XI. Lo nunca dicho… debe ser olvidado.
…
…
…
Con la bruma propia de aquello que uno sabe es un sueño, Naruto suspira de pura dicha ante el aroma a café que inunda la sala, echa la cabeza hacia atrás mientras sus brazos reposan de manera descuidada en el respaldo del sillón, e incluso deja que su cuerpo resbale y se acomode de cualquier manera en la superficie. Se encuentra tan sólo vistiendo un par de pantalones holgados, está descalzo, y con el cabello tan desordenado como puede ser imaginado.
En el lugar apenas y se oye algo que no sea el murmullo propio del bosque y los pausados movimientos que hace Sasuke desde la cocina. Eso es suficiente para que Naruto se sienta totalmente en calma, tan sólo así, sabiéndose acompañado… pronto una sonrisa perezosa adorna su rostro mientras deja que su mirada vague por el recinto, dando cuenta así de los cambios que ha sufrido la cabaña en los últimos tres años… se ve tan diferente a la primera vez que estuvo ahí.
Ahora había un gran librero adornando la sala, con un montón de pergaminos y libros que él mismo se había encargado de traer ocasionalmente, porque sabía que aquel era uno de los pasatiempos favoritos de Sasuke, aun si no acababa de entender qué era lo que el moreno hallaba de bueno en aquel montón de letras que para él resultaban tediosas después de un par de páginas, a veces literalmente un par.
También, a lado del librero había un mueble más pequeño que, por el contrario, había sido llenado principalmente por iniciativa de Sasuke, aunque quien más solía darle uso era Naruto. En él se alojaban un montón de películas y discos de todos los géneros habidos y por haber, aunque ciertamente predominaban los títulos de superhéroes ninjas* a los que el rubio se había vuelto tan afín desde hace algún tiempo lo que, cómo no, le había ganado un montón de burlas por parte del Uchiha.
Del otro lado de la pared, ahí donde antes había nada más que una superficie lisa y llana, ahora había una mesa con una televisión y un DVD, además de un par de adornos raros que el moreno había puesto ahí hace un par de meses, según él, eran piezas de arte, aunque Naruto pensaba que más bien se parecían un montón a los garabatos que hacia Boruto de vez en cuando. En fin, que arriba de estos se encontraba un reloj que, muy a pesar de Sasuke, tenía la forma de un tazón de fideos -está de más mencionar de quién fue la idea de comprar algo así, en primer lugar. El teme tendría que aceptar algún día que aquella sí que era una verdadera obra de arte, ¡de veras!
Sin notarlo, su boca se ha transformado en una sonrisa risueña y sus ojos se han cerrado en un acto reflejo de la inmensa tranquilidad que está sintiendo en aquel momento, aun si se ve obligado a volver a abrirlos cuando aún con los párpados cerrados percibe una sombra sustituyendo los rayos de sol que tocaban su rostro hasta hace poco. Naruto ensancha su sonrisa cuando descubre que aquella sombra no es otra más que la de Sasuke, quien lo mira a su vez con una ceja enarcada en un claro gesto de burla.
—¿No estás un poco viejo para hacerla de contorsionista? —pregunta el moreno, claramente de forma sardónica. Sólo entonces Naruto se da cuenta que, de hecho, su cuerpo ha terminado en una posición totalmente extraña en ese rato que se permitió relajarse un poco en el sillón. Aunque en realidad no es que le importe mucho.
—No creo. Claramente yo podría ser la próxima estrella de algún gran espectáculo y si me tratas bien, podría insistir para conseguirte algún papel. —bromea, haciendo uso de sus habilidades como ninja para levantarse de un salto y encontrarse frente a frente con el moreno en un par de segundos, aun si el respaldo del sillón continúa interponiéndose entre ellos.
En consecuencia, el Uchiha se encuentra a sí mismo parpadeando un par de veces, en parte por lo rápido que fue el movimiento, y en parte también un poco abrumado, como siempre que sus ojos se encontraban directamente con el par de zafiros que ahora tenía delante. De igual manera no tarda en resoplar ante lo que sabe ha sido una maniobra presuntuosa que afirmaba por sí misma que definitivamente Naruto estaba en sus mejores años y que de verdad podría dedicarse a hacer lo que quisiera… o más o menos.
