Disclaimer: Naruto es de Masashi Kishimoto, yo solo uso sus personajes para divertirme y quitarme la frustración del final, además de contribuir al yaoi de este fandom. Sin ánimo de lucro.

AVISO:

Cambio en los días de actualización: Ya no podré seguir con actualizaciones semanales, porque la escuela me tiene demasiado ocupada. Tuve que luchar mucho por sacar este capítulo. Por lo que pensé que lo mejor sería actualizar cada dos semanas y seguirían siendo los días miércoles (No voy a abandonar este fic por nada del mundo, así que no se preocupen) Les prometo capítulos de calidad (en lo personal me gusta escribirlos largos) :D Espero que comprendan, y sigan leyendo. De verdad que lo intenté… pero ahora me han puesto más asignaturas que tomar, y sencillamente, ya no tengo mucho tiempo libre.

Como la Lluvia

Capítulo XI: Descubriendo la existencia de un rival.

El lugar estaba abarrotado de gente. Las incesantes conversaciones en todas partes iban a darle un fuerte dolor de cabeza.

Se puso los auriculares e intentó distraerse con la música. Su bus partía hacia Suna en una hora, ya que habían tenido algunos problemas con uno de los conductores que se había desmayado –precisamente el de su bus-, además de que todos los otros buses ya se habían ido.

Estaba sentado con la espalda pegada a la pared, las rodillas dobladas y los ojos cerrados.

Se sentía cansado, y un poco triste por la respuesta que había conseguido de Naruto hacía unos días. Pero no se iba a dar por vencido. Al menos no le había dado un "No" rotundo.

Iba a esforzarse más. Eso era todo lo que debía hacer. Su terapia iba bien… su relación con sus hermanos había mejorado mucho y había vuelto a la Universidad y a trabajar.

Se mordió el labio inferior. Indeciso.

Solo había pasado una semana Y estaba más que claro que Naruto quería algo así como un tiempo… y él estaba dispuesto a dárselo, porque él también necesitaba un poco más para estar completamente bien otra vez. Pues aún, cada vez que veía una cerveza o alguna otra bebida alcohólica sentía deseos de ir a tomar para ahogar los recuerdos y la derrota que había sentido cuando Naruto había rechazado su beso.

Se había quedado en Konoha por consejo de su psicóloga, que le había sugerido salir de viaje durante unos días. Y de paso ver a su… ex novio. Aún le costaba creer que lo suyo con Naruto ya había terminado. La culpa aún le carcomía, pero se sentía mucho mejor desde que había comenzado a ir a las sesiones con Shizune-san.

¿Le llamaba o no?

Tenía ganas de escuchar su voz. Aunque fuera solo un segundo… aunque le hablara con un poco de dolor y ligera indiferencia, como el otro día.

Rápidamente tecleó el número que conocía tan bien. Podría escribirlo con los ojos cerrados.

Un nudo comenzó a formarse en su garganta cuando pulsó el botón para llamar. Se sentía terriblemente ansioso y nervioso a partes iguales. Sentía una ligera tensión en su estómago.

Una sonrisa emocionada se formó en sus labios cuando al tercer timbrazo, contestó.

-¿Naruto? –Preguntó con voz temblorosa. Una sílaba… un suspiro… lo que fuera… ¡Pero necesitaba oírle! –Soy…

-Ya sé quién eres. –Respondió una voz malhumorada y totalmente desconocida para él. Gaara sintió que su corazón se paralizaba. ¿Quién era la persona que había contestado el celular de Naruto? Estaba claro que era un hombre.

-¿Q-Quién…? ¿Quién eres? –Titubeó al principio, pero en seguida recuperó el control de sí mismo, y volvió a formular la pregunta, ésta vez, con voz segura. -¿Por qué tienes el celular de Naruto? -¿Es que se lo habían robado o algo? No… si sabía quién era él… No podía ser un ladrón. Además, ni siquiera le hubieran contestado. ¡¿Y si le había pasado algo?! El miedo comenzó a apoderarse de él. -¡Responde! –La persona al otro lado de la línea seguía en silencio. -¡¿Dónde está él?!

-Lo tengo porque se está bañando. –Respondió la voz, con veneno. Gaara sintió que se paralizaba, otra vez. Su corazón se detuvo un par de segundos. -¿Qué quieres? –Esta vez, la voz sonaba molesta.

-¿Quién eres? –Comenzó a sentir miedo e ira a partes iguales. Nada quedaba de la emoción y ansiedad de antes. Su ceño se frunció profundamente y su voz también comenzó a destilar veneno. –Respóndeme.

-No es mi obligación hacerlo. Voy a colgar si no me dices qué demonios quieres. –Amenazó.

Gaara apretó los dientes con rabia.

-Quiero hablar con él. –Masculló.

