Disclaimer: Los personajes que se reconozcan de la obra maestra de Narnia le pertenecen a C.S Lewis. Los demás le pertenecen a Selene Antilles.

Summary: Inglaterra y la guerra han separado a los Pevensie, Peter se une al ejército para escapar de la tensión de su familia. Alguien tiene que salvarlo -enseñarle a amar Inglaterra otra vez- antes de que sea pero ¿quien? Peter/OC

Capitulo XI- Amando en el momento

El último día del torneo de justas llego con bombos y platillos, todos emocionados. Una procesión empezada por los cortesanos y seguidos por los reyes y reina abrieron el camino a la arena. Rachel se quedo atrás, prefiriendo la compañía de Alp y Tal. Mientras caminaban por la nieve sus brazos se movían a sus costado, con una profunda respiración del aire frió de invierno pensando en Peter. Iba cabalgando un poco mas adelante sobre un magnifico caballo blanco, la corona sobre su cabeza de la forma mas digna. Rachel sonrió al verlo tan elegante.

Su llegada a la arena corto sus pensamientos sobre Peter, de pronto estaban regresando a las gradas. Espero un momento para ver a Peter, sabia que no querría ir a ese encierro. No quería estar allí sentado y obligado a solo mirar y a no poder participar, a pesar de que había cooperado muy bien los últimos dos días. Tomaron sus asientos, mientras Stilian abrió las competiciones, al volverse hacia Peter se encontró con que él la estaba mirando.

¿Qué? Pregunto en voz baja, nerviosa por su mirada

Peter le dio una media sonrisa, tomando su mano – Nada. Rachel quedo no muy convencida, pero apretó su mano y dirigió su atención a los juegos.

Rachel termino prestándole mas atención a los callos de la palma de Peter, mientras estudiaba su perfil por el rabillo del ojo. Vio como sus ojos se entrecerraban por el reflejo de la luz sobre la nieve, y la manera en que su cabello se iba de lado sin importar lo mucho que él intentaba peinarlo.

El Gran Rey sentía los ojos de Rachel mirándolo concentradamente. Como si un carlomeno contemplara un impresionante Dodge, puso su mano en su muslo, sin dejar ir la mano de Rachel. Su mirada viajo por las gradas mirando a los cortesanos y a las bellas doncellas extranjeras, pero ninguna había conseguido que sintiera lo que sentía por esa simple pero encantadora británica pelirroja.

Peter no iría tan lejos como para decir que estaba enamorado de ella, pero estaba la clara posibilidad. De hecho, la idea de dulces en cajas rojas, en forma de corazones ya no le hacían recordar el primer intento fallido de Edmund de cortejar a la joven vecina cuando tenía siete años, pero le llevo a su mente a recordar el largo día de San Valentín. Pero se dio cuenta de que ese hecho solo pasaría en Inglaterra. Miro a Rachel, sorprendido, sin saber como se podía sentir ante eso. Quizás continuaba pensando que la fiesta era bastante ridícula, pero sin embargo la había imaginado junto a Rachel.

Rachel lo sintió tenso a su lado, sus manos seguían juntas, ya era de tarde. Sus ojos lo miraron, temiendo que su herida se hubiera agravado. Se relajo visiblemente cuando él le aseguro que estaba físicamente bien, y continúo frotando el dorso de su mano, consolándola.

¿Estas bien? Pregunto de nuevo, lo suficientemente bajo como para que los demás no oyeran. Peter asintió sin mirarla. La tristeza la invadió y Rachel soltó su mano sin querer. El resto de los juegos siguieron en silencio, aunque no era incomodo o cómodo, solo estaba ahí, amenazando con romper la delicada relación entre ellos.

Rachel y Kaili se escabulleron mientras los hombres se reunían a felicitar al ganador final. Rieron y charlaron en su camino hacia el palacio, Rachel estaba a punto de irse a su habitación cuando la reina la tomo del brazo.

Cámbiate en mi habitación ¿Quieres? Estoy segura de que puedes encontrar algo que te guste en mi armario. Invito Kaili.