—Dobe, sólo alguien como tú disfrutaría de ser un payaso de circo.
Es lo único que dice como respuesta, provocando que Naruto amplíe con más ganas esa sonrisa de dientes perfectos que le es tan propia.
—Igual sería el mejor de todos.
Afirma el rubio, con un guiño pagado de sí mismo y si bien Sasuke rueda los ojos, también termina sonriendo después de un par de segundos e incluso casi de manera instintiva sus dedos golpean la frente del otro, en aquel gesto que había retomado de Itachi y que ahora había vuelto suyo. Entonces, sin pensarlo mucho el rubio se inclina, en un acto que si bien es algo descuidado tiene como claro objetivo alcanzar los labios del moreno, aunque Sasuke lo detiene al instante, colocando la palma de su mano en el rostro ajeno y empujando un poco el brazo, evitando así el deseado contacto y provocando de paso que Naruto se tambaleé en su lugar.
—¡Teme!
Refunfuña Naruto al instante y rápidamente una pequeña carcajada se escapa de los labios del moreno ante la queja emitida… aun si termina retirando la mano en un movimiento lento y cuidadoso.
—Dobe.
Repite, ahora en un tono más bajo, siendo él quien termina por propiciar el encuentro entre sus bocas, el insulto sonando a todo menos eso mientras disfruta de aquel toque suave, que no tiene ninguna otra intención más que la de sentir la esencia y el calor del otro. Un contacto que apenas dura un par de segundos, breves instantes en que sus labios difícilmente se mueven y que sin embargo es suficiente para hacer que ambos terminen con las mejillas color granate.
Sus ojos brillan de manera intensa, sus pupilas casi parecen derretirse mientras se miran, su piel incluso vibra y quema ahí donde se han tocado… y sus bocas, como siempre, luchan en silencio por decir todo aquello que ambos saben y que sin embargo todavía no se han atrevido a decir en voz alta.
Quizá, ahora podría ser el momento…
Quizá…
Pero el sonido de agua hirviente desbordando de la cafetera es suficiente para sacarlos de aquella repentina ensoñación, entonces se dan cuenta del momento tan empalagoso que acaban de protagonizar y se permiten sentirse avergonzados al respecto, sus miradas se desvían como si el paisaje que hay tras la ventana de verdad fuera sumamente interesante. Naruto es el primero en carraspear, corriendo hacia la pequeña cocina para apagar el fuego y destapar el café, y mejor conseguir primero un trapo, y… bien, Naruto en realidad no sabe qué está haciendo, pero aun así se mueve de acá para allá con tal de distraer la atención de lo que acababa de pasar.
—Dobe.
Repite Sasuke por su parte, antes de rodar los ojos e ir en ayuda del atolondrado rubio, con una sonrisa ligera todavía adornando su rostro. Porque en serio, ¿cómo puede ser que Naruto sea considerado uno de los ninjas más poderosos del mundo y aun así sea incapaz de lidiar con un poco de café?
…
Pues bien, se tendría que recordar que ambos se habían visto obligados a manejar armas y técnicas que otros no dominaban sino después de décadas de entrenamiento cuando ellos mismos todavía no habían dejado de ser niños. Sí, se habían vuelto dos de los guerreros más poderosos del mundo antes de cumplir los veinte años, pero no por ello dejaban de ser jóvenes e inexpertos, con tantos fallos e inseguridades como era propio de alguien de su edad.
Por eso mismo habían terminado por utilizar aquella cabaña como si de un oasis se tratara, un pequeño lugar en el que olvidarse de las exigencias del mundo real, aunque sea un momento. Ojalá se dieran cuenta que por mucho que el agua resulte fresca y reconfortante lo cierto es que uno ha de abandonar el oasis para poder llegar al mar… o de lo contrario permanecerá prisionero en el desierto para siempre.
Ojalá no temieran encontrar el mar.
…
…
…
.
