La siguiente historia es una traducción del fanfic The Keys of Fire de la autora LoneStorm, todo el crédito le pertenece única y exclusivamente a ella, yo sólo pedí su autorización para traducirlo al español.
Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail. Todo esto es por mero entretenimiento, tanto mío como de ustedes. Espero les guste.
Cursiva son pensamientos o recuerdos (flashbacks), u otras cosas.
Capítulo 11
– Recuerda correr suavemente. –
– ¿Cómo diablos puedes correr suavemente? – Lucy jadeaba, tratando de mantenerle el paso a él. Habían mejorado su resistencia para correr, pero sólo durante ciertos períodos de tiempo antes de que Lucy necesitara un descanso para caminar o trotar.
Lucy, miró hacia las gradas de la zona de descanso, podía ver al Maestro Makarov observando cuidadosamente. Levy, Gray y Erza se habían unido durante el entrenamiento, por alguna razón, aunque Gray estaba ignorándolos por completo mientras practicaba lanzar shurikens. Erza estaba cortando algunos maniquíes y Levy, como era previsible, tenía la nariz pegada en un libro.
– Los ninjas no hacen mucho ruido… –
– Eso es irónico viniendo de ti. –
–… así que lo que buscas es tener contacto mínimo terreno – continuó Natsu. Evidentemente ya se había acostumbrado a su mal humor durante la carrera. – Usa las yemas de los pies más que el talón, y si te encuentras usando el talón, trata de girar tus pies con la carrera. El movimiento te dará impulso adicional. Estamos trabajando la calidad de la carrera, no la cantidad. –
– Está bien – logró decir, tratando de hacer como se le indicó, aunque era difícil cuando ya estaba cansada.
Lucy miró a su compañero a su lado, llevaba sólo sus pantalones blancos sueltos de nuevo, y lo vio sacar su teléfono del bolsillo. – Está bien, un minuto más, Lucy. Lo estás haciendo muy bien. Uno más. –
Cuando ese minuto paso, hicieron su caminata habitual para enfriar sus cuerpos y se dirigieron a los bancos de descanso. Natsu, con algunos mechones rosas pegados a la frente, se dejó caer al lado del maestro y tomó un trago de agua. – Hey, Abuelo. Lo está haciendo bastante bien, ¿verda? –
– "Verda" no es una palabra, Natsu, – lo corrigió Lucy inmediatamente, pero estaba contenta con el elogio.
Él rodó los ojos. – Si se entiende su significado, es una palabra. –
– No funciona de esa manera. –
– ¡Yo digo que sí! – Natsu dijo, como si eso bastara para hacerlo oficial.
– ¡Tú no escribiste el diccionario! –
– Sip, bueno tú siempre estás hablando de ese tipo Cheesecake no sé qué* que arregla un montón de palabras, ¿por qué yo no puedo? –
Ante esto, Levy lo miró con horror. – ¡¿Acabas de llamar al dramaturgo más conocido de todos los tiempos tarta de queso*?! –
El Maestro se aclaró la garganta. – Sí, Natsu, lo está haciendo muy bien. Mejor que la mayoría al empezar. Lo has hecho bien. –
– ¡No, ella es una buen estudiante! – Natsu la elogió, dándole golpecitos en la cabeza con afecto.
Makarov sonrió al ver a Lucy reír y apartar la mano de su cabeza. – Lucy me dijo que lo siguiente son las posiciones y maniobras –
– ¡Sí! Y hemos estado haciendo algo de combate durante un mes. – Natsu le contó.
Y así lo hicieron, encaminándose hacia su tapete de costumbre. Lucy sabía Natsu podía vencerla al cabo de dos segundos si quería, pero en su lugar él sólo bloqueaba sus golpes con facilidad, a continuación, él daba alguno para ver si ella podía bloquearlo. Cada vez que el golpe hacia contacto era tan ligero que apenas se sentía como si la hubiera tocado. El peli rosa realmente había aprendido a controlar su propia fuerza.
La primera vez que ella falló en bloquearlo durante su primer combate, se fue de espaldas a lo largo de varios metros y cayó sobre su trasero, completamente sin aire y con un fuerte dolor en el estómago. Natsu había estado completamente horrorizado, agarrándola y disculpándose unas cincuenta veces antes de que se sintiera tan mal que finalizó el entrenamiento. La abrazó durante unos diez minutos cuando vio el hematoma y se negó a separarse de su lado durante el resto del día, ofreciendo llevarle su comida e incluso lavar su ropa. Él era tan raro.