De esa manera, las dos se dirigieron a la habitación real para comenzar a prepararse para el baile de clausura del Festival de Invierno. Kaili había puesto a sus doncellas a arreglar los últimos detalles, mientras ella iba a los juegos y se arreglaba.

Rachel se limito a sacudir la cabeza ante la tenacidad de la reina, por no hablar de esplendida habitación real. Kaili pidió te, estaban sentada en la cama tomando la bebida y riendo de todo tipo de cosas como simples chicas jóvenes. Estuvieron así por una hora o dos, mientras caía la noche. Kaili abrió las puerta que sellaban el armario más grande que Rachel había visto. Trajes y vestidos se alineaban en la pared. Organizados por el uso, de baile, caza o diario. Kaili rió ante la cara de Rachel.

Deja de reír. Nunca había visto tanta ropa en un solo lugar. Reprendió ella, aun con los ojos abiertos.

Kaili se apoyo en el marco de la puerta con los brazos cruzados – Escoge lo que quieras. Lo que es mió, es tuyo. Se enderezo y continuo – Aunque, deberia ir con algo blanco. Te veías impresionante la última vez. Peter no dejaba de mirarte. Dijo sonriendo

Rachel se sonrojo – Oh, si ¿de verdad? No creo que diga eso después de que lo arrastre, lo regañe y le grite.

Kaili rodó los ojos y paso un mechón de su cabello negro por encima del hombro – Deja de fingir que él no ve nada. Rachel, tal vez no sea amor, pero hay algo allí ¿No has visto como te miro? Me he dado cuenta de la manera en como tu lo miras

Rachel miro hacia otro lado suspirando, después de una pausa murmuro – Por supuesto que lo he visto. Soy una mujer moderna Kaili, pero eso no quiere decir que tenga experiencia en este tipo de cosas

No quiero ser dura, pero Peter si. Kaili se giro al armario y empezó a mover los vestidos.

Rachel sonrió de lado – Si, lo se. Al oír eso, Kaili se giro, sorprendida ante la respuesta – Bueno, no de esa forma ¡Kaili por el amor de Dios!

Para su sorpresa, la reina se vio decepcionada – Vamos Rachel, él es guapo y tu hermosa, ambos son jóvenes ¿Qué tiene de malo amar en el momento, aunque no sea lo que creen?

Hablas como un viejo filosofo a punto de morir. Dijo Rachel, aunque sintiendo la verdad en las palabras de su amiga.

Tal vez, pero eso no quiere decir que no tenga razón.

Yo se que tienes razón y eso me molesta. No quiero querer estar en la misma habitación que Peter. Pero después de eso, todos sus defectos solo me dicen que lo quiero más.

Cierto. Me alegro de que hallas aprendido algo de mis consejos. Kaili sonrió – Ten, pruébate este. Dijo dándole una vestido suave, de azul pálido

No es blanco. Señalo Rachel

¡Oh cállate! Resaltara tus ojos.

Kaili y Rachel llegaron elegantemente tarde al baile. Kaili fue la primera en ser anunciada, bajo con gracia mientras su esposo la esperaba, recibiéndola con un beso de admiración. Tomando una respiración profunda, Rachel dio una sonrisa agradable y bajo las escaleras. No era que todo el mundo se volvió y fue enloquecido por su belleza. La habitación no había cambiado. Pero Peter y Rachel no pensaron lo mismo cuando sus ojos se encontraron, azul con azul, por segunda vez ese día.

Su cabello castaño estaba trenzado con una cinta azul entrelazada. Su vestido azul, tan pálido que era casi blanco. Las magas y la capa del traje de Peter, hacían verlo como si fuera un personaje de las novelas románticas medievales que a Susan le gustaba leer. Los hilos plateados del vestido brillaban por el reflejo de la luz, y simplemente lo cautivo, aunque Peter sabía que lo hubiera hecho de todas maneras aunque estuviera llevando un saco de papas.