-¿Eres de los que se arrastran? –Se burló el hombre. –Naruto te dejó bien claro que no te quiere. Al menos, ya no como su novio. Deja de llamarlo. Él no te necesita, me tiene a mí ahora. –Se sentía capaz de tocar con las manos la furia de la otra persona. Estaba tan molesto y celoso como él. Estaba seguro.

Gaara sentía que la sangre la hervía. Estaba fuera de control.

¿Quién era ese hombre? ¿Por qué sabía cosas tan recientes sobre Naruto y él? Y para rematar, se estaba burlando de él.

¡¿Que Naruto le tenía a él?! ¡Maldito desgraciado!

-¡¿Quién demonios eres?! –Gritó, descontrolado por los celos, con las manos temblando y una vena asomándose en su pálida frente.

-Soy su novio. –Y colgó.

Gaara fue incapaz de moverse. Todo se había detenido para él en ese momento.

Aún sostenía el celular contra su oreja y sus ojos y boca estaban abiertos a más no poder.

Toda emoción se había esfumado. ¡Estaba en blanco!

No supo cuánto tiempo había pasado, pero aún era incapaz de salir del shock.

Necesitaba beber.

¡Ahora mismo!

-¿Estás enamorado de alguien más?

-No, no es eso.

Gaara cerró los ojos, sintiendo un dolor agudo en el pecho. Bajó lentamente la mano que sostenía el celular.

Naruto le había mentido.

Pero… ¿Por qué? ¿Por qué lo había hecho?

¿Es que acaso sentía lástima de él? ¿O se estaba burlando de él junto a su nuevo novio? El pelirrojo puso sus manos en puños y apretó los dientes tanto que le dolió la mandíbula.

No sabía qué creer, ni sentir.

Conocía a Naruto más que a sí mismo. El rubio no sería capaz de hacer algo tan cruel como eso. Pero… ¿por qué le había dado esperanzas? ¿Por qué no le había contado que estaba con alguien más? No había querido herirle, seguramente. Tampoco había querido que su respuesta le hundiera. Naruto era tan bueno y considerado…

La angustia y el dolor iban a derrumbarle ahí mismo, frente a muchas personas. La culpa, el arrepentimiento y los celos le iban a volver loco, igual que las fuertes ganas de beber.

Debes esforzarte en volver a ser tú otra vez. No solo a Naruto le duele verte así.

Era cierto. Temari, Kankuro… también hacia esto por ellos. Y por sí mismo, aunque ya no le importaba lo que le fuera a pasar ahora.

Quería ahogar todas esas sensaciones… pero eso significaría tirar por la borda todos sus esfuerzos.

-Naruto… Voy a luchar por ti.

¿Debería seguir luchando por él?

No quería rendirse, pero si Naruto estaba con otra persona… Aunque si se ponía a pensarlo bien, era imposible que en un poco más de un mes, Naruto le olvidara completamente y se enamorara perdidamente de otra persona.

Aún podía luchar. Estaba seguro.

Sus ojos brillaron con determinación, mientras se sentía tranquilo otra vez.

Naruto era su mundo, su luz.

-No voy a dejar que un idiota me lo quite. –Completó en voz alta.

Por fin llegó el bus que le llevaría a Suna. Se acercó arrastrando su maleta.

La gente comenzó a bajar de él.

Entonces, le vio.

¿Por qué? ¡¿Por qué demonios estaba él ahí?!

¡¿Qué hacia el culpable de todos sus malestares bajando tan campante del bus?! ¡¿Es que el mundo estaba en su contra?! El arrepentimiento le golpeó como una patada en el estómago, y también el horror que le causaba verle allí. Comenzó a sudar frío, y era incapaz de moverse.

Él también se dio cuenta de su presencia y mirada. Su expresión se deformó por unos segundos.

-Esto es problemático. ¿Qué haces aquí?

**Como la Lluvia. NaruSasu**

El día estaba ligeramente nublado, y había un poco de viento.

Mal día para acampar. Pensó Sasuke, suspirando.

Estaba sentado sobre la rama de un árbol, no muy alto, pero estaba seguro de que si Madre le viera, le daría un ataque.

Volvió a suspirar.

Madre no siempre había sido así, sino todo lo contrario. Pero no la culpaba. Todos tenían un grado de culpa por esa situación, incluido él.

Habían llegado a La Nube esa tarde, se habían dirigido en seguida a una humilde pensión hecha completamente de madera. El dueño del lugar –un excéntrico hombre que todo lo decía como si cantara rap, -¡Y era un asco!- se había hecho amigo de Naruto en el primer momento. Bee, se llamaba. Era ya algo viejo, pero aun así, muy musculoso y con mucha energía.

El viejo Bee, junto a sus sobrinos Karui y Omoi, además del novio de Karui, Chouji, habían sido muy amables con ellos. Ahora estaban en la cocina compitiendo por quién comía más golosinas en cinco minutos. Karui como jurado, y los otros tres participando.