– Recuerda los puntos de presión. Sí, quedaría totalmente fuera de combate con ese… ¡Bonito! Te estás haciendo más rápida… ¡Uy! –
De nuevo había ido demasiado rápido para ella, pero detuvo su patada justo antes de golpearla. Lucy gimió con frustración. – ¡Maldita sea! ¡Pensé que lo tenía! –
– Eh, eso fue mi culpa. No te he enseñado todavía lo qué es una finta; no debería de haberla usado – dijo, quitándole importancia. – Lo estás haciendo bien, no te preocupes por ello. –
Pero Lucy no cambió su expresión, volviendo a su posición. – Sin embargo mis oponentes usarán las cosas que no me has enseñado, Natsu. Tengo que estar lista. Hazlo de nuevo. –
Él sonrió. – Esa es mi chica. Aquí vamos. – Pero Lucy estaba tan distraída por su comentario que se detuvo por completo. Natsu frunció el ceño. – ¿Qué pasa? Tus brazos deben hacer la pos… –
– No me llames así. –
Él inclinó la cabeza hacia un lado como un perrito confuso. – ¿Llamarte cómo? –
– "Mi chica". No me llames así. – Repitió, con los ojos fijos en el tapete.
Parpadeando con sorpresa, murmuró, – Uh, está bien. Era sólo una expresión. –
Lucy exhaló, insegura de la extraña sensación en su interior. – Está bien. Sí. De acuerdo, vamos a intentarlo. –
Esta vez, ella tomó posición y lo bloqueó, y él sonrió. – Eres impresionante. Hazlo de nuevo. –
– S-sí. Está bien. – Pero esta vez, él se olvidó y golpeó más fuerte, lo que la hizo tropezar hacia atrás.
Los ojos del chico se abrieron ampliamente mientras se acercaba a revisarla. – ¡Demonios! Mavis, Lucy, ¿estás bien? –
Lucy rodó los ojos, deteniéndolo por el pecho. – Honestamente, Natsu, no estoy hecha de cristal. Mi postura no era lo suficientemente firme. Hazlo de nuevo con la misma fuerza... –
Asintiendo, la respaldó con una sonrisa. – Como desees. – Atacó de nuevo, Lucy se protegió y empujó sus antebrazos hacia él, haciéndolo dar un paso atrás.
Sorprendido, él se rio. – ¡Wow! ¡Impresionante! Te estás volviendo más fuerte. –
Lucy no pudo evitar sonreír de nuevo, hasta que oyó una voz desconocida a su extrema izquierda:
– Mavis, la rubia apenas y puede empujarlo hacia atrás, patético. –
Haciendo una mueca, Lucy ignoró a quién quiera que haya dicho eso, sin molestarse en mirar en su dirección. Era una voz femenina, y seguramente alguien no frecuente en Fairy Tail. Por lo tanto, no le importaba mucho lo que esa persona pensara de ella.
Preparando de su postura una vez más, Lucy se detuvo. Natsu no estaba mirándola a ella, ni siquiera estaba listo. Se había puesto rígido, mirando en la dirección de donde la voz había venido. Y, de repente, oyó el eco de un profundo gruñido en su pecho.
Al instante, oyó la voz de Gray en su cabeza: ... si Natsu se enoja lo suficiente sobre algo mientras no esté en una lucha seria, reza porque él pueda controlarse a sí mismo, porque sus pupilas van a disminuir, va a gruñir y luego, va a arrasar con todo con su Dragon Force, igual que el maldito Hulk.
Lucy retrocedió ligeramente. – ¿Um, Natsu? –
– ¿Quién dijo eso? – La voz de Natsu era más profunda de lo normal, los ojos le brillaban mientras miraba a su derecha.
Ella se adelantó y le cogió del brazo. – No importa. No me importa… –
– Yo – dijo de nuevo una voz mordaz desde la izquierda, y Lucy vio a una chica corpulenta con el pelo castaño recogido en una cola de caballo. – ¿Tienes algún problema? –
– ¡Nop! – Lucy dijo rápidamente, tirando del brazo de Natsu.