Siguió bajando las escaleras, sosteniendo un poco la falda para evitar tropezar, al llegar tomo la mano extendida de Peter, quien la atrajo hacia él – Kaili te puso hermosa. Susurro a su oído.

Rachel lo miro – Si tuviera una cámara, podría mostrarle a todos los chicos de Inglaterra como esta vestido el querido soldado. Dijo pasando sus dedos por el terciopelo de la túnica de Peter sonriendo.

Él hizo una mueca – así es aquí. Se supone que debo estar elegante. Peter descubrió que no podía quitar la mirada de sus ojos. El vestido realmente resaltaba sus ojos.

Rachel miro la pista de baile, ya llena - ¿Tenemos invitaciones?

Peter rió, frotando su pulgar en el dorso de la mano de Rachel - ¿Me estas pidiendo bailar? Creo que ese es mi trabajo.

Entonces, tomare eso como un no.

Y yo lo tomare como un si. Peter se dio media vuelta, sin soltar su mano y la llevo a la pista de baile. Su brazo la tomo por la cintura. Bailaron en silencio, el ruido de la sala lleno el silencio entre ambos. Pero la música se convirtió en un vals lento. Peter mirando por encima de su hombro pregunto - ¿Qué tenemos Rachel?

Viéndola con asombro explico - Con nosotros ¿Qué somos? ¿Y que seremos cuando regresemos?

Pensé que no querías hablar de ello. Dijo Rachel con un toque acido en su voz.

Suspiro, relajando su agarre un poco – En realidad, nunca dijimos eso.

Fue un acuerdo en silencio.

De todos modos, creo que tenemos que hablar de eso.

Relájate Peter, es una fiesta. Peter se mordió el labio con un suspiro pero lo dejo pasar, recordando que estaba bailando una canción romántica con una hermosa mujer en sus brazos.

Bailaron un par de canciones, interrumpidos por la comida, al regresar continuaron bailaron. A medida que la noche avanzaba y el vino incrementaba, todos estaban lo suficiente relajados como para estar cómodos con los demás. Se rieron y libremente las sonrisas verdaderas crecieran. Kaili le guiño un ojo a Rachel por encima del hombro mientras que Stilian abrió y cerró los ojos exagerando y sonriendo descaradamente. Un tiempo después, un trío de faunos con largos palos fueron poniendo bayas de acebo en algunos lugares. Rachel los miro con curiosidad mientras ellos continuaban su trabajo, poniendo las ramas.

¿Qué están haciendo? Le pregunto a Peter, viendo como pequeños grupos reían a carcajadas.

Peter miro y sonrió – Oh, es la versión narniana del muerdazo. Ed estaba muy contrariado al ver que no crecía aquí, así que decidió que el acebo podía cumplir la misma función y se puso su… eh toque personal. Tú sabes, da riqueza… No me sorprende que lo pongan ahora, siempre fue una tradición muy popular.

Rachel sonrió brevemente alzando las cejas – Ya veo.

Tal vez deberíamos ir un poco mas a la luz publica… Seremos su objetivo. Peter la tomo por la cintura arrastrándola fácilmente hacia uno de los faunos. El fauno sonrió e hizo su trabajo.

Peter… Pero cualquier otra cosa que Rachel podía haber hecho fue evitaba por los labios de Peter. Fue un beso dramático y exagerado, sin querer ser demasiado romántico o personal. Rachel lo sabia, pero no podía evitar seguir el momento. La primera vez que la había besado, estaba tan preocupada en saber si lo quería. Pero esta vez fue tan inesperado, que pensar no quedo en sus opciones.

Él se aparto y los silbidos y aplausos se filtraron por sus oídos. Ella parpadeo mirándolo. Los ojos de Peter estaban esperando la reacción de Rachel. Se relajo visiblemente cuando ella sonrió – Me preocupaba que me fueras a dar una bofetada. Admitió sonriendo, lo suficientemente bajo para que solo ella escuchara.

- No te golpee la primera vez ¿verdad? Rachel le guiño un ojo.

