba sentada en una silla baja y remendaba el vestido que había comprado para Hermione. Si tenía un embarazo que sobrellevar, tenía que ayudarla.
- Quiero que ese vestido, luzca lo más convincente posible. Winky, asegúrate de eso.
Caminó hacia la habitación y se dijo a sí mismo, que la noche era perfecta. Se sentó nuevamente en la cama y se dispuso a dormirse. A su lado.
Como debía ser. Desde ese día en adelante.
Amaneció en la cama nuevamente y ella seguía dormida. Sonrió una vez más y se inclinó para besar su mejilla con mucha delicadeza. Hermione se acomodó en la cama, volteándose hacia su lado. La contempló y acarició su cabello.
Ella siempre había sido hermosa.
Hermione abría los ojos una vez más en esa casa. En el mismo día del año y en la misma hora. Con Snape en la cama.
¿Sería así por siempre? Suspiró y se alejó de él, lo más que pudo. Severus la miró con una sonrisa y se levantó de la cama. Hurgó su camisa colgada en un perchero y encontró un cigarro dentro. Con cuidado lo encendió y se alejó de la habitación.
Odiaba fumar frente a ella, ya lo sabía. Solo que él no fumaba.
- Buenos días, Hermione. ¿Cómo has dormido?
- Con la idea de que usted y yo, tenemos una clase de intimidad. ¿Es que esto no puede ser más ilusorio? Mire... la misma fecha que...
Pero había cambiado. Era otro día.
- ¿La misma fecha de qué?
Estaba comenzando a enloquecer. Severus sonrió como si nada y miró a Winky que entraba en el salón. El desayuno estaba por comenzar.
- Debes comer bien, tienes un bebé que criar.
Hermione lo miró con aprehensión y se sentó en la mesa. Tenía que estar bromeando al respecto, como lo era esa vida insípida que estaba llevando. Negó con la cabeza y miró a Winky que ya era distinta. ¿Qué había ocurrido con ella? ¿Qué le habría hecho? Suspiró en silencio, mientras Severus apagaba el cigarrillo en su café diario.
- Winky se encargó de limpiar y acomodar tu vestido. Está sobre la silla en la habitación.
- ¿Acomodar?
- Ya sabes, limpiarlo, alisarlo. Todo eso que ustedes las mujeres toman en cuenta.
Qué pobre concepto de lo que era una mujer. Al terminar el desayuno, diligentemente, Severus acomodaba la mesa. Eso era aún más extraño de lo que ya resultaba todo lo demás. Miró el vestido que Winky le enseñaba.
Winky tomó su pijama, mientras ella usaba aquel vestido. No le quedaba otra alternativa. Se miró en el espejo de la habitación. ¿Por qué parecía abultado?
- Winky. ¿por qué parece abultado cerca de mi vientre?
- No está abultado, es su embarazo señora Snape.
- Pero si yo no estoy embarazada.
- Lo está, señora Snape. Pronto comenzará a crecer más y allí sí deberé ajustar el vestido para que le siente a la perfección.
¡No estaba embarazada! ¿O sí? Ladeó la cabeza hacia Snape, que entraba en la habitación y sonreía al verla. La admiró desde la puerta, recargado en el marco. Se acercó a ella y colocó sus manos sobre sus hombros.
- Te ves hermosa en ese vestido rojo. Me encanta.
Otra cosa por la cuál; él no era Snape. Dejó de pensar y parpadeó lentamente. Su mirada parecía hacerle ver como un loco. El espejo no se equivocaba.
Casi nunca.
- ¿Te sientes bien, Hermione? Te notó algo pálida. ¿Será el embarazo?
- ¡No estoy embarazada!- dijo, quitándose sus manos de sus hombros- ¿En qué idioma debo decírselo?
Hermione lo contempló, mientras él solo sonreía. Deseaba borrarle esa absurda sonrisa de su cara en ese preciso momento. Inspiró gradualmente, comenzaba a sentirse algo mareada. Muy a su pesar, Severus comenzaba a verse poco nítido y bastante difuso. Estaba comenzando a cansarse.
¿Por qué?
- Yo creo que sí es el embarazo. Deberías sentarte un rato.
¿Estaba embarazada? ¿Y dónde estaba Winky? ¿Por qué sentía que estaban tratando de empujarla?
- ¿A dónde está Winky?
- Ella hace algo importante. Fue a buscarte un poco de té.
La elfina regresó del piso inferior y de pronto, Hermione dejó de sentirse enferma. ¿Por qué? ¿Por qué tan pronto? Severus miró las escaleras del piso inferior de aquel estudio, que había cerrado. Con su varita, volvió a estar cerrada.
- ¿Qué hacía ella allí abajo?
- Buscaba el té.
- Dijiste que nadie volvería a bajar. Y desde que ella salió de allí, actúa muy extraño.
- Es solo Winky.
Había algo allí que sin duda, tenía conexión con ellas y tenía que averiguarlo. Seguramente ya comenzaba a acortarse su tiempo. Pronto sería muy tarde. Aunque deseaba ver como Snape fingía un embarazo.