Él había decidido ir a dar una vuelta al bosquecito que estaba en el terreno de la pensión, y había aprovechado de subirse al árbol donde estaba ahora.

Hacía tres horas, le había contestado el celular a Naruto mientras éste se daba un baño. Le había hervido la sangre al ver el nombre de Gaara, y los celos le hacían actuar como alguien totalmente diferente. Se había sentido satisfecho por la desesperación de Gaara, y más aún por haberle dicho que era el novio de Naruto.

Qué bien sonaba eso. Pensó, sintiendo ligeramente calientes las mejillas. Ser el novio del dobe…

Sintió un calorcito agradable en el pecho y las conocidas mariposas en el estómago. Cada día que pasaba a su lado… Era tan perfecto. Sentía que con cada segundo que pasaba, lo amaba más y más. Porque siempre descubría cosas nuevas de él, y en seguida se enamoraba de ellas.

Sonrió.

-¡Sasuke-teme! –Gritó Naruto, pasando de largo debajo de él. Se cubrió la boca con las manos para ahogar la risita que estaba a punto de emerger de su garganta. -¿Sasuke? –Podía ver la espalda del rubio, que ahora tenía las manos en la cintura y miraba a su alrededor con mucha atención. -¡Sasuke! ¡¿Dónde estás?!

-Dobe. –Dijo, sonriendo. El rubio inmediatamente alzó la cabeza para verle. Elevó una ceja.

-Sabes que Mikoto-sama se moriría de un infarto al verte ahí, ¿verdad? –Dijo divertido. Se acercó al árbol donde Sasuke estaba, y comenzó a subir. -¿Qué haces aquí, teme? Podrías haber ido a ver como Chouji-kun y Bee-san nos aplastaron a Omoi-kun y a mí. ¡Estoy llenísimo! –Se llevó una mano al vientre y le dio unas palmaditas.

-Estaba pensando. –Respondió, tranquilamente. Decidiendo que su corazón había comenzado a latir alocado por la cercanía del rubio. –Vas a engordar si sigues juntándote con ellos, dobe.

-¡No voy a engordar! –El rubio infló las mejillas. –Nunca he podido… -Confesó. –Soy de los que comen, comen… y no les pasa nada.

-Con razón tanto ramen no te tiene obeso mórbido. –Se burló.

-¡Teme! –El rubio hizo un mohín bastante infantil y gracioso. Pero además de eso, a Sasuke le pareció lindo, y luego estuvo a punto de golpearse la frente contra el tronco del árbol por tener pensamientos tan cursis y tontos. –Eres cruel.

-Pero aun así te agrado, dobe. –Dijo con un toque de burla y arrogancia. Naruto sonrió, y le revolvió el cabello, con cariño.

-Claro que me agradas, Sasuke-teme. Y no solo eso, te quiero mucho. –La sonrisa no se borró y sus ojos azules centelleaban más que nunca. Sasuke creyó olvidar cómo respirar, mientras sentía arder sus mejillas y oía los latidos alocados de su corazón por todas partes. –Me encariñé muy rápido contigo.

Te quiero mucho.

Te quiero mucho.

Sasuke sentía que su corazón iba a explotar por la felicidad que sentía.

Te quiero mucho.

Tal vez… tal vez… Naruto…

Se sonrojó de solo imaginarse a sí mismo y a Naruto caminando tomados de la mano, besándose como en su sueño, abrazándose… Diciéndose que se querían… Estando juntos… Naruto acariciándole el rostro… Esos ojos azules mirándole solamente a él…

-Eres como un hermano menor. –Y la magia se rompió.

El sonrojo en sus mejillas se evaporó y su respiración volvió a la normalidad.

¡Era un estúpido! ¿Qué demonios hacía imaginándose ese tipo de cosas con el dobe? Se sentía tonto y un poco molesto por ser tan iluso. ¡Y también estaba enojado con el dobe!

-Estúpido dobe. –Masculló con ligero rencor. El rubio apenas logró oírle.

-¡¿Eh?! –Dijo sorprendido. -¿Por qué te enfadas, Sasuke-teme? –Lo miró con las cejas alzadas.

¡¿Qué por qué se enfadaba?! ¡Porque todo era su culpa!

Sasuke resopló, y se bajó del árbol ágilmente.

-¡Sasuke! –El rubio bajó de un salto, mientras el pelinegro caminaba lo más rápido que podía sin verse desesperado por huir.

Finalmente el rubio lo alcanzó y le puso una mano en el hombro para detenerlo.

-¿Qué te pasó tan de repente, teme? –Sasuke sentía que los ojos azules le iban a tragar.

-Solo quiero… ir al baño. –Mintió lo más serio y convincente que pudo. El rubio relajó su expresión en seguida, y asintió.

-De acuerdo. Oye, ¿te parece si vamos a dar un vuelta a la ciudad? Hay algo que quiero mostrarte.