La luna se ocultaba detras de las nubes. La nieve no dejaba que Rachel mirara mas alla desde su ventana. No importaba de todas formas. Solo habia una cosa que veia. La forma en que el castillo curvaba en ese patio en particular, permitia que se formara una especie de diagonal entre ambos balcones. Peter habia estado de pie en su balcon por al menos 20 minutos. Rachel ni intento ir contra su fuerza de voluntad, tomo una capa y una vela y salio tranquilamente por el pasillo.

Llamo suavemente a la puerta de Peter, pero la abrio sin esperar respuesta ¿Peter? grito en voz baja, dejando la vela sobre la mesa Hola. Murmuro saliendo al balcon, temblando un poco por el frio. Se detuvo tras él, donde no la pudiera ver, paso un mano por sus hombros. Cerro los ojos, pero se quedo quito y callado. Rachel mordio su labio, preocupada por él.

Nos vamos mañana. anuncion abruptamente.

¿Que? ¿Viste al...? ¿como se llama? ¿Te dijo eso? Dejo de hablar, dejando su mano en la piel de Peter.

Él nego No, no vi a Aslan. Solo lo se.

¿Como?

Se aclaro la garganta y miro a sus pies, golpiendo una piedra Uh... Bueno, creo que decubri porque estamos aqui, en primer lugar. Sus palabras se detuvieron, como si él no queria admitir porque habian vuelto. Rachel asintio, sabiendo que él no la veia Bien, esto es lo que pasa. Peter romo una respiracion profunda Estamos aqui por que yo lo necesitaba.

No entiendo. Murmuro Rachel, frotando su mano en la espalda de Peter.

Yo tampoco en realidad, pero no tengo miedo de nuevo. No le tengo miedo a Inglaterra de nuevo. Y eso es tu culpa. Explico Peter, diciendo lo ultimo en broma en lugar de acusatorio Para ayudarme, tenias que conocerme. Asi que por eso vinimos. Pero el festival termino hoy. Simplemente todo encaja ¿cierto?

Rachel sintio un nudo en su garganta, como si estuviera a punto de llorar Por supuesto Peter, tiene sentido. Ella no estaba realmente segura de que hacer, pero hizo lo que primero se le vino a la mente. Suspiro levemente, quitando la mano de la espalda de Peter mientras se volvia para ir. Sus dedos rozaron los de él y antes de que pudiera pensar o irse, su espalda estaba contra el marco de la puerta arqueada, con la boca de Peter sobre la suya.

No fue un beso corto y dulce, no, era un beso pasional, los demas besos habian quedado atras. Su mano se levanto para tomar el cuello de Rachel, mientras que se presionaba contra la piel desnuda de Peter. Ella solto un gemido, un sonrido rico y decadente que lo acelero. Podrian haber sido horas antes de que él se alejara. Ambos respiraban entrecortadamente, la mano de Peter la abrazo contra el marco de la puerta.

Sus ojos se encontraron en la oscuridad, se miraban como un diamante que deseaban con todas sus fuerzas. Sin decir una palabra, sus labios chocaron de nuevo, la otra mano de Peter se deslizo hacia su muslo, subiendo la bata de dormir. La noche a su alrededor crecio quieta y en silencio, dejandolos a las manos del otro. Rachel saco la tunica fuera de sus anchos hombros. Se estremecio entre besos. Llegaron a la cama, se deslizaron bajo las sabanas de seda para bloquear el aire frio de invierno, aunque probablemente ninguno de ellos se habria dado cuenta de todos modos.

Con sus piernas cerradas alrededor de la cintura de Peter, se aparto levemente mientras que él se trasladaba de la garganta a la clavicula ¿Peter...? dijo sin aliento. Él gimio, aunque no podia estar segura si era que la estaba escuchando un sonido que venia de su estado actual. Puso un beso en su hombro, bajando a la piel de su pecho, su boca trazando marcas, que la dejaran como suya por siempre. Rachel enredo sus dedos en el cabello rubio y murmuro No importa Entregandose uno al otro, no hablaron por el resto de la noche...