Declame

La historia esta basada en Deslices Imperdonables de la autora UNADE, quién me dio la autorización para adaptarla y modificarla.

Los personajes ni el trama me pertenecen, si no a sus respectivas autoras.

*...: Dialogo

*...: Pensamientos

Aclaración: Curritos, vendría a ser los héroes de apoyo, o también conocido como ayudantes.


La siguiente semana fue muy interesante en Konoha. El lunes comenzó con un silencio antinatural por sus pasillos.

Los hábitos sociales adolescentes imponen que los sucesos recientes sean comentados hasta la náusea. En el caso de no existir sucesos recientes, estos deben construirse a partir del más mínimo detalle reseñable, engordándolo hasta que alcanza las dimensiones de una noticia digna de portada nacional, o que pase a engrosar las filas de las leyendas urbanas. La construcción que se establece alrededor del punto de anclaje suele tener poca consistencia, pero una buena dosis de pintura disimula todo defecto. Dicha tarea ocupa la mayor parte de rutinas que impliquen comunicación entre adolescentes. Por ello, la riada de alumnos que se esparció ese lunes por los pasillos de Konoha parecía irreal, como si le faltase una de sus dimensiones, concretamente la sonora.

Los estudiantes se cruzaban y esquivaban por los pasillos con el roce de telas y chirridos de zapatillas como única banda sonora. En las aulas los profesores se sintieron más observados que nunca al no tener que clamar por la atención y el silencio. Y, por fin, cerca del medio día, sucedió lo que esperaba la directora Tsunade.

El silencio cobró entidad propia y empezó a pesar sobre todas las mentes pensantes de Konoha, como un ente vivo que leyese y juzgará a cada uno de los que pasaban bajo él. Muchos sintieron el picor de la inquietud sacudiéndolos, como si compartiesen habitación con un vecino desagradable que los observase sin pestañear. Pero en realidad era el encontronazo frontal con su propia conciencia, y juicio, ahora que nada podía distraerlos de ella.

Hubo una zona del pasillo que resultó interesante a todo lo largo de la mañana. Ciertos alumnos la esquivaban compulsivamente, como si hediese. En cambio, otros se aglomeraban alrededor con gesto reflexivo. Se trataba del tablón de anuncios. Expuestas en él estaban las listas de los alumnos por niveles. Al lado de cada nivel habían colocado dos listados en blanco encabezados por los títulos "Equipo 1" y "Equipo 2". Con esas simples hojas de papel los profesores habían declarado sus intenciones. Esperaban que los alumnos formasen por sí mismos equipos mixtos sin intervención adulta. Y el silencio fue como un blindaje... No pudo haber intentos de negociación, persuasiones ni extorsiones. Cada ente individual optó por los grupos que se estaban formando atendiendo sólo a lo que sus mentes podían explicarles. Los curritos Jimmy Law y Terry Madison, encabezaron la lista del Equipo 1 de primer curso.

Sakura dudó un poco. A pesar de desear estar junto a sus amigos de siempre, la idea de que debía empezar a confiar en sí misma y a salir de la burbuja de protección en la que nadaba la tentaba. A pesar de todo, optó por apuntarse junto a los demás al equipo 2 para no desairarles o que considerasen su gesto un rechazo o insulto.

En el camino habitual hacia su taquilla, Sakura se cruzó con estudiantes silenciosos y reflexivos, los mismos que la hubiesen sometido a cualquier intento de humillación en circunstancias normales. Sakura entendía por qué la directora había impuesto aquel castigo. Lo que algunos habían llegado a hacer con la palabra en Konoha había sido terrible. Lo que debería haber sido comunicación lo habían pervertido hasta darle la forma de un arma con la que atacar como perros rabiosos a todo lo que les rodeaba ante el temor de ser atacados a su vez. Tal vez por eso Sakura se sentía tan a gusto en aquel ambiente. A lo largo del día había sentido como si el silencio se uniese a ella en una perfecta simbiosis, como un pez en su mar.

Vio a Sasuke caminando en sentido contrario. Llevaba su mochila al hombro y su actitud de "déjame en paz a menos que quieras morir rápido" habitual en él se vislumbraba entre los mechones de cabellos que velaban sus rasgos. Sakura no le había visto en todo el fin de semana y el enlace entre ellos había acabado de debilitarse. Ya no podían escuchar sus pensamientos mutuamente. Pero era un silencio que ambos necesitaban. La mirada de él tropezó con la de Sakura y ella le sonrió, sin ni siquiera planteárselo, no sólo son su rostro, sino con todo su ser. Entonces, por un breve instante, la mirada adusta de Sasuke perdió todo vestigio de agresividad y sus rasgos esbozaron una sonrisa para ella. El universo de Sakura confluyó hacia aquel gesto y todo a su alrededor dejó de tener importancia. Pero entonces Sasuke devolvió su mirada y atención al mundo que los rodeaba y su breve dedicatoria se esfumó como si jamás hubiese existido. Por el pasillo siguió avanzando aquel inadaptado social y aspirante a delincuente que todos conocían por "Sasuke Uchiha".

Ese mismo día se iniciaron los entrenamientos después de las clases. Se debían realizar turnos para ocupar el espacio del campo mientras el resto del instituto observaba las evoluciones "deportivas" de sus compañeros desde las gradas. En principio los equipos se crearon por cursos, sin atender al nivel de los poderes. Penny se demostró ser una inútil completa. No sabía hacer trabajo de equipo. Era incapaz de coordinarse con los demás al estar acostumbrada a depender sólo de ella y sus otros yos, pero sus poderes, aparte del de multiplicarse eran inexistentes.