Las manos del chico se apretaron en un puño. – ¿Con tu existencia? Sí, lo tengo. –
– Natsu, cálmate. –
– Oh, te escuché, – dijo la chica, mirando despectiva a Natsu. A Lucy no le gustó. – Tú eres ese pirómano. Escucha a tu novia. No querrás quemar el lugar ¿No quemaste tu propia casa cuando tenías, como, siete? –
De pronto él aflojó su postura, con los ojos muy abiertos. Con el fuego extinguiéndose en sus ojos, se dio la vuelta.
Lucy, por otro lado, se congeló y comenzó a apretar los puños. – ¿Qué le has dicho? –
– Déjalo, Luce – murmuró, metiendo las manos en los bolsillos. – No me importa lo que diga. – Pero sus ojos cantaban una historia completamente diferente.
– No. A mí me importa. – Ahora fue Lucy quién gruñó, enfrentando a la chica y absolutamente enfurecida. – Tú no le hablas a Natsu de esa manera. Di lo que sea de mí, pero no le hablas a Natsu así. –
– ¿Qué vas a hacer al respecto, Rubia? – la chica se burló, haciendo girar un bastón. – Puedo decir lo que quiera. –
– Molerte hasta la mierda a golpes, eso es lo que haré – dijo Lucy de inmediato. Natsu debe estar contagiándome sus modos, Lucy pensó con horror cuando vio la correa anaranjada de la chica y su propio cinturón blanco.
Natsu miraba entre ellas, levantando las cejas. La chica se rio, dejando caer su arma y tronando sus nudillos. – Está bien. Hagámoslo. –
Lucy casi se adelanta, pero luego se detuvo mirando a su amigo. – Espera. ¿Por qué no me detienes? –
Natsu se encogió de hombros, cruzando los brazos. – Si quieres luchar contra ella, yo no voy a detenerte. Tú puedes vencerla por completo. –
– ¡Ella es cinturón naranja! – dijo entre dientes.
– Bueno, ella no se lo merece, – respondió con simplicidad. – Ella es una de las personas ajenas al gremio que el Maestro ha estado enseñando porque sólo se unió al dojo, pero el viejo debe estar flojeando o algo así, porque ella no es nada comparada contigo. Yo la estuve viendo antes. –
Entrecerrando los ojos, miró a la chica rival de arriba abajo. – Ella se centra demasiado en la fuerza en lugar de la velocidad. Ella se apoya en la fuerza más que en los puntos de presión que te enseñé y en las evasivas. Su lado izquierdo está siempre abierto, sus patadas no varían, ella es demasiado confiada, y el ninjutsu utiliza todo el cuerpo para reforzar un movimiento. Sus movimientos son solitarios y lentos. Ella no tiene la gracia que tú tienes, o la habilidad, el impulso y la determinación. Así que adelante, si tú quieres. Tal vez el Maestro te suba de nivel cuando ganes. –
Lucy lo miró a los ojos. – ¿"Cuando"? –
– Cuando. – Confirmó, su mirada inquebrantable, y la mano derecha rozándole ligeramente la parte baja de la espalda, haciéndola temblar involuntariamente. Sólo hacía cosquillas. Eso era todo. Eso es. Nada más, por supuesto. – Tengo plena confianza en ti. –
Con esto, Lucy estaba lista al instante. – Bien. – Lucy rodó los hombros y estiró los brazos. – Voy a demostrarle por qué nadie va a decir algo así de ti otra vez. –
Lucy no esperó para ver su reacción. Se encontró con la chica en la colchoneta y preparó sus puños.
Gray se acercó junto a Natsu cuando vio a Lucy subir a la lona con la otra chica. Volteó a ver que sucedía cuando sintió un frío repentino por su espina dorsal, y lo reconoció; era el terror de la Dragon Force.
Había visto a Natsu ponerse rígido, Lucy, que había estado practicando con el amante del fuego, le suplicó que se calmara, y esa chica abrió una grieta sobre el pasado de Natsu, un rumor desagradable que definitivamente no era cierto. Claro, él y Natsu no estaban exactamente en los mejores términos, pero eran compañeros de gremio, y el comentario que la chica había hecho al instante le hirvió la sangre.
Al parecer a Lucy también, porque ahora iba a pelear con alguien dos niveles por encima de ella.