…
…
…
Qué frágil es un secreto…
Naruto lo sabe.
Naruto sabe que no importa cuánto se pueda esforzar, un secreto como aquel puede ser descubierto en cualquier momento. Y por eso ha tomado una decisión.
…
Sasuke entenderá… esto es lo mejor, para ambos, para todos. Se ha convencido de ello… o eso ha intentado hacer.
Sasuke entenderá… se repite una, y otra, y otra vez. Como si así todo pudiera mejorar.
Por primera vez en mucho tiempo no quiere que Sasuke llegue a su encuentro, pero un clon le hace saber que el moreno ya ha recibido su mensaje, que viene en camino… y él no puede arrepentirse.
Naruto aún tiene puesto su traje, aunque claramente no se ve tan limpio y brillante como se vio hace algunas horas, en medio de aquella maldita fiesta.
Sin importar la ropa costosa que está vistiendo, no hay palabra que sea más precisa para describirlo en ese preciso momento que no sea desastre.
…
Pero quizá todo esto no era sino una advertencia del universo… él tenía que escucharla. Debía escucharla…
¿No es así?
…
…
…
Tal y como era de esperar de un evento tan esperado como aquel, el recinto estaba lleno de mujeres con vestidos elegantes y hombres con trajes finos que bebían algún licor extravagante conseguido de manera exclusiva para la celebración. El lugar era ambientado por una orquesta tocando una canción tan antigua que muy pocos sabrían decir con certeza su origen, aun si gran parte de los invitados podrían jurar haberla oído en alguna otra ocasión.
Alrededor del salón había algunas mesas en las que se habían servido los mejores licores y bocadillos de Sunagakure, todo ello acompañado del murmullo de varias conversaciones llevándose a cabo por aquí y por allá, en medio de sonrisas cordiales y gestos de frío reconocimiento.
En suma, el sitio derrochaba superficialidad de un modo que tenía a Naruto al borde del colapso.
No importaba que hubiese abierto el primer y segundo botón de su camisa a los quince minutos de iniciado el evento, o que su elegante corbata se hubiera perdido hace más de una hora, porque decidió quitársela en vista de lo asfixiante que había sido habérsela puesto, en primer lugar. Igual no importaba que ya no la tuviese alrededor del cuello, él seguía sintiendo que el aire le faltaba.
Y la verdad es que todo aquello tenía que ver más que nada con la conversación que justo ahora se estaba llevando a cabo entre aquellos que habían sido sus amigos toda la vida. Qué ironía que el tema había salido a colación por su propia curiosidad, por no decir por su propia impertinencia, por su propia sorpresa ante el repentino anuncio del compromiso de Gaara, que era el motivo detrás de aquella reunión para la que se había solicitado la presencia de los líderes políticos, hombres de negocio y shinobis con mayor reconocimiento de cada una de las aldeas ocultas aliadas de Suna.
—Bien escondido que se lo tenía, ¿eh? —había comentado una vez que Gaara y Matsuri (su prometida) hubiesen terminado de dar un pequeño discurso, uno en que agradecían la presencia de todos, invitándolos a la boda que tendría lugar en un par de meses. Naruto entonces había volteado hacia sus amigos y había preguntado acerca del suceso con genuino interés, aunque también con cierta ligereza, misma que se esfumó apenas fue consciente de la tensión que inundó el ambiente al instante.
Fue Kiba quien hizo el primer comentario, tan sólo después de dar una mirada rápida a su alrededor para asegurarse de que nadie les estuviese prestando especial atención… principalmente el mismo Kazekage, quien estaba en algún otro rincón del salón, con su prometida sosteniendo su brazo y sonriendo despampanante a los políticos y comerciantes que se acercaban a ellos para felicitarlos por tan agradable noticia.
—¿En serio sigues siendo así de despistado, Naruto?, ¿qué nunca te enteras de nada?
Preguntó el Inuzuka, en un tono con tintes de burla y también de genuina incredulidad. El rubio se sintió ofendido al instante, aunque también ligeramente avergonzado porque no… la verdad no entendía a qué se debía el comentario. Así que, aunque frunció el ceño y cruzó los brazos, no dijo nada al respecto.