-Lo que sea. –Respondió, fingiendo indiferencia.

Naruto lo observó caminar hacia el interior de la pensión. Se encogió de hombros antes de caminar hacia el árbol donde habían estado sentados.

**Como la Lluvia. NaruSasu**

Había muchos edificios con números y letras. Enormes extensiones de áreas verdes, y en el edificio principal, había una especie extraña de animal con ocho tentáculos. Era un pulpo mezclado con otro animal.

Estaban parados frente a…

-¿Una Universidad? –Sasuke alzó una de sus delgadas cejas negras. Naruto, a su lado, asintió.

-Es la Hachibi. Voy a venir a estudiar aquí. –Dijo sonriendo ligeramente, mientras se llevaba las manos detrás de la cabeza, en su acostumbrada pose relajada.

Sasuke sintió que su corazón se detenía. La noticia fue como una patada directa al estómago.

¿Qué… había dicho el dobe?

-¿Qué…? –Balbuceó. Sentía un nudo en la garganta.

Naruto… ¿se iba?

-Que voy a estudiar aquí. Apenas termine el verano me vendré a vivir a La Nube. Ya hablé con Bee-san. –Naruto sonrió, ajeno a que Sasuke sentía una opresión tan fuerte en el pecho que creía que iba a caerse. –Antes vivía con Gaara en Suna, y estudiaba allá… Así que decidí cambiar aires. –Explicó relajado.

Sasuke cerró los ojos, sintiéndose derrotado y profundamente angustiado.

-Así que… -Cogió aire, y evitó mirar los ojos azules. –Te vas del Valle.

-Sí. –Naruto sonrió, y le pasó un brazo por encima de los hombros. –Espero que me vengas a visitar, Sasuke-teme. –Comentó, comenzando a caminar lejos de la construcción.

Sasuke no lo oía. Solo se concentraba en el cálido abrazo de Naruto. Le hacía sentirse mejor, la aplastante angustia y dolor en el pecho desaparecieron con solo tenerle cerca.

-Madre nunca me dejaría venir. –Respondió con voz ronca.

-Uhm… eso es un problema. Pero siempre voy a Konoha a ver a mi familia, podría ir a verte de vez en cuando. –Sasuke apretó los labios. Y luego cerró los ojos con pesar.

-No es necesario. –Murmuró. –Solo soy el niño que debes cuidar. Es todo.

-¿Qué? –Dijo Naruto, sorprendido, y alzando ambas cejas. –No eres solo eso, teme. Eres mi amigo.

-¿Un amigo con ocho años de diferencia? –De pronto se sentía terriblemente hundido y desanimado. Apenas abría la boca para hablar, solo soltaba frases entre dientes.

-¿Y eso qué tiene de malo? –El rubio dejó de caminar, y le puso las manos sobre los hombros. La mirada azul estaba completamente seria. –Tienes treinta y cinco mentales. –Rio. –O más. Yo no le veo el problema. Pero si tú no quieres… -Dejó la frase incompleta.

-Haz lo que se te dé la gana. –Respondió, con tono cansino.

Naruto le miró frunciendo el ceño. El teme parecía deprimido por algo.

-¿Qué pasa, Sasuke? –Preguntó, con suavidad. –Luces… deprimido.

-No es nada, usuratonkachi.

No quiero que te vayas tú también.

-No te creo. –Naruto suspiró, y decidiendo olvidar todas sus estúpidas y paranoicas suposiciones sobre los sentimientos que Sasuke podría tener por él, cogió la pálida mano con la suya y entrelazó sus dedos, bajo la mirada sorprendida del pelinegro y un pequeño sonrojo adornando sus mejillas.

-¿Qué… haces? –Tragó saliva disimuladamente. El corazón le latía alocado, y estaba seguro de que oír sus latidos por todos lados iba a comenzar a ser algo normal. Al menos, mientras tuviera a Naruto a su lado.

-Si no quieres contarme lo que te pasa… -Comenzó. –Al menos quiero que sepas que me tienes a mí, que estoy aquí. Y que te grabes bien en esa cabecita tuya, que somos amigos. Soy tu niñero, sí. Pero eres mi amigo.

Sasuke sintió que su malestar se iba. La tranquilidad y el sentimiento de bienestar volvieron a él.

Lo quería tanto, tanto. Que sabía que cuando Naruto se fuera las cosas empezarían a ir mal para él. Pero por ahora, iba a disfrutar de la compañía del rubio.

-Gracias, Naruto. –Dijo bajito. El de los ojos azules sonrió y asintió.

Lo guio calle abajo sin soltar el firme pero cariñoso agarre de su mano. Y Sasuke se sentía grande. Capaz de hacer todo.

Quince minutos después, llegaron a un parque. Naruto guio al pelinegro a una banca y se sentó.