Al final de la jornada, Larry fue mandado con los de segundo curso dada la extrema gravedad de sus capacidades y Sasuke lo celebró. Larry se centró en él, y Sasuke tuvo una excusa para desahogar la agresividad que llevaba reprimiendo tanto tiempo sabiendo que cualquier golpe o llamarada rebotara en ese cacho de roca con patas.

En los siguientes días, los encontronazos entre Uchiha y Larry se hicieron cada vez más impresionantes. Desde las gradas, algunos chicos empezaron a animar sus acciones. Y Karin, en el mismo equipo que Larry, se dedicó a regalarle las jugadas a Sasuke y a lanzarle miradas insinuantes cada vez que él pasaba cerca de su posición. Pero parecía que él solo tenía ojos para su rival.

Y por fin sucedió el jueves. Fue durante una jugada en la que un compañero de Larry trató de pasarle la bandera. Sasuke corría para interceptarla y Larry lo detuvo a su estilo, interponiendo una mole de granito en forma de brazo en su trayectoria. Sasuke fue catapultado hasta el otro extremo del campo y su caída fue tan violenta que hubo un grito unánime en las gradas al presenciarlo. Y entonces, Larry soltó la bandera y se dirigió hacia donde había caído Uchiha. Él ya se estaba incorporando. La inmensa mole de Larry lo ayudo a ponerse en pie y parecieron intercambiar unas palabras. Finalmente Sasuke se volvió hacia el árbitro del partido y alzó el brazo para indicar que estaba bien. Hubo un silencio de expectación en las gradas que acabó desembocando en aplausos. La vieja Tsunade sonrió satisfecha.

Sasuke aprovechó que no tenía turno en el restaurante esa tarde para darse una buena ducha en el vestuario y contar los moratones que tenía. El agua caliente tendía a despertar todos los pequeños dolores que la adrenalina del partido camuflaba. Era ridículo pensarlo, pero los partidos le sentaban muy bien, sobretodo si jugaba Larry. Era el hermanito pequeño que siempre había deseado tener, alguien con quien desahogarse, con quien jugar duro. Era genial.

Sasuke se secó y se puso los pantalones antes de salir hacia el vestuario. Oyó la puerta abrirse y dedujo que se trataba de alguno de los otros chicos así que se llevó una sorpresa mayúscula cuando se volvió y se encontró de frente con Karin. Sonreía.

— Se supone que no puedes entrar aquí...

A Sasuke le quedaron claras sus intenciones cuando le enlazó los brazos al cuello y lo besó. Era una chica con ganas de jugar... Bien. Él soltó la toalla, puso las manos en las caderas de ella y devolvió el beso.

Karin de inmediato pasó las manos a los hombros de él y a su pecho, sin cejar en sus besos, y Sasuke trató de estar a la altura. Pero de inmediato supo que algo no iba como debería. Estaba respondiendo de manera mecánica.

Me falta algo...

Deslizó las manos bajo la camisa de ella, y recorrió la suavidad de la piel de su espalda en una caricia ascendente hasta que topó con el cierre de su sujetador. Ella se apartó un momento y se quitó la camisa. Parecía que Karin iba a por todas. Sasuke no pudo evitar alzar las cejas por la sorpresa.

— No me conviene que te encuentren conmigo aquí. Llevo varias amonestaciones encima.

Ella rió.

— No te encontrarán. He colocado un campo de fuerza en la puerta. No se abrirá a menos que yo lo decida. Además... Tenemos un buen rato hasta que vengan los jugadores de primer curso.

— Dominas los campos de fuerza... Así que me estabas regalando las jugadas.

— Por supuesto, tonto.

Ella volvió a besarlo y cuando los dedos de Sasuke llegaron al cierre del sujetador se detuvo un momento para murmurar en el oído de él.

— Es un corchete...

Sasuke peleó unos instantes con el artilugio hasta que logró soltarlo y esa sensación de estar actuando de manera mecánica volvió a asaltarlo. Era como si se observase realizar esas acciones a sí mismo, como si no fuera participe totalmente de ellas. Su cuerpo reaccionaba a expensas de él, pero su deseo no acababa de acompañar a todo aquello.

Debería haber sentido un cosquilleo de deleite, haber sentido placer sólo por estar con ella.

Entonces se percató de que la estaba comparando con Sakura, con todo lo que había sentido estado tan solo junto a Sakura. Sasuke cogió de los hombros a Karin y la apartó con suavidad.

— Me voy a meter en problemas, Karin. Es mejor que lo dejemos para otro momento.

Ella sonrió y se apartó de él para que su sujetador cayera definitivamente al suelo. Sasuke bajó la vista del rostro de ella a sus pechos. Eran atractivos, no podía negarlo y de inmediato quiso comprobar su tacto.

— ¿Estás seguro? —preguntó ella.

Él se obligó a coger aire y el breve lapso que tuvo lo aprovechó Karin para abrazarlo y que sus pieles desnudas se tocasen. Las manos de Sasuke se movieron a expensas de su voluntad hasta la curva de los pechos de ella.

Nunca imaginó que algo así le iba a pasar a él.


Lo sé, lo sé, más de una quiere matar a Karin por metida y a mi por dejarlo hasta ahí, pero bueno, Unade me hizo lo mismo cuando lo público así que... A esperar! Mientras les pregunto...¿Que les pareció el capítulo? Como siempre quiero agradecer les por su apoyo, sus comentarios, por seguirme. Me compré una tablet, así que espero poder actualizar más seguido.

Los leo la próxima...

LUMIONE