Ante su silencio tanto Kiba, como el resto de los presentes, suspiraron con resignación.
Entonces, con un pequeño movimiento de cabeza Shikamaru sugirió que fueran a uno de los rincones más apartados del lugar, donde apenas había gente. Sólo cuando estuvieron ahí y se aseguraron de estar lo suficientemente lejos de cualquier entrometido, el Nara comenzó a hablar, en susurros que sólo ellos pudieran escuchar.
—Se sospecha que desde hace un par de años surgió un grupo de ninjas y civiles que han estado planeado un golpe de Estado. Lo más probable es que algunos de ellos estén también por aquí.
Los ojos de Naruto se agudizaron sólo de escuchar aquella afirmación, escaneando rápidamente el lugar, confirmando así que, de hecho, había varios invitados que de vez en cuando lanzaban miradas de reojo hacia Gaara, compartiendo murmullos, ceños fruncidos y muecas burlonas. Naruto apretó los puños, sintiendo la rabia nacer en su pecho.
—¡Después de todo lo que Gaara ha hecho por ellos!, ¡de verdad no puedo creerlo! —dijo, en un susurro exaltado. Aunque todavía confundido por el cómo aquella conspiración podría relacionarse con el compromiso anunciado.
Kiba asintió, también con el enojo corriendo por sus venas. Después de todo, se había hecho amigo cercano de Gaara después de que el equipo 8 se hubiera desintegrado y él hubiese sido transferido a Suna, como uno de los embajadores de Konoha.
—Lo peor es saber por qué lo hacen. —comentó el Inuzuka, con la indignación pintando sus palabras.
Shikamaru asintió, soltando un resoplido.
—Es problemático. Si bien la oposición existió desde un inicio siempre había sido débil, o por lo menos hasta hace unos meses, en que empezaron a propagar cierto tipo de rumores acerca de Gaara.
—¿Rumores? —preguntó Naruto, sin poder imaginar qué podría llevar a la gente a planear un golpe de Estado en contra de alguien que había demostrado ser tan buen gobernante pese a su corta edad. Es decir, su Kazekage literalmente ya había muerto por ellos en una ocasión.
—Esos malditos empezaron a decir que Gaara era un marica. —escupió Kiba, casi gruñendo por la rabia. Un denso escalofrío recorrió la espina dorsal de Naruto.
—¿Un…?, ¿qué? —susurró, sorprendido. El corazón comenzando a latir desbocado dentro de su pecho, Naruto tuvo que relamerse los labios porque sentía la boca más reseca que nunca, e incluso tuvo que recargarse de la manera más discreta que le fue posible en la columna que se hallaba a su espalda. Sentía que la cabeza le daba vueltas y sabía que eso nada tenía que ver con el licor con el que había brindado hace poco.
—Primero nadie dio lugar a ese tipo de comentarios, pero entonces se comenzaron a hacer más fuertes porque precisamente Gaara nunca había mostrado interés alguno hacia una mujer, o no de manera abierta, ya sabes que siempre ha sido reservado, pero dadas las tradiciones de la aldea de verdad es sumamente raro que el Kazekage no tenga esposa, o por lo menos concubina. La oposición aprovechó eso para dar más fuerza a los rumores, y entonces se volvió a hablar acerca de lo violento que fue Gaara en su infancia, empezaron a decir que era un monstro, un enfermo… que no podían dejar que alguien así ensuciara el nombre de Suna.
Explicó Shikamaru, quien, si bien hablaba con el mismo gesto aburrido que tenía para todo, también había utilizado un tono que evidenciaba lo muy molesto -o problemático- que le resultaban aquellas acusaciones. Particularmente, él había sido uno de los pocos que había vivido el proceso mucho más de cerca, dada su relación con Temari y, por lo tanto, su cercanía con la Aldea de la Arena. La verdad era que todo aquello lo tenía cansado.