-Sa… -Lo que fuese que el de los ojos azules fuera a decir, fue interrumpido por el sonido de su celular. Sasuke miró de reojo a su niñero, que tenía una expresión cansina. Pulsó el botón para contestar la llamada. -¿Gaara?

Inmediatamente Sasuke se tensó. ¿Por qué le estaba llamando otra vez? ¡¿Es que no le había bastado con saber que Naruto tenía novio?! Bueno, eso no era del todo cierto pero… ¡Algún día Naruto iba a ser su novio, así que era lo mismo! Todo apuntaba a que Uzumaki era suyo, y de nadie más.

-Hola, Naruto. Te llamé hoy en la mañana. –Comenzó a hablar el pelirrojo, con cierto nerviosismo que confundió al rubio.

-¿Llamaste? ¿A qué hora, Gaara? No tengo ninguna llamada perdida… -Sasuke se mordió el labio inferior, nervioso. ¡Ese maldito cabeza de fósforo! Le iba a decir a Naruto… Maldición, ¡Por culpa de sus celos iba a quedar totalmente expuesto!

-Es que alguien más contestó. –Naruto frunció ligeramente el ceño y miró de reojo al pelinegro sentado a su lado. Seguro el teme había contestado, ¡Y se le había olvidado decirle!

-Seguro fue Sasuke. –Contestó sin recordar que el pelirrojo no conocía al pelinegro.

-Así que es verdad. –Gaara suspiró. –No tenías que mentirme. Si te enamoraste de alguien más, y eres novio de otro chico… Tendrías que habérmelo dicho, Naruto. Me doliera o no.

-¿Eh? –El rubio abrió los ojos de par en par. Sasuke sintió por primera vez en su vida, que estaba sudando frío. ¿Qué le había dicho el cabeza de fósforo? -¡¿Novio?! ¿De qué novio hablas, Gaa-chan? –Preguntó totalmente confundido. Sasuke apretó los dientes.

¡Maldición! De verdad, disfrutar de la desdicha de los demás era malo. ¡¿Y qué demonios era esa basura de "Gaa-chan"?!

-Tu novio me contestó en la mañana. Dijo que te estabas bañando. –Explicó Gaara, sintiéndose contento por escuchar nuevamente el apodo cariñoso de su rubio. –Dijo que te dejara en paz, que ahora le tenías a él… Cosas así. Si querías alejarme de ti, me lo hubieses dicho antes, Naruto.

-¡¿Qué?! –Medio gritó el rubio, con los ojos desorbitados. Su mirada azul se posó en el chiquillo a su lado, que tenía cara de aburrimiento. -¡Sasuke-teme! ¿Qué le dijiste a Gaara?

-Nada. -¿Cuántas mentiras había dicho ese día? Ya se estaba haciendo experto.

-¡Mentiroso! –Naruto soltó una risita y le acarició el cabello. –Sasuke-teme… sé que fuiste tú.

-Que no. ¿Por qué haría algo así por un dobe? –Se defendió. Esto pareció hacer dudar al rubio.

-¿Por qué lo hiciste? –Preguntó minutos después. Gaara estaba totalmente confundido. –Teme, te estoy hablando.

-Quería ayudarte, es todo. –Masculló, con las mejillas ligeramente sonrojadas. –Dijiste que ya no le querías de forma romántica. Solo le maté la ilusión que no debía nacer.

Naruto lo miró incrédulo los primeros segundos, y luego soltó una risita.

-¡Mi Sasuke-teme! Tan bueno… -Se acercó al chico y acarició la pálida mejilla con la suya.

-¡U-Usuratonkachi! ¡S-Suéltame! -¡Odiaba tartamudear! Pero es que… ¡Estaba tan cerca! Sintió arder las mejillas. Gaara suspiró pesadamente.

No entendía por qué Naruto no le decía la verdad, que era más que evidente. Sin esperar, colgó.

-¿Te he dicho que eres tierno? –El rubio le abrazó contra su pecho en un arrebato de cariño.

-S-Sí… -Suspiró bajito. Sentía que sus piernas ya no podían sostenerle.

-Lo vuelvo a decir. Eres tierno, Sasuke-teme. –Rio Naruto. Y cuando Sasuke se armó de valor y le devolvió el abrazo, Naruto dejó de reír.

Ya no podía más con la paranoia.

¡Se estaba volviendo loco! O estaba enfermo… sí, pensar que le gustas a un niño es de enfermos.

Pero es que Sasuke… El rubio suspiró. ¿Debería preguntarle directamente?

Cada vez estaba más seguro –por desgracia- de que sus sospechas no eran erróneas, pero… no quería dañar su amistad, ni complicar su trabajo. Además, Sasuke era importante.

-¿Sasuk…?