Gray recordó cuando el rumor comenzó por primera vez; tenían once años, y alguien había iniciado una pelea con Natsu, que tuvo la ventaja hasta que la persona hizo una broma sobre cómo se incendió la casa de Natsu. El peli rosa dejó de pelear de repente y se alejó. El rumor, sin embargo, más tarde se retorció para hacerlo ver a él como el culpable del incendio, y fue esparcido por el mismo chico que hizo la broma. La gente había empezado a susurrar sobre ello cada vez que Natsu pasaba. Gray recordó escuchar tras la puerta cuando Natsu se abrió con Lisanna al respecto, sonando como si estuviera a punto de llorar. Sin vacilar, Gray se había escapado para encontrarse con el cruel chismoso, y al día siguiente en la escuela, toda la clase se sorprendió al descubrir al agitador con la nariz rota y tartamudeando una disculpa a Natsu a primera hora de la mañana. Natsu nunca supo que fue Gray quien lo había defendido, pero el moreno lo prefería así.
Hizo una mueca junto a su rival, que observaba constantemente a la rubia con una expresión bastante relajada. – ¿Por qué no la detuviste? –
Natsu solamente sonrió. – Ya verás. –
– El Maestro las enseñó a las dos Natsu, y la chica está dos cinturones por delante. – señaló Erza, que apareció en el otro lado de Natsu.
Natsu se echó a reír. – El abuelo no le enseñó a Lucy. –
– ¡¿Qué?! ¿Quién lo hizo? – preguntó Gray.
Por alguna razón, Natsu parecía estar ocultando una sonrisa. – ¿Por qué no le preguntas a ella después de que gane? –
– Quizá lo haga. – el otro chico respondió mordazmente, antes de volver su atención al combate.
Levy chilló al ver lo que estaba pasando cuando levantó la vista de su capítulo finalizado. – Es Lucy... ¡¿va a luchar contra esa chica?! –
Los ojos de Makarov se oscurecieron. – Parece que sí. La chica es mi estudiante, aunque no una muy agradable, lo reconozco. Espero que Natsu esté seguro de la habilidad de Lucy, aunque no creo que pudiera detenerla si lo intentaba. –
– Pero... Lu no pelea. ¡Eso lo hace Natsu! – Levy dijo desconcertada. – ¿Qué pasa con ella? –
– Ella tiene algo en común con todos los miembros de nuestro gremio – respondió el maestro, sonando un poco orgulloso. – Cuando alguien hace daño a su amigo, ella no agacha la cabeza. –
– ¿Qué hizo la otra chica? –
El maestro cruzó las manos, el dolor visible en sus ojos. – Ella dijo algo muy cruel a Natsu. Acerca del incendio de su casa. –
Levy jadeó. – No puede ser. ¿Ella desea morir? – La mirada de Levy se endureció mientras veía a su amiga rodear a la cruel chica. – En ese caso, Lucy va a ganar seguro. Ella va a ganar si es por Natsu. –
Lucy trató de tener en mente todo lo dicho por Natsu acerca de combatir. Enfoca cada sentido en la lucha... Nada más en el mundo importa.
Inhaló y exhaló. Lucy se llevó a sí misma al mismo estado de pensamiento que en sus meditaciones. Finalmente entendía por qué Natsu la hizo hacerlo todos los días. Sabía que podía hacerlo. Podía hacerlo por él, y le mostraría que su duro trabajo con ella había dado frutos.
Lucy y la chica giraron en círculo, preparando sus cuerpos para lo que estaba por venir. La otra chica sonrió. – Creo que deberíamos comenzar con las presentaciones. Soy… –
– Me importa una reverenda mierda cual será tu nombre, – la cortó, estrechando los ojos en busca de los puntos débiles de la chica – para mí sólo eres alguien a quien tengo que enseñar a no meterse con mis amigos. –
La chica se burló entre dientes, haciendo que Lucy torciera los ojos. Esta chica no era nada en comparación con las personas a las que Lucy se había enfrentado en sus trabajos con Natsu. Por supuesto, Lucy sólo podía mantenerlos a raya hasta que Natsu los derrotaba, pero bueno, se las arregló para conseguir darles algunos golpes.