—¡Es tan injusto! —intervino Kiba, y Naruto quiso completar que sí, era totalmente injusto que de verdad hubiese crecido toda una conspiración en contra de Gaara sólo por ese tipo de rumores… el mareo aumentando de nivel en cuanto escucha que eso no es precisamente lo que el castaño tiene que decir. —, ¡es claro que Gaara no es ningún enfermo!, ese tipo de gente da asco, ¿cómo alguien puede haber creído una estupidez así?
Cuestiona el Inuzuka, todavía soltando otro par de comentarios en los que insistía en remarcar lo muy furioso que lo ponía que alguien pudiera pensar que Gaara pudiese ser un desviado. Pues Kiba no pensaba que un golpe de Estado en contra de alguien que presentara ese tipo de conductas era injustificado, era evidente que no, él más bien pensaba que era una estupidez pensar que alguien tan honorable como había demostrado ser el Kazekage pudiese ser etiquetado de aquella manera, como si pudiese ser ese tipo de persona… asqueroso, sucio, indigno… repulsivo.
…
Naruto sentía que le faltaba el aire, aun cuando trató de conservar el temple de la mejor manera que le fue posible. Todo volviéndose peor en cuanto se dio cuenta de que si bien Shikamaru dijo a Kiba que lo mejor era que se calmara no lo contradijo, ni nadie lo hizo. Ni Sai, ni siquiera Lee… todos pensaban que era un insulto para el Kazekage el ser considerado… eso. Casi como si, de verdad, la amenaza de un golpe de Estado quedara en segundo plano… ¿de verdad quedaba en segundo plano?, se preguntó el rubio.
Por primera vez en mucho tiempo, Naruto sintió que el mundo se le caía encima.
Se dio cuenta de lo fácil que sería que todo el esfuerzo que había puesto hasta ese momento de su vida se desvaneciera, se olvidara. A la gente no le importaría cuánto hubiese luchado por ganarse su aprobación para volverse Hokage, no, no les importaría si se enteraran…
Mierda.
El sueño de toda su vida se reduciría a cenizas.
…
Como en cámara lenta sucedió, mientras Shikamaru y ahora también Lee insistían a Kiba para que bajara la voz, Naruto se atrevió a mirar en la distancia a Sasuke. Quien se había visto obligado a ir por "orden del Hokage", en una "misión diplomática", era obvio que no habría ido de ninguna otra forma. Y así, aunque estaba cumpliendo tal misión eso no le había impedido mantenerse apartado de todos, ahí, justamente hasta la otra esquina del lugar, bebiendo en el balcón con ese aire desenfadado y a la vez amenazante que tanto lo caracterizaba…
Naruto lo observó fijamente, tan solo durante un segundo, pero lo hizo, después chasqueó la boca, desvió la mirada… como quien sabe que está haciendo algo que no debe y no quiere ser atrapado.
Fue sólo un instante.
Pero Shikamaru se dio cuenta… y su magnífica mente comenzó a trabajar al instante, a hilar eventos, comportamientos. Toda una historia comenzó a montarse en su cabeza.
Y tan pronto como esta surgió, la desechó.
Porque aquello era imposible.
…
Tenía que serlo.
…
…
…
.
…
…
…
Así, horas después, aun cuando la fiesta ya ha terminado y se supone que él debería estar durmiendo porque tiene que partir hacia Konoha antes de despuntar el alba, aun con eso Naruto se encuentra despierto.
Su mente no ha dejado de revolotear en ningún momento, ha estado pensando mucho, ha estado pensando todo.
Siempre supo que lo que hacía con Sasuke estaba mal, siempre lo supo. Pero de verdad quiso hacer caso omiso, porque aquello que tenían lo hacía feliz.
De verdad que sí.
Y quisiera decir que lo que hacían no dañaba a nadie, de verdad quisiera decirlo, quisiera que fuera así. Porque entonces quizás él se atrevería a luchar por eso, llegaría a ser Hokage y entonces cambiaría las leyes, obligaría a la gente a darse cuenta de que lo que hacía no tenía nada de malo…
Pero no era verdad.