-Suficiente. –Dijo el pelinegro, soltándole –aunque no quería, pero debía hacerlo–. Y mirándole todo lo inexpresivo que pudo. –Ganaste, dobe. Supongo que ahora soy "más dado al cariño" como tú dices. O simplemente, comprendí que no hay cómo escapar de tus abrazos asfixiantes. –Dijo todo como si le aburriera de sobremanera. El rubio se sintió aliviado.

¡Claro! Eso debía ser. Ahora Sasuke por fin confiaba en él, y por eso se dejaba abrazar y todo lo demás. Uchiha no estaba enamorado de él, ¡Le gustaba Sakura-chan! Se sentía estúpido por haber creído tal cosa de su querido Sasuke-teme.

-Te invito un helado. –Dijo, alegremente.

No había nada de qué preocuparse. Absolutamente nada.

**Como la Lluvia. NaruSasu**

-¡Nii-san! ¡Nii-san! ¡Aprendí a tocar la escala con ambas manos! –Decía alegremente un Sasuke de cinco años. El muchacho al que le hablaba estaba de espaldas a él. El brillante y largo cabello estaba atado en una coleta baja.

Se volteó y ambos pares de ojos negros se encontraron. Itachi le regaló una sonrisa orgullosa y cariñosa a su querido hermanito menor.

-Muy bien, tonto hermano menor. –Le felicitó. Avanzó unos pasos hacia su hermano, y cuando le tuvo al frente, le dio un pequeño golpecito en la frente con los dedos índice y corazón.

-¿Ahora me enseñarás alguna canción, nii-san? –Los ojos negros del más pequeño brillaban de admiración y deseos de aprender. El mayor adoraba esa mirada.

-Ahora no puedo, tonto hermano menor. Lo siento, será la próxima vez. –Se justificó. –Aunque primero deberías aprender arpegios. Cuando tu maestro venga, pídele que te enseñe.

Sasuke asintió, aún emocionado. Itachi le dedicó una pequeña sonrisa.

Ahora un Sasuke de seis años recién cumplidos estaba sentado frente a un enorme piano, con el codo apoyado en su regazo y la mano puesta en puño, sostenía su cabeza.

Llevaba dos horas esperando a Itachi.

Su nii-san nunca lo había dejado plantado de esa forma. Chasqueó la lengua, disgustado, y abandonó la sala de música, comenzando a sentir desagrado por su hermano, por primera vez.

Meses después, ¡Por fin su nii-san tenía tiempo para él!

Madre los había dejado ir al parque solos, sin ir en coche. Madre confiaba mucho en Itachi, que con solo dieciséis años, ya llevaba dos años en la Universidad y ya casi conseguía su título. Su nii-san era muy inteligente. Padre había muerto cuando él tenía tres años y apenas lo recordaba, así que Itachi era como su padre también.

Estaban en la esquina de una calle. Aún no era su turno de pasar, pero Sasuke, ajeno a esto –eran muy pocas las veces que iba de peatón-, vio a un gato en medio de la calle. Era blanco y con grandes ojos azules.

Le gustaban mucho los gatos. Por eso, inconscientemente comenzó a seguirlo.

Los autos siempre pasaban a toda velocidad por esa calle.

-¡Sasuke! –Gritó Itachi, corriendo hacia su hermano menor. El mayor vio en cámara lenta como auto con una mujer adentro, intentaba frenar, pero venía a mucha velocidad. ¡No había tiempo! -¡Sasuke! –El pelinegro menor se volteó lentamente, con una pequeña sonrisa en los labios y el gato en brazos.

Y todo sucedió rápido.

Sasuke sintió que él y el gatito eran empujados con fuerza contra el otro lado de la calle, y cuando alzó la cabeza para fulminar a su hermano con la mirada, lo que vio le dejó paralizado.

Su nii-san fue golpeado por un auto rojo, y salió volando muchos metros más lejos.

De ahí, todo era confuso para Sasuke, en medio de una ambulancia, gente desconocida a su alrededor, sangre, sus lágrimas, su enfado consigo mismo, el dolor, la pena…

-¡Nii-san! –Gritó, con todas su fuerzas.

Los ojos negros se abrieron de par en par, mientras su dueño se sentaba bruscamente en la cama, con su respiración totalmente agitada e irregular. Estaba sudando.

La habitación estaba totalmente a oscuras. Inmediatamente Naruto se levantó de su cama y fue lo más rápido que pudo a la del pelinegro, que estaba como ido.

-¿Sasuke? –Preguntó, preocupado.

Pero no recibió respuesta. Solo se oía la respiración agitada de Uchiha.

-¡Sasuke! –Le tomó las mejillas con ambas manos, intentando que los ojos negros le miraran, pero estaban perdidos. -¡Sasuke! –Llevó una de sus manos a un hombro del niño, y le sacudió con suavidad y firmeza. –Sasuke… -Los ojos azules se abrieron más de lo normal, al ver que una lágrima se deslizaba por una de las pálidas mejillas. –Ya pasó. –Dijo tranquilizador. –Estoy aquí. –Le abrazó con fuerza.