– En ese caso, – dijo la chica, corriendo hacia adelante. Lucy estaba esperando eso. En el último segundo, Lucy esquivó hacia el lado izquierdo, donde Natsu había mencionado que siempre estaba abierta, hundiendo su codo en el estómago. Gruñendo, su oponente agarró su vientre jadeando un poco, para después lanzar una patada rápida. Lucy la bloqueó fácilmente con una de las suyas, agachándose para utilizar la técnica de derrumbe que Natsu le había enseñado en su primer día. Se sorprendió cuando funcionó y se quitó del camino cuando la otra cayó hacia atrás. Lucy intentó con la ofensiva, pero la chica era un poco más rápida de lo que había previsto, saltando y lanzando su puño contra la cara de Lucy.
Levantó un brazo para bloquearla y cambió su postura para mantenerse firme, después comenzó a sonreír. Natsu era mucho más duro con ella que esta chica. – ¿Quieres dejar de jugar? Pensé que íbamos a luchar. –
Sí, sin duda Natsu se le estaba contagiando.
La chica dio una especie de raro grito de guerra que hizo a Lucy poner los ojos en blanco cuando está se precipitó hacia adelante. Era evidente que, por suposición, intentaría de dar un golpe bajo con la izquierda y uno alto con la derecha, como si tratara de aplastar a Lucy entre sus manos. Efectivamente, soltó el golpe, pero Lucy lo saltó como si fuera una cuerda para brincar y utilizó los hombros de la chica para volar sobre la cabeza de su oponente, donde tuvo acceso a la parte posterior de sus rodillas.
Lucy les dio una patada con ambos pies, rodando hacia atrás para mantenerse en pie. La chica cayó de rodillas, sorprendida, y cuando Lucy utilizó el mismo movimiento en su espalda, aterrizó sobre sus pies en esta ocasión. La chica hizo un sonido estrangulado mientras caía de frente y Lucy saltó hacia delante para empujar un brazo contra la parte posterior de su cuello, conteniendo los pies de la chica con uno de los suyos. La chica trató desesperadamente de agarrar a Lucy desde atrás, fallando cuando Lucy esquivó con facilidad y le dio un rodillazo en la otra mano.
– Mira, – dijo la rubia – he ganado, pero prometo no decirle a nadie acerca de cómo te gané con dos condiciones. –
– ¿Q-qué? – la chica se ahogada contra el suelo.
– En primer lugar, – comenzó, con los ojos ardiendo – nunca le hables a uno de mis amigos así de nuevo. ¿Entendido? –
– S-sí, muy bien, – murmuró la chica.
– En segundo lugar, después de que me levante, no vendrás detrás de mí o trataras de luchar contra mí de nuevo. En serio, no quiero. Sólo admitirás que gané y te alejarás. –
– Dejaste claro tu punto, ¿de acuerdo? – la chica gruñó. – Conozco las reglas. Me atrapaste por el cuello, tú ganas. No puedo hacerlo de todas formas; el Maestro está mirando. –
– Bien. – dijo la rubia, dejándola ir al instante. – Ahora vete de aquí. –
La morena se levantó, frotándose el cuello y sacudiéndose a sí misma. Con evidente dificultad, murmuró, – Tú ganas. – y se dio la vuelta.
Lucy exhaló y estiró los brazos hacia fuera, cerrando los ojos. Su adrenalina se desvanecía. Ciertamente, estaba un poco agitada por su primera pelea sin su mejor amigo a su lado.
Luego sonrió. Pero él estuvo observando.
Tengo plena confianza en ti.
Muchas veces, ella estaba segura de Natsu era el tipo más despistado y más tonto en el planeta, pero, de alguna manera, sabía que esta chica a la que sólo había entrenado durante dos meses podría ganar un combate contra una chica dos niveles por encima de ella.
Estaba avergonzada por no creer en ella misma, cuando él había sido quién la había entrenamiento.
De repente, Levy, Gray, Erza, el Maestro y Natsu la habían rodeado, los adolescentes estaban riendo.
– Muy impresionante, Lucy. – dijo Erza seria, pero con una amable sonrisa.
– Lu, ¡lo hiciste! ¡Estuviste impresionante! – Levy dijo emocionada, bailando alrededor con las manos de Lucy entre las de ella.