Porque lo que tenían sí qué estaba mal, porque él tenía un hijo pequeño al que nunca sabría cómo explicarle lo que había pasado. Tenía también una esposa, que no había cometido mayor pecado en el mundo más que amarlo.
Lo que hacía, de verdad no tenía nombre.
O lo tenía, pero no quería usarlo.
Además, todo esto también estaba lastimando a Sasuke, lo sabía. Sabía que era así. ¿Qué vida le estaba ofreciendo al Uchiha? No podía darle todo lo que desearía.
Nunca podría.
Por eso esto era como decían… antinatural. No tenía cabida en ningún sitio.
Sasuke entendería… entendería que lo mejor era terminar.
Naruto, por primera vez, no quiere verlo, porque no quiere despedirse.
Pero Sasuke llega, con pasos pausados, sin tener idea alguna acerca de lo que va a suceder.
Ambos se encuentran en ese punto en medio del desierto que Naruto ha escogido porque parece apartado de todo… aunque en realidad no lo esté.
Nada lo está.
Lo cierto es que no hay oasis suficiente para abastecerse de agua, no cuando el desierto es tan firme en sus propias reglas. Y aunque suene extraño, hay personas que prefieren permanecer prisioneros… porque nunca han conocido nada más, porque en la prisión creen ser libres aun si nunca han sabido qué es en verdad la libertad**.
Vivir sin miedo.
…
…
…
.
…
…
…
Notas del capítulo:
*Clara referencia a la fiebre de superhéroes de Marvel y DC.
**Nina Simone decía eso, que para ella la libertad era vivir sin miedo.
En el capítulo anterior me llegaron algunos comentarios diciendo que pensaban que Naruto no merecía a Sasuke, por no decidirse por él inmediatamente. Bueno, sólo me gustaría que recordaran que Naruto dedicó casi toda su vida a que Sasuke valorara su amistad y no es que haya sido muy fácil de convencer. No tanto por Sasuke mismo, sino por todo el contexto en el que vivieron, que es un poco lo que está pasando aquí, pero al revés: ahora es Sasuke el que espera y Naruto el que no puede dar todo de sí.
Ojo, que no digo que esté bien, pero bueno, el sueño de toda la vida de Naruto ha sido ser Hokage, porque creció siendo despreciado y quiere ser reconocido. Yo asumo que lo último que desea es volver a convertirse en un paria, por eso pasan las cosas que pasan.
También, por otra parte, quería agradecer los diversos comentarios acerca de la paternidad de Sasuke, no había pensado muchas cosas como me las comentaron, así que pienso que me han ayudado a ampliar mi perspectiva. Gracias por eso.
Que conste que dije que preparan los pañuelos (?), pero no se preocupen (bueno sí) que este es el inicio del segundo arco del que les había hablado. El primero estaba más orientado a que ambos aceptaran la atracción mutua, este segundo tiene como objetivo ver cómo van a lidiar con las diversas dificultades que se les presentan.
Spolier Alert: Me gustan los finales felices.
De nuevo, perdón por la demora, yo sé que dije que iba a actualizar más seguido, y ese era el plan, pero entonces conseguí trabajo y también tuve algunos problemas personales. Además de que me costó un montón escribir este capítulo, es el que más me ha costado trabajo hasta ahora.
Juro que todos los días intenté escribir un poco, pero terminaba borrando los avances que hacía porque sentía que todo era muy forzado. Espero que no haya quedado así al final -tengo mis dudas, no quería subir cualquier cosa y por eso me tardé tanto, pero al mismo tiempo no quería dejarlos más días sin saber qué pasaba así que... bueno, lo hecho está hecho.
De verdad deseo que les haya parecido interesante, y que al menos les haya gustado el fluff del principio. A mí me gustó imaginarlo y si fuera buena dibujando les habría hecho una viñetita y todo jaja
Gracias por todo el apoyo, nos estaremos leyendo c:
Especial agradecimiento a Sasori Kido, Moeliaa, SARAHI, Naity-Nain, akasha-bennington, Luu-chan'17, Sumeragi-chan y a Sakura1402 por dejarme saber su opinión. Esto es por y para ustedes c:
¡Un beso!