Pasaron minutos en que el pelinegro no se movió para algo que no fuera respirar o parpadear. El rubio se negó a soltarle.

-Nii-san… -Fue la primera palabra que escapó de sus labios, en un susurro lastimero y anhelante. Naruto se mantuvo en silencio. –Nii-san… fue mi culpa…

-¿Sasuke? –Susurró el rubio, sin estar muy seguro de si hablar estaba bien en ese momento. Pero entonces, los pálidos y delgados brazos le rodearon la cintura, e inmediatamente el pelinegro escondió su rostro en la curvatura del cuello del mayor.

-Naruto. –Suspiró de forma quejumbrosa, estrechándole con fuerza y necesidad, saliendo por fin de su trance.

–¿Tuviste una pesadilla? –Medio afirmó en un susurro, sin atreverse a alzar mucho la voz.

–Algo así. –Murmuró.

–¿Quieres hablar sobre eso? –Sasuke frunció ligeramente el entrecejo y apretó los labios. No sabiendo si contarle a Naruto o no algo tan importante.

Te quiero mucho.

En medio de la angustia, el dolor y la culpa, una sonrisa pequeña –pero sincera– se formó en sus labios. Y un sutil sonrojo adornó sus mejillas.

Yo también te quiero, Naruto. Te quiero mucho. Pensó, relajándose al instante, y decidiendo que no había nada de malo en contarle uno de sus pesares más grandes al chico que amaba.

–Sí. –Dijo bajito. El rubio asintió despacio, dándole a entender que tenía toda su atención. –No fue una pesadilla. –Comenzó. –A menos, no del todo. Era una mezcla de recuerdos… dolorosos.

–Sobre tu hermano mayor. –Afirmó el de los ojos azules, con suavidad. El pelinegro asintió y sus cabellos le provocaron cosquillas a Uzumaki en el cuello.

–Itachi… tuvo un accidente por mi culpa. –Naruto entreabrió los labios por la sorpresa, pero no dijo nada. No quería incomodar a Sasuke. –Yo tenía… seis años. Y estaba distraído por un gato. Íbamos caminando por una de la las calles más concurridas, y a mí se me ocurrió seguir al gato sin fijarme en dónde estaba. Nii-san… me empujó fuera del camino de un auto. Y lo atropellaron a él en mi lugar. Esa vez estuvo a punto de morir. Todavía recuerdo cuándo me dijo que ya no habría una próxima vez para nosotros. Le odié, y me odié a mí mismo. Todo era culpa de mi estupidez… Itachi se dañó algunos órganos. Necesitó dos trasplantes por mi culpa, además de que no pudo caminar durante varios meses, y solo tenía dieciséis años. Tiempo después, descubrieron que uno de sus pulmones no funcionaba bien…

–Ahora entiendo por qué Mikoto-sama es tan sobreprotectora contigo. Lo que no entiendo, es por qué pareces llevarte mal con tu hermano. –Hizo amago de romper el abrazo, pero Sasuke se aferró más a él.

–No puedo mirarle a la cara. –Fue toda la escueta respuesta. Y Naruto supo que Sasuke no le iba a contar nada más.

Suspiró, y soltó el agarre. Sasuke no protestó, otra vez era consciente de lo que hacía.

–Vamos a dormir. –Propuso el rubio. Sasuke asintió despacio. –Solo por esta noche, me convertiré en tu peluche. –Sasuke sintió que todas las malas emociones que le embargaban desaparecían, y en su lugar, un calorcito se alojaba en su pecho. Y la ilusión empezaba a crecer dentro de él.

–¿Por qué no un saco de box? –Fingió estar pensativo. Naruto rio.

–Porque sería problemático. –Se encogió de hombros. –Vamos, acuéstate ya.

Cinco minutos después, ambos estaban profundamente dormidos y abrazados al otro como si su vida dependiera de ello. Sasuke buscando consuelo, y Naruto brindándolo.

**Como la Lluvia. NaruSasu**

Los siguientes días que pasaron en La Nube, fueron libres de interrupciones de Gaara. Bee-san y sus sobrinos les mostraron la ciudad e incluso una noche, acamparon.

La mañana que le siguió a esa noche, era uno de los recuerdos más felices –y que más le hacían sonrojar– de Sasuke, porque había dormido abrazado a Naruto, y habían despertado hasta con las piernas entrelazadas. ¡Pero eso no era la mejor! Cada vez que evocaba ese recuerdo, una tonta sonrisa adornaba sus labios y el corazón le latía alocado por la casi asfixiante felicidad que le embargaba.

Naruto había susurrado su nombre mientras dormía.

¡Naruto había soñado con él!

Estaba seguro de que su nombre nunca había sonado tan bien siendo dicho por otra persona.

Ahora se estaban despidiendo de Bee-san y los demás.