Natsu le robó a su compañera de cuarto, envolviéndola en un abrazo. – ¡Te lo dije! ¡Eres increíble, padawan! –
La sonrisa de Lucy era enorme; sus ojos se encontraron con Gray, cuya boca estaba colgando abierta. Ella sonrió aún más, arqueando una ceja. – ¿Qué pasa, Gray? –
– ¡¿Cómo demonios aprendiste eso en dos meses?! – preguntó atónito.
Apartándose de Natsu, Lucy tocó su barbilla con los ojos brillantes. – Creo que fue mi fantástico instructor. –
Natsu se animó. – Eso piensas, ¿eh? –
– ¡Dime quién te ha enseñado! – Gray exigió. – Y dónde puedo encontrarlos y en serio pagarles por darme algunas lecciones. –
Ante esto, Natsu y Levy se echaron a reír a carcajadas, el Maestro y Erza lo hicieron discretamente junto a ellos, y Lucy soltó una risa corta. – ¿Estás seguroooo de que quieres saber quién me enseñó? –
– ¡Sí! –
Lucy, sonriendo, empujó su pulgar en dirección a Natsu detrás de ella. – Lo estás viendo. –
– No, hablo en serio, Lucy. –
– Yo también. Natsu me ha estado entrenando durante dos meses. ¿A dónde cree que vamos todos los días? –
– ¡No lo sé! – gritó gris. – ¡A encontrar un armario para besuquearse o algo así! ¡No puedes estar hablando en serio! –
Levy se congeló. – Gray, um, probablemente no deberías decir que... –
– ¿Qué fue eso, Fullbuster? – Lucy gruñó.
– Yo, uh, – tartamudeó, los ojos en busca de vías de escape. – ¡Lo siento! Quiero decir, en serio, ¡dime quién te ha instruido! –
– ¡Natsu lo hizo, tarado! – Lucy repitió, frunciendo el ceño. – ¡¿Quieres que te lo grabe a golpes?! –
Gray al instante se puso rojo, mirando a Natsu. – Dime que está bromeando. –
Con las manos en los bolsillos, y sin inmutarse por el comentario acerca de "besuquearse", el peli rosa sonrió. – Nop. Ella es una gran estudiante. Así que, ¿dijiste algo sobre pagarme por una lección? De ninguna manera, stripper. –
– ¡El sentimiento es mutuo! – Gray dijo, preparando los puños.
Lucy, por segunda vez en el día, se interpuso entre ellos. – ¡No! ¡Paren! –
– ¡Sí, señora! – dijeron a coro, retrocediendo.
– Lucy – el maestro finalmente habló – Te promuevo a cinturón naranja. Muy buen desempeño. Y Natsu, – Makarov hizo una pausa, – muy buen trabajo. ¿Te importa si me siento a ver sus otras sesiones de entrenamiento? Me gustaría que continuaras entrenando a Lucy. –
Natsu saludó. – ¡Sí señor! – pasó un brazo alrededor de su mejor amiga. – Ahora vamos a salir todos al pueblo a comer esta noche y ¡te voy a comprar un helado! Vamos Levy, Erza y... – lo fulminó con la mirada – princesa de hielo, supongo. –
Lucy rio. – ¡Vamos, Sensei! –
Su sonrisa despreocupada casi la derritió. – Por supuesto, Luce. ¡Vamos! – Y la arrastró hacia la ciudad, con sus amigos siguiéndolos por detrás, haciendo sentir a Lucy más ligera que nunca.
*Cheesecake – Natsu intentó decir Shakespeare, en inglés dijo shakey spear, que sería como Lanza temblorina o algo así, pero como en español no cuadra, se me ocurrió que cheesecake suena similar; si bien es una palabra anglosajona, es muy común usarla como parte del español (al menos aquí en México): Cheesecake de fresa, zarzamora, etc.
Me agrada la respuesta que he recibido, que bueno que les guste.
Mmmm realmente nadie ha adivinado la trivia anterior, pero ambas siguen abiertas. En cuanto a la canción, yo tampoco sabía cual era, así que la busqué jajaja. Y los personajes, puede o no puede que alguien ya lo haya adivinado, pero seguirá siendo misterio hasta que llegue ese capítulo, no recuerdo si es el siguiente o el que sigue de ese... Pueden seguir intentando si quieren =)
He respondido algunos comentarios, pero a quienes no les puedo responder, MIL GRACIAS por su apoyo y tiempo.
Eso es todo, cuídense