–Lo normal es que te gusten los pechos grandes, tonto, idiota. –Le murmuró el viejo en el oído. El pelinegro inmediatamente se puso tenso. –Pero si lo que sientes por Naruto es fuerte y verdadero, no dudes, tonto, idiota. ¡Yey! –Finalizó el improvisado –y horrible– intento de rap, haciendo gestos con las manos, elevando los dedos pulgar, índice y meñique. –Suerte en su viaje, ¡Yey! –Esto último fue para ambos, mientras chocaba su puño con el de un sonriente Naruto.

Cuando estaban en el bus que los llevaría al "País del té" Sasuke aún no podía salir del shock.

¡¿Por qué demonios era tan obvio?!

Maldición, ¡No estaba disimulando para nada!

Solo faltaba que Naruto se enterara…

El miedo le recorrió el cuerpo en forma de un escalofrío en la espalda.

¿Y si Naruto ya lo sabía?

CONTINUARÁ


Hola! Aquí está la actualización de esta semana :D

Siento que otra vez esté subiendo el capítulo tan tarde, -y otra vez tengo excusas- pero culpen a la escuela.

¿Qué les pareció el capítulo? Por se reveló una parte del pasado de Sasuke y su familia, y ahora sabemos por qué Mikoto es tan sobreprotectora. Sobre la enfermedad de Itachi, revelaré más datos en los próximos. Lo importante, es que no murió xD como algunas pensaban xD ¡Y Gaara se encontró con él! Está claro que no es alguien de relleno. ¿Tienen algún sospechoso? xD

Y ahora ya sabemos qué piensa Naruto y también que sus sospechas son cada vez más imposibles de ignorar.

¿Qué opinan de lo que pasó con Gaara? Muchas me habían dicho que querían una escena así, pero la verdad es que ya lo tenía pensado desde antes xD

No pude poner a Bee todo lo que quería, peeero, recuerden que Naruto se irá a vivir con él. ¿Qué opinan de que Naruto se vaya? ¿Será en buenos términos? ¡Sasuke hará algo?

Jaja ^^

Chicas, en serio siento lo de las actualizaciones, pero era eso, o dejar de escribir. Y me niego a hacerlo, ¡Es mi primera historia publicada!

.

.

Muchas gracias por todos los reviews que me dejaron en el capítulo anterior, también las alertas y favoritos! Saben que eso me hace muy feliz xD Las respuestas a sus reviews (quienes tengan cuenta) se las voy a mandar mañana, ahora es muy tarde. D: lo siento...

Ahora, respuestas a mis dos chicas sin cuenta:

Megalex: Hola! Bienvenida a Como la Lluvia! Espero que te haya gustado el nuevo capítulo :D Me encantaría saber qué opinas de él. Muchas gracias por tu review ^^ No importaría un poco de pedofília, eh? Jaja, ya veremos, pero es información muy bien divulgada, el que el shota adultoxniño no me gusta mucho. Jaja, si hay algo de eso,... es que no te quiero dar spoiler xD Muchas gracias por decir que está genial. Me alegra que te guste tanto mi fic ^^ También, muchísimas gracias por decir que te gusta mi forma de narrar y como estoy manejando a Sasuke, me hace muy feliz! Jaja, si nunca lo vieron enamorado a los 12... Aquí está xD Nos leemos en el próximo capítulo! Cuídate mucho. Saludos!

Karolita: Hola, Karo-chan! Ya te extrañaba por aquí xD Me alegra que te haya gustado tanto :D Jajaja, yo también lo amo siendo celoso! xD ya somos dos xD Sip! Estamos muy cerca de la parte en que Naruto es el que cae en las redes de Sasuke xD éstos son solo detalles de lo que se viene xD Espero que el capítulo te haya gustado, me encantaría saber qué opinas! Muchas gracias por tu comentario ^^ Nos leemos en el próximo capítulo! Saludos, y cuídate mucho! :D

.

.

Siento si hay algún error! :S

Anímense a dejar sus reviews, favoritos y alertas! Me encanta hablar con ustedes, saber que les gusta mi fic, y conocerlas :D Bienvenidas las nuevas lectoras! :D

En el próximo capítulo: Tendremos juntos los días en el País del Té, y en el de la Estrella. :3 Es la última parte del viaje! Alguien se pregunta qué haría Sasuke si un chico gay se fija en Naruto y éste le encuentra guapo? Esperen por respuestas en el próximo cap.! También veremos a Naruto con yukata! Festivales por aquí y por allá... Y un precioso sueño... completen la palabra xD empieza por... H! Jaja ^^

.

.

Contando el próximo capítulo, solo quedan entre dos y tres capítulos antes del salto en el tiempo! Estén preparadas chicas!

Próximo capítulo: 23 de marzo.

Nos leemos en el próximo! Cuídense muchoooo! ^^

See you!